Pasar al contenido principal

Opinión

Thays Peñalver

Orígenes de nuestros mandatarios

Si usted se fija bien en la última historia presidencial, Hugo Chávez nació en una casita de barro durante la dictadura. Y nada más llegada la democracia fueron sacados a una casa de verdad con luz eléctrica, se le educó gratuitamente, se le operó y trató gratis. A su padre se le educó en un programa especial y se le transformó en maestro, en coordinador, en director de colegio, director de grupo y jefe de sección hasta llegar a la cúpula de los destinos públicos, jubilándose a los 20 años de trabajo y con lo reunido pasó de un rancho de bahareque con techo de palma a dos aguas, a comprar, con su esfuerzo de profesor y empleado público, una finca de 20 hectáreas con tractor, desgranadoras, ordeñadoras y más de 100 animales de todo tipo. Ya quisieran hoy los campesinos tener esas oportunidades.

Era como para estar agradecidos con la democracia porque salieron de la miseria, algo que en 150 años de dictadura y botas militares nadie soñó en su familia. Sus hijos serían profesionales universitarios educados gratuitamente y a todos se les dio empleo digno. Y aun siendo ellos la prueba más clara que Venezuela es la tierra de las oportunidades, se empeñaron en mentir descaradamente sobre que la democracia nunca dio oportunidades a los pobres.

Abra, amigo lector, cualquiera de las biografías del despropósito que dirige esta “nueva República” y se encontrará con una única constante. La mayoría de los ministros, gobernadores y alcaldes nacieron en la pobreza durante la dictadura militar o el comienzo de la democracia, como muchos de nosotros, el resto son representantes de la clase media baja. La mayoría de ellos siendo pobres pudieron estudiar gratuitamente en las escuelas y liceos, asistieron gratuitamente a las universidades, que no existían en dictadura, absolutamente todos consiguieron buenos empleos.

Del liderazgo principal en los ministerios a todos, y especialmente a los comunistas, la democracia les permitió no solo graduarse, sino que fueron enviados a las mejores universidades de Europa y EEUU a hacer sus maestrías y doctorados, algunos nacidos en la pobreza y llegado Chávez, todos ellos ya eran universitarios, maestros y doctores con sus casas y automóviles, todos tenían buenos empleos y una vida digna ¿Pueden ellos decir que los pobres no tuvieron oportunidades siendo ellos la prueba clara de lo contrario? ¿Pueden ellos hablar de que los oligarcas no les dieron oportunidades si sus propias biografías son prueba categórica de lo contrario?

Y ¿quiénes fueron los oligarcas? ¿Rómulo Betancourt? Hijo de un inmigrante canario establecido en la Guarenas del siglo XIX ¿Raúl Leoni? Hijo de otro inmigrante radicado en El Manteco asolado por la malaria. ¿Carlos Andrés Pérez? Que nació en un rancho del siglo XIX y que salió a lomos de un burro de su tierra. ¿Jaime Lusinchi? Hijo de una increíble doña María que regentaba una pensión y a veces se iba sin comer a la cama para que su hijo pudiera estudiar medicina ¿Rafael Caldera? huérfano de padres españoles y criado en el estricto hogar de Tomás Liscano. Si algo ha tenido la presidencia democrática de Venezuela, sus ministerios, y la mayoría de su funcionariado toda la vida es que ha estado “100% libre de ricos y burgueses”.

¿Justicia, Independencia de Poderes? ¿Acaso no hay mayor mentira cuando los golpistas hablan de la justicia de la 4ta República cuando ellos querían nombrar al Fiscal General Ramón Escovar Salom para su Junta de Gobierno?

La verdad es que Chávez, su familia y quienes hoy gobiernan, estaban relegados a vivir como todos los dictadores y comunistas que se adueñan de un país, porque el cabito terminó viviendo en un hotel de París con botellas de coñac de 1.000 dólares de la época, Gómez legó a los suyos nada menos que todo un Estado y Marcos Pérez Jiménez en su cuenta tenía nada menos que el presupuesto de la educación de todos sus ancestros.

