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Opinión

Alejandro J. Sucre

Puede ser una contradicción que EEUU, UE y Canadá pongan como condicionamiento para el levantamiento de las sanciones que hayan acuerdos entre los líderes de oposición y del oficialismo. Estos líderes de oposición y del oficialismo han demostrado que primero están sus intereses de poder personal que los intereses de la nación. También, las naciones de Europa, EEUU y Canadá deben entender que estos líderes no tienen hambre de llegar a acuerdos, ellos están en situaciones muy cómodas en lo personal. EEUU, UE y Canadá emiten declaraciones regularmente en cuanto a que están dispuestos a levantar sanciones si los líderes de la oposición y del oficialismo se ponen de acuerdo, es que estos mismos líderes han demostrado que lo único que han logrado en 20 años de negociaciones es precisamente que pueden sobrevivir y no llegar a acuerdos.

Tal vez Canadá, EEUU y Europa deben declarar algo más audaz y creativo. Deben poner alguna posibilidad de levantar sanciones a operaciones de ciudadanos venezolanos que inicien proyectos de privatización para el rescate de empresas del Estado. Este levantamiento de sanciones puede ser separado de las negociaciones de México. Los países democráticos y desarrollados debieran eliminar sanciones a todo proyecto proveniente de ciudadanos venezolanos que apoyen la transferencia de activos del Estado en quiebra y creación de infraestructura al sector privado.

Venezuela posee mas de 500 empresas del Estado perdiendo dinero. La corrupción dentro de las empresas del Estado es uno y el principal de los elementos que sostienen las sanciones. La corrupción en Pdvsa y otras empresas del Estado contaminan el flujo de dinero en los mercados de capitales internacionales. Ese elemento de falta de controles administrativos es lo que origina las sanciones. La deuda externa pudiera ser renegociada y Pdvsa salvada y los flujos de inversiones hacia Venezuela reestablecidos si se hace canje de activos por pasivos y se levantasen las sanciones para esos fines. Venezuela no debiera tener sanciones a toda operación de privatización que cumpla con ciertos requisitos de democratización de las empresas del Estado y de transferir activos al sector privado. Incluso el sector oficialista está de acuerdo con pagar deuda externa y abrir la inversión privada para el recate de las empresas del Estado incluyendo a Pdvsa.

Venezuela se quedó sin acceso a recursos de última instancia. Los recursos de última instancia como los del FMI o un Fondo de Reconstrucción privado son imprescindibles para rescatar una economía como la venezolana que cayó en 75% en 8 años. En estos casos de deterioro económico súbito, los países deben contar con fondos de última instancia que los usan para inyectar gigantescas sumas de dinero a la economía. Se puede apoyar fondos de reconstrucción privados como lo hace EEUU y así no hacer depender a Venezuela de las negociaciones de México que demostraron ser endebles. En EEUU los fondos de rescate se canalizan a través de empresas privadas y hasta $3 billones (trillones americanos) son administrados directamente por empresas privadas para salvar empleos y a la economía luego de los efectos Covid-19. Debido a que la Reserva Federal no tenía capacidad ni experiencia para prestar o invertir en miles de empresas para reflotarlas debido al colapso de demanda que generó el Covid-19, los gobiernos contratan firmas especializadas en administración de inversiones para que le apoyen.

BlackRock, Inc. es un ejemplo de empresa privada que contribuye al rescate. De la economia de EEUU post pandemia Covid, BlackRock es una corporación estadounidense de gestión de inversiones globales con sede en la ciudad de Nueva York. Fundada en 1988, inicialmente como administrador de activos institucionales de gestión de riesgos e ingresos fijos, BlackRock es el administrador de activos más grande del mundo, con $ 7,4 trillones en activos bajo administración a fines del cuarto trimestre de 2019. BlackRock opera globalmente con 70 oficinas en 30 países y clientes en 100 países. Debido a su poder y al gran tamaño y alcance de sus activos y actividades financieras, BlackRock ha sido llamado el banco en la sombra más grande del mundo. Una empresa de gestión de activos (AMC) es una empresa de gestión de activos / inversiones que invierte fondos agrupados provenientes de inversores minoristas en valores en línea con los objetivos de inversión establecidos. Las empresas de administración de fondos más grandes el mundo en trillones de $ bajo administración son: BlackRock con $ 7,6, The Vanguard Group 5,1, Charles Schwab 3,4, UBS 3,1 y así vemos varias mas como PIMCO, Bank of NY, etc.

EEUU, UE y Canadá debieran abrir la posibilidad de levantar sanciones también a iniciativas de empresarios privados que quieran hacer inversiones para recuperar las empresas del Estado desmanteladas. Inversionistas privados que administren las empresas del Estado pueden ayudar a rescatar la economía y a disminuir el impacto tan negativo que tiene la corrupción y la lucha por el poder político que hay en nuestra nación y que tanto empobrece a sus ciudadanos. La transparencia en el manejo de los recursos de las empresas del Estado se hace indispensable para rescatar a la economía, reducir la inflación y generar empleos.

