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Opinión

Julio Dávila Cárdenas

Cuando se salga de este régimen será necesario e imprescindible estabilizar la economía del país. Esto resulta fácil decirlo, pero hacerlo, no creo que lo sea. En primer término, estaríamos saliendo de un perverso populismo que se mantuvo durante más de veinte años.

Durante ese lapso vivimos todas las etapas de tan tenebrosa experiencia:

1.- La previa a la elección de Chávez, en la que buena parte de la población se encontraba frustrada añorando la situación de los años setenta y esperando la llegada del mesías.

2.- Con el arribo de Chávez al poder y el inesperado aumento de los precios del petróleo, se inicia una nueva etapa del populismo latinoamericano, en la que se sigue lo que Perón decía: “dele al pueblo, especialmente a los tra­bajadores, todo lo que sea posible. Cuando parezca que ya les ha dado demasiado, deles más. Todos tratarán de asustarle con el fantasma del colapso económico. Pero todo eso es mentira. No hay nada más elástico que la economía, a la que todos temen tanto porque no la entienden”.

3.- Comienza el período de expropiación y confiscación de empresas industriales y agropecuarias. Se incrementa la corrupción en forma descarada y desproporcionada; la falta de personal capacitado en Pdvsa hace que la producción inicie una dramática caída, sin que se deje de raspar la olla; comienzan a agravarse los problemas de desabastecimiento e inflación y se produce la muerte del dictador.

4.- La llegada de Maduro al poder, trae consigo el arribo del grupo que estaba aguardando su oportunidad para demostrar su sabiduría y rapacidad. Comienzan a imprimirse billetes sin respaldo y con ello se inicia la hiperinflación y la crisis económica más grave que se haya conocido en Latinoamérica.

Por si fuese poco, llega la pandemia del Covid 19 y nos encuentra con un sistema de salud en pésimo estado y un régimen que lo único que le interesa es mantenerse en el poder, a costa de lo que sea. Un país que requiere ayuda humanitaria con funcionarios que se encuentran desesperados por las sanciones que se les han impuesto a nivel internacional y que se encuentran en un nivel de agresividad, similar al de los animales cuando se encuentran en peligro de muerte. Esto les hace tomar medidas poco racionales, como aumentar las persecuciones políticas.

Pero una vez que se salga, hay que tomar en consideración las condiciones en que se encontrará el país. Peores a las que existían antes del arribo al poder de Chávez y por tanto, con una población ansiosa por encontrar un estado de vida muy superior. El mejor caldo de cultivo para el populismo se encuentra en la pobreza, la falta de esperanzas y la desigualdad, lo cual se pone en evidencia con el famoso grafiti que apareció en Lima: “No queremos más realidades, queremos promesas”. Y promesas es lo que se le ha venido dando al pobre venezolano durante estos más de veinte años.

Por ello, las medidas económicas que se deban adoptar, deberán tomar en consideración la realidad social que se tendrá en ese tiempo. En otras palabras, habrá que saber explicarlas y aplicarlas, si bien no con guante de seda, tampoco con guante de hierro. La política decente también deberá entrar en juego.

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Harold James

La Unión Soviética fue terreno fértil para el chiste político, un aspecto tan prominente en su cultura como los programas humorísticos nocturnos en los Estados Unidos. Según un cuento popular, a un joven que gritó en la Plaza Roja que el decrépito líder soviético Leonid Brezhnev era un idiota lo condenaron a 25,5 años de cárcel: seis meses por insultar al Presidente del Presídium del Sóviet Supremo y 25 años por revelar secretos de Estado.

La furibunda reacción de la administración Trump a un nuevo libro del ex asesor de seguridad nacional John Bolton siguió una pauta similar. Al libro se lo considera peligroso no tanto porque insulte a Donald Trump cuanto porque revela la profunda incompetencia del presidente y lo «asombrosamente desinformado» que está. Por si no fuera ya evidente, todo el mundo ahora sabe que Estados Unidos carece de orientación estratégica y liderazgo ejecutivo coherente.

