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Opinión

La disposición de debatir y dialogar sobre la descentralización ha estado presente en las últimas semanas tanto en el Perú como en el Uruguay. En el Perú, el Presidente Kuczynski presidió, el 26 de junio del corriente año, la Cumbre de Descentralización, en la cual, junto a 750 alcaldes y 20 gobernadores, abrió las puertas para el debate y diálogo sobre la descentralización en ese país[1].

En ese mismo sentido, utilizando la tecnología como aliada, el Gobierno de Uruguay promueve el encuentro con la sociedad civil organizada a los fines de abordar el tema de la descentralización del Estado y lo logra hacer a través de un programa llamado Diálogo Social, con el cual aspira diseñar una estrategia de desarrollo sostenible coherente con los Objetivos del Desarrollo Sostenible de 2030.

En ese programa se plantean 10 temas. Uno de ellos lo han denominado Descentralización y Ciudad, y el pasado 7 de julio, con el registro de 7 propuestas y la participación de 55 instituciones, se activó como mesa de trabajo[2].

El diálogo y debate sobre la descentralización en Uruguay proponen otros temas que acompañan al mencionado en el párrafo anterior, los cuales son: -Crecimiento Económico Sostenible. -Infraestructura, Producción e Innovación. -Educación. -Derechos y Justicia Social. -Salud y deporte. -Seguridad y convivencia ciudadana. -Género y Generaciones. -Cambio Climático y Medio Ambiente. -Arte y Cultura.

Mientras los gobiernos mencionados impulsan la descentralización, incluyen a la sociedad civil organizada y buscan adecuar a su realidad los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, en Venezuela la descentralización no está prevista en la hoja de ruta del gobierno nacional.

El Plan de la Patria 2013-2019, en su contenido, omite el uso del término “descentralización”, pero aun así, se atreve a plantear el desarrollo de un modelo federal, que se vaya conformando desde la transferencia de competencias, recursos y servicios estadales y municipales exclusivamente al poder popular; ello supone una estrategia de vaciar de contenido al Poder Público Municipal y Estadal, como ya previamente lo hicieron con el Distrito Metropolitano.

Por su parte, es importante no olvidar que la Constitución vigente reconoce, en varios artículos, la necesidad de impulsar la descentralización como política de estado para profundizar la democracia y mejorar las condiciones de vida. Defender la descentralización es defender la vigencia de la Constitución y representa una propuesta política válida, necesaria y oportuna frente al modelo de Estado Comunal.

Esa estrategia de vaciar de competencias a los Estados y Municipios se concreta peligrosamente con la vigencia del Decreto de Ley Orgánica de Transferencia al Poder Popular de gestión y administración comunitaria de servicios, bienes y otras Atribuciones.

La descentralización como política de Estado también se ve amenazada por un modelo de regionalización, expresado por las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI) y recientemente, con el contenido del Decreto con Rango Valor y Fuerza de Ley de Regionalización Integral para el Desarrollo Socioproductivo de la Patria.

Ante esa realidad, resulta muy oportuno el contenido del Acuerdo para el rescate y la profundización de la descentralización en Venezuela, aprobado por la Asamblea Nacional el 7 de julio de 2016, en cuyo contenido el Parlamento exigió y exhortó formal e institucionalmente al Ejecutivo Nacional a :

a) Municipalizar el servicio de distribución de agua, de conformidad con lo establecido en la Ley Orgánica para la Prestación de los Servicios de Agua Potable y de Saneamiento.

b) Devolver las policías municipales que han sido intervenidas por el gobierno nacional, en virtud de que el servicio de policía municipal corresponde a los municipios.

c) Respetar la competencia y se otorguen recursos a las alcaldías para que administren la atención preventiva y primaria en materia de salud, así como la educación inicial.

d) Respetar las competencias a los municipios en materia de prestación de los servicios públicos domiciliarios para el mejoramiento, en general, de las condiciones de vida de la comunidad, especialmente en las áreas de electricidad, gas doméstico, alcantarillado, canalización y disposición de aguas servidas.

Además, la Asamblea Nacional expresó, en ese acuerdo, su compromiso frente a la descentralización, a través de una hoja de ruta legislativa que incluye:

a) Sancionar la Ley Orgánica del Estado Federal Descentralizado.

b) Sancionar la Ley Orgánica de Hacienda Pública Estadal.

c) Reformar la Ley Orgánica del Poder Público Municipal.

d) Reformar la Ley Orgánica del Consejo Federal de Gobierno.

e) Reformar las leyes sobre el régimen del Distrito Metropolitano de Caracas.

f) Adecuar las leyes del Poder Popular a lo establecido en la Constitución Nacional.

