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Opinión

Con estupor y profunda indignación he leído la sentencia de la Sala Constitucional, en ponencia conjunta, que oculta a su proponente, en la cual se declara la inconstitucionalidad de la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional sancionada por la Asamblea el 29 de marzo de 2016.

Esto ha ocurrido bajo el alegato de la preservación de un sistema de garantías que resguardan los derechos humanos y -óigase bien- por cuanto la amnistía “puede representar un hito que arruine la esfera pública, debilite la institucionalidad democrática y destruya el Estado de Derecho y de Justicia consagrado en la Constitución, no siendo un medio para lograr la paz social, sino una razón para imponer la violencia y la impunidad en la sociedad, incluso a los fines de lograr un marco jurídico que habilite o propenda a una verdadera anomia que permita la ejecución de planes de desestabilización o desconocimiento del Estado Democrático” (p.54).

Esta consideración, unida a pretendidos argumentos de que no se trata de amnistiar delitos políticos, ya que estos son los que atentan contra el Estado, sino pretendidos delitos comunes como el de instigación a delinquir, desobediencia a la autoridad, ultrajes a funcionarios, obstaculización de la vía pública, desacato a mandamientos de amparo, ofensas al Presidente y otros altos funcionarios públicos, generación de zozobra por informaciones falsas, pretendida difamación e injuria contra altos funcionarios y hasta corrupción y enriquecimiento ilícito, la Sala Constitucional, garante de la Carta Magna y la legalidad, tomando además en cuenta -según lo afirman y contra la realidad-que nuestra tradición no avala leyes de amnistía como esta –lo cual no es cierto–, ni puede tolerarse la arbitrariedad del legislador (p.41), sostienen –a mi juicio con razón– que la amnistía un instrumento de corrección del derecho más que la manifestación de una potestad de gracia (p.25).

Y para colmo, la inefable decisión invoca la autoridad de notables pensadores garantistas como Ferrajoli y cita, entre otros, en su supuesto apoyo, a Juan Pablo II y Benedicto XVI, denunciantes de todo género de autoritarismos, en oscura decisión que quedará en los anales de la justicia venezolana como evidencia incontrastable de un tribunal que responde, sin duda alguna, a los intereses del gobierno.

Resulta difícil entender esta sentencia que, a partir de afirmaciones que deben ser compartidas, como la defensa y garantía de los derechos humanos y los límites de la no extensión de la amnistía a crímenes de guerra, de lesa humanidad y violaciones graves a los derechos humanos, en aras de la paz social, concluye en el rechazo a una ley emanada de quien tiene la potestad para dictarla a los fines, precisamente, de la corrección del derecho más que a la concesión de una potestad de gracia (p.29).

Esta ley no viola los límites impuestos por la Constitución en el artículo 29, referido a los delitos contra los derechos humanos cometidos por las autoridades del Estado o grupos actuantes en su nombre; y la enumeración de los pretendidos delitos cometidos, es la prueba más contundente del carácter político de estos o de las motivaciones políticas de la persecución penal emprendida contra disidentes u opositores al régimen, motivaciones que precisamente sirven para definir el concepto amplio de delito político, recogido por la Convención sobre Asilo Territorial (art. 4) y que Luigi Ferrajoli, uno de los autores profusamente citado por la sentencia en lo que no se puede estar en desacuerdo, como es la defensa de los derechos humanos, afirma, al criticar el concepto de delito político, que ello “tampoco excluye que se le de relevancia a las motivaciones políticas del delito a los efectos de la prohibición de extradición o de esos procedimientos extraordinarios por su naturaleza que son las amnistías y los indultos” (Derecho y Razón, p. 833).

Esta ley de amnistía no está viciada de inconstitucionalidad alguna. Sencillamente, tiene por objeto rectificar el rumbo seguido por la justicia penal, ajena a sus fines, para amedrentar y perseguir a la disidencia política por la posición que ha asumido y que se corresponde con un sistema de libertades. Y en forma alguna puede sostenerse la aseveración absurda de que esta ley favorece la anomia y la impunidad, siendo así, como lo sabemos, que estos gravísimos males son fomentados por un sistema cuyos órganos sencillamente no funcionan, a tal punto que hemos llegado a peligrosas manifestaciones de “justicia por propia mano” que deben ser atajadas a tiempo y a los que debe atender el sistema de justicia con el TSJ a la cabeza.

El sesgo político de la decisión queda en evidencia por las numerosas citas de juristas con las cuales se pretende apuntalar o justificar lo injustificable, aunque no existe duda alguna en que esos autores condenan los remedos de procesos amnistiados, marcados por la evidente violación de los derechos de los imputados, sobre la base de actas policiales que se inician con declaraciones anónimas de “patriotas cooperantes”, detenciones sin orden judicial que se convierten en penas anticipadas, castigo de meras intenciones o por la supuesta peligrosidad de disidentes políticos que simplemente han ejercido sus derechos como el de la libertad de expresión, sustrato de todos los casos de persecución política.

