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Opinión

Sergio Arancibia

Los diferentes gobiernos norteamericanos a lo largo de los últimos 60 años han ido paulatinamente incrementando la cantidad de mercancías que Estados Unidos compra y vende en el mercado internacional y, consecuentemente, han ido impulsando una creciente liberalización del comercio mundial, como corresponde a quien quiere vender lo más posible al resto de los países del mundo. Algunos gobiernos han avanzado más rápido y otros más lentos, pero todos han seguido más o menos el mismo camino: exportar lo más posible y lograr, por la vía de la imposición, de la presión o de la negociación la mayor apertura posible de los mercados internacionales. Sin embargo, sin perjuicio de esa política - y de todo lo que se pueda decir sobre la potencia y la prepotencia del imperialismo norteamericano - lo cierto es que la presencia comercial de Estados Unidos en el mundo contemporáneo ha ido en continuo descenso en el transcurso de los últimos 60 años.

Cuando termina la Segunda Guerra Mundial y se reestructuran los canales y las normas del comercio internacional, Estados Unidos emerge como el país con mayor poder económico, comercial, financiero y tecnológico en el escenario mundial. Sin embargo, las exportaciones de dicho país representaban en 1948 solo el 21.7 % de las exportaciones mundiales. Cinco años después ese porcentaje había bajado al 18.8 %. En el año 1963, el porcentaje de las exportaciones norteamericanas en el total de las exportaciones mundiales bajó a 14.9%. Diez años después ese nivel se ubicaba en 12.3 %. En 1983 había alcanzado un porcentaje de 11.2%. En 1993 presentó un ligero aumento con respecto a la década anterior y alcanzó un porcentaje de 11.6 %. Pero en el año 2003, ya en el siglo XXI, el peso de Estados Unidos en el comercio internacional se había reducido al 9.8 % de las exportaciones mundiales. Para el 2014 ese porcentaje bajó al 8,8 %.

Podemos decir, por lo tanto, que hoy en día el peso de Estados Unidos en el comercio mundial está en el nivel más bajo de los últimos 60 años. Y por primera vez en las últimas décadas Estados Unidos tiene un presidente que pregona abiertamente que pretende reducir las importaciones norteamericanas y modificar toda la red de acuerdos que han conformado el cuerpo normativo del comercio internacional contemporáneo, de modo de generar no más liberalización comercial, sino más proteccionismo. Si eso lo intentara llevar adelante un país pequeño, de poco peso en el comercio internacional, lo más probable es que no pasaría nada. Pero si lo intenta quien todavía detenta el 8.8 % del comercio internacional, es indudable que el conjunto del sistema se tiene que sentir afectado o trastocado. No tan afectado como cuando Estados Unidos controlaba el 20 % o más del comercio internacional - situación en la cual su poder de imponer, de normar o de influir era extraordinariamente alta – pero lo suficientemente afectado como corresponde ante las acciones de un socio que no es marginal en el comercio mundial. Hay hoy en día otros actores que tienen tanto o más poder comercial que Estados Unidos. La Unión Europea y China, fundamentalmente, y en menor medida, Japón y Rusia, países todos que reaccionarán en defensa de sus intereses. Ellos no tendrán una actitud pasiva o meramente contemplativa de lo que quiera hacer el Sr. Trump, sino que reaccionarán en forma preventiva, defensiva y/o retaliativa. Por lo tanto, estamos a las puertas de una gran modificación de la estructura, de los volúmenes, de las normas, de los canales y de los flujos del comercio internacional contemporáneo.

¿Cómo puede todo eso afectar a Venezuela? Como el comercio exterior venezolano es bastante simple, esa pregunta se responde analizando que puede pasar en el mercado petrolero internacional. Si la política proteccionista del Sr. Trump alcanza también a este mercado - y no hay razones para suponer lo contrario - es dable suponer que Estados Unidos caminará hacia la autosufuciencia petrolera, incentivando la producción interna en desmedro de las importaciones. Eso implica incentivar la producción de los yacimientos petroleros convencionales y potenciar también la producción por la vía del fraking, todo lo cual puede llevar a incrementar la producción mundial de petróleo y a reducir más aún más las exportaciones venezolanas hacia el mercado norteamericano. Eso se suma a la ya consolidada búsqueda internacional de energías no contaminantes y a la difusión de los automóviles eléctricos, todo lo cual puede implicar a mediano plazo un mercado petrolero poco propicio para los intereses de Venezuela.

http://www.talcualdigital.com/Nota/136348/venezuela-y-la-nueva-politica-...

