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Opinión

Eddie A. Ramírez S.

Los resultados electorales del 21N fueron los esperados. Debido a la división y torpezas de la oposición, era muy poco probable que el ochenta y cinco por ciento del rechazo a Maduro se tradujera en que el sector democrático ganara gobernaciones y alcaldías en donde es mayoría. La elevada abstención evidencia rechazo al régimen, pero también a la oposición.

Del lado del régimen: hay que enfatizar que sus maniobras fuera de la ley produjeron un proceso que no cumplió con los estándares internacionales. Un Consejo Nacional Electoral parcializado, expropiación de las tarjetas de los partidos políticos Acción Democrática, Voluntad Popular, Primero Justicia y Copei, para otorgarlas a grupos comprados por el régimen para dividir y desorientar al electorado, inhabilitación de candidatos de la oposición, censura de medios de comunicación, presión a los empleados públicos y a quienes reciben dádivas, casos en los que impidieron el ingreso a los centros de votación a los testigos de la democracia, además de algunos abusos de militares del Plan República, agresiones de los paramilitares rojos, como en el municipio San Francisco del estado Zulia, con saldo de un ciudadano asesinado y varios herido, y cupos de gasolina solo para movilización de los partidarios del oficialismo, fueron algunos de los atropellos.

Del lado del sector democrático: Con las excepciones del caso, la dirigencia opositora no estuvo a la altura de las circunstancias, con descalificaciones mutuas y dando prioridad a sus intereses partidistas o personales. Su actuación es censurable. Hay que reclamar la proliferación de candidatos, la selección de algunos no relacionados con la circunscripción electoral o poco idóneos y los mensajes contradictorios. También la prédica de muchos de que no se debería votar, pero sin ofrecer otra alternativa viable.

¿Qué hacer?: Corresponde a la dirigencia opositora reconocer errores, hacer propósito de enmienda, depurar sus partidos de los corruptos enquistados y ofrecer a los ciudadanos una nueva visión de lo que debe ser el desarrollo de Venezuela. Refiriéndonos solo a los últimos cien años, nuestro país ha tenido períodos de auge que no han sido sustentables y que no han resuelto los problemas fundamentales de la población. Seguimos teniendo un inaceptable porcentaje de pobreza, hemos graduado excelentes profesionales, pero fallado en formar buenos ciudadanos, continuamos dependiendo del ingreso petrolero, el Estado tiene poder sobre vidas y haciendas, el sector privado ha sido acosado y los servicios públicos son muy deficientes. Por miopía, a los presidentes solo los evaluamos por las obras públicas realizadas, que fluctúan de acuerdo con los precios del petróleo.

Hay que reconocer la valentía de muchos dirigentes políticos en la lucha contra las dictaduras de Gómez, Pérez Jiménez y de Chávez-Maduro. Algunos fueron asesinados, otros sufrieron cárcel, torturas y exilio. Sin embargo, no lograron orientar al país hacia un desarrollo sustentable. La mayor parte del tiempo lo han utilizado en la lucha política para llegar al poder. Quienes lo alcanzaron, unos más, otros menos, establecieron controles para limitar el radio de acción del sector privado, crearon numerosas empresas del Estado, favorecieron el clientelismo político, la autoridad del presidente de la república y el centralismo, no le dieron la debida importancia a la educación , ni al sistema de salud, tampoco se preocuparon por el mantenimiento de las instituciones y de la infraestructura. Con las excepciones que confirman la regla, quienes han estado o están en la oposición predican más de lo mismo, diferenciándose solo en matices.

Ese comportamiento de la dirigencia no es inédito. Cabe citar que tal día como mañana, en 1948, se produjo un golpe de Estado en contra del novelista Rómulo Gallegos. La narrativa de los políticos lo achacó a la ambición de los militares. ¡Falso! La realidad es que se produjo por fanatismo, tanto de dirigentes de Acción Democrática, como de Copei y de URD.

En ese entonces, los errores del gobierno fueron el postular a la presidencia a nuestro ilustre novelista, quien no era la persona para enfrentar la conflictividad política, el sectarismo adeco durante el período 1945 a 1948, reconocido por el mismo Betancourt, y las divergencias entre los dos Rómulos. Del lado de la oposición fue una equivocación la agresividad de Copei, de URD y de la iglesia católica que clamaban por una intervención militar y la justificaron cuando se produjo. Tardaron casi diez años en aprender la lección y acordar el Pacto de Punto Fijo.

