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Opinión

Nelson Totesaut Rangel

El año pasado hacía referencia a lo importante que es la marca Italia para aquel país. De hecho, agregaba que la imaginación se queda chica para clasificar tantas cosas que llevan el Made in Italy; lo que le genera un valor agregado a cada producto. Lo contrastaba entonces con el antónimo por excelencia, al menos en el imaginario colectivo sobre la excelsitud: el Made in China.

Pero, algunas veces existen puntos de encuentro entre dos culturas, dos países. Entre estos dos ocurre con la pasta que, mutatis mutandi, es tan propio de un país, como del otro. De hecho, muchos sostienen que la misma es invención China, que luego fue introducida por el veneciano Marco Polo en la península italiana. Otros, lo desmienten. Y agregan que los romanos ya comían el “Laganon”, de donde derivaría el nombre Lasagna. En fin, un punto medio que no le quita valor a ningún país y, al contrario, los une en un aspecto cultural.

Lamentablemente, hay un factor más actual que está mezclando el Made in Italy con el Made in China: el COVID-19. En ambos casos, resulta injusto responsabilizar a un país de la enfermedad (caso China) y a otro de su propagación (caso Italia). Pues buscar culpables no solventa la situación, sino que más bien crea otra: la xenofobia, que es la enfermedad más difícil de erradicar.

Coronavirus
Las últimas semanas me he enfocado exclusivamente sobre el coronavirus. Lo hago porque es noticia diaria y, según la OMS, ya oficialmente Pandemia. También porque lo considero un peligro que pone a prueba a la humanidad en su conjunto: a sus sistemas de respuesta clínicos; a sus avances investigativos; a la estructura y capacidad que tiene un país y, sobre todo, a la actuación de una sociedad cohesionada para enfrentar un conflicto viral. Y digo “sociedad” y no “Estado” porque hemos visto que la respuesta efectiva no es solo estatal. Ha de ser el colectivo consciente que tome medidas personales para evitar trasmitir un virus que, si bien curable en la mayoría de los casos, es de facilísima propagación.

Y es que mientras China en lo interno lo asumió de manera fugaz, en occidente pasamos en menos de un mes de “poco más que una gripe” a pandemia. El COVID-19 ha demostrado ser una amenaza superior a lo que se pensaba. De hecho, la subestimación de la situación es lo que ha llevado al desastre. Ya se lo dijo el senador Matteo Renzi al mundo: “no comentan los mismos errores que nosotros”. Porque el coronavirus ya migró de Asia y se hizo una amenaza realmente global.

De hecho, de China ya prácticamente salió. O al menos se encuentra cerca de solventarse la situación. Ya decretaron que el pico fue superado y los incrementos en las zonas más sensibles resultan ínfimos. Y todo esto gracias a una serie de medidas adoptadas que parecen ser efectivas solo en una sociedad piramidal; en donde uno manda, y los demás obedecen.

Venezuela
Los grandes focos ahora están en Corea del Sur, Irán y la Unión Europea, en general. América Latina es la segunda región menos contagiada, después de África. Puede deberse al clima, como muchos expertos creen. Aunque también en la ineficacia en detectar el virus por parte de los sistemas de salud, excluyendo cualquier otra enfermedad de la cual el corona se busque disfrazar.

El caso es que en Venezuela, por fin, se empezaron a tomar medidas a nivel gubernamental. Son las correctas, ya que siguen el ejemplo de los países que sufren agudamente la enfermedad: cancelar vuelos, cerrar fronteras, limitar o prohibir manifestaciones de masas, etcétera. Son, al final, medidas convenientes para una situación no solo de salud, sino también política. Ya que resultan así una excusa perfecta para apaciguar exaltaciones populares bajo la excusa de un virus que dejó de ser banal. Sin mencionar que es otro argumento conveniente para criticar las sanciones de Estados Unidos.

Maduro hace una semana acusaba a EEUU de la creación del virus para dañar a la economía China. Es mejor que cambie el discurso, porque si usamos su misma lógica, el no es que resulte particularmente perjudicado de esta situación.

