Pasar al contenido principal

Opinión

Víctor Rago A.

Premeditación y alevosía siempre han formado parte de los recursos del régimen contra la universidad. La primera porque sus «políticas» en materia de educación superior han supuesto cuidadosa preparación y planeamiento meticuloso con el fin de que las instituciones universitarias se amolden a su proyecto político (lo que afortunadamente no ha sucedido). Y alevosía porque el Ejecutivo ha gozado de todas las ventajas del poder total para pretender alcanzar sus propósitos en detrimento de la libertad intelectual inherente a la vida académica y de los aspectos materiales de la autonomía universitaria.

En cambio, el crimen gubernamental contra la universidad pública nacional, especialmente la autónoma, se había servido menos del agravante de nocturnidad. Es verdad que en el pasado pueden encontrarse acciones llevadas a cabo «entre gallos y media noche», con la aviesa intención de que el nuevo día sorprendiera ingratamente a los universitarios con alguna maniobra lesiva a la institucionalidad. Al fin y al cabo, desenvolverse en tinieblas es lo propio de un gobierno tenebroso.

Pero ningún antecedente es equiparable al despliegue de cinismo rampante puesto de relieve la noche de este 22 de octubre, cuando el mandamás Maduro inspeccionaba el «rescate» de la Ciudad Universitaria acompañado de un servicial y nutrido séquito en que descollaban la rocambolescamente llamada «primera combatiente» Cilia Flores, la vicepresidente Rodríguez y Jacqueline Faría, jefa de la «Misión Venezuela Bella» (una de tantas cursilerías designativas que adornan la nomenclatura del autoritarismo).

En dicha ocasión, trabajosamente embutido en un pupitre en un aula de clase, el señor Maduro volvió a oficiar – como dispone la premeditada publicidad gobiernera- de salvador de la UCV y tras acusar alevosamente a las autoridades académicas de negligencia por el estado andrajoso de la Ciudad Universitaria, anunció con lóbrega nocturnidad la elevación de la señora Faría –entre cuyas credenciales de mérito figura la oferta engañosa de potabilización del río Guaire- a la dignidad de «protectora» de la UCV.

Esta grotesca performance propagandística, flagrante violación de la Constitución y la Ley de Universidades, se representó en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas. ¿Casualidad? No la hay para quien actúa prevalido de las ventajosas circunstancias mencionadas.

Frente al desmán solo se abre un camino: la movilización resuelta de la comunidad universitaria, toda ella energía creadora, convicción democrática y compromiso por la libertad para que en su propia salvación despunte el alba del país.

Universidad Central de Venezuela

26 octubre 2021

 1 min


Jesús Elorza G.

Para la celebración de la Noche de Brujas, a Nicolás se le ocurrió, nada más y nada menos que, visitar a la Universidad Central de Venezuela UCV.

-Al oír eso, la Primera Combatiente exclamó “Tú lo que estas es loco” en esa casa de estudio oligárquica nadie te quiere ¿Qué coño vas a hacer allí?

Tranquila mi amorcitico, respondió Nicolás. Aprovechemos que es “Jalogüin” y le caemos por sorpresa a Cecilia y su combo…

-Sigo sin entenderte, y menos con ese spanglish que hablas dijo Cilia…

Te explico, vamos a realizar una acción revolucionaria en la cual “Las sombras revolucionarias derrotaremos a ese refugio de opositores”. No vamos a seguir calándonos esa consigna que los contrarrevolucionarios gritan a cada rato ¨La UCV es la casa que vence las sombras”. Por ello, he decidido voltear la tortilla y decirle al mundo que “Las sombras revolucionarias venceremos a la casa”.

¿Y cómo lograríamos eso? Preguntó la primera combatiente.

Bueno, como es “jalogüin” convocaremos a nuestro gabinete ejecutivo a una concentración en La Tumba (sede del SEBIN) en Plaza Venezuela y desde allí, entre gallos y medianoche marchamos hacia la universidad. Yo iría disfrazado de Drácula, porque aspiro dejar sin una gota de sangre a los opositores. Tú mi amor, serás mi vampiresa predilecta. Jorge, será Frankestein y su hermana envuelta en vendajes será La Momia. Tiby, nuestra nueva ministra para la Educacion Superior asumirá el terrorífico papel del Monstruo de la Laguna Negra. Para recordar a nuestro insigne diplomático, secuestrado por el imperialismo, diremos que el Hombre Invisible es Alex. Para el papel del Fantasma de la Opera, nadie mejor que el cantante Carvajal.

Al estar todos reunidos, saldremos a la media noche en una comparsa acompañados por Los Corraleros de Majagual, que, para deleite de todos, tocaran su éxito “Vampiro, vampiro”. Al llegar a la entrada dela universidad, nuestros policías, con sus caretas de la muerte, le preguntarán a los vigilantes “Trick or Treat” que sería algo así como “O nos dejan pasar o los quebramos aquí mismo”.

Una vez dentro del recinto, nos detendremos en la Plaza del Rectorado, cerca del reloj, para que los camaradas Babalaos cubanos hagan su trabajo de Paleros y con la quema de huesos y calaveras invoquen la presencia de Fidel, Hugo, Kadaffi, Mao, Hitler y Stalin.

Luego, en nuestra marcha triunfal, ingresaremos al Aula Magna, en donde hare los anuncios revolucionarios para la nueva era de “La casa de las sombras” y confirmaré como “Protectora de la UCV” a la Bruja Jacqueline para que la dirija, desde las alturas, volando en su escoba.

¿Y eso por qué? pregunta Frankenstein.

Por qué en el día jamás podrá entrar a esta universidad, pero volando no podrán alcanzarla.

Te la sabes todas Drácula, expresaron todos los integrantes de la monstruosa comparsa.