En el acuerdo, la Asamblea Nacional no omitió recordar a PDVSA su obligación de cumplir sus obligaciones tributarias frente a algunos municipios, y reconoció el Parlamento, de manera expresa, la necesidad de buscar mecanismos para que los municipios y estados logren su autonomía financiera.

Ese acuerdo de la Asamblea Nacional no puede quedar allí como uno más, su contenido llama a otros actores como: Colegios de Abogados, Facultades de Ciencias Jurídicas y Políticas; Academias; Partidos Políticos; Asociación de Alcaldes y Concejales de Venezuela y Sociedad Civil en general, a través de espacios institucionales como Cabildos Abiertos y Asambleas de Ciudadanos, para que cada uno o en conjunto, fijen posición sobre el tema y legitimen con mayor fuerza la labor parlamentaria a través de este reclamo, que no es otro, que el llamado a respetar la Constitución y a rescatar el valor de la descentralización.

Los diputados de la Asamblea Nacional tienen en sus manos la posibilidad de iniciar un camino de encuentros, consensos y disensos, para lograr sustituir el Plan de la Patria por una Agenda Nacional de Descentralización y Desarrollo Sostenible, que sea incluyente y realmente participativa.

No debemos olvidar que en 2014 la Conferencia Episcopal de Venezuela, en su declaración Responsables de la Paz y del Destino Democrático de Venezuela, advertía que la principal causa de la crisis era el Plan de la Patria. Hoy, 2 años después, en la Exhortación que resulta de su centésima sexta Asamblea, vuelve a recordarnos que la raíz de los problemas está en la intención de imponer un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizador[3], que está contenido en el Plan de la Patria 2013-2019.

Por lo tanto, la descentralización se presenta como el modelo político alternativo que tanta gente reclama como inexistente, pero que la Constitución reconoce como política para fortalecer la democracia y mejorar la calidad de vida.

¿Será el momento para hacer que las normas constitucionales que reconocen la descentralización, se transformen en útiles herramientas cívicas para la construcción de consensos sobre un modelo político, plural, cívico y democrático, que mire al futuro con optimismo y al desarrollo como opción viable en Venezuela, o por el contrario, seguimos dejando esas normas allí, escritas y sin valor?.

[1]El Economista. Kuczynski inauguró Cumbre para la Descentralización en Cusco. 27 de junio de 2016. Online en:

http://www.eleconomistaamerica.pe/politica-eAm-pe/noticias/7667645/06/16...

[2] República. Con 10 mesas se instaló el diálogo Social. 7 de julio de 2016. Online en: http://www.republica.com.uy/con-10-mesas-se-instalo-el-dialogo-social/57...

[3] Conferencia Episcopal de Venezuela. Exhortación en la Centesima Sexta Asamblea Plenaria Ordinaria, el Señor Ama al que busca la Justicia. Recuperado el 13 de julio de 2016. Online en:http://www.cev.org.ve/index.php/noticias/189-exhortacion-de-la-conferenc...

15 de julio de 2016

https://politikaucab.net/2016/07/15/la-descentralizacion-un-reto-una-tar...

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​José E. Rodríguez Rojas

Seguidores de Chávez como Nicmer Evans de Marea Socialista, plantean que la razón de ser de su movimiento es defender el legado del difunto presidente, el cual está siendo destruido por el gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, cuando uno lee la obra de Enrique Krauze “El poder y el delirio” llega a conclusiones diferentes. Enrique Krauze es un historiador mexicano especializado en historia de las ideas, particularmente de las ideas que han nutrido el pensamiento político latinoamericano. En el año 2007, se trasladó a Venezuela para estudiar la revolución bolivariana como fenómeno político y particularmente a Chávez, sus ideas, su proyecto, su obra de gobierno, el movimiento latinoamericano que impulsó y sus relaciones con Cuba. Los resultados de su investigación los expuso en la obra citada.

En su obra, Krauze señala que Chávez planteó en algún momento de su evolución política, que su rol en la política venezolana y en la historia de nuestro país se compadecía con los planteamientos de Gueorgui Plejanov sobre el rol determinante que algunos individuos desempeñan en la historia. Sin embargo, el historiador mexicano plantea que probablemente Chávez no leyó bien a Plejanov o no lo comprendió adecuadamente, pues su visión se correspondía más con la de Thomas Carlyle sobre el rol de los héroes en la historia. Carlyle era un escritor de tendencia fascista que en algún momento expresó con entusiasmo que prefería a “un judío torturado que a un judío millonario”.

En la perspectiva descrita, el historiador mexicano señaló que Chávez aspiró a ser el héroe del siglo XXI venezolano. “Se ha acostumbrado a vivir inyectado de adrenalina…, de una heroína que el mismo genera. Esa heroicidad, piensa él, le da derecho a la ubicuidad, la omnipresencia, la omnipotencia y a la propiedad privada de los bienes públicos; a disponer de ellos con absoluta discrecionalidad, como si fueran su patrimonio”.

