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Opinión

BBC Mundo

"Aquellos que no pueden cambiar de opinión no pueden cambiar nada", dijo el dramaturgo, crítico y polemista irlandés George Bernard Shaw.

Y el cambio no solamente es indispensable sino también inevitable, pues la vida no es estática ni inmutable, sino más bien fluida.

Por eso, conviene tener una mente elástica, o lo que los expertos llaman flexibilidad cognitiva, esa capacidad de adaptar nuestros comportamientos pensamientos y sentimientos de acuerdo con las circunstancias.

Pocas veces hemos requerido de ella de una manera tan dramática y urgente como el período que estamos viviendo desde principios de 2020; ante la pandemia mundial, los gobiernos, las instituciones, las empresas y la gente se vieron forzados a hacer las adaptaciones necesarias y creativas para enfrentar una situación incierta y en rápida evolución.

Las respuestas a la pandemia, desde la negación y el mantenimiento del status quo hasta la acción rápida y decisiva para reducir la propagación del virus, proporcionaron un ejemplo vivo de la razón por la cual esta la elasticidad mental es vital.

Pero desde mucho antes de la aparición de covid en nuestras vidas, su importancia era ampliamente reconocida: varias investigaciones sobre el desarrollo y la vida útil muestran que la flexibilidad promueve el rendimiento académico, el éxito laboral, la transición exitosa a la edad adulta y hasta en la vejez puede mitigar los efectos del deterioro cognitivo.

Una prueba

Todo indica entonces que vale la pena tener una mente elástica. Pero, ¿cómo sabes si la tienes?

"Cuando tu cerebro no puede predecir algo, o cuando tienes que asimilar nueva información que no predijiste, tu cerebro puede actualizarse -eso es lo que llamamos aprendizaje- o puede ignorar los datos de los sentidos y simplemente insistir con su propia predicción", le explicó a BBC Ideas la neurocientífica y psicóloga Lisa Feldman Barrett.

"Hay una demostración muy conocida de flexibilidad llamada la prueba de Stroop", señaló el psicólogo Volker Patent.

En ella, te muestran los nombres de los colores escritos con tintas que no coordinan...

Palabras de colores

...y tienes que apretar los botones de colores que correspondan lo que te dice la palabra, no su apariencia.

"La idea detrás de eso es que para poder hacerlo tienes que cambiar diferentes piezas de información en tu mente. En términos simples, lo que sucede es que cuando escaneas el color de la palabra, los procesos automáticos de lectura de la palabra interfieren con la capacidad para indicar el color en voz alta. Cuanto más difícil le resulte a una persona, generalmente menos flexible cognitivamente es".

Ser psicológicamente flexible te permite utilizar de la manera más óptima los recursos que tienes disponibles para lidiar con el estrés, por ejemplo.

Quienes sufren de inflexibilidad psicológica tienden a usar una gama muy estrecha de sus recursos para poder adaptarse, explica Patent.

"La idea en la flexibilidad psicológica es sacar a las personas de un estado de lo que los psicólogos llaman languidecer, a uno en el que puedan lograr más de su potencial.

"Lo que impide que cambien sus vidas de un estado de baja satisfacción a uno de mayor satisfacción a menudo tiene que ver con la inflexibilidad en la forma en que abordan el problema que enfrentan".

Para la doctora Feldman Barrett, hay una lección muy profunda.

"Puedes tomar más control sobre tu entorno. No eres sólo un receptor pasivo de lo que el mundo te da".

A la una, a las dos y a las...

La idea es ser proactivo: dedicar el tiempo a cultivar experiencias y buscar nueva información. "Son oportunidades para exponerse a errores de predicción para que tu cerebro pueda resolver problemas de manera más flexible en el futuro".

"Exponerte a cosas que no conoces, y tal vez incluso ideas que no te gustan, puede hacerte sentir mal en el momento, pero resulta ser una muy buena inversión para tu bienestar", asegura la experta.

Y, si no sabes por dónde empezar, no te preocupes: he aquí unos ejercicios cortesía del físico Leonard Mlodinow, autor de "Elástico: pensamiento flexible en un mundo en constante cambio" (Elastic: Flexible Thinking in a Constantly Changing World).

1. Elige una idea en la que no crees

Yo llamo a esto 'la idea del día'.

No me refiero a ir pretender. Me refiero a sinceramente tratar de imaginar cómo alguien que piensa de manera diferente a ti, pero alguien que respetas, podría aceptar esta idea y tratar de convencerte de ello.

