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Opinión

Después de las convenciones demócrata y republicana, ha comenzado con furia el combate político para ver quién se queda con la presidencia de Estados Unidos en noviembre. Es un torneo de insultos, mentiras, medias verdades, ataques en todos los frentes, búsqueda apremiante de más dinero para poder sacar avisos de descalificación del adversario. En los medios, sobre todo prensa y televisión, el debate electoral es el centro fundamental, casi absoluto y obsesivo, de la vida en Estados Unidos. Esta afirmación es válida solo para aquellos que se mantienen al tanto de la política, porque la mayoría de la gente, incluidos mis hijos, tiene muy poco tiempo para ocuparse de leer informaciones electorales. Trabajan como burros, se levantan a las 5 de la mañana para llegar temprano al trabajo evitando así el tráfico intenso de las rush hours, vuelven a su casa a las 6 de la tarde, muy cansados, hambrientos, y dispuestos a ver las series de moda o los juegos olímpicos.

Trump sigue metiendo la pata para desesperación de los republicanos: pleito de una semana con el musulmán cuyo hijo murió en Irak en 2004; declaraciones en las que se asoma su desconocimiento de la política exterior de Estados Unidos hasta el punto de que, al parecer, ignoraba que Rusia se había apoderado de la península de Crimea; petición a Rusia de que, mediante sus hackers, busque los miles de mails que Hillary ha ocultado, gracias al uso de un servidor particular durante su permanencia como secretaria de estado; burla contra el senador Kaine, candidato a la vicepresidencia por el partido demócrata, diciendo que fue un flojo gobernador de New Jersey cuando en realidad fue gobernador de Virginia; aviso a los defensores de la segunda enmienda de la constitución, por la que se permite el uso de armas por particulares, de que Hillary nombraría jueces que irían contra esa enmienda y sugerencia velada de que esa enmienda les permitiría atacar a la Clinton llegado ese momento.

Para remendar estos errores e imprudencias, Trump y sus consejeros han tomado la posición de negar que él ha dicho eso, que fue mal interpretado por los medios que son deshonestos. Pero muchos miembros importantes del partido republicano se están cansando de tanto desvarío y han salido en cantidades apreciables a retirarle su apoyo a Trump. Alrededor de 50 de ellos, altos exfuncionarios de política exterior en los gobiernos republicanos desde Nixon para acá, ya han dicho que no votarán por Trump porque no tiene las condiciones personales necesarias en un presidente como juicio claro, conocimiento suficiente, serenidad ante decisiones difíciles, capacidad de oir sugerencias. Dijeron que Trump sería el presidente más irresponsable de la historia. Lo mismo ha pasado con varios senadores y representantes republicanos.

En las encuestas recientes aparece Hillary liderando por 8 puntos, en algunos estados por más de 10 puntos, a pesar de que ella también ha tenido sus errores nuevos y no ha podido resolver satisfactoriamente algunos viejos: sus actuaciones como Secretaria de Estado en el asalto a Benghazi (Libia), donde murió el embajador de Estados Unidos, y su manejo sumamente descuidado de los mails en ese período.

Aparcando por un rato el tema de las elecciones norteamericanas, me gustaría tratar, aunque sea de pasada, el tema del Obama Care. Lo hago porque es uno de los supuestos éxitos de Obama, pero entre la inmensa mayoría de la gente que he consultado en Orlando y Tampa la opinión sobre el ObamaCare es negativa.

El ObamaCare conocido como Affordable Care Act fue una ley aprobada por Obama en marzo de 2010 y apoyada por el Tribunal Supremo de Justicia como constitucional en junio de 2012. Su objetivo es dar a un mayor número de norteamericanos acceso a un seguro de salud de calidad y asequible, y reducir el crecimiento de los costos del cuidado de la salud en Estados Unidos. Esto trata de lograrlo mediante una compleja trama de regulaciones, exenciones, e impuestos. En junio de 2015, el Tribunal Supremo con una votación de 6 a 3 volvió a salvar el ObamaCare apoyando una parte importante de él, pero eso no ha impedido que sea el núcleo del ataque de los republicanos contra Obama, con la promesa de cada aspirante republicano de eliminarlo de inmediato si llegan a la presidencia. Es importante tener en cuenta que el ObamaCare fue aprobado en el primer período de Obama cuando tenía la mayoría del congreso. Le dio prioridad a esa ley de salud por sobre la ley de inmigrantes, la que también era una de las promesas centrales de Obama durante su campaña. Lamentablemente, esa promesa no pudo ser llevada a cabo porque perdió la mayoría del congreso en su segundo período y no contó con el apoyo de los republicanos para aprobarla.

