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Opinión

Santiago Boccanegra

Quizá lo más relevante del acuerdo alcanzado en México sobre la instalación de una «mesa nacional de atención social» no es tanto que se conforme, sino que sus avances serán evaluados a través de un mecanismo de verificación y seguimiento que será definido próximamente.

Aunque no se ha dado detalle de cómo será ese mecanismo, a quién involucrará y, más necesario todavía, cuáles serán las consecuencias del incumplimiento de sus objetivos, es un importante añadido vista la experiencia de «mesa técnica nacional de vacunación», instalada en 2020 entre la administración de Nicolás Maduro y la Asamblea Nacional de 2015 para atender la pandemia de covid-19 y el proceso de vacunación. Esa instancia ha ido desapareciendo, y hay quien la califica ya como «entelequia».

Recordemos que allí se definieron acuerdos para el acceso al mecanismo Covax de la OPS para la adquisición de vacunas, y luego de que la AN 2015 aprobó el dinero para financiar la compra, Maduro acusó de ladrón y otras yerbas a Juan Guaidó para finalmente rechazar tal convenio y decir que su gestión podía pagarlo todo. También se ignoró allí la recomendación científica y se vetó a la vacuna Astra Zeneca, retrasando por cinco meses el envío de dosis vía Covax, que pudo comenzar en abril pero se concretó en septiembre.

Los problemas vienen desde más atrás. En enero pasado, Miguel Pizarro, comisionado ante la ONU del gobierno interino, denunció que la distribución de máquinas y pruebas acordada no se estaba cumpliendo. Lo convenido era llevarlos a hospitales centinelas, pero «el régimen tomó la decisión unilateral de trasladar los equipos a las redes de laboratorios de salud pública regionales y otros centros no autorizados ni preparados para la atención de pacientes con COVID-19», dijo Pizarro entonces.

Aquel cambio le permitió al gobierno mantener control sobre los resultados, «la posibilidad de manipulación de la data», y derivó en una subutilización pues la propia OPS cuantificaba en apenas 1% el uso de 340.000 pruebas de antígenos que habían llegado al país desde octubre de 2020.

La respuesta a esa denuncia la dio Jorge Rodríguez al día siguiente cuando afirmó: “No es cierto que nosotros hemos incumplido el convenio con la Organización Panamericana de la Salud. Nosotros mantenemos una relación estrecha entre la OPS y el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela”. Ni mencionó a la mesa técnica, como si no existiera. De hecho, en las comunicaciones gubernamentales siempre está ausente.

En junio de este año, la Academia Nacional de Medicina (ANM) manifestó preocupación respecto a la «inoperatividad» de esa Mesa Técnica Nacional de Vacunación, y exigía su activación efectiva porque «su ausencia funcional no contribuye a la definición de políticas claras del proceso de vacunación». El secretario académico de la ANM, Huníades Urbina, agregó a VOA que “ni la mesa principal se reúne, donde está el doctor Julio Castro. Es una entelequia. Es inoperativa”

En definitiva, que más allá de anuncios, papeles firmados y buenas intenciones, lo que se requiere es compromiso real con lo acordado. La mesa técnica nacional de vacunación se instaló sin un mecanismo de verificación, y se ven las consecuencias de que no haya ni reprimenda.

Esperemos que el método de seguimiento que se le añada al acuerdo de una «mesa nacional de atención social» en realidad pueda lograr que su existencia y efectividad no se diluya con el paso de los días y, más aún, con el desinterés del chavismo de cualquier cosa que pueda significar compartir cuotas de poder, de responsabilidad o de información.

 2 min


Alcira Ascanio

Entre el mar Caribe y el inmenso río Orinoco se encuentra el bosque plantado más grande de Suramérica. En la década de los 60´s, un grupo de visionarios venezolanos, sintieron la necesidad de aprovechar las extensas sabanas de Anzoátegui y Monagas para el establecimiento y siembra de especies nativas o exóticas, como alternativa en favor de la conservación de los bosques. Entre las especies evaluadas, el pino caribe (Pinus caribaea var.hondurensis), afloró como la más apropiada.

En 1966, cerca de la población de Uracoa (Estado Monagas), los Ingenieros Agrónomos José Joaquín Cabrera-Malo (1921-2016), “J.J. como era conocido por sus amistades” y Darío Boscán Odor (1936-2010), quien estaba al frente de una pequeña estación del Ministerio de Agricultura y Cría (MAC), inician un ensayo en una superficie de 500 hectáreas.

Un matrimonio perfecto: hongo más micorriza… Las semillas de pino caribe traídas de Honduras, fueron plantadas e inoculadas con esporas de hongos formadores de micorriza. Esta asociación hongo-raíz, resultó muy positiva, pues el hongo suministra los nutrimentos que la raíz no puede formar, proporcionándole la energía en forma de dióxido de carbono (CO2), que ha tomado del sol. Con estas semillas Cabrera-Malo y Boscán, plantaron unas 500 hectáreas en los suelos arenosos cercanos a un morichal, y otras en los suelos arcillosos de la sabana. Al cabo de 4 años pudieron constatar que las plantas se adaptaban muy bien a suelos de textura suelta que permitían un rápido crecimiento de las raíces.

La primera plantación… Animado con estos resultados J.J Cabrera-Malo, para ese entonces Gerente del Departamento Agroforestal de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), comienza la búsqueda de tierras donde materializar su sueño de establecer plantaciones de pinos. En las llanuras del sur de Monagas y Anzoátegui, encontró los suelos ideales: planos, de textura suelta, poco profundos y baja fertilidad natural, sub utilizados, sin problemas de tenencia y con baja vegetación natural.

Investiga durante 10 años, y observa el buen crecimiento del pino caribe, promoviendo entonces la plantación a gran escala, en la cercanía del pequeño poblado conocido como Uverito, en el estado Monagas. Para la plantación comercial, se fijó inicialmente una meta de 40.000 hectáreas, de acuerdo con los requerimientos del proyecto de una planta de pulpa para papel. El desarrollo de los pinos en esta primera etapa fue satisfactorio y por ello se obtuvo la aprobación para continuar el programa.