De hecho, muchos aspectos de este annus horribilis estadounidense hacen pensar en los últimos años de la Unión Soviética, comenzando por la intensificación del conflicto social y político. En el caso soviético, rivalidades étnicas y aspiraciones nacionales en pugna que llevaban mucho tiempo suprimidas no tardaron en salir a la superficie y empujaron al país a la violencia, la secesión y la desintegración. En Estados Unidos, la respuesta de Trump a las protestas nacionales contra el racismo, la brutalidad policial y la desigualdad fue atizar todavía más la histórica división racial del país. Y como las estatuas de Lenin durante el colapso del imperio soviético, hoy en casi todas partes se derriban estatuas de líderes confederados.

Otra semejanza tiene que ver con la economía. La Unión Soviética tenía un enorme y complejo aparato de planificación y asignación de recursos que atraía a las personas mejor preparadas de la sociedad, sólo para terminar dedicándolas a tareas improductivas y con frecuencia destructivas. Estados Unidos tiene Wall Street. Claro que el vasto sector financiero estadounidense no es lo mismo que el Gosplán (el comité soviético de planificación estatal), pero como muchas veces extrae más valor del que crea, ningún debate sobre la asignación de recursos puede pasarlo por alto.

Hasta el momento mismo del derrumbe del sistema soviético, pocos lo creían posible. Al evaluar la situación del sistema estadounidense, es importante recordar que los economistas no son muy buenos haciendo predicciones. La disciplina entera se basa en extrapolar las condiciones presentes, bajo el supuesto de que los fundamentos subyacentes del objeto de análisis no cambiarán. Con plena conciencia de lo irreal y absurdo de este supuesto, los economistas, a la manera de los teólogos medievales, suelen envolver sus pronósticos en jerga y vocabulario abstruso. No hace falta saber latín para invocar el ceteris paribus («a igualdad de otras condiciones») como premisa de una proyección.

En vista de lo habitual de esta práctica, hay que prestar mucha atención cuando un pronóstico a largo plazo contrario a la intuición al final resulta corroborado. A fines de los sesenta, el economista Robert A. Mundell formuló tres predicciones: que la Unión Soviética iba a desintegrarse; que Europa adoptaría una moneda única; y que el dólar seguiría siendo la moneda internacional dominante. Como poco después el sistema de paridad (patrón oro) se derrumbó y el dólar se depreció, estas predicciones parecieron descabelladas. Pero al final, Mundell acertó en las tres.

Sin embargo, las circunstancias a las que el dólar debe su larga hegemonía ahora están cambiando. La pandemia de COVID‑19 impulsa una forma de globalización más digitalizada. Mientras el movimiento transfronterizo de personas y bienes se derrumba, la información fluye como nunca, preanunciando una economía cada vez más etérea.

Además, la administración Trump lleva tres años y medio alentando una reacción contra su instrumentalización agresiva del dólar con fines políticos. Las sanciones financieras y secundarias eran muy eficaces en su forma original, cuando se dirigían contra pequeños actores malignos aislados, como Corea del Norte. Pero su despliegue en mayor escala contra Irán, Rusia y empresas chinas resultó contraproducente. No sólo Rusia y China, sino también Europa, se apresuraron a tomar medidas para desarrollar mecanismos de pago y liquidación internacional alternativos.

También se está dando un veloz desarrollo de sistemas de pago digitales no estatales, en particular allí donde el Estado es débil, no genera confianza o carece de credibilidad. Es probable que la revolución de los sistemas de pago sea más rápida en los países pobres, por ejemplo en África o en algunas ex repúblicas soviéticas. Las nuevas tecnologías digitales ya ofrecen a estas sociedades medios para pasar de la pobreza y el subdesarrollo institucional a la complejidad institucional y al terreno de la innovación y la prosperidad.

La duradera condición central del dólar fue reflejo de la demanda internacional de un activo seguro, líquido y con profundidad de mercado. Pero esa condición desaparecerá cuando surjan activos seguros alternativos, sobre todo si sus proveedores no son estatales. Y en particular, el largo reinado del dólar sobre el sistema financiero internacional dependía de que Estados Unidos mantuviera la estabilidad económica, la credibilidad financiera y la apertura cultural. Ahora que las disfunciones del sistema estadounidense están quedando al descubierto, es posible que el resto del mundo empiece a cuestionar su competencia y eficacia estatal básica.