Es difícil encontrar datos confiables sobre el éxito o el fracaso del ObamaCare. Como es un proceso complejo, y además no ha sido aplicado de igual forma en los diversos estados que forman este país, es difícil llegar a conclusiones valederas. Ha habido logros como que 20 millones de habitantes que no tenían seguro médico ahora lo tienen y mucha más gente tiene acceso a la medicina preventiva. Pero por otro lado, los pertenecientes a la clase media se quejan porque esa ley ha significado para ellos el aumento del costo de los seguros de salud proporcionados por las empresas donde trabajan y también el aumento de los deducibles en esos seguros, lo que los ha llevado a que sus gastos anuales en la salud hayan subido apreciablemente. Uno de los aspectos más criticados es que, según esa ley, la persona que no tenga seguro de salud tiene que pagar una multa, que viene a ser un impuesto adicional, y al parecer es una multa grande de miles de dólares. Cuando el ObamaCare comenzó, las compañías de seguros le eliminaron a mucha gente sus pólizas anteriores porque no se ajustaban a la nueva ley. Esas compañías tenían la obligación de ofrecerles a esas personas una nueva póliza pero o no lo hicieron o las nuevas pólizas resultaban más costosas.

De acuerdo a las impresiones unánimes recogidas aquí, la clase media ha sido la perjudicada por el Obamacare porque han aumentado considerablemente sus costos de salud. El año pasado una niña de 9 años, miembro de una familia cercana, se cayó y se hirió fuertemente la quijada, la llevaron al hospital y al final tuvieron que pagar $1.200 en lugar de $250 que hubieran pagado con la póliza anterior, debido a que ahora las deducciones son mayores.

Por otro lado, parece que la clase pobre sí ha salido beneficiada porque ahora tiene acceso a mejor atención médica en los mejores hospitales. Le molesta a la gente de clase media que esa clase pobre, de mayoría negra, pague en esos hospitales muchísimo menos que ellos por el mismo servicio o no pague nada, y luego se vaya del hospital en un Mercedes Benz.

En resumen, que como en casi todas las políticas públicas de los estados, unos salen beneficiados, la mayoría de la clase pobre, y otros, la clase media, han salido perjudicados por el ObamaCare. Tengo una hipótesis personal sobre lo que ha sucedido con el ObamaCare, resumida de una manera muy directa y sin eufemismos: las compañías de seguro, que nunca pierden, se dijeron: ahora nos toca dar un seguro más barato a muchos millones, por lo tanto vamos a perder o dejar de ganar en muchos casos; eso se remedia aumentándole el seguro a las empresas y a la clase media en general que sí pueden pagar; así seguramente ganaremos más y no menos como temíamos.

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Dialogo-social en Uruguay: tecnología puesta al servicio del encuentro ciudadano con temas públicos

La Encíclica Laudato Si invita a todos los seres humanos a promover el diálogo entre todos los actores para poder valorar la forma como estamos construyendo el futuro del Planeta. “Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”. Dice el Papa Francisco en la Encíclica mencionada.

En este sentido, resulta oportuna conocer y acercarse a la experiencia llamada Diálogo Social que vía digital y presencial ha impulsado el gobierno del Uruguay, a los fines de acercar los temas medulares del desarrollo a los ciudadanos uruguayos.

Diálogo Social es presentado en su plataforma web como una iniciativa que promueve un encuentro amplio y participativo de la sociedad uruguaya para pensar el Uruguay del futuro. Es un proceso organizado y convocado por la Presidencia de la República. Tiene como objetivo generar insumos, en diversas áreas y temáticas, para contribuir a producir una estrategia de desarrollo del país, sostenible, en el mediano y largo plazo. Se organiza en tres grandes bloques temáticos: Desarrollo e Inserción Internacional, Protección social y Políticas Transversales y 10 mesas de diálogo, vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Vista de la plataforma web

Cualquier interesado puede verificar el espacio web: http://dialogosocial.gub.uy/ y allí poder explorar el contenido que esa página públicamente ofrece. Son tres las alternativas que ofrece la plataforma web para la información y participación de los uruguayos, una de ellas es identificada como: Participación, otra: Documentos y una última, es denominada: Propuesta.

En Participación, cualquier interesado, puede registrarse en la mesa temática que corresponda al calendario del Diálogo Social, para el 6 de agosto de 2016 era la mesa de Arte y Cultura, que en la metodología presentada es identificada como mesa 10.

En ese espacio, se puede conocer el nombre de todas aquellas instituciones que se han registrado en esa mesa y que han elevado a los responsables de esa plataforma alguna propuesta concreta sobre el tema que corresponde en la agenda metodológica del Diálogo Social.

En Documentos los interesados pueden acceder a foros temáticos, por ejemplo para el 6 de agosto 2016 el tema era Protección social, allí podrán apreciar documentos que respaldan la participación en ese foro de la CEPAL, BID, entre otros.

Por último, en Propuestas, es el espacio virtual donde se alojan o se encuentran todos aquellos documentos que han sido consignadas por las organizaciones y personas privadas registradas previamente en esa plataforma, las cuales pueden ser leídas y revisadas sin dificultad.

La metodología propuesta en Diálogo Social , plantea unas 10 mesas temáticas, que a su vez agrupan en tres áreas, a saber:

I.- Desarrollo e Inserción Internacional:

Mesa 1: Crecimiento Económico Sostenible.

Mesa 2: Infraestructura, Producción e Innovación

Mesa 3: Educación

II.- Protección Social

Mesa 4: Derechos y Justicia Social.

Mesa 5: Saludo y Deporte

Mesa 6: Seguridad y Convivencia Ciudadana.