@NelsonTRangel
www.netrangel.com

nelsontrangel@gmail.com

 3 min


Carlos Raúl Hernández

Un funcionario local declaró en estos días que el coronavirus es una farsa que el kapitalismoa rueda para “vender medicinas”, como en su momento las gripes porcina y aviar. Pese a la vox populi, COVID19 es una estremecedora amenaza global, y por ello la OMC la declaró pandemia, que no es poca cosa. Un análisis antikapitalista, sostiene que es una maniobra contra China. También que el Sida era un virus de probeta liberado por los grandes laboratorios para hacer superventas.

Hace unos años, el ojo avizor alertó que los gringos inventaron un dispositivo para inocular cáncer a los gobernantes poscomunistas latinoamericanos y el único que murió de los afectados, fue el que se trató en Cuba, por su fe en la medicina socialista. El caos en Venezuela durante el 27 y 28 de febrero 1989 fue organizado por unos demiurgos al servicio de Fidel Castro. En noviembre pasado, con mínimo centimetraje, supimos de una convención en Dallas de los Tierraplanistas, que sostienen lo que se supone.

Como la esencia de una secta es descubrir conspiraciones y enfrentarse a otra parecida, se odian a muerte con la Asociación de la Tierra Plana, que cuenta con 200.000 seguidores en Facebook, según aquellos un “parapeto de las corporaciones para desacreditarlos”. Durante los 80 la izquierda denunció que el FMI provocó la Crisis de la Deuda para apoderarse del Tercer Mundo, y la derecha, que Clinton utilizaba el FMI y el Banco Mundial para gobernar el mundo.

La CIA, Bush y el Mossad derrumbaron las Torres Gemelas para asaltar el petróleo iraquí y ningún avión cayó en el Pentágono, sino un misil lanzado por los propios americanos. En Teoría de la conspiración (Donner: 1997) Mel Gibson relata a Julia Roberts el proyecto HARP, instrumento capaz de provocar un terremoto en China para asesinar al Presidente. El talento criollo descubrió que los decodificadores son un sistema de espionaje del imperio.

Un 747 en cómodas cuotas
Carlos Andrés Pérez era uno de los hombres más ricos del mundo, dotado de una tarjeta con crédito suficiente para comprar un 747, aunque a su muerte la familia tuvo que hacer colecta para pagar los médicos. EEUU no llegó a la luna en 1969, y lo que vimos lo filmó Kubrick en estudio, como lo presenta la cinta Capricornio Uno (Hyams: 1978) y nada menos que James Bond en Los diamantes son eternos (Hamilton: 1971), atraviesa caminando el set donde se rodaba la farsa. La compañía Monsanto diseñó la semilla Terminator para arruinar los agricultores.

Cuando la conjuntivitis por desnutrición se expandió en Cuba, Castro acusó a EEUU de bombardear con el virus. Los sicópatas que dirigieron el Terror en la Revolución Francesa y murieron guillotinados, se acusaban mutuamente de complot. Un burdo folleto aparecido en Rusia en 1903, Protocolos de los sabios de Sión, narra que la trama judía mundial se urdió en presencia del Demonio, y cuando apareció la peste negra en Europa (siglo XIV), que diezmó por lo menos la mitad de la población, acusaron a los judíos de “envenenar las aguas”.

Muchos piensan que instituciones y dirigentes de todo el mundo son tinglados que manejan las corporaciones y gobiernos norteamericanos a través de minorías arcanas y malignas. En Roma culpaban a los cristianos de demoníacas bacanales, promiscuidad sexual en las que violaban y sacrificaban niños para después devorar su carne y sangre. Cuando fueron poder con Constantino, acusaron a las sectas disidentes de hacer eso mismo, y luego a los herejes, judíos y brujas, y de pactos con el Diablo, volar en escobas, montar cangrejos gigantes y celebrar grandes orgías en el Sabbath.

Nunca a todos siempre
Ni Elvis ni Bin Laden están muertos, aunque si Paul McCartney, sustituido por un doble. El centro de la tierra es hueco y vive allí una civilización que la NASA esconde. A Lady “D” la asesinó la Corona Británica. En Roswell, Nuevo México, aterrizaron los extraterrestres que construyeron todas las pirámides existentes. Shakespeare era un seudónimo de Bacon. Imposible resumir los disparates y extravagancias de la teoría de la conspiración, pero hay que distinguir simples memeses, de los crímenes contra la humanidad.