 3 min


Tranquilo, no voy a escribir en estas líneas un tratado de ética. Para eso está el Nicómaco de Aristóteles, y si alguien quiere entretenerse, el Amador de Fernando Savater. Pero la verdad es que el concepto de ética se ha convertido en una dama para todo servicio. Basta que alguien publique algunas notas divergentes para que quien no está de acuerdo te imparta un curso de ética. Algunos incluso la usan como sinónimo de moral sin decir si se refieren a una moral universal o a la que les inculcó su mamá. Quizás por ahí hay que comenzar.

Ética es una palabra que viene de Grecia y moral otra que viene de Roma. Por eso una de las primeras premisas de Aristóteles es que la ética depende de condiciones de tiempo y lugar, es decir, no hay una ética universal y absoluta. Lo que es ético aquí puede que no lo sea allá. Ni lo que es para mí, que lo sea para ti.

Aristóteles estableció, además, una segunda premisa; a saber, la ética proviene de la discusión. Hoy diríamos, en concordancia con Habermas, la ética es un concepto discursivo. Nunca termina de hacerse. Muy diferente para los romanos.

Para los romanos la ética debía ser pre-scrita y luego codificada. Esa ética pre-scrita es lo que llamamos moral. Y sobre moral no se discute. La moral romana –es decir, la moral- está más cerca de la ley moderna que de la ética griega. Del mismo modo los mandamientos de las religiones no están sujetos a revisión. Mandan y punto. En cambio es imposible imaginar una ética sobre la cual no se discuta.

Podemos entonces decir que la ética es situacional y grupal a la vez. En ese sentido debemos distinguir tres tipos de ética. La que viene de la tradición, la que viene de los grupos (profesiones por ejemplo) a los cuales pertenecemos (o ética situacional) y en el último tiempo, las que se deducen de alguna ideología. De tal modo que si alguna vez alguien te acusa de no ser ético, debes preguntarle a cuál de esas éticas se refiere porque de otro modo no se entiende nada.

Más importante todavía es establecer una relación entre la ética y las leyes. Pues desde que hay leyes nos regimos por ellas y no por éticas que cada uno pueda interpretar a su gusto y antojo. Recordemos en este punto a Kant. Cuando no hay leyes, apelamos a las máximas, decía. Pero las máximas no pueden sustituir a las leyes, agregaba. Más aún, las máximas (que al no ser leyes son normas éticas) deben ser deducidas si no de la letra por lo menos del sentido de las leyes. La conclusión es obvia: ninguna razón ética puede ser anti-constitucional, aun cuando opere sobre un “vacío” constitucional. Efectivamente: no hay mayor falta a los principios éticos que actuar u opinar en contra de lo que dicen las leyes.

Eso significa: si alguien realiza sus actos de acuerdo a la constitución y las leyes, no puede ser juzgado por ningún principio ético. Solo en ausencia de ley adquiere la ética su razón de ser.

Pero como está dicho, las leyes no cubren todo los espacios de la vida. Un profesor, por ejemplo, puede ser muy buen padre de familia y en su casa ser ético, pero si no prepara sus clases, en su profesión no lo es. La ética, entonces, es un concepto plural. No existe “la” ética, solo hay éticas (familiar, ciudadana, profesional). Incluso las unas pueden entrar en conflictos con las otras. Creo que no necesito dar ejemplos. Casi no hay ser humano que no haya sido sometido alguna vez a un conflicto inter- ético. Son los también llamados conflictos de lealtades. ¿A quién ser más leal? ¿A la novia o a la madre? ¿Al esposo o al amante? ¿A la familia o a la patria? ¿A mi religión o a la constitución? ¿A la música o a la política? Los psicoanalistas conocen muy bien esos conflictos. Saben también que si esos conflictos no existieran, ellos, los psicoanalistas, serían más pobres.