Este extenso territorio, sub utilizado por sus características de baja precipitación y suelos pobres, fue ocupado exitosamente con un bosque de 500.000 has de pinos, ordenado, eficientemente manejado y estratégicamente ubicado en las cercanías del río Orinoco, lo que garantizaba suficiente agua para la industria de pulpa y papel, y facilidades para el transporte fluvial y conexiones con el comercio nacional e internacional.

Servicios ecosistémicos que presta el bosque

Servicios Sociales. El desarrollo de Uverito permitió la organización y participación de comunidades criollas e indígenas, en especial de la etnia Kariña, provenientes del sur de Monagas y Anzoátegui, en las distintas fases y operaciones de manejo, como por ejemplo en la producción de plantas, plantación, labores de protección, etc.

Desde sus inicios, la visión de género estuvo presente; en 1968 cuando se realizó la primera plantación, los envases donde se sembraba la semilla fueron elaborados por unas 500 jóvenes trabajadoras provenientes de Temblador, San Félix, Barrancas y algunos caseríos cercanos. Los ingresos percibidos representaban un aporte considerable para la economía doméstica, en una región económicamente deprimida.

En 1990 se creó la Escuela para formación de Bachilleres Técnicos Forestales, con el objetivo de incorporarlos a la cadena laboral de la empresa. También se promovieron ocho carpinterías comunitarias, conformadas por hombres y mujeres de la zona, y siete cooperativas de servicios para la las distintas fases de manejo del bosque: viveros, plantación, cosecha de semillas, mantenimiento, labores de corta y de aclareo, etc., desarrollándose además en la zona, cerca de 52 pequeños aserraderos para el procesamiento local.

Servicios ambientales. El bosque de Uverito ha sido responsable de un evidente y favorable cambio climático.

Una hectárea de pinos captura un promedio de 10 ton/año de CO2, y cada árbol genera anualmente 1Kg de oxígeno. Con una población de 600 árboles/ha, este bosque representa un inmenso potencial de oxigenación y descarbonización atmosférica.

Por otra parte, el bosque ha propiciado la llegada de una fauna que no existía; diversas aves, venados, lapas, tigres y otras especies. Se ha generado un ciclo vital completo, con cambios en el microclima y clima local, disminución de procesos erosivos y preservación de morichales, entre otros.

Servicios económicos. El aprovechamiento de los árboles depende de su edad y del diámetro de los tallos. Árboles con diámetros menores de 15 cm pueden aprovecharse en la fabricación de pulpa para papel y astillas para diferentes tipos de tableros aglomerados, para los hornos metalúrgicos, como materia prima para el proceso Kraft o pasta de celulosa, como cercas y puntales para la industria de construcción. Aquellos con diámetros superiores a 20 cm, luego de aserrados, son excelente materia prima para carpinterías, en la elaboración de paletas para carga, machihembrados, puertas, ventanas, muebles y elementos estructurales para la construcción de viviendas. Las astillas resultantes del aserrío de las rolas, pueden dedicarse a la industria de pulpa y papel. Las rolas por su altura y resistencia se utilizan como postes para tendidos de electricidad. De la resina del pino es posible obtener colofonia, trementina, cola, elastómeros, barnices, disolventes industriales, jabones, aceites esenciales y lignosulfonatos para uso de la industria petrolera.

Semillas genéticamente mejoradas. En los huertos de Santa Cruz de Bucaral (estado Falcón) y San Antonio de Maturín (estado Monagas), se obtiene una cepa criolla adaptada a nuestras condiciones, que garantiza el autoabastecimiento de este insumo y ofrece oportunidades de exportación.

Situación actual y perspectiva futura. Las metas anuales de plantación han variado, en razón de aprovechamientos, incendios de magnitud, mortalidad por sequía y plagas, y por carencia de recursos. Un inventario realizado por la empresa Maderas del Orinoco (hoy MAVETUR), desde 1979 hasta el 2014, reflejó la superficie en pié, clasificada por año de plantación en 310.859,73 ha en Monagas y Anzoátegui. Durante el lapso 2015- 2020, se plantaron 30.664 ha. Para 2021 la meta en proceso es 2.500 ha, de pino caribe. A partir del año 2022 la meta de plantación propuesta es de 10.000 ha/año.

Por su valor estratégico los pinos de Uverito están llamados a convertirse en uno de los rubros más importantes para fortalecer el desarrollo del sur del país. Existen oportunidades para expandir y diversificar la producción a partir de las plantaciones de pino caribe.

Considerando los aspectos económicos, ambientales y sociales de la cadena forestal madera-celulosa de Uverito, es posible identificar opciones para el uso integral de la biomasa del bosque, mediante una alternativa circular y sostenible: la bioeconomía forestal, a través del establecimiento de una biorrefinería forestal integral. Esta estrategia, junto con la incorporación de nuevas tecnologías, mejoras en la gestión y desarrollo de nuevos productos, sin duda resultaría en un óptimo aprovechamiento del bosque.

Consultora Ambiental

alcira.ascanio@gmail.com

Fusagri

https://www.fusagri.com/bioeconomia-post/bosque-uverito/

 5 min


José Machillanda

El voto de la masa democrática cuantificable, es decir todos los demócratas de las diversas organizaciones de esta República políticamente democrática a través de sus diversas organizaciones políticas tiene, intuito persone, la decisión de votar el 21N. Votar que significa para el ciudadano democrático decente y valiente, frente a esta desgraciada y moribunda expresión del socialismo de Chávez -hoy revolucionarismo militarista, arbitrario y cobarde ya insoportable- la decisión de neutralizar y arrinconar a esta desgracia política mediante el voto. Hay una fogosidad o inflamación ciudadana exigiendo que, mediante el hecho electoral del 21N, con la participación política contendiente quede sellada la convicción social de desplazar del poder local y regional a esta barbarie.

