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Opinión

Víctor Rago A.

Entonces...

¿Qué mostraba hace un par de años el horizonte electoral universitario? Que era indispensable celebrar elecciones de autoridades rectorales, decanos y representantes del profesorado al cogobierno por natural y lógica exigencia: el mandato de quienes ocupaban los cargos se encontraba vencido hacía mucho tiempo. Adicionalmente, la realización de un proceso electoral en las condiciones que la universidad determinara, no obedeciendo a imposición ajena, constituiría un acto enormemente significativo de reafirmación autonómica. En tales circunstancias cabía esperar que las propias autoridades fueran las más interesadas en perfilar la salida electoral, lo que no había sido convincentemente el caso en los años posteriores a la finalización de su ejercicio, pero prevalecieron irresolución y ambivalencias.

Por su parte el gobierno nacional promovía con sostenida intermitencia, si así puede decirse, una modalidad electoral beneficiosa a sus intereses, aunque lesiva al orden jurídico, Constitución incluida (algo que nunca le ha producido al régimen remordimientos de conciencia). Considérese a este efecto lo que establece el artículo 34, numeral 3, de la Ley Orgánica de Educación (2009) en relación con la composición del electorado universitario. La sentencia N° 0324 del Tribunal Supremo de Justicia (agosto de 2019), que ordenaba a la UCV la celebración de elecciones en un plazo de seis meses se inspiraba directamente en dicho artículo. Expiró el semestre y en lugar de las temidas consecuencias vino otra decisión judicial que sin alterar en nada sustancial la precedente adoptó un carácter benigna y taimadamente exhortativo. La generalidad de los ucevistas experimentó un alivio y en las esferas directivas se restableció la pulsación normal.

La punzante alarma suscitada al principio cedió el paso a una despreocupada serenidad en cuyo seno no encontró cabida la idea de que era preciso encaminarse hacia un proceso de elecciones inmanentemente universitario. Y dentro de lo que resultara posible precedido por un debate, hasta entonces postergado con obstinación, sobre la cuestión electoral y el estado crítico de la institución. Lo propusieron varias individualidades y algunos sectores organizados de la comunidad académica. Así, por ejemplo, el grupo de opinión Profesores Ucevistas por la Unidad de las Fuerzas Democráticas, con la adhesión expresa de numerosos colegas, se dirigió en más de una oportunidad a la opinión ucevista (comunicados del 20 de septiembre 2019, 16 de enero 2020, 7 de junio 2020 y 11 de enero 2021). Sus planteamientos no merecieran atención de las impasibles autoridades académicas y las solicitudes de derecho de palabra ante el Consejo Universitario quedaron sin respuesta.

Para colmo la casualidad, imprevisible como se complace en ser (o acaso la insondable Providencia), obró un efecto complementario por interpósita pandemia sobre aquel circunstancial, miope y casi unánime sosiego, vivido en clave de espesa inercia... Hasta que un buen día desembocamos en pleno 2022, con el flagelo remitiendo e inequívocos signos de interés electoral comenzando a menudear.

Ahora...

En estos últimos meses no ha cesado de aumentar ese interés y de difundirse por capas cada vez más amplias de la comunidad universitaria. Los comicios celebrados este año han proporcionado un claro testimonio de esa creciente inclinación, al mismo tiempo que la refuerzan y propagan. A ello también ha contribuido en medida importante el resultado de las conversaciones que representantes del sector académico sostuvieron con altos personeros del oficialismo. Condujeron a acuerdos que se expresan en la aprobación por el Consejo Universitario de un reglamento de elecciones transitorio que, júzgueselo como se prefiera, ha catalizado el favor mayoritario por el expediente electoral, tras su prolongado represamiento.

A mediados de año (el «transitorio» fue sancionado en julio) la sensación de inminencia electoral se había adueñado de muchos de los ucevistas, al menos de los más activos y deseosos de participar en la laboriosa recuperación de la vida universitaria. También de los críticos severos de la norma accidental aunque sensibles a lo que a falta de mejor término puede llamarse realismo político. La impresión preponderante era que no había más que esperar la fecha de acudir a las urnas, inscrita al cabo de un «cronograma de eventos puntuales» que la Comisión Electoral de la UCV le propondría al Consejo Universitario.