¿Hay una ética política? Por cierto, el político que ofrece el cielo sin saber cómo alcanzarlo, carece de ética profesional. Pero eso vale solo para los políticos y no todos, al menos de profesión, lo somos. Eso quiere decir: nadie puede ser juzgado éticamente por algo que no es o no hace. Juzgar por ejemplo a un artista por su adhesión o no adhesión política cuando esta no viola a la ley es un absurdo despropósito. Presionarlo, además, para que adscriba a una causa política, e insultarlo si no lo hace, es un agravio a la ley, a la moral y por lo mimo, a toda ética.

Por si alguien no ha entendido, lo dicho significa lo siguiente: si alguien es socialista, conservador, liberal, incluso fascista (en el caso en que los fascistas estén legalizados) o simplemente un ni-ni o un no-no, está en su pleno derecho. Y cuando hay derecho, no hay ética que valga. Naturalmente, podemos discutir a cada uno lo que políticamente es o representa. Podemos -en muchos casos, debemos- polemizar con sus posiciones. Pero no podemos cuestionar su derecho a ser o no ser lo que alguien es o ha decidido ser o no ser, de acuerdo a las garantías, derechos y deberes que ofrecen la constitución y las leyes.

Esas solo son algunas reglas básicas de la ética. Por cierto, hay además una ética democrática. Una de sus razones nos dice que debemos aceptar (aceptar no quiere decir compartir) las decisiones que no nos gusten cuando ellas están circundadas por un marco constitucional. Si no fuera así la democracia sería una imposibilidad. Ese principio es válido también en países dominados por dictaduras o tiranías. En ellos la constitución ha sido violada por el propio poder establecido. En la mayoría de esos países los ciudadanos luchan y se organizan por el restablecimiento de las libertades constitucionales. Mal podrían hacerlo si sustituyen los principios constitucionales por un puñado de normas éticas sujetas a la libre interpretación de cada cual. Razón de más para repetir la idea central de este breve artículo: no hay mejor ética que la que no contradice ni la letra ni el sentido de una constitución.

Las leyes nacieron de las éticas. Pero después que nacieron las leyes, las éticas nacen de las leyes.

Pienso que con esta última frase he dado justo en el clavo. Voy a patentarla.

Polis. 11 de enero 2017

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Uso y abuso se ha hecho del término «unidad», como expresión de una cohesión inexistente entre los dirigentes del grupo de partidos que conforman la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Hablamos de dirigentes porque las decisiones y acuerdos que allí se toman emanan de los líderes visibles de AD, PJ y UNT, dado que los demás solo cuentan a la hora de las apariencias, de las fotos y de la dilución de responsabilidades.

La palabra que nos ocupa, en manos de los cabecillas de la MUD, se asemeja más a una franquicia comercial, como puede ser Mc Donald o Arturo’s, que a la expresión de una realidad política o de un sentimiento popular. Para nuestra lengua, la franquicia es una concesión de derechos de explotación de un producto, actividad o nombre comercial, otorgada por una empresa a una o varias personas en una zona determinada.

Con la misma vesania con que el PSUV se apropió la palabra Patria, quienes se llaman sus opositores lo hicieron del término Unidad, pero un leve análisis nos permite concluir que ambos se asemejan en la antonimia de sus realidades: ni los del PSUV tienen patria ni los de la MUD unión.

¿Cómo pueden llamarse patriotas quienes son sumisos a potencia extranjera o unitarios quienes se asemejan a beodos peleando por una botella vacía? ¿Acaso no es de todos sabida la presencia e influencia cubana en nuestro País, o el permanente atajaperros entre los precandidatos presidenciales de la MUD?, cada uno de los cuales arrima la brasa para su sardina sin importarles la realidad de un pueblo al que el hampa le ha arrebatado centenares de miles de vidas y, lo que es peor, lo somete al riesgo de que las próximas generaciones sufran de cretinismo como consecuencia del hambre que trata de mitigar con la ingesta de basura, propia de los países más pobres del mundo.

