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Opinión

Moises Naim

En 2007, el candidato presidencial Barack Obama prometió que una de sus primeras medidas sería clausurar la prisión en la base militar de EE UU en Guantánamo, Cuba. Ya como presidente lo intentó varias veces y de diversas maneras. Ninguna funcionó. Después de ocho años demandato, Obama deja la Casa Blanca y la prisión sigue allí.

Donald Trump tendrá muchas frustraciones como la de Barack Obama con Guantánamo. De hecho, en el mundo de hoy eso es lo normal. Los presidentes, aun en los países más autoritarios, confrontan más limitaciones que nunca para hacer todo lo que quieren. Se podría llamar el síndrome de Guantánamo.

Si bien la incapacidad de los presidentes para cumplir con lo que prometen es lo normal, Trump tendrá una dosis anormalmente alta de promesas incumplidas y deseos insatisfechos. Esto es paradójico, ya que este nuevo presidente va a contar con el apoyo de un Congreso dominado por su partido y una Corte Suprema inclinada a su favor. Pero esto no será suficiente para compensar las otras fuerzas que van a limitar su capacidad para llevar a cabo lo que ha prometido. Extraditar a millones de inmigrantes indocumentados, vetar la entrada de musulmanes al país, reemplazar por completo la reforma sanitaria impulsada por Obama, obligar a México a pagar por el muro que él pretende construir en la frontera entre los dos países o autorizar el uso de la tortura son algunas de las promesas que Trump no podrá cumplir.

Los obstáculos políticos, las restricciones fiscales, los límites impuestos por la economía y la política mundial, la inexperiencia y el estilo personal del presidente y, sobre todo, los tribunales serán la fuente de muchas frustraciones para la Administración que se acaba de estrenar en Washington.

Trump descubrirá, por ejemplo, que algunas de sus iniciativas no cuentan con la simpatía de sus partidarios en el Congreso. Los senadores y congresistas republicanos no son un bloque monolítico, y su apoyo al presidente no es automático ni está garantizado. Muchos líderes republicanos, por ejemplo, no comparten la sospechosa afinidad de su nuevo presidente con Putin y quieren una línea dura hacia Rusia. Recientemente, en el Senado, Marco Rubio presionó a Rex Tillerson, el candidato a secretario de Estado, para que reconociera públicamente que el líder ruso es un criminal de guerra.

Trump también descubrirá que el Congreso no le va a aprobar todo el dinero que sus costosos planes requieren. Además, el presidente quiere rebajar los impuestos, lo que hará que la brecha entre ingresos y gastos del Gobierno crezca significativamente. El déficit fiscal será una espinosa fuente de fricciones entre Trump y sus compañeros de partido, que tienen posiciones mucho más conservadoras con respecto al gasto público. El mundo tampoco le va a poner las cosas fáciles. No solo hay tratados y alianzas internacionales de los cuales EE UU no podrá zafarse fácilmente, sino que además las posiciones más radicales de Trump provocarán reacciones de otros países que limitarán las opciones de la Casa Blanca. Sus políticas también pueden tener efectos inesperados que harán difícil su implementación.

México es un buen ejemplo. Durante el Gobierno de Obama, el número de mexicanos que viven ilegalmente en EE UU se redujo en un millón con respecto al máximo que alcanzó durante la Administración de George W Bush. Pese a ello, Trump planea construir un muro de 3.000 kilómetros a un costo estimado en 25.000 millones de dólares. Pero al mismo tiempo que propone el muro, también propone medidas que van a hacer que más mexicanos busquen la manera de llegar a Estados Unidos como sea. Aun antes de tomar posesión, Trump ha creado un ambiente que ya ha debilitado la economía mexicana (el peso se ha devaluado y varias empresas han cancelado sus inversiones). Una economía débil crea menos empleos y peores salarios, lo cual estimula la emigración hacia el norte; una inmigración que el muro no impedirá. A Europa no la separa de África un muro sino un mar y ni siquiera eso detiene a inmigrantes decididos a llegar al viejo continente. No importa. El milmillonario Wilbur Ross, nuevo secretario de Comercio ha declarado que renegociar el acuerdo de libre comercio con México y Canadá es una prioridad para la Administración Trump.

