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Opinión

Alejandro J. Sucre

Creo que el presidente Joe Biden debe levantar muchas de las sanciones estadounidenses que afectan a la economía nacional y no hacerlas depender de los Acuerdos de México. No levantar las sanciones que impidan la actividad privada en Venezuela puede ser un cruel error. Desde el año 2019 han habido rectificaciones importantes en materia económica en Venezuela por parte del oficialismo que pueden servir detener la caída de la economía que va en un precipicio. Y las sanciones del presidente Trump impiden obtener los beneficios de las rectificaciones económicas en proceso desde el 2019. Cómo se generó la crisis económica, qué rectificaciones han habido y cuáles son los obstáculos a eliminar para animar una reactivación económica es lo que haremos en las próximas líneas.. De dónde venimos.

Durante los últimos ocho años, la liquidez monetaria ha crecido en forma récord en la historia para la humanidad, esto es en mas de 217.667.713 veces. Según cifras del BCV, la liquidez monetaria creció de Bs. 12.599.000 en el 2013 a Bs. 2.612.012.560.000.000 en septiembre del 2021. En los últimos ocho años, la liquidez monetaria ha crecido 217.667.713 veces mientras que el PIB de la economía venezolana cayó (en valores constantes de 1997), de Bs. 622.339 a Bs. 161.280 o lo que es un 75%. Las causas de la caída del PIB en Venezuela durante el período 2014-2019 fueron los controles de cambio y de precios, en medio de estatizaciones ocurridas en la administración del expresidente Hugp Chávez.

Haber mantenido esos controles durante 2013-2019, en medio de una política de la gigantesca expansión monetaria y de un mayor número empresas estatizadas, acrecentaron una red de corrupción nacional y mundial entre funcionarios públicos, políticos nacionales e internacionales, banca internacional y actores del sector privado que erosionaron las reservas internacionales y a Pdvsa. Mientras esta desbastadora política económica se efectuaba en Venezuela, la oposición venezolana que dominaba la AN se preocupaba más por tomar el poder inmediato y marchar a Miraflores, con “La Salida”, que por educar con debates y propuestas a la población para ganar su voto. La respuesta del oficialismo también fue también violenta, mientras más protestas, más se abultaba el número de presos y de estudiantes muertos, en lugar de hacer cambios en la economía.

Cabe resaltar que las sanciones de Trump desde el 2017 no son las culpables del aumento de la liquidez monetaria a niveles de récord mundial, ni de los controles de precios y de cambio draconianos en medio de una inmensa presión inflacionaria, ni tampoco de las perdidas de Pdvsa, ni de todas las empresas del Estado, ni de los recursos para las obras de infraestructura que terminaron de tumbar el PIB en tres cuartas partes Dónde estamos: No obstante, el gobierno de Nicolás Maduro ha realizado rectificaciones en materia económica desde el año 2019 que son muy importantes y que reducirán la corrupción y que reactivarán la economía. Las rectificaciones económicas del presidente Maduro desde el 2019 incluyen haber liberado la economía de controles, apertura y profesionalización del mercado de valores, abrir al capital privado todas las empresas del Estado para recuperarlas, y ahora adelantar una reconversión monetaria que ofrece no seguir emitiendo liquidez monetaria en una forma tan irresponsable. Esas rectificaciones en materia económica, junto a mejores controles del gasto fiscal en infraestructura (pendientes), del presidente Maduro son suficientes para reactivar fuertemente la economía nacional y para reducir la corrupción en los próximos años. Pero las sanciones de la era Trump ahora si impiden ese crecimiento.

Luego de las rectificaciones en política económica del presidente Maduro, las sanciones de la era Trump deben ser redimensionadas por la Administración Biden, para permitir que la economía nacional crezca. La Administración de Biden no debe ni puede mantener per secula las sanciones Trump que ahora sí impiden la tan necesaria reactivación de nuestra economía. La Administración de Biden no puede hacer depender el levantamiento de las sanciones que afectan a toda la economía de unas negociaciones entre oposición y gobierno en México. Ni oposición ni oficialismo han cumplido a cabalidad con los procesos democráticos que establece la Constitución. La Administración de Biden no debe tomar parte activa ni dar cheque en blanco a ningún líder venezolano.

