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Opinión

Ismael Pérez Vigil

Aún no están claras las perspectivas de una negociación y la oposición democrática tampoco ha asumido, de manera definitiva, una decisión política en cuanto a la participación o no en el proceso electoral del 21 de noviembre. Sin embargo, esas dos opciones −llamémoslas así, para no entrar en profundidades− ya están en discusión por parte de la oposición democrática, sin pretender igualarlas en peso e importancia.

Hay sin embargo varios peligros o amenazas de las que debemos cuidarnos. Uno, es que ya la discusión, poco a poco, se ha ido agriando, perdiendo el tono civilizado que tenía los primeros días del año y desde que se hizo evidente que el mantra de los tres puntos −cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres− pasó a la historia, como política, no sus objetivos, insisto. En cualquier caso, ya la discusión ha comenzado a adquirir el pesado y oscuro color de la intransigencia e intolerancia, que debemos evitar.

La “crítica opositora a la oposición” es lo que está a flor de piel; y en esa gama de la “crítica opositora a la oposición” nos hemos especializado en poner ilusiones en órbita y creérnoslas. Descartando, como historia, cosas como el referendo revocatorio del 2004, la “deslegitimación” que produciría la abstención en las elecciones de la Asamblea Nacional del 2005, la supuesta “victoria electoral no reclamada” en las elecciones presidenciales de 2013, el frustrado intento de revocatorio en 2016, hemos tenido ilusiones en órbita, simultáneamente o por separado muchas otras cosas. Con algunos ejemplos concretos lo vamos a entender

Tuvimos en órbita la esperanza en la OEA, con Almagro y sus discursos y proclamas, con sus esfuerzos denodados para que la invocación de la carta interamericana concluyera en la intervención externa que algunos anhelan. Luego pusimos en órbita la ilusión de que el gobierno de los EEUU, con Donald Trump al frente y su discurso de “todas las opciones están sobre la mesa” y sus marines en la retaguardia, serían los que vendrían a salvarnos. Cuando eso se fue disipando, apareció simultáneamente la mítica comunidad internacional, con más de 50 países democráticos que nos apoyan, y las esperanzas en países vecinos, como Colombia y Brasil; en el primero pasaron por la presidencia Uribe, Santos y Duque sin mayores cambios efectivos; y el Brasil de Bolsonaro, tampoco tomó iniciativas más allá de la retórica; aunque ambos países están recibiendo solidariamente a nuestros “desplazados”, que no es poca cosa. Tomaron también turno las organizaciones internacionales −como la Unión Europea y hasta la ONU− en nuestras ilusiones orbitales con que invocarían el R2P y constituirían una fuerza internacional de salvamento, cosa que tampoco ocurrió. Aparecieron después grupos ad hoc, creados para apoyarnos −como el Grupo de Lima, hoy casi en extinción− e impecables e implacables informes de grupos internacionales sobre violación de derechos humanos.

Ahora parece que es el turno de la Corte Penal Internacional (CPI), probablemente porque lo facilita la salida de ese personaje infausto de Fatou Bensouda, que a última hora sintió algo de vergüenza (¡?) y anunció “alguna” decisión −no hay nada peor que “alguna” decisión− sobre Venezuela, para el primer semestre de 2021. Me parece loable que experimentados juristas y políticos, así como brillantes y voluntariosos jóvenes abogados insistan ante este tribunal; pero si bien necesitamos su persistencia, debemos pedirles que nos hablen con sinceridad, con información precisa, que eviten crear falsas expectativas, que desembocan en desengaños, frustración y apatía.

Por ejemplo, que aclaren cosas como que hasta ahora la CPI, en el caso de Venezuela, solo ha abierto una investigación preliminar; que este tribunal no enjuicia países, gobiernos ni instituciones, sino personas; que, por lo que se ha visto hasta el momento, no juzga en ausencia −¿o me equivoco? −; que aun pudiendo hacerlo, según algunos juristas, no ha enjuiciado todavía a ningún alto funcionario en ejercicio; y que no ha abierto ningún caso contra ningún funcionario de un gobierno o ex gobierno latinoamericano.