Pero las batallas más frecuentes y duras Trump no las tendrá en el Congreso o en la arena internacional, sino en los tribunales. Trump adoptará muchas políticas y tomará decisiones que son legalmente vulnerables. Varias de sus promesas violan la Constitución o leyes estadounidenses. Grupos de oposición y organizaciones no gubernamentales que se ocupan de la protección de los derechos civiles, de la defensa de los derechos humanos, del medioambiente, la libertad de prensa o que luchan por los derechos de las mujeres o los inmigrantes se están preparando para confrontar en los tribunales las iniciativas de Trump. Gobiernos estatales como el de California ya han tomado medidas destinadas a contrarrestar algunas de las iniciativas que promete Washington.

Es indudable que Donald Trump tendrá mucho poder. Pero es igualmente indudable que será sorprendido por el síndrome de Guantánamo.

Le invito a seguirme en Twitter: @moisesnaim

El País

Enero 22, 2017

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/20/actualidad/1484927254_573181.htmll

 4 min


Rosa M. Estaba

Rescatemos la patria de la provincia, hoy castigada por el oprobioso y anti-histórico centralismo impuesto por la patria mala de Chávez. Desde su aparición, la revolución comenzó a potenciar el presidencialismo y a revertir la descentralización, la bandera que izamos en los años noventa, con el fin de salvar la democracia y dejar atrás la tendencia histórica de 150 años de reducción y vaciamiento de las competencias de los Estados.

Acusada de ser un proceso peligroso y desintegrador, la descentralización es desmantelada para dar paso a un régimen sin contrapeso alguno y que descansa en la más perjudicial concentración de poder. El Gobernador de cada Estado, en extremo subordinado a Caracas, terminó quedando como jarrón chino divorciado de los ciudadanos bajo su administración. El ejercicio de la democracia participativa se pulveriza en razón del improvisado montaje del Estado Comunal del Socialismo del Siglo XXI, a partir de formas organizativas en inevitable descomposición: consejos comunales, comunas, unidades productivas socialistas, empresas expropiadas, etc.

Ante el caos resultante, la patria de la provincia clama por Gobernadores demócratas, que enfrenten el autoritarismo, la hegemonía de las decisiones y la reproducción de los males propios de la dedocracia. Los ciudadanos ya han comprendido lo que significa apostar por individuos culpables de la reproducción de flagelos propios de un modelo que, al empobrecer los niveles de democracia, nos retrotraen a la Venezuela del siglo XIX: corrupción, ineficiencia, compadrazgo, formación de tribus, miseria.

En respuesta a ese clamor, deberíamos emprender una cruzada desde la patria de la provincia. Deberíamos empujar un movimiento de presión que, teniendo como eje a los partidos políticos y como fortaleza a la sociedad civil, se plantee articular plataformas sociales dinámicas, plurales e incluyentes que busquen conquistar el corazón de la gente y canalizar las expectativas de cambio, despertando la esperanza en la construcción de un sistema democrático genuinamente sustentado en el poder de los gobernadores.

Los resultados electorales del 6D 2015 pusieron en evidencia la existencia de reservas democráticas que se pueden multiplicar, si la cruzada es encausada conforme a una agenda dirigida a evocar las bondades de contar con un Gobernador comprometido con sus responsabilidades y dispuesto a luchar para que se retome el detenido y revertido proceso de transferencias de competencias desde Ejecutivo Nacional hacia los Estados.

La agenda ha de exaltar las justas reivindicaciones a obtener si, por ejemplo, les devolviéramos a los Estados la administración de las carreteras, autopistas, puertos y aeropuertos, funciones que, además de importantes fuentes de ingreso, son de la "competencia exclusiva" de los Estados, según reza en el artículo 164 de la Carta Magna. También ha de hacer valer el artículo 157 de la misma Constitución:La Asamblea Nacional, por mayoría de sus integrantes, podrá atribuir a los Municipios o a los Estados determinadas materias de la competencia nacional, a fin de promover la descentralización”. Es decir, podríamos poner a la gente a soñar con la eficiente prestación de un sinnúmero de servicios perversamente concentrados por el Poder Nacional, si logramos pasarlos a manos de los Estados: obras públicas, administración de riesgos y urgencias, políticas de sanidad, vivienda, ambiente, turismo y ordenación del territorio, políticas y servicios de salud y educación o régimen de servicios públicos domiciliarios, en especial, electricidad, agua potable, y gas.

Con una cruzada que desde la patria de la provincia abogue por la descentralización, ganaríamos el músculo necesario para exigir ante el CNE el cumplimiento de las ya vencidas elecciones regionales. Si comenzamos con la celebración de primarias para la escogencia de candidatos y no olvidamos que no es posible cerrarle el paso a un pueblo que quiere elegir, la cruzada cristalizaría en un invencible enjambre, conscientemente organizado y diseminado cual polvo transportado por brisas libertarias a lo largo y ancho de la geografía de cada Estado.