Estos hechos los refieren varios autores, y es citado en el libro Construcción y destrucción de un país: Presidencias de Venezuela 1900-2020, de Rafael Gallegos y de quien esto escribe. Cabe preguntar cuánto tiempo le llevará a la actual dirigencia opositora crear un frente unido o si se requerirá un nuevo liderazgo.

Cuando se iniciaron las negociaciones en México postulamos la necesidad de dar prioridad a exigir condiciones para realizar un referendo revocatorio presidencial. Ojalá se logre, pero para que tenga éxito debemos ofrecer el nombre de nuestro candidato para la elección a realizarse treinta días después. Este fue uno de los errores del revocatorio contra Chávez, al intentar sacarlo sin ofrecer un mejor candidato. En esa oportunidad no tuvimos el coraje de aceptar que perdimos ese evento. Se creó el mito de las trampas de las máquinas, cuando la realidad es que los resultados fueron alterados cuando no tuvimos testigos. Cierto que el régimen ha hecho y hará trampa, y amedrentará con sus paramilitares y con algunos soldados. El reto está en construir un frente único con un mensaje que deje atrás las ideas del Estado todopoderoso.

Como (había) en botica: El Instituto de Prensa y Sociedad Venezolana informó que en el 2020 hubo 4.262 episodios de censurar a los medios de noticias digitales, afectando a 153 portales, 67 venezolanos y 86 internacionales.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Jesús Elorza G.

En fecha 21 de noviembre, hace 64años, estudiantes de la UCV y UCAB precedidos por los alumnos del Fermín Toro, Juan Vicente González, Luis Razetti y los normalistas de la Miguel Antonio Caro, iniciando la huelga en contra de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, se rebelaron contra el oprobio que simboliza una dictadura.

Hoy, cuando vivimos otra expresión dictatorial los estudiantes universitarios, una vez más, expresan a viva voz su rebeldía característica, en la búsqueda incesante de una sociedad libre. Un abrazo a todos los jóvenes universitarios quienes, a través de nuestra historia contemporánea, han sufrido los embates de los déspotas que se enseñorean en el poder. Nuestro reconocimiento sentido a quienes han ofrendado sus vidas, a los estudiantes presos, a los heridos, a los que han tenido que emigrar en aras de la libertad y la democracia.

A más de seis décadas de la gesta histórica de nuestros estudiantes, la lucha continúa, Venezuela está sufriendo la contracción económica más severa en la historia de América Latina, y una de las más catastróficas jamás vistas en un país que no estuviera en guerra. La economía se contrajo aproximadamente en un 70 por ciento entre 2013 y 2020, y para fines de 2020 será solo una quinta parte de lo que era cuando Maduro asumió el poder. Desde finales de 2017 esta depresión se ha combinado con hiperinflación. La Asamblea Nacional sitúa la inflación acumulada de enero a octubre de 2020 por encima del 1799 % y la tasa interanual en 3332 %.

Este declive ha provocado un colapso alarmante del nivel de vida de los venezolanos. El Programa Mundial de Alimentos estimó a principios de 2020 que “una de cada tres personas en Venezuela (32,3 por ciento) está en inseguridad alimentaria y necesita asistencia”. Tres cuartas partes de las familias encuestadas habían adoptado “estrategias de sobrevivencia”, reduciendo la cantidad y variedad de alimentos que consumían debido a ingresos insuficientes. La organización benéfica católica Caritas informa que de cada 100 niños a los que ayuda, 59 muestran signos de retraso en el crecimiento como resultado de la desnutrición. “La gente ha perdido su capacidad de recuperación”, dice un trabajador senior de una ONG. “Mucha gente se muere de hambre en sus hogares”.

Hoy, al igual que en el ayer debemos elevar nuestra voz de protesta frente a un régimen autocrático y totalitario causante de la profunda crisis económica-política y social que hoy vive nuestro país. “Estudiar y Luchar” es un lema que define una conducta de compromiso social por la Libertad y la Democracia.