Al analizar la prédica bolivariana del difunto presidente, Krauze encontró un conflicto entre el discurso y los hechos. Bolívar era un republicano y rechazó convertirse en un monarca cuando se lo propusieron. Sin embargo, la paradoja mayor del régimen bolivariano de Hugo Chávez fue el intento de restituir el absolutismo monárquico contra el cual luchó el libertador. En esta misma línea, Krauze apunta que “para los monarcas españoles los bienes públicos eran su propiedad privada, y disponían de ellos a discreción, según su real saber y entender. Chávez los sigue puntualmente. Él es el propietario privado de su puesto público… Así como Chávez es dueño de la riqueza pública… , puede disponer de ella a discreción, puede hacer partícipe a su familia de ese bien: padre, madre, hermanos, todos tienen el derecho de participar en el sagrado deber del nepotismo”.

En síntesis, el historiador mexicano nos revela que Chávez construyó un régimen absolutista y personalista en el marco del cual, la corrupción era solo un subproducto natural del régimen. En la construcción de este régimen personalista, el ex presidente destruyó las capacidades institucionales para controlar los desmanes del ejecutivo. No solo convirtió a la Contraloría y al aparato judicial en instrumentos partidistas sino que fue más allá, los transformó en sus instrumentos personales para la vendetta política y la venganza personal, como lo demuestra el caso del General Baduel al que nunca le perdonó haberse opuesto a sus deseos de eternizarse en el poder.

Señala Krauze que en su esencia... la nueva corrupción no es pues muy distinta de la antigua: disposición de bienes públicos como propiedad privada. Pero la corrupción es también un fenómeno moderno presente en todas las sociedades, aunque más frecuentemente en las estatistas, proclive a la opacidad de los asuntos públicos; nada ayuda más al surgimiento y consolidación de una nueva clase capitalista que la oportunidad de una economía en proceso de estatización. Ahí se da en la Venezuela actual, la verdadera acumulación primaria del capital.

En consecuencia, si bien el chavismo como movimiento político enarboló con gran energía las banderas de la corrupción y los derechos humanos, una vez que Hugo Chávez asciende al poder éstas no solo siguen siendo asignaturas pendientes, sino que su deterioro es inocultable. En septiembre del 2008, Transparencia Internacional presentó su índice de percepción de la corrupción. En dicho índice Venezuela ocupó el lugar 158 entre 180 naciones, y es calificado como el segundo país más corrupto de los 32 analizados en el continente americano (solo por encima de Haití). Esta percepción se confirmó en el Estudio de Opinión Pública del tercer trimestre del año 2008 realizado por Alfredo Keller, que mostró que 60% de los encuestados consideró que el problema de la corrupción empeoró durante el gobierno de Hugo Chávez, mientras que 28% opinó que continuaba igual.

La corrupción como un legado de Hugo Chávez no solo ha sido planteado por Krauze; la obra reciente de Carlos Tablante y Marcos Tarre confirma los planteamientos del historiador mexicano. En “El Gran Saqueo”, ambos autores presentan evidencias sobre la descomunal corrupción que se desarrolló en el entorno cercano a Hugo Chávez cuando se desempeñó como jefe de gobierno. Al amparo del control cambiario se llevó a cabo un gigantesco desvío de fondos provenientes de los ingresos extraordinarios del petróleo, que la actual Asamblea Nacional estimó en medio billón de dólares.

En este aspecto, el gobierno de Nicolás Maduro ha sido consecuente con el legado del difunto. En el reciente informe del Secretario General de la OEA a la Comisión Permanente del organismo sobre el caso venezolano, se señala que la Comisión de Contraloría de la AN estimó gastos del gobierno de Maduro de 69.000 millones de dólares, por presunta corrupción. En dicho informe también se cita que la percepción de corrupción ha empeorado con respecto a los tiempos de Chávez. Transparencia Internacional ubica a Venezuela en el lugar 156 entre 168 países evaluados. Por debajo de Venezuela se ubican gobiernos ilegítimos y países devastados por la guerra.

En su informe, el Secretario General de la OEA, ante la desenfrenada corrupción generada por el gobierno chavista-madurista, insiste en el tema ético y señala que aquellos que han elegido representar al pueblo en funciones de gobierno deben estar conscientes de que “es un servicio público… no es un negocio donde las personas buscan un beneficio”. Luego señala que “lo que hemos atestiguado en Venezuela es la pérdida del propósito moral y ético de la política”.

Las evidencias presentadas indican que Hugo Chávez construyó, como parte de un régimen absolutista y personalista, un entramado de corrupción que involucró a su entorno más cercano y a su gobierno. Este fue un aspecto central de su legado, el cual fue asumido y profundizado por el gobierno de Nicolás Maduro.