1 febrero 2017

 3 min


La torpe política exterior del régimen ha puesto en peligro nuestros derechos sobre el Esequibo pero, por otra parte, el aproximadamente millón y medio de venezolanos que fueron obligados a exiliarse ampliaron nuestras fronteras en cuanto a presencia humana en otros países. La Venezuela del exilio es una realidad que debemos confrontar para aprovechar ese talento que se está enriqueciendo con experiencias de otros lares.

Durante nuestra vida republicana numerosos compatriotas fueron obligados a permanecer en el exterior. Bolívar fue quizá el primero. Posteriormente, casi todos los gobiernos se consideraron con derecho a expulsar a quienes les venía en gana. A veces, conmutaban la pena de cárcel por la no menos dura del exilio. Numerosos fueron los desterrados en tiempos de la dictadura de Juan Vicente Gómez y más numerosos aun cuando el dictador Pérez Jiménez. También hubo un muy reducido número de exiliados en el período democrático previo a la llegada al poder de la barbarie.

Con los rojos se produjo un fenómeno nuevo. Al tradicional auto exilio de políticos debido a las arbitrariedades del gobierno avaladas por fiscales y jueces, se sumó una nueva especie de exiliados. Son ciudadanos que no son activistas políticos. Unos emigraron porque firmaron la solicitud de referendo revocatorio presidencial, lo cual les limita las posibilidades de trabajo. Otros, son venezolanos acosados por el hampa propiciada por el régimen o que tienen pocas oportunidades de trabajo debido a los robos de la propiedad privada por el régimen, a las políticas económicas que ocasionaron cierre de negocios y elevada inflación o sencillamente porque se cansaron de las peroratas de quienes han usurpado el poder estos últimos tres lustros.

Quienes están en el exterior emigraron obligados y siguen espiritualmente en Venezuela. Incluso algunos realizan campañas con sus propios recursos para contribuir a desnudar al régimen ante ciudadanos de otros países. A veces apoyan las decisiones de la MUD y otras veces las critican. Tienen el mismo derecho de quienes se quedaron. Todos ellos pasaron por dificultades iniciales, pero gradualmente progresaron y están integrados al país que los acogió. El principal consejo que dan a los recién llegados es que deben dejar de lado conductas arrogantes y no tener a menos empezar desde abajo.

¿Regresarán a Venezuela cuando caiga la dictadura? Lo dudamos, pero son nuestros mejores embajadores. Confieso que era de los que pensaba que este exilio de talento era una tragedia para el país. Sin embargo, después de leer el excelente trabajo coordinado por Tomás Páez, recogido en el libro ¨ La voz de la diáspora venezolana¨, el cual puede conseguirse en Amazon, me siento optimista. Páez descarta lo de ¨robo de talento¨ utilizado por los rojos y también lo de fuga de cerebros, adoptando más bien la ¨circulación de cerebros¨ y postula que los venezolanos de la diáspora crearon una nueva geografía nacional. Sin desconocer el efecto negativo que tiene para el país la pérdida de tanto talento, ve también una oportunidad.

En su investigación encontró que la diáspora venezolana está integrada por personal no solo capacitado académicamente, sino también con mucha experiencia. Un 12% tiene nivel de doctorado, 46% de maestría, 36% de licenciatura, 4% son técnicos superiores. Más del 92% no regresaría a corto plazo aun con un nuevo gobierno, pero un 47% dice estar dispuesto a regresar cuando cambien las condiciones, reconociendo que ello llevará mucho tiempo. Un 85% está dispuesto a colaborar en la reconstrucción del país, desde su lugar de residencia. Para Páez la pregunta no es si Venezuela perdió o no, sino ¨cómo aprovechar el capital humano que ha ensanchado las fronteras del país para que la ciencia, la empresa, la innovación, el desarrollo tecnológico y la calidad de vida resulten vencedores¨.