La crisis de la COVID‑19 es un buen ejemplo. En cuanto a cantidad de casos y muertes, y a la eficacia en la contención del virus, el desempeño de Estados Unidos ha sido deficiente en comparación con la mayoría de los países (incluidos todos los desarrollados). Bajo el presidente Donald Trump, Estados Unidos se ha vuelto un ejemplo vergonzoso ante el mundo.

En estas condiciones, el poder internacional del dólar se reducirá, y puede que empiece a parecerse al viejo rublo soviético, incluso si se produce un cambio radical de liderazgo y estrategia. Al fin y al cabo, Mikhail Gorbachev no sucedió a Brezhnev de inmediato, y para cuando llegó al poder e introdujo la perestroika, ya era demasiado tarde: la enfermedad se había vuelto terminal.

1 de julio 2020

Traducción: Esteban Flamini

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/american-decline-under-trum...

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Jesús Elorza G.

Muy preocupado andaba Nicolás, porque no encontraba como explicarles a los camaradas del partido, el problema con el oro que los ingleses no quieren devolverle para su manejo particular. Los argumentos, de secuestro imperialista, delito de exterminio, decisión absurda, acto de piratería que atenta contra el derecho a la salud del pueblo venezolano no han servido para convencer a los militantes de la organización. Por el contrario, las preguntas y observaciones que le hacen a cada rato son mas incisivas y lo dejan como "Pajarito en grama"​

Por ejemplo, uno de los camaradas milicianos que estudia economía en la Universidad Bolivariana, le reclamo que no habia seguido la politica del Comandante Eterno y Lider Unico que en 2011, repatrió cerca de 160 toneladas de oro de los bancos de Estados Unidos y de la Unión Europea al Banco Central en Caracas, citando la necesidad de su país de tener el control físico de los activos. Entonces, te pregunto ¿por qué esperaste tanto para hacer esa solicitud? ¿Por qué dejaste tu, ese oro en las bóvedas de la institución británica? ​

Otro reclamo señalaba que el Difunto Eterno y Líder Único logro traer al país "El 90% del oro que tenía Venezuela en el exterior y se colocó en las bóvedas del BCV" y ahora andamos como pobretones pidiendo limosnas al banco inglés....no me jodas Nicolas, ¿que pasó con ese 90%, ya lo gastaste?​

Quiero expresar, señalo otro de los milicianos que trabaja en el BCV, que las 31 toneladas de oro bajo custodia del Banco de Inglaterra no son los únicos recursos venezolanos a la espera de resolución sobre quién es su legítimo administrador. Deutsche Bank de Alemania, también quiere que un juez decida si alrededor de 100 millones de libras (US$123 millones) que pertenecen al BCV deben entregársele al camarada Nicolás o al impostor golpista de Guaidó. El dinero es el monto adeudado después de que el año pasado finalizara un acuerdo de intercambio (swaps) de oro entre el BCV y el banco alemán. Tras un acuerdo firmado en 2016, Venezuela recibió un préstamo por US$750 millones del Deutsche Bank y a cambio puso 20 toneladas de oro como garantía. ​

El acuerdo, que iba a finalizar en 2021, se rescindió el año pasado porque Venezuela no pagó los intereses. Los US$120 millones representan la diferencia del precio al que estaba el oro cuando se firmó el contrato y cuando se finalizó. Entonces Nicolas, te pregunto ¿Por qué no pagaste los intereses?​

Un representante del estado Bolívar, tomó la palabra para decir que no era experto en materia económica ni pretendía serlo, pero tenía conocimientos suficientes sobre la explotación del oro en su región. En febrero de 2016, Maduro decretó el llamado Arco Minero del Orinoco (AMO) como zona de desarrollo estratégico nacional, un plan que ya había adelantado el Difunto Eterno en 2011. El AMO comprende 111.846 kilómetros cuadrados, un 12% de la superficie del país, y se calcula que cuenta con unas 7.000 toneladas de reservas de oro. !!!Siete mil toneladas, es casi el doble de las reservas de oro de ese banco británico!!! y seguimos comportándonos como pobretones que lloramos para que nos devuelvan 31 toneladas, teniendo en nuestro suelo mas de siete mil....no me jodas Nicolás, entregaste el Arco Minero a los rusos, chinos y algunos pedigüeños españoles como Zapatero e Iglesias.​