III.- Políticas Transversales

Mesa 7: Descentralización y Ciudades

Mesa 8: Género y Generaciones Cambio Climático y Medio Ambiente.

Mesa 9: Arte y Cultura.

Estas Mesas Temáticas, responden a los temas que nos son comunes como sociedad, que además coinciden con los que ha planteado la Encíclica Papal y los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, por ejemplo: el cambio climático, el crecimiento económico sostenible y la educación.

En otras palabras esta iniciativa del Gobierno del Uruguay concreta una experiencia útil e importante en ese llamado a conversar sobre los temas que nos unen y sin duda, el desarrollo es un tema de interés general, colectivo y que nos debe motivar a ser actores en la construcción de esa visión compartida.

Si en Venezuela, tuviéramos que buscar un espacio institucional para poder poner en la agenda un debate político sobre algunos temas como los que se plantean en Uruguay, claramente el Consejo Local de Planificación Pública y el Consejo Estadal de Coordinación de Políticas Públicas, podrían ser dos instancias idóneas para procesar ese debate o al menos para canalizarlo institucional, y luego procesarlo vía Consejo Federal de Gobierno.

Para hacer uso de esos espacios institucionales que integran el Sistema Nacional de Planificación Pública y Popular, se requiere la reforma a la Ley que regula el Sistema y a sus órganos para rescatar esos espacios y ponerlos al servicio del desarrollo sostenible y del propio ciudadano.

Por otro lado, es importante reconocer que esas instancias no han logrado el reconocimiento de los ciudadanos y menos de las autoridades, son espacios que deben existir por mandato legal, pero cuyo impacto no trasciende a la mera formalidad. Por lo tanto, esa realidad hace que en la primera oportunidad que la sociedad tenga de eliminarlas, sin valorar mucho su valor político e institucional, las mismas terminen siendo una experiencia fallida de un modelo político fracasado.

Eliminar esas estructuras requiere de una reforma Constitucional, por lo tanto y valorando a la Asamblea Nacional como ente legislativo legítimo y válidamente conformado, serían ellos los llamados a recuperar esas instituciones de planificación para ponerla al servicio del debate sobre el desarrollo y a construir esos consensos sobre nuestro futuro.

Es importante recordar que el Consejo Local de Planificación Pública y el Consejo Estadal de Coordinación y Planificación de Políticas Públicas, tienen en su misión legal, la responsabilidad de aprobar el Plan Municipal y Estadal de Desarrollo, respectivamente, por lo que resulta muy coherente en buscar en ellos el espacio institucional para debates como los que se plantean en Uruguay.

Incluso esos debates podrían hacer que esas instancias señaladas aporten suficientes insumos para construir en el Consejo Federal de Gobierno una Agenda Nacional o un Pacto Nacional de Descentralización, producto del concurso y participación de las distintas instancias políticas territoriales.

Por supuesto para lograr eso que se expresa en las líneas previas requiere un debate político para determinar la suerte o el futuro de esos espacios de planificación, pero su rescate, sin necesidad de reformar la Constitución podría ser una excelente oportunidad estratégica para lograr rescatar importantes niveles de cohesión social, es decir para lograr el reencuentro de la sociedad en función de un fin compartido y común: el desarrollo.

Agosto 2016

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El sociólogo y economista Jeremy Rifkin (Denver, 1945) predijo el fin del trabajo mucho antes de que todos los think-tanks del mundo anunciasen que las máquinas iban a ocupar la mayoría de los puestos de trabajo en la industria. También fue el gran gurú de lo que llama ‘la tercera revolución industrial’, basada en las energías sostenibles y las consecuencias de Internet como la economía colaborativa. Ha trabajado como asesor de numerosos gobiernos, desde China hasta Alemania o España, y también con la Unión Europea. Es autor de casi 20 libros pero, sobre todo, es una de las voces más respetadas en el mundo por lo atinado de sus predicciones. Ha publicado recientemente La sociedad de coste marginal cero (Paidós), donde augura un futuro de energía gratuita que cambiará por completo el modelo de producción y, con ello, la sociedad. Pero no lo plantea como una utopía, sino como una realidad inminente. La entrevista tiene lugar en Dallas, durante el congreso internacional del World Travel & Tourism Council (WTTC).

Pregunta: Sostiene que en poco tiempo tendremos energía gratuita. ¿Cree que los gigantes de la energía permitirán que eso ocurra?

Respuesta: En el punto en el que estamos es irrelevante lo que estos gigantes digan, porque esto ya está ocurriendo. La segunda revolución industrial ya ha tocado techo y está en pleno declive. El elefante en la habitación es el cambio climático: nos enfrentamos a transformaciones radicales en el planeta en los próximos 50 años, no en dos siglos. Necesitamos un nuevo planteamiento económico y debemos enfrentarnos a la pregunta fundamental sobre cómo producimos.

P: ¿Esta tercera revolución se parece en algo a las anteriores?