Mientras que a Rómulo hubo que hacer una colecta para comprarle una casa porque no tenía dónde vivir y aceptó el regalo condicionado a que una vez muerto la casa sería un museo. Sus hijos por tanto no heredaron absolutamente nada como tampoco heredaron fortuna los hijos de Leoni. Conozco a los hijos de Lusinchi que heredaron solo buenos recuerdos y Caldera legó su dignidad a toda prueba como Luis Herrera del que nadie puede negar que más allá de sus quesos llaneros jamás se preocupó en hacer fortuna. Dejo de penúltimo al “hombre más temido y odiado por Chávez: CAP, que muere en estado de semi abandono por los millones que votaron por él. Y de último dejo al hombre que nunca sabremos cuánto legó a sus hijos, infórmense como viven, y no sé cómo hizo el inocente porque con “su sueldito” dos ex esposas y varios hijos es difícil. Pero a Venezuela sí le dejó el más grande legado. Hugo Chávez dejó partido en dos al país, destruyó a la izquierda, reinstauró el militarismo, triplicó la deuda, quebró las arcas y parafraseando a Cabrujas “Ni la caída del muro de Berlín, ni Yeltsin inaugurando un McDonald’s junto a la tumba de Lenin, hicieron tanto por la derechización nacional”.

http://www.costadelsolfm.net/2016/10/02/thays-penalver-los-presidentes-r...

 4 min


El ambiente político real descubre en su análisis hoy a un régimen militarista lleno de pánico, que necesita mediante la comedia politiquera disimular las luchas de las facciones de los diferentes chavismos, y para ello usa la máscara de un cuerpo armado inmoral, primitivo e irresponsable con el objeto de desviar la atención y servir de canalización a las hordas chavistas. Igualmente, convertirse en un foco de comunicación para los medios interesados y finalmente facilitar la expansión de miembros del régimen atormentado que siente cada más como se aísla del mundo, y sobre todo como lo rechaza el gentilicio venezolano.

El miedo llevó al régimen de Nicolás Maduro a la dictadura a partir del 20 de octubre de 2016, razón por la cual inventan más tarde en diciembre de 2017 en el Campo de Carabobo la salutación de fin de año al elemento armado. Allí muestran con las fuerzas especiales y el desarrollo del sistema de inteligencia lo que ya vemos, el comando antigolpe especializado en la represión y crear miedo en el cuerpo societal. Comando antigolpe para perseguir al chavismo desertor, que igual de inmoral y golpistas, ahora trata de buscar refugio en el accidentado ambiente político que sufre la represión y el maltrato de unos militaroides asustados.

El miedo del régimen viene desde el 6D de 2015, cuando sorprendidos se dieron cuenta que la mayoría –la mayoría calificada- los desprecia por farsantes, corruptos y sobre todo por injustos. Los desprecia como un mal gobierno cuya característica fundamental ha sido la incapacidad de cumplir con la legitimación de gestión. Razón por la cual la Asamblea Nacional en 2017 despacha a Nicolás Maduro cuando acuerda el abandono de cargo. Abandono de cargo porque fue incapaz de resolver las necesidades prescritas y pospuestas de los venezolanos.

Los venezolanos hoy 17 de enero de 2017 tenemos el legítimo derecho a entender que el re-enrutamiento de la vía electoral se constituye de nuevo en el sendero -como igual lo había previsto el 20 de octubre de 2016- para revocar a un funcionario incapaz e inepto, que todavía se atreve y se le ocurre bailar salsa cuando las clases D, E y F hambreadas y obstinadas tienen que comer en los basureros. Basureros que muestran a Venezuela como un país sin gobierno y sin liderazgo político que comprenda el dolor de hombres y mujeres, y accionen frente al ambiente político real.

El liderazgo político que se atrevió a asistir a un diálogo el pasado año, diálogo que no fue definido y quizás más bien acompañamiento borroso y descentrado del ambiente político, real desvió la pulsión electoral del año 2016. Esta vez en 2017 no va a ocurrir igual. Quienes se entiendan líderes comprendan que la mayoría de los demócratas venezolanos están claros que el voto es el arma por excelencia para llamar hasta la periferia social a objeto que se cambie el gobierno. El liderazgo político emergente tendrá que asumir la responsabilidad propia, definir acciones con motivo, dirección y sentido para que crezca la protesta y se perfile de manera clara la vía electoral.