Twitter @alejandrojsucre

 3 min


Carlos Raúl Hernández

Una conferencia de Mibelis Acevedo me hizo regresar a El político y el científico de Max Weber (en mejorable edición de Alianza Editorial) libro oportuno ante el asombroso caso de una oposición corrompida antes de llegar al poder que se ahoga entre la incompetencia y el caos en Venezuela. Agrupa conferencias del autor en 1919, año de la trágica comuna de Berlín, la insurrección de los comunistas radicales, espartaquistas, que los llevó a la muerte con su fantasía revolucionaria. En zanjas aparecieron los cadáveres de Rosa Luxemburgo, la rosa roja de la revolución y el jefe Karl Liebknecht. El libro se consagra a exaltar el valor de los partidos y el político profesional, que vive para y de la política dedicado en cuerpo y alma, y contra la tendencia a improvisar supuestos liderazgos, para jugar al dirigente sin tener con qué, tendencia permanente de los notables, como afirma Weber. Lo que hoy llamamos antipolítica, de donde salió la llamada “generación 2007”.
Dice Weber que todos los ciudadanos somos políticos eventuales, que vamos a actos públicos, votamos y damos enjundiosas opiniones sobre lo que no sabemos. Pero el político profesional conoce su oficio porque se ha formado en él a lo largo de años, es su modo de vida, distinto de los que irrumpen por un golpe de suerte o de dinero. Quienes no conocen las entretelas del oficio, hacen proclamas morales, consignas fáciles, sin saber muy bien lo que dicen y así destruyen los países. Un grupo de aventureros que, al no tener más en la sesera, asumen la moral y “hacer el bien” como programa. No hay que olvidar que revolucionarios, en el peor de los casos, y tontos notables, en el mejor, devienen maldiciones para los países.
Para Weber es esencial que la maquinaria organizativa de los partidos, formada por políticos profesionales, se imponga históricamente sobre los notables, los parlamentarios o los grupos económicos, como avance hacia la política moderna. Fuimos víctimas en Venezuela de finales del siglo XX de gerentes de medios, empresarios, intelectuales y notables que, al contrario de Weber, se dedicaron a destruir las maquinarias y los políticos de oficio, y que pretendían “comprar” la política, “dar el salto” de los negocios a la lucha por el poder. Dice Weber que las tres características esenciales de un gran líder son pasión, responsabilidad y mesura, que se adquieren en años de vivir el oficio. Pasión para entregarse en cuerpo y alma, no ser políticos a ratos, de ocasión, aficionados calcular los pasos. Pero no se trata de la excitación febril del alocado que pone a los demás en peligro y no le importa si tal cosa corresponde a su fanatismo principista, egocentrismo estúpido y dañino.
Un líder pulsa cómo la realidad recibe “sus principios” que a veces son tontos paliques de barbería o peluquería. La responsabilidad consistía en 2014, 2016-2017 en no jugar a las muertes y encarcelamiento de inocentes, no apostarlo todo en acciones estúpidas en 2018-2019-2020. Un político que no tenga ambiciones no lo es, pero así como Weber denuncia al irresponsable que lanza gente a la muerte, cuestiona al carrerista que actúa como si estuviera en una empresa. La política debe ser una entrega, una razón de vivir, causa trascendente que se abraza con sensatez en beneficio de los demás (y también del propio). Y finalmente la mesura, el equilibrio, la capacidad para alejarse de los extremos y discernir lo conveniente “la cualidad sicológica… para dejar que la realidad actúe sobre uno sin perder… la tranquilidad, guardar distancia con los hombres y las cosas”. La carencia de mesura lleva a negarse a aceptar la realidad o falsearla para que se adapte a nuestros caprichos a priori, distorsionar los hechos y engañarse o engañar.
“…Cómo puede conseguirse que vayan juntas en las mismas almas la pasión ardiente, y la mesurada frialdad”. Cuando eso ocurre tenemos a Betancourt, Churchill, Reagan, Clinton o Merkel. Hay dos aproximaciones a la ética que definen un gran político y lo diferencian de un aventurero cualquiera, un fanático o un irresponsable. Y es como resuelve la contraposición entre la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción. Debe rectificar el error inicial, modificar el rumbo, por muy convencido que esté, porque los daños a sus seguidores, entorno, o a su país, hacen que insistir sea un crimen (gobierno y oposición debieran leer el libro).
Políticos de poca monta, vanidosos, sin quilates para grandes empresas, se abrazan a la ética de la convicción, sobre todo cuando están lejos o saben que no les pasará nada. Con frecuencia es capricho, la ruta del coraje. Tolstoy en Guerra y Paz cuenta la batalla de Moscovia desde la visión de los soldados. Desmembrados por los cañones, machacados por los caballos, sosteniendo sus vísceras, porque rendirse ofendía a un petimetre imbécil en funciones de general. Uno puede martirizarse por sus principios, pero no martirizar a otros. La prueba de incapacidad política es no dar marcha atrás en una idea, pese los estragos que produce. De esta manera puede decir con una lamentable satisfacción personal, que fue firme en su “dignidadddddd” aunque por ello acabó con los objetivos que se había propuesto. Esto lo deberían entender los culpables de los fracasos de hoy.

@CarlosRaulHer

 4 min


Frank López

Lo que se dilucidó en Cabo Verde

Lo que la justicia de Cabo Verde acaba de dilucidar con el juicio de Alex Saab es, si su caso se trataba de un asunto político como sostenía el régimen, o, por lo contrario, de un asunto de crimen organizado como sostenía EEUU. De modo que, según lo resuelto, Alex Saab no es un actor político perteneciente a un régimen político sino un actor criminal perteneciente a una organización del crimen internacional cuya actuación, según sentencia, amerita ser juzgada, no por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Político, como lo pretendían sus defensores, sino por el Derecho Penal Internacional, como lo solicitaba EEUU. Y ello, desde luego, mediante el correspondiente proceso judicial y su competente tribunal pen

Por tanto, con esta sentencia de extradición, quedó deslegitimada la narrativa política sobre este caso y se impuso la narrativa penal. Con lo cual, además, quedó cerrado el proceso para la participación de las organizaciones y potencias políticas, y Saab queda entonces, según sentencia, en su carácter de delincuente internacional, atrapado en la rigidez normativa del Derecho Penal y a cargo de los jueces y de los tribunales competentes.