El Papa Francisco, no citado entre los Pontífices, cuyos nombres avalan la reconciliación, pero no la venganza y la injusticia, entre otras cosas, ha abogado por el diálogo en Venezuela y, en sus alocuciones, con referencia al tema de la justicia penal ha criticado la prisión preventiva como pena oculta, los presos sin condena y la selectividad de la prisión; y Ferrajoli –en párrafos ignorados por la Sala– pone énfasis en la responsabilidad jurídica de los jueces: penal, civil y disciplinaria (Derecho y Razón, p. 597).

En síntesis, la sentencia de la Sala Constitucional sobre la Ley de Amnistía, una vez más, contra nuestra tradición, sin fundamento legal alguno, sin que exista asomo de duda sobre la constitucionalidad de un instrumento para la rectificación y la paz social, se coloca de espaldas al derecho y al servicio de los intereses del Gobierno.

aas@arteagasanchez.com

18 de abril 2016. El Nacional

 4 min


La mayoría de los analistas observan los procesos políticos desde una perspectiva racional. Para ello está la teoría y los procesos históricos e institucionales a partir de los cuales sistematizar sus metodologías de análisis. Pero la política, cuando se conduce por medios personalistas en medio de un vacío de contrapesos institucionales al poder central, no siempre se atiene a lo que podemos considerar racional. Ello es más cierto aun cuando se está en presencia de la monopolización del poder por parte de fuerzas fascistas. El caso venezolano es muy ilustrativo al respecto.

Habiéndose entrampado en un proyecto exageradamente dependiente del ingreso petrolero, el régimen agotó rápidamente las oportunidades que le deparaban los altísimos precios del crudo en el mercado internacional y se quedó a la intemperie, sin cobijo alguno, cuando éstos se desplomaron. Además de haber puesto todos sus huevos en la misma canasta, la “revolución” había quemado sus naves frente a la economía privada, al destruirla progresivamente. Nunca tuvo un plan “B” y el terrible costo de su tozudez se manifiesta trágicamente hoy en una angustiosa situación de hambre, desesperación y hasta de fallecidos por no conseguir medicamentos u obtener los tratamientos médicos requeridos. La desidia criminal de tan tamaña irresponsabilidad les valió un repudio masivo de la población, expresado en la contundente derrota que sufrieron en las elecciones legislativas del 6 de diciembre pasado. Todo indicaría que, en aras de la sobrevivencia del chavismo y de la preservación de sus posiciones de poder, habría interés en controlar los daños, enmendar los errores, reducir vulnerabilidades y reordenar sus fuerzas. Pero aquí es donde se presenta la irracionalidad intrínseca en la naturaleza fascista de este movimiento.

El fascismo no es sustenta en la razón, sino en la pasión. Se legitima invocando epopeyas de un pasado glorioso en el que supuestamente fueron forjadas las virtudes del pueblo. Tales virtudes, mitificadas por el tamiz de reminiscencias selectivas, fundamentan el triunfo de la Nación frente a sus enemigos, por lo que deben recuperarse. Para ello nutre su imaginario de representaciones maniqueas que enfrentan el “bien” con el “mal”, con base en símbolos de esa contienda fundacional. Se forjan construcciones ideológicas que ensalzan el liderazgo resoluto del hombre fuerte y de las ideas que predica. Éstas expresan, por antonomasia, el interés colectivo superior en torno al cual se amalgama al pueblo en su lucha por rescatar las virtudes anheladas. La lealtad para con ese liderazgo debe sobreponerse, por tanto, a la prosecución del interés individual y los sacrificios involucrados marcarán la formación del Hombre Nuevo. La política se entiende, en este contexto, como una guerra contra quienes encarnan el mal –los enemigos del pueblo, traidores de la patria-, con los cuales no debe haber trato ni negociación posible. El pueblo, bajo el liderazgo supremo que encarna sus intereses, abdica de su ciudadanía y se subsume en una masa informe que sólo cobra vida en ordenaciones regimentadas para librar batallas contra los enemigos. En éstas, la violencia se justifica, pues se trata de defender los intereses supremos de la patria.

Lo anterior explica por qué, al sufrir una derrota o un tropiezo significativo, lejos de buscar acuerdos que permitan recomponer sus fuerzas y preservar sus avances, el fascismo suele atrincherarse en posiciones extremas que buscan “profundizar la lucha”. La épica termina siendo lo que le da sentido a su política y entrar en acuerdos con el “enemigo” simplemente la desinfla de toda su vitalidad. Desde luego, detrás de esta intransigencia se cobijan los intereses creados en torno al usufructo ilimitado del poder y que significan oportunidades prácticamente irrestrictas para expoliar la riqueza social. Pero en vez de proyectarse como una élite que explota a un pueblo, la retórica de la “revolución” se camufla en un ideario que permite movilizar a éste en su defensa, porque, por definición encarna una lucha justiciera. La retórica comunistoide representa hoy la manera más efectiva de esta postura. El control de los medios y una propaganda incesante que falsifica la realidad con base en embustes y medias verdades, construye ante los suyos una única referencia a su proceder. Se genera así un escenario que legitima y refuerza la confrontación intransigente.