No dejemos por fuera a los turcos, desde que te sobaron tu ego con una parrillada, se transformaron en el principal comprador de oro venezolano. En 2018, Venezuela exportó oro por valor de unos US$900 millones a ese país, aparentemente para ser refinado allí y devuelto a Venezuela, aunque no hay registro de reexportación. Claro, camarada Nicolás, te limitaste a comerte esos churrascos rociados con sal, en un espectáculo de circo barato y dejaste que los turcos nos saquearan el oro.​

Y de los iraníes ni se diga. El pasado mes de mayo llegaron a Venezuela varios tanqueros iraníes con gasolina. Y tengo la seguridad que la petrolera estatal venezolana, PDVSA, está pagando "con toneladas de oro" los servicios iraníes.

En conclusión, camarada Nicolás, los rusos, chinos, turcos, iraníes y los chulos de España, Cuba y Nicaragua entre otros, están buchones y nosotros tratando de raspar la olla con el poquito que nos queda en el banco británico. ​

En ese momento, antes del retiro de los delegados, los medios de comunicación anuncian la decisión del juez Nigel Teare, del Tribunal Superior británico, negando al Gobierno de Nicolás Maduro el acceso al oro que el país sudamericano tiene depositado en el Banco de Inglaterra (BOE, por sus siglas en inglés). Llamó la atención que el referido juez terminara sus palabras parafraseando una vieja adivinanza:​

Gold seems but for Maduro it is not, who does not guess, silly is) (oro parece, pero para Maduro no es, quién no lo adivine, tonto es).

Que manera más jocosa de reconocer al gobierno legítimo de Guaidó. ​

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Carlos Raúl Hernández

Los judíos fueron invadidos, colonizados, esclavizados o expulsados de su territorio por babilonios, asirios, egipcios y romanos. Durante cuarenta años vagaron por el desierto luego de su salida de Egipto y regresan a Palestina, de donde siempre los quieren volver a echar. La primera ciudad del retorno fue Jericó, protegida por legendarias murallas de piedra. Pero bastó el trompetazo del general Josué, para que se desplomaran, y con ellas, el sentido común.

No hay pasión, vicio o necesidad humana, mito falso o verdadero de la cultura occidental, que no estén expuestos con profundidad en la Biblia. El mito de Jericó salta en la conciencia colectiva. La moraleja: por fuerte que parezca un enemigo, el azar o la necesidad gratifican al héroe, y no hay montaña lo suficientemente alta para él.

La frase de Burke, ya entre los manoseados lugares comunes, se inscribe en esta visión ingenua: “para que ganen los malos solo se necesita que los buenos no hagan nada”. Para sacarla de su inutilidad, requiere una acotación esencial “que los buenos no hagan nada, o lo que hacen, lo hagan mal”. Así la dotamos de sentido político, porque la voluntad, el valor, el sacrificio, solo son útiles en un plan ganador.

¿Es Fidel Castro uno de los políticos más geniales de la historia o un irresponsable al que las cosas le salieron bien por obra de la fortuna? Su audacia y su valor extremos lo llevaron a asaltar con un pequeño grupo de muchachos, una fortaleza militar, el cuartel Moncada en Santiago el 26 de julio de 1953, en acción simultánea, aunque poco conocida, contra el cuartel Céspedes en Bayamo.

Seis años no es nada
Cualquier estudioso de la política, polemólogo o estratega, las hubiera considerado locuras, pero gracias a ellas Castro se proyectó mundialmente como el jefe de la revolución que nacía en Cuba y estuvo muy poco tiempo en prisión. En 1956 da otro salto mortal sin malla protectora, con la invasión a Cuba en el yate Abuela, aunque Batista conocía el plan perfectamente.