Biden debe unilateralmente eliminar las sanciones que impiden la recuperación de la economía nacional, como aquellas impuestas a Pdvsa, y permitir la inversión privada. El presidente Biden debe dejar que la oposición y el oficialismo tomen su tiempo en las negociaciones en México sin interferir en favor de uno u otro sino defender valores democráticos. Si Estados Unidos quiere impedir que la corrupción en Venezuela siga contaminando su sistema financiero, lo que debe hacer es crear un comité de supervisión y sancionar solo a personas responsables directamente y no al país entero. El presidente Biden no debe tratar de paliar la situación económica de Venezuela con ayuda humanitaria, que nunca es suficiente y es insultante si por otra parte no se le permite volar sola, y mas cuando ya tiene un plan de apertura económica. Twitter: @alejandrojsucre

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Carlos Raúl Hernández

Versiones recientes de populismo, ahora de derecha, se presentan en Ecuador y El Salvador. En el primero, el presidente trata de huir de los Papeles de Pandora con controles de la economía que no se le ocurrieron a Rafael Correa, ni a Lenin Moreno. Busca simpatía por un tiempito, pero luego vendrá lo que se conoce sobradamente. En Latinoamérica de los setenta campeaba la hiperinflación, el estancamiento, el desempleo masivo, la emigración (hacia Venezuela, recordemos) pero Ecuador derrotó esos males. Apertura económica, inversiones extranjeras, dolarización, fueron las palancas para recuperarse, y son ahora los venezolanos quienes emigran para allá. Lasso puede retroceder dramáticamente al estancamiento y la miseria. A Nayib Bukele, un antipolítico semi-formado en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), como de costumbre le molesta la oposición “que no lo deja gobernar”, asesorado por varios venezolanos insurrectos de 2019, acusados aquí de turbios manejos financieros.

En Chile hace estragos el populismo anal, cuya forma de protesta es introducirse objetos, con muchos simpatizantes en Venezuela, contra “la opresión sexual del capitalismo” en una nación que ya alcanza parámetros de país desarrollado. La política degenerada no es la búsqueda del poder por medios pacíficos y civilizados, sino la matchpolitik, el enfrentamiento. Lo terrible es que el modelo se filtra hasta los tuétanos de las fuerzas supuestamente democráticas, que dejaron a un lado su noumeno propio para ser clones revolucionarios. ¿Es la oposición que asesora a Bukele, populismo de derecha? Se denunció que 1200 “becarios” viven gracias a la ruina de Monómeros, Citgo y Pdvsa. Unos en el exterior, otros agradablemente en Venezuela. Pervirtieron un grupo indeterminado de hoy palangristas (¡de algo hay que vivir, si no consigo trabajo!) Así como el Licenciado Vidriera de Cervantes decía que un artista sublimaba la realidad pero un patán la vomitaba, pondremos a dos arquetipos de la estirpe, sin mencionar a nadie.

Son el “Licenciado Peñaloca”, “Pegalosa”, “Pegaloca” o “Pegajosa”, quien asume su condición de sicario moral de personas a las que no tiene jerarquía para morderle la suela de los zapatos. La “dignidad”, “la verdadera oposición”, un arsenal de bombas de aire, generalidades, invocaciones a principios, boberías ahogadas en la corrupción y el fracaso de los suyos, que ilustran falta de escrúpulos y de capacidad de construir siquiera un rancho, pero son pez en el agua de la calumnia y el vandalismo emocional contra quienes han pretendido razonar. Su aptitud consiste en manejar las bajas pasiones, la división y el aborrecimiento. Otro ejemplar es el “Economista Escaramusa”, que no da Guerra, cuyos méritos y títulos académicos desconozco, salvo que es licenciado, como los otros. Ese par de vagos son “dirigentes” de la oposición rabiosa, un peligro por su incapacidad para razonar, convivir con quien siquiera oiga otra música, y menos de enmendar, y de irles bien, habrían sobrevivido unos pocos meses en el poder (el 11 de abril unos parecidos aguantaron 72 horas apenas). Son buenos, como el chavismo, para manipular y despedazar pero no saben ni poner un bombillo.

Un libro importante sobre la política, al estilo de El Príncipe de Maquiavelo es la extraña y olvidada obra De los vínculos en general, de Giordano Bruno, escrito contra la Iglesia Católica y su poder espiritual sobre el mundo, antes y en época del Renacimiento. Todos pensamos que a Bruno, de los esenciales defensores del heliocentrismo, lo quemaron en la hoguera por negar que la tierra fuera el centro del universo, pero tuvo que ver su condición de mago, ocultista y detractor de la Iglesia. Esta obra describe perfectamente la manipulación a partir de sentimientos y valores colectivos. Para Bruno una de las propiedades del Mago, manipulador, es apuntar al eros, sustrato vulnerable y fundamental para manejar, mentir, a los humanos. La envidia es amor al revés. “La envidia es la expresión del amor a uno mismo, no soporta que otros sean iguales o superiores y se torna odio. La indignación (moral) es amor por la virtud… el pudor es amor a la honestidad… y la ira (frente a esos elementos) es una forma negativa de amor… por eso los platónicos llaman al amor el gran demonio”.