El liderazgo, mujeres y hombres de sobrada condición democrática son hoy los actores por excelencia para desenmascarar las maromas del régimen autocrático-militarista, de su vulgar comando antigolpe y su ridícula expresión de fuerza en la cual, se atrevieron hasta hacer pasajes aéreos en Barquisimeto ofendiendo a la Divina Pastora. La osadía de estos bárbaros es la de los imbéciles, que no saben que en el imaginario del venezolano está presente la fe religiosa, que forma parte de nuestro mestizaje y estamos dispuestos a defender hasta los extremos.

Los líderes políticos hoy frente a la nueva vía electoral tienen que otear la reinstalación de la democracia. Están obligados analizar el rechazo y desprecio de la mayoría de los venezolanos hasta de aquellos que alguna vez formaron parte de la revolución. Revolución, que el engendro chavista-madurista además de robas es capaz de hambrear hasta llevarlo a la humillación extrema. De esta sociedad humillada saldrán seguramente los más férreos opositores al régimen cobarde de Maduro. El régimen de Maduro está boqueando, él y sus adláteres por eso reaccionan con la violencia.

La sociedad venezolana y sus demócratas hoy, después de la maroma del ejercicio Zamora 200 y la represión del Comando Antigolpe están en cuenta de que el régimen intenta disimular su fracaso, que está lleno de miedo, razón por la cual es arbolario e insolente. Casi vulgar, con la intención de disimular ante una oposición política serena que demanda hoy de un liderazgo político emergente, sobrio, dispuesto a hacerle saber a la historia que existen fuerzas democráticas dispuestas y listas por la vía de la protesta y la resistencia civil… a reconquistar la democracia para una nueva Venezuela del siglo XXI.

Dr. José Machillanda

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

 3 min


Angel E Alvarez

Para algunos la cuenta es sencilla: si la gente está insatisfecha con actos del gobierno y, más aun, si hay que cambiar a un gobierno corrupto e ilegal o un régimen opresivo, irresponsable e ineficaz, lo lógico es que la gente proteste enérgicamente. Si no lo hacen es por desidia o complicidad. Nada más alejado de la realidad, sin embargo.

En la retórica política ordinaria de los líderes, gente común y ciertos analistas, la protesta socio-política es un asunto de arrojo, dignidad, orgullo patrio y voluntad de lucha. El arrojo y el deseo de hacer las cosas pueden ser importantes en política a veces. La política es siempre una actividad llena de riesgos e incertidumbre, aun en las democracias más desarrolladas. No obstante, la política es también por lo general menos complicada que los asuntos de la adrenalina y el hipotálamo. Por eso el trabajo de los politólogos es menos retador que el de los endocrinos.

La participación política se calcula. Tanto votar como poner el pecho frente a los represores armados. Los riesgos se estiman. La cuenta no es una simple suma y resta porque las probabilidades de fracaso siempre están allí como factor que interactúa con los términos de la ecuación, multiplicando las complicaciones. Aun así, en política (es decir, en asuntos públicos) la gente no actúa a ciegas ni movida solamente por sus impulsos, temores, creencias infundadas o valores éticos. Todo eso también está presente pero su importancia es menor.

Lo cierto es que nadie se embarca en una nave que de antemano sabe que no llegará a puerto. La participación política de masas es el resultado de la diferencia entre la importancia que el resultado tiene para cada persona que decide si participa o no, y el costo que para ella la posible represión de la protesta y la persecución política posterior. Ambas cosas son multiplicadas por la probabilidad de que la participación de esa persona en particular haga alguna diferencia en el logro del resultado deseado.