Gracias camaradas, dijo Nicolás con sus colmillos al aire, pero apresurémonos, está amaneciendo y están comenzando a llegar los estudiantes, profesores, empleados y obreros que no van a permitir la presencia de sombras en el sagrado recinto del Alma Mater.

En las primeras horas de la mañana, los medios de comunicación informaban en cadena nacional que la “Protectora” había decidido otorgarle el “Doctorado HORRORIS Causa” al Drácula Nicolás.

 2 min


Humberto García Larralde

Al leer la novela del reconocido escritor nicaragüense, Sergio Ramírez, Tongolele no sabía bailar, resalta la similitud entre lo ocurrido recientemente en el país centroamericano y la descomposición política y moral vivida en Venezuela bajo Maduro. Se refiere a los trágicos acontecimientos de 2018, cuando fue reprimida la masiva protesta contra las reformas al sistema de seguridad social, con turbas de malandros y esbirros “revolucionarios” armadas por los cuerpos de seguridad. Parece una hoja tomada de la experiencia venezolana. Terminó ese año con la muerte de más de 300 nicaragüenses por fuerzas represivas al servicio de Daniel Ortega y su esposa-vicepresidente, Rosario Murillo. En su mayoría fueron jóvenes, muchos de ellos estudiantes universitarios y de secundaria.

Ramírez ha aclarado en entrevistas posteriores que lo que escribió fue una novela y que no pretendió hacer un reportaje riguroso de estos hechos como documento histórico. No obstante, ello en absoluto le resta autenticidad a su obra. Quien sepa algo de la historia reciente de Nicaragua, conoce que Sergio Ramírez, además de laureado escritor premiado internacionalmente por sus novelas, fue militante activo del Frente Sandino de Liberación que derrocó la dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua. Integró la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional creado tras el triunfo de la Revolución Sandinista y luego fue vicepresidente del gobierno de Daniel Ortega (1985-90). A pesar de romper en 1990 con sus antiguos compañeros de lucha, siguió viviendo, hasta hace poco, en su país. Esta novela no deja dudas de que su autor está muy familiarizado con las idiosincrasias y vicisitudes de sus compatriotas, como con la naturaleza dictatorial del régimen. Tan bien refleja lo padecido en la sangrienta represión de 2018, que fue prohibida su circulación en Nicaragua y Ramírez obligado, en julio de este año, a exiliarse.

La similitud entre Venezuela y Nicaragua no es una mera casualidad. Ambos regímenes son expresión de autocracias sumamente crueles que, con tal de mantenerse en el poder, no han vacilado en desatar la guerra contra su propia población, apoyándose en instrumentos propios del terrorismo de Estado. El ductor de tan nefasto comportamiento ha sido, en ambos casos, la dictadura cubana, que ha acumulado una vasta experiencia reprimiendo, de raíz, cualquier protesta. “Dentro de la revolución todo, fuera de la revolución, nada”, gustaba decir Fidel, parodiando a Mussolini[1]. En este sentido, los tres países conforman una especie de modelo, cada uno con sus particularidades, que ilustran las perversidades de aquellos dispuestos a desmantelar el Estado de Derecho liberal en nombre de una “revolución”.

En Nicaragua y Venezuela la corrupción jugó un papel central en la destrucción de la institucionalidad democrática, disfrazada, en ambos casos, con una retórica revolucionaria, más genuina –al menos al principio— en el país centroamericano. Fueron conformándose autocracias altamente centralizadas, sin autonomía ni equilibrio de poderes, transparencia ni rendición de cuentas, que forjaron complicidades que sirvieron para amalgamar los intereses de quienes ejercen el control del Estado. En Venezuela, la corrupción fue conscientemente dirigida por Chávez hacia los componentes más indignos de la Fuerza Armada. Logró, así, que traicionaran sus lealtades para con la patria en pro de las oportunidades de lucro que les ofrecía, dependientes, claro está, a que aquellas fuesen transferidas hacia él mismo.

En Nicaragua se hizo evidente que el poder corrompe, Lord Acton dixit. La primera etapa del gobierno sandinista terminó con la tristemente célebre “piñata”, en la que casas y otros bienes de la oligarquía desplazada pasaron a manos de muchos “comandantes”. Sin embargo, fue cuando el pacto de Ortega con el expresidente Alemán, prometiendo absolverlo –estaba preso por corrupto—a cambio de que los partidarios de éste en la Asamblea Nacional apoyasen la rebaja del porcentaje de votos requeridos para evitar una segunda vuelta electoral, que la corrupción terminó entronizándose como política. Así regresó Ortega al poder, después de 16 años, con apenas el 38% de los votos. Siguiendo el ejemplo de Maduro, fue adulterando comicios subsiguientes para garantizar su permanencia en el poder, llegando a hacer elegir a su esposa, Rosario Murillo, su vicepresidente. Para las elecciones presidenciales del próximo noviembre, ha fabricado infundios con los cuales meter presos o ahuyentar del país a sus rivales democráticos, asegurando su probable victoria, no obstante la fuerte caída en su popularidad.

Como en nuestro país, lo anterior se posibilitó conculcando la independencia del poder judicial y relajando otros resguardos institucionales, para poder forjar las complicidades requeridas para afianzar su poder. Al igual que en Venezuela, se fue conformando un Estado patrimonial, en el que muchos meten la mano, siempre y cuando –fiel a la prédica de Fidel—se mantuvieran “dentro de la revolución”. El botín a repartir provino en buena parte de la ayuda de Chávez a Nicaragua: petróleo a descuento, financiamientos generosos, preferencias comerciales, programas sociales, viviendas y otras inversiones. Destaca el caso de Albanisa, empresa mixta entre PdVSA y Petronic (Nicaragua), denunciada como fondo de recursos para usufructo discrecional del dúo Ortega-Murillo.