Pese a que el ejército los esperó para masacrarlos (de ochenta y dos quedaron apenas 19 vivos) derrocaron al gobierno en año nuevo de 1959 (apenas seis años después). Algunos piensan que se debió a la suerte, pero la aplastante evidencia de que se mantuvo en el poder 57 años bajo asedio, hasta su muerte, permite evaluarlo como uno grandes cerebros político militares de todos los tiempos.

https://www.eluniversal.com/el-universal/74747/flores-de-los-cadaveres

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Su genialidad dedicada al mal lo hace demiurgo de uno de los totalitarismos más crueles y longevos creados por el hombre. El error fundamental de los consumidores de mitos es confundirlos con la realidad como suele pasar en la subconciencia colectiva. Basta el tour de force, un acto heroico, el impromptus de un iluminado, la llegada de Sigfrido o Lancelot, para que el mal se venga abajo.

En Casino Royale luego de asestar un golpe brutal a Bond (Daniel Craig) por los genitales, el torturador Mad Mikkelsen le pregunta -“¿Qué te pareció?” -y el responde -“Mal. Me picaba la otra, no esa”. En la vida real cuando el héroe se marchita, el entusiasmo se torna decepción, aunque sobreviven brigadas de fanáticos de culto, pobres de espíritu que prefieren romper con el mundo real y no con la ilusión, convertidos en sicarios morales (o reales) de los que revelan la desnudez del rey Momo.


Se aprovechan de mi nobleza
Ahora que las revoluciones terminaron en el estercolero de la historia, muchos seudo demócratas se hacen neo revolucionarios “de derecha” y cargan su trompeta de Jericó, sacada de una piñata, en el bolsillo. Como diría el destructor comunicacional, en su bolero de Raquel o Ravel, “sin rebelión no hay intervención”. Lo zamuros esperan que, entre el socialismo, las sanciones y el coronavirus provoquen una mortandad general, para venir a cogerse el poder saltando sobre los cadáveres en las calles.

Jamás había leído ni escuchado una declaración de intenciones tan cínica, cruel y carente de humanidad y eso nos hace saber sus intenciones por si alguien las dudara, sobre todo para los simples que aún creen. Demasiadas tortas recientes debían servir para que los interfectos revisen las empacaduras de sus cajas craneales, arreglen botes de aceite y bielas dañadas. Solo mentes fundidas ponen la esperanza de su mañana en la miseria y la muerte de compatriotas.


Piensan que esos cadáveres serán excelente abono para el rosal de sus futuros éxitos y a nosotros corresponde trabajar arduamente para que ese destino no nos alcance. En algún recoveco de la fisura de Rolando, el mito sustituye al pensamiento e imagina a los adversarios correteados en las calles, perseguidos por la justicia popular, por los buenos. Es la “explosión social”, la versión marxista del 27-28F. “el día que bajaron los cerros” (“la gente pronto explotará” dice el pitecantropus comunicacional).

Y aunque efectivamente las masas estaban en las calles, no iban tras la revolución ni de un mundo nuevo, sino de computadoras, televisores, neveras, sexo. Solo la infinita irresponsabilidad de los grupos dirigentes pudo otorgar jerarquía ética a aquel deslave de ladronería, de las más sórdidas tendencias de la condición humano animal. Conviene bajarse de la nube de que eso va a ocurrir y va a saltar el héroe justiciero y gritará “¡no contaban con mi astucia¡”.

@CarlosRaulHer

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Benjamín Tripier

Análisis de entorno

Venezuela ya dejó de ser un país con una sociedad polarizada, pues las grandes bases populares, en más de un 80%, están unificadas y alineadas, en que las cosas cambien para poder vivir mejor. Ahora, en la dirigencia política, la situación es muy distinta, pues allí si nos encontramos con dos ecosistemas claramente definidos, el chavista, y el verdaderamente opositor. Y entre los dos hay una frontera muy permeable, que hace que con cierta facilidad, algunos “opositores”, estén dispuestos a perder sus principios y arriesgar su reputación, para pasarse del otro lado en un extraño rol de oposición funcional, dispuestos a hacerle el juego al gobierno, para asegurarse que siga donde está y minimizarle el riesgo de que haya algún cambio verdadero, que permita a la gente, vivir mejor.