Quienes protestan buscan un cambio de políticas gubernamentales o, en casos extremos, un cambio de gobierno o de régimen político. Todos estos son bienes públicos y, por tanto, indivisibles. Todo aquel que padece la situación o el régimen indeseable se beneficiara por igual del cambio político, participe o no de la protesta. Además, cada individuo tiene un peso insignificante en la suma de las miles o millones de personas cuya participación es necesaria para producir el cambio. La pregunta clave, entonces, es ¿por qué hay gente aun así que participa en las protestas? Queda claro que respuesta no la da la importancia del resultado esperado, por heroico que este pueda parecer.

El asunto es principalmente de costos. En ellos hay que considerar no solo los directos, sino también los de oportunidad. No solo es importante descontar el temor a ser reprimido, eventualmente detenido, posiblemente torturado físicamente o psicológicamente y tal vez asesinado. También es muy importante tener en cuenta aquellos costos en los que la persona incurre por no hacer otras cosas valiosas para ella mientras está protestando.

De lo anterior se infiere la ventaja de la protesta pacífica, con bajo chance de tornarse violenta, frente a protestas expresamente violentas. Igualmente, la efectividad de las protestas contra un gobierno que no puede reprimir violentamente de forma ilimitada es muy superior a las protestas contra a una tiranía violenta y desembozada.

En la columna de costos, los más importantes son los de oportunidad. Es mucho más económico protestar si la gente tiene tiempo y espacios libres para hacerlo. Si, para protestar, esa misma gente tiene que dejar de hacer otras cosas valiosas en espacios alejados de su zona de seguridad personal, el éxito de la protesta sostenida en el tiempo es mucho menor. Por ello, un gobierno opresivo no solo reprime las protestas, sino que las previene haciendo uso de la amenaza, limitando severamente los espacios en los que son permitidas y, principalmente, manteniendo a la gente tan ocupada en otras cosas indispensables para ellos que no les queda tiempo para protestar.
Paradójicamente, entonces, cuando y donde hay importantes motivos para protestar, las protestas tienden a ser menos frecuentes o más débiles que donde los motivos son menos urgentes. En un régimen altamente opresivo en lo político y lo económico, con severa escases de alimentos y medicinas, alta inflación y desempleo, la gente puede tener más motivos para protestar. Pero con frecuencia, estas protestas son menos multitudinariamente y sostenidas en el tiempo que en otro régimen en el que existan algunas garantías políticas y cierto bienestar económico.

No es un asunto de valentía, sino de economía de esfuerzos. Por eso, los peruanos protestaron masivamente y con éxito contra Alberto Fujimori en 2000. El régimen era opresivo y protestar era costoso, pero no tanto como para quedarse sin comer. Por la misma razón, los venezolanos no protestan hoy contra Nicolás Maduro, con la frecuencia y contundencia que usaron contra Hugo Chávez de 2000 a 2003. No solo ocurre que el gobierno de Maduro ha sido mucho más represivo que el de Chávez, ni que los venezolanos se hayan vuelto insensibles por una suerte de desesperanza aprendida. Lo que ocurre es que en la desesperada búsqueda de la muy escasa comida y medicinas que se consiguen, a los venezolanos se les va la vida sin tiempo para más nada que tratar de sobrevivir. En su balance, sobrevivir es más útil que protestar.

https://politikaucab.net/2017/01/13/la-economia-politica-de-la-protesta-...

 4 min


Ayer, Diosdado Cabello, embutido en un traje militar de campaña, rodeado de soldados y de cámaras de televisión, empuñó ferozmente un micrófono para carajear a Obama, a la oposición, a cualquiera que no quiera someterse al plan eterno de la revolución. “No tenemos miedo de verdad, perdimos el miedo hace tiempo”, vociferó. Tanto lo perdieron que hoy, precisamente, el Presidente ni siquiera se atreve a presentar su Memoria y Cuenta del 2016 ante el Parlamento. Maduro prefiere hablar frente a un Tribunal escogido a dedo por el oficialismo. No desea correr ningún riesgo. Le da culillo enfrentarse a quienes lo cuestionan. Maduro solo puede dar la cara ante sus amigos o en cadena nacional. No quiere que nadie lo interrumpa. No le rinde cuentas al país sino al TSJ, ese club privado donde solo entran sus amigos.