Es pocas palabras: hasta aquí llegaron los discursos de “la autodeterminación de los pueblos”, de “la agresión imperialista”, de "la injerencia de potencias extranjeras" y similares, que suelen ser muy eficaces en el orden político, pero absolutamente inocuos y hasta risibles, en los juicios penales. Y hasta aquí llegaron también las negociaciones políticas de este caso y se impone la única negociación posible: intercambiar información de utilidad penal por una gracia procesal, que, traducido en crudas palabras, significa vender las valiosas cabezas de sus jefes y cómplices a cambio de la rebaja de la pena.

La relevancia de la decisión

La segunda significación relevante que tiene esta sentencia es que pone a la disposición del sistema de justicia de EEUU a un potencial informante de primera fila, que puede revelar la estructura comercial, financiera y bélica de la red criminal internacional donde operaba Saab y sus cómplices. Lo cual fuerza a la ineludible responsabilidad de las agencias de inteligencia y de policías de activar sus acciones anticriminales de identificar países, instituciones bancarias mundiales, cuantas internacionales, operadores financieros y comerciales (corporaciones), depósitos bancarios, títulos valores, activos, etc., para desmontar el entramado criminal; y en consecuencia, congelar cuentas, activar la extinción de dominio de activos productos de la actividad ilícita, emisión de órdenes de captura y enjuiciamiento a las cabezas de esta red criminal.

La significación política

La tercera significación que tiene dicha sentencia es el valor político para la determinación de la naturaleza del adversario al que se enfrenta la oposición venezolana y en consecuencia para el carácter de la lucha que ésta debe librar, porque, en razón de esta sentencia, los venezolanos no están bajo el poder de un régimen político sino bajo el poder de un régimen del crimen organizado, por lo que seguir creyendo que la forma de abordar la lucha es sólo un asunto de la política y seguir obviando la relevancia que tiene el ámbito penal en esta lucha constituye, por decir lo menos, un grave error estratégico. Y esto es precisamente lo que aún muchos analistas convencionales no entienden o no quieren entender.

Impacto en la coyuntura política

Ahora bien, esta sentencia, en esta coyuntura que ya comenzaba a desfavorecer al régimen, caracterizada por la detención y revelaciones del Pollo Carbajal; por la detención y extradición a EEUU de la exenfermera y tesorera de Chávez; por el encarcelamiento de destacados defensores de derechos humanos como los hermanos Tarazona; por la sensación que se tiene del asesinato del general Baduel; por los informes presentados por la Comisión de la ONU y por la UE, que advierten delitos de lesa humanidad y falta de democracia en las elecciones que se avecinan en noviembre; y ahora por la suspensión del diálogo de México, que constituye un soberbio desafío al Reino de Noruega y al resto de los facilitadores; en fin, esta coyuntura que ahora se agrava con esta sentencia, con el abandono de la mesa de diálogo y con las consecuencias que hemos descrito, coloca al régimen en un estado de indiscutible debilidad comercial, financiera y política que, lo único que pudiera oxigenarlo sería una catástrofe electoral hacia la cual la oposición pareciera marchar por falta de unidad. Es decir, lo único que detendría esta caída libre en la que ha entrado el régimen, es la caída, que, al parecer, transita la oposición hacia el precipicio infortunado de un descalabro electoral.

En resumen, no hay dudas de que se ha entrado en una coyuntura política muy favorable para la oposición. Y tal situación favorable descansa en el abultado perfil delictivo que hoy vuelve a tener el régimen y en la vulnerabilidad comercial y financiera que experimentará. Todo lo cual vuelve a colocar la narrativa del proceso político venezolano en el orden discursivo del crimen organizado, de la violación de los derechos humanos y de los crímenes de lesa humanidad.

De modo que esta nueva coyuntura, constituida en el interior del discurso penal internacional, está demandando de las fuerzas opositoras un oportuno y necesario giro táctico. Un giro que conecte la narrativa interna de las fuerzas opositoras con la narrativa internacional, hoy dominada, a causa de la sentencia, por los delitos criminales y el Derecho Penal Internacional. Es decir, por el señalamiento del carácter criminal del régimen, que se desprende de dicha sentencia.

Nuevos actores, nuevos discursos

Por tanto, un giro que producirá desplazamiento de posiciones y nuevas alianzas políticas forzadas por la necesidad en la que se verá el liderazgo opositor de volver a mirar el tablero del juego con los ojos que exige está nueva coyuntura, con la finalidad de repensar la próxima jugada del ajedrez político. Y en este sentido, la acción privilegiada ya no correspondería tanto a los líderes políticos tradicionales, sino al liderazgo de la sociedad civil junto a los ciudadanos comunes y corrientes. Porque lo que resulta posible ahora es acorralar al régimen mediante la amplificación de la narrativa de los delitos de lesa humanidad y del correspondiente juicio penal.

Pero para ello, en esta nueva coyuntura no sólo “se requiere cambiar el mensaje sino también al mensajero”. Por tanto, es una tarea que no corresponde principalmente a los líderes políticos sino, fundamentalmente, a los ciudadanos activos de la sociedad civil, ya que la tarea consiste en construir una poderosa voz cívica, unificada y sostenida, especialmente de todos los opositores formadores de opinión, replicadores de mensajes por las redes sociales, de los multiplicadores del mensajes cara a cara, de las declaraciones oficiales de las instituciones y gremios democráticos, es decir, de todos, absolutamente todos, alrededor de poderosas y respetadas voces como la de Tamara Sujú sobre el proceso que se le sigue al régimen en la CPI; como la de Delsa Solórzano y las organizaciones de defensa de los derechos humanos sobre Javier y Rafael Tarazona y el resto de los defensores de derechos humanos, perseguidos, sobre los militares y los políticos secuestrados y sometidos a tratos crueles y degradantes; como la de colegios y gremios profesionales replicando las denuncias de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos; como las voces de reputados juristas, sobre el estado del proceso penal que lleva la Fiscalía del Ministerio Público de los EEUU sobre los altos personeros del régimen.