En resumen, el “modelo” reseñado se basa en regímenes de expoliación, con fuerte protagonismo de una casta militar corrupta, que se ampara en discursos revolucionarios construidos con base en simbolismos y mitos épicos de la izquierda comunista. Con la destrucción del Estado de Derecho se ha instalado una situación de anomia, propia de Estados fallidos, en el que una oligarquía militar – civil hace y deshace, con auxilio de medios violentos, en su prosecución del lucro. Para ello polariza al país entre los suyos –patriotas, los buenos-- y quienes tilda como enemigos, Se comporta como ejército de ocupación, violando consuetudinariamente los derechos de estos últimos.

En fin, son regímenes gangsteriles, que se cobijan en una burbuja ideológica izquierdosa que les provee de una falsa realidad, ante la cual están eximidos de tener que justificar sus atropellos. El régimen cubano, celosa y férreamente controlado en el pasado por un exaltado comandante que no aceptaba límites a sus delirios, financiado generosamente por la extinta URSS y luego, Chávez, comparte este estado de descomposición, sobre todo, en lo que respecta al papel hegemónico, discrecional, de su Fuerza Armada y aparatos de seguridad. Las críticas que hacen terceros se descalifican por provenir de enemigos de la “revolución”, de la derecha, agentes del imperio. Izando la bandera anti-EE.UU., han concitado importantes apoyos externos, muchos de regímenes similares a los suyos –Rusia, Bielorrusia, Turquía—pero también de la teocracia iraní y de China. Asimismo, cuentan entre sus aliados a organizaciones criminales, tanto de la región (FARC disidente, ELN) como del cercano oriente (Hezbolá). Y --no podía faltar-- tienen la absolución de políticos e intelectuales de una izquierda en Europa y EE.UU. que, por sus posturas intolerantes y primitivas, son indistinguibles de la derecha retrógrada.

Eventos recientes en América Latina parecen amenazar a la institucionalidad democrática en la región. Las señaladas vinculaciones con la extrema izquierda del recientemente electo presidente del Perú; los devaneos populistas de Nayib Bukele en El Salvador; las posturas primitivas del chauvinismo de AMLO, en México; temores de una orientación antiliberal de la nueva constitución a redactarse en Chile; las insinuaciones de Bolsonaro de perpetuarse en el poder; y la inestabilidad preelectoral en Colombia, son indicios preocupantes. El peligro que plantean estos procesos es que, de continuar sin atenuantes, terminen degradados en regímenes dictatoriales de nuevo tipo, similares a los de Venezuela y Nicaragua. Los ingredientes populistas, tan enraizados en la historia regional, el interés de redes criminales internacionales y el sempiterno empeño desestabilizador de Cuba, están ahí.

[1] “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”.

 5 min


Katharina Pistor

La publicación de los «Pandora Papers», el nuevo trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (conocido por la sigla en inglés ICIJ), ha generado un escándalo mundial. La investigación del ICIJ descubrió a políticos, empresarios, deportistas e importantes figuras culturales ocultando y falseando su riqueza. Pero ¿qué probabilidades hay de que los abogados y contadores que los ayudaron deban rendir cuentas?

Las prácticas que la investigación del ICIJ sacó a la luz no son nada nuevo. Es verdad que la escala de las operaciones, su sofisticación y el grado de poder de fuego legal empleado para que los ultrarricos y poderosos puedan burlar la ley son un tema digno de salir en las noticias. Pero lo único realmente sorprendente es el hecho de que para exponer estas prácticas tuvieron que trabajar más de 600 periodistas de todo el mundo (a menudo, arriesgando su seguridad y sus carreras). Las dificultades que enfrentaron son prueba de hasta qué punto abogados, legisladores y tribunales han sesgado las leyes en favor de las élites.

Para ocultar su riqueza, los ricos y poderosos actuales se valen de estrategias legales que existen hace siglos. En 1535, el rey Enrique VIII de Inglaterra impuso restricciones a un instrumento legal llamado «uso», ya que ponía en riesgo las relaciones (feudales) de posesión de la tierra de aquel tiempo y servía como instrumento para no pagar impuestos. Pero astutas maniobras legales permitieron reemplazarlo en poco tiempo por otra figura todavía más poderosa: el «fideicomiso» (trust).

El trust (una figura que los abogados codificaron, y los «tribunales de equidad» del derecho anglosajón reconocieron) sigue siendo una de las herramientas legales más ingeniosas jamás inventadas para la creación y preservación de riqueza privada. En los viejos tiempos servía para que los ricos pudieran eludir las normas sobre la herencia. Hoy es el instrumento favorito para la elusión fiscal y la estructuración de activos financieros (entre ellos, títulos con respaldo en activos y sus derivados).

Desde un punto de vista funcional, el fideicomiso altera los derechos y obligaciones relacionados con la posesión de un activo, por fuera de la normativa formal aplicable, creando al hacerlo un derecho de propiedad encubierto. Para la constitución de un fideicomiso son necesarios un activo (por ejemplo, inmuebles, acciones o bonos) y tres personas: el propietario (fiduciante), el administrador (fiduciario) y el beneficiario. El propietario transfiere el título legal sobre el activo (aunque no necesariamente la posesión real) al fiduciario, que se compromete a administrarlo en nombre del beneficiario según las instrucciones del propietario.

El acuerdo puede ser totalmente secreto, ya que no hay obligación de registrarlo o revelar las identidades de las partes. Esta falta de transparencia convierte al fideicomiso en el instrumento perfecto para jugar al escondite con acreedores y autoridades tributarias. Y como el título legal y los beneficios económicos se dividen entre las tres personas, ninguna de las tres necesita asumir las obligaciones derivadas de la posesión.