Stalin asesinó millones de personas por conjurar componendas con las potencias imperialistas, pero fue “necesario” para la Unión Soviética. Hitler se inspiró en los Protocolos y exterminó seis millones de judíos. Ahmadinejad hizo un evento en 2008 para que “importantes expertos” desmintieran el Holocausto, mientras ahorcaba todos los días homosexuales y “adúlteras”. Cierto que hay conspiraciones de grupos poderosos para obtener beneficios turbios y enturbiar la realidad, pero su eficacia es episódica y mermada.

Se puede engañar todo el tiempo a alguien y por momentos a todos, pero no a todos todo el tiempo. Esto gracias a la pluralidad de los medios de comunicación libres que viven para cazar complots y romper los monopolios de poder. Y es solo en las sociedades cerradas donde la conspiración puede ser el único modo de acción, mientras los caudillos totalitarios con puño de hierro único, paradójicamente acusaron a las democracias de regirse por cábalas. Los revolucionarios fanatizan, idiotizan, envenenan a sus seguidores y las luchas de poder son solo complot que terminan en muerte.


@CarlosRaulHer

https://www.eluniversal.com/el-universal/64205/la-conjura-de-los-necios

 4 min


Maxim Ross

No soy un experto en ciencia política, pero he vivido suficientes experiencias como para opinar sobre un tema de capital importancia en la conducción política, como este de la comunicación, dentro de la cual encaja el dilema entre el mensaje pesimista y el optimista de quien conduce. Se que simplifico el asunto, pero creo que es lo suficientemente relevante como para llamar a una reflexión sobre el tema.

Obviamente, el asunto no es nuevo y siempre ha estado en el debate político, psicológico y filosófico[1] y, por supuesto, no existe una conclusión definitiva acerca de cuál de los dos puede ser más efectivo en la conducta humana y, sobre todo, en la conducción política. En este sentido, lo que puedo aportar, sin entrar en el debate conceptual o teórico sobre el tema, son algunos ejemplos que provienen de otras experiencias y de la nuestra.

Pongo en las esquinas dos mensajes clásicamente de ese orden. El optimista que desarrolló Obama en su campaña, el del “Yes, You can” con el cual transmitió al máximo la factibilidad de que un cambio era posible en los Estados Unidos y el de Churchill “Sangre, sudor y lágrimas”, el cual. Si bien no encaja en el pesimismo puro, ilustra un camino diferente que llama al sacrificio y al enfrentamiento con la realidad. Como se sabe, ambos lograron su objetivo de movilización y compromiso.

En Venezuela estamos llenos de ejemplos, pero prácticamente todos inclinados del lado del “optimismo”, probablemente por esa raíz épica que tienen casi todos los mensajes políticos en nuestro país. Nos podemos ir bien atrás con aquel del “gobiernito” que iba a caer en la época de Betancourt y, más luego, con el mismo de épocas recientes de “Se va caer, se va caer”, o de la promesa de una solución inmediata o pronta, que luego no se cumplió.

Después de los optimistas mensajes de las últimas campañas políticas de la oposición, que es la que me interesa lo piense, me quedan en la memoria aquellos momentos cuando estábamos “ganando” el revocatorio del 2014 y otras elecciones anteriores y posteriores, todas llenas de optimismo, para terminar en la frustración en la que se cayó e inmovilizó a una gran masa de gente. Como dice el filósofo: “si el optimismo parte de falsas realidades termina en una falsa promesa que culmina en frustración”, en cuyo caso me inclino por un mensaje realista, aunque parezca pesimista, que coloque a la gente en la exacta dimensión de donde está y que le espera. Quizás sea este momento de dramática crisis de examinar el lenguaje político.

[1] Ver Alicia Delibes, sobre “Roger Scruton y los usos del pesimismo” en FAES. Enero-M arzo,2011. Madrid

 2 min


Pedro Benitez

Desde que se detectó en la ciudad china de Wuhan estaba claro que la epidemia de coronavirus tendría consecuencias económicas y políticas aunque no se podía prever la magnitud. Nunca es posible predecir con exactitud el curso de los acontecimientos humanos, pero sí se pueden identificar actitudes que suelen repetirse en la historia. Por ello se pueden predecir con seguridad dos cosas: el mundo no se va a acabar y la política no se va a parar.

La política no descansa, ni siquiera en medio de una pandemia. Se supone que ante una enfermedad potencialmente mortal las prioridades de los aún vivos deberían cambiar. Sin salud las disputas por poder o ideologías no valen nada. Se supone, pero no es así.