2. Reflexiona sobre tus errores

Cuando nos equivocamos a menudo tratamos de olvidarlo.

Pues en este ejercicio vas a pensar en cuando te equivocaste. Recuerda una época en la que estabas equivocado -entre más equivocado más importante era, mejor- y concéntrate en ella.

Date cuenta de que no siempre tienes razón.

Una de las barreras para el pensamiento elástico es nuestra tendencia a pensar siempre que estamos en lo correcto y a seguir avanzando en la misma dirección.

Este ejercicio te ayudará a liberarte de eso.

3. Prueba comidas nuevas

Este es divertido.

Elije un restaurante al azar o uno al que normalmente no irías y pide algo que normalmente no pedirías.

Asegúrate de que no es el plato más popular, más bien, el menos popular.

O compra ingredientes que no has probado, aprende a cocinarlos y pruébalos.

Los estudios indican que si te estiras de una manera tan simple como ésta aumenta tu creatividad e imaginación.

4. Habla con extraños

Tus padres te enseñaron "No hables con extraños".

Pues tu cuarto ejercicio es desobedecerlos.

De hecho, habla con personas lo más diferentes posible de ti, personas que creen de una manera distinta, o simplemente personas al azar y trata de entender cómo piensan.

Y cuanto más estés expuesto a la forma en que otras personas piensan, más amplio será tu propio pensamiento.

5. Ve arte

No me refiero a un Rembrandt, me refiero al arte que es diferente, incluso si no te gusta.

Mira una exposición que te exponga a un arte diferente del tipo que normalmente ves (lo puedes hacer online). Eso te ayudará a pensar de otra manera.

La investigación muestra que si haces ejercicios como estos cinco, tu mente será más elástica, te será más fácil adaptarte al cambio y hasta podrías ser tú quien lo cambie todo, señala Mlodinow.

* Este artículo fue adaptado de los videos de BBC Ideas "Five ways to be more elastic in your thinking" y "The benefits of flexible thinking".

10 de julio 2021

https://www.bbc.com/mundo/noticias-57559533

 5 min


DW

El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, anunció este sábado (10.07.2021) que el G20 ha llegado a un acuerdo para respaldar el mecanismo de fiscalidad para multinacionales consensuado el 1 de julio por la mayoría de países que forman parte del llamado marco inclusivo de la OCDE.

"Los países del G20 se han puesto aquí de acuerdo en que quieren abordar un nuevo orden tributario internacional", dijo Scholz en declaraciones a los medios acreditados en Venecia, donde se desarrolla la reunión. Este calificó de "gran momento histórico" el acuerdo en el marco del G20 y dijo que cuando se alcanzó el consenso "se rompió en un aplauso" en la sala, porque "todo el mundo entendía que algo grande estaba pasando".

Los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G20 se han reunido durante dos días en Venecia y han llegado a un acuerdo político para secundar este sistema, que tratará de evitar que las multinacionales evadan impuestos o desvíen sus beneficios a paraísos fiscales.

Este sistema se basa en dos pilares, el modo de asignar un porcentaje de los beneficios de las empresas, en particular de las digitales, a ciertas jurisdicciones para que paguen impuestos donde operan aunque no tengan presencia física; y en la aplicación de un tipo mínimo del impuesto de sociedades de, al menos, el 15% a las empresas con una facturación como poco de 750 millones de euros.

Los ministros, según afirmaron fuentes de la negociación a AFP, acordaron también lanzar un llamamiento a los países recalcitrantes, debido a que la declaración ha sido firmada hasta el momento por 131 de los 139 miembros del grupo de trabajo de la OCDE que agrupa a países avanzados y emergentes. "Estoy absolutamente seguro de que habrá un acuerdo en octubre", afirmó el ministro alemán al ser preguntado por estos países recalcitrantes, convencido del poder de arrastre que tiene el G20, que representa "el 90% del (producto interior bruto) PIB global.

10 de julio 2021

DW

https://www.dw.com/es/el-g20-aprueba-el-impuesto-global-a-las-multinacio...