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Werner Corrales

El título que tiene este escrito se refiere a la cohesión que es necesaria entre los demócratas para que podamos comenzar a construir una democracia venezolana que asegure progreso y libertad para todos, comenzando por salir de esta tiranía.

La pregunta completa es si habrá servido de algo la agria confrontación interna que crece hace años en la Oposición, la cual ha llegado a los niveles más altos en la víspera de estos comicios.

Pues habrá merecido la pena, digo yo, si a la luz de la experiencia -sea la que sea-logramos construir una mayoría pensante capaz de unirse en unos objetivos que sean más trascendentes que ganar una elección, una mayoría dispuesta a identificarse en una misma agenda de cambios, no solo en una lista de candidatos.

Y creo que esa nueva cohesión se puede lograr por varias vías que pasan por las elecciones de hoy.

Por ejemplo, podría lograrse esa cohesión porque el 21/11 se demuestre definitivamente que con este régimen no se alcanzan elecciones libres; igual podría lograrse si en estas elecciones se demuestra que la mayoría opositora (la cual suponemos real) se expresa en los resultados que serán anunciados por el CNE.

Y por cierto, también habrá merecido la pena si logramos unirnos en el convencimiento de que hay que cambiar tanto al régimen gobernante como a quienes “gobiernan” en la Oposición.

En fin, habrá merecido la pena esta división si ella nos lleva a descubrir la verdadera realidad que deberemos enfrentar después del 21/11.

21 de noviembre de 2021

 1 min


Jesús Seguías

La abstención de los venezolanos en las elecciones de hoy evidencian la falta de interés en los asuntos políticos. La mayoría decidió quedarse en casa. Un mensaje escandaloso a todo el estamento político venezolano.

1. Hoy concluye un ciclo. Tanto el chavismo como la oposición han trabajado con mucha eficiencia para obtener los resultados que lograrán en las elecciones de hoy. O sea, cada quien será responsable de sus victorias y derrotas, incluyendo de la abstención de los venezolanos.

2. La abstención de los venezolanos en las elecciones de hoy evidencian la falta de interés en los asuntos políticos. La mayoría decidió quedarse en casa. Un mensaje escandaloso a todo el estamento político venezolano.

3. Por cierto, a la hora de medir correctamente las cifras de participación, hay que considerar los casi seis millones de venezolanos del éxodo. Eso reduce la población electoral activa en Venezuela a unos 15 millones de electores aproximadamente. Esa es la base para la medición real.

4. Sin duda alguna, estas elecciones sirven de marco para redefinir la política venezolana. O sea, hay que rehacer el país y poner fin a la camorra inútil y pendenciera. Tanto el chavismo como la oposición deben reformularse a fondo, salir del siglo 19 y 20 y entrar en el 21.

5. A partir de mañana, Venezuela tiene dos grandes nuevas tareas como nación: a) La reconstrucción de todas las estructuras políticas del país. b) La reconstrucción de la economía, levantar el aparato productivo, elevar la calidad de vida, y forzar el retorno de millones del éxodo.

6. Venezuela está extenuada. Ya no tolera la camorra de políticos que le fallaron al país. Ahora debe iniciarse una nueva agenda basada en la nueva política y la nueva economía. Esta debe ser la nueva pasión de los venezolanos. Y para ello es fundamental la reconciliación de todos.

21 de noviembre 2021

El Nacional

https://www.elnacional.com/venezuela/hoy-concluye-un-ciclo-analisis-de-j...

 1 min


Américo Martín

Yo había cumplido nueve años y era, como digo antes, un adeco “de respiración” Nunca esperé pasar de ese límite.

Los antiguos jóvenes de la UNE fundaron Alianza Nacional y posteriormente una estructura desde la cual postular a Rafael Caldera. Tenía apariencia provisional pero con el correr del tiempo se consolidó como un fuerte movimiento político. Se llamó Comité de Organización Política Electoral Independiente. Semejante nombre se olvidó y hasta desapareció del recuerdo, pero sus siglas, Copei, tomaron vuelo y sustancia propia al punto que cuando son mencionadas nadie se ocupa de descifrar su primario significado. No pocos escriben Copey, suponiendo tal vez que se trate del conocido árbol, también denominado Clusia o mamey silvestre. Ciertos retóricos creen saberlo todo. Se darán a explicar que de sus hojas verdes viene el color de la tarjeta del partido fundado por Caldera.