Además, y ojalá me equivoque también, si la misión de la CPI es juzgar a las personas acusadas de cometer crímenes de genocidio, guerra, agresión y lesa humanidad, me van a perdonar −aunque no me salvaré de los insultos− pero va a ser difícil que personajes importantes del gobierno venezolano vayan a ser acusados de alguno de esos crímenes; excepto quizás −y es un quizás un tanto fortuito− por crímenes de lesa humanidad; en todo caso dudo que la CPI, en lo inmediato, vaya a ir más lejos de lo que ya ha dicho informalmente: que algunos de los delitos presentados se pueden tipificar como delitos que pudiera considerar ese Tribunal.

Pero en todo caso, y esto es lo más importante, lo que se debe aclarar de manera muy precisa, aun suponiendo alguna decisión favorable a nosotros o en contra de la dictadura, en la CPI o en cualquier “tribunal” o instancia internacional, la pregunta siempre será la misma: ¿Quién y cómo se va a ejecutar esa decisión?

No pretendo ser pesimista, todo lo contrario, parto de la premisa que se deben abrir ante todas las cortes y tribunales, aun los nacionales, la mayor cantidad de casos posibles por violaciones de derechos humanos o cualquier delito cometido, para que quede el registro jurídico y en la memoria de los venezolanos los crímenes y delitos ocurridos en Venezuela y que eso sirva de alguna satisfacción a las víctimas, mientras se logre una justicia verdadera. Tan solo por eso son importantes los casos que se puedan abrir en la CPI, reiterando, que no se convierta, por falsa información y falsas expectativas, en una nueva frustración.

Ahora que Canadá, los Estados Unidos y la Unión Europea han emitido una declaración conjunta anunciando su disposición a revisar las sanciones sobre el régimen venezolano si hay “avances significativos” en un proceso de “negociación integral”, todos los informes que ya conocemos sobre violación de derechos humanos en Venezuela −de la OEA, de la ONU, de varias oenegés, nacionales e internacionales− un caso ante la CPI, además de un medio para obtener justicia, puede ayudar a ser un mecanismo más de presión internacional.

Sin embargo, nos sigue faltando una tarea que es de todos los venezolanos: la presión interna; pero, su coordinación y articulación es una tarea que corresponde a los partidos políticos y la sociedad civil organizada. Muchos analistas y quienes manejan encuestas, afirman que entre un 85% y un 90% de los venezolanos queremos un cambio de sistema. Los números a mí no me dan esos porcentajes, pero esperando que no se trate de un nuevo mito, hablaremos del tema en un próximo artículo.

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

 5 min


Carlos Raúl Hernández

Conviene conocer las raíces de la simpática ideología poscomunista de Me too (radfem) que rechaza el feminismo de mujeres exitosas reales (realfem). Cuestionan a Obama y Luther King en pro de la violencia de Black panters y Attack y vienen con lo que llama Felix Guatari, “revolución molecular disipada”. Más allá del lenguaje fatuo, buscan romper la cohesión social desde múltiples ángulos, trizarla en sus moléculas, exacerbar diferencias entre los seres humanos y el odio con la elucubración de los micropoderes de Michel Foucault. Desde las religiones, hasta el color de piel o el sexo (al que llaman “género”) son para discordiar. Mujeres vs. hombres, negros vs. blancos y mestizos, jóvenes y mayores, musulmanes y cristianos, en una cadena de victimización, mentiras y errores.

En 1977 aparece en Le Monde y Liberation el pedido de libertad para un grupo de pederastas reos de lascivia con niños, el “caso Versalles”. Aunque te rías, surgió el Frente de Liberación Pedófilo, en jerga revolucionaria de la época. Los redactores estaban inquietos por los procesados “…Corren riesgo de sentencia penal grave…. por los encuentros sexuales con esos menores” (¡jueces abusadores!) Exigían reformar el Código Penal para despenalizar y normalizar tales relaciones entre adultos y niños…cuando fueran consentidas”. Firmaban Sartre, Beauvoir, Althusser, Foucault, Deleuze, Derrida, Gluksmann, Barthes, Robbe-Grillet, padres de la “política de género”, defensores de pederastia, violencia, incesto, bestialismo y hasta necrofilia. Foucault murió de SIDA, luego de dedicarse frenéticamente a contraerlo y esparcirlo en París y San Francisco. A su muerte hallaron en su casa instrumentos de tortura sadomasoquista con residuos de sangre seca.