 1 min


Carlos Machado Allison

En 1955, hace 66 años, tuve mi primer contacto con el mundo universitario. De hecho, un poco antes, ya que mis textos de zoología y botánica de bachillerato habían sido redactados por profesores universitarios, porque en el sistema mexicano, los dos últimos años de la educación secundaria dependían de la UNAM y no del ministerio. Así que el tránsito de un sistema a otro no fue traumático y sin duda emocionante tener como profesores a los autores de los libros. Al caer Pérez Jiménez regresamos a Venezuela y aunque no pude ingresar a la UCV por las diferencias en los planes de estudio, fui testigo de esas semanas de emoción donde se mezclaban los aires de libertad con la apertura de las universidades y el desarrollo de nuevas facultades, escuelas y carreras. Poco después, al graduarme me incorporé a la recién creada Facultad de Ciencias de la UCV y sin duda el Rector Francisco De Venanzi se sumó a mis héroes académicos.

Las décadas de 1960 y 1970 fueron de pasión y crecimiento, se fueron llenando las universidades de jóvenes entusiastas que soñaban, profesores y estudiantes, en un nuevo, democrático y próspero país. Pero no todo era positivo, ya que desde el primer día de libertad, los partidos políticos se plantearon controlar las universidades y tan pronto llegó el momento de elegir rectores, decanos o representantes estudiantiles, las garras del clientelismo comenzaron a desgarrar los valores académicos.

Como crecía la matrícula y era necesario contratar nuevos profesores, cada partido pujaba por colocar a “su gente” en posiciones académicas o administrativas. ¿Falta de madurez? ¿Bastardas ansias de poder? ¿La ideología por encima de los valores académicos? Quizás estas cosas y otras más como la conformación de liderazgos, muchos de ellos basados en un prestigio bien ganado, pero con frecuencia rodeados por quienes tenían menos méritos y estaban muy necesitados de protección.

Nada nuevo ni especial, ese “arrimarse” a un líder con talento, eso ocurre aquí y en otras latitudes, la diferencia estriba en que esa tendencia encuentra barreras institucionales infranqueables en las mejores universidades. Estas poseen mecanismos que separan la dedicación y el talento, que castigan el nepotismo y la segregación, donde además dominan códigos de ética que bloquean los compadrazgos y premian la calidad. Sin duda, donde están las mejores universidades, son países cuyos líderes políticos entienden que las universidades no deben ser parte de su calistenia electoral y además, que el sistema educativo no puede ser un feudo de tal o cual ideología. Cuando esa perversidad ocurre la historia nos cuenta como ha sido el triste destino de esos países y de sus malvados líderes.

Así nuestras universidades crecieron, la proporción de docentes con títulos doctorales obtenidos gracias a una saludable política de becas determinó la conformación de un sistema de investigación y desarrollo tecnológico, así como un espacio y clima que permitió la formación de excelentes profesionales, a pesar de que la institución universitaria cargaba plomo en las alas. Así, a lo largo de varias décadas tuvimos buenos y malos rectores, decanos, estudiantes, administrativos y obreros. Nos fuimos pareciendo al resto del país, aunque con frecuencia la libertad de las universidades se enfrentó al status del momento y no faltaron los conflictos, así como algunas intervenciones.

El modelo de la ilusión, bastante romántico, de 1958, se fue erosionando y la maldad, no encuentro mejor término, fue ganando espacios y en la misma medida se fueron castrando iniciativas y deseables reformas. Un día el populismo ganó suficientes aliados como para decretar la homologación de sueldos de los profesores a pesar de que existían diferencias que en otros sitios se resolvían mediante contratos individuales. Dos décadas atrás descubrimos que en el seno de las universidades, la libertad académica y la falta de evaluaciones adecuadas, había tenido un componente teratológico. Así, de su propio seno, surgieron sombras malvadas que pasaron a ocupar cargos importantes en los ministerios y desde allí, por diseño, como explícita política de Estado, y no por incompetencia, decidieron destruir a su Alma Mater. Algunos se arrepintieron, otros persisten en sus prédicas y ansias de poder, la mayoría guardó un silencio conformista.

Hoy pretenden abrir la última página del diseño, allí está plasmada una nueva Ley y un contrato colectivo donde en cada línea se observa la intención de liquidar a las casas que vencen las sombras. ¿Parece estúpido, no es cierto? Pero es que el autoritarismo no tolera la disidencia ni la libertad y menos que voces sustentadas en el conocimiento y no en las ideologías, les digan que sus planes económicos han sido un desastre, que han arruinado al país, que los servicios no sirven, que el sistema de salud colapsó y que nuestros jóvenes tienen hambre y serán víctimas de la ignorancia. Manipular al pobre y al ignorante es más fácil.