Luego de la contundente derrota en las elecciones parlamentarias, Maduro y los suyos cerraron toda posibilidad de entendimiento con la nueva mayoría de la Asamblea Nacional y se propusieron simplemente anular sus potestades -seguramente bajo recomendación cubana-, como hicieron con el triunfo de Ledezma en la Alcaldía Metropolitana. En este empeño urdieron tramposamente una composición aun más sectaria y partidista del tribunal supremo de justicia, violando los procedimientos y criterios establecidos en la constitución para ello, para “invalidar” todo lo que aprobase la nueva representación de la voluntad popular. Leyes para otorgar títulos de propiedad a los asignatarios de viviendas por la Misión Vivienda, la reforma de la Ley del Banco Central que busca circunscribir sus funciones a la constitución y, ahora, la Ley de Amnistía y Reconciliación, son torpedeadas por un tsj que, como señala el Chigüire Bipolar, prácticamente declara inconstitucional a la constitución, en defensa de los intereses de sus jefes políticos. Con un cinismo vomitivo e inhumano, el fascismo achaca a los que ejercían su legítimo derecho a la protesta, la responsabilidad de las 43 muertes del 2014, producidas casi todas por la Guardia Nacional, malandros “colectivizados” y el Sebin. Y declara el general López Padrino que la Ley de Amnistía recién aprobada es "un adefesio jurídico, ético y moral (que) legaliza la violación de los derechos humanos", violando el artículo 328 de la constitución y absolviendo las prácticas represivas del régimen. ¡Señores, la novela de Orwell, 1984, no es fantasía y el único imaginario admisible se expresa en la “neolengua”[1] oficial! Más allá de la criminalización de la protesta, y del asesinato de los derechos y de las garantías constitucionales por parte de los “Juristas del Horror”[2], se incita a turbas resentidas y envenenadas por discursos de odio, para que impidan violentamente la entrega de la solicitud de apertura del Referendo Revocatorio ante el CNE. Y Freddy Bernal sale declarando que la marcha convocada por la MUD para el 19 de abril parece “estar buscando unos muertos”.

Algunos consideran que reflexiones de este tenor son exageradas y que la caracterización fascista del chavismo en el poder sólo busca descalificarlo. Que no es “político”, que no contribuye al diálogo, que aborta todo entendimiento con el chavismo para salir de esta tragedia. Y la MUD, creyéndose inmersa en un juego de ajedrez con un contrincante racional, se queda sin jugada cuando este riposta con artes marciales mixtas, en las que cualquier golpe es válido. Creo que no se termina de entender contra quien se lucha.

Es menester dejar las ilusiones y llamar las cosas por su nombre. Hay una claque fascista, militar-civil, enquistada en el poder que necesita insuflar la pasión de sus seguidores a través de la confrontación irracional, so pena de perder sus posiciones de privilegio. Decir así las cosas podrá ser más constructivo para forjar entendimientos con sectores chavistas democráticos, asqueados de tanta corrupción pero cautivos de una lealtad manipulada por una ideológica “revolucionaria”.

Algunos consideran que reflexiones de este tenor son exageradas y que la caracterización fascista del chavismo en el poder sólo busca descalificarlo. Que no es “político”, que no contribuye al diálogo, que aborta todo entendimiento con el chavismo para salir de esta tragedia. Y la MUD, creyéndose inmersa en un juego de ajedrez con un contrincante racional, se queda sin jugada cuando este riposta con artes marciales mixtas, en las que cualquier golpe es válido. Creo que no se termina de entender contra quien se lucha.

Es menester dejar las ilusiones y llamar las cosas por su nombre. Hay una claque fascista, militar-civil, enquistada en el poder que necesita insuflar la pasión de sus seguidores a través de la confrontación irracional, so pena de perder sus posiciones de privilegio. Decir así las cosas podrá ser más constructivo para forjar entendimientos con sectores chavistas democráticos, asqueados de tanta corrupción pero cautivos de una lealtad manipulada por una ideológica “revolucionaria”.

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail.com

[1] “La guerra es la paz; / La libertad es la esclavitud; / La ignorancia es la fuerza”. Orwell, George, 1984, editorial Alfa y Omega, República Dominicana, 1984, Pág. 10

[2] Müller, Ingo (2006), Los juristas del horror. La “justicia de Hitler: el pasado que Alemania no puede dejar atrás, Editorial Actum, Caracas.

 6 min


El fracaso del régimen autocrático neomilitarista es de tal dimensión que ha tenido que llamar al Ministro de la Defensa como representante del Partido Político en Armas para que califique de “adefesio” la Ley de Amnistía surgida de la decisión libérrima de la mayoría calificada de los 112 diputados de la Asamblea Nacional. Padrino López en su nuevo rol, obnubilado e ignorante, le cuesta comprender que desde el 6D la mayoría de los venezolanos decretó un cambio político por la vía constitucional. Cambio político categórico que significa un nuevo orden social, con un nuevo gobierno que apunte definitivamente a la democracia postmoderna. El Partido Político en Armas encabezado por Padrino López asume, en consecuencia, las funciones de: comunicación, canalización y expansión del MBR-200, pero sin saber lo que eso significa, en la más crítica coyuntura del gobierno de Nicolás Maduro.