El fideicomiso no se convirtió en el instrumento legal favorito de las élites globales por obra de alguna mano invisible del mercado, sino por un diseño legal deliberado. Los abogados fueron corriendo los límites legales; los tribunales reconocieron e hicieron valer sus innovaciones; y luego los legisladores (a quienes en muchos casos se puede suponer en deuda con donantes ricos) sancionaron estas prácticas en la legislación escrita. La eliminación de restricciones fue ampliando la aplicabilidad del derecho fiduciario.

La introducción de estas modificaciones legales permitió incluir en los fideicomisos una variedad de activos cada vez más grande y designar como fiduciarios a personas legales (en vez de jueces y otros individuos respetables). Además, se limitaron los deberes y obligaciones legales del fiduciario, y la duración de los fideicomisos se volvió cada vez más elástica. La combinación de estos ajustes legales convirtió al fideicomiso en un instrumento a la medida de las finanzas globales.

A los países que carecían de una figura de esta naturaleza se los alentó a emularla, y se aprobó un tratado internacional (el Convenio sobre la Ley Aplicable al Trust, La Haya, 1985) en tal sentido. Allí donde los legisladores se opusieron a crear la figura de fideicomiso, los abogados idearon instrumentos equivalentes sobre la base del derecho aplicable a fundaciones, asociaciones o corporaciones, apostando (a menudo, con razón) a que los tribunales reconocerían sus innovaciones.

Mientras algunas jurisdicciones hacían todo lo posible para ofrecer entornos legales propicios a la creación de riqueza privada, otras intentaron oponerse al arbitraje impositivo y legal. Pero ninguna restricción legal funciona si las legislaturas no tienen control sobre la determinación de qué leyes se aplicarán en su jurisdicción; y en la práctica, la era de la globalización ha dejado a la mayoría de las legislaturas desprovistas de ese control, ya que la ley se ha vuelto portable. Si un país no tiene la legislación «correcta», tal vez exista en otro. Mientras una actividad se realice en un lugar que reconozca y haga valer la ley extranjera, el papeleo legal y contable se puede transferir a la jurisdicción más favorable, y asunto resuelto.

Es decir, los sistemas legales nacionales se han vuelto alternativas dentro de un menú internacional de opciones, en el que los dueños de activos pueden elegir a qué leyes quieren atenerse. No necesitan pasaporte o visa, una cáscara legal es suficiente. Mediante la asunción de una nueva identidad legal, unos pocos privilegiados pueden decidir cuánto pagar de impuestos y qué regulaciones tolerar. Y si se presentan obstáculos legales más difíciles de superar, los principales estudios jurídicos del mundo tienen abogados que pueden redactar leyes para que cualquier país se ponga a la altura de las «mejores prácticas» de las finanzas internacionales. En esto, sirven de modelo paraísos fiscales y fiduciarios como Dakota del Sur y las Islas Vírgenes Británicas.

Los costos de estas prácticas los padecen quienes no tienen tanta movilidad o riqueza. Pero los daños derivados de convertir la ley en una mina de oro para ricos y poderosos trascienden con creces las desigualdades inmediatas que eso genera: en la medida en que esas prácticas ponen en duda la legitimidad de la ley, son un riesgo para los cimientos mismos de la gobernanza democrática.

Cuanto más insistan las élites ricas y sus abogados en que todo lo que hacen es legal, menos confiará la gente en las leyes. Tal vez las élites globales puedan seguir explotando las leyes para crear riqueza privada, pero tarde o temprano, todas las minas se agotan. Una vez destruida la confianza en las leyes, será difícil recuperarla. Y los ricos habrán perdido el activo más valioso que tienen.

Traducción: Esteban Flamini

11 de octubre 2021

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/pandora-papers-how-law-shie...

 5 min


Eddie A. Ramírez S.

La ambición es una cualidad positiva, siempre y cuando lo que se desea con vehemencia y los medios que se utilicen estén dentro de la ley y de los principios y valores de nuestra civilización. Un político debe ambicionar llegar al poder para proporcionar a la población las oportunidades para mejorar el nivel de vida. La envidia es un defecto cuando se experimenta pesar por el bien o éxito ajeno. La torpeza no es un defecto, sino la falta de criterio, por aquello de que lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta. Ante tanto pleito entre nuestros políticos de oposición, en medio de una situación económica desastrosa, de numerosos presos políticos en pésimas condiciones y de millones de compatriotas que han tenido que huir, cabe preguntar si esa conducta es producto de una ambición desmedida, de envidia malsana o simplemente torpeza.

¿Con qué cuenta la dirigencia? Para alimentar una legítima ambición política se requiere contar con el respaldo de los ciudadanos, tanto para integrar un buen equipo de trabajo, como para que acudan a votar ¿Tienen ese apoyo los dirigentes que ambicionan el poder? ¿Qué porcentaje de aceptación les otorgan las encuestas? ¿Consideran que tienen alguna probabilidad de llegar a corto plazo a Miraflores?

¿Qué factor les causa envidia de quienes perciben como competencia? ¿Tienen ellos más aceptación? ¿Han presentado un plan viable para salir del régimen? ¿Tienen un proyecto para la recuperación del país que haya entusiasmado a los ciudadanos?

No es el propósito descalificar a nadie. Todos han luchado para intentar recuperar la democracia. María Corina ha sido golpeada varias veces; Ledezma y Leopoldo estuvieron varios años presos , se fugaron y están exiliados; Rosales estuvo preso y exiliado. Capriles estuvo preso unos meses y Borges está exiliado. Tienen kilometraje político y no son torpes. Entonces, ¿qué les impide percatarse de que, con todo respeto, ninguno tiene, al menos en este momento, la aceptación popular para aspirar llegar a la presidencia de la república?