No obstante 2022 concluye sin que la fecha en cuestión haya sido convenida y nadie ni dentro ni fuera de dicho cuerpo diga cuál será. Salvo excepciones de seráfico candor, no hay quien desconozca en la universidad las destrezas deliberativas del Consejo Universitario, que han elevado en ocasiones a grados eminentes los arbitrios de la técnica parlamentaria. ¿Habrá entonces que adjudicarles el mérito de haber sumido en la incertidumbre algo sobre lo que parecía haber un promisorio consenso? En vano será buscar orientación, qué decimos, ni la débil lucecita de una pista en las esporádicas fuentes informativas oficiales, cuya perspicuidad no pasma de admiración. Forzoso es acudir, pues, a las versiones, a veces dispares, de las voces sensatas del órgano –que las hay, y ensayan difíciles hermenéuticas en busca de las claves ocultas del debate- o aplicarnos como espectadores abismados a una intrincada gimnasia inferencial de móviles velados por precauciones a lo mejor inconfesables.

En fin, lo que ha podido conocerse es que al menos dos de los puntos discordantes se refieren por una parte a los medios tecnológicos necesarios para implementar el proceso electoral en todas sus etapas, de la convocatoria al escrutinio y proclamación de los ganadores; por la otra, a la realización de una sola y compleja elección frente a la alternativa de segmentarla en tres episodios sucesivos. El primer asunto ha sido objeto de un minucioso informe técnico preparado por una comisión de expertos en menesteres tanto informáticos como electorales (nombrada por el propio Consejo Universitario) que ofrece a este desde el procedimiento manual que tanto entusiasma a los partidarios de la caligrafía en formato de pizarra, hasta la modalidad máximamente digitalizada cuya puesta en práctica requeriría cierto grado de auxilio técnico externo (del Consejo Nacional Electoral, en concreto), si bien bajo control de las instancias universitarias. La segunda cuestión depende de la primera porque como puede suponerse cuanto más eficientes sean los medios técnicos mayor probabilidad habrá de que el proceso englobe en forma simultánea las tres votaciones rectoral, decanal y de representantes del profesorado. A no ser que la pretendida separación de aquellas obedezca a una motivación política o de alguna otra índole extratécnica.

Así estaban las cosas para el momento de la última sesión del año del Consejo Universitario el pasado 7 de los corrientes. Era patente la expectativa de la comunidad universitaria a propósito de las decisiones que el superior órgano tomaría. Con anterioridad una moción del Consejo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo le había planteado, a partir de razonables consideraciones, fijar una fecha para la votación. Lejos de hacerlo el Consejo Universitario resolvió por mayoría (incluidos en ella varios de los más tenaces promotores de la guabinosa datación) reanudar el examen de la materia electoral al abrirse el próximo ciclo de trabajo a principios de 2023. Para entonces la rectora (que por prescripción facultativa no había asistido a la reunión) formulará una nueva propuesta. De la misma no se hizo anticipo alguno, salvo que lo sea el haberla calificado de «interesante».

Tan vago atributo no regocijó en exceso a los ucevistas, ansiosos de buenas noticias que no se produjeron. Encaminarse hacia las elecciones está siendo un arduo proceso que a juzgar por los acontecimientos es menos cuestión de grandes zancadas que de pequeñas zancadillas.

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Laureano Márquez

Querido Niño Jesús:

Algunos años sin escribirte. No vayas a creer que he dejado de creer en ti, ni que he perdido la esperanza. Solo que, como venezolano, miro la esperanza de una manera distinta, no ya para el plazo de mi vida, como cuando era más joven, sino sub specie aeternitatis. Desde el punto de vista etimológico, la palabra tiene una raíz latina spes, que se asocia al tener éxito en algo. Por cierto, otro concepto complicado este del éxito. Para algunos, por ejemplo, niño bendito, es acumular oro, aunque para ello acaben con la selva venezolana, heredad de la humanidad, destruyendo el futuro de millones de seres. Como ves, no todo el mundo entiende el éxito desde el punto de vista eterno que Tú simbolizas. Tu triunfo, es decir, el triunfo que te espera, no es el de la muerte, sino el de la vida, como dijo alguna vez el genial Luis Alberto Machado, respondiendo al non omis morirar de Horacio: «todo yo viviré».