Este fin de semana es una metáfora terrible del desastre nacional: el sábado el gobierno legitima las armas y la violencia, el domingo el gobierno deslegitima la democracia y el poder de la ciudadanía.

El ejercicio militar Zamora-2000 es una agresión brutal en contra de la dignidad de los venezolanos. Se organizó la movilización y participación de 580 mil personas, entre efectivos militares y población civil. Se realizaron simulacros, maniobras, ejercicios de entrenamiento. Se probó armamento nuevo y de mucho poder. El propio Presidente apareció en imágenes, empuñando un fusil… Como si varias fragatas extranjeras estuvieran detenidas frente a nuestras costas. Como si la amenaza de una invasión fuera inminente. Como si realmente existiera un enemigo colosal a punto de atacarnos. El Ministro de Defensa, en un destemplado ataque de maoísmo, ya había señalado la ruta: la “guerra popular prolongada”. ¿Contra quién? No se sabe. El chavismo necesita urgentemente un enemigo. Tal vez son, en todo el planeta, los que están más contentos con la llegada de Donald Trump la Casa Blanca.

Pero la mayoría de los venezolanos no tiene uniformes sino hambre. ¿Cuánto costó el ejercicio militar de ayer? ¿Cuál fue el presupuesto de ese espectáculo? ¿Con qué moral la Fuerza Armada se gasta balas en un show mientras en los hospitales faltan las jeringas? ¿Qué clase de ejército juega a la guerra invisible, dándole la espalda a la guerra real que ataca a su población?

Obviamente, todo esto forma parte del mismo proceso de descomposición que viene desarrollándose aceleradamente en el país. El contra ataque siempre ha estado presente en la metodología del chavismo. Es un elemento central en su concepción bélica de la política. Ante cualquier surgimiento disidente, se implementa una defensa y, después, un fulminante contra ataque. Cualquier intento por lograr que regrese la democracia al país, se encontrará con está dinámica, orquestada sin pudor desde el Estado y con dinero público. Ahí donde los venezolanos ven oxígeno, el oficialismo ve una nueva oportunidad para la asfixia.

Dentro de ese esquema cabe todo lo que hemos visto en este comienzo del 2017: la suspensión del diálogo, la omisión de fechas para la elección de gobernadores, y el uso impúdico de la violencia, sin respeto a ninguna legalidad. Esa es la lección que quiere dar el poder: aquí están las consecuencia de haber osado —tan siquiera— intentar activar un referendo revocatorio.

No hay manera de narrar lo que ocurre sin que el relato, de manera irremediable, nos conduzca a las viejas y repugnantes prácticas de los gobiernos militares sudamericanos del siglo XX. El relato de la detención de cualquier ciudadano (más aún, siendo un diputado, gozando de inmunidad parlamentaria) dentro de un túnel, su posterior desaparición e inmediato encarcelamiento, con la única justificación de la voz del poder, acusándolo de sabotaje, es una práctica clásica de gobiernos como el de Videla o Pinochet. Lo mismo que lo ocurrido con la detención del General Baduel o de distintos concejales en diferentes lugares del país. Lo mismo que pasa con todos los presos políticos, incluso con varios que —aún teniendo legalmente su libertad— siguen retenidos en las cárceles. Si a finales del año pasado, ante los juicios fabricados para impedir el revocatorio, se instaló en el país la idea de que estamos en una dictadura, este 2017 solo confirma, por desgracia, que estamos en una dictadura violenta: este es el regreso de los gorilas.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en su presentación de hoy, probablemente no hablará de las masacres de Barlovento o de Cariaco. Y de seguro tampoco presente las cifras del exterminio oficializado que han ido ejecutando las OLP. No mencionará el hambre, la miseria, la escasez de comida o de medicinas. El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, hoy, en su rendición de cuentas, no hablará de la realidad ni de lo que nos ocurre a los venezolanos. Hablará de sus éxitos y de las conspiraciones en su contra. Su proyecto es institucionalizar la violencia e ignorar al país.

http://prodavinci.com/blogs/el-regreso-de-los-gorilas-por-alberto-barrer...