Recordemos la iniciativa del doctor Francisco Kerdel Vegas con el proyecto Talven, cuya experiencia debe aprovecharse. Páez propone la creación de un Observatorio como un paso en la dirección de identificar el capital humano y la forma en que puede contribuir a la reconstrucción de Venezuela. Una Plataforma ¨ para mantener una relación bidireccional de y con los venezolanos en el exterior, identificar obstáculos, problemas, aspiraciones y expectativas y ofrecer servicios y respuestas¨, proponiendo agendas en lo económico, social, educativo, cultural y política, así como la necesidad de que embajadas y consulados se adecuen a esta nueva realidad. Este valioso aporte de Páez y sus colaboradores contiene mucha información y testimonios. La misma debe ser leída y discutida por los interesados en la reconstrucción de Venezuela.

Como (había) en botica: Hoy las voces más equilibradas de esa inmensa mayoría que son los independientes critican con espíritu constructivo las actuaciones de la MUD, pero esta no cumple con su oferta de reestructurarse y depurarse. Eulogio Del Pino declaró que el gas debe llegar sin especulación a las comunidades ¿ Y Pdvsa-Gas Comunal? Los cambios en directiva de Pdvsa son como el nombramiento del nuevo presidente del Banco Central: la misma ineptitud. Trump ocasionará un gran daño a los Estados Unidos y al mundo ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com 31/01/17

 4 min


La mujer venezolana, tradicionalmente y entre otros atributos, se ha caracterizado por su hidalguía que le proviene de su corazón amplio y generoso, y por su valentía puesta a prueba desde la época de nuestra independencia de las legiones españolas. Hay innumerables ejemplos de valerosas mujeres, verdaderas heroínas que de alguna manera participaron en las luchas independentistas, unas más conocidas que otras, pero todas dispuestas a arriesgarlo todo por la causa patriótica. Una de esas mujeres fue la zuliana Ana María Campos.

En las postrimerías de la lucha armada por nuestra emancipación, por allá por el año 1823, cuando se fraguaba la Batalla Naval del Lago de Maracaibo como sello a la reafirmación de la independencia de Venezuela, era mariscal de campo en las líneas españolas Francisco Tomás Morales, jefe de la campaña de occidente y último en ocupar el cargo de Capitán General de Venezuela. En ese entonces insurge Ana María Campos, una joven natural de Los Puertos de Altagracia que andaba en sus veinte años y quien en sus reuniones clandestinas en Maracaibo, haciendo referencia a Morales, decía: “si usted no capitula, monda”; queriendo significar para la época que si no capitulaba tendría que enfrentarse a las consecuencias. Esto llegó a oídos de Morales quien le solicitó a la joven que se retractara y, ante la negativa de ella, fue azotada públicamente causándole daño tan profundo que a los pocos años murió, pero no sin antes ver la victoria patriota y la rendición de Morales, su verdugo.

n la actualidad, se puede decir que en Venezuela tenemos un enfrentamiento en el cual la mayoría de la población persigue la independencia del yugo de un régimen autoritario que cada día infringe lo dispuesto en la Constitución, que como se expresa en su Artículo 7: “...es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a esta Constitución”.

Ese enfrentamiento, motivado por la violación de la Constitución por parte del Presidente de la República ha llevado a que la Asamblea Nacional, cuyos diputados son elegidos por votación universal, directa, personalizada y secreta, en uso de sus atribuciones contempladas en el artículo 233 de la Constitución haya declarado el 9 de enero de este año 2017, el “abandono del cargo por parte del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela”. Esa declaración de la AN conlleva a que se produzca lo que se denomina “falta absoluta del Presidente electo”, y por lo tanto, tal como lo contempla la misma Constitución, se debe proceder a realizar una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Es decir, deberíamos tener elecciones de Presidente el próximo 8 de febrero.

Por supuesto, en otra flagrante violación a la Constitución, las autoridades del Poder Ejecutivo en comandita con el Poder Judicial, hacen caso omiso de esta decisión de la AN, y el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela no se aparta del cargo que ya no le pertenece. Esta llave de los Poderes Ejecutivo y Judicial, viene cometiendo barbaridades desde la designación ilegal de magistrados para el Tribunal Supremo de Justicia y su Sala Constitucional. La primera decisión violatoria del orden constitucional fue la eliminación de los diputados electos en el estado Amazonas y, desde allì en adelante, han cometido todo tipo de atropellos, hasta el 31 de enero cuando el TSJ contraviniendo la decisión de la AN, anunció que el señor Maduro no ha abandonado el cargo. Pero el problema ha sido que la AN, la MUD, el pueblo opositor, en la práctica, hemos aceptado esas acciones ilegales, a pesar del descontento de la población por la dramática carestía de bienes y servicios, especialmente de alimentos y medicinas.