La dispareja Sartre-Beauvoir, según la biógrafa británica Carole Seymour-Jones, en su libro Una relación peligrosa (2008) hicieron de la pedofilia un sistema de vida, una maquinaria organizada y eficaz. La deslumbrante Simone daba clases en liceos, seducía niñas para hacer tríos con Sartre, pero estallaron los escándalos. La madre de Nathali Sorokine de 13 años denunció, y la despidieron en 1943. Hubo varios otros incidentes, entre ellos los de las niñas Bianca Lamblin y Olga Kosackiewicz. Esta última los obsesionó pasionalmente a ambos, inspiró a Beauvoir La invitada y el ensayo Brigitte Bardot y la emancipación sexual de los menores. Beauvoir es la fundadora del radfem con su obra El segundo sexo y surgen dos ideólogas herederas.

La norteamericana canadiense Sulamith Firestone. Fundadora de los grupos radfem en NY y Chicago, en su libro Dialéctica del sexo, propone “la destrucción de la familia, porque parir es la base de la opresión”, un “acto bárbaro como defecar una calabaza … Pero iremos aún más allá…La libertad de todas las mujeres y niños para hacer cuanto deseen sexualmente…la sociedad podría finalmente regresar a su sexualidad polimorfa natural; todas las formas de sexualidad serían permitidas y consentidas…”. Hace un enérgico elogio del incesto pederasta: “Si el niño escogiera la relación sexual con adultos, incluso con su madre genética, ella no tendría por qué rechazarlo (y debe darle) la cantidad de sexualidad genital de que el niño fuera capaz” (una especie de luna de miel). Esquizofrénica, murió de hambre en NY a los 67 años en 2012.

La norteamericana Kate Millett, paciente bipolar, en su obra Política sexual, desarrolla que “uno de los derechos esenciales de los niños es expresarse sexualmente con cualquiera, incluidos los adultos…La libertad sexual de los niños es parte importante de la revolución”. Habría que preguntarse por qué los más destacados inspiradores metooístas, tienen tal obsesión con los niños y es lamentable que personas normales que no conocen las turbideces de lo que dicen profesar, puedan asumir esas monstruosidades. El australiano Peter Singer es un ensayista influyente y santo misionero de buenas causas. Las ideas de su libro Liberación animal (1975) y varios otros, impactaron el movimiento hippie, el animalismo y el veganismo. Y también da origen a un gap contraproducente a sus fines, el trágico-ridículo, ecoterrorismo, que causó muertes inocentes.

Pero Singer va más lejos. Defiende la idea de aniquilar recién nacidos con síndrome de Down u otros defectos. “…ni un recién nacido ni un pez son personas y no es grave matar uno de ellos como sí lo sería matar una persona”. En 1991 declaró que “no había nada inmoral en sexo con cadáveres”. Singer sacudió al explicar que “sexo con animales no siempre implica crueldad ¿a quién no ha interrumpido el perro que frota vigorosamente su sexo contra la pierna de un visitante? El anfitrión… lo desalienta, pero en la intimidad tal vez no y tengan actividades mutuamente satisfactorias”. Singer dice en el caso de las gallinas que mueren por penetración humana es igual que lo hagan en Kentucky Chicken. Sería útil que los fans de la “cancelación” y tantas atrocidades intelectualmente cómicas, pero de aplicación horrenda, conocieran las ideas que dicen profesar.

@CarlosRaulHer

 3 min


Jesús Elorza

Cada año, en fechas cercanas al 22 de junio por el aniversario de la fecha de creación del Instituto Nacional de Deporte, surge en mi memoria uno de los mensajes de Jesús que recoge Mateo en los Evangelios (7: 15-20):

“Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis”.

Sirvan estas palabras para hacer un balance de las obras, programas, presupuestos y acciones gubernamentales que han tenido incidencia en el deporte venezolano en los últimos veinte y dos años.

