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Opinión

Banco Mundial

La Amazonia es un territorio de más de siete millones de kilómetros cuadrados y una de las áreas de mayor biodiversidad en el mundo. Ha contribuido por siglos en la conservación natural del planeta gracias a las toneladas de dióxido de carbono que absorbe, uno de los gases que contribuye a incrementar el efecto invernadero, acelerando el cambio climático.

Estamos ante una región por demás compleja, ya que su cuenca abarca ocho países distintos, con diferentes proporciones de territorio selvático, entre los que se encuentran: Brasil, con 61,8%, Perú con 11,3%, Bolivia un 8,1%, Colombia con 6%, así como Venezuela con 5,6%, Guyana un 2,6%, Ecuador con 1,7%, Surinam 1,7% y el departamento de ultramar de la Guayana Francesa con 1,1%. Es un área vasta donde habitan más 40 millones de personas, entre ellas unos 410 grupos indígenas con diversas lenguas y culturas. En esta historia, unificar los esfuerzos en pro de la conservación de la zona es una tarea difícil, pero de vital importancia para la humanidad.

Existen varias amenazas sobre el bosque amazónico, pero sin duda la más preocupante es la deforestación. En 2021 un grupo de científicos se manifestó en el Informe de Evaluación de la Amazonia, donde recomendaron una prohibición inmediata de la tala de bosques en un área de dos millones de kilómetros cuadrados en el todo el sur de esta selva.

“Entre el 18% y el 20% de la selva tropical ya ha sido deforestada y otro 38% se está degradando. Los científicos aseguran que si alcanzamos el 25% de deforestación llegaremos a lo que llaman un punto de inflexión con cambios que resultarán en el colapso del ecosistema amazónico”, explica Genevieve Connors, gerente de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Economía Azul para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.

La Amazonia es parte de un círculo virtuoso, considerado un bien público global, por lo que su colapso o degradación extrema puede desestabilizar el sistema climático mundial.

“Se ha llegado a muchas prácticas insostenibles. Una de las causas es la actividad ilegal, que puede ir desde la tala de madera, acaparamiento de tierras, la pesca y la minería, pero también hay impulsores macroeconómicos, por supuesto. Si hay cambios en los precios de la materia prima, como la madera o la soja, o variación en los tipos de cambio, todos tienen impactos indirectos en la deforestación. Solemos pensar solo en actividades ilegales, pero realmente la deforestación es causada por la actividad de un sistema económico completo”, asegura Connors.

La infraestructura no planificada también es un impulsor de la deforestación. En 2020, la revista Nature Communications contabilizó 158 represas operando en diferentes países amazónicos y revela la intención de construir más del doble. Si bien la energía hidroeléctrica es una fuente limpia de energía renovable, algunos proyectos generan altas emisiones de gases de efecto invernadero.

Apoyos que trascienden

En la región se han implementado varias iniciativas, tales como el programa Paisajes Sostenibles de la Amazonia (ASL, por sus siglas en inglés), el cual es financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) y liderado por el Banco Mundial, para desarrollar proyectos de conservación en la zona con diferentes gobiernos y socios. Este programa, que consta de tres fases, estando ésta última en preparación, ha tenido financiamiento por 300 millones de dólares y busca restaurar miles de hectáreas, así como promover prácticas sustentables en la tierra.

“El Banco Mundial lidera el programa, pero la mayor parte del dinero va a los gobiernos nacionales de los países para que implementen sus propios programas amazónicos, contribuyendo a una visión regional. Lo que la organización realmente está tratando de hacer es apoyar la colaboración regional, creando intercambio de conocimientos a través de capacitación, seminarios, conferencias, eventos para científicos, ONG, pueblos indígenas y miembros del gobierno que puedan reunirse y compartir su experiencia en torno a la protección del medio ambiente en la Amazonia”, asegura Connors.

Trabajar con al menos ocho países de la región no es una tarea fácil en una región tan compleja y diferente en sus políticas, necesidades y comunidades indígenas que habitan la Amazonia. La cooperación entre gobiernos es necesaria para la conservación de la región y ya ha habido avances en ese sentido.

Los países de la Amazonia han realizado esfuerzos para conservarla. En 1978 se firmó el Tratado de Cooperación Amazónica y en 2019 el Pacto de Leticia por la Amazonia.

“Yo diría que estos son excelentes intentos. Todavía son pequeños en relación con las necesidades de la región y los nuevos gobiernos. Por ejemplo, en Colombia y Brasil ya están pensando mucho en ese sentido: ¿Qué pueden hacer para agregar más? ¿qué pueden hacer para unir a estos países de una manera más fuerte, para conservar y evitar el punto de inflexión? Otro ejemplo es la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o la COP28, que este año será en Dubái. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha recibido confirmación para albergar la COP30 en dos años [además de reducir a cero la deforestación en 2030]. Para 2025, en la ciudad de Belém, en el estado de Pará, hay una serie de cumbres en preparación. Traer más liderazgo regional para resolver el problema de la Amazonía es una de las prioridades de su gestión”, explica Connors.

De acuerdo con el informe Clima y Desarrollo en Brasil del Banco Mundial, es necesario implementar estrategias de resguardo y conservación de la selva, cultivando más alimentos en menos cantidad de tierra. En este sentido, recientemente se publicó un informe que insta a poner más foco en la productividad para promover el desarrollo económico y reducir la presión sobre los bosques en los estados amazónicos brasileños.