De China a Estados Unidos pasando por Europa esta crisis no ha detenido las diatribas políticas. Se sospecha, con bastante fundamento, que el gobierno del gigante asiático (donde se detectó en un principio la enfermedad del coronavirus) ocultó información de lo que ocurría y no ha aportado las cifras reales de afectados y fallecidos. Li Wenliang, uno de los primeros médicos en advertir del brote en diciembre, fue silenciado por la policía de ese país, lo que desató una ola de críticas en las redes sociales e indignación en la propia China.

No obstante, los gobernantes chinos van a presentar la actual disminución en el número de nuevos contagios y la posible superación de la epidemia como un triunfo de su sistema político.

Al otro lado del mundo el exprimer ministro de Italia, Matteo Renzi, advierte que ante el coronavirus su país perdió tiempo y eso “fue un error”.

En España un sector de la izquierda afín a Podemos se ha hecho eco de una nota de El País donde se afirma que la extensión de la epidemia ha desbordado el sistema de salud pública de la Comunidad de Madrid, consecuencia a su vez de las políticas de “recortes, externalizaciones y expansión de la sanidad privada” que los sucesivos gobiernos del Partido Popular (PP) han aplicado en esa comunidad autónoma. Eso pese a que las cifras indican otra cosa.

Ayer en su programa de radio el periodista Federico Jiménez Losantos acusaba al gobierno de la Generalitat de Cataluña de ocultar información sobre el número de contagiados. Y no ha faltado quien señale a la vocera del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, y al líder de Vox, Santiago Abascal, por intentar sacar rédito político de esta crisis.

Más al norte, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron parece que van saliendo airosos en las primeras de cambio.

Pero al otro lado del Atlántico los críticos de Donald Trump no se han ahorrado cuestionamientos a su draconiana medida de cerrar los vuelos comerciales de pasajeros entre Europa y Estados Unidos, empezando por el precandidato y exvicepresidente demócrata Joe Biden, quien en precampaña y desde su cuenta de Twitter no le ha dado tregua.

Por su parte, desde la Unión Europea se ha criticado el tono unilateral y nacionalista con que el presidente norteamericano ha expuesto el tema.

En México el presidente Andrés Manuel López Obrador ha minimizado la situación afirmando que: “Hay quien dice que por lo del coronavirus no hay que abrazarse. Pero hay que abrazarse, no pasa nada”. Más armas para su oposición.

Su actitud no es muy distinta a la que hasta hace muy poco tuvieron sus colegas Jair Bolsonaro, quien llegó a decir que la epidemia “es una fantasía creada por los medios”, y el propio Trump, que hace unos días acusó a los demócratas de fomentar la alarma.

Como vemos la lucha por el poder no se puede detener nunca, ni aun en las peores circunstancias. Esto no para nada nuevo en la historia.

La Peste Negra que entre 1346 y 1348 mató a la tercera parte de la población europea de la época (25 millones) sólo detuvo brevemente la Guerra de los Cien Años entre ingleses y franceses. Ésta continuó hasta 1453.

La viruela que diezmó a las poblaciones de los imperios mexica e inca a principios del siglo XVI no contuvo la Conquista española de América. Por el contrario, la facilitó.

Y la pandemia de gripe de 1918, mal llamada gripe española, no paró la Primera Guerra Mundial, aunque según las cifras más conservadoras mató a 40 millones de personas, más del doble de las bajas civiles y militares que dejó el conflicto.

Aunque no es posible predecir el curso de los acontecimientos humanos, sin embargo sí se pueden identificar tendencias que suelen repetirse en la historia. Una crisis de las características de la que estamos siendo testigos tiene siempre consecuencias económicas y estas a su vez políticas.

Desde el inicio de la pandemia de coronavirus en la ciudad de Wuhan estaba claro que tendría un impacto económico global. Lo que no se podía pronosticar era la magnitud.

Según la canciller Angela Markel entre el 60 y el 70% de los 83 millones de alemanes podrían contraer el virus en las próximas semanas. El contralmirante Brian Monahan, médico asistente del Congreso de los Estados Unidos, estima que entre 70 millones y 150 millones de personas contraerán el coronavirus en ese país.