Ya hemos hablado de polarización, ahora hablemos de “brecha”, la cual no es entre los dos ecosistemas, sino entre toda la dirigencia política -de ambos lados- y las bases populares; es tan grande que ya ni se preocupan de preguntarles qué necesitan, pues la respuesta que les darán, no les va a gustar. La sociedad fue cambiando, y como con otras cosas, con el encierro, cambió más aun. Sus demandas ya son diferentes, menos consumistas y más focalizadas en lo importante; lo cual se centra en vivir mejor; con trabajo, agua, gas, electricidad, gasolina, seguridad, educación, salud, y, tal vez lo más importante, con recuperar la esperanza de que mañana pueda alguna vez, volver a ser mejor que hoy.

Político

La elección parlamentaria que está convocando el gobierno, es un tema de cúpulas, y repartición de cargos -cien más, para hacerlo más atractivo- que no le cambiará en nada la vida al pueblo. El día después, el chavismo continuará en el poder, no solo en el central, sino también en las gobernaciones y alcaldías, que controlan la institucionalidad y los presupuestos, en el interior del país. Se trata de una elección regional, en la cual, ese 80% que quiere un cambio, y como sabe que no lo habrá, no se arriesgará a votar en contra, en una mesa donde todos saben quién es quién y qué votó cada quién: entonces, preferirán abstenerse.

Postularse para un cargo que genera ingresos, en una Venezuela empobrecida, tiene un atractivo especial que hará que en las siguientes dos semanas, más de un opositor “duro”, se pase del lado de los que quieren postularse, con la excusa, cada vez más difícil de “comprar”, de que votar es democracia. Craso error, elegir, es democracia; y con tantos presos, exiliados, proscriptos y manipulaciones judiciales, eso no está planteado.

Social

Un problema importante que subyace en las bases populares, es haber perdido el impulso de procurarse el propio sustento. Ya sea por la falta de trabajo formal, por la disminución de las oportunidades de “matar un tigre”, o por la costumbre de esperarlo todo del estado; lo cierto es que olvidan que lo que tienen a su alrededor, lo que usan todos los días, alguien –tal vez como ellos mismos- contribuyó a su producción; alguien que no daba nada por hecho, y entendió que sin producción, trabajo y generación de riqueza e ingresos, no hay posibilidades de progreso, ni para ellos, ni para sus hijos.

Económico

Los meses venideros serán muy difíciles para la actividad económica, pues estaremos en el medio del choque entre el estado, haciendo grandes esfuerzos por recuperar la gobernabilidad perdida, y el mercado manteniendo su inercia liberalizada. Veremos una fuerte radicalización, vía fuerzas de seguridad y control buscando responder, con acciones internas, a las sanciones externas, que todo indica que seguirán profundizándose. Es posible que haya decisiones políticas que afecten a marcas vinculadas con el imperio y el capitalismo, con posible impacto sobre la libertad de los ejecutivos locales.

Internacional

El eje Buenos Aires-Ciudad de México, existe solamente en la imaginación del presidente de Argentina, pues solo él lo menciona, sin que haya ningún eco en la otra punta. El que, contra su voluntad, si está funcionando activamente, es el eje Caracas-Buenos Aires, con una visión de largo plazo, donde las dos puntas hacen grandes esfuerzos profundizando su modelo, y asegurándose la continuidad dinástica con los dos herederos, Nicolasito y Máximo, para las elecciones de 2025 y 2023, respectivamente. Las dos puntas aprendieron, la una a retener el poder, y la otra a no volver a cometer el error de dejarse ganar una elección.

Recomendación
Al gobierno, que abra y descentralice las pruebas del virus, para alcanzar a la mayor población posible, y también acortar el tiempo de respuesta. Debería permitir que las pruebas se vendan en farmacias, que los edificios lo apliquen a todos sus habitantes, y las empresas a todos sus trabajadores.

A la dirigencia de la oposición que verdaderamente se opone, que muestre dinamismo en la aplicación de sus planteamientos. Con lo que hacen sus aliados en el exterior, no alcanza. Aquí adentro, también deben lograr resultados.