Mercados de carbono, una solución para sus habitantes

La conservación de la Amazonia debe ir de la mano del desarrollo de su población y es necesario generar un equilibrio entre el valor que se le da al bosque y la práctica de actividades como la agricultura y la ganadería. En este sentido, la población indígena tiene un papel fundamental, pues son más de 2 millones de personas que habitan y viven en estas tierras desde hace miles de años.

“Es posible tener crecimiento económico mientras se protegen los derechos de los pueblos indígenas, tanto su derecho a la tierra como su derecho a los recursos. Por ejemplo, el derecho a los ingresos de los mercados de carbono, no hay razón para que algunos de esos ingresos no se compartan. Los beneficios deben compartirse con los pueblos indígenas en cuya tierra se encuentran. Por supuesto, siempre existe una tensión entre la conservación y el desarrollo, ya sea para los pueblos indígenas o para otras personas. Y creo que esto es algo que los países amazónicos realmente han tratado de pensar en sus constituciones, en sus políticas”, comenta Connors.

De igual manera, la especialista explica que el sector privado debe impulsar inversiones con un sentido de sustentabilidad, con conocimientos de la región y un sentido ecológico: “Financiar la naturaleza nunca es fácil porque es difícil generar ingresos, y eso es lo que busca el sector privado, flujos de ingresos de la operación de un puerto o la construcción de una represa o el funcionamiento de una planta de energía renovable. Es muy difícil llevarlos a un sector donde, ¿quién paga por los árboles? Esta es exactamente la razón por la que los mercados de carbono son absolutamente esenciales para generar el tipo de ingresos que interesan al sector privado”.

La tarea es compleja y necesita la colaboración de diferentes sectores, pero los gobiernos deben ser protagonistas en las acciones para resguardar la selva amazónica, generando políticas efectivas basadas en investigaciones científicas, así como campañas de concientización y prácticas sustentables.

“Estamos viendo más y más liderazgo de los países de la Amazonia. Espero que sean esos países los que tomen la iniciativa y nosotros podamos aprender de ellos”, finaliza Genevieve Connors.

5 de julio 2023

https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2023/07/05/ocho-paises-de-l...

 6 min


Bret Stephens

Un amigo me preguntó hace poco que qué podía yo aprender de un viaje de cuatro días que estaba planeando a Ucrania que no pudiera entender con tal solo leer las noticias. Era una buena pregunta. Ahora que ya hice ese viaje, puedo responderla.

Aprendí lo extraño que es visitar un país al que no vuela ningún avión y, desde el pasado lunes, no navega ningún barco, gracias a la cruel y cínica retirada del presidente ruso, Vladimir Putin, de la Iniciativa de Granos del Mar Negro, a través de la cual los productos agrícolas ucranianos llegaban a países hambrientos como Kenia, Líbano y Somalia. La única forma factible para que un visitante llegue desde la frontera polaca a Kiev es un viaje en tren de nueve horas, en el que el letrero dentro de la puerta del vagón te anima: “Sé valiente como Ucrania”.

Aprendí que, en cuanto entras al país, ¡hay que descargar la aplicación Air Alert! en el celular. Esta hace sonar una alarma cada vez que el sistema detecta drones, misiles u otras amenazas aéreas en las inmediaciones, algo que ocurrió una y otra vez durante mi corta estancia. Tras la alarma, una grabación —en inglés, del actor de La guerra de las galaxias Mark Hamill— dice: “Dirígete al refugio más cercano. No te descuides. Tu exceso de confianza es tu debilidad”.

Aprendí que Kiev está a reventar. A pesar de los 1620 ataques con misiles y aviones no tripulados que, según la Embajada de Estados Unidos, ha sufrido la ciudad, y a pesar de que la economía se contrajo un 29 por ciento en el primer año de guerra, los autos saturan las calles, la gente cena en cafeterías al aire libre en aceras bien barridas, y activistas, servidores públicos y funcionarios comparten libremente perspectivas divergentes con columnistas visitantes. Para adaptar una frase atribuida a Yitzhak Rabin, los ucranianos hacen su vida cotidiana como si no hubiera guerra, mientras hacen la guerra como si no hubiera vida cotidiana.

Aprendí que todos los miembros del personal de la Embajada de Estados Unidos en Kiev, encabezados por nuestra valiente y consciente embajadora, Bridget Brink, se ofrecieron como voluntarios. Han estado separados de sus familias y viviendo durante meses en habitaciones de hotel. Su trabajo consiste en supervisar uno de los más grandes esfuerzos de asistencia estadounidense desde el Plan Marshall, asegurarse de que decenas de miles de piezas de material militar estadounidense en manos ucranianas estén debidamente contabilizadas, reconstruir una embajada que fue destruida en vísperas de la invasión rusa y llevar la cuenta de los crímenes de guerra rusos, de los cuales casi 95.000 han sido documentados hasta ahora por la fiscalía general ucraniana.