Aunque no es posible predecir el curso de los acontecimientos humanos, sin embargo sí se pueden identificar tendencias que suelen repetirse en la historia. Una crisis de las características de la que estamos siendo testigos tiene siempre consecuencias económicas y estas a su vez políticas.

Expertos advierten que la cuarentena que mantiene a Italia aislada del resto del mundo ocurrirá en el resto de Europa en menos de tres semanas.

Afortunadamente la humanidad ha progresado y se puede pronosticar con seguridad que esta crisis global será superada. Contrario a lo que afirma Martín Caparrós en su columna de esta semana en The New York Times la globalización no nos ha hecho a todos vulnerables. Los humanos lo hemos sido desde hace milenios. Lo que sí es cierto es que una pandemia como la Peste Negra que tardó tres años en difundirse ahora lo puede hacer en cuestión de semanas porque la humanidad está más interconectada que nunca. Pero esa misma aldea global que vaticinó Marshall McLuhan hace cinco décadas tiene hoy más recursos para enfrentar este tipo de crisis gracias al desarrollo de la ciencia y a la difusión masiva del conocimiento que ha permitido la tan criticada globalización.

Por tanto, es poco probable que el mundo se acabe en esta ocasión. Sin embargo, la consecuencia inmediata ya la estamos viendo: un frenazo a la economía mundial.

A su vez, esto puede tener una consecuencia política que ya se atisba en el horizonte: la elección presidencial en los Estados Unidos en noviembre de este año. Con todas las bolsas de valores con caídas récord, Donald Trump puede tener justo en su cuarto año de administración una recesión económica. Es lo que menos quiere porque con eso perdería su principal argumento para reelegirse. De modo que una reelección que apenas en enero se veía asegurada ahora ya no lo es tanto. Pero esa es una historia a la que todavía le faltan muchos capítulos.

Lo que sí es más seguro es que la consiguiente drástica caída de los precios mundiales del petróleo va a sacudir en los próximos meses los cimientos de los gobiernos con economías mucho más vulnerables: Rusia, Argentina, Irán y Venezuela.

Pero a más largo plazo también se va a dar un debate entre cuáles son los mejores modelos políticos para enfrentar este tipo de crisis: ¿La autoritaria China o el democrático Occidente? ¿Hace falta más o menos Estado?

Como vemos la política es parte de la naturaleza humana y siempre nos acompañará. En la salud y en la enfermedad.

13 de marzo 2020

AlNavio

https://alnavio.com/noticia/20581/actualidad/el-coronavirus-pasa-de-pand...

 6 min


Jesús Elorza G.

​Todas las personas relacionadas con el atletismo conversan a diario sobre las complicaciones de la epidemia del Coronavirus (COVID- 19) que está afectando a todo el mundo. En particular destacan las negativas implicaciones que ha traído este virus en la actividad deportiva. Progresivas suspensiones de eventos o competencias a puertas cerradas sin la presencia de público es el acontecer que a diario se observa en el mundo de los deportes.​

Un entrenador deportivo, explicaba la mala leche de la triplista Yulimar Rojas, que en plenitud de facultades y a punto de conquistar una medalla de oro olímpica, ve frustrada su aspiración, si la pandemia del Coronavirus obliga a la suspensión de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.​

Te voy a responder dijo otro entrenador, parafraseando al psicólogo motivador de La Vinotinto entre 2001 y 2007 Carlos Saúl Rodríguez, no es cuestión de leche, es cuestión de pava.​

-No te entiendo, explícate mejor.​

No pases por alto que recientemente, la atleta Yulimar Rojas, "reconoció públicamente el legado deportivo de Hugo Chávez y consideró que el trabajo que desempeñó fue un pilar fundamental para el deporte del país, porque impulsó muchos métodos para que el deporte llegara a los niveles más bajos del país, siempre tuvo amor por Venezuela y por el deporte en mi tierra".​

-¿Y eso que tiene que ver con la posibilidad de que suspendan las olimpiadas?​

Bueno, no se te olvide que en el caso del presidente Chávez y su revolución del siglo XXI su manera de actuar y las consecuencias de sus actos, han llevado al pueblo venezolano a calificarlo con el nombre de “Ciriaco el Pavoso” debido a que todo lo que toca o anuncia termina siendo todo lo contrario.​