Lo sagrado es la vida, querido Niño Jesús, por tanto, mi primera petición es por y para ella. Este mundo de 2022, que desde épocas remotas se vislumbraba como tiempo de avance y paz, nos llena de temor. La vida toda esta en peligro, la presente y la futura. Hoy, el pueblo ucraniano está devastado y ha tenido que perecer, como Tú en la cruz de la violencia y perdóname que me adelante a tu destino, ahora que estamos en tiempo de adviento. Nuestro propio pueblo vive una huida que se parece a la tuya, cuando San José y María tengan que escapar contigo a Egipto. Perdóname nuevamente que me adelante en el relato. El exterminio de comunidades enteras, las dictaduras criminales, la violación a los derechos humanos, están a la orden del día.

Danos amor por la vida toda, respeto por la dignidad de nuestros semejantes. Un mundo sin presos por sus ideas, ni torturas. Un mundo donde las mujeres no sean asesinadas por un velo mal puesto, ni por nada. Un mundo donde no callemos convenientemente algunos crímenes mientras subrayamos otros, donde toda forma de violencia sea condenada y erradicada, un mundo de entendimiento y compasión.

Sobre todo, Niño Jesús, danos sabiduría a la hora de tomar nuestros rumbos políticos, para no colocar nuestro destino en las manos de los Herodes corruptos y resentidos que no hacen otra cosa que decapitar a los pueblos.

Danos juicio, criterio para enfrentar este tiempo en el que recibimos tantas informaciones que dejan de importarnos porque no podemos detenernos suficientemente en ninguna. Danos buen carácter, para llevar la vida sin amarguras y sin amargar al prójimo. Danos un alma agradecida para contemplar la maravilla de la creación y hallar dentro de ella ese don único que nos diste a cada uno para brillar con él, porque, al fin y al cabo, si somos explosión de luz, nuestra misión es brillar.

A los venezolanos, especialmente, danos fuerza, coraje y lucidez para entender que esto que nos sucede no será eterno y que cada uno de nosotros, desde el lugar al que nos has enviado, puede llevar su pequeña dosis de agua, como en la fábula del colibrí, para apagar un incendio que tarde o temprano se sofocará, como todos los de la historia. Solo se requiere seguir tu ejemplo: el camino del amor, que todo lo puede.

Querido Niño Jesús colocamos en tus manos el año 2023, para que seamos capaces de hallar rumbos en este mundo cada vez más devastado por nuestra propia acción. Gracias por la gente buena, que afortunadamente es mayoría; gracias por el arte, por la música, por la literatura, por los paisajes, por la sonrisa de los niños, por el canto de los pájaros, por la bondad de los corazones silenciosos que hacen el bien discretamente, replicando, como pueden, tu santidad. En fin, gracias por todo los milagros cotidianos que olvidamos agradecer.

Te esperamos el 24 en la noche, bienvenido al mundo de los hombres, que tu inspiración nos anime. Feliz Navidad y feliz año 2023.

Twitter @laureanomar

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Arturo Pérez Reverte

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Dígalo ahí

Editorial

Termina otro año sin que la realidad logre imponerse y que los venezolanos todos, convencidos de que por donde hemos transitado solo nos conduce a ningún sitio, encontremos el camino hacia la Venezuela que queremos y nos merecemos.

Es imposible justificar el estado de cosas que impera en nuestro país, ya que no hay argumento de ningún tipo que avale las penurias a las que estamos sometidos. No es que pensemos distinto, no es que estemos enfrentados por diferencias de clase social o económica. Lo cierto es que pequeñas minorías, de todos los colores, centradas en la defensa de intereses meramente materiales, han logrado que la inmensa mayoría no pueda hacer valer su derecho a una vida digna, en el marco de un sistema político que permita que todos, independientemente de como pensemos, podamos convivir no solo aceptando, sino valorando nuestras diferencias.