Aprendí lo que es sentarse en salas de conferencias y caminar por pasillos que pronto quedarían destrozados por la artillería rusa. El martes pasado, me uní a un grupo diplomático liderado por la administradora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Samantha Power, en una visita al puerto de Odesa. Power se reunió primero con funcionarios ucranianos para hablar de las opciones logísticas para sus exportaciones tras la retirada de Putin del acuerdo sobre granos, y después con agricultores para tratar temas como el desminado de sus campos y la reducción de riesgos para sus finanzas. El majestuoso edificio de la Autoridad Portuaria en el que se celebraron las reuniones, un sitio meramente civil, fue atacado apenas un día después de nuestra partida.

Aprendí que a los ucranianos no les interesa convertir su victimización en una identidad. Hace años, en Belgrado, vi cómo el gobierno serbio había conservado los restos de su antiguo Ministerio de Defensa, alcanzado por las bombas de la OTAN en la guerra de Kosovo de 1999, en consonancia con su percepción autocompasiva de aquella guerra. Por el contrario, en Bucha, el suburbio de Kiev que sufrió algunas de las peores atrocidades durante la breve ocupación rusa en los primeros días de la guerra, fui testigo de la transformación de edificios de departamentos llenos de agujeros parchados de balas en modernos espacios de trabajo colaborativo. Como le dijo Anatoliy Fedoruk, el alcalde de Bucha, a Power: “La memoria se quedará en los recuerdos, pero los residentes quieren reconstruir sin recordatorios”.

Aprendí que no es probable que los ucranianos cambien territorio soberano por garantías occidentales de seguridad, y mucho menos por algún tipo de acuerdo de armisticio con Moscú. Ya intentaron lo primero en la década de 1990 con el Memorándum de Budapest, en el que entregaron a Rusia el arsenal nuclear de su territorio a cambio de garantías desdentadas de integridad territorial. Intentaron lo segundo con los igualmente acuerdos desdentados del Protocolo de Minsk tras la primera invasión rusa en 2014. El objetivo de la política occidental debería ser proporcionar a Ucrania los medios militares que necesita para ganar, en lugar de presionar a Ucrania para que renuncie de nuevo a sus derechos de soberanía y seguridad en aras de calmar nuestras ansiedades con respecto a una escalada rusa.

Aprendí que, a pesar de toda la ayuda que hemos prestado a Ucrania, nosotros somos los verdaderos beneficiarios de la relación, y ellos los verdaderos benefactores. Tras la cumbre de la OTAN de este mes, Ben Wallace, el ministro británico de Defensa, usualmente considerado, sugirió que los ucranianos debían mostrarse más agradecidos con sus proveedores de armas. La dinámica de la relación es al revés. Los países de la OTAN están pagando por su seguridad a largo plazo en dinero, que es barato, y municiones, que son remplazables. Los ucranianos están contando sus costos en vidas y extremidades perdidas.

Escribo esta columna desde el Aeropuerto de Varsovia-Chopin. Estacionados afuera de la terminal hay aviones con destino a Doha, Catar; Estambul; Roma; Toronto; Nueva York. Verlos aquí apenas podía imaginarse hace 40 años. Se hizo realidad porque el pueblo polaco permaneció, en las acertadas palabras de Ronald Reagan, “magníficamente no reconciliado con la opresión”.

Hoy, son los vecinos de Polonia en Ucrania los que están magníficamente no reconciliados con la invasión. Lo que aprendí en estos cuatro días de cielo cerrado es que nunca hay que dar por sentada una escena aeroportuaria como esta.

25 de julio 2023

NY Times

https://www.nytimes.com/es/2023/07/25/espanol/opinion/guerra-rusia-ucran...

 4 min


Yoani Sánchez

La formación de Gobierno es una incógnita en Madrid y muchos temen que se repita la demora tras las elecciones de 2019. Cada día de indecisión es un regalo para los que en América Latina prefieren una España débil.

Los días han pasado desde que los votantes se acercaron a las urnas el 23 de julio en los comicios para las Cortes Generales de España. Sin embargo, el hecho de que las negociaciones para alcanzar una mayoría para gobernar se prolonguen aún varias semanas mantiene en vilo a millones de ciudadanos también a este lado del Atlántico. Ganó el Partido Popular, pero de manera insuficiente, y muy probablemente sea el Partido Socialista el que retenga el poder. En cualquier caso, el país ibérico, ahora la presidencia rotatoria de la Unión Europea y con fuertes vínculos con América Latina, está abocado a una postura más activa con nuestro hemisferio, pero sus fracturas internas lastran ese papel.

La reciente cumbre de la Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada este mes en Bruselas, mostró que Madrid no logra concentrarse en estructurar una estrategia sólida y a largo plazo de cara a los países latinoamericanos. Con un pasado común y una comunidad de ciudadanos españoles que crece cada día en esta parte del mundo, gracias a la Ley de la Memoria Democrática, conocida popularmente como la nueva Ley de Nietos, la nación europea debería jugar un rol diplomático, económico y político mucho más activo en la región. Sin embargo, sus peleas partidistas internas le impiden percatarse, en toda su dimensión, de la importancia de prestar atención al otrora llamado Nuevo Mundo.

Ante una Moncloa débil en la arena latinoamericana, los autoritarismos regionales ganan voz en los escenarios internacionales. La Cumbre UE-Celac dejó claro que la firmeza o la tibieza española resulta determinante para la confluencia entre los 27 países europeos y los 33 de América Latina y el Caribe. Cuando Madrid está sumida en sus propios asuntos y sin percatarse de la importancia de su liderazgo allende los mares, toda la vieja Europa se resiente en sus vínculos con este continente. España es la llave y los rencores del pasado, desde el colonialismo a la esclavitud, no deberían disuadirla de su liderazgo en América. Si ella no asume ese papel, ahí están China y Rusia disputándoselo y ganando terreno.