 3 min


Hoy hablaremos de un ciudadano ejemplar. Se trata de un margariteño, quien cumplió una vasta jornada como Educador; se inició como Maestro de una Escuela Rural y terminó siendo Ministro de Educación. Luis Beltrán Prieto Figueroa, dejó un legado fundamental, no sólo para Venezuela, sino para América Latina.

Su trabajo está inserto dentro de la filosofía del humanismo democrático y en sintonía con su credo, el cual siempre repetía: “A través de la educación se forja la nación, se orienta el porvenir y se impulsa el progreso de los pueblos”. El maestro Prieto, concebía como guía de entrenamiento para los educadores rurales y de la ciudad, el ejercicio de liderazgo que debía tener el docente sobre la comunidad.

Este venezolano sencillo, no se conformó con dictar clases en nuestro territorio, sino que sale de sus fronteras a enseñar esos principios generales de la educación. En su afán por educar el Maestro Prieto Figueroa, concentra su dilatada experiencia como catedrático en Cuba, Honduras, Costa Rica y Venezuela, y como Jefe de Misiones Educativas al servicio de la UNESCO.

Las obras más emblemáticas, que no puedes pasar por alto, si deseas comprender la situación actual del país, entre otras fueron: El concepto de líder; De una educación de Castas a una Educación de Masas; Joven Empínate, Mensaje y Lección de un Maestro a la Juventud; El Magisterio Americano de Bolívar; El Estado y la Educación en América Latina.

Cuenta el periodista guayanés, Américo Fernández, que, en una visita a Ciudad Bolívar, el Maestro, accedió a una rueda de prensa, antes de clausurar el mitin de su campaña electoral como Candidato Presidencial del MEP. Todo parecía bien hasta que el periodista Víctor Mendoza Yajure, se alarmó al constatar que su grabadora le había fallado.

“No grabó, Maestro, ¿podría usted, por favor, repetirme lo que dijo durante la rueda de prensa?” El Maestro casi le da un manotazo, pero prefirió contar hasta diez y lo despachó con esta frase: “¡Si el grabador no sirve, pare la oreja, cajaro!” (El cajaro es un bagre del Orinoco).

Rindamos homenaje a todos los educadores venezolanos en su día, resaltado los de este ciudadano ejemplar, nuestro gran Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa.

 1 min


Parece que, después de las dudas de algunos, nuestra dirigencia tiene claro que estamos frente a un régimen dictatorial que viola constantemente la Constitución y reprime sin ningún escrúpulo a quienes se oponen. Ahora hay que proceder acorde con el diagnóstico. Lo que nos espera puede ser malo o bueno, según actuemos como Lord Halifax o como Churchill.

Recordemos que, ante los primeros éxitos de Hitler, Lord Halifax quería que Gran Bretaña firmara la paz aprovechando la intermediación ofrecida por Mussolini. A este planteamiento la posición de Churchill fue que era inaceptable una paz bajo la dominación de Europa por los nazis. Halifax no era un colaboracionista, sino un patriota apaciguador temeroso de que si no aceptaban la paz se perdería el imperio británico. Para bien de la humanidad se impuso la tesis del León inglés, en cuyo escritorio tenía un letrero con palabras de la reina Victoria durante la guerra de los Boers: ¨Las derrotas no existen. No estamos interesados en esas posibilidades¨. A pesar de las críticas de muchos de los suyos, Churchill mantuvo a Lord Halifax en Asuntos Exteriores argumentando que ¨Si iniciamos una pelea entre el pasado y el presente perderemos el futuro¨.

Esto es válido para el caso de algunas actuaciones de la MUD. Sin duda que causa escozor su lentitud de respuesta y la torpeza como participó en el diálogo, sin estrategias, cediendo las únicas armas que eran la presión de la calle y los diputados por Amazonas, además de designar a negociadores inadecuados. La última cita de Churchill también es válida para el caso de Henry Falcón y de Rosales. No simpatizo con muchas de las posiciones de los citados, pero ambos tienen seguidores y puntos a favor por lo que no debemos caer en el error de tildarlos de traidores.