Lo concreto: Hoy, solo contamos con un presidente interino reconocido por varios países, una Asamblea Nacional legítima electa en el 2015, y unos activos en el exterior que hay que resguardar del régimen y de algunos políticos non sanctos. Por ello, hay que proteger al presidente Guaidó, a esta Asamblea y a esos activos, lo cual requiere prorrogar el Estatuto de la Transición y que desembolsen los recursos para cancelar los honorarios de los bufetes que defienden los activos de las demandas por las deudas adquiridas por Chávez-Maduro. Por su parte, Guaidó debe tomar la iniciativa de solicitar se investiguen señalamientos de corrupción en la oposición.

Declaraciones poco prudentes: No tiene sentido que Capriles declare que el interinato se murió el 30 de abril ¿Acaso es lógico que por el intento fallido del llamado de Guaidó a los militares para que defiendan la Constitución se debe descartar el gobierno interino y a su presidente? Tampoco que María Corina afirme que Guaidó tuvo el apoyo de todos y no consiguió echar a Maduro. Esta luchadora se olvida del pequeño detalle de que Guaidó tiene en contra la Fuerza Armada, el TSJ, Cuba, Rusia y guerrilla colombiana, entre otros. También declaró que salir de Maduro no es una opción fácil pero que se resuelve está situación rodeándolos, aislándolos y creando las condiciones para que tengan incentivos para dejar el poder. Se pueden parar los mecanismos de ingreso de inteligencia al país, un embargo de armas y ser más agresivos en cortar las fuentes de financiamiento ilegal. Respetuosamente le preguntamos cómo se podría lograr su nueva propuesta. No es justo que Borges meta en el mismo saco la situación mal manejada de Monómeros Colombo Venezolanos, con la de Citgo en donde no hay injerencia política. Ledezma podría oponerse a las elecciones del 21N sin decir que es penoso ver que la lucha del G4 no es para salir de Maduro, sino para lograr espacios. Leopoldo se contradice con respecto a las elecciones del 21; su intención de demandar a Calderón Berti no suma y ojalá la retire, lo que procede es investigar los hechos. Calderón ya declaró lo que consideró correcto, que insista tampoco suma. A otro nivel, es inconcebible el pleito entre Ocariz y Uzcátegui, y entre Ecarri y dirigentes locales de la MUD.

¿Esconder o depurar?: Es inaceptable esconder los casos de corrupción dentro de los partidos de oposición. Algunos de los llamados “alacranes” no surgieron por generación espontánea; seguramente desde antes tenían malas mañas. Ningún candidato debería ser propuesto sin antes aclarar sus actuaciones. Tal es el caso de Freddy Superlano, candidato a la gobernación de Barinas, y su carta de buena conducta para Alex Saab. Si los partidos no se depuran seguirán desprestigiándose.

Ojalá los dirigentes de la oposición entiendan que con sus pleitos e inconsistencias solo favorecen al régimen y desestimulan a muchos ciudadanos, y que sin unidad no van para el baile.

Como (había) en botica:

La abogada Theresly Malavé declaró que los policías metropolitanos Erasmo Bolívar, Luis Molina y Héctor Rovaín fueron trasladados de Ramo Verde a una cárcel de presos comunes. Tienen 18 años secuestrados y les corresponde una fórmula alternativa de cumplimiento de la pena. Fueron sentenciados en juicio amañado para ocultar la masacre promovida por Chávez el 11 de abril 2002.

Asustado por la posible venida del Fiscal de la Corte Penal Internacional y el probable juicio, el régimen hizo cambiar la descarada absolución del sargento Arlí Méndez, asesino de David Vallenilla, por una sentencia de 23 años. Ahora Maduro quiere destruir el Parque Nacional El Ávila.

Felicitaciones a Renata Campagnaro, ex Pdvsa, por su designación como “Mujer Oil and Gas 2021” por la Sociedad de Ingenieros Petroleros sección Colombia. También a nuestra poeta Yolanda Pantin por el premio Federico García Lorca.

Lamentamos el fallecimiento de Nohelia Añez, compañera de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Javier Marías

Los que toda la vida nos hemos considerado demócratas de izquierdas, con las oscilaciones propias de los tiempos y de la edad, tenemos un grave problema en España, y menos mal que no se celebrarán elecciones hasta dentro de dos años largos. Contamos con una derecha profundamente de derechas y con una supuesta izquierda que también es de derechas. La primera afirmación no requiere de grandes explicaciones: basta con mirar al indisimuladamente franquista Vox, al obtuso PP que desoye las voces de sus figuras más avispadas y civilizadas, a C’s que ya no sabe dónde está ni dónde quiere estar. La segunda sí las requiere, aunque para mí es evidente por qué el actual PSOE, Podemos y Más País son muy de derechas. No me basta con que atiendan —levemente— a las clases desfavorecidas, eso les es necesario para que la engañosa etiqueta “de progreso” no se les despegue de la frente con la más ligera brisa. Pero estos partidos llevan años dedicados, sobre todo, a cuestiones tan sólo vistosas, y populistas a más no poder.

Yo me pregunto si hay algo más reaccionario que la división de la humanidad por sexo —casi la segregación—. Los feministas tradicionales buscábamos justo lo contrario: que eso resultara indiferente a la hora de valorar la competencia, la eficacia, las creaciones artísticas y literarias, los méritos para ocupar un cargo. Durante décadas las propias mujeres anhelaban que dejara de ser noticia —de subrayarse— que una de su sexo consiguiera tal o cual éxito, que entrara en la Academia o ganara el Nobel, que dirigiera una multinacional. La llamada “cuarta ola del feminismo” es lo opuesto: ha convertido a los medios de comunicación en “sexadores” de personas, en incansables contadores del número de mujeres que hay en cualquier lugar, sea un gobierno o un festival de cine. Eso delata un espíritu belicoso constante y una negación de la égalité, la liberté y la fraternité, de ahí la división reaccionaria. Ya no importa la lucha de clases, sólo la de sexos, que destierra aquélla completamente.