El dilema debe ser planteado “en términos de tragedia”, los revolucionarios se dividen en amigos y enemigos del pueblo, y el populismo de Escaramuza y Peñaloca, en “verdaderos opositores y traidores de la oposición”. El “cazador de almas” de Bruno puede introducir sus trampas y “vínculos” a través de la “emoción y la fantasía”. No puede sentir piedad o pudor: “No hay nada que partiendo de los sentidos pueda llegar a la razón sin pasar por la fantasía… Procura no transformarte de operador en instrumento de los fantasmas”. El cazador debe ser frío, implacable, carecer de escrúpulos, mentir, calumniar sin el menor remordimiento. No existe la verdad “debes ser capaz de ordenar, corregir y disponer la fantasía, componerla según tu voluntad” (calumniar sin misericordia hasta a Teresa de Calcuta). “El operador creará todos los vínculos que quiera, la esperanza, la compasión, el miedo, el odio, la indignación, la paciencia, el desprecio por la vida, por la muerte, por la fortuna”.

@CarlosRaulHer

 4 min


Maxim Ross

En un artículo anterior discutía la conveniencia de ir o no a elecciones y, sin que en aquel momento concluyera en participar en las de noviembre, hoy me convencen de hacerlo, en particular aquel de que la abstención es la mejor estrategia del gobierno, por lo que lo opuesto tiene que ser la nuestra. A ello se agrega que, con ese componente provocativo, logra llevarnos al terreno de la división, con lo cual, de nuevo, nuestra mejor arma es la UNIDAD, como lo ha demostrado la experiencia.

Luego, si decidimos participar en las próximas, el punto de partida es cerrar las puertas de la abstención y la división y, en este sentido, presento la idea de que, habiendo prácticamente perdido todos los espacios de acción política, tenemos que aprovechar esta oportunidad para recuperar el piso que representan una buena cantidad de Gobernadores y Alcaldes en nuestras manos si, además, agrego que ello tiene el elevado componente de devolverle el poder a la provincia venezolana y retomarlo para la oposición. Creo, que tiene peso suficiente para superar la tesis de la abstención.

¡Tarjeta única!

Desde luego, todo depende de cuanta desventaja descontemos en el evento electoral, aunque creo que la peor de ellas es ir divididos, por lo que una estrategia ganadora tiene que pasar por el superior esfuerzo y sacrificio de muchas aspiraciones personales y lograr hacerlo con una sola tarjeta, en este caso la de la MUD, la que casualmente el gobierno “se dignó” otorgar gratuitamente, porque sabe que con ello despierta, otra vez, la trampa de la división. Si este su objetivo político no queda otra alternativa que participar con una tarjeta única, con lo cual este artículo es un llamado de extrema urgencia y severidad a los dirigentes de la oposición para garantizarnos que iremos con una sola tarjeta. Si lo hacemos, podríamos darle una gran sorpresa a Venezuela y ganar una proporción muy elevada de poder político.

De lo electoral a lo político.

Ahora bien, si queremos ampliar las oportunidades de ganar la campaña debería centrarse en lo político y no en lo electoral. Dejemos esos temas para Picón, Márquez, SUMATE, Observatorio Electoral y todas las organizaciones que están a la defensa de las mejores condiciones de participación, incluyendo el tema de los inhabilitados, pero coloquemos el énfasis en el terreno político. No digo que nuestros candidatos no hablen de eso, por supuesto que deben hacerlo, pero su tarea es otra: concentrarse en el ataque político y este no es otro que destacar y sacar a la luz pública los graves problemas que tiene el gobierno y su partido.

Un gobierno muy malo.

Como consecuencia, no creo que sea muy difícil centrar la campaña de la UNIDAD en todas las cosas malas que hace o no hace este gobierno y que dañan con protuberancia la salud y la vida cotidiana del pueblo y, más precisamente, de aquel que, presuntamente lo respalda, esa mayoría que controla y que supuestamente disfruta.