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Ignacio Avalos Gutiérrez

Hay asuntos que no debemos dejar bajo la mesa. Hay que ponerlos encima, reiterarlos hasta el fastidio y no dejar que se escondan tras la epopeya oficial, particularmente desbordada en estos días de celebraciones patrias, a través de la que se nos quiere emperifollar el entorno dentro del que transcurre la vida venezolana, anunciando, por ejemplo, una nueva política financiera y anti inflacionaria que se limita a quitarle varios ceros al bolívar o una transformación a fondo del sistema judicial, después convertir al Estado de Derecho en casi una ficción.

Una gotita de amor

Como lo resaltan dos artículos recientes, uno de Pablo Liendo y otro de Vladimiro Mujica, la desnutrición en el desarrollo del niño, desde que es concebido hasta que cumple tres años de edad, ponen en grave riesgo su salud, ocasionando, sobre todo, profundas e irreversibles consecuencias en su cerebro.

En este sentido, algunos estudios que consulté reportan que alrededor del 40 por ciento de nuestros niños entre 0 y 2 años, se encuentran desnutridos y que poco más del 70 por ciento de los menores de 5 años se consideran muy mal alimentados. Estamos hablando, así pues, de una gran cantidad de venezolanos que inician su vida con limitaciones que difícilmente podrán superar y que estarán pagando a lo largo de los años una factura que les dejó la sociedad, sin saber si alguna vez tendrán la oportunidad de cancelar.

Por otro lado, algunas investigaciones revelan que, encima de la insuficiencia alimentaria las condiciones dentro de las que se desenvuelve la educación venezolana, tanto en lo que respecta a la primaria como al bachillerato, son deplorables: niveles bajos en la asistencia de alumnos, notable déficit de maestros, programas inadecuados y paremos de contar. Se trata de factores que vienen de atrás, - lógicamente agravados con la pandemia -, cuyas secuelas no son difíciles de imaginar, sobre todo en los sectores más vulnerables de la población, acentuando notoriamente la desigualdad social.

En este contexto, y sin que tengamos muy clara la situación del país en cuanto al coronavirus (estamos desinformados por tanta información, no sólo en Venezuela, desde luego), el gobierno ha asomado la oportunidad de un cercano regreso a las clases presenciales y ha tomado la decisión de relanzar el programa Una Gotita de Amor para mi Escuela, a fin de mejorar, a través de voluntarios, las instalaciones de primaria y secundaria, como si ese fuera el problema central de nuestro sistema educativo y no existieran los que resumidamente cité en el párrafo anterior, conjuntamente con los que añadiré haré al final del artículo

Incendio en la UCV

En medio del propósito que persiguen estas líneas, resulta imposible no hacer referencia al incendio que hace pocos días se generó en la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela, parte de un rosario largo de actos violentos contra varias universidades autónomas, sin que hasta ahora se sepa, ni en este reciente episodio, ni en los demás, por qué ocurrieron y quienes son responsables. Estos hechos representan un ingrediente adicional en la configuración de un contexto caracterizado por presupuestos a niveles casi risibles, la migración de profesores e investigadores, la disminución del número de alumnos, los sueldos miserables del personal docente y administrativo, etcétera. No debe extrañar, entonces, que ahora sean instituciones que funcionan apenas a media máquina.

Mientras tanto, el gobierno busca conformar un sistema universitario paralelo, cimentado en una ideología que resulta cada vez más enredada y en el hasta ahora casi indescifrable objetivo de “contribuir al desarrollo nacional”.

Por si lo anterior no fuera bastante, se encuentra circulando un proyecto que plantea un modelo de contratación colectiva para las universidades autónomas que, entre otros aspectos, implica que 7 de cada 10 profesores e investigadores serán seleccionados por un sindicato afín al oficialismo, cobrando cuerpo lo que vendría a ser una suerte de “gestión socialista universitaria”.

Callejón sin salida

Es ya casi un lugar común indicar que la crisis política es la que ha parido las dificultades que sufre el país en todos sus espacios y, si bien es cierto que su resolución empieza a despejar el horizonte a fin de que las distintas crisis se vayan solventando, cada una a su modo, cada una a su ritmo. no es pesimista quien alerte que la tarea se llevara su tiempo, que no es cosa sencilla en ninguno de los espacio.