También me pregunto si hay algo tan retrógrado como la defensa a ultranza de los seres irracionales, en detrimento de los racionales. (Es un síntoma más del avasallamiento de la razón por parte de la sentimentalidad.) Así, sometiéndose al primitivismo extremo de los animalistas, el Estado prohíbe que se cace o mate un solo lobo, permitiendo que sus manadas —que se reproducirán más y más rápido— masacren tranquilamente ovejas y reses. Da lo mismo que este animal peligroso sirva de poco a los humanos; es más, que perjudique y arruine a los ganaderos y pastores, que no son precisamente clase alta y que dependen de sus rebaños —­cuyo cuidado es tarea tan dura como la de un albañil— para sobrevivir y para abastecer a la población. En la noticia de hace unas semanas sobre la invasión de jabalíes en las zonas elevadas de Barcelona —ya dije que Colau ansía convertir la ciudad en jungla, y por eso apenas permite la caza de los encolmillados, ya unos 1.500—, destacaba la frase de una vecina “piadosa”: “Sí, son demasiados y están por las calles, ¿pero matarlos? También son seres vivos”. A esta señora cabría contestarle: “Lo son en efecto, exactamente igual que las ratas portadoras de enfermedades, las serpientes venenosas, los mosquitos del Nilo y los alacranes, por no hacer larga la lista. Y que las plantas y setas nocivas, que más vale que estén sólo en los bosques, no en la ciudad”.

¿Pueden ser de izquierdas partidos que veneran a Perón —tan amigo de Franco—, se asemejan en sus métodos difamadores a la Falange de los años 30, y no acaban de ver con malos ojos a los talibanes ni a Irán, en tanto que enemigos acérrimos de Occidente en general? ¿Pueden serlo quienes jamás condenan a las dictaduras presuntamente izquierdistas? Nunca les he oído una palabra contra la rabiosa pareja Ortega-Murillo, que reprimen y matan en Nicaragua y acaban de enviar al exilio al escritor Sergio Ramírez, antiguo Vicepresidente sandinista. Tampoco contra Maduro, cuya bota ha echado a patadas a 4 o 5 millones de venezolanos, quizá más de los que echó nunca Franco con su bota militar. Ni una contra la Cuba castrista, que somete con mano de hierro a su pueblo, sin elecciones ni partidos libres, desde hace sesenta años largos… Tampoco les parece mal la Rusia de Putin, que no sólo asesina y tortura a sus disidentes, sino que se apoya en la Iglesia ortodoxa, no más tolerante que la católica en época de Franco. ¿Puede ser verdaderamente de izquierdas, y demócrata, quien hace distingos entre unas dictaduras y otras? Tal vez, si su modelo es Jean-Paul Sartre, que en su juventud se aproximó al nazismo y en su vejez calló o defendió las carnicerías de Mao Zedong (Mao Tse Tung para mi generación), y que rechazó el Nobel públicamente para luego reclamar en privado el dinero del premio. En absoluto, si sus modelos son Albert Camus o George Orwell, sin duda de izquierdas, pero que denunciaron la supresión de libertades, los crímenes y las injusticias, sin importarles qué regímenes los cometían, sino solamente la verdad. Huelga recordar que el mayor paladín actual de la antiverdad es Donald Trump… Pero hay más, y más cercano. Otro domingo, quizá.

Publicado originalmente en El País Semanal

24 de octubre de 2021

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2021/10/javier-marias-de-derechas-profu...(POLIS)

 4 min


Semana

Álex Nain Saab Morán, preso en Estados Unidos, tendrá que responder en ese país por lavado de activos, mientras que en Colombia la justicia lo investiga por el mismo delito y también por concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito de particulares y estafa agravada.

Sus multimillonarios bienes, entre los que se encuentra una mansión en Barranquilla avaluada en 28.000 millones de pesos, están sometidos a extinción de dominio. Las autoridades tienen perfilado a este barranquillero como un delincuente egocéntrico, desconfiado y calculador que no delega, pese a que su entramado criminal es denso e involucra a decenas de personas no solo en Venezuela y Colombia, sino también en países como Irán, China, Turquía, Rusia, México, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Italia, Antigua y Barbuda, Panamá y Dominica.

Saab tiene en sus manos una verdad que tiene temblando a Nicolás Maduro y su régimen, así como a varios políticos y empresarios de todos los países con los que mantenía relaciones comerciales corruptas. En Colombia también hay varias personas aterradas con las revelaciones que pueda hacer ante la justicia de Estados Unidos. Pero Saab está hoy entre la espada y la pared. Si bien había iniciado acercamientos de colaboración con la DEA mientras estaba detenido en Cabo Verde, no contaba con que, ya extraditado, su esposa y sus hijas, de 2 y 4 años, terminarían atrapadas en Venezuela y bajo el control de Maduro.

En realidad están secuestradas y se convirtieron de un momento a otro en una moneda de cambio entre Saab y el Palacio de Miraflores, que exige su silencio. La imagen de Saab humillado, derrotado, asustado, vestido de naranja, tratado como un criminal por los agentes federales, le dio esta semana la vuelta al mundo, mientras que en Caracas le rendían homenajes de mártir de la revolución y mostraban imágenes de su esposa, Camilla Fabri, llorando como si se tratara de una gran injusticia. La duda ahora es si Saab, como estrategia de supervivencia y de protección a su familia, se quedará callado, o si, por el contrario, aceptará colaborar con la justicia de Estados Unidos a cambio de beneficios para él y su círculo más cercano.