Como individuos tenemos aspiraciones que no necesariamente coinciden con las de otros, pero eso en ningún caso implica que podamos imponer solo lo que las privilegien, olvidando que el logro de satisfacciones personales depende de que los que compartimos espacios nos sintamos a gusto y convenientemente reconocidos en nuestras necesidades, las cuales no son exclusivamente económicas, pero que, si estas no están cubiertas, el disfrute de las otras se hace muy difícil de alcanzar.

Nos proponemos continuar acompañando el encuentro de todos los venezolanos a través de la convivencia democrática, esa que implica la gestión de acuerdos ante lo que discrepamos, como el accionar indispensable para el logro de una sociedad civilizada y consciente de que somos parte de un todo que, a pesar de los obstáculos, debe ser cada vez más inclusivo.

Desde Dígalo ahí deseamos lo mejor para todos, iniciando un receso que consideramos indispensable en los envíos de nuestro boletín y que culminaremos los primeros días del año próximo; hasta entonces, toda la felicidad posible y el mejor ánimo, convencidos de que Venezuela puede ser distinta y mejor para los que tenemos el privilegio de poder permanecer en ella.

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Eddie A. Ramírez S.

Hoy, 20 de diciembre, hace 23 años, Hugo Chávez convocó ilegalmente una Asamblea Constituyente que no estaba contemplada en la Constitución entonces vigente. Sus diputados, electos en forma truculenta, aprobaron una Constitución mortinata. Es decir, que nació muerta. Los gobiernos de Chávez-Maduro nunca le dieron vida.

Esa Constitución pisoteada por el régimen es centralista y presidencialista, tiene varios artículos no acordes con los tiempos modernos y está mal redactada. Cuando tengamos democracia y hayan cesado las pasiones, será necesario reformarla o elaborar una nueva. Eso tendrá que hacerse en un clima de tolerancia y de consulta previa. No debe cometerse el error de querer imponerla. Sin embargo, a pesar de lo mencionado, tiene aspectos positivos en lo referente a los derechos humanos. Aquí resumimos algunos de sus artículos que son violados todos los días. Se conocen, pero es conveniente repetirlos.

Establece el respeto a la vida, a la libertad, a la justicia, a la igualdad, a la solidaridad, a la democracia. Garantiza el respeto a los derechos humanos y establece que los funcionarios que ordenen o ejecuten las violaciones incurren en responsabilidad penal, civil o administrativa. Obliga al Estado a investigar y sancionar los delitos de atropellos a los derechos humanos y establece que los autores quedan excluidos de indulto y de amnistía. Prohíbe arrestos o detenciones sin orden judicial, salvo flagrancia. Sentencia que los detenidos tienen derecho a comunicarse de inmediato con familiares y abogados, a quienes deben informar del lugar de reclusión y que nadie debe continuar detenido después de una orden de excarcelación.

Desde luego, prohíbe las desapariciones forzadas, torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, y establece que todo funcionario que infiera maltratos o sufrimientos físicos o mentales, o que instigue o tolere este tipo de tratos, será sancionado. Prohíbe la censura. Dispone que manifestar pacíficamente es un derecho y proscribe el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas para controlar manifestaciones pacíficas.

Consagra el sufragio como un derecho, que se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas y secretas. Considera a la educación y a la salud como derechos humanos, así como contar con una vivienda segura, cómoda, higiénica y con servicios básicos, y que el salario del trabajador debe permitirle vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas.

Reconoce la existencia de los pueblos y comunidades indígenas, el derecho a sus tradiciones y tierras, y que el aprovechamiento de los recursos naturales en los hábitats indígenas por parte del Estado se hará sin lesionar la integridad cultural, social y económica de los mismos e, igualmente, está sujeto a previa información y consulta a las comunidades indígenas. Garantiza el derecho de propiedad y que el Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, genética, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica.

