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Opinión

Alberto Hernández

I

Los violentos siempre salen derrotados. Los violentos siempre pierden. Los violentos siempre mienten. Los violentos se inventan como víctimas. Los violentos no ganan una porque matar no trae ganancias. Los violentos generalmente se olvidan de que han sido engendrados por la paz. Los violentos se creen más valientes que los demás, porque atacan en grupo, lo que no los enaltece. Los violentos no saben luchar. Los violentos son sólo una pequeña sombra del país. Los violentos apoyados por el poder son instrumento de los que se llevan las riquezas del poder. Los violentos piensan en blanco y negro, no matizan. No ven en colores y se ahogan en su propio odio. Los violentos son tan insignificantes que cuando desaparecen no hacen falta. Los violentos lanzan piedras con la cara cubierta: cuando se la descubren lloran, pujan y corren. Los violentos no son dueños de nada, carecen de lugar y sólo defienden el arma que cargan en la mano. Los violentos se castigan al disparar, por eso huyen. Los violentos comen las migajas que les da el miserable. Los violentos jamás son felices, se conforman con odiarse a sí mismos. Los violentos son una gangrena, se pudren. Los violentos no saben llorar a solas, lo hacen en público para ocultar su cobardía. Los violentos no ríen, se comen sus propias entrañas. Los violentos celebran el festín de las hienas, envidian el eructo sobre la carroña. Los violentos son parte de nuestros temores, pero también de la osadía de enfrentarlos y someterlos a la ley, cuando ésta existe. La violencia no tiene color de piel, sorbe sombras interiores. Los violentos sostenidos por el poder son más tontos de lo que parecen. Los violentos sólo sirven para olvidarlos. Los violentos no hablan: farfullan, gritan, se ahogan.

II

“Matar en presente indicativo: Yo mato, tú matas, él mata, nosotros matamos, vosotros matáis, ellos matan. El Hombre Salvaje alegrándose: ¡Cuando os hayáis matado todos, entonces me volveré doméstico”, mensaje de Giovanni Papini y Domenico Giuliotti para los dueños del poder, sobre todo para aquellos que participan de la teoría del caos con la ayuda de tira piedras encapuchados y parlamentarios enloquecidos por su propia pesadilla.

Los violentos no hacen la digestión, eructan. Los violentos no aman, golpean. Los violentos no enamoran a nadie, asustan. Los violentos no acarician, rasguñan. Los violentos no llegan al gobierno, lo asaltan. Los violentos envidian los restos de comida que consume el perro. Los violentos se quedan solos. Los violentos añoran la cárcel y el cementerio. Los violentos no sueñan, tienen pesadillas. Los violentos no eyaculan, sufren. Los violentos jamás ven el cielo, arrastran sus balbuceos. Los violentos al ver el mar se molestan. Los violentos son tan cobardes que desconocen a Dios cuando se orinan. Los violentos, en el fondo, no son nada, sólo una mano armada. Los violentos aman la huida. Los violentos son un montón de despojos. No hay violento que valga.

III

Cosa amorfa, los violentos se desintegran. Los violentos caminan de espalda, reculan para ver a la víctima caer y así cerciorarse de que ellos también están en su propia lista, porque siempre existe uno más violento que ellos. Para ir a la guerra no es necesario ser violento, se precisa de agallas y de algo de seso. Los violentos no merecen una guerra: no saben batallar. Un violento muerto es una lástima, pero muchos celebran. Un violento vivo tiene la esperanza de esconderse de él mismo. Muerto, es sólo eso, un muerto cubierto de monte. Cuando un violento se inicia, si es inteligente, regresa al lugar donde comenzó su problema hormonal. Los violentos se comen su propio cuerpo. Los violentos no viven, vomitan. Todo violento, de alguna manera, recibe una paga. Los violentos saben de tarifas, también de muertos. Los violentos –harto sabido- suelen teorizar desde su cobardía. Los violentos, cuando sueñan que vuelan, se descubren zamuros en picada hacia la podredumbre. Los violentos tienen en la fealdad su lista de ilusiones. Los violentos se resienten de todo, hasta de su aliento. Los violentos echan plumas, cacarean y dejan los huevos abandonados. Los violentos duermen vigilados por sus fantasmas. Los violentos que reencarnan no se reconocen ni en el espejo. Los violentos se drogan con sus maldiciones. Los violentos mueren y no se enteran. Los violentos narran sus miserias y leen las moscas de sus propios despojos. Los violentos rumian y regurgitan, con el perdón de las vacas. Los violentos celebran el eructo de otro violento porque ellos fueron expulsados por la boca que alaban. Los violentos atacan las faldas porque no saben despertar el hombre que exageran. Los violentos que ostentan el poder no tienen vida para contar su obra. Los violentos mueren de tristeza o a balazos.