Saab es una ficha invaluable para Maduro, quien esta semana calificó su extradición como un “secuestro”. Es apenas natural. Saab era el intermediario de Venezuela en negocios de todo tipo. Desde la compra de repuestos para vehículos dedicados a las actividades del agro, hasta sistemas de riego, servicios de comunicaciones satelitales, intercambio de oro, carbón, petróleo, pasando por repuestos para aeronaves, gasolina y misiles. Saab era un todero y los secretos que guarda podrían ser la estocada final para Maduro, sus secuaces y todos aquellos que le ayudaron en sus fechorías por años.

Sus vínculos con el régimen venezolano vienen desde el Gobierno de Hugo Chávez, los cuales fueron heredados por Maduro, llegando a construir un poderoso y opaco entramado que, según los registros en poder de las autoridades, involucra hasta la propia Cilia Adela Flores, la primera dama de Venezuela.

Así mismo, a Diosdado Cabello; la vicepresidenta Delcy Rodríguez; el ministro Tareck El Aissami; Simón Alejandro Zerpa; el exministro de alimentación y gobernador de Aragua, Rodolfo Clemente Marco; José Gregorio Vielma, exgobernador del Táchira; Illiana Josefa Ruzza, y Erick Malpica Flores, sobrino de la primera dama.

Los investigadores aseguran que la exsenadora colombiana Piedad Córdoba fue la persona que llevó a Saab a Miraflores. SEMANA, además, conoció un llamativo vínculo. El padre de Saab, Amir Saab Rada, sería primo de Nasser Saab, padre de Tareck Wlliam Saab, actual fiscal general de Venezuela, quien calificó de “ilegal” el envío de Saab a Miami.

La protección del régimen al empresario barranquillero pasa por un pasaporte diplomático que le entregaron cuando fue detenido en Cabo Verde el 12 de junio de 2020, mientras viajaba a Irán, y por su nombramiento como negociador en la mesa de diálogo con la oposición en México, en una jugada desesperada para tratar de impedir su extradición. De hecho, tan pronto se supo que el avión del Departamento de Justicia despegó rumbo a la Florida, Maduro rompió los diálogos.

Saab, un pulpo

Los primeros registros de Saab datan de 2011 y 2012, durante la era Chávez, cuando obtuvo sus primeros contratos para la construcción de viviendas prefabricadas en ese país, mediante el Fondo Global de Construcción. Las autoridades tienen el mapa de todas las empresas filiales que se derivaron de esa matriz y que se extendieron por Venezuela, Colombia, Ecuador, España y Malta. En los registros aparecen nombres de personas del círculo de confianza del expresidente de Ecuador Rafael Correa. Por esa época aparece en escena el colombiano Álvaro Pulido Vargas, socio de Saab, y por cuya cabeza la justicia de Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares.

Uno de los contratos que visibilizó a Álex Saab, y que desató las primeras denuncias periodísticas en su contra, fue los llamados Clap (Comités Locales de Abastecimiento y Producción). Un documento reservado conocido por SEMANA señala que “los pagos de corrupción serían a través del Ministerio de Alimentos y de funcionarios del régimen (...) en bancos de España, Portugal e Italia”. En este entramado figura, por primera vez, Shadi Nain Saab Certain, un hijo de Álex Saab, quien fue representante legal de Group Grand Limited entre 2015 y 2017.

Group Grand Limited está registrada en Hong Kong y es propiedad o está bajo el control de Saab. La empresa sirvió como entidad principal en la red global de empresas fantasma y fachada utilizada tanto por Saab como por Pulido para facilitar el esquema de corrupción Clap”, advirtió en su momento el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Los investigadores también le siguen hoy el rastro al colombiano Carlos Rolando Lizcano Manrique, señalado de ser socio de Saab y Pulido, y al excónsul colombiano en Nueva York Javier Betancur Valle. Por su parte, el ministro Tareck El Aissami aparece como una de las personas clave para impulsar toda la telaraña empresarial de los Clap en Turquía.

Pero no solo eso. Según las investigaciones, Saab y el régimen de Venezuela también han concretado negociaciones oscuras con el oro de ese país. Y, según los documentos conocidos por esta revisa, lo han distribuido de manera ilícita de la siguiente forma: “10 por ciento para los grupos armados, 20 por ciento para la corrupción, 40 por ciento para el Estado de Venezuela, 10 por ciento para los dueños de las minas y 10 por ciento para la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB)”.

En esta operación, tres aerolíneas internacionales están fichadas como transportadoras del oro a Turquía y Rusia, a cambio de mercurio para Venezuela. La estrategia es clara, según los informes: “Sacan oro de Venezuela. Buscan autonomía de vuelo, no sobrevuelan países de la Otan y transportan personas del régimen”. La comercialización del oro se concreta en Bélgica, Emiratos Árabes y Turquía.

En la compleja red de corrupción de Saab aparecen decenas de personas mencionadas. Una de ellas es Adrián Antonio Perdomo Mata, presidente de Minerven (Corporación Venezolana Minera), socio de Pulido y del mismo Saab, y quien fue denunciado en su momento por el periodista Roberto Deniz en el portal Armando.info.

En los registros conocidos por SEMANA, Perdomo Mata es señalado de ser un enlace con el ELN y las disidencias de las Farc. Estos grupos armados ilegales, protegidos en Venezuela, han prestado durante años el servicio del manejo de explosivos para la explotación de las minas en ese país.