El ambiente político real después del 6D no está para que la sociedad venezolana tolere el asunto y la sin razón de un General que, cercano al caudillo y al caudillismo, pretende como representante del Partido Político en Armas crear una tensión mayor como consecuencia de su desconocimiento de lo establecido en la Constitución. Además, su abuso en la creencia de que el militar puede intervenir, interferir o desviar la voluntad soberana que representan los 112 diputados que legislan, vigilan y controlan un tránsito político difícil, en el cual decidió promulgar la Ley de Amnistía como responsabilidad que le es intrínseca y expresión de la voluntad de la mayoría democrática de los venezolanos.

El Partido Político en Armas se muestra en la escena política del tránsito con la atorrante declaración de Padrino López sobre la Amnistía creyendo él que impunemente puede cumplir la función de comunicación, canalización y expansión del PSUV en franco desmoronamiento y huída. Desmoronamiento y huída por cuanto su dirigencia política muestra una exponencial corrupción, potencia el latrocinio, es irresponsable en sus funciones de gobierno y ha sido incapaz de resolver las demandas prescritas y pospuestas de los venezolanos, además de negar y admitir el 6D como voto ético. El Partido Político en Armas y su representante constituyen un desafío más para los venezolanos demócratas que estamos convencidos de que Venezuela tiene le legítimo derecho de reinstalar la democracia en el cuarto lustro del s.XXI, no obstante la abusiva y torpe declaración del General que acciona como Jefe del Partido Político en Armas.

Ese Partido Político en Armas es el fruto de la ejecución perversa, intencionada e interesada del régimen marxista militarista sobre un componente militar que fue profesional y profesionalizado. Ese Partido Político en Armas refleja a los golpistas del 4F, quienes por ignorantes entienden la política como guerra y se alejan de la concepción civilizada como construcción, creación, desarrollo y acuerdo. Es ese primitivismo, y el primitivismo de Padrino López, lo que ha permitido que el elemento militar durante los últimos 17 años se entendiese –con la tolerancia y anuencia de las Cúpulas Militares Claudicantes y Sumisas- como un factor de cambio social, para lo cual se relajó en el profesionalismo, se potenció la milicia, se adhirieron al gobierno, formaron partes de mafias y, después… accedieron a la condición de partido político en armas. Partido político en Armas para servir de maquinaria de comunicación del régimen, factor de canalización de la supuesta revolución y expansión de la absurda noción de la unión cívico-militar.

Padrino López pretende jefaturar el Partido Político en Armas y en hiato estrecho con quien transitoriamente ejerce el Poder Ejecutivo aparece en la Comisión de la Verdad, proponiéndose con ello desorientar, confundir y contener el ambiente político real que vive Venezuela y sirve Padrino López como sujeto maquinaria de comunicación para el gobierno. Padrino López juega a la desesperanza y aflicción del venezolano que votó éticamente el 6D y cree que en su pervertido papel de difusor sin escrúpulos, sin conocimiento y violando la Constitución logrará impactar la opinión pública para generar un espasmo y desaliento en el ambiente político real democrático. Ésta maroma burda y conducta inmoral refleja su desconocimiento del gen democrático del venezolano, pero además subestima el crecimiento del liderazgo político emergente.

Padrino López desconoce la seria deserción que muestran las masas del PSUV –hoy maltratadas, olvidadas y subestimadas- como consecuencia del latrocinio de quienes gobiernan y, para su sorpresa, son masas que han decidido deslastrarse de lo que hasta ahora se llamaba revolución pacífica pero armada. El Jefe del Partido Político en Armas se imagina, en función de su imaginario político real –nunca clausewitziano y menos profesional-, que en su función de canalización pudiera contener las enormes masas de desertores psuvistas afligidos y avergonzados de acompañar a este absurdo y anacrónico proyecto, que lo único que ha sembrado es miseria, descontento y corrupción.

Padrino López fracasa en su primera gestión como Jefe del Partido Político en Armas por cuanto no logra comunicar, canalizar y, peor aún, expandir. Fracasa por cuanto lo que sufre el cuerpo societal venezolano ante la grave crisis humanitaria es consecuencia de la ineptitud del régimen, razones para que el PSUV se adelgace y quizás minimice. Lo que crecerá definitivamente en Venezuela con el cambio político decretado el 6D serán los demócratas para re-democratizar a Venezuela. Reconstrucción de la democracia decretada el 6D con lo cual Padrino López, como Jefe del Partido Político en Armas, le anotará un hecho doloroso y vergonzoso al elemento armado, quien ya sufre un rechazo de la mayoría de los venezolanos por los hombres en armas fichados en la Lista Clinton y los numerosos y grandes corruptos parte del gobierno que como militares hace tiempo dieron la espalda a la institución y a la Historia.