La derrota de los violentos es la fiesta de la inocencia. ¿Cuántos violentos quedan tomados de la mano del poder en este país? El violento mayor espera el turno del olvido.

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Jesús Elorza G.

Yo, Judas Iscariote, condenado al desprecio eterno de la humanidad por mi traición al amigo y al hombre más noble del que se tenga referencia, estoy obligado por la fuerza de la costumbre y la tradición venezolana a hacer un testamento que habrá de ser leído el domingo de resurrección.

Quisiera no dejar nada a nadie, para por lo menos una vez en la historia ser consecuente conmigo mismo, pero como ya dije, la tradición me impone la pena de dejar mis bienes a aquellos que mucho tienen en común con la forma como concebí la vida.

Las treinta monedas de plata que me dieron por la traición al Maestro, las lego a quienes mejor representan la venta del alma por unas monedas. Los “camaradas magistrados” de la Sala Constitucional del TSJ. En particular a Maikel Moreno, le dejo la soga que usé para pasar a mejor vida. Espero que encuentre un palo como El Samán de Güere y le dé el mismo uso que yo le di. Los otros magistrados tendrán como penitencia, llevar sobre sus hombros por el resto de sus vidas y más allá, las sentencias golpistas 155 y 156.

Mi beso, ese beso con el que hasta última hora quise aparentar afecto por mi maestro, se lo lego al Gordo Escarrá alias IBM (Inmensa Bola de Mierda). Él, que si sabe lo que es cambiar de amigos o de ideas por dinero, es quien mejor merece heredar mi forma de besar.

Mi ¨amor¨ por Cristo. Ese amor simulado al que le puse precio y en cuyo desempeño actué como el mejor de los actores, no puedo dejárselo a cualquiera. Ser merecedor de ese arte significa carecer de moral para no tener problemas al hablar en nombre de Cristo y actuar como un verdadero Judas. El ser que sin lugar a dudas merece este reconocimiento es Aristóbulo Isturiz. Su parodia de jalabolismo, sobre la “Emboscada de amor” que le hicieron a Nicolás en San Félix no tiene precio.

La cobardía, ésa cobardía que me hizo elegir la muerte antes de enfrentar las consecuencias de mis actos, se la lego a Tarek William Saab. Nadie mejor que él, para merecer ser calificado de tan cobarde como Judas. El tipo no ha asumido jamás la responsabilidad de sus actos como Defensor del Pueblo, ni nuca lo hará.

Al Comandante de la Guardia Nacional y al jefe de la Policía Nacional Bolivariana les dejo un arsenal completo de Bombas Lacrimógenas “vencidas” para que las lancen desde sus helicópteros. A ellos, los espero en la Quinta Paila del Infierno por sus actos criminales de disparar y asesinar a mansalva a venezolanos que pacíficamente protestan en las calles contra la dictadura.

Al camarada Nicolás, no me queda otra, que dejarle mi sartén preferido, para que en él, Cilia pueda prepararle la “Gran Huevonada” con las miles de postura de gallina (léase huevos) que le lanzaron en San Félix. Estoy seguro, que este domingo, el país entero no va a celebrar la Quema de Judas sino “La huevonada de Nicolás”

A los millones de venezolanos que hoy luchan por sus valores democráticos en contra del régimen dictatorial solo me resta decirles que: para el 19 están convocados/ con invierno o con garúa/ a decir todos resteados/que la lucha continúa.