Hablar de unidad en ausencia de unidad de propósitos es una estafa. La comunidad de objetivos es necesariamente previa a cualquier unidad de acción. No pueden marchar juntos quienes se dirigen a diferentes lugares, como absurdo es que partidos que sostienen la conveniencia estratégica de mantener a Maduro en el poder, compartan su andar con quienes promueven la salida como solución a buena parte de nuestros males.

Estos conflictos de fondo convierten a la MUD en un canceroso metastásico y terminal, por mucho que sus beneficiarios pretendan cambiarle el nombre y esconder a algunos hombres para que todo siga igual, en una jugada capaz de sonrojar de envidia a Giuseppe di Lampedusa, autor de El Gatopardo.

Tal como están las cosas, el mejor servicio que puede prestarle la MUD al País es su desaparición; no me refiero a las letras que conforman la sigla, sino a los hombres que le determinaron anteponiendo sus intereses particulares a los del colectivo y que ahora pretenden cambiar de camisa para parecer distintos.

Los que durante más de tres lustros jugaron ping-pong con el régimen, copando espacios que correspondían a otros, deben ser repudiados por todos y marcharse de la política venezolana. Hacen falta nuevas caras que impulsen nuevos procedimientos signados por los principios que diferencian a la democracia de los demás regímenes políticos; pero detrás de esas caras debe haber estadistas que estén más atentos a la próxima generación que la próxima elección.

En ausencia de propósitos comunes, cualquier organización se asemejaría a un grupo de borrachos empujando a un automóvil que se niega a prender, sin tomar en cuenta que unos lo hacen hacia atrás desde el capó y otros hacia delante desde la maletera, mientras piensan quién sería el bribón que escondió la botella que no sabe vacía.

turmero2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

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De novela ha calificado el diálogo, Aldo Giordano, representante del Vaticano, y no podía ser de otra manera, porque todo lo avizorado en los próximos capítulos de este culebrón, tanto para la MUD como para Nicolás, será de coger palco.

Ya el año pasado en comunicación dirigida al Monseñor Pietro Cardenal Parolin, el Secretario Ejecutivo de la MUD, Jesús Chuo Torrealba, planteaba que el próximo 13 de enero, los facilitadores deberían activar mecanismos para verificar sobre el terreno, el no cumplimiento de los acuerdos por parte de Maduro, admitiendo con ello, el fracaso en las negociaciones.

Este espejismo dialogante se transformó en un arma de doble filo, porque mantiene de hecho, partido en dos toletes a la MUD y le ha rebanado la poca credibilidad internacional al gobierno. Insistir en la predica de que Maduro se burló hasta del Papa, es repetir el error, de seguir colocando todas las posibilidades de hacer retroceder al gobierno con el malogrado diálogo.

En el caso de la MUD debería comenzar el año aceptando que se equivocó al suspender la marcha anunciada hacia Miraflores y el juicio político al Presidente, justo antes de ir a sentarse a negociar lo innegociable, para perjuicio de la sociedad venezolana.

Una cosa es creer que las demandas exigidas por la Santa Sede, eran cargadas de buena fe, y otra era suponer que, con ello, se tenía el mandado hecho. Quien no va respaldar el establecimiento de un Canal Humanitario para los más afectados por la crisis o la liberación de los presos políticos. De hecho, solo el gobierno ha manifestado su negativa ante esta solicitud, al igual que en la necesidad de ponerle fecha al cronograma electoral de las elecciones de gobernadores, la de los diputados en Amazonas y a los futuros sufragios de Alcaldes.

Estas demandas para que sean cumplidas, deben ir acompañadas de la participación popular, y ello significa salir de la simple negociación sin calle. Con los presos políticos se debe relanzar una jornada nacional e internacional de solidaridad, y no permitir políticas de goteo o la simple negociación, como si se tratara de rehenes. La libertad debe ser para todos y de forma inmediata.