Coordinador de la linea de investigación de Epistemología y Política del Doctorado de Ciencias Económicas y Sociales.

Universidad de Carabobo

En fin, es la hora en que la sociedad civil abandone la postura de rogarle unidad a la sociedad política y dé el ejemplo de la unidad por la base que necesita el país. Una tarea que no tiene por que interferir la tarea electoral (que ahora consume todas las energías del liderazgo político), sino que debe potenciarla, para tratar de evitar, hasta donde sea posible, una mayor catástrofe electoral. Aunque lo deseable es que la oposición, en un gran bloque, se retirara del proceso electoral y dejara boqueando al régimen para rematarlo electoralmente en el venidero referendo revocatorio presidencial. Pero eso sería mucho pedir cuando no hay comprensión sobre las fuerzas sociales entrópicas que impiden la unidad opositora y la urgencia que tienen los millones de venezolanos en riesgo de muerte.

 6 min


Fernando Mires

1. Denis Scheck, crítico literario alemán al que respeto, la recomendó. Ahí me di cuenta de una antigua aseveración. El tema y el argumento no cuentan en la literatura, lo que cuenta es la narración.

Por el tema en sí -un aborto de una muchacha en la Francia de los sesenta- yo no habría leído el libro de Annie Ernaux, El Acontecimiento. Pero hice caso a Scheck. En dos horas, sin levantar la vista, leí como hipnotizado las setenta páginas del testimonio. Impactante, emocionante, desgarrador, todo esto es decir poco. Un relato que duele. Incluso físicamente: duele.

Annie, como tantas adolescentes de su tiempo – en una Francia más liberal que otras naciones europeas- quedó embarazada sin haberlo deseado. En el jolgorio de su juventud no llegó nunca a imaginar que el sexo tuviera relación con nada. “En todo lo relacionado con el amor y el goce no me parecía que mi cuerpo fuera intrínsecamente diferente al de los hombres”. La diferencia empero, llegó a sentirla como una discriminación de la biología a favor de los hombres.

Ni por nada del mundo Annie habría querido interrumpir sus estudios en los que ya apuntaba la destacada intelectual que terminó siendo. Pensaba en un comienzo de que se trataba simplemente de un simple malestar gástrico y acudió a un estomatólogo. Cuando un ginecólogo detectó la presencia de un embrión, su primer impulso, en un irracional acto negacionista, fue romper el certificado de embarazo. No podía ser, pensaba. Sentía su vientre vacío, pero no lo estaba. Su embarazo lo asumía como un veredicto injusto. Un golpe artero de la mala suerte, una desgracia. “A un lado estaban las chicas con sus vientres vacíos, y al otro me encontraba yo”. El embarazo le estaba robando su alegría de ser. Su vientre la condenaba a ser distinta. Embarazo y disociación grupal caminaban juntos. “Me sentía abandonada por todo el mundo”. Al escuchar las risas de sus amigas “me parecía que ya no tenía edad”. La promesa de un hijo le extirpó de modo radical su juventud. Comienza entonces a buscar contactos solidarios entre chicas que ya habían experimentado el aborto. Fue así como tuvo acceso a un mundo ilegal del que hasta entonces no tenía la menor idea.

Lo de las parteras clandestinas que proliferaban al amparo de la prohibición era y es un hecho conocido. Poco se ha hablado en cambio de la complicidad de los médicos, no solo de los que utilizaban la prohibición para su enriquecimiento personal, sino de los que estaban obligados a ser cobardes. Ninguno quería meterse en problemas legales. Desde uno que sin nombrar la palabra embarazo le recetó penicilina para cuando fuera a ir “donde vaya”, pasando por otro que le prescribió un “remedio” sin receta, haciéndola sentir como una delincuente en la farmacia, hasta llegar a uno que la somete a un raspaje soltando una frase terrible: “yo no soy su fontanero”.

Las escenas del intento de eliminar al feto y otras similares, no las escribiré aquí. Solo cabe destacar que, sin ese testimonio, Annie Ernaux nunca podría haberse liberado de un trauma que arrastraba como un pesado fardo. Mirando hacia atrás llegó a la conclusión de que -más allá de la crueldad de personas aisladas, entre ellas un sacerdote que la increpó brutalmente durante la confesión– ella fue víctima de un orden de cosas que recién cuando adulta pudo dilucidar. Interesante entre otros juicios es la analogía que hace entre la prohibición del aborto con otras actividades clandestinizadas de nuestra época, entre ellas las de quienes trafican con emigrantes. Hoy se persigue a esos traficantes, escribe “como hace treinta años se deploraba de las personas que practican abortos. Pero no se cuestionan las leyes ni el orden mundial que provocan este fenómeno”. Algún día conoceremos los testimonios de los emigrantes, de los que fueron estafados por traficantes, de los que padecieron hambre y frío, de los que vieron ahogarse a sus padres o a sus hijos.

Podemos estar o no de acuerdo con el libro de Ernaux. Pero quien quiera argumentar a favor o en contra del aborto, debería leerlo. Sin conocer realidades como las que ella nos relata, toda discusión sobre ese tema resulta una entelequia. Podemos también embarcarnos en largas polémicas académicas, morales y religiosas sobre el tema. Pero lo que no podemos hacer es ignorar experiencias vividas por tantas víctimas de la indolencia institucional. Si el cuerpo pertenece solo a su dueño o es parte de un cuerpo social o de la voluntad divina, puede ser un debate interesante y atractivo. Pero si no consideramos los daños biográficos, los destinos truncados, los traumas que han marcado a fuego la vida de tantas mujeres, incluyendo la imposibilidad de llevar una vida relativamente normal, toda discusión resulta ociosa.