En estos momentos, toda esta población descontenta, conjuntamente con los líderes políticos de la oposición reunificada, en lugar de solicitar “elecciones ya” cuando sabemos que no se van a realizar más elecciones en nuestro país, al menos durante mucho tiempo porque así fue decidido y ordenado al Poder Electoral, debemos unir fuerzas y dedicarnos a solicitar que el señor Maduro salga del cargo tal como lo ha declarado la AN y se pueda continuar realizando los mandatos constitucionales.

Es una campaña que debe comenzar de inmediato, para la cual queda como anillo al dedo la siguiente adaptación de la expresión de Ana María Campos: “Señor Maduro, si no capitula, monda”, que pudiera ser el lema de una jornada que concluya con la victoria de un pueblo que está agobiado por causa de un gobierno nefasto y dictatorial, a la vez que sería un mensaje a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, para que comprenda que vale más una capitulación a tiempo que una victoria traumatizante.

pedroraulsolorzano@yahoo.com

www.pedroraulsolorzanoperaza.blogspot.com

 3 min


Miguel Velarde

No importa por donde se camine, las calles de Venezuela transmiten todas las mismas sensaciones: desesperanza, desmoralización y mucha rabia. El presente asfixia por diferentes motivos a millones de personas y el futuro no presenta una esperanza de cambio.

Mientras el gobierno profundiza aceleradamente un modelo que ha destruido al país, la oposición se encuentra más dividida y confundida que nunca. Una parte de ella, incluso parece estar trabajando de la mano de quienes debería adversar.

El mayor problema que tenemos los ciudadanos es que no encontramos una referencia que nos inspire a soñar y a luchar; que nos dé confianza. No solamente estamos atrapados en una situación en la que algunos abusan y saquean, ni siquiera contamos con líderes que nos permitan pensar que esta situación va a cambiar.

Nos han traído a un punto en el que muchos estamos hartos de todo. Estamos hartos de los políticos que priorizan sus negocios y sus cuotas de poder a cambio de seguir condenando al país a un destino que solo lo va a llevar a una mayor destrucción.

Estamos hartos de la complicidad de los empresarios que se arrodillan mendigando unos dólares baratos ante un modelo que solo busca destruirlos, en lugar de luchar por trabajar y producir libremente.

Estamos hartos de la indolencia de la gente, de su egoísmo y su poco compromiso con lo que pasa en el país.

Estamos hartos de los cómplices: músicos, deportistas, artistas, periodistas y gente de todo tipo. Que por sus propios beneficios se hacen parte de un circo que busca justificar lo injustificable.

Estamos hartos de los malandros. De los de la calle y de los de traje. De aquellos sin valores ni principios que en medio de una crisis no les importa saquear a su país y dejarlo en ruinas, para ellos poder disfrutar de la buena vida.

Estamos hartos de las colas, de los precios y de los sueldos; estamos hartos del hambre.

Estamos hartos de vivir en un país sin justicia, sin medios libres, sin elecciones y sin instituciones. Estamos hartos de vivir en una mentira.

Estamos hartos de la estupidez populista que escuchamos en ambos bandos, con la que pretenden aprovecharse del sufrimiento de la gente y seguir engañándola. Como si este país no hubiera tenido suficiente populismo en su historia.

Estamos hartos del miedo. De sentirlo cada que ponemos un pie en la calle o, incluso, antes de decir o escribir lo que pensamos. Por temor a que nos persigan o nos maten.

Pero también es un momento en el que vale la pena preguntarnos: ¿no deberíamos estar hartos de nosotros mismos? ¿De aceptar todo el abuso que hemos venido aceptando?

¿No deberíamos estar hartos de que nuestros propios líderes nos mientan y prefieran dialogar y negociar a su conveniencia a costa de nuestro futuro?

¿No deberíamos estar hartos que nos sigan tratando como tontos y que nosotros nos dejemos?

¿No deberíamos estar hartos de que sean otros los que decidan nuestro destino mientras nosotros nos rendimos?

Independientemente de la decepción que podemos sentir por quienes en su momento consideramos nuestros líderes y en quienes depositamos nuestra confianza, ¿qué rol jugamos en esta historia?

No tenemos la menor duda de que el primer paso para que las cosas cambien es que cambiemos nosotros mismos. Que digamos “basta” a todo el abuso de ambos lados, que derrotemos todos nuestros miedos, busquemos la manera de dejar de ser víctimas de esta historia y comencemos a escribirla.