Es la ciudadanía, mujeres y hombres, que ya no soportan más esta vergüenza y simplismo de brutos de la política, que creen que la democracia tiene que ver con Mandar. No entienden nada sobre el lugar de las elecciones, menos de la participación política contendiente, menos aún de la socialización política. Ese bestiario escasamente llega a practicar la violencia política. Todo lo precedentemente afirmado constituye razones por la cuales el hecho electoral del 21N, mostrará al ciudadano demócrata votando en masa, así se recordará que Venezuela es una República enredada por un falso y lunático grupo de operadores, pero su ciudadanía podrá verificar como siendo ciudadanos se crecerá mostrando el poder de la democracia surgida del voto cuando se exprese el poder real en las gobernaciones y alcaldías.

Ciudadanía y voto se combinarán para que el próximo 21N se inflame el poder ciudadano, se exalte el gen democrático el venezolano y una masa única, indignada, enaltezca esa fecha para que Gobernadores y Alcaldes a futuro inmediato establezcan e instalen la democracia en gobernaciones y alcaldías. Será el gobierno democrático para la ciudadanía sin colores puedan precipitar una decisión ciudadana, haciendo uso de la Constitución creándose un nuevo momento político real expectante.

Ciudadanía más voto, más Constitución y una gran moral cívica serán el panorama del 21, de esa República que destrozaron unos bárbaros, disfrazados, violentos e ignaros, que todavía no aceptan la Nueva Vía. Nueva Vía que los demócratas han impuesto para que quede claro: la rige la Constitución y la instrumentan los ciudadanos. Ciudadanía que como grupos cree en la paz social, pero también en la historia y en la sociología. Esa masa ciudadana está dispuesta con el voto a dictar una cátedra el próximo 21N.

La decisión ciudadana que crece se ha ido inflamando, ha ido creciendo, se ha ido multiplicándose, pensando en una votación masiva, ya que aprendió a leer una maniobra del revolucionarismo militarista y la treta para tratar de consolidar el madurismo cobarde con la abstención. ¡SE EQUIVOCARON! Lo que hay es una muestra de incapacidad en la interpretación del Ambiente Político Real, despreciando a los venezolanos que ya han enjuiciado esa treta y está dispuesto a contener a quienes son buscados por el sistema internacional. La decisión ciudadana ha leído inteligentemente el Ambiente Político Real Electoral, depositará toda su fuerza como participación política contendiente, para que el gobierno regional y local -como primer paso de reconstrucción política- sea ejercido por nobles y, sobre todo, decentes líderes que saben que la democracia es una ecuación donde el individuo está por encima de la comunidad y el Estado. Simple, gobierna la Constitución y la ética del liderazgo.

La ciudadanía de toda la nación ha pronunciado un mensaje: ¡PRESENTE! Presente para reinstaurar la ecuación democrática sin propagandas ni escándalo. Es y será la participación política contendiente determinante que, como pulsión política, mostrará el proceso de consolidación por venir para la democracia plena. Ello quiere decir que Venezuela-País político está dispuesto, desde ya, a plantear el juicio a quien dice ser cabeza del Poder Ejecutivo. La ciudadanía está dispuesta a glorificar la democracia en Venezuela. La ciudadanía es una pulsión cierta que está arrebata a dictar una clase sobre democracia el próximo 21N.

No se equivoquen quienes sólo saben leer números y no atienden a la ética ciudadana, a los que no creen en la Nueva Vía y a quienes le aterra que se les informe sobre la metamorfosis del revolucionarismo militarista. Ha habido un cambio de vía, por lo tanto la revolución está en una franca metamorfosis. Los demócratas presentes con nuevas iniciativas en pleno, sin conformismos y llenos de indignación ciudadana, están juntos para crear esa fuerza ciudadana que nos permitirá el éxito del 21N. El 21N ya está hablando y la participación de la ciudadanía se produce dentro de esta ecuación política, contra la insensatez, la miseria, el hambre, pero sí con la necesidad de la creación y presencia de un nuevo pensar y hacer político, es decir, una masa democrática que será capaz de enunciar desde ya un cambio, un cambio político. Un cambio político trascendental: Democracia desde el interior del país hacia la capital, acompañado por una sociedad digna y clara dentro del cambio de vía que Venezuela como sociedad decente... requiere junto a la ciudadanía y a su ejemplar comportamiento democrático el 21N.

@JMachillandaP

Caracas, 08 de septiembre de 2021

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Eddie A. Ramírez S.

El 21 de noviembre hay elecciones regionales. El régimen hará lo posible por aplastar a la oposición y ganar en mala lid gobernaciones, alcaldías, legisladores regionales y concejales. ¿Qué hacemos?

Con qué cuenta el régimen: Para intentar arrasar, dispone de un Consejo Nacional Electoral mayoritario, casi todos los medios de comunicación, inhabilitación de candidatos de la oposición, paramilitares rojos para amedrentar a los votantes y a los testigos de la oposición, jefes de centros de votación rojos que facilitan el voto asistido a ciudadanos sin discapacidad y presiones a empleados públicos y a quienes reciben alguna ayuda del gobierno, cambio de votantes de sus centros tradicionales de votación, ubicándolos en lugares remotos, capacidad de movilización de sus candidatos durante la campaña electoral y a sus votantes el día de la elección por disponer de gasolina a discreción, candidatos únicos del PSUV más los candidatos de sus compinches los “alacranes”. Además, a veces algunos militares del Plan República dan órdenes indebidas e impiden que los ciudadanos presencien el escrutinio. Caso de que pierda alguna gobernación importante, le asignará los llamados “protectores”, que son gobernadores ilegales paralelos a los que les asignan los recursos que corresponden al gobernador electo. También el TSJ puede desconocer a un candidato ganador. Ahora intentar sacar del juego a Antonio Barreto, gobernador de Anzoátegui.