2. El relato de Annie Ernaux corresponde al género de la literatura testimonial. Tal vez uno de los más difíciles de practicar. Por un lado pertenece a la literatura propiamente tal. Por otro, está ligado a la historiogafía pues sin testimonios es difícil escribir historias. Los testimonios pueden ser piezas literarias pero antes que nada son documentos. Son literarios solo cuando la calidad de su prosa así lo permite. Y bien, el de Ernaux tiene ese doble valor: es literario y documental a la vez. En sí reúne todas las características propias al género. Es personal, pero a la vez ilustra un momento de la cultura francesa durante los años sesenta. El acontecimiento es por lo tanto doble: irrumpe en la vida íntima de Annie pero tiene lugar sobre un piso nacional. Es fidedigno y verídico, y la imaginación, propia a toda literatura, está puesta al servicio del principio de realidad. La escritora no es solo observadora: es autor y personaje, es víctima y testigo.

3. El Acontecimiento, es mi opinión, debería ser sumado a la lista de los relatos testimoniales de la modernidad. Miembro de un género que en áreas muy distintas tiene nombres inolvidables. La mayoría están escritos bajo la forma de “diarios de vida”. En ese sentido, hay testimonios históricos. Me refiero a los que fueron escritos en tiempos dramáticos, como los vividos por Europa en el pasado siglo. Efectivamente, hay testimonios sobre la vida que vivimos pero cuyos interiores no conocemos bien y hay otros que sobrepasan todo conocimiento. Son los testimonios de lo inconmensurable, de la maldad humana llevada más allá de sus propios límites, de la radicalidad del mal (Kant).

El más conmovedor de todos los testimonios del mal hasta ahora conocidos -creo que en ese punto no hay discusión – es y seguirá siendo, el Diario de Anne Frank.

Todo el dolor de un pueblo perseguido y diezmado llegó concentrarse en la figura de una niña que sin prejuicios, sin ideologías y sin siquiera proponerse dejar un testimonio, describe su día a día en un escondrijo que la protegió durante un tiempo de su muerte en un campo de concentración nazi.

Sobre los campos de exterminio nazis, esa maldad radicalizada y banalizada a la vez, también hay testimonios. Uno de los más estremecedores es sin duda el de otro niño judío que, ya convertido en adulto, escribe sobre su vida en los campos de concentración con la inocencia que solo un niño es capaz de expresar. Y, al igual que Anne Frank, sin explicarse sobre las razones que lo llevaron a ese siniestro lugar. Nos referimos al escritor sobreviviente Imre Kertész y a su novela-testimonio Sin destino. Tanto Anne como Imre describen lo que, desde nuestro sitial cotidiano, podemos leer y saber, pero nunca entender.

Sobre los campos de exterminio soviéticos hay también fuertes testimonios. Archipiélago Gulag de Solyenitzin es sin duda un documento agotador, pero sin la atroz realidad que describe nunca podremos darnos cuenta de lo que significó el estalinismo en la URSS. Del mismo modo, la sensible escritora rumana Herta Müller, a lo largo de su copiosa obra nos ha dejado un duro testimonio de la cruel vida diaria bajo la dictadura del dictador Ceauşescu. En una de sus últimas novelas Todo lo que tengo lo llevo conmigo, fiel a los testimonios de su amigo Oskar Piastor, Müller describe en detalle la vida de los prisioneros en los campos de concentración siberianos. Solo recordar esa novela da frío.

Hay también testimonios que no han sido llevados a la escritura porque quienes los vivieron no se atrevieron a hacerlos públicos. Es el caso de muchas mujeres que padecieron la ocupación serbia durante la guerra del Kosovo. En otro marco histórico, el autor de estas líneas ha conversado con diferentes mujeres que pasaron por los centros de torturas de las cárceles de Pinochet. Hay historias que para ellas son inenarrables. “Prefiero soportar el peso de mi trauma a que mis familiares y amigos sepan lo que hicieron conmigo”, me dijo una estimada amiga.

4. Hay, por cierto, testimonios imaginarios. Me refiero a autores que sin haber padecido personalmente los rigores de los acontecimientos históricos, han llegado a imaginarlos con una verosimilitud similar a los vividos por sus actores reales. En los dos últimos años, cuando el Covid 19 alcanzó una dimensión mundial, han sido actualizados autores que escribieron sobre grandes epidemias. Antes que nadie, Albert Camus en La Peste, cuyo abnegado doctor Bernard Rieux ha revivido entre tantos médicos que arriesgan sus vidas luchando en contra del Covid. Tampoco podemos olvidar el clásico de Daniel De Foe, Diario del Año de la Peste, cuyos imaginarios personajes transcriben la peste que azotó Londres durante 1665. En analogía a los primeros días pandémicos es imposible no recordar la trágica historia del compositor Gustav von Aschenbach, en Muerte en Venecia de Thomas Mann. Más cerca de nuestro tiempo, el Amor en los Tiempos del Cólera de Gabriel García Márquez es un anticipo de la relación tortuosa que se da entre la muerte, la peste y el amor. Pero sin duda el caso más asombroso es el de la gran escritora canadiense Margaret Eatwood quien en su novela Orik y Krake (la primera de una trilogía) escribió sobre la pandemia ¡antes de que esta hubiera aparecido! Las similitudes entre la pandemia ficticia de Atwood y la que estamos viviendo, es realmente asombrosa. Por supuesto, el de Atwood, no puede ser catalogado, en sentido estricto, como un testimonio. Pero sí pertenece a un género poco estudiado, me refiero a la literatura profética. Solo con esa novela Atwood se sitúa al lado del 1984 de Orwell