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Miguel Sanmartín

El régimen facineroso, camarita, está demostrando con sus acciones represivas crueles e inhumanas contra la sociedad democrática que está dispuesto a todo para sostenerse en el poder. Y cuando se dice todo es todo: lo posible e inimaginable. Lo tolerable e inadmisible. Lo permitido y lo ilegal.

En efecto, el agonizante pillorégimen se terminó de quitar la careta y mandó de paseo el raído disfraz de Caperucita roja que todavía cegaba la vista de algunos (cada vez menos) benévolo$ y conde$cendiente$ adepto$ internacionale$. Su grey se limita hoy al puño de tiranos que todavía perviven en el mundo, a algunos receptores de la escasa ayuda que todavía puede proveer Pdvsa (Haití, Bahamas, Belice, Granada, El Salvador y República Dominicana, entre otros) y a ese otro microcosmos insignificante (políticamente hablando) que es la ALBA: Cuba, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves.

En su afán de continuar mandando “como sea” no le importa absolutamente nada al régimen forajido. No mide ni las formas ni el fondo de sus acciones golpistas ni las consecuencias de prácticas consideradas terrorismo de Estado. Tampoco acepta los reclamos internos ni los llamamientos internacionales. Desdeña también todos los exhortos a la rectificación, la concertación, la paz, la convivencia, a convocar elecciones, a permitir la llegada de ayuda humanitaria y a la restitución del orden institucional democrático en el país. ¿Y el Papa? El régimen farisaico tampoco se inmuta ante los ruegos de Su Santidad. Utilizó al Vaticano para simular un diálogo con la oposición. ¡How are you, Panchito! le espetaría el Eterno de no haber “trascendido”. Nada le conmueve. Ni el aumento de la pobreza ni la cantidad de niños y jóvenes en situación de calle delinquiendo y hurgando en la basura para “matar” el hambre. No le perturba que la población, tras horas de cola, no encuentre los alimentos básicos o no pueda pagarlos porque son muy caros debido a la inflación. Tampoco se sensibiliza ante la angustia de personas con enfermedades graves que sufren, adicionalmente, por la escasez de medicamentos requeridos para curarse. Tampoco le perturba el dolor de aquellos que pierden familiares víctimas de la delincuencia desatada.

El régimen rufián todo se lo permite (con las complicidades conocidas) para conservar posiciones y privilegios: desde proferir amenazas, insultos, injurias y acusaciones infundadas; simular delitos o realizar falsas denuncias; inhabilitar adversarios; secuestrar los medios de comunicación radioeléctricos con “cadenas basura”; masificar la arbitrariedad, sembrar anarquía, fomentar violencia, conculcar derechos, detener inocentes y violar consistentemente la Constitución. En esto último son unos expertos. Claro, con asesoría cubana.

Pero mientras más violencia despliega, más tropelías comete, más “cadenas basura” convoca y más acciones tramposas emprende para mantener en “desacato” a la Asamblea Nacional, negar recursos (que le corresponden por ley) a gobernadores y alcaldes no afectos al régimen, impedir elecciones e inhabilitar a dirigentes políticos de oposición es valorado por el país y el mundo como más dictatorial, más deslegitimado, más vulnerable y, por tanto, es más repudiado. La nueva manifestación de repudio contra la caravana presidencial el pasado martes durante un acto conmemorativo, esta vez en San Félix, estado Bolívar, demuestra el poco afecto popular que hoy tiene el régimen y su desprestigiado gerifalte (78% de rechazo según Datanálisis).