Evidentemente no tenemos otra vía que seguir luchando, para lo cual hay varias opciones.

- Insistir en el referendo revocatorio: La designación de El Aissami como vicepresidente no fue para reprimir. Ello lo puede hacer Maduro con Reverol o con cualquier otro, como lo ha hecho desde un principio. La jugada de Maduro es para evitar ser defenestrado antes de tiempo, ya que a nadie se le podría ocurrir promover un revocatorio para que quede El Aissami de presidente.

- Elecciones regionales: hay que presionar para que se realicen y las probabilidades de que los demócratas ganemos la mayoría es muy alta. Políticamente es importante ya que debilitaría al régimen, pero entendamos que no es la panacea. Los nuestros serán asfixiados económicamente y más de uno será encarcelado con cualquier pretexto o destituido por el sumiso TSJ. El país seguiría cuesta abajo.

- Asamblea Constituyente: algunos compatriotas han dedicado tiempo y talento con miras a la convocatoria de una Constituyente. Esta opción tiene sus más y sus menos, pero debe ser evaluada para determinar si el momento es propicio.

-Negociación con grupos disidentes del oficialismo: la idea sería constituir un frente amplio con participación de esos disidentes, los partidos de oposición y representantes de la sociedad civil.

- Negociaciones con equipo del gobierno: no deben descartarse por el fracaso del pasado. Fuimos a ese diálogo sin prepararnos y con negociadores novatos. Podríamos reiniciarlo sujeto a que el gobierno fije elecciones regionales a corto plazo, acepte las decisiones de la Asamblea Nacional y libere a los presos políticos. Además de estas condiciones previas, la nueva carta sobre la mesa debería ser elecciones generales anticipadas o un gobierno de transición. - Acciones de calle: son imprescindibles para logar el cambio, pero solas no bastan.

Salir del régimen no es suficiente para enrumbar el país. El reto está, según plantea José Antonio Gil Yepes en su excelente libro ¨Escenarios de Venezuela 2017-2030¨, en lograr consensos para pasar de los gobiernos autoritarios y rentistas a otro que sea pluralista y orientado a la producción. Este trabajo de Gil Yepes amerita ser discutido por políticos y no políticos, para evitar que un nuevo gobierno nos venda más de lo mismo aunque con brochazos de democracia.

El precio del petróleo probablemente se mantenga por debajo de los 50 dólares el barril y las probabilidades de nuevos préstamos no se visualizan y, de lograr algo, los montos no serán suficientes. Se mantendrá la escasez de medicinas, alimentos y repuestos, la inflación seguirá aumentando al igual que las protestas. Si el régimen no incrementa la represión puede caer y si la aumenta también. Por ello le conviene negociar y ceder, siempre y cuando perciba una oposición unida y dispuesta a confrontar.

Como (había) en botica:

El expresidente de facto pronunció un discurso sin contenido y ante un espejo. Muchos actúan como nuestro distinguido Dudamel y prefieren no criticar las violaciones del régimen a la Constitución. No se puede pedir que todos los venezolanos tengan la entereza moral para protestar. Descalificarlo no tiene sentido. Allá cada quien con su conciencia.

Los ¨ejercicios cívico militares anti imperialistas¨ fueron una pantomima. Por lo menos pudieron cambiarse la camisa roja por otra menos visible a las supuestas fuerzas invasoras.

Lamentamos el fallecimiento de Diógenes Madrid, impulsor del cultivo de la uva y del Centro Vitícola del Zulia ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Moises Naim

Pasé más de seis meses sin escribir mi columna de los domingos. La suspendí temporalmente para dedicarme a terminar un libro y una serie de televisión en los cuales he estado trabajando desde hace un par de años. Concluida la tarea, aquí estoy, de regreso.

Durante esos meses, fueron muchas las veces en que me sentí tentado a reaccionar por escrito ante los muchos eventos insólitos con los que nos ha sorprendido el mundo. De la desconcertante llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos (que no vi venir), a las cruentas masacres en Siria, y de la derrota de importantes referendos en el Reino Unido, Colombia e Italia a la intromisión de Rusia en las presidenciales norteamericanas. Y, por supuesto, la gran ansiedad populista. Me refiero al creciente temor de que en un país tras otro lleguen al poder individuos y grupos políticos que intenten, o logren, remplazar el defectuoso orden político, social y económico de su país por un esquema que termina siendo aún peor.