Igualmente, Perdomo Mata figura como socio de la empresa Marilyns Proje Yatirim S. A., de origen turco, con registro mercantil de Estambul. Este hombre sería determinante también en una compañía de Saab, Trenaco, que ya fue disuelta y que tenía negocios con PDVSA, en los que aparece mencionado el colombiano Carlos Gutiérrez Robayo, concuñado de Gustavo Petro. Gutiérrez está en la mira porque supuestamente habría desviado dinero hacia una campaña política en Colombia hace unos años.

Los tiquetes bajo sospecha

Las autoridades han detectado un esquema de evasión de sanciones impuestas por Estados Unidos, donde los colaboradores de Saab están identificados y operarían a través de por lo menos 11 empresas. Igualmente, en el sector de los alimentos cárnicos y los cueros, Saab también tenía negocios con Venezuela. Al mando estaba Diosdado Cabello, su hermano José David y dos ciudadanos italo-venezolanos. “Tras la captura de Álex Saab, el régimen tendría la intención de continuar sus actividades de lavado y extracción de capital por intermedio de los hermanos Oronato Verrilli”, se lee en uno de los folios de la investigación.

Otro capítulo por esclarecer compromete directamente a la propia esposa del señalado testaferro de Maduro, Camilla Fabri, quien es investigada en Italia, su país de origen. Allí la relacionan con negocios en el Reino Unido, por medio de la firma Kinloch Investments Limited, que fue disuelta sorpresivamente el pasado 6 de julio. En dicha compañía aparece junto con el también italiano Lorenzo Antonelli, concuñado de Saab. Además, los agentes tienen información de negociaciones corruptas de carbón y madera, en las cuales estaría involucrada la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

Álex Saab tuvo una crisis económica en 2015, de la cual se recuperó rápido a punta de los negocios con el régimen venezolano. Por ejemplo, aunque aparece a nombre de otras personas, él sería el dueño, junto con Álvaro Pulido, del capital de una aerolínea llamada Plus Ultra en España. Saab tendría a su servicio una flotilla de cinco aviones privados, dos de ellos Bombardier global 5.000.

Hay algo que ha llamado la atención de las autoridades y es la Agencia de Viajes Eurocontinentes, a la cual Group Grand Limited (empresa de Saab) le giró unos 100.000 dólares por pago de tiquetes entre 2015 y 2016. Entre los supuestos beneficiarios de los tiquetes aparecen las colombianas Piedad Córdoba, Piedad Castro Córdoba y Natalia Castro Córdoba. La representante legal de dicha agencia, entre 2013 y 2018, fue Adriana Martínez Rodríguez, esposa de Pulido.

En esta inmensa telaraña de Saab, que hasta ahora se empieza a descubrir, son protagonistas varios de sus familiares, entre ellos su exesposa Cynthia Eugenia Certain Ospina. Igualmente Saab había logrado crear lazos con importantes empresarios venezolanos, como Alejandro Betancourt López, Víctor Vargas Irausquín y Wilmer Rupertí, quien habría contratado a algunos abogados para Saab en Estados Unidos.

La ruta de París

En Colombia, siempre que se habla de Álex Saab, los reflectores se posan inmediatamente sobre la exsenadora Piedad Córdoba, quien ha negado vínculos con él. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia está indagando sobre el caso. En la mira habría cuatro cheques de la empresa Led Media Ltda., con sedes en Colombia y Venezuela, los cuales habrían llegado a manos de uno de los hijos de la líder política. También están bajo la lupa dineros entre 2009 y 2010 “para campañas política desde Venezuela, la compra de una camioneta blindada y operaciones de liberación de secuestrados”.

Así mismo, se indagan supuestas reuniones de Piedad Córdoba en un apartamento en París, que sería de propiedad de Álex Saab. Las autoridades quieren establecer si ha existido un vínculo entre ella y el buscado Álvaro Pulido, y si es cierto que ella lo presentó al régimen venezolano en 2009. De Pulido se sabe que no viaja fuera de Venezuela, que es el encargado del relacionamiento con todos los círculos de poder y que “ejerce la intimidación y la violencia para el control de los negocios”, según las pesquisas.

Pulido es conocido con el alias de Cuchi. En poder de los investigadores también hay unos correos electrónicos interceptados a las empresas de Saab, donde se habla de giros de dinero a “Piedad” y la “tía”. Aún no se sabe de quién se trata. Adicionalmente, hay algunos abogados colombianos en la mira por sus relaciones con el barranquillero. ¿Hasta dónde se trató de vínculos netamente profesionales? ¿Algunos hacían parte de este entramado?

Los nexos de Saab son tan diversos que incluso su empresa matriz aparece vinculada a Kassem Mohamed Saleh y a Alí Hussein Harb, dos personas por medio de las cuales haría llegar recursos para el financiamiento de Hezbolá. La ficha clave sería Ali Mohamed Fares.

Hoy, la suerte de Álex Saab en Estados Unidos es incierta. Sin embargo, lo más seguro es que ese país encuentre la fórmula para que él colabore y cuente todo lo que sabe sobre la corrupción del régimen venezolano, mientras sus ciudadanos se mueren de hambre en medio de la peor crisis humanitaria de su historia. Si Saab confiesa, se le viene encima la estantería a más de uno, incluidos varios colombianos. Por ahora, solo queda la imagen del barranquillero esposado en una cárcel de Estados Unidos frente al juez federal John O’Sullivan. Saab se hizo billonario consagrándose como un delincuente de talla mundial, al que Maduro y otros bandidos se aferraron para tratar de camuflar sus actividades ilícitas. La justicia se demora, pero llega. Mientras tanto, todos tiemblan.

23 de octubre 2021

Semana

https://www.semana.com/nacion/articulo/tiemblan-estos-son-los-secretos-d...

 10 min