Las máquinas de votación: Cualquier sistema automatizado puede ser alterado y los ciudadanos tienen razones para desconfiar de los resultados. El software o programa de las máquinas puede ser sesgado, pero con una auditoría técnica se puede detectar. Por reglamento, las máquinas solo deben comunicarse con el Centro Electoral después que han emitido las boletas. Esto no se cumplió durante el referendo revocatorio presidencial del 2004. Sin embargo, sí se ha respetado en las siguientes elecciones. La realidad es que los resultados electrónicos siempre han coincidido con las papeletas depositadas por los votantes. Sin embargo, arbitrariamente el CNE decidió que lo válido es lo que procesa la máquina y no las papeletas. Las trampas las realizan en las Mesas Electorales en las que no hay testigos de la oposición y los rojos ponen a votar a ciudadanos ausentes. Por eso, es de vital importancia la presencia de nuestros testigos, que estos dispongan de las actas con los resultados y que el conteo de las papeletas sea público. Hoy, con tantos millones de electores en el exterior es muy fácil que los pongan a votar en las Mesas sin testigos. Cierto que hay casos de ciudadanos que disponen de más de una cédula de identidad, con el mismo o diferente nombre, pero ello no es significativo. El Registro Electoral Permanente no está actualizado y seguramente está inflado, pero se desconoce su cuantía.

Influencia del CNE: En otras oportunidades su sesgo se ha manifestado favoreciendo a los candidatos rojos al permitirles violar la ley sobre las campañas electorales, dando prórrogas ilegales al horario de votación para que los rojos recluten a funcionarios o beneficiarios del gobierno. También impidiendo a los rectores no rojos el acceso a la sala de totalización. Desde el 2003 a la fecha los rojos han tenido un CNE con mayoría. De los cinco rectores han tenido tres. En el 2015, cuando ganamos las parlamentarias, tuvieron cuatro rectores. Ahora tienen tres. Como no pudieron ganar, apelaron al TSJ para descalificar a nuestros diputados por Amazonas y fueron tan descarados que no repitieron esa elección, por lo que ese estado quedó sin representación. Desconocieron el triunfo de Andrés Velásquez en Bolívar, a pesar de tener las actas que evidenciaban su victoria.

Situación de la oposición: Está dividida, en algunos casos no tiene candidatos idóneos o son impuestos desde Caracas y no son reconocidos por las regiones. Carece de recursos. Hay una campaña muy fuerte por las redes sociales para desestimular el voto. Tradicionalmente han fallado los testigos por no presentarse, no tener buena preparación o falta de carácter para oponerse y denunciar irregularidades. Tiene la ventaja de que participará con la tarjeta única de la MUD.

¿Votar o no votar? De lo descrito se desprende que la oposición democrática acudirá en gran desventaja. En las farsas electorales del 2018 y del 2020 no votamos y logramos que la OEA, la Unión Europea y el Reino Unido las desconocieran y aceptaran que Guaidó era el presidente de la república de derecho (de jure), aunque era evidente que Maduro lo era de hecho (de facto). Hoy en día, los países que nos apoyan impulsan las negociaciones en México y es evidente que, aun cuando hay condiciones para aplicar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), la Responsabilidad de Proteger(R2P) y el Tratado de Palermo, ningún gobierno está dispuesto a aplicarlos. Tampoco se visualiza que, si nos abstenemos, puedan desconocer esta elección regional.

En estas condiciones la mejor opción es votar. Alegar que este CNE es ilegal es válido, pero recordemos que en todo este período dictatorial ese organismo ha sido designado ilegalmente y, sin embargo, hemos votado muchas veces y hemos ganado en dos oportunidades. Si no votamos por desconocer al CNE, ¿tampoco votaríamos el año entrante cuando hay la posibilidad de un referendo revocatorio? No faltará quien alegue que no se puede revocar a un usurpador, pero, nos guste o no, está en Miraflores. Si no vamos al revocatorio, ¿cómo saldremos de Maduro? Respetamos opiniones contrarias, pero deberían contestar esa pregunta.

Como (había) en botica:

Lamentamos que Carlos Vecchio no esté en nuestra delegación negociadora, de la cual era un pilar importante. Aplaudimos su gesto y repudiamos la perversidad del régimen. Confiamos en Freddy Guevara, otro joven con mucho futuro en la política.

Nuestros gobiernos amigos, todos ellos democráticos, apoyan la negociación en México, pero aquí algunos se rasgan las vestiduras. Quizá no tengamos éxito, pero hay que intentarlo.

Le deseamos pronta recuperación al apreciado cardenal Urosa.

Felicitamos a nuestros valientes representantes en los Juegos Paraolímpicos, especialmente a la joven Lisbel Vera, quien obtuvo dos medallas de oro y una de plata.

Lamentamos el deceso de Algenis Briceño Pineda, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol.

¡No más prisioneros políticos, no exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Román J. Duque Corredor:

Reflexiones propias para pensar y no dividir y sin compromiso

No pocas veces la Iglesia Católica se ha pronunciado sobre el voto y la abstención electoral. En primer término, examinando los factores que inducen la abstención, y, en segundo término, estableciendo principios doctrinarios sobre el voto y la abstención. Por ejemplo, en sus reflexiones la Iglesia aprecia que en la práctica existen personas que no votan simplemente por pereza. Otras que no votan porque desconfían del sistema de partidos, o critican a quienes controlan el poder o están cansados de campañas electorales o desprecian a la“clase política”, a la que acusan de corrompida. Otras que no votan porque creen que la abstención sirve como una especie de voto “al revés”. Otras que no votan porque no encuentran entre las propuestas de los partidos ninguna que les satisfaga, que les parezca realmente justa. O porque no llegan a comprender los programas políticos: o porque no confían en el sistema electoral por faltas de garantías, o por cuestiones de ilegitimidad. En virtud de sus diversas causas, la Iglesia advierte que el fenómeno de la abstención no solo debe ser objeto de estudios de carácter político, sino también de un examen de conciencia.