Las dictaduras locales se frotan las manos cuando la Moncloa se invisibiliza y autocensura. Ahora mismo, mientras la formación de Gobierno es una incógnita en Madrid y muchos temen que se repita la demora tras las elecciones de 2019, cada día de indecisión es un regalo para los que en América Latina prefieren una España débil, distraída y apática. En la lista de los interesados con un contexto en que se prolongue la incertidumbre están los regímenes de Nicaragua, Venezuela y Cuba. Saben que mientras esté mirándose el ombligo para definir y conformar un gabinete, Madrid no tendrá tiempo ni energía para denunciar la violación de derechos humanos que sufrimos millones de personas en esta parte del planeta.

Una España débil, incapaz de elevar la voz en los foros internacionales para que se respeten las libertades de los latinoamericanos es la que conviene a los grandes depredadores cívicos de este continente. Madrid debe saber, y actuar en consecuencia, con el hecho de que no se trata solo de una cuestión de diplomacia, sino, esencialmente, de política interna dado el gran número de sus ciudadanos que viven en estas tierras. Sus distracciones son nuestros dolores. Su falta de liderazgo, nuestra condena.

29 de julio 2023

DW

https://www.dw.com/es/la-resaca-electoral-española-vista-desde-américa-latina/a-66382492

 3 min


Florantonia Singer

A pie de playa, en las costas venezolanas, crecen los que pueden ser los alimentos del futuro, aunque pocos los miren con intenciones de ponerlos en un plato. Son las plantas halófitas tropicales, que se adaptaron a vivir en ambientes de alta salinidad, entre los manglares y la arena, en los desiertos costeros. El biólogo marino Octavio Teruel se ha empeñado en promoverlas en un país que atraviesa una crisis humanitaria que disparó las cifras de desnutrición infantil. Por eso, él ha visto en ellas una oportunidad de desarrollar una economía azul de huertos marinos y agricultura biosalina.

En una de tantas iniciativas que leudaron en la pandemia con el país confinado, en las costas de la Isla de Margarita, en el oriente, y al occidente, en Paraguaná, Teruel comenzó a recoger algunas de estas plantas a las que ya no llama por sus nombres científicos, sino que ha bautizado con nombres que invitan a la gente a incluirlas en una receta. Tres años después, aceitunas, espárragos, romeros y habas de mar han comenzado a aparecer en algunos supermercados caraqueños en pequeños envases y una red de cocineros venezolanos a los que ha entusiasmado intenta acercarlos al público.

“Las plantas halófitas son totalmente desconocidas en el mundo occidental e incluso en el mundo asiático, donde solo suelen aprovechar las algas”, explica Teruel. “Se dan cerca de la orilla y viven del agua de mar que les entra por las raíces y del rocío marino. La manera en la que logran aprovechar el agua les da unas propiedades distintas al resto de las plantas por sus altos contenidos de minerales y vitaminas, antioxidantes, algo que se ha estudiado ya desde hace décadas, pero es un conocimiento que se ha quedado ahí”. El biólogo venezolano también las ha estudiado, comido y presentado en cocinas de Caracas y Margarita.

La chef Pilar Cabrera es una de las primeras que empezó a usarlas en su restaurante Casa Mejillón, en la Isla de Margarita. “Todas esas plantas se ven en las playas, pero no en los platos”, dice la cocinera, que también suele hacer rodadas con ciclistas, entre quienes había escuchado el consejo de comer alguna de esas hojas en momentos de deshidratación. Ahora las ha llevado a un carpaccio doble de pescado y molusco en forma de pesto, también en tapenade y en encurtidos para aderezar la salsa tártara.

Al paladar saben astringentes, salados y ligeramente ácidos, pero pueden ser frescos como un bocado de mar y a la vez crujientes. Es un sabor que perdura en la boca el de las aceitunas y los espárragos blanqueados durante un minuto en agua caliente y luego mezclados en una modesta tortilla de huevo. Pero Teruel lo explica mejor y dice que saben umami, el quinto sabor básico descubierto a principios del siglo XX por un japonés, y trae como referencia al reconocido cocinero español Ángel León del restaurante Aponiente —ubicado en Cádiz, con cuatro estrellas Michelin—, a quien llaman “el chef del mar”, pues es capaz de hacer queso con las huevas de leche del atún rojo. El año pasado, incorporó a sus aperitivos las aceitunas de mar que el biólogo le presentó a su equipo durante una visita a Venezuela.

En Sereno, el restaurante que hace unos meses abrió en Caracas la chef Mónica Sahmkow, hay un plato que rinde homenaje a esa aceituna. El vegetal figura en esencia para una vinagreta con agua de tomate y lactofermentada en trozos junto con yema de huevo curada sobre un atún curado en la sal de las aceitunas. “Esto es una bomba de puro umami, donde terminas de entender ese sabor”, dice la cocinera mientras prepara el que considera uno de sus platos favoritos. En su cocina también se usa la sal de salicornia que Teruel extrae de su deshidratación para espolvorear las papas fritas.