Los “frutos” que hemos visto y padecido en todo ese tiempo han marcado, lo que sin lugar a dudas, podríamos llamar “El Calvario Deportivo”: Las ejecutorias del gobierno nacional en materia deportiva en el periodo 1999-2021 se han caracterizado por una constante violación de la autonomía de las Federaciones Deportivas y del Comité Olímpico, el encubrimiento de los ilícitos ocurridos con todo lo relacionado con el transporte, alimentación y viáticos de las delegaciones que representan al país en eventos internacionales, la «naturalización express» de atletas extranjeros, la falta de transparencia en el manejo de los cuantiosos recursos económicos del Fondo Nacional del Deporte, la estafa continuada con la solicitud de divisas a Cadivi, el encubrimiento de los ilícitos ocurridos con la construcción de las instalaciones deportivas para los Juegos Nacionales o para eventos internacionales como lo fue el caso del Estadio Iberoamericano de Atletismo en Maracay y el grave y progresivo deterioro, y abandono, en que se encuentra mas del 80% de nuestras instalaciones deportivas, lo cual ha generado el alejamiento de las comunidades y población en general de las mismas, consolidándose además, serias restricciones para el desarrollo del deporte de rendimiento por carecerse de instalaciones adecuadas.

La seguridad social de los trabajadores del sector deportivo obreros, empleados y entrenadores activos y jubilados ha empeorado progresivamente, los contratos colectivos están congelados desde el año 2000, salarios de hambre, no se les reconoce la homologación de las pensiones y jubilaciones, se mantiene cerrada la Escuela de Entrenadores, los seguros HCM que por sus pírricas coberturas, prácticamente los mantienen en condiciones de «condenados a muerte», los manuales clasificadores de cargos no son aplicados y los pasivos laborales duermen el sueño del burócrata, en la larga espera de su cancelación y salarialmente son discriminados frente a los chulos “entrenadores” cubanos.

La solicitud irresponsable de sedes de eventos deportivos internacionales con el solo propósito de continuar con la apropiación indebida de los recursos económicos destinados para tal fin; ejemplos de ello lo ocurrido con la Copa América de Futbol, Juegos Bolivarianos de Playa, Iberoamericano de Atletismo, Mundial de Softbol femenino entre otros. La inasistencia a eventos internacionales programados, por incapacidad gerencial que pretenden esconderlas con señalamientos contra el imperio norteamericano y la guerra económica. La entrega de divisas a la dictadura cubana a través de leoninos convenios de contratación de “entrenadores” y los juegos del “Alba”.

En particular, cabe destacar que una de las obras gubernamentales que nos permite conocerlo, en su dimensión de falso profeta, es la permanente suspensión de los Juegos Deportivos Nacionales, que sin lugar a dudas, se ha traducido en una debilidad extrema de nuestros deportes de Alto Rendimiento que nos llevó a la perdida de nuestra hegemonía en los Juegos Deportivos Bolivarianos frente a Colombia.

El o los falsos profetas del deporte, con consignas edulcoradas, tales como, “Generación de Oro” o “Somos Potencia” buscaron ocultar el perfil autoritario, autocrático e intervencionista del gobierno de Hugo Chávez en materia deportiva, que comenzó a mostrarse con la firma del Convenio con Cuba y la traída al país de más de 10.000 “entrenadores” deportivos para apoyar “voluntariamente” el programa Barrio Adentro Deportivo y la consolidación de los Consejos Comunales como uno de los brazos milicianos de la revolución socialista-bolivariana.

A partir de ese momento, se desarrolla una intolerancia ideológica del régimen en el sector deportivo, que se manifiesta con la persecución, atropello e intervención de la Federaciones Deportivas con el propósito de obligarlas a modificar el Art. 26 de los Estatutos del Comité Olímpico para permitir que un funcionario de gobierno fuese candidato a los cargos de elección en el Comité Ejecutivo del organismo. Hecho este que al poco tiempo hizo posible el asalto al Comité Olímpico y a las Federaciones Deportivas.

Ya con el control del Comité Olímpico y de las Federaciones Deportivas, se procede a desmantelar el proceso de descentralización iniciado con la elección de gobernadores y alcaldes en 1989, con el despojo de las instalaciones deportivas a los gobiernos de oposición regionales Zulia y Táchira, pasando la administración de las mismas al Instituto Nacional de Deporte. El siguiente zarpazo totalitario fue el de la suspensión de los Juegos Nacionales en aquellas entidades gobernadas por sectores de la oposición.