Es hora de ser diferentes, por una razón muy simple: porque estamos hartos.

Editorial #342

http://guayoyoenletras.net/2017/01/29/editorial342-estamos-hartos/

 2 min


Con voz propia

Mi relación política con el teniente coronel Hugo Chávez está fundamentada en acciones y testimonios que no es del caso revelar ahora, pero la refiero porque el mismo se encargaba de exponerla en público. Y ahora, al cuarto de siglo de la insurgencia que motivó esa ilación en la cual se cifraron esperanzas de quienes luchábamos por consolidación de la Democracia, las reitero en esta columna surgida desde la desviación de los propósitos, es decir hace 18 años. En su prisión cuya defensa asumí debatíamos y después en la formación del movimiento que canalizó sus inquietudes y cuya denominación emergió en Maracay.

Sembró ilusiones en muchas personas distanciadas de la actividad, entre ellos un precursor del radicalismo de izquierda con quien tuvimos reuniones, que llegó hasta expresarle al comandante que de cumplirse el proyecto, él se sumaría. No tardó en marcar distancia

Los ideales políticos sustentados en el llamado árbol de tres raíces, que recoge el pensamiento y acción de Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora (cuyas iniciales dieron nombre al movimiento subversivo EBR-200, fundado en 1982, bicentenario del Libertador y que incursionó como MBR-200, en cuya proclama estampaba: “no tenemos afán alguno de una dictadura militar”.

De quienes se embarcaron en nave que la politiquería esquivó rumbo y terminó con orientación que le impusieron, contaminada con la corrupción seguida con el tráfico drogas.

“En la transformación del modelo económico, no queremos ni el estatismo, ni el socialismo, ni el comunismo” –asentaba-. Cuatro años antes, en la Ultimas Noticias de entonces decía: “quien diga que el marxismo tiene vigencia tendría pretensiones más divinas que humanas”

“No podemos seguir con estos modelos impuestos que generan hambre, miseria, desestabilización social, rebeliones populares, violencia; expresó en una entrevista del 12 de octubre 1998, que le hizo Carlos Croes en su programa Dialogo Con…de Televen.

“Vamos a proteger las inversiones, tanto de capital privado nacional como internacional. No vamos a nacionalizar la banca; tampoco a expropiar, vamos es a multiplicar la producción. Necesitamos una banca fuerte, capaz de impulsar y sustentar una política monetaria para impulsar el desarrollo. Hay que bajar el nivel de gastos y costos”.

Reiteró su proyecto de “buscar y construir una salida pacífica, que haya democracia. Jamás hemos pensado instalar una dictadura”.

“No tengo ningún compromiso con Fidel Castro, ni con la guerrilla colombiana. Se inventó esa ignominia de que el ex presidente Ernesto Samper me acusó de que yo había matado soldados venezolanos en Cararabo, para evadir la responsabilidad que él tenía”.

Dicho planteamiento quedó en ilusión. En 2005, anunció “tránsito hacia el Socialismo del Siglo XXI”, término del sociólogo alemán de Heinz Dieterich Steffan. Chávez lo presentó como proyecto “basado en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”, en el Foro Social mundial de Porto Alegre-Brasil, el 30 de enero del citado año.

Dieterich afirma que cuando lo conoció “obviamente había limitaciones en el conocimiento de la política en general y del mundo global”. Para la opinión de Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista argentina resultó un fraude monumental.

A 25 años de la insurgencia que nos ha conducido a la situación de crisis humanitaria que padecemos se testimonia en el engaño de la política militar con la alianza de la dictadura castro comunista.

Al MARGEN. Oportunistas que aprovecharon paso por subversión para lucrarse, explotan valores de Fabricio Ojeda y Alfredo Maneiro. Por lo menos respeten sus memorias y no los expongan.

jordanalberto18@yahoo.com.

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Héctor E. Schamis

En fecha reciente, el régimen venezolano aprobó la implementación del denominado Carnet de la Patria, el cual según el mismo Nicolás Maduro representa un mecanismo ideado “para afianzar el sistema de protección social del país” (1), antecedido por la expansión de los CLAP y la implementación de las nuevas Operaciones de Liberación Humanista del Pueblo (OLHP) a partir de febrero. Si bien es cierto que las ayudas sociales constituyen una herramienta válida para mejorar en algo la crítica situación económica y social que afecta a gran parte de la población venezolana, cabe preguntarse si es esta la verdadera y única razón para esgrimir la mencionada estrategia.