Asumamos que mientras Nicolás Maduro sea el jefe de Estado, no saldremos de la crisis, y por ello, junto al pueblo exijamos de forma irrevocable y desde la calle, su renuncia. Esta acción política tiene su fundamento constitucional, en los artículos 333 y 350 de nuestra Carta Magna, y pudiese convertirse en la principal bandera de lucha del país; no así, la iniciativa del abandono del cargo presidencial, la cual será aplastada por el TSJ oficialista.

Es la hora del pueblo en la calle, en consecuencia, dejemos que él tome la palabra y sea quien ponga las condiciones en futuras negociaciones con el gobierno, si ellas fuesen necesarias de realizarse, de lo contrario impongamos el único leguaje que hace retroceder al gobierno: miles de manifestaciones en las calles del país.

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La tortura se convirtió en una herramienta del régimen para poder sobrevivir. Muchos rojos ejecutan directamente las torturas a ciudadanos de la oposición por razones políticas. Otros son alcahuetas que apadrinan a los torturadores facilitándoles su aborrecible labor, por lo que también son torturadores. Cabe recordar que el Artículo 1 de la Convención de las Naciones Unidad contra la Tortura establece que ¨Se entenderá por el término tortura todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia¨.

En la vieja acepción de lo que constituía la tortura, es evidente que son torturadores los oficiales y guardias nacionales que asaltaron en horas de la madrugada y agredieron a los residentes del campo petrolero de Los Semerucos. También los guardias nacionales que han agredido a ciudadanos con abusivo uso de la fuerza durante manifestaciones de protesta. Desde luego los funcionarios del Sebin que torturan a los presos en el Helicoide, denuncia formulada recientemente por el diputado Rosmit Mantilla, testigo de los hechos. A partir de 1987, priva la Convención citada, por lo que también se consideran torturadores a jueces, fiscales y a cualquier funcionario público que haya ocasionado directamente el daño o que lo haya propiciado.

Son torturadores los fiscales que han hecho falsas imputaciones y los jueces que han condenado a prisión a ciudadanos que han manifestado su desacuerdo con el régimen castro-comunista que impera en Venezuela. A continuación una pequeña muestra de jueces que deberán ser investigados por presuntas torturas al sentenciar sin pruebas: Gerson Niño, Carmen Amelia Chacín, Marjorie Calderón, Saturno Sánchez, Ciro Rincón Vera, Máximo Bernardo González, Carlos Julio Espinoza, José Ponce Anzola, Milagros Morales, Nerio Martínez, Samer Richard, Jesús Orangel García, Marlis Castillo. Juan Díaz, Fidolo Salcedo, Florencio Silano, Susana Barreiro, Miguel Graterol Maneiro y Migdalia Añez, entre otros.

Con respecto a los fiscales cabe investigar a Haifa El Aissami, Gilberto Landaeta, Isaías Rodríguez, Maikel Moreno, Eladio Aponte, Hernando Contreras, Yorauco Bauza, Luisa Ortega Díaz, José Benigno Rojas, Maribel Moreno, Gladys Carpio, Turcy Simancas, Alejandro Castillo y María Alejandra Pérez, para mencionar solo algunos. También pueden ser considerados torturadores los fiscales y jueces que avalaron despidos injustificados, así como Tarek Williams, quien se hace el desentendido.

¿Acaso no son torturadores los magistrados de la Sala Constitucional causantes del sufrimiento de millones de venezolanos a quienes se les violó su derecho constitucional a solicitar un referendo revocatorio y anularon la Ley de Amnistía? Sus integrantes son Gladys Gutiérrez, Carmen Zuleta de Merchán, Calixto Ortega, Arcadio Delgado, Luís Damiani, Lourdes Suárez Anderson y Juan José Mendoza Jover. ¿Y las rectoras del CNE?