En relación con el deporte universitario, se puso en práctica una política orientada a ir minando la autonomía del sector en lo concerniente a la organización y desarrollo de los Juegos Universitarios (Juvines) por parte de la Federación Deportiva de Educación Superior (Fevedes).

En cuanto a la Legislación Deportiva, los falsos profetas continuaron con sus frutos revolucionarios, aprobando la Ley Orgánica de la Actividad Física y el Deporte para permitir el establecimiento de las bases de la supremacía socialista y revolucionaria en materia deportiva. Al permitir que los Consejos Comunales pasen a ser la base piramidal deldeporte y en consecuencia todo el voluntariado oligarca del deporte como son los clubes, ligas y asociaciones serán sustituidas por las Comunas. La base jurídica contenida en la referida Ley, brinda un marco legal que somete al sector deportivo a un régimen autocrático, centralista, antidemocrático y totalitario.

Finalmente, vuelven a mi, las palabras de Mateo “Todo árbol que no da buen fruto, debe ser cortado y echado al fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis” y pienso que, para superar este “Calvario Deportivo” de frutos podridos, se requiere el esfuerzo unitario de atletas, entrenadores y dirigentes para sumar sus luchas y reclamos al pueblo venezolano que desde distintos sectores lucha por un urgente cambio de gobierno.

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Alberto Jordán Hernández

Con Voz Propia

“Negligencia y corrupción de la fiscal Fatou Bensouda de la Corte Penal Internacional en el caso Venezuela”, estampó en libro en circulación, el historiador Walter Márquez, quien fue embajador de Hugo Chávez, exparlamentario, presidente de la Fundación El Amparo creada para investigar crimen colectivo de pescadores en la frontera y director general del Comité Internacional contra la Impunidad (Ciciven)

Afirmó que Besouda duró 18 años en ejercicio del cargo: 9 de fiscal adjunta y 9 de fiscal jefe y que desde 2014 recibió 200 denuncias de comisión de crímenes de lesa humanidad.

Nunca dio respuesta clara para apertura de investigación y ahora deja el caso al nuevo fiscal, el británico Karim Khan.

Ella ha sostenido muchas reuniones fuera del ámbito diplomático y jurídico. La realidad demuestra que no ha sido diligente. Demoró 4 años para abrir averiguación preliminar el 8 de febrero 2018.

Por confesión propia dijo conocer 120 denuncias de Venezuela sobre lesa humanidad, pero delegó en nuevo Fiscal.

“Advertimos desde junio de 2017 que ella era una cómplice del régimen, que estaba en alianza con la embajadora de Venezuela en La Haya. Quien escribe indica que dicha funcionaria con ascendencia siria y libanesa, es Haifa El Aissami Madah, hermana del destacado personaje Tareck vicepresidente económico de Venezuela impuesto por Irán como Ministro de PDVSA. Por añadidura, uno de los diez más buscados por la DEA y el testaferro de NM Alex Saab lo trata de primo.

Márquez califica gestión Bensouda de gris, dolosa, negligente, incapaz, corrupta y cómplice de regímenes dictatoriales, al recibir prebendas. Destacó que tenía 5 años de retraso en tomar la decisión de abrir la investigación preliminar contra el narco régimen.

Esperanzador creer importante que el nuevo fiscal se aboque al conocimiento del caso Venezuela. Destacó que es un experto en derecho penal internacional, fue subsecretario General de Naciones Unidas, asesor de la Reina Isabel II y coordinador del Comité que investigó el Estado Islámico (EU).

El embajador de EEUU para Venezuela, James Story, pidió el fin de los crímenes de odio en el país caribeño.

De acuerdo a los juicios emitidos, no era de extrañar que en vez de hacer lo de Poncio Pilato, lavarse las manos, se fue con ellas manchadas por la narcodictadura.

Esos clamores los abriga el representante de Juan Guaidó Presidente (i) ante el CPI: “Al final estos toreros del régimen no saben cambiar de capote y quedan al descubierto”.