Gallegos presidente

La victoria de AD fue abrumadora. Aunque un resultado de ese tipo se esperaba, no por eso la entrada de Rómulo Gallegos a Miraflores dejó de despertar intensas emociones. Era el triunfo de la educación sobre los cuarteles. La victoria civil, borrando profundos rastros de militarismo. El primer novelista de Venezuela, el más conocido mundialmente, limpiaba los últimos residuos de gomecismo en la sede del poder ejercido durante 35 años por tiranos bárbaros.

Digo “residuos” a conciencia, porque López Contreras, seamos justos, fue el audaz que comenzó a quitarle la espoleta a la bomba gomecista, y el presidente Medina era un hombre tolerante y progresista. Su sistema sin embargo conservaba mecanismos inaceptables para las mentalidades democráticas. Y ese detalle, “lo que le faltaba a Medina”, me permitirá con el tiempo comprender los motivos de un debate clave entre medinistas y comunistas por un lado, y adecos por el otro.

Fue una de las primeras confrontaciones políticas densas, verdaderamente de fondo, escuchadas por mí en mi temprana juventud. Las argumentaciones eran excluyentes pero interesantes. Eran dos líneas paralelas proyectadas al infinito. El debate no cesó de recoger nuevos participantes, incluso me permití hacer algunas intervenciones, seguramente jactanciosas.
Se trataba de saber si el golpe del 18 de octubre protagonizado por AD y los militares se anticipó dolorosamente a una evolución natural hacia la democracia o realmente abrió y profundizó un histórico avance hacia ella. Las especulaciones siguen abiertas.

Fue un intercambio realmente notable, una partición de aguas, una polémica necesaria extendida a terrenos más elevados. Esa confrontación política se fue relacionando con la histórica lucha entre la socialdemocracia y el comunismo. Para fortuna de los memoriosos, se cuenta con la dura discusión periodística protagonizada en 1944 por Rómulo Betancourt y Miguel Otero Silva. En 1980 será cuando me tocará leer completa esta vieja y notable polémica. De la forma como se relacionó con mi generación iré hablando según vayan surgiendo las oportunidades. A otros detalles sobre los orígenes de la socialdemocracia en Venezuela me referiré más adelante, a propósito de un debate público celebrado entre Carlos Canache Mata y yo.

Los militares parecían someterse al universo de lo civil. Los líderes del 28 se unían al torrente civil empalmando con personajes como José Rafael Pocaterra, con la garra viva encarnada en sus cuentos grotescos y su novela emblemática. Y estaban los dos Rómulo: el novelista venezolano más conocido en el mundo y el político cuyo talento había puesto la universidad en el Palacio de Miraflores. Por eso tanto la candidatura de Rómulo Gallegos como su victoria habían sido totalmente obvias.

Para evitar posibles intrigas, a instancia de Betancourt, todos los integrantes de la Junta Revolucionaria de Gobierno –comenzando por él– resolvieron declinar sus candidaturas. Nos hicimos el harakiri, dirá tiempo después Betancourt.

En principio estos acontecimientos, si bien me llamaban la atención, tenían escasa relación conmigo, un muchacho por completo ajeno a la política cuyo ambiente se reducía a su familia, su barrio y consabidas pandillas, el estadio de beisbol, los romances con muchachas del colegio, los filmes de fin de semana en el Alameda, el Boyacá, el América, el Dorado, y los circos trashumantes que agitaban los corazones.

Pero ya he explicado que mis tíos maternos militaban en Acción Democrática. Por eso cuando este partido accede al poder el 18 de octubre de 1945 nos sentimos en alguna forma vinculados a la política, atraídos por aquel gobierno de escritores, poetas y políticos de origen universitario. El país y el mundo pudieron sentir que se habían extinguido los últimos vestigios del militarismo abriéndose una luminosa era civil.