Establece la autonomía del Poder Judicial; exige al Defensor del Pueblo velar por el efectivo respeto y garantía de los derechos humanos y por el correcto funcionamiento de los servicios públicos; que el Ministerio Público garantice la celeridad y buena marcha de la administración de justicia, el juicio previo y el debido proceso; que el Contralor inicie investigaciones sobre irregularidades contra el patrimonio público; que el Poder Electoral mantenga, organice, dirija y supervise el Registro Civil y Electoral y que la unidad monetaria sea el Bolívar.

Evidentemente, nada de lo mencionado se respeta, ¿quiénes tienen la obligación de que la Constitución se acate y se cumpla? En primer lugar, los jueces y el fiscal general, pero ante la sumisión de estos, es obligación de todos los ciudadanos colaborar en su restablecimiento.

Pretender que el régimen va a cambiar su conducta es iluso. Los rojos pretenden perpetuarse en Miraflores. Somos los demócratas quienes debemos cambiar, formando un frente unido como requisito necesario, pero no suficiente para sacarlo del poder. Entre nosotros es aceptable que existan diferencias de opinión. Lo inaceptable son las descalificaciones solo por tener puntos de vista diferentes. Estas descalificaciones no solo favorecen al régimen, sino que pueden ser un escollo para la unidad después de las primarias. Ojalá la Navidad proporcione una dosis de sensatez.

Como(había) en botica:

Tal día como hoy, en el 2005, la ONU declaró el Día de la Solidaridad Humana. Seamos solidarios con los más vulnerables, con los presos sin distinción, con nuestros compatriotas y de otros países que buscan refugio en otros lares. Protestemos contra los regímenes autoritarios, sean de izquierda, de derecha o teocráticos. Hay mucho dolor en el mundo. No hay nada que celebrar.

El Boletín Mensual de la OPEP informa que según informó el régimen, nuestra producción fue de 693.000 barriles por día, y según fuentes secundarias de esa organización solo 656.000. Otra vez hay escasez de gasolina. Maduro sigue mintiendo. Solo la salida del régimen y cambio de la legislación permitirá la recuperación de nuestra industria petrolera.

Nuestra solidaridad con los presos políticos. Nuestro rechazo a las torturas en los centros de reclusión.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

20/12/22

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Centro de Estudios de Integración Nacional (CEINA)

Presentación

La Revista de Integración Nacional es un órgano de divulgación del Centro de Estudios de Integración Nacional (CEINA) de la Universidad Monteávila. Su objetivo principal es divulgar los principios, valores, proyectos y acciones relacionados con el concepto de Integración Nacional, en su sentido más amplio y siempre dentro del espíritu académico de la Universidad Monteávila.

Con este fin, el CEINA se propone estudiar, investigar y analizar diversos aspectos políticos, económicos, sociales o de cualquier otra naturaleza, siempre relacionados con la Integración Nacional, entendida ésta como la conversión de la pluralidad política, económica y social de Venezuela en una unidad relativa, que sume la conducta y actuación de personas y grupos sociales, sus valores éticos y los sistemas de poder, para alcanzar los fines de libertad, paz, justicia, crecimiento económico, equidad social y progreso.

Su segundo objetivo es que se constituya en un medio de debate y deliberación sobre la Integración Nacional, mediante la publicación de artículos relacionados con el tema que, si bien son de la estricta responsabilidad de los autores, siempre deben basarse sobre principios de intercambio y respeto de las ideas.

En Revistas anteriores han participado varios autores en distintos temas, pero en este número hemos incluido un artículo muy especial en el cual se dibuja nuestra Pasión por Venezuela, desarrollado especialmente para la Revista por Inés Muñoz Aguirre, periodista, escritora y editora de Pasión País. Como un complemento a esta contribución presentamos Venezuela: Elementos para una Visión de Integración Nacional, elaborado por los Directivos de nuestro Centro de Estudios, Juan Garrido Rovira, José Gregorio Medina y Maxim Ross.

Ambos documentos, que se explican por sí solos, pretenden hacer llegar un mensaje de gran altura, con los grandes valores de nuestra Venezuela y unas ideas de concordia sobre las cuales sugerimos pensar y trabajar.