En el diagnóstico de la situación nacional, suele ponerse la lupa en la recuperación económica, lo que por supuesto resulta fundamental. Pero creo que en el análisis se miran desde más lejos las dificultades existentes en otros terrenos, por ejemplo, el de la educación, tema que resulta clave en este mundo en el que todo pareciera redibujarse. Un mundo marcado por la complejidad, la incertidumbre y la velocidad, nacidas de infinidad de interacciones y relaciones causales, que repercuten en nuestra forma de interpretar la realidad, en la base de los sistemas productivos, en la estructura política enmarcada dentro de la globalización y la interconexión, además, obviamente, de tener efecto en el esqueleto organizativo de las sociedades. Un mundo que llama a la unidad del conocimiento humano, la formación interdisciplinar y las sinergias necesarias entre ciencia, tecnología y ciencias sociales y humanas. Un mundo que, conforme a quienes se han ocupado de examinarlo, ya deja ver un punto de ruptura, esto es, el inicio de un nuevo período de la historia que envuelve la resignificación del ser humano, tema que ya es parte relevante del debate intelectual contemporáneo. Un mundo, en síntesis, que va dejando huella a partir de cambios profundos y acelerados que, como señalaría el poeta Mario Benedetti, nos modifican las preguntas, cuando creíamos saber todas las respuestas.

Pareciera evidente, entonces, la necesidad de pensar una transformación radical de nuestro sistema educativo en todos sus niveles, dotándolo de nuevos propósitos, de nuevos esquemas institucionales y de nuevos mecanismos de funcionamiento. Como pareciera obvio, también, anotar que en dicha transformación se juega el porvenir de muchos venezolanos, hoy en día niños y jóvenes, cuya vida actual pudiera ser la metáfora de un callejón sin salida. En suma, luce absolutamente claro que medidas rimbombantes como el Programa de una Gotita de Amor para la Escuela, no le hacen mella a una realidad tan desfavorable, cuya complejidad va más allá de la remodelación de las edificaciones y remiten, subrayo, a la formulación de políticas públicas sustancialmente diferentes a las vigentes, concebidas en función de despejar el futuro de las nuevas generaciones de nuestro país.

El Nacional, miércoles 6 de julio de 2021

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Jesús Elorza G.

Los habitantes de San José de Barlovento en el estado Miranda, se mostraban extrañados al ver diariamente a una corpulenta joven caminar por sus calles, con rumbo al estadio de béisbol. Muchos se preguntaban, que hacía en ese sitio, si no era practicante del juego de pelota y no se la imaginaban agarrando un bate o cogiendo rollings. Quizás pensaron algunos, se había despertado en ella una repentina afición por el softbol.

Pero, todas las dudas lejos de despejarse se acrecentaron al ver que la joven sacaba de su bolso unas grandes bolas de hierro y, en un círculo dibujado en el polvoriento campo de juego, comenzaba a lanzarlas. ¿Qué está haciendo? se preguntaban los allí presentes.

Era Ahymara Espinoza, atleta que compite en la especialidad de Impulso de Bala y que ha representado al estado en eventos nacionales y al país en incompetencias internacionales.

Al ser identificada la joven atleta, la confusión en la población de San José, se hizo más grande. Ya que esa muchacha, era una digna representante del deporte venezolano y nadie entendía el por qué estaba entrenando en esa precaria instalación que era para el béisbol y no para el atletismo, además, desasistida de todo tipo de ayuda para el mantenimiento y desarrollo de sus planes de entrenamiento.

No se entendía, como una atleta que nos representó en los Juegos Olímpicos de Río 2016, que fue medallista de Oro en los Juegos Deportivos Bolivarianos 2013 y medalla de Plata en los Juegos Suramericanos 2018 y que cumplía su plan de entrenamiento en la Republica de Eslovenia con miras a los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, estuviera confrontando un total abandono por parte de la dirigencia deportiva del país.

A través de una serie de entrevistas, se pudo conocer que tuvo que regresarse de Eslovenia, desde hace aproximadamente nueve meses por que dejaron de pagarle a su entrenador y dejó de recibir la beca asignada que le permitía cubrir su estadía en ese país europeo.