R: En todos los grandes cambios económicos han convergido tres factores: el primero son las comunicaciones; el segundo, las nuevas fuentes de energía que impulsan la economía; y el tercero, innovadoras formas de transporte que son más eficaces. Así, la segunda revolución industrial nació en Estados Unidos con la electricidad centralizada, el teléfono, la radio y la televisión, y el petróleo barato de Texas. Henry Ford puso a todo el mundo en la carretera. Esto se prolongó durante un siglo, pero en julio de 2008 todo se vino abajo cuando el precio del crudo alcanzó su máximo histórico, 147 dólares el barril. La economía se vino abajo porque todo dependía de las energías fósiles y nucleares. Con los precios actuales, estas empresas no son competitivas, no se pueden sostener por debajo de los 40 dólares el barril, todas van hacia la bancarrota. Hemos llegado al final de esa segunda revolución industrial, basada en las energías fósiles.

P: ¿Y cómo lleva esto a la energía de coste cero?

R: ¿Cómo va a crecer la economía si está conectada a infraestructuras del pasado que alcanzaron a cumbre de su productividad en los años noventa? Se tocó techo y esto es lo que muchos partidos políticos, de izquierdas o derechas, no entienden, aunque los empresarios empiezan a comprenderlo. Por ejemplo, en España se pueden llevar a cabo todas las reformas laborales que se quiera, o crear incentivos para nuevas inversiones, pero no va a haber ninguna diferencia porque las empresas están conectadas a una infraestructura obsoleta.

P: ¿Cómo encajan en esto las nuevas formas de Internet?

R: El capitalismo todavía no sabe cómo hacer frente a esa economía colaborativa. Yo considero que es un nuevo sistema económico, como lo fueron el capitalismo y el socialismo. Está aquí para quedarse, aunque ahora parezca algo muy nebuloso. Ya hemos visto lo que ha pasado en las comunicaciones, ahora veamos qué ocurre con la energía y los transportes. La tecnología digital nos lleva a costes marginales cercanos a cero. La gente joven está produciendo y compartiendo su propia música, el coste de producir con calidad de estudio es casi cero y los jóvenes comparten el resultado casi por nada. Ocurre lo mismo con los vídeos. Los periódicos y las revistas están viviendo eso con las redes sociales. La gente contribuye a Wikipedia por nada, el conocimiento del mundo se está democratizando. Muchos pensaron que eso sólo ocurría en el mundo virtual, no en el real, pero lo que mantengo es que cuando aplicas esto al Internet de las Cosas esa diferencia desaparece. Lo estamos viendo con la energía, el transporte y la logística. Por ejemplo, en Alemania, con cuyo Gobierno trabajo desde hace décadas, la energía eólica y solar está aumentando muy rápidamente con un coste marginal cero. En 10 años será el 40% y en 2040 será el 100%. Es un progreso parecido al de los microchips en las computadoras: en los años 40 había un par de ordenadores y costaban millones de dólares, pero luego vino el chip Intel, y ahora tenemos ordenadores en los teléfonos que cuestan 25 dólares en China, más poderosos que los que se utilizaron para mandar al hombre a la luna. Aún se ignora que va a ocurrir el mismo proceso con la energía solar y eólica: en 1978, un vatio solar costaba 78 dólares, ahora cuesta 50 céntimos. Y en 18 meses costará 35 céntimos.

P: ¿Y cómo se resuelve el problema de la acumulación? Porque esta energía necesita que haya luz o viento…

R: Llegaremos a eso. Una vez que pagas por la infraestructura, luego los costes son cero. El viento o la luz no nos mandan la factura. Existen varios factores fundamentales que determinan que esto funcione, uno de ellos es la conectividad necesaria para el transporte y la logística. Tenemos que hacerlo todos a la vez. Alemania y Dinamarca se están moviendo mucho más rápido que los demás, y lo están logrando. El año pasado, un día hubo tanta energía solar y eólica que tuvimos precios negativos. Es gratis. Insisto: no es una teoría.

P: ¿Qué otros países están en cabeza?

R: China es consciente de que se perdió la primera revolución industrial y parte de la segunda. Estoy viajando constantemente allí y ahora se mueven muy rápido. Invierten mucho dinero en la digitalización de la electricidad, de tal forma que millones de chinos puedan producir su propia energía solar y devolverla a la red. Nadie habla de ello.

P: ¿Qué implicaciones tendrá esto?

R: Cuando tengamos toda esa energía será posible el transporte sin conductor a través de GPS. Los jóvenes están evolucionando de la posesión de vehículos al acceso a la movilidad. Es un cambio gigantesco en el concepto de transporte, acelerado por los negocios de coches compartidos. Las empresas sí son conscientes de que cada vez van a circular menos coches: por cada vehículo compartido, 25 son eliminados. Los coches representan el tercer productor de carbono. Creo que eso acabará por suprimir el 90% de los automóviles y la inmensa mayoría de los que queden serán eléctricos sin conductor. No sólo los vehículos en tierra como coches y trenes, también en el océano.

P: ¿Estos cambios llegarán a tiempo? Porque la contaminación que afecta a las grandes ciudades chinas o en México las está convirtiendo en inhabitables.