En ese orden de ideas, en criterio del Padre Fernando Pascual, L.C., profesor de filosofía y bioética en el Ateneo Pontificio Regina Apostolarum, en su estudio “Democracia y Abstención”, dice que, si esta es el resultado de la pereza, ello es un hecho grave que puede llevar, por ejemplo, al triunfo de un partido con un pésimo proyecto político, triunfo posible porque los votantes que pudieron “pararlo” en las urnas no votaron. Y, que, si la abstención es simplemente desprecio del sistema, se pregunta, “¿si no es hora de que los ciudadanos que desean otros dirigentes políticos se organicen y hagan oír su voz a través de métodos de participación legítimos, en vez de renunciar a su deber de controlar a las autoridades con la ayuda del voto?”. Y advierte, que “una sociedad en la que la abstención es la nota dominante de unas elecciones está herida de muerte y que hay que proceder, cuanto antes, a curarla, por el bien de todos[1].

Y desde el punto de vista del examen de conciencia, el voto ciudadano ha sido reconocido como derecho y deber en el magisterio de los romanos pontífices. En efecto, según la Doctrina Social de la Iglesia Católica, aunque la ley no lo exija, el voto es un deber ético. Así, en El Compendio de la Doctrina Social se asienta en que la participación en la vida comunitaria “es un deber que todos han de cumplir conscientemente, en modo responsable y con vistas al bien común”, y agrega: “es necesario […] un fuerte empeño moral, para que la gestión de la vida pública sea el fruto de la corresponsabilidad de cada uno con respecto al bien común” (Nº 189). Y el Catecismo de la Iglesia Católica establece que “Los ciudadanos deben cuanto sea posible tomar parte activa en la vida pública” (N.º 1915), y de manera terminante establece que “La sumisión a la autoridad y la corresponsabilidad en el bien común exigen moralmente el pago de los impuestos, el ejercicio del derecho al voto, la defensa del país” (N.º 2240).

Esta doctrina se planteó en Chile, respecto de las elecciones municipales del 2012, al consagrarse el sistema de inscripción automática y voto voluntario, con relación a la tesis de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) , que promovía una campaña llamando a no votar en las elecciones municipales bajo el lema “Yo no presto el voto”, respecto de la cual los obispos chilenos afirmaron que “para la autorizada voz del Magisterio de la Iglesia Católica, el sufragar en las elecciones democráticas, aunque no sea legalmente exigible, es moralmente obligatorio. Si se “bota” el voto se incumple este deber y se minan las posibilidades de conseguir una comunidad más integrada, solidaria y participativa[2].

En el orden de ideas expuesto, debe recordarse que “el compromiso político es una expresión cualificada y exigente del empeño cristiano al servicio de los demás», como lo definía San Juan Pablo II (Sollicitudo Reí Socialis, N. 41). Por su parte, el Concilio Vaticano II (Ch L 42) considera que en una democracia los gobernantes son elegidos por el voto popular y que por eso todo ciudadano tiene la responsabilidad de votar habiendo seriamente estudiado los temas y conocido la posición de los candidatos. Igualmente considera que un católico no puede eludir su responsabilidad civil ya que eso sería cederle el paso al mal. Y concluía, en que el hecho de que haya mucha corrupción en la política no exonera al cristiano de su responsabilidad, sino que más bien le debe retar a trabajar por un mundo mejor y que el que no vota o vota sin atención a las leyes de Dios es culpable de los resultantes males porque “Los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política”.

En base a estas consideraciones, los obispos norteamericanos, por ejemplo, ante la duda de los católicos de abstenerse o de votar, expresaron , en 1995, en su documento "Política Responsibility: "En la tradición católica, la ciudadanía es una virtud y la participación en el proceso político es una obligación"[3], Lejos, pues, quedó aquel planteamiento de la Iglesia del Siglo XIX, del famoso decreto “non expedit” de Pío IX de 1874, que prohibía a los católicos participar en las elecciones, y en general, en la vida política, considerando la democracia y el ejercicio de la soberanía popular como un mal en sí mismo. Decreto este que fue revocado en 1919 por Benedicto XV, ante los movimientos revolucionarios de la época y que dio origen de la moderna democracia cristiana.

Vale la pena, pues, para una reflexión interna, dentro del contexto anterior, por su vigencia para las próximas elecciones regionales de Venezuela, recordar el mensaje de los obispos mejicanos con ocasión de las elecciones convocadas para el 18 de agosto de 1991, bajo el control del partido oficialista PRI, quienes clamaban a los católicos a votar y a no dejarse defraudar. Y resulta orientador recordar también como el alto clero mexicano desató una intensa ofensiva política, en la que, frente a la tesis que propugnaba el abstencionismo por el monopartidismo vigente en Méjico, alertaba a los católicos del país para que “defendieran su voto” ante un posible fraude en las elecciones, bajo la premisa de que “ante el pecado del fraude, no se debe incurrir en el pecado de la abstención”, y que el abstencionismo “equivale a entregar al país, sin esfuerzo alguno para evitarlo, a criterios a veces no correctos de unos cuantos”. Y el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Mejicana, integrada por 20 obispos y arzobispos, elaboro el tríptico “Elecciones libres y democráticas Un reto para el destino de México”, en marzo de 1991, en cuyas conclusiones afirmaban: “Invitamos a todos los católicos y demás personas de buena voluntad a superar la apatía, efecto de la decepción sufrida a causa de tristes experiencias en el terreno electoral y a evitar cualquier acción violenta”. Mas terminantes fueron los obispos de Chiapas Samuel Ruiz, de San Cristóbal de las Casas; Felipe Arizmendi, de Tapachula; y Felipe Aguirre Franco, de Tuxtla, quienes en su documento “Orientación pastoral sobre las elecciones”, de fecha 1 de julio de 1991, afirmaron que “desde la Fe, podemos afirmar que es pecado no votar Es pecado de egoísmo, de pereza, de cobardía Porque es encerrarse en sí mismo y no interesarse por el bien común. Porque es dar ocasión de que unos pocos manipulen las mayorías; y que “Un cristiano que no vive su Fe en el campo de la política, no ha entendido lo que significa su Bautismo”. Al igual que los prelados Rafael Bello Ruiz, arzobispo de Acapulco; Efrén Ramos Salazar, obispo de Chilpancingo; Jesús Sahagún de la Parra, obispo de Lázaro Cárdenas y Raúl Vera López, de Ciudad Altamirano, quienes en su documento “Reflexión de los obispos del Estado de Guerrero a propósito de las elecciones para senadores y diputados federales de agosto de 1991”, exhortaban a los