Sin embargo, por encima de las dificultades, Ahymara continuó con sus entrenamientos en precarias condiciones, con la mirada puesta en la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio. Día a día y centímetro a centímetro, impulsaba la bala en busca de los 18 metros con 50 centímetros que es la distancia mínima requerida para la participación en los juegos. Mientras tanto, los incapaces dirigentes deportivos brillaban por su ausencia y seguían con oídos sordos frente a los justos reclamos de la atleta.

El premio a la constancia se hizo presente: Ahymara Espinoza, la joven de Barlovento “logró alcanzar la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2012” por estar incluida en las “35 mejores atletas del Ranking Mundial en Impulso de Bala” al haber obtenido 1.122 puntos producto de su actuación en los cinco eventos válidos para el periodo 2020-2021.

Al conocerse ese anuncio, los incapaces dirigentes salieron al aire para llenarse la boca con sus falsos y demagógicos anuncios de la Generación de Oro o la de Somos Potencia. Además, no debe sorprendernos que lleven a la atleta al Palacio de Miraflores para la típica foto.

Mientras tanto, Ahymara sigue, con supremo esfuerzo e integral constancia, lanzando su bala, a pesar de los incapaces dirigentes gubernamentales y deportivos.

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Claudio Bifano.

Por los medios de comunicación está circulando un proyecto de Ley de Educación Universitaria, preparado por la Asamblea Nacional de Jorge Rodríguez, cuya lectura produce serias preocupaciones.

Independientemente de que este proyecto llegue o no a ser aprobado, debe ser motivo de preocupación de la sociedad el solo hecho de que se expresen ideas y conceptos que desvirtúan la esencia de la universidad y el objetivo de sus funciones. En pleno siglo XXI, cuando en la enorme mayoría de los países del mundo civilizado se da por sentado que la función de las universidades no es otra que formar profesionales de alto nivel y la producir conocimiento útil para la ciencia y la sociedad, el proyecto que propone la Asamblea Nacional (articulo 3) define a la educación universitaria como un bien para “la consolidación de la soberanía, defensa integral e independencia nacional, el fortalecimiento del Poder Popular […] el modelo productivo endógeno y sustentable y más adelante como “un proceso de construcción de hegemonía cultural para la superación de la sociedad capitalista”. Todas ellas finalidades con fuerte acento político y populista.

Como ya ha sucedido en el pasado reciente, cuando los funcionarios del gobierno hablan de educación superior, ciencia o tecnología, insertan en su discurso elementos que desfiguran el objetivo de estas actividades. Efectivamente, el mismo artículo tres afirma que la educación universitaria debe servir para “La unión e integración de los pueblos de América Latina y El Caribe de Nuestra América y la solidaridad y la cooperación con los pueblos del Sur y del mundo y que la preservación de los equilibrios ecológicos y de todas las formas de vida en el planeta, en el marco de la construcción de una sociedad socialista.”

Dejamos a la consideración de los lectores la valoración de estos argumentos y su factibilidad, pero es bueno tener muy presente que, como ocurrió con la ley de Ciencia y Tecnología, por la vía de la repetición, la carencia de compromiso institucional y de sentido crítico de los afectados, estas ideas pueden convertirse en políticas que cobijen cualquier desvarío ideológico o procedimental que desfigura el sentido primordial de la universidad. Ese es el peligro de los planteamientos hechos para confundir la buena fe de algunos.

Además del artículo mencionado, el proyecto propone el control total de la universidad de parte de organismos del gobierno, a pesar de que se afirma, en contradicción pérfida, que “la educación universitaria se rige por los principios de autonomía” (Principios y valores (artículo 4).

Cuando en todas partes del mundo civilizado se acepta que la libertad académica es fundamental para el ejercicio de las funciones que debe desempañar una universidad, en el articulo 11 (Competencias del Ministerio en el Subsistema de Educación) se establece a este ente garantizar “Las condiciones para la participación integral e integrada de las organizaciones del poder popular en la gestión universitaria, asi como los procesos fundamentales de las instituciones de educación (aparte g).

Asi mismo le corresponde regular, supervisar y controlar: El funcionamiento del Subsistema de Educación Universitaria y de sus componentes. La creación y autorización de programas de formación de pregrado y postgrado…. El ingreso de los egresados y las egresadas del nivel de educación media a las instituciones de educación universitaria oficiales… así como, los mecanismos de control sobre la permanencia, prosecución y egreso. La organización de las estructuras académicas y administrativas de las instituciones de educación universitaria. La creación, modificación y supresión de programas de formación… La creación, organización, integración, agregación, separación, supresión parcial o total de sedes, núcleos, extensiones y demás instalaciones de las instituciones de educación universitaria. La matrícula estudiantil de las instituciones de educación universitaria, así como, la nómina de los trabajadores y las trabajadoras académicos, administrativos y obreros”. Con todo eso en manos del representante del gobierno, se elimina de raíz el concepto y la práctica de la autonomía universitaria. Evidentemente las universidades no serán autónomas en el sentido que se acepta aquí y en el mundo, salvo algunos países por supuesto.