No olvidar que este proceso ante la CPI es realizada por las acusaciones de la ONU, a través de la Alta Comisionada de DDHH, la cual es fortalecida por la OEA, EEUU, Amnistía Internacional, entre otros factores.

Ilusorio fue creer en la acción de la Besouda que cuando fue fiscal en Gambia, participó en la represión contra presos políticos. También estuvo involucrada en el cobro de dinero en un banco de Dubai,

Diciembre pasado, la fiscal Fatou Bensouda determinó en su informe anual que en efecto “existen fundamentos razonables para creer que se cometieron crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

Se evidencia que no estamos en caso inédito, como tampoco las trampas en la CIP. Un Judas Iscariote antecedió al que aparentaba de apóstol de la Oposición al narco: Herman Escarrá. Fue este el primero en recurrir por Herman Escarrá Venezuela en la CPI. Lo hizo contra el ahora amado y adorado eterno comandante Hugo Chávez, el 18 dic. 2008.

Diego Arria, expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, destacó: «Si el proceso avanza, el caso Venezuela se convertirá en precedente muy importante para gobernantes de otros países”

Para el acusador Márquez salida de Bensouda cierra ciclo de corrupción y negligencia en la CPI.

Al MARGEN. Se siente pena por comunicadores que llaman de derecha, a quienes fueron admirados valores de izquierda. Todo para fortalecerse como camaradas, aunque cambiaron al Pcv por Pusv.Jordanalberto18@yahotoo.com.

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Soledad Morillo Belloso

Se llama Enrique y es longevo. Tiene artrosis. Ello le dificulta la movilidad y lo condenaba a una vida triste y dolorosa. Algo había que hacer. La cosa no se podía quedar así. Había que pensar «fuera de la cajita».

La mente humana es muy poderosa. Cuando quiere y se empeña, encuentra solución a lo que algunos dirían, con lamentable mediocridad, que «no tiene remedio». Le hicieron unas botas. Especiales. De un material que no le resultara incómodo. Y de color negro, para que no desentonara. Se las probaron. Y rogaron que fueran lo suficientemente flexibles, que le aminoraran el dolor, que Enrique las sintiera como propias. Y, ¡Aleluya! Funcionó. Hoy Enrique nada con facilidad y escala sin problemas. Hay felicidad en St. Louis, Missouri. La noticia de «el pingüino con botas» se hizo viral. Y ya con buena parte de la población vacunada contra el COVID, el zoológico recibe muchos visitantes que acuden a ver las danzas de Enrique.
Es una historia hermosa y para nada menor. Porque es la narrativa de la igualdad de oportunidades, de la empatía, de la comprensión de que si uno está mal algo tenemos que hacer para que esté bien.

El egoísmo es una severa enfermedad. Afecta y perjudica a muchos. El egoísta hace daño y, además, excluye, con lo cual perjudica al conjunto social y no solo a los individuos en su cercano entorno.

El egoísta no sabe compartir. Se siente el centro del universo y su complejo de superioridad en realidad esconde su miedo a que quienes lo ven o escuchen se den cuenta de la verdad: que es un ser inferior.

Cuando salimos del círculo vicioso del yoísmo y entendemos que ser egoísta es de tontos y no de inteligentes, entonces la sociedad mejora. Los egoístas restan; los que parten y comparten y no se quedan con la mejor parte, esos suman.

soledadmorillobelloso@gmail.com

@solmorillob

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Ignacio Avalos Gutiérrez

Para este artículo hubiera querido escribir acerca de la épica que ha tejido el discurso gubernamental sobre el Bicentenario de la Batalla de Carabobo, reinventando nuestro pasado y buscando maquillar (literalmente) los graves y diversos problemas que afectan hoy en día la vida de los venezolanos. Cierto, la manipulación del lenguaje es una característica de nuestra época, pero el fenómeno no es nuevo, prueba de lo cual es que Stalin sostenía que “El arma esencial para el control político será el diccionario”. Como queda recogido en varios estudios, nos encontramos ante una “subversión de la lengua”, con un componente emotivo de enorme relevancia, al extremo de que se menciona la “sentimentalización de la política”, aludiendo a las posibilidades de manipular actitudes y formas de pensar, potenciadas al máximo por el tsunami digital.