5. Hay dos autores recientes y muy conocidos que han escrito novelas en donde la pandemia es una actriz principal. La primera de todos fue la escritora alemana Julie Zeh en su libro titulado Übermenschen. La siguió el español Manuel Vilas en su más reciente libro, Los Besos. Escritores radicalmente diferentes cuyos libros tienen dos puntos en común. El primero es que ninguno es “sobre” sino solo “en torno” de la pandemia. El Covid 19 determina el destino de los personajes. Pero ninguno de los dos escritores intentó aventurarse en los recovecos del mal bicho. El segundo punto es que en los dos autores mencionados, el amor emerge en medio de, y gracias a la, amenaza mortal.

Desde hace un par de meses la crítica literaria ha venido anunciando la aparición de un “auténtico” libro sobre la pandemia, escrito en forma de diario como el de De Foe, pero sobre situaciones no imaginadas sino directamente presenciales. Al fin un verdadero testimonio, imaginaba yo. Y así fue como me dispuse a leerlo en cuanto apareciera. El libro al cual me refiero es Volver a dónde de Antonio Muñoz Molina. Debo decir que, en este caso, mis expectativas no fueron colmadas. Lo siento.

6. Volver a dónde relata tres meses de la vida de Muñoz Molina, en plena furia pandémica. Durante esos meses el conocido autor vive en confinamiento. Desde su balcón engalanado por flores (que cuida un jardinero), bebiendo cada noche una copa de vino, mira hacia las calles de Madrid. Debido a la restricción de las actividades sociales, tiene mucho tiempo a su disposición y decide utilizarlo en la escritura de un libro sobre sus experiencias con la pandemia. No fueron muchas, en verdad. De ahí que el autor hubiera decidido escribir dos libros en uno: Uno sobre el Madrid pandémico. Otro sobre los recuerdos de su agraria infancia en donde nos cuenta de sus padres, de sus abuelos y abuelas, de sus tías y tíos, y sobre todo, de los frutales y verduras en los campos cercanos de Ubéda, su lugar natal. Esto último, con tanto detalle y esmero que al final queda la impresión de que, si bien uno no aprende mucho sobre la pandemia, recibe por lo menos interesantes lecciones de horticultura.

Bromas aparte, el libro, escrito con la prosa bien cuidada pero nunca demasiado profunda de Muñoz Molina, no es en sí un testimonio. Y sí lo es, no testimonia demasiado sobre la realidad pandémica.

Así nos enteramos que durante tres meses, Muñoz Molina cocina, lee los diarios de Thomas Merton, continúa profesando admiración hacia Benito Pérez Galdós, y se sume en la lectura de una biografía de Hitler. Además aprende a caminar rápido sobre espacios limitados, saca a pasear en las tardes a su perra Lolita, recibe de vez en cuando visitas de familiares cercanos, escucha sonatas de Beethoven mientras toma vino en su balcón y aplaude desde ese mismo balcón a los sanitarios y a la policía y estos a la vez se aplauden entre sí. También reproduce las noticias de El País y el Mundo, y como buen socialdemócrata, echa pestes en contra de la irresponsabilidad de la ultraderecha española.

Y por cierto, recuerda a sus antepasados. En esos recuerdos hay fragmentos muy bien logrados -estamos hablando de un escritor consagrado, no lo vamos a descubrir ahora- como el de la triste muerte de un trabajador nicaragüense, llegado a España huyendo de la macabra tiranía de Ortega. Las visitas a su longeva madre, sus silencios y sus olvidados pasados, contienen algunos episodios conmovedores, no se puede negar. Pero en general, sobre todo en lo que tiene que ver con la pandemia, no es mucho lo que Muñoz Molina nos dice.

7. En suma, seguiremos esperando testimonios sobre la pandemia. Tarde o temprano tendrán que aparecer. La verdad es que los necesitamos. Necesitamos saber más sobre lo que realmente sucedía en los hospitales, de los que murieron por error, de los que sin estar contagiados fallecieron porque el personal solo atendía a contagiados. Queremos saber más sobre la mortandad masiva en las residencias de ancianos. También del dolor de los deudos que despiden a alguien que hace solo un par de semanas vivía rozagante. Es importante que alguien nos cuente sobre la competencia salvaje que se dio entre los laboratorios virológicos. O de cuanto dinero recibieron los periódicos por desprestigiar a unas y ensalzar otras vacunas. Desearíamos saber cuáles eran los políticos que organizaban las marchas de los imbéciles anti-vacuna, y qué propósitos perseguían. También que alguien nos cuente la vida cotidiana de los policías y del personal hospitalario. Y no por último, las experiencias de esos seres intubados, vueltos boca abajo, pensando en los segundos que faltaban para irse de este mundo. En una sola frase: necesitamos más testimonios.

Pronto llegará el momento de escribir sobre la historia de la pandemia. Sin esos testimonios no será posible.

8. Me parece que la pregunta de las preguntas aún no ha obtenido respuesta. ¿Qué es un testimonio?

Aquí parece necesario retornar al comienzo de este artículo y volver a referirnos a la historia del embarazo no deseado por Annie Ernaux. En las páginas finales de El Acontecimiento escribió Ernaux unas palabras que, en mi opinión, son las que más se acercan al concepto de “testimonio”. Dice:

He acabado de poner en palabras lo que se me revela como una experiencia humana total de la vida y de la muerte, del tiempo de la moral y de lo prohibido, de la ley, de una experiencia vivida desde el principio hasta el fin a través del cuerpo (…..) Y quizás el verdadero objetivo de mi vida sea este: que mi cuerpo, mis sensaciones y mis pensamientos se conviertan en escritura, es decir en algo inteligible y general, y que mi existencia pone a disolverse completamente en la cabeza y vida de los demás.