católicos y demás personas, ante el mensaje abstencionista por el dominio del

PRI en los organismos electorales, a “Superar la apatía y evitar cualquier acción violenta”. Por su parte, los obispos de León, Anselmo Zarza Bernal, y de Celaya, Humberto Velázquez Garay, elaboraron el documento “El pecado del fraude, el pecado de la abstención” donde decían que renunciar al voto “equivale a entregar al país”, y que, por tanto, “empadronarse, votar y defender el voto es una obligación de todo buen ciudadano”.

Otro hecho histórico referente a vigencia de la Doctrina Social de la Iglesia sobre la responsabilidad del voto, de franca ilustración para la presente situación en Venezuela ante las elecciones regionales, es el Mensaje “Ejercer el Voto a pesar de las sombras del Proceso Electoral”, de los obispos de Nicaragua, del 11 de octubre de 2011 respecto de las elecciones generales nicaragüenses del 6 de noviembre del mismo 2011 en el cual recordaban que en su Mensaje del 23 de abril de 2010, habían indicado que “no podemos ni debemos quedarnos al margen de la historia en la búsqueda y la construcción de una sociedad más justa y más pacífica[4].

Los obispos nicaragüenses en el referido Mensaje del 11 de octubre de 2011, afirmaban que su objetivo era “fortalecer desde la fe la capacidad reflexiva de los nicaragüenses y su sentimiento de amor a la patria; iluminar este momento histórico desde Cristo sin dejarse llevar acríticamente ni por las figuras de mayor proyección mediática, pero sin garantía de estabilidad futura; ni por propuestas a corto plazo, de poca seriedad y difíciles de realizar; y motivar, a pesar de las sombras que han caracterizado este proceso electoral, a ejercer nuestro derecho al voto el día de las elecciones, con serenidad e inteligencia, sin perder la confianza en la fuerza de la verdad”. Expresaban los mencionados obispos, que veían “con satisfacción que exista la oportunidad de ejercer el

derecho constitucional al voto”, y adviertan ante una posible manipulación de los medios de comunicación por parte de los líderes políticos que promovían la abstención, que no faltan ocasiones en que se cae en un cierto amarillismo informativo por el afán de vender el medio.

Particular interés presenta el mensaje de los obispos nicaragüenses, antes mencionados, respecto a las sombras que oscurecen el proceso electoral y el deber de votar, que en Venezuela se argumenta por alguno sectores, puesto que denunciaban el descontento de innumerables nicaragüenses y la existencia de amplios sectores sociales que no confiaban en la franqueza de los líderes y partidos políticos; la intolerancia, el desprestigio recíproco y hasta ciertos brotes de violencia que caracterizaron en algunos momentos la campaña de los partidos políticos y los proyectos de los partidos ya por su carácter populista, o poco realistas o con tendencia a privilegiar intereses personales sobre los sociales. Y la queja de muchos ciudadanos en varias ciudades del país, en relación con diversas anomalías en el proceso de cedulación; el descontento y rechazo existente en un sector de la sociedad, en relación con una posible ilegitimidad de candidatos a diputados y presidentes de la República y afirmaban que, ante la desconfianza que existe en la ciudadanía frente al poder electoral, la situación se torna grave.

Todo esto, según los obispos nicaragüenses , contribuía a crear un ambiente lleno de recelo y de prejuicios que pone en entredicho el carácter de legalidad, honestidad y respeto a la voluntad popular y, por ello, instaban a los católicos a participar en las elecciones; y, por último, a los sacerdotes les invitaban a asumir, como parte del trabajo evangelizador, la formación de la conciencia política de los fieles laicos a la luz del evangelio y la doctrina social de la Iglesia y les exhortaban a no tener miedo y a participar en las elecciones. Los obispos nicaragüenses, en la parte final del documento, exponían una serie de criterios para votar[5].

Por otro lado, las anteriores reflexiones me llevan a otra consideración, como lo es que el valor del voto que en la práctica política nadie discute, pero que es también verdad que se discute si con votar se convalida o no la ilegitimidad. Pensamos con lógica, si el voto cuando no es obligatorio, como sucede en Venezuela, votar contra un gobierno que propone un crimen o que propicia el aborto, ¿estaría legitimándolo? O, ¿estoy votando en su contra, en lugar de legitimar el ejercicio del poder? Si pienso con libertad, mi reacción contra cualquier atropello o abuso es oponerme, para lo cual acudo a los medios que pueda ejercer, uno de ellos es el voto, que como derecho político fundamental e irrenunciable e inalienable, ni política, ni jurídicamente, significa que estaría convalidando la ilegitimidad de decisión o de gobierno alguno. En ese orden de ideas, la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la “Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida pública”, distingue claramente la libertad del voto de la responsabilidad por la actuación de la autoridad y de las instituciones vigentes, si por la conciencia por medio del voto a la elección de los legisladores y gobernantes y, a través de varios modos, a la formación de las orientaciones políticas y las opciones legislativas, se puede favorecer mayormente el bien común[6].

Pienso que para la presente realidad política de Venezuela, respecto de las elecciones regionales y sobre la tesis del abstencionismo por las serias dudas sobre la pulcritud del proceso electoral venidero, las reflexiones de la doctrina social de la Iglesia antes comentadas, me llevan personalmente a concluir que votar en las referidas elecciones, ante la crisis grave que afrontamos, sin otra alternativa real, es una responsabilidad social y moral , porque como dijeron los obispos mejicanos, ante el mensaje de la abstención, que “renunciar al voto equivale a entregar al país “, y que abstenerse es “botar el voto”, o regalarlo, diría yo. Y, asimismo, que no excluyo, ni discrimino o descalifico a quienes no quieren votar, sobre todo si ello es fruto de una reflexión moral. Así que igualmente son de igual respecto, quienes, también moralmente consideran que se debe a votar por razones de conciencia.