Este intento de deshacer a las universidades encierra, como muchos otros, una intención que colocaría al país al borde de la ignorancia y de la frustración de la juventud. Es muy necesario que toda la comunidad académica lea, analice y rechace este proyecto que desfigura totalmente a la Universidad.

Por eso que llamamos a la comunidad académica y a la sociedad a leerlo con detenimiento.

Los profesores integrantes del Grupo Nueva Universalia seguiremos analizando otros aspectos nocivos de este proyecto de ley de universidades.

Profesor Titular de la UCV. Miembro de la Academia de Ciencias Físicas Matemáticas y Naturales

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Nuño Domínguez

Tres hallazgos en los últimos días acaban de cambiar lo que sabíamos sobre el origen del género humano y de nuestra propia especie, Homo sapiens. Es posible —dicen algunos expertos— que debamos desechar este concepto para referirnos a nosotros mismos, pues estos descubrimientos apuntan a que somos un frankenstein con trozos de otras especies humanas con las que no hace tanto tiempo compartimos planeta, sexo e hijos.

Los hallazgos de esta semana suponen que hace unos 200.000 años había hasta ocho especies o grupos humanos diferentes. Todos formaban parte del género Homo, el que nos engloba a nosotros. Los recién llegados muestran una interesante mezcla de rasgos primitivos -enormes arcos sobre las cejas, cabezas planas- y modernos. El hombre dragón de China tenía una capacidad craneal tan grande como la de los humanos actuales o superior. El Homo de Nesher Ramla, hallado en Israel, pudo ser el que originó a los neandertales y los denisovanos que ocuparon Europa y Asia respectivamente y con los que nuestra propia especie tuvo repetidos encuentros sexuales de los que nacieron hijos mestizos que fueron aceptados en sus respectivas tribus como uno más.

Ahora sabemos que por aquellos cruces todas las personas de fuera de África llevan un 3% de ADN neandertal o que los habitantes de Tíbet tienen genes para poder vivir a gran altura que les pasaron los denisovanos. Hay algo mucho más inquietante que ha revelado el análisis genético de las poblaciones actuales de Nueva Guinea: es posible que los denisovanos —una rama hermana de los neandertales— viviesen hasta hace apenas 15.000 años, un suspiro en términos evolutivos.

El tercer gran hallazgo de los últimos días es casi detectivesco. Se ha analizado ADN conservado en el suelo de la cueva de Denisova, en Siberia. Se ha encontrado material genético de los humanos autóctonos, los denisovanos, de neandertales y de sapiens en periodos tan cercanos que incluso podrían solaparse. Aquí se hallaron hace tres años los restos del primer híbrido entre especies humanas que se conoce: una niña hija de una neandertal y un denisovano.

El paleoantropólogo Florent Detroit descubrió para la ciencia a otra de estas nuevas especies humanas: el Homo luzonensis, que vivió en una isla de Filipinas hace 67.000 años y que muestra una extraña mezcla de rasgos que podrían ser resultado de su larga evolución en aislamiento durante más de un millón de años. Es algo parecido a lo que experimentó su coetáneo Homo floresiensis, u hombre de Flores, un humano de metro y medio que vivió en una isla indonesia. Tenía un cerebro del tamaño de un chimpancé, pero si se le aplica el test de inteligencia más usado por los paleoantropólogos podemos decir que era tan avanzado como los sapiens, pues sus herramientas de piedra son igual de evolucionadas.

A estos dos habitantes insulares se le suma el Homo erectus, el primer Homo viajero que salió de África hace unos dos millones de años. Conquistó Asia y allí vivió hasta hace al menos unos 100.000 años. El octavo pasajero de esta historia sería el Homo daliensis, un fósil hallado en China con mezcla de erectus y sapiens, aunque es posible que finalmente sea adscrito al nuevo linaje del Homo longi.