Profesor UCV

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Manteniendo su conocida posición a favor de la Unidad de todos los factores democráticos y de las Primarias como el instrumento de selección de los candidatos de la misma a cargos de elección popular, Aragua en Red viene promoviendo reuniones entre los precandidatos a Gobernador del Estado Aragua, cargo que deberá ser elegido a más tardar a finales de 2016, sin interferir el Referendo Revocatorio Presidencial que está siendo demandado por la inmensa mayoría de los venezolano y que constitucionalmente tiene que ser convocado por el CNE en este mismo año, persiguiendo como objetivo fundamental el explorar coincidencias y acuerdos en torno a esos futuros comicios electorales.

El lunes 18 del presente mes de julio se realizó el primer encuentro entre los precandidatos conocidos hasta ahora, contándose en esta oportunidad con la presencia de Hernán González (AD), Marino Azcarate (Copei) y Luis Carlos Solórzano (Sociedad Civil Organizada).

Este encuentro inicial estuvo caracterizado por las plenas coincidencias en cuanto a la necesidad de impulsar el Referéndum Revocatorio como fórmula constitucional para la salida de la crisis de gobernabilidad que vive Venezuela, mantener una actitud política proactiva hacia el fortalecimiento de la Unidad Democrática por encima de las aspiraciones personales y partidistas, y en la necesidad de consolidar una propuesta programática que materialice las aspiraciones de la sociedad aragüeña a través de un gobierno de unidad regional, coincidiendo adicionalmente los presentes en la necesidad de profundizar la iniciativa, con una exhortación a la incorporación del resto de los aspirantes a la acordada próxima reunión.

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CENTÉSIMA SEXTA ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA

"EL SEÑOR AMA AL QUE BUSCA LA JUSTICIA" (Prov. 15, 9)

1) Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, reunidos en la 106ª Asamblea Ordinaria, queremos compartir con el pueblo venezolano las angustias que sufrimos y comunicarle la esperanza de que reconciliados y en diálogo encontraremos soluciones eficaces a la presente crisis.

CLIMA SOCIAL

2) Los venezolanos estamos atravesando por un momento crucial en los campos moral, económico, político y social. Ha disminuido drásticamente la calidad de vida. La escasez y carestía de alimentos, medicinas e insumos hospitalarios nos están llevando al borde de una crisis de seguridad alimentaria y sanitaria, con consecuencias sociales impredecibles. En la vida pública, crecen la inseguridad, la impunidad y la represión militar.

3) El discurso belicista y agresivo de la dirigencia oficial hace cada día más difícil la vida. La prédica constante de odio, la criminalización y castigo a toda disidencia afectan a la familia y a las relaciones sociales. Frente a esta situación, el acrecentamiento del poder militar es una amenaza a la tranquilidad y a la paz.

4) El auge de la delincuencia y de la impunidad entorpecen el ordinario quehacer de la gente y provocan, en ciudades o poblaciones grandes o pequeñas, verdaderos toques de queda. Hace pocos días, en Mérida, fueron agredidos transeúntes, entre ellos un grupo de seminaristas menores de edad. Fueron golpeados y desnudados, violando sus derechos a la dignidad y al respeto, sin que ninguna autoridad pública interviniera para protegerlos. Los recientes desórdenes en Cumaná y Tucupita, así como los intentos de saqueos y cierres de vías por protestas populares, en diferentes regiones del país, constituyen una expresión del creciente malestar social.

UNA DEMOCRACIA RESQUEBRAJADA

5) El Estado de Derecho consagrado en el numeral dos de la Constitución Nacional, se ha debilitado. Vivimos prácticamente al arbitrio de las autoridades y de los funcionarios públicos, quienes tienden a convertirse en los censores de la vida, del pensamiento y de la actuación de los ciudadanos. Tales actitudes y procedimientos son inaceptables. La identidad cultural del venezolano se reduce y hasta se pierde cuando se valora únicamente si está vinculada al proyecto político imperante.

6) La democracia en Venezuela está resquebrajada, y el Gobierno y los otros poderes, que tienen la responsabilidad de oír y concertar con todos los sectores, no están haciendo lo suficiente para reconstruirla. El diálogo sincero y constructivo, el ejercicio de la política en su concepción más noble, como búsqueda del bien común, por más difíciles que parezcan, han de seguir siendo los caminos que debemos transitar. No se puede dialogar si no se reconoce en primer lugar la existencia y la igualdad del otro. Ignorarlo o descalificarlo como interlocutor, cierra toda posibilidad de superar el conflicto.