Caracas, 2 de septiembre de 2021

[1] (http://www.autorescatolicos.org/fpascual/fernandopascual753.htm

[2] (Hernán Corral, “Yo no boto el voto” https://corraltalciani.wordpress.com/2012/10/28/yono-boto-el-voto/).

[3] “Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles Llamado de los obispos católicos de los Estados Unidos a la responsabilidad política”. Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (https://www.usccb.org/resources/forming-consciences-for-faithfulcitizenship-spanish.pdf)- Reflexiones sobre las Responsabilidades Políticas de los Cristianos (Political Responsability Center (https://www.priestsforlife.org/government/polrespspan.htm).

[4] (www.zenit.org/article-40631?l=spanish)

[5] (Ver www.zenit.org/article-40633?l=spanish).

[6] (https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con _cfaith_doc_20021124_politica_sp.html

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Nouriel Roubini

He venido advirtiendo durante meses que la combinación actual de políticas monetarias, crediticias y fiscales persistentemente laxas estimulará en exceso la demanda agregada y conducirá a un recalentamiento inflacionario. Para agravar el problema, los shocks de oferta negativos de mediano plazo reducirán el crecimiento potencial y aumentarán los costos de producción. En conjunto, estas dinámicas de demanda y oferta podrían derivar en una estanflación al estilo de los años 1970 (inflación creciente en medio de una recesión) y, llegado el caso, inclusive en una crisis de deuda severa.

Hasta hace poco, me centré más en los riesgos de mediano plazo. Pero ahora hay argumentos para decir que una estanflación “leve” ya está en camino. La inflación está aumentando en Estados Unidos y en muchas economías avanzadas, y el crecimiento se está desacelerando marcadamente, a pesar del gigantesco estímulo monetario, crediticio y fiscal.

Hoy existe un consenso de que la desaceleración del crecimiento en Estados Unidos, China, Europa y otras economías importantes es producto de estrangulamientos de la oferta en los mercados laborales y de productos. El giro optimista de los analistas y responsables de políticas de Wall Street es que esta estanflación leve será temporaria, y que durará sólo lo que duren los estrangulamientos de la oferta.

De hecho, existen múltiples factores detrás de la mini-estanflación de este verano. Por empezar, la variante Delta está haciendo subir temporariamente los costos de producción, reduciendo el crecimiento de la producción y restringiendo la oferta laboral. Los trabajadores, que en muchos casos todavía están recibiendo beneficios mejorados por desempleo que expirarán en septiembre, son reacios a regresar al mercado laboral, especialmente ahora que Delta está causando estragos. Y quienes tienen hijos tal vez necesiten quedarse en casa, debido a los cierres de las escuelas y a la falta de atención infantil asequible.

Del lado de la producción, Delta está alterando la reapertura de muchos sectores de servicios y poniendo zancadillas a las cadenas de suministro, los puertos y los sistemas de logística globales. La escasez de insumos clave como semiconductores está afectando aún más la producción de autos, productos electrónicos y otros bienes de consumo durables, impulsado de este modo la inflación.

Aun así, los optimistas insisten en que todo esto es temporario. Una vez que Delta pierda fuerza y los beneficios expiren, los trabajadores regresarán al mercado laboral, los estrangulamientos de la producción se resolverán, el crecimiento de la producción de acelerará y la inflación subyacente –que hoy está cerca del 4% en Estados Unidos- retrocederá hacia la meta del 2% de la Reserva Federal de Estados Unidos el año próximo.

Del lado de la demanda, por su parte, se supone que la Reserva Federal de Estados Unidos y otros bancos centrales empezarán a desarticular sus políticas monetarias poco convencionales. Sumado a cierto arrastre fiscal el año próximo (cuando los déficits tal vez sean más bajos), esto supuestamente reducirá los riesgos de recalentamiento y mantendrá a raya la inflación. La estanflación leve de hoy luego dará lugar a un desenlace favorable –crecimiento más sólido e inflación más baja- el año próximo.

Ahora bien, ¿qué pasa si esta visión optimista es incorrecta y la presión estanflacionaria persiste más allá de este año? Vale la pena observar que varias mediciones de inflación no sólo están muy por encima de la meta, sino que también son cada vez más persistentes. Por ejemplo, en Estados Unidos, la inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía, probablemente siga estando cerca del 4% para fin de año. También es probable que las políticas macro sigan siendo laxas, a juzgar por los planes de estímulo de la administración Biden y la posibilidad de que las economías débiles de la eurozona registren grandes déficits fiscales aún en 2022. Y el Banco Central Europeo y muchos bancos centrales de otras economías avanzadas siguen plenamente decididos a continuar implementando políticas poco convencionales por mucho tiempo más.

Si bien la Fed está considerando reducir su alivio cuantitativo (QE), probablemente siga con su postura prudente y detrás de la curva en general. Al igual que la mayoría de los bancos centrales, se vio atraída hacia una “trampa de deuda” por el aumento de los pasivos privados y públicos (como porcentaje del PIB) en los últimos años. Aun si la inflación se mantiene por encima de la meta, abandonar el QE demasiado pronto podría provocar un colapso de los mercados de bonos, crédito y acciones. Eso sometería a la economía a un aterrizaje forzoso, obligando potencialmente a la Fed a dar marcha atrás y reanudar el QE.

Después de todo, eso es lo que sucedió entre el cuarto trimestre de 2018 y el primer trimestre de 2019, luego del intento previo de la Fed de aumentar las tasas y reducir el QE. Los mercados de crédito y acciones se desplomaron y la Fed atinadamente frenó su endurecimiento de la política monetaria. Luego, cuando la economía estadounidense sufrió una desaceleración generada por la guerra comercial y una leve convulsión del mercado de repos unos meses después, la Fed volvió a recortar tasas e implementar el QE (por la puerta trasera).