A los empresarios, que asuman un rol más fuerte en la RSE, pues solo esa solidaridad, logrará la empatía necesaria para consolidar la confianza de la que ahora disfrutan.

https://www.eluniversal.com/economia/74837/analisis-de-entorno

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En momentos de “reflujo” político, como el que vivimos, suele ser propicio reflexionar sobre temas pendientes y uno de ellos es el tema de los partidos políticos. Los recientes ataques del régimen a los partidos han logrado que estos cierren filas para defenderse. No obstante es una buena oportunidad para revisar su desempeño y para replantearse el tema de su papel en el convulso mundo que hoy vivimos.

No pretendo desarrollar la nueva teoría de los partidos políticos, o hacer un análisis filosófico, un nuevo paradigma sobre los partidos. Mi pretensión es más modesta: apenas reflexionar de manera teórica, y eventualmente resumir algunos lineamientos generales, éticos, para evaluar a los partidos actuales y proponer algunas ideas para su actualización y necesaria renovación.

Líderes, ciudadanos y sociedad civil

En estas páginas ya hemos hablado del tipo de líder que queremos; que no es ese líder mesiánico, populista, que tiene un claro mapa del futuro y conoce todas las respuestas. Necesitamos ese líder, carismático, sí, pero que esté dispuesto a acompañarnos, a recorrer junto con nosotros la construcción del nuevo país, democrático, con una sólida economía de mercado, más justa que la que ahora tenemos y hemos tenido.

También hemos hablado del ciudadano, de la sociedad civil, que irrumpió en la política del país, en las postrimerías del siglo XX, en la lucha frustrante por una constitución, que fuera –que no lo es– un verdadero pacto social de todos los venezolanos y en la lucha por impedir los avances totalitarios del régimen en materia educativa –en donde al menos se logró resistir y aun se resiste–, a pesar de que el régimen ha tratado de acabar con todo el sistema educativo venezolano, desde la escuela elemental, hasta la universidad.

En este momento la tarea política de los venezolanos es contribuir a fortalecer a los partidos y apertrecharse para después, para el nuevo país, para evitar que se retroceda a situaciones de inamovilidad política como las que tuvimos en periodos anteriores. Por eso hablamos de un nuevo pacto político y social para salir de este régimen de oprobio, pero para evitar también retrocesos que nos conduzcan de nuevo al punto en que nos encontramos ahora.

Masas, cuadros o redes

El problema ahora es la característica de ese partido, cómo se conforma y a qué debe responder. Los criterios tradicionales –los clásicos funcionalistas, y los neo marxistas– ya no son válidos como esquemas para caracterizar a los partidos, aunque tenga ciertos ribetes modernos y tecnocráticos en cuanto a la organización; pero, no nos aportan mucho al análisis de los partidos que se deben construir, de cara a la fenomenología política del siglo XXI, en la llamada era de Internet, que es nuestro verdadero entorno.

La era de los grandes partidos ideológicos, de masas, orientados por cuadros de vanguardias, que se originaron a finales del siglo XIX y corrieron por todo el siglo XX, organizados a partir de las “grandes ideas” de socialismo, liberalismo o comunismo y organizativamente influidos por ideas de “vanguardias”, “partidos de cuadros” y el “centralismo democrático” del leninismo, ya no representan una opción en la era tecnocrática y ante el auge de las redes sociales y las nuevas tecnologías de comunicación e información que nos ha traído Internet.

Después de la segunda guerra mundial y especialmente en los años 60 y 70 del siglo pasado, con el auge de la TV y la publicidad, se fueron convirtiendo en meras maquinarias electorales que sirvieron para organizarse a ganar elecciones y eventualmente cubrir algunos cargos, no siempre los más importantes, en la nueva estructura de gobierno que habían ayudado a conquistar.

Todavía más, durante el repunte de los movimientos antiglobalización en las manifestaciones contra la cumbre de la OMC en Seattle en 1999 vimos como individuos, activistas, sin conexión orgánica u organizacional entre ellos, de distintas corrientes políticas, mediante los mecanismos rápidos de comunicación de la época, fueron capaces de poner en jaque a la OMC y a la policía local durante los días que duró la conferencia y dieron origen a algunas teorías como la de las “multitudes inteligentes” o “smart mobs” (Howard Rheingold, 2002) o la “ciberpolítica”.