Una tierra dominada desde la guerra de independencia por militares le daba una vuelta a la historia. De los cuarteles a las universidades. De las armas a las letras. Era un destino manifiesto, Gallegos era el árbol robusto bajo cuya sombra se agrupaban los jóvenes de la generación del 28. Rómulo Betancourt era el ídolo del momento pero en aquella emergencia juvenil despuntaban Jóvito Villalba, tenido como el mejor orador del momento, Miguel Otero Silva, entonces más poeta que novelista, el poeta Pío Tamayo, Joaquín Gabaldón Márquez, Raúl Leoni, Carlos Irazábal, Isaac Pardo, Pedro Juliac, Rafael Vegas, Israel Peña, José Antonio Marturet, para solo mencionar a los más conocidos por mí o de quienes tuve noticias cercanas.

Sus boinas vascas de color azul devinieron su marca de identidad como lo recoge el hermoso himno de la Universidad Central;

Nuestro mundo de azules boinas, os invita su voz a escuchar, empujad hacia el alma la vida, en mensaje de marcha triunfal.

No había propiamente motivaciones ideológicas en mi lento acercamiento a la política. Era cosa de símbolos flotantes y ejemplos personales. El punto de deslinde era el civilismo. Civilización contra barbarie. Santos Luzardo contra doña Bárbara y míster Danger.

Twitter: @AmericoMartin

Américo Martín es abogado y escritor.

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Carlos Raúl Hernández

1. A los veintitantos años era dirigente de la izquierda y aprendí en intensas polémicas que cuando el gobierno es el caos, la oposición debe ser el orden, cuando aquel es violento, debe proponer la paz, si viola la ley, debe representar el Estado de Derecho. Me hice fundamentalista del voto, de la ley y de la democracia, con un planteamiento que no he abandonado desde mi primer libro: la “Ampliación y profundización de la democracia”. Hoy cuando el sistema luce lejos del sentido común y político, tenemos las consecuencias de esa pérdida. A partir del nuevo año, que creo comienza el 21N, tendremos una etapa diferente de gobierno y oposición, quienes parecieran rectificar para detener el antagonismo y la violencia. Se vienen dando pasos de cambio, ojalá continúen y si es así, sería incomprensible oponerse.

2. Las revoluciones del siglo XX han tenido tres modelos de desenlace: el derrumbe soviético, el enquistamiento inhumano de Corea del Norte o Cuba, y el viraje con crecimiento geométrico de la riqueza del “socialismo de mercado”. Importantes sectores del PSUV comprobaron que el marxismo combate “la burguesía”, los “opresores” y destruye así la producción, trae miseria, y la experiencia lo demostró a toda velocidad en Venezuela. La tragedia cubana ilustra que “ser rico es glorioso” como dijo el gran héroe Deng Xiaoping. Entre 2000 y 2021, China pasó a disputar el liderazgo económico del mundo a Estados Unidos, y Cuba es un doloroso museo arqueológico de la historia.

3. Venezuela intentó la cubanización por dos vías. Jorge Giordani con sus teorías aberrantes y anacrónicas, estatizó empresas, y declaró la lucha de clases a los productores, quebrando 65% de estos. Según él había que mantener la pobreza para que así la gente dependiera del Estado por necesidad. Y un sector opositor impulsó el mismo mecanismo inhumano y desquiciado, como confesó el Embajador de Narnia en la OEA: bloqueo, sanciones, hostilidad internacional para provocar “estallido social” y golpe de Estado, en prueba de altos niveles de amoralidad e ignorancia. Esa aberración bifronte fracasó.

4. En el diálogo de México deben llegar a conclusiones contundentes. El gobierno venezolano aspira quitarse el embargo, y el norteamericano “muerte súbita” de éste, pero es una negociación y ambas partes deben ceder y avanzar. No es el Tratado de Versalles, dijimos, sino un “deal” entre ambos. Hasta los gallos cantan que “las sanciones no derrocan gobiernos”, pero afectan a niños y jóvenes, en quienes quedan cicatrices.

5. Pacificar e institucionalizar el país obliga a coincidencias de fondo. Una nueva elección de la Asamblea Nacional debería ser digerible y tal vez una elección presidencial adelantada. Se deberían cauterizar tumores en la Constitución, el Referendum Revocatorio y la Constituyente que no existen en ninguna democracia decente del mundo y son nocivos juguetes revolucionarios, promotores de inestabilidad para el sistema político y que nadie puede gobernar seriamente. El segundo de esos dos monigotes tercermundistas se resurgió en Latinoamérica como vía revolucionaria. Nadie debería dormir tranquilo mientras existan.