Más allá de la cocina oriental, Sahmkow las conoció estudiando al norte de Francia, donde usan algunos tipos de algas marinas y los corderos pastan en praderas saladas de salicornias. “La mezcla de la proteína animal con estos sabores me llamó atención. Así como el uso de la sal, que no tiene las cosas negativas de la sal marina”, comenta. Luego las probó en Margarita en el restaurante de Cabrera. Ya en su cocina, se dio cuenta además de que la esencia de aceituna “es un sabor vivo, que va evolucionando”. Los primeros días está muy fresco y sabe a mar, luego muta hacia el sabor de la aceituna verde del guiso de las hallacas venezolanas e incluso puede llegar a remitir al olor del tabaco, explica maravillada. “Son estupendos para generar picos de sabores, que es lo que buscamos los cocineros”. Por eso, parte de su gremio empieza a volcarse a este producto local.

En España e Inglaterra, dice Teruel, es donde más se ha impulsado el consumo de los vegetales marinos, en particular los espárragos o salicornia europea, los más comunes en esas costas. Teruel vislumbra lo que podría ocurrir si entran en la dieta regular como un tomate o un calabacín: “En Europa ha comenzado la discusión sobre las halófitas en el área gastronómica, importante para que la gente comience a sentir confianza y sepa que son buenas y que se pueden comer. En una segunda etapa, esto debería pasar a los anaqueles, a medida que se masifique a través de la agricultura biosalina, que es una agricultura interesantísima porque no requiere agua dulce ni tierras fértiles, ni fertilizantes, ni pesticidas”.

El biólogo se ha dedicado a recopilar algunas de las propiedades nutricionales que se han encontrado en investigaciones en todo el mundo con estas plantas. Entre los datos destaca, por ejemplo, que pueden tener un 30% más de fibra que la avena. A diferencia de los vegetales terrestres, son una fuente importante de yodo, y algunas pueden tener más vitamina A, betacaroteno y hierro que la espinaca de Popeye o el brócoli. Algunas especies son ricas en proteínas. En general, son considerados superalimentos y también un recurso clave cuando se habla de sostenibilidad.

Por ello, con el cambio climático y la catástrofe alimentaria que podría significar el aumento del nivel del mar y el incremento de las sequías, Teruel encuentra una urgencia para comenzar a pensar en la comida del futuro. La agricultura biosalina, dice, ofrece la posibilidad de cultivar sacando provecho del agua salada y las tierras poco fértiles, y también, insiste, podría ser una nueva fuente de ingresos para las vulnerables comunidades costeras. Solo en Venezuela, son más de 3.700 kilómetros de tierras frente al mar, donde también están los pueblos más empobrecidos. “Es una oportunidad frente al cambio climático poder desarrollar una agricultura en ambientes extremos”, sostiene Teruel. “De cara al futuro, uno de los cambios que debe producirse en el mundo es en la alimentación. Debemos comer más cosas, pues parte de las causas de la diabetes y la hipertensión están en la poca variabilidad de los alimentos que consumimos. Hay enormes posibilidades si nos acercamos a las plantas que tenemos alrededor”.

26 de julio 2023

El País

https://elpais.com/america-futura/2023-07-26/de-las-playas-de-venezuela-...

 5 min


Jesús Elorza G.

Llorando “a moco tendido” salió del despacho presidencial el Ministro del Poder Popular para la Información y la Comunicación; todos los presentes en el palacio se sorprendieron con la situación y comenzaron a rodear al depuesto ministro y preguntarle ¿Por qué lo botaron?

Secándose las lágrimas y tratando de controlar su nerviosismo, se atrevió a decirle a sus compañeros que no entendía el por qué lo destituyeron. Todo iba bien con el camarada Nicolás y la Primera Combatiente y hoy, sin ninguna explicación, me mandó a desalojar . Otros chorros de lágrimas inundaron sus ojos.

-Cálmate y trata de buscar una explicación le decían sus camaradas. En primer lugar, dinos que te trajo al despacho el día de hoy.

Bueno, vine todo emocionado para presentarle un resumen de los pensamientos bolivarianos que publiqué en las redes, con motivo de los 240 años del nacimiento de nuestro camarada Simón Bolívar, y en la medida que Nicolás los iba leyendo se iba arrechando. Llegó un momento en el cual tiró la carpeta que le llevé al suelo diciendo todo tipo de groserías. Fuera de aquí, fuera de aquí gritaba desesperado. No te quiero ver más y le ordenó a la guardia presidencial que me sacaran de la oficina.

-Los presentes al ver que en sus manos traía una carpeta toda arrugada, le preguntaron ¿Eso que tienes en la mano fue lo que originó el malestar del presidente?

Sí, pero sigo sin entender el por qué. Solo eran pensamientos de Bolívar que publique el día 24.

-Muéstranos lo que allí tienes para tratar de entender que pasó.

Alisando la arrugada carpeta sacó algunas hojas y comenzó a leer los pensamientos del Libertador que había recopilado:

“Las naciones marchan hacia su grandeza al mismo paso que avanza su educación"

De inmediato se produjo un cuchicheo en el pasillo. Con razón se arrechó el hombre, dijo uno. Quisiste hacer una gracia y te salió una morisqueta: A quien se le ocurre poner ese pensamiento en las redes a nombre del gobierno, si los educadores tienen más de siete meses en un conflicto por sus derechos laborarles y la educación prácticamente está paralizada. Otro señaló que la deserción escolar hoy en día es la más grande en toda la historia de la educación venezolana y así no avanzaremos hacia la grandeza sino hacia el abismo.