Convertir al cuerpo en escritura: eso es un testimonio.

Octubre 22, 2021

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2021/10/fernando-mires-testimonio-y-esc...

 12 min


Werner Corrales

Es triste que la Oposición esté dividida pero hay que analizar por qué lo está antes de echar todas las culpas a quien critique lo que el o ella considere incorrecto.

Si se lee equilibradamente el titular con el que salen las declaraciones dadas a ABC por María Corina Machado no se puede decir que ella esté mintiendo... Lo mismo puede decirse de las declaraciones de Capriles sobre la caída de Guaidó en la opinión pública.

¿Es inoportuno lo dicho por Maria Corina?... no para quien siempre ha estado en contra de estas elecciones por pensar que no conducen a ninguna parte y legitiman al régimen.

También yo estoy entre quienes piensan que es muy triste que no haya una mayor coincidencia entre los partidos de Oposición, pero francamente creo justificado que quien se oponga a la corrupción en la Oposición no se alíe con grupos entre cuyos candidatos se cuentan algunos con muchos indicios de dolo. El escándalo de
Monómeros no es el único y las muestras de asociación de algunos “dirigentes” con el caso Saab van más allá de haberle extendido al “embajador” de Maduro cartas de buena conducta.

Es muy probable que algunos candidatos de la Oposición ganen el 21 -11 gobernaciones, alcaldías y curules; ojalá entre ellos no haya nuevos casos de los cuales avergonzarse.

Para concluir, yo me pregunto qué hace más daño a la imagen de la Oposición... ¿la corrupción existente y no atacada en los partidos?... ¿el alacranismo?... o que algunos no participen en los comicios y critiquen el dolo?.

En miembros notables de nuestros partidos de Oposición hay corrupcion y juegos extraños con figuras del régimen o sus “embajadores”.... ¿Que hay que hacer ante eso?... ¿mirar hacia otro lado?...¿no criticar o denunciar porque estamos en medio de unas elecciones?

Hay trapos sucios que huelen muy mal y por más que se los quiera esconder o lavar a puertas cerradas, todo el mundo se da cuenta de la fetidez.

No se cuando vendrá una verdadera renovación de los liderazgos, una que reúna a dirigentes honestos y bien formados; mientras tanto, María Corina Machado puede ser incómoda para muchos, pero es un referente de rectitud.


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Jesús Elorza G.

La reciente visita del presidente de la FIFA Giovanni Infantino, produjo un sin numero de pronunciamientos y comentarios entre los aficionados, jugadores y entrenadores de futbol en todo el país. Las especulaciones no se hicieron esperar. Muchos se preguntaban sobre cuales fueron los motivos que dieron paso a esa visita. Otros miraban con mucho recelo el encuentro del presidente de la máxima autoridad del futbol mundial con un jefe de gobierno cuestionado y no reconocido por un número importante de diferentes países del mundo democrático. Al ver publicada la foto del encuentro, la comunidad futbolística de Venezuela hizo suya la expresión de Lázaro Candal ¿Qué hiciste papaíto? para dejar en claro su rechazo a la conducta de Infantino de reunirse con el representante de un régimen autocrático y totalitario que ha llevado al país a la critica situación política-económica y social durante los últimos 22 años.

El rechazo a la presencia del mandatario de la FIFA, fueron aumentando con el paso de las horas y alcanzaron su máximo nivel al hacerse publicas, en los medios de comunicación, los discursos de ambos representantes en el Palacio de Miraflores. Maduro comenzó sus palabras diciendo "Espero que se fortalezca la relación de la FIFA con la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) para potenciar el balompié nacional". "Ojalá se logre coordinar con la FIFA para que, en los años que están por venir, tengamos algunos eventos internacionales en Venezuela que le den motivación al fútbol nacional”. Y terminó, como era de esperarse, con un ofrecimiento demagógico al señalar “Hemos conseguido los recursos para regalarle a Venezuela un gran estadio. Ya tenemos la ubicación en los terrenos adyacentes al Hipódromo La Rinconada, en Caracas y el Plan Mil Canchas para la masificación deportiva y como modelo de desarrollo para muchachos y muchachas deportistas".

Pura muela, fue la expresión de todos aquellos que tuvieron la oportunidad de escuchar o leer las frases vacías y demagógicas de Nicolás. El Estadio para Caracas ha sido ofrecido y pagado en su totalidad durante más de veinte años ¡¡¡y aun no se ha construido!!!, solo ha servido como fuente de corrupción. Con respecto a las Mil Canchas, quizás este numero en realidad refleja la cantidad de instalaciones deportivas que hoy están totalmente abandonadas e inservibles.

Infantino, por su parte, también hizo uso de la palabra para dejar en claro el motivo de su visita: “Es nuestra tarea saber cómo hacer del fútbol algo global, pero al máximo nivel es limitado y nuestra responsabilidad es hacer que sea de verdad global”, “Necesitamos competiciones mundiales en Venezuela y en todo el mundo”, aseveró. “La propuesta que tenemos es la de reducir los partidos amistosos y tener más compromisos donde se juegue algo”.

Este musiú, como que nos vió cara de pendejos, fue la expresión nacional de los aficionados. Vino a ofrecernos competiciones mundiales para obtener el apoyo a su propuesta de celebrar el Copa Mundial de Futbol cada dos años, y como las federaciones de Suramérica se oponen a esto, anda recorriendo esta parte del mundo, ofreciendo villas y castillos para comprar los apoyos. En su oferta, tuvo el atrevimiento de señalar que “sería fantástico organizar un Mundial en Sudamérica”, de vainita no dijo que la sede sería Venezuela.