“No me sorprende que hubiese varias especies humanas vivas al mismo tiempo”, explica Detroit. “Si consideramos el último periodo geológico que empezó hace 2,5 millones de años, siempre ha habido diferentes géneros y especies de homínidos compartiendo planeta. La gran excepción es la actualidad, nunca antes había existido una sola especie humana en la Tierra”, reconoce. ¿Por qué somos los sapiens los únicos supervivientes?

Para Juan Luis Arsuaga, paleoantropólogo de Atapuerca, la respuesta es que “somos una especie hipersocial, los únicos capaces de construir lazos más allá del parentesco, al contrario que el resto de mamíferos”. “Compartimos ficciones consensuadas como patria, religión, lengua, equipos de fútbol; y llegamos a sacrificar muchas cosas por ellas”. Ni siquiera la especie humana más cercana a nosotros, los neandertales, que sí creaban adornos, símbolos y arte, tenían ese comportamiento. Arsuaga lo resume así: “Los neandertales no tenían bandera”. Por razones aún desconocidas, esta especie se extinguió hace unos 40.000 años.

Los sapiens no eran “superiores en sentido estricto” a sus congéneres, opina Antonio Rosas, paleoantropólogo del CSIC. “Ahora sabemos que somos el resultado de hibridaciones con otras especies y el conjunto de características que tenemos resultó ser la perfecta para aquel momento”, explica. Una posible ventaja adicional es que los grupos sapiens eran más numerosos que los neandertales, lo que supone menos endogamia y mejor salud de las poblaciones.

María Martinón-Torres, directora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, cree que el secreto es la “hiperadaptabilidad”. “La nuestra es una especie invasiva, no necesariamente malintencionada, pero somos como el caballo de Atila de la evolución”, opina. “A nuestro paso y con nuestro estilo de vida disminuye la diversidad biológica, incluyendo la humana. Somos una de las fuerzas ecológicas de mayor impacto del planeta y esa historia, la nuestra, comenzó a fraguarse en el Pleistoceno [el periodo que comienza hace 2,5 millones de años y termina hace unos 10.000, cuando el sapiens es ya la única especie humana que queda en el planeta]”.

Los hallazgos de hace unos días vuelven a plantear un problema creciente: los científicos cada vez nombran más especies humanas. ¿Tiene sentido hacerlo? Para Israel Hershkovitz, paleoantropólogo israelí autor del hallazgo del Homo de Nesher Ramla, no. “Hay demasiadas especies”, señala. “La definición clásica dice que dos especies distintas no pueden tener hijos fértiles. El ADN nos dice que sapiens, neandertales y denisovanos los tuvieron, por lo que deberían ser considerados la misma especie”, apunta.

“Si nosotros somos los sapiens, entonces esas especies que son ancestros nuestros por vía de la mezcla también lo son”, zanja João Zilhão, profesor ICREA de la Universidad de Barcelona.

Es este un tema de confrontación entre expertos. José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca, recuerda que “la hibridación es muy común en especies actuales, especialmente en el mundo vegetal”. “Se puede matizar el concepto de especie, pero creo que no podemos abandonarlo porque es muy útil para podernos entender”.

En esto entran en juego muchos matices. No es lo mismo las evidentes diferencias entre sapiens y neandertales que la identidad como especie del Homo luzonensis, del que solo se conocen unos pocos huesos y dientes, o de los denisovanos, de los que la mayoría de información se desprende del ADN extraído de fósiles diminutos.

“Curiosamente, a pesar de los cruces frecuentes”, explica Martinón-Torres, tanto sapiens como neandertales han sido especies perfectamente reconocibles y distinguibles hasta el final”. “Los rasgos del neandertal tardío son más marcados que los de los anteriores, en vez de haberse difuminado como consecuencia del cruce. Hubo intercambios biológicos, y es posible que también culturales, pero ninguna de las especies dejó de ser ella, distintiva, reconocible en su biología, su aspecto, sus adaptaciones específicas, su nicho ecológico a lo largo de su historia evolutiva. Creo que este es el mejor ejemplo de que la hibridación no colisiona necesariamente con el concepto de especie”, concluye. Su colega Hershkovitz advierte de que el debate continuará: “Estamos excavando en otras tres cuevas en Israel donde hemos encontrado fósiles humanos que van a aportar una nueva perspectiva sobre la evolución humana”.

El País

https://elpais.com/ciencia/2021-07-04/por-que-somos-la-unica-especie-hum...

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