Que Dios y la Patria os lo demanden

Así finaliza el juramento que toman a los funcionarios públicos cuando asumen sus cargos. Se comprometen a respetar la Constitución y cumplir y hacer cumplir las leyes, reglamentos y demás responsabilidades inherentes a las funciones que ejercerán y, si no lo hicieren -le increpan- deberán responder por ello. ¿Habrá reparado en este deber y precepto el actual Defensor del Pueblo?

Caramba, no lo demuestra. Es infinita la lista de áreas y responsabilidades que son de su competencia y, proporcionalmente, resultan incontables las posiciones desequilibradas, parcializadas y omisiones que se le atribuyen al citado funcionario. Los hechos están a la vista. Es su responsabilidad, entre otras, velar por el fiel cumplimiento de la Carta Magna y garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos. Pero su desempeño dista mucho de honrar esos principios. Cierra los ojos ante las torturas de los organismos policiales, ante las tropelías del poder judicial, ante el enjuiciamiento de civiles en tribunales militares, ante la infrahumana situación de los presos políticos y ante el desacato de funcionarios que se niegan a cumplir órdenes de liberación emitidas por jueces. Nada dice. Nada hace. No se pronunció como correspondía y sí lo hizo la Fiscal General ante la extralimitación de funciones de la Sala Constitucional del TSJ cuando propinó el “golpe institucional” al asumir las funciones de la AN. Tampoco se ha mostrado diligente ante la crisis humanitaria por la falta de alimentos y medicinas y por el pésimo estado de los hospitales y la falta de insumos médicos. Ha ignorado los abusos de las OLP y no ha emitido opinión ante ese perverso sistema de exclusión que son los CLAP.

Pero la mayor indiferencia, al grado de complicidad, la ha mostrado el Defensor ante los excesos cometidos por la Guardia y la Policía Nacional en el control de las protestas de los últimos días. Hasta lacrimógenas lanzaron desde helicópteros. ¿Y el Defensor? Mirando hacia otro lado, tal vez hacia la guerra en Siria, y ponderando lo “legítimas” y “proporcionales” que han sido las acciones del gobierno. No ha expresado con contundencia su repudio ni mucho menos procedido por el uso desmesurado de la fuerza ni por la aplicación exagerada gases tóxicos contra los manifestantes. Ni por el uso de armas de fuego ni tampoco por la participación criminal (consentida, apoyada) de las bandas armadas afectas al régimen para dispersar a los marchistas.

¡Dios y los ciudadanos de esta patria, camarita, le demandarán en su momento al Defensor y a los demás funcionarios públicos involucrados en los desmanes sus omisiones y tropelías!

msanmartin@eluniversal.com

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Fernando Londoño Hoyos

Lo que pasa en Venezuela tenía que llegar y llegó, así sea que todavía falte lo peor. Por desgracia.

El Castrochavismo será recordado como autor de un milagro económico a la inversa, de los que se registran tan pocos en el devenir de los pueblos. Convertir en país miserable al más rico de América no es hazaña de todos los días. Habiendo tanta pobreza en tantas partes, en pocas tiene que pelear la gente, a dentelladas, por una bolsa de leche, por una libra de harina o por un pedazo de carne.

Convertir en despojos una de las más organizadas, pujantes y serias empresas petroleras del mundo no es cualquier tontería. Llevar a la insolvencia una nación ante las líneas aéreas, los proveedores comerciales y los que suministran material quirúrgico y hospitalario no es cosa que se vea cualquier día. Y arruinar el campo y la industria, el comercio y los servicios, la generación eléctrica, la ingeniería, la banca y las comunicaciones es tarea muy dura, cuando se recuerda que la sufre el país que tiene las mayores reservas petroleras del mundo.