En este contexto, el gobierno chavista del señor Maduro presenta como una alternativa novedosa frente a la crisis económica caracterizada por inflación y desabastecimiento la posibilidad de un carnet de la patria con muy difusas posibilidades de lo que su portador podría obtener, a todas luces se trata de una nueva acción enmarcada en una política de gobierno que no ha hecho otra cosa que destruir la calidad de vida de los venezolanos, a través de irresponsables medidas económicas.

En un régimen francamente populista, que utiliza permanentemente el bienestar del pueblo como bandera política, lo anterior luce como poco probable. Basta analizar someramente algunas intervenciones de Nicolás Maduro, en las cuales sin reparo alguno indica que “No puede quedar ni un solo venezolano sin sus Carnet de la Patria, por eso llamo a todos a trabajar. Esto no solo es responsabilidad de unos pocos, sino de todos los comprometidos con el proceso” (1).

A todas luces, destaca la inclusión del carnet de la patria en el contexto político, como un instrumento de identificación de los ciudadanos con el régimen. Sin embargo, la realidad nacional es más compleja. En la actualidad, acceder o querer acceder al carnet de la patria, para el ciudadano común no significa únicamente demostrar lealtad a un proceso con un franco y sostenido descenso en el apoyo popular. Para el venezolano de a pie, que diariamente se enfrenta a los embates del hambre y la miseria, a ese que se ve en la necesidad de hurgar en la basura para mitigar sus necesidad básica y la de su familia, el carnet de la patria es visto como una tabla de salvación, inteligentemente lanzada al ruedo en un momento crítico para el régimen madurista.

Pensar que esta es una medida tomada sin razón aparente, es caer en una crisis de ingenuidad y desconocimiento que a estas alturas del juego la realidad nacional no permite ni justifica. El régimen debe seguir apegado a sus políticas de aparente bienestar, a expensas de la destrucción del aparato productivo interno, la propiedad privada, la independencia económica e incluso la autoestima, la salud y la vida del venezolano. Ellos están jugando su juego y aunque moleste, las estrategias están haciendo el efecto esperado.

Ese venezolano atormentado por necesidades apremiantes, va a utilizar cualquier mecanismo que le garantice, por lo menos en el corto plazo, el acceso a bienes y servicios que, en una democracia real y verdadera le son propios y reconocidos. Aquí ya no se está pensando en estrategias y dignidades. En este país, incluso en las grandes ciudades, se está sintiendo el hambre y la necesidad. La urgencia de una solución, aunque esta solo sea paliativa.

Juzgar entonces a aquellos que se forman en colas interminables buscando una esperanza, aunque sea teñida de manipulación política, no puede ser la reacción y la estrategia de quienes adversamos al régimen gobernante. Ponerse en los zapatos del otro es un principio cristiano, aceptar los errores y enmendarlos, también lo es. En este contexto, luchar verdaderamente por el bienestar de la población vale la pena preguntarse, ante esta situación que ya es un hecho, ¿Qué opina la dirigencia opositora congregada en la Mesa de la Unidad (MUD)?

En estas últimas semanas, la prensa expone, información que vale la pena resaltar, como “arranca la carnetización de todo el movimiento estudiantil, magisterial y trabajadores de la educación” (1). Igualmente, bajo la premisa de amplitud social y bienestar común, se incluyen como favorecidas “todas las personas mayores de 15 años que hayan sido incluidas en algún programa por el sistema de misiones sociales. Organizaciones y movimientos que hacen vida en el Congreso de la Patria y las estructuras del Psuv. Voceros de los consejos comunales y comunas. Pensionados” (2). Se informa también que el Carnet de la Patria permitirá “tecnologizar la acción de Gobierno ya que funciona con la más alta tecnología, con el uso del código QR (código de respuesta rápida, en español) que permite acceder de forma inmediata a la información personal, de residencia y de participación en misiones y movimientos sociales del beneficiario” (3).

Desde la óptica del régimen, este es un instrumento que va a permitir profundizar el conocimiento sobre los grupos sociales y el acceso a los programas establecidos, lo cual pareciera perfectamente lógico. Sin embargo, sin mucho análisis, alarma por decir lo menos, la clara decisión, no intención, decisión del ejecutivo de carnetizar a importantes sectores de la vida nacional como maestros, estudiantes, empleados, obreros y todo aquel venezolano exigiendo como único requisito ser mayor de 15 años.