7) La crisis moral es mayor que la crisis económica y política, porque afecta a toda la población en sus normas de comportamiento. La verdad cede su puesto a la mentira, la transparencia a la corrupción, el diálogo a la intolerancia y la convivencia a la anarquía. La corrupción se ha incrementado en los organismos del Estado y la descomposición moral ha invadido a muchas personas integrantes de instituciones privadas y públicas, civiles y militares, así como a amplios componentes de la sociedad. Un exponente de esta degradación moral es la reventa especulativa de productos, llamada popularmente "bachaqueo".

8) Desconocer la autoridad legítima de la Asamblea Nacional, deslegitima a quienes así actúan, porque contradice la voluntad soberana expresada en el voto popular. La división, autonomía y colaboración entre los Poderes es un principio democrático irrenunciable.

9) Es tal la indefensión de los ciudadanos ante la delincuencia que se están multiplicando los casos de pobladas enardecidas que toman la justicia por sus propias manos y proceden a inmorales y deplorables ejecuciones colectivas ("linchamientos"). La violencia, en ninguna de sus formas, es solución a los problemas. Como nos dijo San Juan Pablo II: "La justicia social no puede ser conseguida por violencia. La violencia mata lo que intenta crear".

10) La raíz de los problemas está en la implantación de un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizador que el Gobierno se empeña en mantener.

PROPUESTAS URGENTES

11) El Consejo Nacional Electoral tiene la obligación de cuidar el proceso del referéndum revocatorio para que se realice este año. Es un camino democrático, un derecho político contemplado en la Constitución. Impedirlo o retrasarlo con múltiples trabas es una medida absurda, pues pone en peligro la estabilidad política y social del país, con fatales consecuencias para personas, instituciones y bienes.

12) Es de urgente prioridad que el Ejecutivo permita la entrada de medicamentos al país, dada su gran escasez. Para su recepción y distribución, la Iglesia ofrece los servicios e infraestructura de Cáritas, y de otras instancias eclesiales abiertas a la cooperación de otras confesiones religiosas e instituciones privadas. Este servicio no es la solución definitiva, pero sí es una ayuda significativa. La caridad nos impulsa a comportarnos como samaritanos compasivos, dispuestos a curar a los heridos del camino (Cf. Lc. 10, 25-37).

13) Es una necesidad que se abra de manera permanente la frontera colombo-venezolana. El haber permitido su apertura el pasado domingo 10 de Julio hizo posible que numerosos hermanos pudieran proveerse de alimentos, medicinas y otros insumos. El paso de miles de ciudadanos al vecino país es prueba evidente de la crisis.

14) Aumenta el número de ciudadanos venezolanos recluidos en las cárceles y en distintos lugares de jurisdicción policial, injustamente privados de libertad, muchos de ellos por razones políticas. La gran mayoría se encuentra en condiciones inhumanas y carece del debido proceso. Estas personas, siendo inocentes, deben salir en libertad plena o al menos, deben ser juzgadas en libertad, tal como lo establece el Código Orgánico Procesal Penal.

"LA ESPERANZA NO DEFRAUDA" (Rm. 5,8)

15) Las angustias y esperanzas del pueblo venezolano son compartidas en estos momentos por numerosas instancias nacionales e internacionales. El gobierno no debe declararlas ajenas a nuestros derechos ni culpar a quienes acuden a ellas legítimamente, denunciando injerencias y aduciendo soberanía e independencia, ya que vivimos en un mundo interconectado y globalizado. Ni los derechos humanos, ni la justicia tienen fronteras. No nos dejemos robar la esperanza que hace posible, con la ayuda de Dios, lo que parece imposible (Cf. Lc. 1, 37).

16) En el nombre de Jesús que nos manda "amarnos unos a otros" (Jn. 13, 34), hacemos un llamado a las autoridades para que frenen el deterioro de la vida de los venezolanos, cualquiera sea su preferencia política, y para que se detenga la actual espiral de violencia, odio y muerte. Movidos exclusivamente por el bien y la paz de todos los venezolanos, reiteramos el ofrecimiento de nuestros buenos oficios para facilitar el encuentro entre los contrarios y el entendimiento en la búsqueda de soluciones efectivas.

17) En la fe tenemos la firme convicción de que Jesucristo, el Señor de la historia, nos acompaña. Como hijos de un mismo Padre y hermanos los unos de los otros, nos comprometemos en la construcción de la unión y de la paz. Invitamos con alegría a todos los creyentes y a las mujeres y hombres de buena voluntad, a unirnos el próximo dos de agosto, a la Jornada de ayuno y oración, convocada por el Papa Francisco en Asís, como una ocasión especial de pedir por la paz y la reconciliación entre los venezolanos. Invitamos a recitar la Oración por Venezuela, y a los párrocos a leer ésta exhortación en la misa dominical. Rogamos a Dios Padre derrame de manera más abundante en este año jubilar su misericordia y su consuelo sobre nuestro pueblo. Colocamos en las manos maternales de Nuestra Señora de Coromoto estas propuestas que expresan el sentir y el anhelo de la inmensa mayoría de los venezolanos,