Padrino López es el responsable de un nuevo fracaso por creerse el exabrupto -como General y Jefe de la Cúpula Militar Claudicante- que podría taponear el más grave desastre político, económico, social y humano que ha venido sufriendo Venezuela por sus gobernantes ineptos. El General, Ministro de la Defensa y Comandante Operacional representante del Partido Político en Armas, como un recurso extremo, no podrá reordenar las huestes del PSUV y mucho menos atemorizar a quienes hemos decidido un cambio político categórico y jamás reconoceremos al jefe de un partido político en armas que constituye la más grave regresión de la ecuación política venezolana.

Es auténtico,

Director CEPPRO

@JMachillandaP

 5 min


Recuperemos el Cabildo Abierto

La Declaración de Aragua del 19 de abril de 2016, es el pronunciamiento público que emanará como resultado del debate a realizar en una ASAMBLEA DE CIUDADANOS, constituida, principalmente, por venezolanos residentes en el estado Aragua, integrantes en su mayoría de diversos movimientos y organizaciones sociales nacionales y regionales, militantes y no militantes de partidos políticos de distinto signo. Dicha asamblea tendrá carácter democrático; y estará abierta a la participación libre y voluntaria, sin exclusiones debidas a inclinaciones políticas, religiosas o de cualquier otro tipo.

El TEMA CENTRAL a debatir será la lucha social en nuestro país y en nuestro estado, sus condiciones actuales y sus perspectivas en medio de la presente crisis. A tal efecto, se presentará un documento base para la discusión, previamente difundido, a partir del cual se arribará a las conclusiones finales del evento.

Fecha: martes 19 de abril 2016

Hora: 9 AM

Dirección: sede del Colegio de Profesores del estado Aragua (Urb. La Arboleda. Diagonal al 171. Al final del parque Las Ballenas. Maracay).

Te extendemos nuestra más cordial invitación a participar, promover y colaborar con la convocatoria a este importante y necesario acto.

¡POR LA UNIDAD DEL PUEBLO Y SUS LUCHAS!

Comité Organizador

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Desarrollo

Se quiere hacer realidad en el estado el concepto de Desarrollo Humano entendiéndolo como el proceso mediante el cual se amplían las oportunidades de la gente a todos los niveles del desarrollo, comenzando por la satisfacción de las necesidades esenciales tales como disfrutar de una existencia prolongada y saludable, adquirir conocimientos y tener acceso a los recursos necesarios para una vida decente.

Con él se persigue progreso social, crecimiento económico, aumento de la eficiencia, vigencia de la equidad, participación, libertad, seguridad personal y sostenibilidad, teniendo como objetivo fundamental la gente.

Alcanzarlo es factible ya que la pobreza es evitable y los recursos pueden ser distribuidos de manera más equitativa, si se toma en cuenta al ciudadano en las decisiones que le atañen, y sobre todo, aceptando que es posible lograr cambios en las actitudes humanas mediante la educación, el intercambio de ideas y la participación ciudadana en los asuntos públicos.

Para su logro es indispensable:

  1. Reencontrarnos sin renunciar a nuestros principios y a la justicia, erradicando la violencia y asumiendo la paz como principio de vida.
  2. Comprometernos a eliminar la pobreza y generar bienestar para todos.
  3. Generar empleo productivo que se traduzca en desarrollo con equidad.
  4. Profundizar la democracia en su sentido amplio. Democracia sin apellidos o adjetivos que la califiquen.
  5. Impulsar y defender la descentralización, reconociendo el protagonismo regional y local.
  6. Erradicar el clientelismo como forma de actuación política y recuperar la ética y los valores.
  7. Colocar el Estado al servicio de la gente y no al revés, como se ha pretendido hasta ahora.
  8. Mejorar y sostener la calidad del ambiente.

Trabajar a favor del desarrollo humano implica encarar las necesidades y aspiraciones de la sociedad desde distintos niveles o ámbitos de actuación: económico productivo, social, salud, educativo, cultural, deportivo y recreacional, ambiental y político.

Afirmamos sin temor a dudas que el objetivo final es alcanzar la libertad, reconociendo que la misma tiene límites divinos, jurídicos y humanos, pero siempre será válido tener presente que las únicas limitaciones adicionales son las que se imponen a sí mismos los ciudadanos, recordando siempre que sin la libertad ha sido imposible lograr avances significativos en el progreso de la humanidad.

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Este 19 de abril conmemoramos 206 años de la rebelión que condujo a revolución, con la imposición de renuncia del representante del dominio extranjero, lo cual produjo gobierno autónomo y se proclamó nuestra Independencia Política.

Ahora arengamos emancipación moral, porque predomina un colonialismo de revés ideológico, debido al imperio del llamado socialismo, contaminado con la corrupción y narcotráfico.

Aquel 19 de abril de 1810 fue relevante la acción del clero. Protagónica resultó la del sacerdote chileno José Cortés de Madariaga, a quien se le atribuye el primer referendo, que causó la salida del Gobernador y Capitán General de Venezuela, Mariscal de Campo Vicente Emparan. La intervención del clérigo, ubicado detrás del mandatario en el balcón del Cabildo, orientó con señas el NO, a la consulta al pueblo reunido en la Plaza Mayor:

“¿Queréis que os gobierne?