R: Sinceramente, no lo sé. El reloj avanza a toda velocidad. Llevo trabajando en eso desde los 70 y ninguno anticipamos el ciclo que se estaba creando. El último estudio, que apareció en Science en marzo, asegura que el deshielo de la Antártida es mucho más rápido de lo que creemos y que las corrientes de agua van a cambiar produciendo tormentas gigantescas en todo el planeta, nunca vistas hasta ahora. Dentro de un siglo, muchas ciudades costeras estarán bajo el agua. La humanidad se enfrenta al momento más decisivo y terrorífico de su historia como especie. Por otro lado, las tecnologías que nos ayudan a combatir esto pueden avanzar mucho en las próximas décadas o años. Incluso más todavía en el mundo en desarrollo porque carece de infraestructuras. Necesitamos tres generaciones totalmente comprometidas, no cometer demasiados errores y un buen liderazgo.

P: Todas sus teorías parecen mucho más fáciles de aplicar en países desarrollados. Las ideas para convertir a Copenhague en la ciudad más verde del mundo no parecen sencillas de replicar en México o Pekín.

R: Estoy trabajando con el Gobierno chino. Lo que digo allí, y también en la UE, es que están construyendo un mundo nuevo, pero siguen invirtiendo en infraestructuras que pertenecen a la segunda revolución industrial, no a la tercera. Hay que cambiar las prioridades. ¿Qué tipo de ciudades estamos construyendo? Con la tercera revolución industrial, no hay ningún motivo por el que no podemos construir ciudades más pequeñas dentro de las grandes urbes, satelitales, y con inmensas reservas ecológicas entre ellas. Podemos llevar a cabo reforestaciones masivas dentro de ciudades de entre medio millón y dos millones de habitantes. Y esto se podrá hacer porque nos podremos mover de un lugar a otro de forma más rápida y limpia. Los coches tal y como los conocemos no estarán aquí en 20 años.

El País

CONVERSACIONES CON FUTURO

25 de julio de 2016

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/07/21/actualidad/1469105247...

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El mes pasado, escribí un comentario preguntando por qué los votantes en el Reino Unido estaban a favor de abandonar la Unión Europea, desafiando el peso abrumador de la opinión de los expertos que advertían sobre los enormes costos económicos del Brexit. Observé que muchos votantes en el Reino Unido y en otras partes están furiosos con los expertos económicos. Dicen que los expertos no supieron prever la crisis financiera de 2008, antepusieron la eficiencia en su consejo sobre políticas y asumieron ciegamente que los perdedores por culpa de sus prescripciones políticas podían ser compensados de alguna manera no especificada. Expuse que los expertos deberían ser más humildes y prestar más atención a las cuestiones distributivas.

El artículo provocó muchos más comentarios de lectores que de mis colegas. Sus reacciones esencialmente confirman el enojo que yo ya había percibido. Consideran que los economistas y otros expertos están aislados de las preocupaciones de la gente común -preocupaciones que les resultan indiferentes-; que están movilizados por una agenda que no coincide con la de los ciudadanos; que muchas veces están francamente equivocados y, por ende, resultan incompetentes; que manifiestan un sesgo a favor de las grandes empresas y la industria financiera, o responden a ellas; y que son ingenuos -al no ver que los políticos eligen análisis que se adecuan a sus objetivos y no consideran el resto-. Los expertos, dijeron algunos, también son culpables de la fractura de la sociedad al segmentar el debate en infinidad de discusiones estrechas y especializadas.

Notablemente, también recibí comentarios de profesionales en el campo de las ciencias naturales que decían que la creciente desconfianza que sentían los ciudadanos por los expertos también era generalizada en sus disciplinas. Las opiniones científicas en campos como la energía, el clima, la genética y la medicina enfrentan un rechazo popular generalizado. En Estados Unidos, por ejemplo, una encuesta de Pew Research determinó que el 67% de los adultos piensa que los científicos no entienden con claridad los efectos en la salud de los organismos modificados genéticamente. La desconfianza de los OMG es mucho mayor en Europa. Mientras que el respaldo general por la ciencia sigue siendo fuerte, muchos ciudadanos creen que es manipulada por intereses especiales y que, en algunas cuestiones, la visión común se desvía de la evidencia establecida.

Esta división entre expertos y ciudadanos es un motivo serio de preocupación. La democracia representativa está basada no sólo en el sufragio universal, sino también en la razón. En términos ideales, las deliberaciones y los votos resultan en decisiones racionales que utilizan el estado actual del conocimiento para ofrecer políticas que mejoran el bienestar de los ciudadanos. Esto exige un proceso en el cual los expertos -cuya competencia y honestidad sean confiables- informan a quienes toman las decisiones sobre las opciones disponibles para satisfacer las preferencias manifiestas de los votantes. Es poco probable que los ciudadanos se sientan satisfechos si creen que los expertos están imponiendo su propia agenda, o se dejan llevar por intereses especiales. La desconfianza hacia los expertos alimenta la desconfianza hacia los gobiernos elegidos democráticamente, si no hacia la democracia misma.

¿Por qué existe una división de estas características entre los expertos y la sociedad? Cada país ha tenido su propia serie de escándalos de alto perfil vinculados a la salud o la seguridad. Los expertos han sido acusados de irresponsabilidad y conflictos de intereses. Reputaciones ganadas con mucho esfuerzo se perdieron en un segundo.