-¿Y cuáles son los ejemplos en este caso?​

Primero, déjame puntualizarte que muchos son los que a diario se preguntan si el mal de ojo o cualquier tipo de brujería o pava realmente existe. Unos se niegan rotundamente a creer en esas supercherías y otros dejan una puerta abierta para no negarlo todo y para ello usan la expresión común “no creo, pero de que vuelan, vuelan”. Pero en el caso de Chávez la situación de pavosidad no deja lugar a dudas:​

- ¿Recuerdas el caso de Magglio Ordoñez, que después de gritarle al mundo "Si soy chavista y qué? le cayó una pava arrechísima que lo hizo salir de las Grandes Ligas y con el tiempo solo le quedo decir que, después de inenarrables auxilios con especialistas en ciencias ocultas y sobrenaturales, la causa de su bajón en el béisbol fue su amistad con alguien muy pavoso.​

-Sammy Sosa le regaló su bate a Chávez y acto seguido se apagó definitivamente. ​

-Bastó que Ciriaco el Pavoso hiciera una referencia en su show de los domingos Aló Presidente, para que el boxeador Héctor Manzanilla cayera ante un contendor de las islas Mauricio que tenía 27 derrotas en su haber. ​

-Pastor Maldonado chocó en Los Próceres en una exhibición después de retratarse con Ciriaco.​

-Milka Duno, después de juramentarse en el Frente de Deportistas con Chávez, marcha de ultima en la clasificación de los pilotos y no ha estado entre los primeros 20 lugares en ninguna carrera.​

-La tragedia del Inca Valero comenzó cuando se hizo un tatuaje en el pecho con la cara de Ciriaco.​

- El clímax de este siniestro pavoso, fue cuando visitó las instalaciones donde se llevaba a cabo el Campeonato Mundial de Softbol Femenino en el Fuerte Tiuna y una jugadora del equipo de Hong Kong, fue herida por una bala fría o perdida, cuando disputaba un partido. Para complemento ese día era viernes 13.​

-Ciriaco el Pavoso, recibió en Caracas al seleccionador César Farías, tras el exitoso paso de la Vinotinto por la Copa América de Argentina, donde finalizaron en un relevante cuarto lugar. La pava no se hizo esperar : El Salvador venció a Venezuela 2-1 en amistoso de fútbol en Washington.​

-Y para sellar su pavosidad en los deportes, cerró con broche de oro al apoyar a Brasil en el juego contra Holanda y el resultado no se hizo esperar: Brasil fue eliminado. Ni siquiera los Orishas de Lula pudieron contrarrestar a Ciriaco.​

-Y tambien en la política, Ciriaco desplegó toda su pavosa influencia en aquellos lideres con los cuales se reunía: Nestor Kirchner (infarto), Zelaya (destituido), Marulanda (muerto); con Saddam Hussein salió a dar una vueltica en un lujoso Mercedes Benz y en menos de lo que lo que canta un gallo terminó en la horca. Y la botó de jonrón cuando dijo "Lo que es Bolívar para nosotros es Gaddafi para el pueblo libio" y el dictador termino en una cloaca de la ciudad.​

En fin, vuelvo a repetirte que lo de Yulimar no es mala leche sino el haberse plegado al espíritu de Ciriaco el Pavoso.​

Tienes toda la razón, de que vuelan vuelan....guillo con esos apoyos y reconocimientos a los causantes de la peor crisis que ha atravesado nuestro país. Yulimar, tu salto triple para superar la pava, debe ser: Cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. ​

 3 min


Joaquín Estefanía

La detonación de armas nucleares, la emergencia climática, el agotamiento global de los recursos naturales, las desigualdades mundiales. Estos son los principales problemas que los científicos sociales preveían para el futuro y que teorizó entre otros el profesor de la Universidad de California Jared Diamond en sus famosos libros Armas, gérmenes y acero y, más recientemente, Crisis (Debate). Sólo en una segunda tanda aparecían otras dificultades en el planeta tales como el fundamentalismo islámico, la colisión de un asteroide contra la Tierra, la extinción de especies biológicas a gran escala y, finalmente, la propagación de enfermedades infecciosas. Lo último es lo primero que ha llegado.