-Mira exministro, dinos otro de tus vergatarios pensamientos.

Sus observaciones son políticas y mi trabajo solo es exaltar la memoria de nuestro Libertador. Otro de los pensamientos publicados es el siguiente:

“El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política."

-Camarada, dijo un miliciano, aquí la botó de jonrón. Con salario mínimo de 130 bolívares es muy cuesta arriba pensar en la mayor suma de felicidad y sin seguros HCM, con los hospitales colapsados es muy difícl tener una mayor suma de seguridad social. Otra persona señaló que con el show de los inhabilitados, lo que tenemos no es una mayor suma sino una resta de estabilidad política-.

El exministro comenzó a dudar de su trabajo y se limitó a leer un último pensamiento antes de retirarse. para ver si ganaba puntos con sus panas los milicianos y los militares presentes:

“Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno. Es defensor de su libertad”.

Te volviste loco o te fumaste una lumpia, dijo uno de los oficiales presentes. Nosotros somos los garantes de la revolución y ahora vas a decir que Bolívar era contrario a esta doctrina militar…. eso no te lo crees ni tú mismo.

Todos los allí presentes, llegaron a la misma conclusión, el exministro estaba bien “botao”. Las cifras de visualizaciones y comentarios de los pensamientos bolivarianos en los primeros quince minutos indican que fueron más de tres millones de personas los que los vieron y los comentarios negativos y burlistas, relacionarlos con el régimen de Nicolás, se multiplicaron por 5, es decir que quince millones de personas repudiaban el falso bolivarianismo que pretendían imponer.

Al día siguiente, muy temprano en la mañana se presentó el nuevo aspirante a ministro de información y comunicaciones, un experto en inteligencia artificial que le prometió a Nicolás revertir los lamentables acontecimientos provocados por su antecesor.

- ¿Y cómo lo harías?

Muy fácil camarada presidente. Con la inteligencia artificial haré que el propio Bolívar le diga al mundo que “Con hambre y sin empleo, con Maduro me resteo” y los venezolanos en particular verán a Simón, a Hugo y a usted montados en caballos blancos diciendo en voz alta y sonora “Dentro de la revolución todo, fuera de ella nada”.

-“Tas nombrado” camarada. Levanta la mano, no para juramentarte sino para servirte un whisky.

 3 min


Erick Camargo

La actividad minera ha venido deteriorando a la Amazonía venezolana, situación que ha sido notoria para la población venezolana y de otras latitudes. La destrucción de la región ha sido de tal magnitud, que ha sido imposible de ocultar a la opinión pública, motivando a que las autoridades venezolanas tengan que tomar cartas en el asunto y abandonar la actitud de negación ante el impacto de la minería en la Amazonía. No obstante, esta intervención ha develado que la situación era peor de lo que se informaba, con la aparición de fosas comunes, el reconocimiento por parte del Estado de los grupos armados irregulares, entre otras tragedias que vienen siendo visibilizadas como la inseguridad en las minas, las desapariciones y asesinatos así como las muertes y heridos por derrumbe dentro de las minas.

De acuerdo a un reportaje de El Correo del Caroní, el Plan Roraima 2022 que tenía como objetivos públicos “enfrentar la minería ilegal, trata de personas y narcotráfico en el estado Bolívar y parte de Amazonas”; pero las denuncias locales versan sobre la militarización de las minas. Periodistas y locales acusan que los mineros sepultados en mayo, cerca de El Callao, se encontraban en una mina contigua a otra de propiedad del Estado, lo que sorprende es la falta de vigilancia o que las fuerzas de seguridad ignoraron su presencia, teniendo en cuenta la fuerte militarización de la región. Por otra parte, las bandas criminales siguen en control del territorio al sur de El Callao, las cuales mantienen en zozobra a la población y controlan la extracción y comercio del mineral, por los momentos.

En Colombia se ha levantado preocupación ante las operaciones militares sobre la posible deportación de más de 7 mil ciudadanos colombianos que viven en las inmediaciones del estado Amazonas, especialmente en torno al Parque Nacional Yapacana dedicados a la minería ilegal. Tal como hemos podido recoger por parte de la prensa, de acuerdo a las declaraciones de la Defensoría del Pueblo colombiana, la cual advierte al Ministerio de Relaciones Exteriores del vecino país a prepararse para esta ola de expulsados. Ya en años posteriores, los territorios de Vichada e Inírida han tenido que lidiar con la constante migración, especialmente de pueblos indígenas; pero ahora tendrían que enfrentar otro tipo de desplazamiento, el de mineros ilegales de su propio país.

Por otro lado, el gobierno asume declaraciones rimbombantes y grandilocuentes, llamando a la cooperación internacional y acusando a extranjeros y nacionales de la destrucción de la Amazonía venezolana; sin asumir responsabilidad alguna, ni señalar la participación de las FANB en la explotación minera. Así podemos ver en la prensa extranjera, como se reseña a estas incursiones u operativos militares, como parte de una lucha del gobierno de Maduro contra la minería y por la protección del ambiente; pero realmente no hay acciones concretas para derogar el decreto que creó al Arco Minero del Orinoco, y que ha generado esta situación tan crítica en la Amazonía venezolana.