El tema de reducir el tiempo a dos años para celebrar la Copa Mundial, ha sido muy criticada y entre las razones destacan entre otros los siguientes:

- Enfrentarse cada dos años sería agotador física y psíquicamente para los jugadores.

- Bajo el actual formato de eliminatorias sudamericanas, los diez seleccionados de la CONMEBOL se enfrentan todos contra todos. Los cuatro primeros de la tabla clasifican al mundial y el quinto juega un repechaje ante rival de otra confederación. El presidente de la FIFA no explica cómo va a respetar el actual formato de eliminatorias sudamericanas que se juegan prácticamente durante tres años si el Mundial se jugara cada dos.

- Una Copa del Mundo cada dos años supondría una sobrecarga prácticamente imposible de gestionar en el calendario internacional de competiciones.

Para terminar el encuentro, Maduro no podía dejar escapar ese rolling planteado por Infantino y señaló, con toda propiedad y conocimiento del tema, que “Si de algo sirve mi opinión, estoy de acuerdo que cada dos años sean los mundiales de fútbol para alegría y motivación de los niños, niñas, la juventud y nosotros los fanáticos”, ¡¡¡“Me parece buena idea”!!!.

No sería descabellado pensar, que en el brindis, al final del encuentro, con varios whiskys encima, Maduro le planteara a Infantino “celebrar el primer mundial bienal en Venezuela” y este para asegurar el voto le contestara “vamos a darle”, que en revolución vale todo.

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Laureano Márquez

Tengo tiempo escuchando el comentario de que Zapatero tiene una mina de oro en Venezuela. Siempre pensé que la afirmación se hacía en sentido metafórico, es decir, que la situación venezolana y la consiguiente viajadera al país de Bolívar constituía una mina de oro para el susodicho porque sacaba de ello provecho colateral, pero nunca imaginé que se estaba hablando en sentido literal, de una mina, de pepitas de oro, pues, con mercurio y destrucción medioambiental. Esta información se desprende (o despluma) de las acusaciones del Pollo (no Brito, sino el otro) y también de unas declaraciones de esa señora que nunca ha tenido Piedad con nosotros.

Particularmente creo que no se debe desprestigiar a nadie, por muy mal que esa persona le caiga a uno, máxime si la persona tiene una extraordinaria capacidad para desprestigiarse a sí misma. Así que hasta no verle la pepita en la mano, no doy por cierta la información.

Me parece que los que tenemos alguna responsabilidad comunicacional, debemos manejar las informaciones con cuidado. Sin embargo (todo tiene un sin embargo), como en el humor la creatividad vuela, es inevitable imaginar toda la “explotación” que la minería del humorismo podría hacer de una noticia así.

Sería un contrasentido que un régimen que le exige una disculpa al rey Felipe VI por la conquista de América, el genocidio de la población aborigen y la expoliación del oro, regalase a un expresidente español –justamente– una mina en la que se roba el oro, se destruye el medio ambiente y se asesina a la población aborigen por la que, por lo visto, se siente mucho menos respeto del que les tenía Isabel la Católica cuando le escribió al almirante Colón reprehendiéndole: “¿quién le ha dicho a usted, señor Colón que mis vasallos son sus esclavos?” Quizá la leyenda de El Dorado a estas alturas algunos todavía están en capacidad de creérsela.

Uno podría imaginarse al personaje en el sótano de su casa en Madrid (caracterizado por el excelente humorista español José Mota) con una bata de cuero en una fragua fundiendo lingotes justo en el momento en que le llama su compañero Pedro Sánchez para sostener un diálogo como el que sigue:

-Hola, ¿Está José Luis Rodríguez Zapatero? Que que se ponga… José Luis, que parece que el Pollo ha hablado.

-Joder, tío, en España cada vez se ven cosas más raras.

-¡El Pollo de Venezuela!, quiero decir.

-Imposible, yo he viajado muchas veces y allí pollo, no hay.

-Por Dios, que no existe, José Luis, el tío este, Carvajal. Ha dicho que tienes una mina de oro allí en América. ¿Qué tienes que decir?

-Oro reluce, plata no es, el que se lo crea muy bobo es. Mira Pedro, esto tenemos que hablarlo, pero hoy no, ¿eh?, ¡Mañana! Es que hoy estoy fundido…

-Solo quiero que me digas la verdad.

-Yacimiento…

-¿Cómo?

-Digo que ya, si miento, él dice la verdad, pero no miento. Todo esto es una aleación de la oposición venezolana. Encima, Mercurio está retrógrado, así que no es un buen momento. Te tengo que colgar, ya sabes que el tiempo es oro. Adiós, hasta luego, Lucas.

Al cierre de esta emisión, hemos conocido que al Pollo se lo llevan también extraditado para los Estados Unidos, al parecer a toda prisa. No sabemos si esto tiene algo que ver con la supuesta mina. Sin embargo, lo que sí es cierto es que cada vez que abre la boca, alguien del oficialismo de allá se hunde.

Quiera Dios que no le toque compartir celda con el otro extraditado y que todo esto termine en riña colectiva en los patios de la prisión.

En todo caso, volviendo a lo de la mina: si es cierto o no, seguramente con tanta gente de braga anaranjada tan bien informada y dispuesta a hablar, se terminará sabiendo, porque al final, la verdad, como el oro, brilla.

Twitter @laureanomar

Laureano Márquez P. es humorista y politólogo, egresado de la UCV.

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