Basta con decir: la luz se va todos los días, no se consiguen bombonas de gas, el agua está contaminada, la CLAP tiene menos y cuesta más, el Bolívar desapareció y el Dólar no compra nada. Y así otras consignas que divulguen sus grandes debilidades: la destrucción de PDVSA, las promesas incumplidas, etc. etc., tema que dejo a la dirigencia política.

Si además concentramos el esfuerzo político en ganar las Gobernaciones y Alcaldías en donde tenemos claras ventajas, como el Zulia, Lara, Mérida, Táchira, Vargas, Miranda, DC, Nueva Esparta, Aragua, Carabobo y atacar con fuerza aquellas donde el gobierno todavía domina, capaz se pueden conquistar unas 15 o 18 de la totalidad. Podría ser una meta mínima a alcanzar, claro siempre y cuando vayamos con la ¡TARJETA ÚNICA!

No los reconocemos

Quizás se perciba extraño que termine con esta aseveración: nada dice que si vamos a estas elecciones significa reconocer la legitimidad presidencial y la legislativa, pues no solo son temas, sino niveles distintos de lo político. Quienes creen en esas consignas tienen todo el derecho de defenderlas, pero creo que en este momento ganar una significativa cantidad de poder en todo el interior del país, reivindicar la provincia, a sus nuevos líderes tiene mucha más importancia que mantenerse en aquella. Imaginen Uds., el súper soporte político y el empoderamiento que le daríamos a Gerardo Blyde y compañía en las negociaciones. Finalmente, creo que Henrique Capriles, esta vez tiene razón. Que siga recorriendo el país, que se gane la gente y que la ¡TARJETA UNICA!, sea su principal consigna.

 3 min


Ángel Oropeza

Como herramienta de dominación y control social por parte de los regímenes autoritarios, el solo uso de la represión y la fuerza bruta suelen ser insuficientes. Esto se debe a que los mecanismos coercitivos y represivos, además de costosos, generan rechazo y hasta resistencia por parte de sectores importantes de la población, y en ocasiones despiertan renuencia para su uso en algunos miembros de las mismas fuerzas represivas, temerosos de eventualmente cargar con la responsabilidad de las violaciones de los derechos humanos que sus acciones implican.

Es por ello que los modelos no democráticos de dominación necesitan acompañar su siempre presente acción represiva con otros mecanismos de control menos tangibles que no produzcan resistencia por parte de los dominados, e incluso hasta generen aceptación pasiva en estos, pero que al combinarse con los primeros resultan mayormente efectivos. Entre estos mecanismos no tangibles ni fácilmente evidentes está el que podemos denominar como ceguera social inducida.

Por ceguera social inducida entendemos el fenómeno por el cual se utilizan las ventajas del monopolio y control comunicacional que se tiene sobre una población para generar una ilusión perceptual colectiva acorde con los intereses del dominador. Ello se produce por dos vías complementarias y ambas necesarias: la primera, la aplicación sistemática y continua de estrategias de propaganda y de contenidos perceptuales del interés del opresor, y la otra (que es la que permite que la primera funcione), obstaculizando que las personas tengan fuentes de información alternas, se comuniquen entre sí y accedan a informaciones más reales, pero que al ser distintas a las diseñadas por el hegemón, retan y ponen en peligro la eficacia de la ilusión perceptual que se quiere inducir desde arriba.

Al final, el producto que se busca con la combinación de ambos mecanismos es tener un porcentaje importante de la población que termine percibiendo como cierta una realidad falsa, pero que se amolda a los intereses de dominación del explotador. De hecho, las teorías psicológicas de la consistencia nos enseñan que las personas, al no tener una información con la cual contrastar, terminan dando por cierta la información a la cual tienen acceso.

Los estudios más recientes de opinión pública están arrojando datos que confirman la progresiva eficacia entre nosotros del fenómeno de la ceguera social inducida. Así, por ejemplo, para algunas encuestas un porcentaje bastante amplio de la población afirma que el país está mejor que hace 1 o 2 años, y para otras tiende a crecer la proporción de venezolanos que creen ver una mejoría en las condiciones de vida de sus compatriotas.

Lo cierto es que la realidad no solo desmiente estas percepciones, sino que demuestra que está ocurriendo todo lo contrario. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Universidad Católica Andrés Bello (Encovi-Ucab), hoy por hoy la radiografía social más confiable y creíble tanto en Venezuela como a nivel internacional, ha encontrado y describe con datos irrefutables una realidad social y económica dantesca y ciertamente mucho más grave que la que ya existía hace uno o dos años.