¿Qué ocultan estas operaciones?

Según denuncias de las localidades, así como del periodista experto en la región, Fritz Sánchez, la militarización de la región no ha sido en pro de frenar la extracción minera, sino parte de una lucha de poder armada, por el control de las minas y el comercio mineral. Las denuncias, especialmente en Yapacana, indican que la explotación minera sigue, pero ahora, bajo estricta vigilancia militar, no en procura de la recuperación de los territorios devastados, sino para el control de la actividad. Todo indica que las operaciones que han venido efectuando, pudiesen tener como fin último, establecer un orden para regularizar la explotación del Arco Minero, tal como fue concebido en 2016.

De acuerdo a Emiliano Terán Mantovani, investigador en temas de extractivismo y miembro del OEP, la minería ilegal suele ser utilizada como avanzadilla para las grandes explotaciones mineras. Así los mineros ilegales se encargan de la exploración y prospección de los yacimientos, para ahorrar costes a las operadoras principales, que entran luego de la acción del Estado, que acaba con estos mineros y lotea los territorios bajo el pretexto de “regular” y “racionalizar” las operaciones. Siempre se utiliza la ecología, la defensa del ambiente, como careta para encubrir los intereses de las grandes mineras, que luego organizan la devastación para que se vea menos arbitraria.

Estos operativos también pueden perseguir un fin más inmediato, conseguir bonos verdes y dinero del Green New Deal y los fondos del carbono. Parece una clara jugada de Greenwashing, como la promoción del Plan de Reforestación Nacional, en busca de fondos de la ONU, mientras alcaldías siguen tumbando árboles y la tala y deforestación a tasas 10 veces superiores a cualquier programa de reforestación. Entonces, se podría decir que toda la propaganda está orientada no solamente a justificar la regularización de la explotación minera, sino a buscar dinero de los fondos verdes y de carbono, que poco transparentes son con los destinatarios de los caudales.

12 julio, 2023

https://ecopoliticavenezuela.org/2023/07/12/que-hay-detras-de-los-operat...

 4 min


Acceso a la Justicia

Un fiscal argentino llamado Carlos Stornelli anunció recientemente que abriría una investigación contra 14 oficiales activos y retirados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) por presuntos crímenes de lesa humanidad que habrían ocurrido durante la represión a las protestas antigubernamentales que sacudieron al país en 2014.

El funcionario había recibido semanas antes una solicitud de la Fundación Clooney para que indagara «las sistemáticas y graves violaciones a los derechos humanos cometidas en Venezuela».

¿Por qué un fiscal argentino va a investigar unos hechos ocurridos en Venezuela, en los que no participaron ciudadanos argentinos ni tampoco hay víctimas de esa nacionalidad, hasta donde se tiene conocimiento? Y lo más importante, ¿acaso puede hacerlo? Sí, a la luz del principio de jurisdicción universal esgrimido por los denunciantes y que pasaremos a explicar a continuación.

Desde el comienzo

Lo primero es que, a pesar de su nombre, la jurisdicción universal no se basa en un tratado internacional. De hecho, a la fecha no hay ninguno que la regule, sino la necesidad que tenían los Estados de regular problemas prácticos desde hace siglos, como la piratería en alta mar, por ejemplo.

Así, ante la comisión de un delito fuera del territorio de un país, la solución fue que cada nación se consideró competente para juzgar este tipo de crímenes, independientemente del lugar en que se hubiesen cometido y de quiénes hubiesen sido las víctimas, en el entendido que no era un Estado el afectado sino todos; es decir, se consideraba un asunto global.

Sin embargo, esto en la realidad era una excepción, pues la regla era que un Estado solo podía juzgar los delitos cometidos dentro de su territorio. Esta situación fue ampliándose en la medida en que en el siglo XX las guerras mundiales hicieron entender que existen delitos cuya gravedad exige una acción de los Estados, independientemente de que los hechos se hubieran cometido o no en sus territorios.

A inicios del siglo XX, dos situaciones revolvieron la conciencia de la comunidad internacional. La primera fue el genocidio contra los armenios por parte del Imperio Otomano, en el que hubo una impunidad total al punto que actualmente Turquía sigue negando su existencia, y la segunda fue que el principal responsable de la I Guerra Mundial, el káiser Guillermo II de Alemania, fuese acogido por los Países Bajos para evitar cualquier juicio sobre su responsabilidad en una guerra en la que murieron millones.

Estos hechos y las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial provocaron un movimiento a favor de la ampliación del principio de territorialidad o soberanía para juzgar los delitos más graves contra la dignidad humana.

Interpretaciones para todos los gustos

Aunque ha habido esfuerzos por establecer unos elementos mínimos que caractericen a la jurisdicción universal como son los llamados Principios de Princeton, lo cierto es que esos elementos varían de acuerdo con la legislación de cada país. El primero de estos principios señala que la jurisdicción está «basada únicamente en la naturaleza del delito, sin tener en cuenta dónde se cometió, la nacionalidad del autor presunto o condenado, la nacionalidad de la víctima o cualquier otra conexión con el Estado que ejerce dicha jurisdicción».