Hay que decirlo claro, el carnet de la patria es una acción desesperada, populista y con serios visos de tendencia excluyente que no es algo aislado sino repetición de otras aberraciones como la tristemente célebre Lista de Tascón, registros inútiles de censos y amenazas veladas o explicitas a empleados públicos o ciudadanos que opten a un derecho como lo es la vivienda, en ningún modo se puede acusar al pueblo venezolano sumido en una espiral de hambre y violencia por tener la ilusión o esperanza de un subsidio. Precisamente es allí donde entra la perversidad macabra de un régimen decadente experto en crear miseria para luego regodearse de esta enmarañado en un discurso patriotero justificando el desastre en la maldad de los enemigos internos y externos de la patria.

Retomando lo expuesto, ante la catastrófica situación nacional y las carencias existentes, en nada asombra la decisión de miles de venezolanos de buscar en el carnet de la patria una salida individual a una crisis colectiva, sin ahondar en el fin solapado del control político y económico de miles de voluntades. Lo que sí es cuestionable es que, salvo algunas opiniones, la dirigencia opositora no haya expresado de forma clara, contundente y unitaria, las razones no reveladas, la intención y el real peligro a las libertades democráticas que significa la implementación del carnet de la patria, el cual pasaría a ser incluso más importante y valedero que la misma cedula de identidad.

En estos tiempos de lucha sin descanso, más que protagonismos y apetencias individuales y el reparto de los despojos de un país en ruinas, debería imperar la voz sensata de los líderes que para ello se postularon y decidieron serlo. Es momento de dar la cara, más allá del curul alcanzado o las prebendas ofrecidas. Es necesario y apremiante dar la voz de alerta sobre los alcances del carnet de la patria. Sin embargo, no debe ser olvidado el venezolano de a pie, el mismo que pierde el color político al verse obligado a peregrinar en busca de sustento. Es ese ciudadano, y todos los que a diario ya no vivimos, sino sobrevivimos esta realidad, el que requiere que se hable claramente, exponiendo los potenciales beneficios del carnet de la patria como paliativo (que los tiene), y más importante aún, las estrategias ajustadas a la realidad que permitan recuperar las libertades y derechos que caracterizan una vida en democracia.

El pueblo venezolano merece respeto y ese respeto pasa por la presentación de opciones viables para lograr encontrar salidas a la crisis, en lugar de un carnet ilusionista atado al chantaje y la exclusión Aragua y Venezuela requieren de proyectos orientados a la reactivación del aparato productivo, la recomposición del tejido social y un plan de rescate de los servicios públicos, esto sin dejar de lado la necesidad de combatir la corrupción y todo el entramado clientelar que pervierte la conducta de los ciudadanos.

El carnet de la patria aparece en la trágica comedia chavista como una falsa oferta distribuidora de la renta petrolera. Ante esto, las fuerzas democráticas y verdaderamente progresistas deben presentar opciones de desarrollo socioeconómico que saquen al país del atolladero en que se encuentra, generando una nueva conciencia social que promueva en los ciudadanos su papel preponderante en los cambios necesarios, retejer las relaciones sociales, combatir la violencia y el culto al malandraje y posicionar un liderazgo político comprometido y honesto. Frente al carnet de la patria como signo patético del fracaso del modelo chavista, Venezuela requiere y merece medida calidad de vida y paz, no circo ni medidas incoherentes y desesperadas que buscan el mantenimiento en el poder de un gobierno experto en crear y reproducir pobreza.

Ada E. Lugo

Niuman Páez.

(1). García, M. (2017). Ejecutivo: Registros del Carnet de la Patria serán los jueves, viernes, sábado y domingo. En: Noticia al Día. De Fecha: 31 de enero 2017. Disponible: http://noticiaaldia.com/2017/01/ejecutivo-registro-del-carnet-de-la-patria-seran-los-jueves-viernes-sabado-y-domingo/. [Consulta: 1 de febrero de 2017].

(2). Informe21. (2017). Preguntas y respuestas sobre el Carnet de la Patria. Disponible: http://informe21.com/economia/preguntas-y-respuestas-sobre-el-carnet-de-la-patria. De Fecha: 17 de enero 2017. [Consulta: 1 de febrero de 2017].

(3). Conoce qué beneficios genera el Carnet de la Patria. Notitarde. Versión Digital. De fecha: 31 de enero de 2017. Disponible: http://www.notitarde.com/conoce-que-beneficios-genera-el-carnet-de-la-patria/pais/2017/01/31/1046697/. [Consulta: 1 de febrero de 2017].

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