6. Se debe avanzar en la reforma económica, al estilo de China, Vietnam y también Nueva Zelanda e Irlanda, estos dos dirigidos por extraordinarias mujeres, y en la descentralización. Venezuela está hipercentralizado, eso dificulta que los recursos “bajen” a la base de la sociedad, creando un Estado acromegálico y débil, incapaz de atender las necesidades y menos en la provincia.

7. La falta de recursos es un grave obstáculo para impulsar crecimiento sostenido de empleo y riqueza. Durante la crisis de 1929 se ralentizó o detuvo el flujo de capitales al Tercer Mundo. Pero en el Cono sur se aplicó la política denominada “insuficiencia dinámica”: dar máximo de facilidades y eliminar restricciones al escaso ahorro interno, lo que permitió a Argentina, Chile y Uruguay soportar la escasez de capitales internacionales, gracias al diálogo con los empresarios permitió liberar trabas a la inversión, y dedicar un gran esfuerzo a la formar los ciudadanos para el trabajo, y que aprendieran rápidamente oficios que dan acceso a ganarse la vida (albañiles, talabarteros, carpinteros, electricistas, herreros y demás oficios).

8. Si la decisión de hacer una carretera en Coloncito o un puente en Montalbán, se centraliza en Caracas- son 335 municipios- la ciudadanía está condenada a las carencias. En un estudio de hace muchos años, entrevistado el Ministro de Educación de la época, tenía en su despacho varias rumas de documentos amarillados. Eran solicitudes para dotación y reparación de escuelas. Ante el asombro por lo remoto de la posibilidad de que pudiera firmarlas, respondió que por lo menos esas estaban en su mesa. Abrió la puerta de un pequeño salón casi hasta el techo de montones de papeles y comentó “después vendrán estas”. La descentralización territorial, consiste en transferir capacidades y recursos para tomar decisiones en su espacio a estados y municipios, agilizar las decisiones administrativas y aligerar los altos mandos del gobierno para no acogotarse con esas tareas y dedicarse a trazar y dirigir la marcha de las grandes líneas de desarrollo nacional. Esa es la autogestión verdadera.

@CarlosRaulHer

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Mariana Mazzucato

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) realizada la semana pasada en Glasgow, participé en un panel con líderes políticos nacionales, que incluía a la Primer Ministra escocesa Nicola Sturgeon y la Ministra española de Transición Ecológica Teresa Ribera, para hablar acerca de cómo tomarnos en serio la economía verde. En momentos que los líderes mundiales, abrumadoramente hombres, hacían tiras y aflojas sobre compromisos, posturas y promesas, -lo que la activista sueva Greta Thunberg memorablemente calificó como más “blah, blah, blah”- nuestro panel de cuatro mujeres se centró en qué nuevas herramientas e instituciones necesitará el planeta en su proceso de descarbonización.

Tras la COP26 es más evidente que nunca que las promesas desde arriba no bastan y que, más bien, se necesita una transformación estructural e institucional desde las bases mismas. Nuestra única esperanza de mantener el calentamiento global dentro de límites “seguros” (de hecho, el objetivo acordado es mucho más seguro para unos que para otros) es acelerar una transición verde con una masiva inversión pública coordinada que apunte a saltos de innovación y a un cambio de paradigma económico.

Tal como el cambio climático es un fenómeno dinámico y no lineal causado por una serie de puntos de inflexión –cada uno con repercusiones que hacen extremadamente difícil de predecir el ritmo y la escala de cambio-, el proceso de restringirlo o incluso revertirlo depende de puntos de inflexión en cascada en la dirección contraria. Si se pudieran dar saltos sinérgicos en innovación tecnológica y transformación institucional, se podrían precipitar bucles de retroalimentación positiva y efectos multiplicadores acumulativos.