Con nuestra bendición,

LOS ARZOBISPOS Y OBISPOS DE VENEZUELA

Caracas, 12 de julio de 2016

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La expresión “hegemonía ilegítima” es una redundancia. Para el hombre libre la autoridad nace del razonamiento congruente con el ejemplo, y es legitimada por el consenso entre iguales. Todo lo que pretenda ser “hegemónico” será entonces diferente de lo democráticamente consensuado y, en consecuencia, inaceptable para quien quiera vivir en libertad. Los demócratas venezolanos estamos combatiendo a un sector político que pretendió ser hegemónico sin dejar jamás de ser minoría, que se hizo del poder usando el resentimiento social como palanca y la oferta engañosa como bandera, que gracias a su corrupción e ineficiencia perdió el apoyo popular que alguna vez tuvo y que ahora, transformado en minoría ínfima, quiere sin embargo aferrarse al poder usando la violencia. Estando ya en la “recta final” de esta etapa de la lucha por construir una Venezuela del primer mundo, queremos compartir estos apuntes urgentes:

  1. Recordemos y asumamos siempre el carácter no violento de nuestra lucha: Nuestro objetivo no es “ganarle la guerra” a la cúpula corrupta que ha secuestrado al Estado. Nuestro verdadero reto consiste en IMPONERLE LA PAZ. Para ello nuestra estrategia consiste en construir una paz tan amplia, tan sólida, que sea capaz de aislar, segregar y derrotar a los violentos. La cúpula corrupta no tiene ideas, proyecto, liderazgo ni pueblo. Solo le queda el manejo de la violencia, tanto la violencia institucional que ejercen los burócratas (como las rectoras pesuvistas del CNE y las “togas express” del TSJ) como la violencia física a través de las armas (las de los grupos paramilitares maduristas mal llamados “colectivos” y las de sectores cada vez más aislados de la fuerza pública, civiles y militares, convertidos en brazo armado del oficialismo más irresponsable). Así las cosas, sería de una necedad delirante permitir que nuestra lucha se enlode con la violencia. Nosotros no somos como los “colectivos” del 23 de Enero, cuatro loquitos enmascarados. Nosotros somos como las mujeres de Ureña, un bravo pueblo que a cara descubierta rebasa y deja en la impotencia a los violentos.
  2. Recordemos y asumamos siempre la dimensión social y económica de la lucha política: Las etiquetas, los insultos, la “quincalla ideológica” lograron dividir por mucho tiempo a los venezolanos. Pero finalmente las realidades de la vida nos volvieron a unir. Durante 17 años la politiquería fue el verdadero “opio de los pueblos”, utilizado para que los venezolanos endiosaran y adoraran a quien los había sumido en la inseguridad más terrible y en la miseria más atroz. Pero en la cola frente al mercado el país se volvió a unificar, en la atestada sala de emergencias del hospital sin insumos nos volvimos a encontrar, en la calle enfrentando y denunciando a los mercenarios gobierneros que con el cuento de los “CLAP” quieren secuestrar los pocos alimentos que llegan al mercado, allí volvimos a reencontrarnos como pueblo, a reconocernos como ciudadanos, a abrazarnos como lo que somos: ¡Venezolanos todos defendiéndonos de ese adversario común que es el hambre, la corrupción y el totalitarismo!
  3. Recordemos y asumamos siempre la naturaleza no caudillista de nuestro proyecto de país: El “chavo-diosdado-madurismo” no es solo un movimiento político fracasado. También es una cultura política perniciosa, una perversa manera de entender las relaciones entre Estado y Sociedad, entre gobernantes y gobernados, entre “líderes” y ciudadanos. Un anti-valor fundamental del “chavo-diosdado-madurismo” como cultura política antidemocrática es el caudillismo, esto es, la tendencia a colocar a un individuo por encima de la organización, a las “ocurrencias” de ese individuo por encima de la estrategia del conjunto, y a los caprichos de ese individuo en el ejercicio del poder por encima incluso de la historia, debido a la pretensión totalitaria de que una vez en el poder el caudillo puede reescribir la historia a su antojo y conveniencia. Al totalitarismo lo vencemos no pareciéndonos a él, sino siendo su alternativa. Por eso los demócratas no tenemos ni queremos tener “caudillos”, “mesías” ni “salvadores de la Patria”: Tenemos dirigentes, que en rigor son SERVIDORES del pueblo, no “comandantes” ni estrellas de rock. Esos dirigentes forman parte de una dirección COLECTIVA, como la que nos dio el triunfo del 6D, y están obligados a conformar una plataforma UNITARIA que garantice la gobernabilidad en la compleja transición que es inminente y en el duro proceso de reconstrucción nacional que se avecina.
  4. Recordemos y asumamos nuestra propia fuerza y no caigamos en las operaciones psicológicas que el adversario monta para desmovilizarnos: El “nosotros” que ahora somos es nada más y nada menos que la NUEVA MAYORÍA NACIONAL. El “partido” más importante de Venezuela es el PARTIDO DEL DESCONTENTO, al que pertenecemos 90% de los venezolanos, y la Mesa de la Unidad Democrática es la expresión político-electoral de esta mayoritaria Venezuela descontenta y esperanzada. Actuemos entonces con la serena firmeza, con la asertiva claridad de quien se sabe y se ejerce mayoría: Que ninguna provocación de las rectoras pesuvistas del CNE, que ninguna sentencia teledirigida de las togas express del TSJ nos perturbe. Que ninguna amenaza de Maduro, Diosdado o Rodriguez nos haga dudar. A ellos se les acabó el tiempo. Ellos tuvieron todas las oportunidades, todos los recursos, todo el dinero, toda la influencia, y no hicieron nada. Al menos, nada bueno para el país. Su tiempo terminó. Al pueblo venezolano no lo desmoraliza ningún malandro. Empieza un nuevo ciclo histórico, que tendrá al ciudadano movilizado como protagonista y al bien común como centro ¡Palante!