Me acerque, así mismo, a la idea de colocar la linterna sobre las dos nuevas leyes anunciadas, la de Universidades y la de Ciencia y Tecnología, ambas muy importantes y que debieran ser ampliamente discutidas buscando que entonen con las transformaciones tecnocientíficas que modelan esta época, lo que, tras un vistazo a sus contenidos, luce que no es el objetivo. Y del mismo modo se me ocurrió llamar la atención sobre la propuesta de Nicolás Maduro, orientada a llevar a cabo una “revolución que estremezca todo el sistema de justicia del país”, para lo que constituyó una comisión especial, encargada de renovar sus estructuras a fin de que “nuestro pueblo más necesitado pueda tener acceso a una justicia rápida, oportuna y justa”, un proyecto que no deja de ser insólito en un gobierno que ha averiado todos mecanismos institucionales previstos para garantizar la convivencia social.

También me paseé por la opción de encarar la pandemia, cuyo origen casi se ha vuelto un acertijo de acuerdo al Director de la OMS, quien, luego de año y medio, afirma que “… todas las hipótesis están sobre la mesa y merecen más estudios en profundidad”, apuntando que “las respuestas tardarán en llegar”. Por otro lado, Joe Biden ha ordenado a los servicios de inteligencia que, en un plazo de tres meses, obtengan la información necesaria a fin de sacar una "conclusión definitiva". En esta misma línea incluso imaginé elaborar un escrito a partir del interrogatorio ficticio a un murciélago que me revelara, si detrás de la pandemia hay una conspiración de Bill Gates para favorecer a las empresas farmacéuticas, si la misma se traduce en un alerta que nos manda la naturaleza cada vez más estropeada, si es la muestra de la osadía de un virus que escapó de un laboratorio o si la clave del enigma se ubica, más bien, en las disputas geopolíticas que dibujan hoy en día al planeta.

En suma, hubiera querido abordar, no tan de pasada, algunos de los temas mencionados. Sin embargo, aunque de manera tardía, preferí recordar -vainas de uno, querido lector- el día del padre (o sea el día de mi papá), celebrado el domingo pasado.

A estas alturas de mi historia, luego de haber caminado unos cuantos kilómetros, me acuerdo constantemente de él. Lo imagino, junto a mi mamá, pastoreando a sus seis hijos, enseñándoles a ser dueños de su horizonte, a escoger cada cual su ruta, ninguna similar a la de los otros, pero todas con el sello de sus progenitores.

Sin querer queriendo, él ha marcado el paso a lo largo de mi existencia, indicando cómo debía pararme en la cancha de la vida y, si bien me dio unas pocas recetas básicas, nunca me indicó la posición que debía jugar ni la forma de hacerlo, fue un asunto que dejo en mis manos.

Murió hace un rato largo, cuando apenas contaba con ochenta años, justito antes de que la edad se le viniera encima, según dice una vieja canción. Me enseñó a andar sin él, pero con él, no sé si me explico. Me sembró la convicción de que a pesar de lo alto que nos ponen el listón, hay que brincar con la intención de ser felices, de acuerdo al consejo dado por Joan Manuel Serrat, a quien mi papá nunca oyó, pero no abrigo ninguna duda de que es lo que, junto a mi mamá, siempre le quiso transmitir a sus hijos.

El Nacional, viernes 25 de junio de 2021

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Jesús Elorza G.

El pasado 22 de junio, llamó la atención el anuncio que hizo Nicolás Maduro, de la “Creación de una Comisión Especial para la conducción de de la Revolución Judicial en todo el Sistema de Justicia venezolano”. Me pregunto, si la fecha escogida para dicha notificación, tiene alguna relación con el “Día del Deporte” por el aniversario de la promulgación del Decreto de creación del Instituto Nacional de Deporte, o si, por el contrario, tiene algo que ver con los hechos extrajudiciales que se han dado en el sector deportivo en las dos últimas décadas y que pudieran ser ejemplos a seguir en la venidera “Revolución Socialista del Sistema de Justicia”.