Pero los críticos muchas veces no reconocen que la ciencia implica un escrutinio mayor -y más estricto- que, digamos, las empresas o el gobierno. En verdad, es el adalid de las buenas prácticas en relación a la validación de análisis y la discusión de propuestas de políticas. Con frecuencia se producen errores en la academia, pero se corrigen de manera más rápida y sistemática que en otros campos. La naturaleza colectiva de la validación científica siempre ofrece garantías contra la influencia de intereses especiales.

El problema, en efecto, puede ser más profundo de lo que sugieren las quejas comunes contra los expertos. Hace unas décadas, en general se suponía que el progreso de la educación masiva gradualmente achicaría la brecha entre el conocimiento científico y la creencia popular, contribuyendo así a una democracia más serena y más racional.

La evidencia es que esto no sucedió. Como demostró convincentemente el sociólogo francés Gerald Bronner, la educación ni aumenta la confianza en la ciencia ni reduce la atracción de las creencias o las teorías que los científicos consideran una absoluta tontería. Por el contrario, a los ciudadanos más educados les suele molestar que los expertos les digan qué es lo que la ciencia considera como una verdad. Habiendo tenido acceso al conocimiento, se sienten con la suficiente autoridad como para criticar a los expertos y desarrollar opiniones propias.

El cambio climático -que la comunidad científica considera de manera casi unánime una amenaza importante- es un buen ejemplo. Según una encuesta de Pew Research de 2015, los tres países donde la preocupación es menor son Estados Unidos, Australia y Canadá, mientras que los tres países donde es más fuerte son Brasil, Perú y Burkina-Faso. Sin embargo, el promedio de años de escolaridad es de 12,5 años para el primer grupo y de seis para el segundo. Evidentemente, la educación en sí misma no es la razón para esta diferencia de percepción.

Si el problema ha venido para quedarse, mejor que hagamos algo más para resolverlo. Primero, necesitamos más disciplina de parte de la comunidad de expertos. La disciplina intelectual que caracteriza a la investigación suele carecer de discusiones sobre políticas. Se necesitan humildad, procedimientos rigurosos, la prevención de conflictos de intereses, una capacidad para reconocer los errores y, sí, el castigo del comportamiento fraudulento para recuperar la confianza de los ciudadanos.

Segundo, es necesario revisar los programas de estudio a fin de equipar a los futuros ciudadanos con las herramientas intelectuales que precisarán para distinguir entre realidad y ficción. La sociedad tiene todo para ganar con ciudadanos cuya mentalidad sea menos sospechosa y más crítica.

Finalmente, necesitamos mejores escenarios para el diálogo y el debate informado. Las revistas, las publicaciones de interés general y los periódicos serios tradicionalmente ocuparon el espacio entre el éter de las publicaciones revisadas por pares y el mar profundo de los engaños; sin embargo, todos luchan por sobrevivir a la revolución digital. Se necesita que otros escenarios, quizás instituciones nuevas, ocupen ese espacio. Lo que resulta claro es que la democracia no puede prosperar si se la deja vacía.

Agosto 1, 2016

París

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Jesús Elorza G.

Dos esgrimistas, conversaban en la Sala de Armas del Instituto Nacional de Deporte, sobre la actuación del equipo de Venezuela en los Juegos de Rio 2016. Ambos coincidían en que los resultados no habían sido favorables hasta el momento. Eliminaron a nuestro principal competidor en las primeras de cambio.

Y luego, tuvimos que calarnos el bochornoso papel de la declaración de Alejandra Benítez, quien quiso tapar su pobre actuación (eliminada en la primera ronda) con su politiquera verborragia, señalando que no saludaba al presidente de Brasil por ser este un golpista que busca derrocar a su amiga revolucionaria Dilma Roussef.

No olvides, que después de ser derrotada en su primer combate, salió con la ridiculez de usar una franela con los ojos del Difunto Eterno y decir que su espíritu guiaba a los atletas venezolanos en esta competencia, dijo uno de los esgrimistas.

-A mí no me sorprende la conducta de ella. Desde que la conozco, su vida ha estado marcada por el sentido de la vista.

¿Explícate?, no entiendo lo que me quieres decir.

-No te olvides, que yo he sido compañero de armas de Alejandra, desde que se inició en esta disciplina deportiva. Hemos compartidos muchos momentos y experiencias de nuestras vidas. Como decimos en el barrio ¨Nos conocemos desde atrás¨.

¿Y?

-Bueno, déjame decirte que su canción de cuna durante toda su niñez fue ¨Ojitos Chinos¨ del Gran Combo y creo que eso la marco para el resto de su vida.

¿Sigo sin entender?

-No te apresures, déjame echarte el cuento completo para qué me entiendas. Resulta ser, que cuando comenzamos a practicar, aquí en la capital, observó que en Carabobo estaban otorgando becas a los atletas de Alto Rendimiento y de inmediato fijó su mirada amorosa y tierna en Salas Rommer para obtener su beca. Posteriormente, dirigió su mirada al Estado Miranda y nuevamente con sus ojitos de yo no fui, logró su beca.