En esa frenética carrera hacia el desastre, el gobierno Castrochavista tuvo que proceder a la eliminación paulatina de todas las libertades, al sacrificio del pensamiento y la conciencia, a la ruina de las instituciones, del periodismo, de los partidos, de la universidad, de los gremios, de los sindicatos. Pues todo se ha cumplido tras el designio implacable de los ancianos inspiradores del sistema, Fidel y Raúl Castro, que una vez más han demostrado su audacia, su carencia total de consideración y respeto por los valores más caros de la especie humana, pero también su falta absoluta de talento. Llevar a Venezuela a la ruina total es matar su propia fuente de subsistencia. Y es lo que han hecho, moviendo los resortes del fanatismo más imbécil, de los odios más cerriles, de los desquites más torpes. Nicolás Maduro tiene poca inteligencia y un pobre tacto político que exhibe en cualquiera de sus discursos. Pero al fin de cuentas es un pobre rehén de los intereses inconfesables de la clase corrupta que ha llevado a Venezuela a su perdición. Si ese títere fuera libre, hasta de sus menguadas condiciones de estadista pudiera esperarse algún acto de rectificación, algún gesto de apaciguamiento, alguna voluntad de comprender el desastre y de corregirlo. Pero Maduro es el primer esclavo de las pasiones atroces que dominan en Venezuela. Los saqueadores de esa gran nación no están dispuestos a que nadie ensaye el menor examen de su conducta. En los antros del delito se pierde todo, empezando por el pudor.

El régimen de Venezuela se va a caer, porque se tiene que caer. No podría subsistir sino amordazando totalmente al pueblo, imponiendo cartillas de racionamiento, levantando un paredón, como el del Che Guevara en La Cabaña. Y no están dadas las condiciones para que el mundo soporte estas afrentas. Con una Cuba le basta a América.

El pueblo está en las calles, dispuesto a hacerse matar. Y lo están matando. La juventud estudiantil, que sabe cerrados los caminos del porvenir, le apuesta a cualquier cosa, menos al continuismo cobarde. Los empresarios lo perdieron todo hace rato. No tienen cuentas para hacer. Y los paniaguados del sistema ven con horror que el sistema ya no tiene mercados para comprar sus conciencias.

http://www.analitica.com/opinion/desnudando-la-realidad-de-venezuela/

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Todo indica que la manifestación convocada por la oposición venezolana para el día 19 de Abril (19-A) marcará un hito. Será sin duda la más grande demostración de masas ocurrida en toda la historia de Venezuela.

A fin de ayudar a entender el carácter y sentido de esa manifestación, he redactado las siguiente siete tesis.

1. Importante es remarcar que, en contra de lo que han supuesto algunos sectores no organizados de la oposición, dicha manifestación no obedece a un llamado insurreccional. Hasta el momento en ninguna convocatoria se lee, “a salir del gobierno”, o algo parecido. Que así pueda suceder como consecuencia de este u otro acontecimiento, nadie lo puede vaticinar. Venezuela atraviesa por una situación en la cual cada suceso puede revertir sobre otro, generándose así dinámicas imposibles de ser previstas.

2. Se puede afirmar, sin embargo, que nunca en toda la historia del chavismo y del madurismo las condiciones han sido tan desfavorables para el régimen. El aislamiento internacional de Maduro es casi total. En América Latina solo lo apoyan las dictaduras cubana y nicaragüense y el autoritarismo boliviano. El repudio de los gobiernos democráticos europeos es general. Ni siquiera las dictaduras militares del siglo XX lograron concitar tanto rechazo. En el plano interno es minoría absoluta. La situación económica es catastrófica y no hay visos de recuperación. A Maduro solo lo sigue una clientela cada vez más disminuida, una cúpula militar corrupta y grupos de ilegales para-militares. Por otro lado, la oposición nunca ha estado tan unida como en estos últimos días. Las fisuras producidas entre la ciudadanía y sus parlamentarios ya están cerradas. Las multitudes han perdido el miedo y enfrentan con manos y piedras a tropas armadas hasta los dientes. En fin, para decirlo en términos directos, la dictadura agoniza. Si esa agonía será breve o larga, es una pregunta que nadie puede responder.