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Guillermo Mendoza Dávila

Entendemos claramente que hacer oposición es una tarea muy difícil en un país donde el Poder Ejecutivo controla todos los otros poderes públicos, sin separación alguna entre ellos y mucho menos autonomía. No obstante, las licencias que se toman los voceros del bando opositor explica por qué dicha oposición tenga tan poco respaldo popular. Actualmente, con medición tan reciente como septiembre del 2022, cerca del 60% de la población se identifica políticamente como Ni-Ni. Esto debería darles mucho en que pensar, a ambos bandos.

Si se trata de oponerse a una cierta corriente ideológica, lo propio sería mezclar los hechos y evidencias con argumentos sólidos que permitan al ciudadano común percibir una forma diferente de pensar, una propuesta alterna, otra visión del país que queremos. Nada de eso por ahora, en todos los 24 años del proceso, más allá quizás del titánico esfuerzo de Henrique Capriles en su fallida campaña electoral, donde hubo planteamientos muy concretos y otra perspectiva de cómo hacer las cosas.

No obstante, vemos con absoluta perplejidad y otros tantos adjetivos subidos de tono como en diciembre de este difícil año pueda decirse que esta es “una economía de bodegones.” Mayor insulto. Pareciera como si el gigantesco esfuerzo y el denodado empeño del sector empresarial por mantenerse y sobreponerse a todos los archiconocidos elementos que enfrenta no importase. Pues sépanlo bien, eso no es así.

Por siempre he pensado que si aquellos que declaran las guerras tuvieran que pelearlas al frente de sus tropas, y además acompañados de todos sus hijos, habría mucho menos guerras en los libros de historia de la humanidad. Por ejemplo, si los hijos del temido Putin hubieran tenido que marchar y morir de primeros, al lado de su papá en la innecesaria contienda, quizás el delirante monstruo soviético se lo hubiera pensado un poco mejor. Bien lo dice el taurino, es más fácil ver los toros desde la barrera.

De esa misma manera creo que algunos de los políticos de oficio deben darse una baño de realidad, salir de su trinchera intelectual y cotejar sus argumentos con quienes están día a día en la calle produciendo lo mucho o poco que se genera en el país. Sin dudas verían que hay mucho más que bodegones en este momento en el país. Indudablemente, el sector industrial está muy menguado y aun así reporta un ligero pero meritorio crecimiento del 12% este año. Consecomercio, a pesar de todo logra reportar números positivos para el año. El agro, igualmente golpeado y “haciendo de tripas corazón” ha tratado de reinventarse, y como ejemplo cito la cosecha de maíz que este año logra casi un 50% por encima del 2021. Todo esto sin financiamiento, con gravámenes imposibles, controles excesivos, falta de combustibles, sanciones y pare usted de contar.

Ahora bien, los gremios se reúnen a diario en todas las regiones buscando incansablemente conquistar los espacios que les permitan a sus representados seguir adelante, contra viento y marea. Hay ferias y eventos de todos los sectores, en todo el país, tratando de abrir alguna puerta de las muchas que se han cerrado. Aquellas empresas del sector petrolero que aun existen han aguantado estoicamente, las del sector construcción igual o peor, los comerciantes sobreviven haciendo maromas entre la inflación y la brecha cambiaria que los golpea a discreción y así podríamos seguir enumerando héroes empresariales que siguen marchando de forma admirable. Los profesionales independientes de igual manera; usted levanta el teléfono y consigue a su médico, su abogado, su contador y tantos otros que siguen fajados a diario.

Que nadie venga aquí a enarbolar banderas opositoras mentando a los empresarios o minimizando sus logros. El solo hecho de poder usar ese apelativo es meritorio de sendas medallas al empeño, la constancia y la resiliencia. Ciertamente, estamos pasando aceite con lata y todo, pero aún no hemos tumbado el rey. ¡Aquí hay mucho más que bodegones!

Y ya que estamos en esto hago una propuesta a la oposición. Escojan los candidatos a las primarias por su currículum, descarten de una vez todos los bates quebraos' y le presentan al país solamente aquellos pocos que estén calificados por su trayectoria y su hoja de vida para regir los destinos del país. No propongan una lista que tenga a Calderón Beri al lado de Bernabé Gutiérrez. Por favor.

guillermomendozad@gmdconsultor.com

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