Y lo ha hecho con tanta agresividad y a tanta capacidad de contagio que ha transformado la agenda política mundial. En España, lógicamente, también: si se amplía un poco el foco, emerge el nuevo orden de prioridades. Incluso el procés y la cuestión territorial catalana han pasado a segundo término, lo que era inimaginable apenas hace pocos días. A cuatro meses de las últimas elecciones generales, el programa del Gobierno de coalición entre los socialistas y Unidas Podemos, tan discutido o apoyado en su momento, significa algo distinto de cuando fue firmado. Adquieren un papel fundamental las promesas que en él se hacen sobre la sanidad, cuando se reivindica, premonitoriamente, un incremento de los recursos destinados al Sistema Nacional de Salud, “alcanzando una inversión en servicios públicos propios de otros Estados de la zona euro durante la legislatura, hasta alcanzar el 7% del PIB en el año 2023”. La reforma del Estatuto de los Trabajadores, la derogación de la reforma laboral y la recuperación de los derechos arrebatados por la reforma laboral de 2012, entre otros aspectos, adquieren otro ritmo ante la realidad viva de la coyuntura sanitaria.

Es tan endemoniada y dinámica la pandemia en curso que se renueva el debate sobre el papel de los líderes en coyunturas difíciles (que no es tan lineal como parecería, según los textos de Diamond). Por ejemplo, la intervención de Macron (“esta epidemia es la crisis sanitaria más grave que afronta Francia desde hace un siglo”) o las de Pedro Sánchez en las últimas horas, han tenido la solemnidad de la excepcionalidad. De algún modo han recordado a la que el año 1977, en los albores de la Transición, protagonizó el economista Enrique Fuentes Quintana. Adolfo Suárez nombró vicepresidente a un profesor universitario con nula proyección política hasta entonces. La situación económica del país era dramática: aumento acelerado del desempleo, inflación superior al 20%, parón de la producción, etcétera. A los pocos días de ser nombrado, Fuentes Quintana se presentó en TVE (la única televisión del momento) para dirigirse al país en prime time explicando la situación y demandando sangre, sudor y lágrimas a la ciudadanía. En apenas un cuarto de hora habló de una misión “dura, difícil y desagradable”, esgrimió que las soluciones a los problemas de la economía no eran económicas sino políticas, y aseguró que abordaría esas salidas de acuerdo con la oposición, pese a tener su Gobierno una mayoría parlamentaria muy holgada, porque ninguna ideología, ningún partido político, contaba con respuestas y fuerzas suficientes para imponerlas al resto de la sociedad ante la complejidad de la crisis. La intervención de Fuentes Quintana (se puede encontrar su alocución en YouTube) fue el prólogo a los Pactos de La Moncloa, en los que las respuestas a la crisis económica exigían sacrificios compartidos de todos los grupos sociales, demandando de cada uno la asunción de sus responsabilidades asimétricas frente a las dificultades. Esos acuerdos fueron el inicio de la recuperación. Poco después se firmó la Constitución.

La intervención de Fuentes Quintana (se puede encontrar su alocución en YouTube) fue el prólogo a los Pactos de La Moncloa, en los que las respuestas a la crisis económica exigían sacrificios compartidos de todos los grupos sociales, demandando de cada uno la asunción de sus responsabilidades asimétricas frente a las dificultades. Esos acuerdos fueron el inicio de la recuperación. Poco después se firmó la Constitución.

Algún representante público ya ha declarado que habrá un antes y un después del coronavirus. La historia económica muestra que las epidemias han sido siempre grandes igualadoras. Los procedimientos del pasado a veces marcan los caminos sobre los que se desarrollan las soluciones.

13 de marzo de 2020

El País

https://elpais.com/ideas/2020-03-13/como-reaccionan-los-paises-en-moment...

 3 min


​José E. Rodríguez Rojas

Una misión del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU visitó el país en el año 2019 y llevó a cabo una evaluación sesgada de la seguridad alimentaria que subestimó el problema. El informe de la misión va a contracorriente de las evidencias presentadas por estudios conducidos por las universidades y otras fuentes. En segundo lugar no es congruente con sus propios hallazgos que coinciden con los de la Encovi 2017. Finalmente la misión plantea que la mayoría de los venezolanos desarrolla una estrategia alimentaria que les permite compensar las carencias generadas por el colapso en su capacidad de compra y satisfacer sus requerimientos nutricionales. Este planteamiento no es coherente con la realidad y las estimaciones de los especialistas que revelan que la ingesta tanto calórica como proteica se ubica abiertamente por debajo de los requerimientos mínimos, generando una sustantiva pérdida de peso en la mayoría de la población.