Un desarrollo mucho más elevado de esto lo vimos recientemente en los EEUU, durante las manifestaciones por la muerte de George Floyd, y en Europa con actos de vandalismo contra comercios, símbolos y estatuas. Allí vimos como activistas, organizados a partir de la rápida comunicación que permiten ahora las redes sociales –mucho más que en Seattle– pueden poner en jaque a diversos gobiernos alrededor del mundo, actuando como verdaderos “enjambres” (Byung-Chul Han, 2016)

Se trata sin duda de “movimientos emocionales”, provocados por algún evento mediático o crisis momentánea, que internet los conecta y hace que coincidan en un momento y lugar dados y que consiguen crear un gran impacto, pero como bien señala Manuel Castells, “… son movimientos destinados a tomar el poder de las mentes, no el poder del estado”, (La galaxia Internet, Plaza Janes, 2001, pág. 163)

Si bien, como señala Castells: “… hoy hay la tendencia a construir redes interactivas como formas de organización y movilización” (Ibidem, pág. 165), no creo que estos fenómenos signifiquen una negación de la política, pero sin duda implican la necesidad de revisar las estructuras formales de los partidos y la manera concreta de hacer política, de militar en esas organizaciones.

Los partidos políticos que conocemos, partidos de masas, verticalmente integrados, son hoy cascarones vacíos que solo se activan como maquinaria electoral y el mejor ejemplo de esto es el partido oficialista, el Psuv.

Mantengo, sin embargo, una preocupación fundamental, y es nuestra falta de espíritu gregario, comunitario o social, o como lo queramos llamar. Cada vez estamos más disgregados; lamentablemente, la “red”, que debió servir para unificarnos, al podernos comunicar mejor, más velozmente, al poder llegar a más personas, al rescatar la palabra escrita como medio de comunicación, parece que lejos de acercarnos nos aleja más. El individualismo persiste, solo que ahora está en red.

Continuaré la próxima semana con el tema de la renovación de los partidos, en lo conceptual, lo organizativo y algunos principios éticos.

Politólogo

https://ismaelperezvigil.wordpress.com/

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El chavismo tuvo como objetivo estratégico, desde el primer día, dividir a la familia venezolana. Dividirnos entre revolucionarios -los que apoyan el gobierno- y contra revolucionarios -los que adversamos al gobierno. Dividirnos entre los de la cuarta y los de la quinta. Entre los ricos y los pobres. Entre los amigos del pueblo y los enemigos del pueblo. La consigna fue siempre la división.

Esa cultura de la división terminó permeando a todos los sectores de la vida nacional. También en las filas de la oposición surgió el fenómeno de la división de las opiniones, de las ambiciones y de los proyectos partidistas o personales.

Ahora nos toca trabajar por recomponer la unidad nacional. “Reino dividido no prevalecerá” dice la Sagrada Escritura (Mc 3,24). En efecto los que han tenido éxito y han sido capaces de construir un elevado nivel de vida a sus habitantes han sido países en donde ha prevalecido el acuerdo, el consenso y la solidaridad y no el odio y la división.

En la democracia, por definición, existen diversos puntos de vista y deben competir diversos intereses económicos, políticos o sociales. El pluralismo y el debate cívico son consustanciales a un régimen de libertades. Lo importante es no perder de vista que hay temas en los cuales por encima de las visiones parciales debe prevalecer el interés nacional.

Temas como la defensa de la soberanía nacional y de la integridad territorial; la defensa de la Constitución Nacional como expresión del Pacto Social entre todos los ciudadanos para garantizar la convivencia pacífica y civilizada; el diseño de un programa mínimo común que asegure a todos los ciudadanos bienestar económico y social.

No es alrededor de un caudillo o de un partido político o de una alianza de partidos que se debe trabajar por la unidad. Es alrededor de un programa, de un compromiso de luchar unidos por asegurar el progreso institucional, económico, social, cultura y ético de la sociedad.

En el Centro de Políticas Públicas Ifedec estamos trabajando en la dirección de promover un movimiento de Unión Nacional cuyo objetivo fundamental sea trabajar por la unidad de los venezolanos y por sustituir la cultura de la confrontación por una cultura de la cooperación.

Seguiremos conversando.

@EFernandezVE
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https://www.noticierodigital.com/2020/07/union-nacional-2/

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