Ahora si entiendo, la importancia del sentido visual en la compañera, dijo asombrado el esgrimista. Siempre había creído que era una atleta creada y formada en la revolución como ella a cada rato nos enrostra en la cara. Ahora, me doy cuenta que donde pone el ojo pone la cartera.

-No vale, sus inicios son cuarto republicanos. Pero, en ese camino de miradas, torció sus ojos hacia el oriente del país.

¿Por las playas?

-Que va, te volviste a pelar, por la beca que le ofreció Tareck William Saab. Quiero hacer un paréntesis, para indicarte algo muy personal que ella misma me contó.

Soy todo oídos……sorpréndeme, dijo el esgrimista que seguía sin salir de su asombro.

-Resulta ser que el 27 de mayo 2005, ella le pidió, con una mirada romántica, un carro a su papá y este no pudo complacerla por no tener los medios económicos en ese momento. Allí, la mirada cambio totalmente y con fuegos en los ojos le grito ¨Ojala te mueras, viejo del coño¨ y a partir de ese momento la relación paternal quedo fracturada.

El salto definitivo de talanquera, de las becas cuarto republicanas a la revolución socialista, se da cuando al regreso de los Juegos de Bijing 2004, se produce una reunión de Chávez con los atletas y la vocera fue Alejandra.

¿Y cómo operó allí, el sentido visual?

-Bueno, a Chávez se le pusieron los ojos puyuos, y de inmediato la mandó al servicio y protección de Tareck el Aissami, ministro del interior para ese entonces. A partir de allí, su mirada se perdió en el horizonte, en el sentido que no tenía límites: Figura emblemática del deporte revolucionario, diputada suplente a la Asamblea Nacional y Ministra del Deporte.

Podría decir, que sus ojos se transformaron en dos toma corriente para ser enchufada, dijo jocosamente el esgrimista

-Claro que sí, tienes toda la razón. En el cargo ministerial, desvió su mirada con los actos de corrupción. Frente al despilfarro del Fondo Nacional del Deporte en manos de Héctor Rodríguez, opto por mirar a otro lado. Con el caso de la estafa a Cadivi, donde su firma fue falsificada, si bien formulo la denuncia no menos cierto es que se quedó clara y sin vista cuando le preguntaron sobre el nombre de los atletas y funcionarios implicados en el caso…..no dijo nada.

Si fuera Súper Niña, pensaría que tiene visión de rayos X, porque esa mirada quema.

-Volviendo al principio, por eso te dije que no me sorprende su franela con los ojos del difunto, nuevamente hace uso del sentido visual para justificarse ante sus jefes y seguir disfrutando de las mieles del poder.

Frente al repudio nacional que causaron sus declaraciones en Rio, solo se limita a decir ¨Ojos que no ven, corazón que no siente¨ y como si nada hubiese pasado, sigue paseándose sin ninguna vergüenza……afortunadamente, la justicia es ciega y en algún momento tendrá que entregar cuentas a los ojos del mundo.

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Lester L. López O.

La nota de prensa semanal

El martes pasado, la inefable rectora del CNE Tibisay Lucena intentó explicar de la manera más pedagógica posible, para ella, como funciona y como han resuelto con éxitos los diferentes retos electorales que han tenido que enfrentar durante su gestión, como si eso no fuera su trabajo y no tuviera los medios para hacerlo. Entre esos retos describió los pasados revocatorios presidenciales del 2004 y algunos municipales del año 2007, todos realizados con éxitos, sin mencionar el número de requisitos exigidos en ese momento, que presumimos fueron muy pocos porque no los mencionó y porque en definitiva no hubo un abuso de poder en esa ocasión, ya que sabían que esos revocatorios no los perderían o no afectaban al régimen.

Seguidamente, pasó a informar el estado actual de la presente solicitud del RR y el cronograma de las etapas que faltan, donde la palabra que más sonaba eran los requisitos cumplidos, los que faltaban por cumplir y los que aún pueden inventar; la segunda palabra más utilizada fue los lapsos que debían cumplirse para cada tarea sin mencionar que muchos de ellos se pueden realizar simultáneamente y no en secuencia, como intentó convencernos. Así que, entre requisitos y lapsos que deben cumplir los solicitantes, que a fin de cuentas, somos la sociedad venezolana, solo logró insinuar alguna fecha para la recolección del 20% de las firmas a finales del mes de octubre y luego de revisado los requisitos y los lapsos respectivo, ella tendría 90 días para hacer el RR.

Señora Lucena, Aragua en Red y la mayoría de la sociedad venezolana, para facilitarle su trabajo, hemos convenido en solicitarles tres requisitos para que cumpla con su trabajo de acuerdo a lo que dice la Constitución Nacional: 1) fijar la fecha del referendo revocatorio; 2) fijar la fecha de la elecciones regionales y 3) mostrar la partida de nacimiento del presidente Maduro que compruebe que no tiene doble nacionalidad, todo eso, en un solo lapso de tiempo: antes de que finalice el presente año 2016 como lo establece la Constitución Nacional. Si no puede cumplir con eso, le sugerimos que piense en renunciar, así no tiene que aceptar presiones de nadie.