17 de julio de 2016

http://unidadvenezuela.org/2016/07/chuo-torrealba-apuntes-inmediatos-par...

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Con voz propia

El 1936 fue de frases celebres que a ocho décadas cobran vigencia. Histórica la atribuida al escritor Mariano Picón Salas: en Venezuela comenzó en 1936 el siglo XX. Aludía al inicio de la transición a la democracia de la dictadura de 27 años del General Juan Vicente Gómez, fallecido en 1935. Ahora podemos afirmar que en este 2016 y también en transición de un castro comunismo de 18 años, estamos inaugurando el siglo XXI.

Aquella República que venía de ser un país agrícola, productor de café, caña de azúcar y ganado, recibió la nueva centuria en el territorio convertido en el primer exportador y segundo productor de petróleo del mundo. Entonces se debatía en no depender únicamente del denominado “oro negro”.

El economista y político Alberto Adriani era uno de los exponentes. Por cierto, el connotado merideño fundó con Rómulo Betancourt y Picón Salas la Organización Venezolana (Orve), precursora de Acción Democrática (AD). Fascismo, comunismo, inversiones extranjeras, el papel de EEUU, política económica, fueron temas abordados en su Labor venezolanista, título que le asignó Arturo Uslar Pietri (AUP) a sus apuntes recopilados en libro.

De esa controversia salió la otra afamada frase que invocamos porque hoy aún tiene más vigencia: Sembrar el Petróleo, con la cual tituló AUP el artículo editorial del diario Ahora el 14 de julio de 1936.

“Escribí la frase y quedé, con recogida emoción, esperando el eco de la voz lanzada. Hubo poca repercusión inmediata. Entre la algarabía de voces que se alcanzaban en contradictorias ofertas y reclamos, aquella no parecía sino una voz perdida en el clamoroso sin tregua. Hubo algunos comentarios hablados y muy poco escrito” -reseñamos en Capítulo de Los 90 años en 10 trancos que el ilustre escritor para nuestra satisfacción, elogió.

No faltó quien le niegue paternidad de la locución.

“Pocos quisieron reconocérmela. O no se le reconocía autor o se procuraba buscarle algún otro que no fuera yo. A quien con más frecuencia se ha atribuido ha sido a Alberto Adriani. Sin embargo, no fue suya, no aparece en ninguno de sus escritos o declaraciones, no se la ha atribuido a ninguna persona que se la oyera decir a él mismo, y si, para bien del país, se hubiera prologando su vida fecunda–murió el 8 agosto del citado 36- hubiera sido el primero en desmentir esa atribución”.

“Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias nacionales. Que en lugar de ser el petróleo una maldición que haya de convertirnos en un pueblo parásito e inútil, sea la afortunada coyuntura que permita con su súbita riqueza acelerar y fortificar la evolución productora en condiciones excepcionales" –decía el artículo.

En el gobierno de Carlos Andrés Pérez fue nacionalizada la industria y se consolida con Petróleos de Venezuela (PDVSA). Pero con el idolatrado Comandante que intentó derribarlo con golpe, la empresa es llevada a debacle. La promovió con la burla del pito con el cual expulsó a 20 mil de los 42 mil trabajadores y creó su nómina de 120 mil.

“Yo provoqué la crisis para quedarme con el control de la empresa”. La hizo fuente de corrupción vinculada con narco tráfico y la condujo a destrucción.

Usurpando pensamiento uslarista, decretó el Plan Siembra Petrolera para dar “impulso de distintos sectores económicos, sociales y políticos” y se fundó la Compañía Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg).