No se trata aquí de intentar reducir los extensos hallazgos de la Encovi en este limitado espacio. Cualquiera puede acceder a los resultados del estudio a través de la página www.proyectoencovi.com o en la página web de la UCAB. Baste con mencionar, solo a manera de rápido ejemplo, cómo la radiografía revela que en el último año 500.000 niños y jóvenes quedaron fuera del sistema escolar, el empleo se redujo en 1,3 millones de puestos de trabajo y la pobreza extrema creció más de 8%. También aumentó la dependencia de la población de bonos y remesas.

Los riesgos para nuestros niños de morir también han aumentado. Tenemos la tasa de mortalidad infantil registrada hace 30 años (25,7 por 1.000). Se redujo en 2021, con respecto a 2020, el acceso a la educación inicial en niños de 3 a 5 años, con lo que se le priva a este segmento tan sensible e importante de la población el apresto necesario para el desarrollo de competencias básicas para avanzar en el proceso educativo. También se redujo este año, con respecto al anterior, el acceso a la enseñanza universitaria en la población de 18 a 24 años. En la actualidad, 37% de los jóvenes venezolanos ni estudia ni trabaja.

Si hablamos de la actividad laboral, esta sigue deteriorándose como consecuencia de la continuidad en la caída de la actividad económica por sexto año consecutivo. De hecho, el empleo formal (público o privado) se ha reducido en 2021 al punto que hoy solo 40% de los ocupados lo está formalmente.

Si nos referimos a cómo están comiendo los venezolanos, la realidad es que en general el consumo de alimentos per cápita ha caído en este último año entre 2% y 13%, según el estrato social. En otras palabras, todos los estratos sociales –a diferencia de lo que algunos pudieran pensar– redujeron su gasto en alimentos. El estrato más pobre fue el que más redujo su gasto en alimentos (13,3%), lo cual implica un mayor sacrificio de ajuste precisamente entre los más pobres. Y la denominada inseguridad alimentaria severa en 2021 es de 24,5% de los hogares (era de 23,3% en 2020).

En cuanto a los niveles de pobreza, esta no hace más que aumentar su severidad. La pobreza total de ingresos alcanza en 2021 al 94,5% de la población (era 91% en 2018), mientras que la

Finalmente, para cerrar esta apretada síntesis sobre el demostrable deterioro progresivo del país, mencionemos los vergonzosos indicadores de desigualdad social. Venezuela pasó de ser el cuarto país con mayor desigualdad social del continente en 2019, con un índice Gini de 49,5 (recordemos que mientras más alto este valor, más desigual es el país), a ser en este 2021 la nación más desigual de toda América, con un altísimo indicador Gini de 56,7.

Estos hallazgos son cualquier cosa menos síntomas de un país que mejora o que estaría ahora mejor que antes, según algunos distraídos que creen que Venezuela se termina al final de un bodegón. Como dice el mismo Informe de la Encovi, “el impacto global es que tenemos un país empequeñecido en términos económicos y demográficos, con elevados índices de pobreza y desigualdad y con gran escepticismo respecto al futuro”.

Pocos casos en el mundo presentan una disociación tan notoria en tantas personas entre la realidad demostrable y la percepción subjetiva. El país real es uno y el país percibido por algunos es diametralmente distinto. Pero tanto la ciencia psicológica como las investigaciones en el campo de la cultura política han demostrado que las personas no responden a la realidad sino a la percepción, aunque sea falsa, que tienen de ella. Funciona aquí para muchos la creencia de que lo que no veo no existe. Y al invisibilizar al pais real, el gobierno logra que mucha gente no sepa cuán mal están los demás y cuán generalizada y profunda es la tragedia social y económica de su país.

La ceguera social inducida desde el poder es hoy en nuestro país una de las herramientas psicológicas más eficaces de sometimiento, porque nadie reacciona ante lo que no ve. Por eso es tan importante para el gobierno extremar cada vez más su control hegemónico comunicacional sobre cualquier modalidad de expresión, perseguir y castigar a quien rete la visión falsa del país que mejora, satanizar y obstaculizar los esfuerzos de encuentro y organización popular (pues esto último permitiría que la gente tenga acceso y conocimiento a la situación real de su entorno), y seguir confiando en que muchos jamás levanten la vista como águilas y sigan creyendo, como pollos, que el alpiste que comen es señal de mejoría y es lo máximo a lo que pueden sumisamente aspirar.