¡Fuera, no lo queremos¡ fue la respuesta

"¡Pues yo tampoco quiero mando!", replicó

Se ejecutó un golpe pacífico que no llegó de golpe, pues tuvo antecedentes en levantamientos de José Leonardo Chirinos, en la Sierra de Coro en 1795; que a dos años siguió el del Capitán de infantería Manuel Gual y del teniente de justicia en Macuto José María España; otros dos años después el de Francisco Javier Pirela en Maracaibo y las expediciones de 1806 en Ocumare de Aragua y La Vela de Coro del Precursor de la Independencia, Francisco de Miranda.

Volviendo a la Iglesia, Madariaga y el canónigo criollo Francisco José Ribas, hermano del regidor Valentín de Ribas y de uno de los promotores del Golpe, José Félix Ribas, firman el Acta del Movimiento, como diputados del clero y del pueblo.

Destacamos que ese 19 Abril nació la democracia en el manifiesto compilado en el acta redactada en el Ayuntamiento de Caracas, convertido en lo que hoy sería Cabildo Abierto. Allí se reseña el establecimiento de un nuevo gobierno, digamos de transición que un año más tarde declararía la independencia. Inicia planeando entre los fines “el de atender a la salud pública de este pueblo que se halla en total orfandad…”

Sigue con la reocupación por la falta de atención “a la seguridad y prosperidad de estos territorios, y de administrarles cumplida justicia en los asuntos y causas propios de la suprema autoridad…”

Y con la rebelión se derogó la hegemonía informativa. La Gazeta de Caracas único periódico se pasó a la naciente democracia e inauguró un lema romano: Salus populi suprema lex (la salud del pueblo es la suprema ley).

Expresa en artículo editorial: “Cuando las sociedades adquieren la libertad civil que las constituye tales, es cuando la opinión pública recobra su imperio y los periódicos que son el órgano de ella, adquieren la influencia que deben tener en lo interior y en los demás países donde son unos mensajeros mudos, pero veraces y enérgicos que dan y mantienen la correspondencia recíproca necesaria para auxiliarse unos pueblos a otros. La Gazeta de Caracas destinada hasta ahora a fines que ya no están de acuerdo con el espíritu público de los habitantes de Venezuela va a recobrar el carácter de franqueza y de sinceridad que debe tener, para que pueda el Gobierno y el Pueblo lograr con ella los benéficos designios que han producido nuestra pacífica transformación”.

Andrés Bello redactor de dicha gazeta fue nombrado Oficial Primero de la Secretaría de Relaciones Exteriores y luego comisionado como secretario para viajar a Londres junto a Simón Bolívar y Luis López Méndez.

Un Golpe surgido en Estado de Derecho.

Al MARGEN

Retrograda la Oposición al romper quórum en Parlamento, cuando discutían ley de vivienda. Lista de diputados irresponsables que se ausentan sin dejar suplentes, debe ser publicada.

Con voz propia

jordanalberto18@yahoo.com

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Tres premisas apoyan este artículo: 1) Cuando se habla de democracia es obligatorio considerar los términos poder y participación en lo político y en lo económico; 2) la democracia revaloriza el papel de la participación de los ciudadanos en la toma y ejecución de las decisiones que les conciernen; y 3) la democracia económica es extensión obligatoria de la democracia política y viceversa.

Para definir el poder debe tocarse el concepto de influencia, éste se manifiesta en el cambio de conducta de un individuo como resultado de las acciones de otro, para influenciar debe existir algo que confiera autoridad a quien pretenda hacerlo. Para Ander-Egg, poder es el “dominio, imperio, facultad para hacer o abstenerse o para mandar algo, suprema potestad rectora o coactiva del Estado”; Weber lo concibe como “recurso que permite conseguir la obediencia de los demás y la posibilidad de imponer la voluntad en el interior de una relación contra cualquier resistencia, sea cual fuese la base de esa posibilidad”; y Norberto Bobbio como “la capacidad o posibilidad de obrar, de producir efectos, y puede ser referida tanto a individuos o grupos humanos…".

El poder es directamente proporcional a la posesión de información y al dominio de los medios de producción y de decisión; se puede no ser propietario de los medios de producción pero actuar como si se fuese como hacen los consabidos “reyes detrás de los tronos” o los gobernantes autoritarios y dictadores que actúan como dueños de un país valiéndose de un poder que no les corresponden porque como electos recibieron un mandato y deberían ser los más humildes funcionarios públicos, no los jerarcas mandones de país.

Esas referencias al poder son básicas para comprender la dinámica económica de la Venezuela actual y el derrumbe de lealtades logradas desde la cúspide presidencial a fuerza de dinero y de cargos; lealtades que dejan de ser automáticas ante el aumento de la pobreza, la escasez, la inseguridad, la división entre ciudadanos, el coctel de la hiperinflación y otras situaciones demostrativas de la ausencia de rumbo gubernamental que abonan la lógica deserción de numerosos oficialistas como se observó en las pasadas elecciones del 6D.