3. La convocatoria del 19-A ha sido redactada como protesta en contra del golpe de estado al parlamento, golpe que culminó con la anulación de la AN por el TSJ. Pero como ha señalado la mayoría de quienes se ocupan de estudiar el caso venezolano, no fue ese un golpe repentino. La anulación de la Asamblea fue un golpe más en una cadena de golpes asestados a la Constitución, a la democracia y al pueblo. Tal vez, el más decisivo, el más evidente, el más grosero. Golpes precedentes fueron dados al revocatorio (constitucional y electoral) y a las elecciones regionales pautadas para el 2016 y 2017. La cadena golpista ha continuado en la reciente inhabilitación a Henrique Capriles. Esa es la razón por la cual la protesta en contra del golpe será, inevitablemente, una protesta en contra de toda la dictadura de Maduro. Pues la naturaleza de la dictadura es golpista. Detener el golpe –como reza la convocatoria al 19-A- significa detener a la dictadura. El golpismo es la dictadura. La dictadura es el golpismo.

4. El 19-A se encuadra dentro de la más estricta continuidad con la historia de la lucha antidictatorial. Esa lucha ha sido definida por sus cuatro puntos cardinales: pacífica, democrática, constitucional y electoral.

5. La convocación a elecciones fue, antes del golpe a la AN, la principal exigencia de la oposición. Pero después del golpe a la AN las exigencias pasaron a ser dos: elecciones y devolución de su soberanía a la AN. Lo último pasa por la inmediata destitución de los magistrados golpistas. A esas dos exigencias, y surgidas de la propia lucha, han sido agregadas otras dos: anulación de la inhabilitacioes y disolución inmediata de los grupos para-militares.

6. Las elecciones (regionales o generales), la reivindicación constitucional de la AN, el fin de las inhabilitaciones y la disolución de los para-militares, no son puntos separados entre sí. Constituyen un todo. Cada uno depende del otro. Cualquier intento del régimen por sacar del contexto a una o a algunas de esas cuatro exigencias, debería ser considerado como una simple coartada destinada a engañar y a dividir a la oposición.

7. El llamado a elecciones, a las cuales el régimen podría aceptar como una posibilidad de sobrevivencia, debe ser entendido como un llamado a la celebración de elecciones libres. Pero no puede haber elecciones libres con un parlamento secuestrado, con políticos ilegalmente inhabilitados, y con grupos armados disparando en contra de la ciudadanía.

Por muy repetida que sea, la frase no deja de ser cierta. El 19-A el pueblo venezolano tiene una cita con la historia.

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Nada como el Ministro Reverol cerrando la jornada de ayer y diciéndonos que, gracias a la acción oportuna de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional Bolivariana, las terribles agresiones de la “derecha” no habían tenido consecuencias graves. Al verlo en la pantalla, casi sentí que pequeños chorros de gas morado salían disparados de sus oídos. Ahí estaba él, garantizando la seguridad y la tranquilidad de la nación. Menos mal que tenemos un General cerca para que nos explique lo que ocurre, para que nos cuente cómo es nuestra realidad. Dice Reverol que aquí hay un “golpe a la paz”. Y yo creo que tiene razón.

El oficialismo se ha empeñado en pregonar que toda manifestación o protesta ciudadana en su contra es, por definición, un acto subversivo cuyo único objetivo es derrocar al gobierno. Sin embargo, por primera vez en esta larga historia, un miembro del poder moral señaló públicamente que quien realmente había subvertido el orden Constitucional había sido el TSJ. La Fiscal no solo denunció un acto concreto sino que, además, tal vez sin proponérselo deliberadamente, desenmascaró un discurso. Dejó en ridículo al Defensor del Pueblo. Lo mostró tal cual es. Desinfló toda la retórica fraudulenta de quienes –desde las alturas– habían justificado, legitimado y defendido, la sentencia. Todas esas palabras ni siquiera pudieron flotar. Se derrumbaron, se hicieron añicos. Al denunciar la ruptura del hilo constitucional, la Fiscal también develó las costuras de los hilos discursivos del poder.