El revolucionario Convenio Deportivo firmado entre el régimen y la dictadura de los hermanos Castro de Cuba, para la contratación de Entrenadores, es una referencia obligada para todos aquellos que pretendan dejar sin efecto Derechos Constitucionales y Derechos Laborales discriminando a los trabajadores venezolanos para favorecer a extranjeros.

Especial mención, merece el marco jurídico aplicado para el asalto al Comité Olímpico Venezolano y a las Federaciones Deportivas. A través de las asignaciones presupuestarias o con la intervención de la autonomía del sector federado, lograron una reforma estatutaria que hizo permisible que funcionarios de gobierno pudieran acceder a los cargos de dirección del movimiento olímpico y el federativo. Hoy podemos apreciar como ministros, vice ministros y diputados actúan como presidentes del olimpismo y las federaciones.

Para este logro revolucionario, es importante destacar el ilegal marco jurídico aplicado en el sector deportivo con mira a tener el control totalitario del Sistema Organizacional del deporte venezolano: Control del Registro de Entidades, Control de los Padrones Electorales, Supervisión del Acto Electoral a través del CNE, aprobación de las Providencias Administrativas y para asegurarse frente a cualquier reclamo están en perfecta coordinación con la Sala Electoral del TSJ que dictará sus sentencias siempre a favor de aquellos dirigentes identificados con el régimen.

Para no dejar ningún cabo suelto, en este ejemplo de Sistema de Justicia Revolucionaria, obligatoriamente hay que referirse a la aprobación de la Ley Orgánica de la Actividad Física y el Deporte que permite el establecimiento y afianzamiento de las bases de la supremacía socialista y revolucionaria en materia deportiva. La modificación del paradigma organizacional permitirá que los Consejos Comunales pasen a ser la base piramidal del deporte y en consecuencia todo el voluntariado oligarca del deporte como son los clubes, ligas y asociaciones serán sustituidas por las Comunas. La base jurídica contenida en la referida Ley, brinda un marco legal que somete al sector deportivo a un régimen autocrático, centralista, antidemocrático y totalitario.

Entre los principios rectores contemplados en el referido texto destacan lo siguientes:

- El dogma, según el cual el Estado Revolucionario debe controlar todos los aspectos de la vida ciudadana. Eliminando de hecho, los derechos a la libre asociación, la autonomía de las organizaciones, la libertad de empresa y la propiedad privada.

-Acabar con la descentralización del sector. El deporte será centralizado y dirigido únicamente por el “Sistema Nacional de la Actividad Física y Deportiva”.

- La modificación estructural de la Organización Deportiva Nacional al establecer como Unidad Básica del Sistema a los Comité de Deporte y Recreación de los Consejos Comunales. Lo que va a permitir el control de las asociaciones y Federaciones.

-Transfieren a los Consejos Comunales la administración directa del servicio público deportivo prestado por los municipios y los estados. Lo que significaría en la práctica la liquidación de los Institutos o Fundaciones que a nivel regional y municipal que son los encargados de dirigir las actividades deportivas.

-A los organismos privados relacionados con el deporte profesional le establecen una Comisión Nacional contra la mercantilización del deporte y el deportista, con el objetivo final de acabar de una vez por todas con “la perversa práctica capitalista y neo-liberal de la explotación comercial del deporte”.

-Se amplia la base electoral de las organizaciones deportivas otorgando el derecho a elegir y ser electo a los atletas activos o retirados, jueces, árbitros, entrenadores. Esta normativa establece una incongruencia jurídica al permitir a los atletas activos ser “Juez y parte” en los organismos deportivos.

En fin, esta situación de regresión institucional revolucionaria, sin lugar a dudas, busca acabar con la descentralización, con los derechos a la libre asociación, la libertad de empresa, la autonomía de las entidades deportivas y genera una situación de incertidumbre e inseguridad laboral para miles de venezolanos que trabajan como obreros, empleados, entrenadores y jubilados en las diferentes instituciones nacionales, regionales o municipales encargadas de desarrollar las actividades deportivas en todo el territorio nacional. Queda pendiente, pero estoy casi seguro que, la Comisión Especial designada por Maduro, impondrá el broche de Oro al Sistema de Justicia, al ordenar con carácter obligatorio que “Para ser atleta, entrenador o dirigente hay que estar inscrito en el PSUV”.

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