Durante el periodo previo al régimen chavista se consolidó una fuerte relación entre la seguridad alimentaria como acceso y el componente externo del abastecimiento. Las políticas del régimen chavista durante los años 1999-2014, potenciaron esta relación. La aguda caída de los ingresos petroleros después del año 2014, ocasionaron el colapso de las importaciones y generaron una crisis de acceso alimentario, debido a la cual el 80% de la población cayó en situación de inseguridad alimentaria. En el año 2019 la crisis de acceso se mantiene con todas sus implicaciones. La dolarización mejora la capacidad de compra de parte de la población, pero no altera sustantivamente la situación de inseguridad alimentaria que enfrenta la gran mayoría de la población (Rodríguez Rojas, José E. 2020).

De tal modo que cuando la misión del PMA de la ONU realiza su sondeo, en el año 2019, todas las fuentes indican que la crisis de acceso se mantiene y continúa el escenario descrito por la Encovi en el año 2017. Sin embargo la misión concluye que la inseguridad alimentaria involucra solamente a la tercera parte de la población (AP.2020) En consecuencia el informe va a contracorriente de las evidencias presentadas por fuentes confiables como Encovi 2017, el estudio conducido por las universidades, que señala que el 80% de la población ha caído en situación de inseguridad alimentaria.

Adicionalmente a lo señalado, el informe no es coherente con los hallazgos que realizó la misión del PMA. Según estos el “74% de las familias han implementado estrategias alimentarias para hacer frente al problema, como la reducción en la variedad y calidad de la comida que consumen”; en la misma línea de pensamiento el informe señala que “el 60% de las familias reportaron haber reducido sus porciones” reforzando la idea de que la gran mayoría de las familias han reducido la cantidad y calidad de la dieta. Adicionalmente a ello el informe menciona que “siete de cada 10 personas reportaron que siempre es posible localizarlos (los alimentos que requieren), pero indicaron que es complicado adquirirlos debido a los altos precio” (AP.2020). En otras palabras el 70% de las personas manifestaron que tienen dificultades para adquirir los alimentos que requieren debido a los elevados precios, lo que indica claramente que la gran mayoría de las familias tienen su seguridad alimentaria comprometida. Estas evidencias coinciden con las mostradas por la Encovi; en consecuencia afirmar que la inseguridad alimentaria afecta solo a una minoría de la población no es coherente con la realidad, ni con los hallazgos que reporta el informe de la propia misión.

La misión del PMA la ONU define la inseguridad alimentaria como la incapacidad de una persona para obtener sus requerimientos dietéticos básicos. En este contexto plantea, como resultado de su estudio, que la población venezolana ha desarrollado estrategias alimentarias para compensar las carencias que sufre; como consecuencia de esas estrategias la gran mayoría ha logrado satisfacer sus requerimientos nutricionales y solo una minoría cayó en situación de inseguridad alimentaria (AP. 2020). Este planteamiento no tiene base en la realidad pues las estimaciones de los especialistas indican que la reducción en la cantidad y calidad de las porciones, así como la disminución del número de comidas diarias ha provocado una reducción de la ingesta, la cual se ubica lejos de los requerimientos mínimos. En el caso de las calorías la insuficiencia calórica se ha estimado en 75% es decir la ingesta se ubica en promedio 25 puntos por debajo de los requerimientos mínimos (Gutiérrez, A. 2019). Esto revela que en el caso de los sectores de bajos ingresos la insuficiencia es mayor y debe ubicarse 35 puntos por debajo de los requerimientos mínimos. Adicionalmente a ello Encovi encontró que el déficit calórico y protético condijo a una pérdida del peso en 64,3% de la población estimada en 11,4 Kgs.

Referencias:

AP. 2020. ONU. 1 de cada 3 venezolanos enfrenta condiciones de hambre. Febrero, 24.

Gutiérrez, A. 2019. El sistema alimentario venezolano en tiempos del chavismo. (disponible en: www. saber.ula.ve)

Rodríguez Rojas, José E.2020. La seguridad alimentaria en la coyuntura actual. Dígalo Ahí. número 2, marzo 7.

Profesor UCV

 3 min