Desde luego que Maduro y su tren Ejecutivo, principalmente el general Padrino López, también pueden ser considerados torturadores por ser los causantes de la escasez de medicinas y alimentos que hacen sufrir a la población y por apadrinar violaciones a los derechos humanos. Recordemos que una de las acepciones del diccionario es que ¨padrino es una persona que ampara y protege a otra, y que a veces emplea su poder para facilitarle la consecución de algo¨. Los torturadores tienen la opción de seguir delinquiendo y eventualmente enfrentar la justicia, la cual deberá decidir imparcialmente quién es culpable y quién es inocente, o bien propiciar un gobierno de transición mediante un acuerdo político que decrete una amnistía dentro de ciertos límites. Ello los beneficiaría y facilitaría la futura gobernabilidad. .

Como (había) en botica: Era de esperar que Maduro designara a ministros radicales. Muy peligroso el nombramiento de El Aissami Ninguno tiene méritos y el país seguirá cuesta abajo. El nuevo aumento del sueldo mínimo es prueba de que la inflación no tiene control. Muchas empresas cerrarán. Le deseamos éxito a Julio Borges al frente de la Asamblea. La MUD falló en su estrategia para enfrentar al régimen. La buena noticia es que muchos de los dirigentes han aceptado que se equivocaron y que hay traidores en sus filas. Esperamos que depuren y rectifiquen. Lamentamos el fallecimiento del geólogo Alex Lorenz, buen ciudadano y excelente profesional petrolero. También de Roberto De Vries, respetado siquiatra, y de Octavio Lepage, quien fue luchador contra la dictadura de Pérez Jiménez: ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Maduro ha creado el ”Comando Especial Antigolpe por la Paz y la Soberanía” y colocado al frente uno de sus más agresivos y crueles subordinados, Tareck El Aissami, al lado de los más aficionados a la furia represiva entre sus incondicionales. Los peores de los chicos malos han tomado el control y se proponen impedir, acabar, frenar o atajar el golpe.

Resulta sugerente que el régimen sostenga con tanta fuerza que hay un golpe de estado en marcha como para crear una súper estructura integrada por el Hall de la Fama en materia de represión. Si hay una insurgencia que amerite tal despliegue, quiere decir que el poder no está tan estable como pregona su aparato de propaganda. Pero, más aún, como se sabe desde el Hombre de Cromañón que andaba con su mazo temible, los golpes no se pueden dar sin militares, aunque haya civiles que lo quieran o aplaudan. De lo que se colige que la posición del general Padrino López, según la cual la Fuerza Armada apoya “la revolución” y cree que “Chávez vive”, no parece ser tan generalizada y mucho menos unánime como pretenden los comunicados (por cierto, muy mal redactados, por manos de escaso hábito literario y cerebros deshabitados). ¿Sabrá el General que agrupaciones como “Perón Vive”, “Stalin Vive”, “Lenin Vive” y otras similares, tienen un solo problema: el lisonjeado suele estar muerto; completa -y al parecer- irreversiblemente muerto?

Habiendo dicho el propio régimen que hay golpe y en el entendido de que no hay golpe sin militares, cabe preguntarse dónde están o han estado esos militares disidentes. No serán los retirados o los que “mandaron para su casa”, porque carecen de fuerza operativa. Sólo pueden ser oficiales activos, en pleno ejercicio de sus funciones militares; es decir, no pueden ser los que venden pollo o desempeñan cargos en la administración pública civil. Dicho esto, sólo los militares que, según Padrino López, son homogéneamente chavistas quedan para dar el golpe.
Surgen sub hipótesis: 1. Los militares son mayoritariamente chavistas y el intento aludido sería irrelevante, pura propaganda; 2. Todos son chavistas, pero no maduristas; caso en el cual sería un golpe chavista “originario”; 3. Los militares no son chavistas ni maduristas en su inmensa mayoría y quieren un cambio, caso en el cual, o se proponen una dictadura militar (que no cabe en la América Latina de hoy), o abren las compuertas para la democracia.

Maduro ha propuesto entonces una adivinanza golpista: ¿con cuáles militares es el golpe? ¿Con los tuyos, los míos, los de ellos, los nuestros o los de vosotros?

https://www.lapatilla.com/site/2017/01/11/carlos-blanco-comando-anti-golpe/

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Jesús Elorza G.