Todo esto sucedió un año antes de que el COVID-19 arrasara la economía y llevara a la Fed y a otros bancos centrales a implementar políticas monetarias poco convencionales y sin precedentes, mientras los gobiernos lidiaban con los mayores déficits fiscales desde la Gran Depresión. La prueba real de la fortaleza de la Fed se verá cuando los mercados sufran un shock en medio de una desaceleración de la economía y de alta inflación. Lo más probable es que la Fed dé marcha atrás.

Como he dicho antes, los shocks de oferta negativos probablemente persistan en el mediano y largo plazo. Ya se pueden discernir al menos nueve.

Por empezar, existe una tendencia hacia la desglobalización y un creciente proteccionismo, la balcanización y repatriación de cadenas de suministro lejanas y el envejecimiento demográfico de las economías avanzadas y mercados emergentes clave. Las restricciones más ajustadas en materia de inmigración están afectando la migración del Sur Global más pobre al Norte más rico. La guerra fría sino-norteamericana apenas está comenzando, y amenaza con fragmentar a la economía global. Y el cambio climático ya está alterando la agricultura y causando alzas de los precios de los alimentos.

Asimismo, la pandemia global persistente inevitablemente llevará a una mayor autosuficiencia nacional y controles de exportaciones de productos y materiales clave. La guerra cibernética altera cada vez más la producción y, sin embargo, controlarla sigue siendo muy costoso. Y la reacción política contra la desigualdad de ingresos y riqueza está llevando a las autoridades fiscales y regulatorias a implementar políticas que fortalecen el poder de los trabajadores y los sindicatos, montando el escenario para un crecimiento salarial acelerado.

Si bien estos shocks de oferta negativos persistentes amenazan con reducir el crecimiento potencial, la continuación de políticas monetarias y fiscales laxas podría desatar un desanclaje de las expectativas de inflación. La espiral de precios y salarios resultante luego daría lugar a un contexto estanflacionario de mediano plazo peor que en los años 1970 –cuando los ratios deuda-PIB eran más bajos de lo que son hoy-. Es por eso que el riesgo de una crisis de deuda estanflacionaria seguirá acechando en el mediano plazo.

30 de agosto 2021

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/mild-stagflation-is-here-an...

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Piero Trepiccione

¿Quién tiene el mayor peso?

Venezuela va a confrontar un nuevo proceso electoral. Más allá de las repercusiones o impactos provocados por su situación política particular, es importante evaluar el momento actual y el estatus de la opinión pública, para determinar en consecuencia hacia dónde deben apuntar los elementos estratégicos, que podrían hacer exitosas las campañas electorales en cada estado y municipio del país. Vale decir, qué tanto de retorno político se puede lograr traducido en votos si nos enfocamos en uno u otro sentido.

Se debe apuntalar y focalizar la campaña hacia las fortalezas del o los partidos que respaldan a un determinado candidato, en función de aprovechar al máximo sus potencialidades y apegos partidarios; o, por el contrario, se debe hacer énfasis en la personalidad del candidato y su mensaje para que conecte con la población y reactive la fuerza popular hacia el ejercicio ciudadano. ¿Cuál de estos dos formatos de acción estratégicos en política electoral tendría más peso y relevancia para la motivación generalizada de apoyos?

Personalidad versus ideología

La personalidad de los candidatos ha venido ganando terreno en el mundo entero frente a la otrora solidez de los partidos. Si bien es cierto que un partido te garantiza un nivel de base partidario y organizativo con el cual arrancar una competición electoral, es aún más cierto que han venido mermando los apoyos sociales a este formato típico, que presenta grandes desgastes en la actualidad.

En el pasado, las ideologías representaban esquemas de pensamiento que aglutinaban con mucha fuerza a decenas de miles de personas que se incorporaban, o bien a la militancia o bien a la simpatía partidista. Con ello, las personas se inclinaban más a votar por el partido más allá inclusive si el candidato les gustaba o no. Vale decir, que, en realidad, la lucha política se circunscribía más a obtener el apoyo del partido, que era clave para poder ganar una elección y no tanto enfocarse en el discurso y expresión de la personalidad del líder para la consecución de los votos. En el presente, la personalidad del líder o candidato ocupa un rol destacado en el eje de una campaña electoral.

¿Y en consecuencia?

De cara al compromiso electoral convocado para el próximo 21 de noviembre por el CNE, vamos a tener 23 campañas electorales particulares en cada estado y también 335 en los ámbitos municipales. Ante ello, tendremos que ver el énfasis estratégico que cada formación política le pone como impronta a sus abanderados.

Hasta ahora seguimos viendo un protagonismo extremo de los partidos en la designación de candidatos, muchos de ellos inclusive, obedecen más a cuotas que a liderazgos propiamente conectados con sus regiones. Es decir, seguimos apreciando prácticas en las decisiones políticas en Venezuela más alineadas con formatos anteriores.

Esto puede traer como consecuencia que aquellos lugares donde se presenten alternativas que hagan mucho énfasis en la personalidad y en la comunicación política más desenfadada y desideologizada, pudieran generar grandes victorias. Y esto es válido tanto para el Psuv, como para los partidos de oposición.

En el Psuv se aprecian líderes muy partidistas o apegados al catecismo ideológico que pueden alcanzar los votos de su partido, pero no morderían con mucha fuerza al resto de la opinión pública y en la oposición, gracias al “cuotismo” pueden surgir candidatos sin conexión popular suficiente para capitalizar el descontento.

La lección de noviembre pudiera significar que, en las disputas por el poder, hay que ser más empáticos con un entorno que ha cambiado durante las últimas décadas, pero pareciera que algunos no terminan de entenderlo.

29 de agosto 2021

Efecto Cocuyo

https://efectococuyo.com/opinion/candidato-o-partido-el-dilema-electoral...

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