@angeloropeza182

28 de octubre 2021

El Nacional

https://www.elnacional.com/opinion/ceguera-social-inducida/

 6 min


Ignacio Avalos Gutiérrez

Dicho sin pizca de exageración, el sistema de educación superior venezolano hace agua por todos lados, incluyendo de manera significativa a las universidades públicas autónomas. Las consecuencias serán graves y las pagarán sobre todo los niños y los jóvenes, a quienes desde ya les está tocando experimentar el enorme déficit que rodea su vida escolar.

El jueves por la noche

La semana pasada una pequeña comitiva encabezada por Nicolás Maduro, acompañada por escoltas, se introdujo subrepticiamente en la Universidad Central de Venezuela (UCV). El objetivo de su presencia era fiscalizar el curso que llevan los trabajos de remiendo en su estructura física, dañada progresivamente a lo largo de dos décadas y cuya responsabilidad recae principalmente en las acciones y omisiones del gobierno, el actual y el anterior, contempladas en lo que muy acertadamente se ha definido como un manual que contiene las instrucciones que deben cumplirse en función de la destrucción universitaria. No creo necesario extenderme en los detalles, apenas diré, como ejemplo, que el presupuesto acordado para la UCV ha sido deficitario durante mucho tiempo y que en el año 2021 equivale a un poquito más del 2% de lo requerido.

La mencionada visita fue recogida para la posteridad en un video que muestra el paseo de Maduro por distintos sitios, pontificando en materia de diagnósticos y pronósticos sobre la educación superior y reivindicándose como el titán del rescate de una institución asfixiada por motivos que evalúa como si le fueran ajenos, transfiriéndole la responsabilidad a terceros, esta vez sin mencionar al imperialismo, según me pareció,

Al término de la película y sin que hubiera el más mínimo gesto con el fin de disimular el abuso que estaba cometiendo, Maduro designa Protectora de la UCV a Jacqueline Farías, ex alcalde de Caracas y actual jefa de la Misión Venezuela Bella, remarcando de esta manera su convicción de que cualquier problema se resuelve tapando unos huecos, colocando unas baldosas y echando una manito de pintura, todo envuelto dentro una llamativa consigna, lubricada por una buena dosis de épica.

¿Hacia la Universidad Oficial?

Por más obvio que luzca, cabe advertir que lo más trascendente no es rescatar las aulas, los jardines y ni siquiera el icónico reloj de la plaza del rectorado, sino respetar el ethos académico, vertebrado en torno a la libertad de pensamiento, absolutamente clave en medio de la llamada Sociedad del Conocimiento, caracterizada por grandes transformaciones tecnocientíficas que se desbordan, impactando todos los espacios de la vida humana, dejándonos la sensación de que todo está a punto de ser otra cosa.

En fin, no olvidemos que, a raíz del fallecimiento de su Rector, Enrique Planchart, a la Universidad Simón Bolívar (USB) le fue embargada su autonomía, si es que cabe decirlo de esta manera, y el gobierno se sacó de la manga unas nuevas autoridades. No hay que ser muy perspicaz para pensar que el episodio recogido en el referido video, pudiera insinuar algo parecido, es decir, la conversión de la UCV en una institución oficial, que no publica, y sin autonomía, bajo el formato de un centro de adoctrinamiento.

Visto lo anterior, yo, Profesor de a pie de la UCV, respaldo todos los esfuerzos que se lleven a cabo para impedir que tal cosa ocurra, enmarcados en una crítica interna que reconozca cierta desidia con la que vimos como pasaba lo que pasaba

El Nacional, miércoles 26 de octubre de 2021

 2 min


José Machillanda

El ciudadano venezolano está sometido, casi humillado, por la torpeza y violencia del revolucionarismo militarista y la incapacidad e indolencia de unas grupos políticos todavía anclados en el partidismo, desconociendo el valor y la importancia del ciudadano y la ciudadanía. Obvio, el Ambiente Político Real Violento impuesto por el revolucioarismo ha conmocionado al ciudadano que, además, tiene que maniobrar para subsistir frente a la inmiseración, todo esto parte de la realidad política que se acerca la 21N y aún algunos de los políticos no han entendido el valor de la ciudadanía que se moviliza hacia la decencia política.