Pero quizás lo más interesante –y lo más peligroso– que está pasando es la frecuencia con la cual acontecimientos inéditos y situaciones excepcionales se han vuelto comunes. La normalización de lo excepcional es una importante característica de este tiempo. Se ha hecho normal, por ejemplo, que sucesos absolutamente irrelevantes reciban más atención que otros de gran importancia para el mundo. El pasado 13 de diciembre, por ejemplo, el noticiero estelar de la cadena de televisión estadounidense ABC incluyó la noticia de que el presidente electo, Donald Trump, se había reunido ese día con el rapero Kanye West, esposo de la muy famosa Kim Kardashian. ¿El tema de la reunión? “Asuntos multiculturales”, según un tweet del señor West. “La vida”, según dijo Trump.

Ese mismo día había tomado posesión de su cargo el nuevo secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres, evento que no fue de mayor interés para los medios. La ONU no tiene muy buena reputación, pero sin duda lo que allí pasa tiene más importancia para todos nosotros que la visita de Kanye West a Donald Trump.

Esta preferencia de los medios por recoger lo popular, lo sensacional y lo divertido, más que lo importante y aburrido, no es nueva. Pero en los últimos tiempos esta tendencia ha llegado a su máxima expresión. La mejor evidencia de ello es la popularización de las “noticias falsas”. Estas son “noticias” totalmente inventadas o tergiversaciones de hechos reales que sus creadores ponen a circular a través de las redes sociales. Para muchos, Facebook o Twitter se han constituido en la principal, cuando no la única, fuente de información. El portal BuzzFeed encontró que en los últimos 3 meses de la campaña electoral de Estados Unidos, las 20 noticias falsas más populares en Facebook fueron más vistas, recomendadas y reproducidas que las 20 noticias verídicas más importantes publicadas por los medios tradicionales de mayor renombre, como The New York Times o el Washington Post.

Los titulares de algunas de las noticias falsas que más circularon fueron: “El papa Francisco apoya a Donald Trump”, “Hillary vendió armas a ISIS”, “Hallado muerto un agente del FBI sospechoso de haber filtrado información crítica contra Hillary Clinton”.

Uno de los aspectos más graves de todo esto es la normalización de la mentira. Antes como candidato y ahora como presidente electo, Donald Trump se ha caracterizado por inventar hechos, falsear datos y, más directamente, mentir. Todos los políticos suelen exagerar, distorsionar y, en algunos casos extremos, son propensos a mentir con desfachatez. Pero aceptar la mendacidad como un elemento más del estilo personal y constante de un líder político no era normal. Ahora lo es.

Pero de todas las situaciones excepcionales que ya tratamos como “normales”, no hay ninguna más amenazante que el calentamiento global. El año 2016 fue el más caliente desde 1880. El récord anterior lo tenía 2015. Y, antes, 2014. Los diez años más calientes de la historia han ocurrido después de 1998. Así, se ha hecho normal que, cada año, la temperatura promedio de la superficie del planeta sea la más alta hasta ahora. De hecho, esta normalización del cambio climático ha llegado hasta el punto de que la desaparición de enormes superficies de hielo polar no causa mayor conmoción en la opinión pública. Por ejemplo, en los mismos días en que Kanye West se reunió con Donald Trump, los científicos anunciaron que la capa de hielo polar se había reducido en un tamaño equivalente a la superficie de la India.

Una de las personas que no está alarmada por estas transformaciones es Donald Trump. El presidente electo de Estados Unidos, negando la evidencia científica, ha dicho que el cambio climático es un fraude del gobierno chino para perjudicar a su país. Antes, despreciar la ciencia no era ni aceptable, ni normal. Ya no es así.

La normalización de lo excepcional nos amenaza a todos.

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/regreso_75462

 3 min