Así, algunos países no exigen vínculo alguno con los perpetradores o las víctimas, sino que se fundamentan para conocer del caso exclusivamente en la gravedad del delito, como en Australia, Israel, Canadá, Finlandia o Argentina. Por su parte, otros países, como Francia, exigen que se trate de un tipo muy preciso de delito (tortura, terrorismo, tráfico de armas nucleares, piratería o secuestro de aeronaves), lo que como se ve, implica muchos menos delitos que los que son considerados como crímenes de lesa humanidad, genocidios o crímenes de guerra, establecidos en el Estatuto de Roma, que es el tratado que dio origen a la Corte Penal Internacional (CPI).

Hay otros países europeos que establecen más limitaciones, como Bélgica y España, que inicialmente no exigían vínculo alguno con el país de origen de los crímenes, pero esto fue modificado. En el caso belga se exige que el investigado sea nacional de ese país o resida en él, y en el de España que haya víctimas españolas, alguna relación con el país o que los presuntos perpetradores se encuentren en España.

Más usada de lo que se cree

Pese a que no existe una regulación uniforme sobre el tema, esta potestad es ejercida de una manera más amplia de lo que suele creerse. De acuerdo con el Informe Anual sobre Jurisdicción Universal de 2023, elaborado por la organización Trial International, desde el año 2015, cuando se inició este reporte, se han dictado 78 condenas a nivel mundial en aplicación de este principio. Entre estas resalta la de Anwar Raslan, un excoronel sirio condenado por un tribunal alemán por asesinato, violación sexual y otros crímenes de guerra cometidos en Siria; la de Hamid Noury, un militar iraní condenado en Suecia por el asesinato de prisioneros políticos en Irán en 1988; y la de Kunti Kamara, un miembro de una milicia rebelde en Liberia, que fue condenado en Francia por crímenes de guerra y lesa humanidad, entre cuyas atrocidades se encontraba el canibalismo.

En todos los casos descritos se lograron condenas de por vida, de acuerdo con las normas penitenciarias de cada uno de los países que los juzgaron. Los tres condenados antes mencionados no tuvieron la suerte del fallecido exdictador chileno Augusto Pinochet, quien a finales de la década de 1990 pasó unos meses retenido en Londres por órdenes de la justicia española, aunque al final pudo escapar de ella.

Si lo anterior no fuera suficiente, solo en 2022 se dictaron 23 condenas en ejecución de la jurisdicción universal, lo que significa un aumento respecto a las 15 del año 2021, según Trial International.

Además, debe destacarse que 30 de los investigados sobre la base de la jurisdicción universal en Francia, Suecia y Suiza eran actores económicos, es decir, empresas o representantes de estas que negociaban materias primas con grupos armados o gobiernos autoritarios.

Un ejemplo de esto último lo tenemos en el caso de Suecia, cuya Corte Suprema de Justicia confirmó la imputación de un ciudadano suizo llamado Alex Schneiter por su presunta complicidad en la comisión de crímenes de guerra en Sudán, pues este, en razón de su puesto como jefe de exploración de una compañía petrolera sueca, Lunding Energy, realizó pagos al ejército sudanés y a grupos paramilitares para que forzosamente desplazaran a la población local de ese país en zonas ricas en petróleo y así garantizar la operación de la empresa en las mismas.

Finalmente, Trial International concluye que en 2022 se estaban realizando 169 investigaciones aplicando la jurisdicción universal, lo que es un aumento importante comparado con las 102 de 2021.

Argentina la prevé

La jurisdicción universal no es extraña para la legislación argentina. La Constitución del país austral la prevé. Así lo establece su artículo 118:

«La actuación de estos juicios [penales o criminales] se hará en la misma provincia donde se hubiere cometido el delito; pero cuando éste se cometa fuera de los límites de la Nación, contra el Derecho de Gentes, el Congreso determinará por una ley especial el lugar en que haya de seguirse el juicio».

Gracias a esto, en 2010 jueces y fiscales argentinos aceptaron las solicitudes de víctimas de la dictadura de Francisco Franco en España y abrieron averiguaciones y dictaron órdenes de captura contra los exministros españoles Rodolfo Martín Villa y José Utrera Molina o del policía franquista Antonio González Pacheco.

«La jurisdicción universal es uno de los componentes esenciales del sistema de justicia penal internacional», sostuvo ese país en un 2018 ante la Organización de las Naciones Unidas, donde reconoció que, si un Estado no puede juzgar unos hechos gravísimos, entonces otro Estado debe asumir esa tarea.

Y a ti venezolano, ¿cómo te afecta?

Aunque la jurisdicción universal no es una solución definitiva contra la impunidad en crímenes de lesa humanidad, pues, como hemos visto, tiene muchas limitaciones de acuerdo con el país de que se trate, es otra herramienta útil, además de la CPI, y se debe alentar su uso, fundamentalmente, porque puede permitir a las víctimas ser escuchadas y que los responsables rindan cuentas por sus atrocidades.

Dados los hechos antes expuestos, debe entenderse que la aplicación del principio de jurisdicción universal es algo real y con efectos concretos en los perpetradores. Por ello, hemos de estar atentos a que otros países, además de Argentina, puedan atender denuncias por casos de crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela.

25 de julio 2023

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