La esencia política que se manifestó ya el 6D de 2020 y todavía el egoísmo de operadores partidistas no lo han comprendido, en consecuencia ellos no entienden y menos se aproximan a la otra vía. La ignorancia y torpeza de esos operadores es exponencial. La ciudadanía reclama se presenten como supuestos operadores, están reclamando que se haga política, que se supere el Ambiente Político Real Violento en el cuerpo societal y vía liderazgo se pase active el Ambiente Político Real Electoral, que no es sólo votar sino re-enrutar la masa democrática no partidista de la república: sobra ignorancia política y grupalismo perverso.

La decencia cívica para una sociedad civil es aquella que requiere de una Ambiente Político Real Expectante y no Confuso, por eso el ciudadano avanza hacia la decencia cívica para que como fuerza motora ciudadana en franca resistencia civil, si fuese necesario, construya política como la participación política conteniente ejecutara de los cambios ciertos en las Gobernaciones y Alcaldías, que es lo que asumimos permitirá que una masa crítica harta del encajonamiento de la imposición partidista motorice a partir del voto, y nunca más de grupalismos inmorales y politiqueros.

Decencia cívica es cuanto reclama la ciudadanía desde el 6D. ¿No se han dado cuenta todavía? La sociedad así como desprecia y niega, no tolera la infamia armada, ladrona, inmoral, es incapaz de tampoco aceptar la imposición primitiva del color. Quiere el ciudadano en el 2021 mediante la fuerza cívica alcanzar la virtud de la decencia política, crearse la posibilidad como ciudadano y prepararse para el revocatorio, muestra de la vergüenza más grande que conoce el mundo político en el hemisferio y en Venezuela.

En cuanto, de cuanto y de lo que se habla en la sociedad es de una democracia liberal. Democracia liberal como acción transformadora, léase un ejercicio de poder político que nunca más emplee el Estado Cuartel y el hiato grotesco y primitivo del plan de machete y las bocas de fuego. La democracia liberal a la cual apunta y aspira la ciudadanía es aquel gobierno que produce un Ambiente Político Real Expectante con ejecutorias del poder ancladas en la constitución y las leyes, peros sobre todo teniendo como guía la decencia cívica, la tarea de los operadores políticas que representarán la ética y la fuerza moral de quienes gobiernan para transformar con acciones conjuntas, que tienen como centro al ciudadano y al propio operador de la política.

La decencia cívica se constituye en una meta útil y fundamental para el cambio político que se avecina desde ya, teniendo en cuenta que después del 21N al país político le corresponde activar el referéndum revocatorio. Ese es el camino político que debe transitar una sociedad angustiada y harta del revolucionarismo golpista. La sociedad venezolana hoy deprecia al bestiario, la ideología totalitaria y al secuestro del socialismo militarista. En consecuencia, en rigor los demócratas han enviado un mensaje a quienes aún no se han dado cuenta de la capacidad de la decencia política como acción masiva específica para desplazar la barbarie del militarismo.

La democracia liberal sin ataduras, con el imperio de la decencia cívica para crear un Ambiente Político Real que evolucione de Confuso a Expectante, en el cual los demócratas definirán el motor, motivación, dirección y sentido de la ecuación política del Estado venezolano. El 21N apunta al 5E del 2022, desde ya una ciudadanía plena de juicio y expresión de participación política contendiente anuncia que se terminó el desgraciado espacio del militarismo, la corrupción y el asalto al poder político cese. La decencia cívica responderá por una democracia política real donde se imponga la ecuación en la cual el individuo está por encima de la comunidad y el Estado, y el partidismo se considera una mueca de fracaso político democrático en Venezuela.

Es original,

Director CSB-CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 28 de octubre de 2021

 3 min


María Fernanda Espinosa, Danilo Türk

El mundo enfrenta un abanico de amenazas diversas —desde el nacionalismo exclusivista y la competencia entre las grandes potencias hasta la creciente desigualdad— que impiden que la comunidad internacional trabaje conjuntamente para solucionar otros desafíos complejos, como la distribución de las vacunas contra la COVID-19 y el aceleramiento del cambio climático. Pero las crisis mundiales requieren soluciones mundiales; con su tan esperado informe, Nuestra Agenda Común, el secretario general de la ONU António Guterres ofrece una nueva visión para la cooperación internacional.

Escrito como respuesta a los compromisos refrendados en la 75.° Asamblea General de la ONU, Nuestra Agenda Común es un toque a rebato por una gobernanza mejor y más inclusiva, del estilo que necesitamos para crear un futuro más verde, equitativo y seguro. Con su extensión, alcance y contenidos infrecuentes para un informe de la ONU, ofrece un conjunto de ideas prometedoras para una estrategia de transformación audaz, aunque pragmática.