Porque son estos mismos farsantes quienes, dos días después, como si nada, arremeten en contra de la ciudadanía, tratando de impedir que haya protestas. Son ellos mismos los que se rasgan los liqui liquis y hablan de un “golpe parlamentario”. Son ellos quienes denuncian nuevos intentos terroristas, con nombres francamente inverosímiles, y terminan organizando la represión feroz en contra de los venezolanos. Este sábado, el exceso de bombas y de gas no fue solo un problema de violación a la Constitución y a los Derechos Humanos. También fue un asunto de malversación de fondos. Lanzaron bombas lacrimógenas vencidas. Hasta en el ejercicio de la violencia, aquí se ve la corrupción.

El chavismo se maneja con esquemas rígidos. Casi siempre trabaja con dos estrategias. La más común es el contra ataque. Era la acción preferida de Hugo Chávez. Su naturaleza militar contaminó con todas estas ideas su desempeño político. En cada movimiento de la oposición, el chavismo solo ve una oportunidad para contra atacar y profundizar su proyecto. Desde esta perspectiva, la democracia es impensable. Es una hipótesis que no cabe en una mentalidad basada en el “contexto de guerra”. Ante el intento de influir o de mover de alguna manera el Poder Moral, el oficialismo reacciona demostrando su control, en una jugada de contra ofensiva: inhabilita a Henrique Capriles. Toda la historia de estos años puede también contarse desde este permanente vaivén. Es un proyecto invasivo. Para ellos, la idea de alternancia aquí no tiene ningún sentido.

La otra estrategia consiste en la negación. Es también de uso frecuente. Cuenta, además, con el apoyo, de eso que –con exceso de decencia– llamamos “hegemonía comunicacional”. Se trata de las diversas maneras de decir “aquí no está pasando nada”, mientras en la calle hay miles de venezolano alzando su voz, su indignación, y siendo reprimidos. Desde la censura directa hasta la discreta auto censura, pasando por la vulgar propaganda del sistema de medios públicos, la lengua del poder pretende tapar cualquier otra imagen, cualquier otro sonido. El día de ayer, por ejemplo, hubo bailoterapia en la avenida Bolívar. Y los medios públicos se concentraron en los participantes de esa actividad, como si no estuviera ocurriendo nada más en la ciudad, en el resto del país. No te confundas. No te dejes confundir. La realidad no existe. La vida es un baile.

Dice el Ministro Reverol que podemos confiar en él y en sus soldados. Todavía tienen mucho gas rojo. El año pasado se incrementó 156% el presupuesto de la Defensa. Dice el General Reverol que hay un golpe en contra de la paz. Tiene razón. La violencia en Venezuela no es un imprevisto: es una decisión del gobierno. Es el camino que ha elegido el chavismo para imponerse, para sobrevivir. La bailoterapia es lo que intenta hacer Nicolás Maduro. Las bombas y los gases son para el pueblo.

http://prodavinci.com/blogs/bombas-gases-y-bailoterapia-por-alberto-barr...

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Frente Institucional Militar

COMUNICADO
Nosotros, los abajo firmantes, militares integrantes del Frente Institucional Militar (FIM), nos dirigimos respetuosamente a nuestros compañeros activos de la Guardia Nacional de Venezuela en la ocasión de las graves violaciones de Derechos Humanos ocurridas en las recientes protestas y movilizaciones en Caracas y en algunas ciudades del interior.

A comienzos de agosto del remoto año de 1937, el General en Jefe Eleazar López Contreras creó y fundó la Guardia Nacional de Venezuela para llenar un gran vacío en lo referente a la Seguridad Integral de la República. La Institución demostró con el andar del tiempo, su recia capacidad de lucha y sacrificio para realizar con éxito su complejo y arduo trabajo cotidiano, como valiosa e importante cuota de contribución amplia y devota, dinámica y constante al bien común de todos los venezolanos.