AL MARGEN: Prensa colombiana anunció traspaso el domingo de apertura de la frontera por Táchira de 35 mil personas. Evidencia la desesperación por la hambruna a que por escases de alimentos se somete a venezolanos.

jordanalberto18@yahoo.com

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Aceptó usted el reto que le planteó o le impuso el Presidente y ahora usted asume la responsabilidad sobre el drama que viven los venezolanos: colas, hambre, niños desnutridos, crisis en los hospitales, falta de insumos y medicamentos. No es tarea fácil, pero algo puede hacer si lo maneja bien.

Me permito darle algunas ideas que sus predecesores, muchos de ellos también militares, desestimaron:

1. Comience por hacer alianzas y no amenace más al sector privado. Garantice los derechos de propiedad y genere confianza para que se realicen nuevas inversiones.

2. Constituya un consejo asesor que esté conformado por quienes conocen sobre estos asuntos. Escuche sus planteamientos y trate de entender el asunto, porque es bien complejo. Le sugiero crear un grupo consultivo con los presidentes y técnicos de Cavidea, Fedeagro, Fedenaga, Venmaíz, Fenavi, Fevearroz, Cavilac, Aniquesos, ANSA, Feporcina, Convecar, Asoportuguesa, Venazucar, además de los cañicultores, los productores de café, frutas, raíces y tubérculos y otros directamente involucrados. Escuche y actúe que la cosa es compleja porque falta maquinaria, semilla, agroquímicos, vacunas y materia prima.

3. Consulte a quienes saben sobre la conducta del consumidor y sus características.

4. Al precio internacional de hoy, entre alimentos y medicinas, usted necesitaría tener a su disposición más de 3.500 millones de dólares para reducir la escasez en el segundo semestre. Tendrá que comprar dos millones de toneladas de maíz, alrededor de 500 mil toneladas de arroz y de azúcar, unas 200 mil toneladas de leche en polvo y no menos de 300.000 toneladas de aceite, así como una cantidad no menor a 400.000 toneladas de trigo y bastante carne, torta de soya, papas y pasta de tomate. No olvide que también hay que adquirir otras materias primas complementarias. En medicinas importamos hace dos o tres años más de 1.800 millones de dólares al año, así que agregue a la factura no menos de 900 millones más. En total necesita alrededor de 3.600 millones de dólares.

5. Tome en cuenta que las alacenas están vacías y la gente, al comienzo, deseará comprar más de lo que calculan los nutricionistas. Lo harán porque la desconfianza es muy grande y la gente tratará de comprar todo lo que pueda… por si acaso. No desestime la ayuda internacional. Aquí la Iglesia le podrá dar una mano con alimentos y medicinas para los hogares infantiles, asilos e incluso para los estudiantes de los colegios más pobres. Haga contacto con la FAO y con el Programa Mundial de Alimentos: algo podrá lograr por esa vía, como trigo, maíz, aceite y leche en polvo.

6. No crea que se trata de “poner orden”. Usted puede movilizar a todas las Fuerzas Armadas y seguro que le pondrán “orden” a las colas pero, aunque muy ordenadas, seguirán existiendo. Póngale orden a la corrupción y a las alcabalas, pero reduzca los obstáculos para que la comida pueda fluir con la mayor libertad posible.

7. Recuerde que la capacidad de compra de los venezolanos se ha deteriorado mucho y que una de las claves de la seguridad alimentaria es tener dinero para poder comprar alimentos. Ya vio que el control de precios lejos de resolver el problema lo agravó. Hable con los economistas de su gobierno para que encuentren fórmulas para detener la inflación. La primera es aumentar la producción. La segunda, dejar de imprimir billetes como locos. Déjele la política al Presidente y actúe con criterios técnicos. No se enrede con los discursos y escuche a quienes saben de agronegocios, producción, medicina, administración de la salud pública, distribución de medicamentos, etcétera, pues Venezuela cuenta con mucha gente conocedora de estos menesteres. No se olvide de los niños, en particular los del grupo de 0 a 5 años, pues necesitan leche y otras proteínas para que su cuerpo y su cerebro crezcan de forma saludable.

8. Nadie sabe mejor cómo negociar y comprar en los mercados internacionales que la agroindustria. Nadie sabe mejor lo que necesita para producir arroz, maíz, café, caña de azúcar, pollo, ganado, cerdo o papas que los productores y sus asociaciones. Nadie mejor para la logística de los puntos de venta final que los supermercados, automercados y bodegas, tanto mayoristas como minoristas. Basta de leyes, decretos, normas y resoluciones: ya hay demasiadas. Simplifique procedimientos y busque gente competente en cada ramo de esta compleja trama. Si hace todo esto, o al menos una parte, habrá cumplido con su mandato.

Julio de 2016

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