Esa es precisamente la dirección de lo que llamo una política de innovación orientada a una misión. Tenemos que reunir y organizar recursos y alinear políticas en torno a objetivos medibles, como el surgimiento de nuevas innovaciones tecnológicas y la preparación de nuevos mercados. Cada misión debe inspirar y catalizar, y hacer que nuevos actores y sectores innoven de maneras nuevas y colaborativas, sea para hacer que una ciudad alcance la carboneutralidad o lograr un océano sin plásticos. Cada misión debe reunir inversiones de distintos actores, con unas fuertes condiciones para cualquier tipo de apoyo público, de modo que impulse “cascadas de inflexión hacia arriba” Sin embargo, para reorientar la economía en torno a saltos de innovación, necesitaremos nuevas instituciones en todos los niveles, desde lo local a lo global, que amplíen el actual horizonte tecnológico y abran el camino hacia un futuro de emisiones cero.

En el nivel internacional, por ejemplo, un “CERN de tecnologías climáticas” (que tenga por modelo el cuerpo de investigación científica supranacional europeo) podría coordinar las inversiones de los gobiernos participantes, mediante una hucha colectiva para financiar el desarrollo de tecnologías innovadoras que el sector privado no desee desarrollar por ser estas muy riesgosas o sus retornos financieros demasiado escasos. Esta idea fue destacada en el informe final del Panel del G7 sobre Resiliencia Económica, en el que representé a Italia.

En el nivel nacional, los bancos públicos de inversión verde pueden proporcionar el capital paciente necesario para expandir mercados de cero emisiones de carbono. Un modelo prometedor es el del Banco Nacional Escocés de Inversiones (a cuya creación tuve el honor de ayudar), una institución financiera pública cuya principal misión es ayudar a descarbonizar la economía escocesa. El nuevo banco canalizará la inversión entre sectores y empresas que se estén especializando en tecnologías de cero emisiones de carbono.

Por último, pero no menos importante, está el nivel municipal, que es donde la acción climática se materializa en proyectos tangibles como la vivienda de cero emisiones de carbono, vecindarios sin vehículos y cadenas de suministro circulares. Aquí, el nuevo Consejo de Iniciativas Urbanas, del que el University College de Londres, la Escuela de Economía de Londres y ONU Hábitat son coanfitriones, tiene un papel crucial para compartir información sobre proyectos exitosos y alinearla con acuerdos internacionales, no en menor medida los que provengan de la COP26.

Para despegar, estas instituciones deberán ganarse la confianza y la participación de los ciudadanos, específicamente los trabajadores vulnerables. Los gilets jaunes (chaquetas amarillas) y otros movimientos de protesta ciudadana han demostrado por qué el impulso para la transición verde debe venir desde abajo. Las consideraciones que sustentan las propuestas del Nuevo Trato Verde giran alrededor de cómo hacer las que las energías populares pongan a la gente al centro de la transición económica.

Participación popular significa involucrar a los ciudadanos en procesos de nivel comunitario, como la Comisión de Renovación de Camden, que ha hecho uso de debates clave entre asociaciones de residentes para poner conjuntos de viviendas sociales al centro de la estrategia de crecimiento limpio del municipio de Londres. Además, implica invitar a asociaciones comunitarias, cooperativas y sindicatos a formar “asociaciones por los bienes públicos” con los gobiernos. Otra opción es crear asambleas ciudadanas sobre el cambio climático, como se ha hecho en España. Tales innovaciones institucionales servirán de base para un nuevo contrato social, la única forma de generar confianza pública y alcanzar una transición socialmente justa.

El mayor error del activismo climático ha sido no comunicar de manera realista y atractiva una transición verde que promueva los intereses de los trabajadores. Un Nuevo Trato Verde que genere buenos empleos nuevos, eleve los estándares de vida, y reduzca la precariedad y la desigualdad debería ser su máxima prioridad. El éxito de la transición verde dependerá de medidas que aseguren a los trabajadores cuyos empleos estén amenazados por la descarbonización el desarrollo de habilidades y empleos en la nueva economía. En su defecto, se les debería otorgar un ingreso mínimo garantizado como un derecho básico.

Eso no ocurrirá a menos que los trabajadores tengan un lugar en la mesa de negociaciones. Sean cuales sean los nuevos compromisos a los que llegue la COP26, debemos redoblar el trabajo tras bambalinas de desarrollo de instituciones, con especial énfasis en ampliar la participación para incluir a los ciudadanos de a pie. Para evitar un desastre climático se necesitará una experimentación generalizada con nuevas tecnologías y, no menos importante, con nuevas instituciones en todos los niveles.

16 de noviembre 2021

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/climate-institution-buildin...

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