En el trajinar de sus hombres y mujeres por las diferentes unidades de la Guardia Nacional, fue constante y reconocida su proverbial lealtad a la institucionalidad republicana, su alta moral y su tradicional mística al servicio de la patria. El honor, que fue, es y será su Divisa, es un gran símbolo en la conciencia de sus efectivos.

La colectividad venezolana por su parte hizo suya la Guardia Nacional como identidad inseparable de su patrimonio espiritual y humano. Dispersa a todo lo largo y ancho de nuestra geografía, en cada puesto, por más lejano e inhóspito que se encontrara, al amanecer de cada 4 de agosto se recordaba el sagrado deber de nuestra institución para con Venezuela, sus instituciones y su pueblo.

Hoy la patria atraviesa una severa crisis de democracia, de libertades y de gobernabilidad, con todas las graves y profundas consecuencias que ello implica. Como lo ha señalado la Doctora Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República, se ha roto el hilo constitucional y por consiguiente hay un precario Estado de derecho. Ante este complejo panorama el pueblo, único poseedor legítimo de la soberanía popular ha actuado en el marco de la norma constitucional para restablecer el orden y la vigencia de la misma, tal como lo pauta el artículo 5, en concordancia con los artículos 19, 57, 63,130 y muy especialmente los artículos 333 y 350 de la Carta Magna.

Por tradición, la Guardia Nacional ha sido siempre respetuosa de la Constitución Nacional y de nuestro pueblo. De allí que pensemos que nuestra Institución debe conducirse dentro del más exigente respeto de los derechos humanos, y no puede continuar siendo el sostén pretoriano de parcialidades políticas que actúan al margen de la justicia. La Guardia Nacional no puede seguir por el camino espinoso y equivocado que la lleve al desprestigio y hasta el odio de la población, que solo clama y lucha por la paz verdadera, su bienestar, calidad de vida y libertades.

Es el momento de oír a nuestro pueblo: cada día tiene que enfrentar el hambre y la muerte como consecuencia de la ineficiencia de un régimen que, en medio de la corrupción y el despilfarro, dilapidaron miles de millones de dólares provenientes de los altos precios del petróleo. Ésta verdad debe hacerlos a ustedes rectificar. Es el momento oportuno para hacerlo. Recuerden su juramento de servir a la patria y a sus instituciones hasta perder la vida. La Guardia Nacional debe cesar, de una vez por todas y para siempre, esa triste y vergonzosa tarea de reprimir a nuestros hombres y mujeres, que solo exigen pacíficamente la atención de las autoridades y el restablecimiento de la democracia y del Estado de derecho. Recuerden de manera especial a la juventud venezolana, que ha sido atropellada, vejada y lesionada por cumplir con un sagrado deber ciudadano, el de defender las instituciones, la democracia y tener derecho a un mejor futuro.

Esta es una reflexión cordial y respetuosa, pero categórica para todos y cada uno de los Guardias Nacionales, especialmente dirigida al alto mando y a todo el cuerpo de generales, para que recapaciten y actúen de manera irreprochable, correcta y justa, sin atender a intereses bastardos ajenos a nuestra historia de sacrificio y servicio a Venezuela y a nuestro pueblo.

Apreciados compañeros de la Guardia Nacional:

Venezuela espera de ustedes una reacción pronta y favorable, apegada a sus responsabilidades y deberes constitucionales e institucionales para bien de la patria, y de nuestra Guardia Nacional

Caracas, 13 de abril de 2017

Por el Frente Institucional Militar, firman:
Vicealmirante Rafael Huizi Clavier.(Presidente del FIM)
General de Brigada (Ej.) Teodoro Díaz Zavala. (Vice-presidente del FIM)
Coronel (Ej.) Rubén Darío Bustillos Rávago. (Secretario de Organización)
Coronel (Ej.) Luis Enrique Sucre (Representante del Ejército)
General de Brigada (GN) Simón Figuera Pérez. (Representante GN)
Capitán de Navío Pedro Rafael Betancourt. (Representante de la Armada)
Coronel (Av.) Ángel Rodríguez Campos. (Representante de la Aviación)

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