De un lado a otro caminaba Nicolás, no encontraba como resolver el cambio de ministros. ¿Cómo hago? si todos los que están se quieren quedar…..este peo me tiene loco…….Ciiiilllliiiiaaaa, ayúdame. ¿A quién pongo?

Mi amor, no te ahogues en un vaso de agua. Revisa los expedientes de los que están y los que aspiran y que se queden los mejores.

-Ya lo hice. Uno a uno, les revise los prontuarios a todos ellos.

¿Y?

- Bueno, la cosa no está fácil, todos reúnen el perfil revolucionario. Han sido hombres y mujeres de vanguardia en la lucha contra la guerra económica del imperio. Han sido consecuentes con la agresión sostenida que hemos tenido contra la oligarquía golpista. Han servido como gobiernos paralelos en las regiones y los municipios. Han mantenido una permanente confrontación contra los golpistas que se encuentran en la Asamblea Nacional. Me han acompañado en las expropiaciones y en el cierre de las empresas. Han sido eficientes en nuestra política hambreadora del pueblo al organizar los CLAP. Han organizado a los colectivos y los grupos paramilitares para la defensa de nuestra revolución. Me ayudaron a explicar el rollo de los billetes de cien. Han mantenido el cerco presupuestario, académico y de servicios a las Universidades autónomas. Han sido eficaces en distorsionar la verdad sobre la inseguridad y la salud…..en fin, al igual que Yo, son verdaderos hijos de Chávez.

Entonces, le dijo Cilia, ponlos a participar en el “Juego de la Silla”

- Te volviste loca. Como voy a poner la silla presidencial en juego. Con eso no se juega, mira que más de uno quiere tumbarme.

Como se ve que en tu infancia colombiana, no jugaste ni pico pico. El juego que te recomiendo es sencillo: reúnes a los aspirantes, puede ser una sesión especial del Consejo de Ministros, ampliado con la inclusión de los líderes fundamentales, pones un circulo de sillas, con una menos que el número de personas. Luego, colocas una salsita para que los aspirantes y los ministros enchufados comiencen a bailar alrededor del circulo de sillas…..y cuando la música se pare, que busquen sentarse. El que quede parado, esta eliminado. En la segunda ronda y en las sucesivas, se va eliminando una silla hasta que solo queden sentado el número de personas que van a ocupar los cargos ministeriales.

- Eso está del carajo, mi amorcitico. Pero déjame hacerte una pregunta ¿Qué hago con el Ministro de la Defensa? ¿Lo pongo a jugar?

Estás loco, ni se te ocurra. Se puede arrechar si queda eliminado y eso es muy peligroso. Mejor ratifícalo en el cargo de una vez y te evitas ese peo.

-Brillante idea mi amor, cada vez estoy más identificado con Perón, tú, al igual que Isabel deberías ser la Vicepresidente.

Tranquilo mi cuchi, por ahora no será. Pero más adelante pudiera ser la continuidad de tú gobierno.

-No te me atrases, pero tampoco te me adelantes, dijo Nicolás con una sonrisa nerviosa. Recuperando la compostura, le ordenó a la secretaria que convocara a una reunión de emergencia. Punto único a tratar: El Juego de la Silla.

Reunidos todos en el Palacio de Miraflores, luego de una breve explicación, comenzó el juego.

Para sorpresa de todos, el primer eliminado fue Diosdado. Luego, en orden de sucesión fueron quedando parados o eliminados Arreaza, Vera, Melo, Del Pino, Paiva y Freitez.

Aristóbulo, hecho el pendejo se negó a participar alegando que tenía un lumbago. Pero, no le valió de mucho esa estrategia….quedó fuera.

Al verlo triste y lloroso, Nicolás se le acercó para decirle al oído “Tranquilo mi negro que te tengo un premio de consolación: Ministro para las Comunas”.

Al final, Tareck, Jaua, Adán, Roa, Torrealba, Caporales, Lobo, Martínez, Celestino, Coll, Molina, Farias y Meléndez brincaban en una pata por haberse ganado en buena lid ese concurso de meritocracia y con un brindis juraron defender hasta la muerte (de los adversarios) la revolución socialista del siglo XXI.

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