A propósito de esas deserciones, los supuestos marxistas - palabras grandes para un Maduro y un Cabello - deberían recordar las afirmaciones de Poulanzas acerca de la autonomía relativa del Estado para comprender por qué el cuerpo social integrado en el Estado no siempre sigue con fe ciega a quienes lo dirigen, y también por qué son numerosas las veces en las que las necesidades primarias reseñadas por Maslow quiebran las fidelidades burocráticas. El barco oficialista hace aguas y el grito generalizado de sus tripulantes y pasajeros es el de sálvese quien pueda.

Pero este panorama sobre el poder quedaría incompleto si no se relaciona con el derecho de los ciudadanos a fortalecerse económicamente y elevar por iniciativa propia, individual o asociativa, sus niveles y calidad de vida, esto solo es posible de existir democracia económica. La Constitución Nacional garantiza la libre dedicación de las personas a las actividades económicas de su preferencia sin más limitaciones que las previstas en ella y las leyes, y afirma que “el Estado promoverá la iniciativa privada, garantizando la creación y justa distribución de la riqueza, así como la producción de bienes y servicios que satisfagan las necesidades de la población, la libertad de trabajo, empresa, comercio, industria, sin perjuicio de su facultad para dictar medidas para planificar, racionalizar y regular la economía e impulsar el desarrollo integral del país”.

En su artículo 113 no permite los monopolios: ¡pero el Estado si lo ejerce con las armas y el apoyo de los poderes!; el 115 garantiza el derecho de propiedad: ¡pero el gobierno estatiza a diestra y siniestra sin compensar a los despojados!; el 301 pauta que el Estado —conjuntamente con la iniciativa privada— promoverá “el desarrollo armónico de la economía nacional […] para garantizar una justa distribución de la riqueza mediante una planificación estratégica democrática, participativa y de consulta abierta”: ¡pero el gobierno destruyó la capacidad instalada del sector privado!.

También en su artículo 308 que “el Estado protegerá y promoverá la pequeña y mediana industria, las cooperativas, las cajas de ahorro, así como también la empresa familiar, la microempresa y cualquier otra forma de asociación comunitaria para el trabajo, el ahorro y el consumo, bajo régimen de propiedad colectiva, con el fin de fortalecer el desarrollo económico del país, sustentándolo en la iniciativa popular”: ¡pero el gobierno asfixia esa empresas al desmembrar las redes de apoyo que en algún momento existieron.

A pesar de esos elevados preceptos constitucionales, jamás en estos años de supuesto socialismo se observaron rendijas que le permitiesen a la iniciativa privada participar libremente en la producción, distribución y consumo de bienes y servicios; sus dirigentes, no satisfechos con despilfarrar una renta petrolera que le proporcionaba suficientes recursos para emprender importantes transformaciones socioeconómicas, siguieron la receta ortodoxa cubana y estatizaron para luego quebrar más de 1.500 empresas industriales, agrícolas y financieras.

Pero el poder no puede aislarse de las decisiones y de quienes participan en ellas; teóricamente a mayor número de actores decidiendo, mayor democracia, pero … atención, no es lo mismo decidir a nivel presidencial que en la Asamblea Nacional o en la limpieza de calles. Una democracia participativa debe generar el mayor número de espacios de decisiones ciudadanas en los niveles estratégicos del país: ¿qué hacer cuando el centralismo y el militarismo dominan y hacen impenetrables esos niveles al común?

Dos preguntas surgen: 1) Si en la cúspide de la pirámide burocrática estatal solo participan pequeñas roscas políticas y militares: ¿puede hablarse de participación protagónica y de democracia?; y 2) si en lo que los marxistas llaman la base económica, el gobierno posee pleno poder de las empresas públicas y se apropia de las divisas generadas por ellas y de las plusvalías de sus trabajadores al mismo tiempo que destruye el tejido empresarial privado: ¿existe democracia económica? Las respuestas son obvias, no hay participación protagónica ni democracia económica.

Otra interrogante: ¿Puede considerarse democrático un gobierno que impone modelos organizacionales y pretende mantenerlos solo a fuerza de apoyos económicos?: ¡Obvio que no es democrático!, quien impone es totalitario mientras que el democrático buscar participación y consenso; si en algo se han destacado tanto el mandatario fallecido como el actual, es en la imposición de modelos.

Véanse los modelo impuestos: 1. - Los Saraos o Sistemas de Aldeas Rurales Auto Organizadas Sustentables; 2.- los gallineros verticales de Merentes; 3.- los cultivos hidropónicos y huertos intensivos traídos por la Universidad Agraria de La Habana; 4 .- los Fundos Zamoranos; 5.- Los NUDES o Núcleo de Desarrollo Endógeno; 6.- Las EPSs o Empresas de Propiedad Social ( 2005); 7.- La mal llamada cogestión que resultó ser un Estado capitalista burlando cooperativas de trabajadores que jamás recibieron acciones de las empresas estatizadas como en Venepal; 8.- los consejos obreros que apuntalaron el fracaso de Sidor y Venepal; 9.- los consejos comunales mantenidos con billetes que “de arriba”; 10.- Las Empresas Socialistas o de Propiedad Social (2008) que, estatizadas o constituidas con chinos e iraníes, están quebradas; y 11.- las comunas, figura de la geometría territorial rechazada en el Referéndum del año 2007, pero impuesta mediante ley orgánica, y mantenidas como vitrinas para visitantes extranjeros.