Las recomendaciones de Guterres valoran una implementación más rápida de los acuerdos internacionales existentes, comenzando con el acuerdo climático de París de 2015 y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Más allá de esas importantes iniciativas para proteger nuestros bienes comunales mundiales, establecer un nuevo foro para gestionarlas se ha convertido en un imperativo moral y práctico. Guterres abre nuevos caminos con su llamado a readaptar el Consejo de Administración Fiduciaria de la ONU, prácticamente desaparecido, para supervisar la gobernanza del océano, la atmósfera y el espacio exterior. Este organismo renovado también sería responsable de mejorar la entrega de bienes públicos y responder ante las amenazas mundiales.

Además, Guterres dio su apoyo a la propuesta del Club de Madrid para llevar a cabo una Cumbre Social Mundial en 2025, para examinar las causas de la creciente pobreza, evaluar los eventos que contribuyeron a la disparidad en los ingresos, y fomentar las políticas necesarias para garantizar una sociedad más equitativa. Las conversaciones en la cumbre debieran dar impulso a la implementación completa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantizar que el desarrollo económico pos-COVID sea amplio y ecológico.

Para crear un nuevo contrato social mundial que permita abordar la pobreza, la creciente desigualdad y el empeoramiento de la crisis climática será necesaria la participación de la sociedad civil. Guterres está en lo cierto cuando enfatiza su papel para conseguir una mayor solidaridad internacional. También destaca la necesidad de apoyar los aportes cada vez mayores de los ciudadanos a la acción colectiva a escala nacional e internacional. Resulta alentador que Nuestra Agenda Común proponga puntos focales dedicados a la sociedad civil en todos los organismos de la ONU.

Pero hace falta más, dos iniciativas recientes de la sociedad civil —el Llamado para la Gobernanza Mundial Inclusiva de We The Peoples y Together First— propusieron un enviado de la ONU de alto nivel para la sociedad civil, que respondería directamente a Guterres. Ese puesto garantizaría la armonización, los informes de alto nivel y un acceso aún más amplio para las organizaciones de la sociedad civil a todo el sistema en la toma de decisiones y la programación de la ONU.

Para implementar la ambiciosa agenda de Guterres —de un multilateralismo más inclusivo, eficaz y en red— es necesaria una estrategia coordinada. La meta debe ser reconstruir y ampliar la confianza de los ciudadanos en sus instituciones comunes, para que el sistema mundial pueda actuar en forma más eficaz sobre los problemas más importantes que aquejan a la comunidad internacional. La iniciativa de Guterres de convocar una Cumbre del Futuro al principio de la 78.° Asamblea General en septiembre de 2023 es un buen punto de partida para mejorar la arquitectura de la gobernanza mundial.

Como parte de las preparaciones para la cumbre, apoyamos el llamado del secretario general a una junta asesora de alto nivel liderada por ex jefes de estado o de gobierno. La meta de ese organismo sería identificar los bienes públicos mundiales que más necesitan mejoras en la gobernanza. La junta asesora aportaría además una perspectiva política equilibrada a los preparativos.

Al mismo tiempo, las consultas previas a la cumbre podrían ayudar a refinar las propuestas de Guterres para la Agenda para la Paz, el Pacto Digital Mundial, la Declaración sobre las Generaciones Futuras y una nueva Plataforma de Emergencia para convocar a los actores clave a que respondan ante las crisis complejas. Cada una de ellas —al igual que las propuestas de amplio alcance relacionadas para la innovación en gobernanza mundial que venimos apoyando— ameritan su seria consideración por los estados miembros de la ONU y forman, juntas, la base de una ambiciosa empresa que involucraría durante dos años a múltiples participantes y culminaría con la cumbre de 2023.

Instamos a los líderes del mundo a prestar atención a la visión para el futuro del secretario general, así como a la recomendación de 50 ex ministros de gobierno y funcionarios de alta jerarquía de la ONU de un «proceso intergubernamental exclusivo» para «fortalecer y reformar la maquinaria legal e institucional del sistema de la ONU». Con la movilización de diversos actores en todo el mundo —entre ellos, los responsables de las políticas, activistas, académicos y empresarios— la comunidad internacional puede garantizar que se haga realidad el mandato de dar forma colectivamente al «futuro que queremos» adoptado en la Asamblea General del año pasado.

Traducción al español por Ant-Translation

22 de octubre 2021

Project Syndicate

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