Viernes 12 de agosto, 2016

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Cuenta una fábula popular que en una fiesta en el llano se le aproxima a un convidado un personaje sombrío que lo conmina a que se vaya con él. Aterrorizado, reconoce que está en presencia de la muerte y sale huyendo a todo galope en su caballo por la noche oscura, tan sólo para estrellar su cabeza contra una rama y caer mortalmente herido. En su último aliento divisa a su tenebroso interlocutor de hace poco quien le increpa: “¿por qué te fuiste tan lejos si sabías que te tocaba?”

Viene al caso este cuento por el empeño criminal del Madurismo de aferrarse al poder cuando ya está cantado que su gobierno no tiene vida, que todo se acabó para ese experimento funesto que llamaron “socialismo del siglo XXI”. Su manejo de lo económico ha fracasado estrepitosamente. No solo son –somos- los economistas venezolanos y los analistas internacionales los que le han señalado la necesidad de rectificar sus políticas, así como las medidas para aliviar los graves padecimientos de la población, sino hasta Unasur se lo ha sugerido. Pero el gobierno impertérrito. No sólo se niega a cambiar las políticas que metieron al país en el agujero negro en que se encuentra, sino que saca al ministro Pérez Abad, quien había iniciado un proceso muy tímido de sinceración de precios y de ajuste en el tipo de cambio, para atrincherarse aún más en su afán de controlar todo y doblegar al quehacer económico. Las colas cada vez mayores, las protestas cada vez más extendidas, los testimonios cada vez más numerosos de fatalidades por desabastecimiento de medicamentos y por malnutrición, le tienen sin cuidado. Aunque no hay forma de revertir esta tragedia sin rectificar el rumbo perverso a que nos han condenado, Maduro sigue en sus trece.

Frente a esta negligencia criminal, a las fuerzas democráticas no les quedó más remedio que apelar al procedimiento constitucional del referendo revocatorio para relevar al actual gobierno. Ello ha encontrado amplio respaldo en un pueblo desesperado por la situación a que se ha visto sometido, como lo atestiguan todas las encuestas. Ya sólo el puñado de fanáticos y enchufados defienden a este desgobierno. El Madurismo tiene los días contados. Todo se derrumbó.

Pero nada, insisten en poner todo los obstáculos imaginables a la expresión de la voluntad popular, tratando de sabotear la realización del referendo revocatorio este año, a pesar de que ello irremediablemente acentúa el repudio popular al régimen. La afirmación hoy de Tibisay Lucena de que la recolección de firmas “podría” realizarse en octubre y el referendo en 2017 es un nuevo ultraje a la democracia y al sentir de la gente. ¿Por qué ese empeño en enterrar de una vez por todas su legitimidad, en achicar aún más su ya disminuida base de apoyo? ¿Creen que los venezolanos nos vamos a quedar con los brazos cruzados? Pero aun suponiendo que saboteen el referendo este año, ¿qué les espera? ¿Que, por arte de magia, se revierta el rechazo en su contra y vuelvan a ganarse el favor de los venezolanos? ¿Por qué seguir cavando la tumba del chavismo, cuyo futuro político está ya tan comprometido?

Fiel a su naturaleza fascista, la política no la conciben en términos de un juego democrático para disputarse la confianza de la gente. La política para ellos es la extensión de la guerra por otros medios –revirtiendo a Clausewitz- y el ejército está bajo su control. ¿Cuánta represión, cuántos muertos costará este empeño, destinado irreversiblemente al fracaso, de permanecer en el poder? ¿Hasta cuándo van a aguantar los militares ser los malos de la película sosteniendo a un gobierno que no tiene sustento alguno y que la gente aborrece cada vez más? ¿Creen realmente Maduro y los suyos que su verborrea comunistoide los absolverá, que podrán pasar como “revolucionarios” campeones del pueblo? ¿Por qué esa negativa a negociar una salida mínimamente honrosa que le ahorre a los venezolanos mayores penurias? Pero no, ofrecen sólo sangre y miseria.

Como han insistido tantos analistas, el costo de salida para la oligarquía militar civil que controla el poder es excesivamente alto. No es solo desprenderse de las oportunidades de lucrarse sin miramientos con los sistemas de controles, la extorsión a empresas y comerciantes, con el usufructo discrecional de un dólar subsidiado, de los contratos, compras y demás negocios hechos a la sombra, sin transparencia ni rendición de cuentas. No. Es que muchos saben que serán imputados por los numerosos delitos cometidos. ¿A dónde podrán ir para disfrutar de sus fortunas mal habidas? ¿Se conciben llevando una vida de simples ciudadanos sin las deliciosas prebendas del poder que los ha convertido en una oligarquía tan despreciable? Sabiendo que tienen todo que perder, prefieren quemar sus naves antes de tender puentes a ese pueblo que dejó de creer en ellos. La conflagración final antes de reconocerse perdidos.

Pero no tienen escapatoria. ¿Por qué someter cruelmente al país a tanto sufrimiento, si saben que de todas formas se les acabó el festín? Lamentablemente, el fascismo es así. La dirigencia democrática no puede dejar que atropellen de esta manera al pueblo. Se acerca su hora estelar.

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

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