El ejemplo más ilustrativo de imposición y desconexión con las palancas de un desarrollo endógeno lo constituyó el supuesto impulso a la constitución de cooperativas como “puntas de lanzas de la revolución” por el fallecido. Efectivamente, entre el 2003 y el 2007 Chávez logró cuatro récords planetarios: 1.- el mayor número de cooperativas constituidas en dos años, para el 2005 ya eran 155.000; 2.- el mayor cementerio de cooperativas, para noviembre 2015 las registradas eran 413.000, de las que solo unas 100.000 tenían RIF y solo unas 20.000 declaraban al Seniat; 3.- el mayor número de cooperativas falsas y de maletín erosionando la imagen del cooperativismo genuino al facilitar operaciones turbias con empresas públicas sin que el Seniat y Sunacoop actúen; y 4.- un alto número de cooperativas dependientes de contratos gubernamentales que de ser rescindidos deberán cerrar.

El primer error fue de Chávez al iniciar ese proceso invitando a los círculos bolivarianos a constituirlas y su mayor contradicción fue catalogarlas como capitalistas sin percatarse de que las capitalistas eran las impulsadas por él y sus seguidores; muestra inequívoca es la del “alcaldito de Valencia” que observó en ellas “una irresistible oportunidad para lucrarse” con contratos refrendados por padre y el apoyo de una ex miss, y el reciente caso de la Red de Cooperativas de las Bárbaras (madre e hija), encabezada por la Red de Abastos Bicentenario (RABSA) que hizo su agosto con el Plan de Abastecimiento Seguro de Caracas[1].

Maduro, por su parte, se convirtió en el gobernante más nefasto en la historia del cooperativismo venezolano que ni en las dictaduras gomecista y perezjimenista había recibido tantos maltratos; la gota que rebasó el vaso la puso en noviembre 2014 cuando le impuso impuestos a las cooperativas sin percatarse que el mismo Chávez les había establecido la exención en la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas (LEAC), y que las cooperativas no deben pagar impuestos pues su capital se constituye para enfrentar problemas y no para generar ganancias.

Pero Chávez no solo cometió errores con sus propias cooperativas; en su afán monopólico arremetió contra toda empresa “enemiga” del “mar de la felicidad” con ataques que abarcaron desde la expropiación de empresas salvables como el de la Compañía Anónima Venezolana de Pulpa y Papel (Venepal C.A.) y otras exitosas como Agroisleña y los fundos familiares turísticos, hasta la destrucción de las casas de bolsas bajo el vacuo argumento de causar la inflación cuando solo permutaban legalmente títulos en el extranjero, por ese desconocimiento básico del ministro Giordani, cuatro directivos de Econoinvest Casa de Bolsa perdieron más de tres años de vida en las cárceles para finalmente salir sin condena alguna. La triste realidad es que las medidas del fallecido con la ayuda del actual, generaron para el 2015 una contracción del 75% en la productividad del sector industrial.

Esas imposiciones y estatizaciones demuestran que los jerarcas del gobierno desconocen los procesos de emprendimiento, particularmente los productivos, pero son diestros en utilizar herramientas capitalistas en el manejo del aparato público y las empresas estatizadas. Se jactan de provenir de la clase obrera y hasta ser de ella pero son los peores patronos, no actualizan contratos laborales ni conceden cargos fijos para poder despedir “disidentes” a conveniencia, para todo eso cuentan con el monopolio de las armas, las cárceles y los tribunales contra los trabajadores disidentes, Sidor y Ferrominera lo muestran: ¿Eso es democracia económica?.

Hoy, a lo señalado, a la sinergia de una pésima gerencia en lo económico, a los regalos a otros países, al colador de la corrupción, a la mayor escasez de bienes de nuestra historia, a los dos millones de desempleados disfrazados de empleados públicos, se suman 50.000 tarjetas socialistas sin control alguno a favor del ejercito de pedigüeños y se decretan días libres cuando el país necesita producción: ¿cuándo verá Maduro que la supuesta guerra económica es su propio harakiri?, su “autosuicidio” como diría alguien por allí.

Lamentablemente, a pesar de los esfuerzos que numerosos emprendedores y empresarios realizan, el monopolio estatal, el exceso inapropiados de controles, la discrecionalidad gubernamental para favorecer ciertas empresas y las leyes con atajos para multar y cerrar otras, coartan la democracia económica. Definitivamente, los obreros dirigentes del supuesto socialismo desarrollan un capitalismo tan salvaje, que con sus areperas compiten con humildes familias que venden arepas y empanadas para sobrevivir.

Prof. UCV

oscarbastidasdelgado@gmail.com

@oscarbastidas25

Democracia Económica

[1] Ver http://www.quintodia.net/las-cooperativas-de-las-barbaras/

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