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Opinión

Carlos Raúl Hernández

En 2016 las fuerzas democráticas estuvieron en tercera base hacia el poder, pero todo se derrumbó. Misteriosamente abandonaron la cadena de victorias electorales, la estrategia gradual y retrocedieron al abstencionismo. Rodaron los responsables por acción u omisión, se perdió la oportunidad de que el país saliera de la trampa con sus propias fuerzas y los poderes globales decidieron actuar por sí mismos, obviar a los derrotados, vistas tantas dificultades para hacer el trabajo. En lo que ocurre a partir de enero 2019 son determinantes factores exodinámicos y es necesario replantear los endodinámicos.

Por eso suena asombroso que fans de los autores del descalabro que menguó a los partidos democráticos, produjo muertes, persecuciones y dio oxígeno al gobierno, propaguen que el hoy es producto de una estrategia en la que entran las desventuradas abstenciones y los otros desaguisados. En ese contexto aparece Juan Guaidó, rozado por el ala de la Fortuna, sin la cual para Maquiavelo era imposible que los hombres pudieran culminar grandes empresas, quien al parecer se ha librado de la pulsión suicida.

Maquiavelo pensaba en la Fortuna a propósito de César Borgia quien tenía condiciones de liderazgo para unificar Italia, pero murió sin lograrlo, en un estúpido accidente. Invitó a cenar a unos cardenales en su casa para envenenarlos y el asistente sirvió a él, vino destinado a sus enemigos. Luego de la victoria de 2015 y de un primer diferendo sobre el asunto, los partidos deciden un orden para rotar la Presidencia de la Asamblea. En las calles se inicia una disparatada secuencia que llevó a la cárcel o al exilio a quienes tenían opciones prioritarias para el cargo que hoy detenta Guaidó.

La policía de la felicidad

El insurge en la escena con coraje y prudencia. A partir del 23 de enero pasado cuando se entronizó, se gesta un proceso cuyos vericuetos son difíciles de seguir, pero que podría culminar en el triunfo democrático. Entusiasma que el líder emergente maneja hasta ahora el lenguaje con prudencia mientras actúa con audacia pero bien administrada. Usa racionalmente los recursos, como la calle, de manera de no poner en peligro vidas inocentes, porque hay lobos que desean que se vierta sangre, de uno o el contrario bando, pero que ansían un nuevo Pedro Carmona.

Se agitan tormentas porque pareciera estar dispuesto a ejercer el liderazgo que está en sus manos y no encarnar una especie de Héctor Cámpora, aquella figura menor de la historia argentina, a quien eligieron Presidente de la República y se la guardó a Perón para su regreso. Guaidó camina por terreno vidrioso con gente que lo apresura de buena o mala fe, y debe cuidarse de la euforia de las muchedumbres que lo estrujan en los actos. Y de asesores complacientes que Yehezkel Dror denominaba la jaula de cristal, que incomunican al líder con el mundo real y complacen sus oídos.

La crítica proporciona elementos de juicio más valiosos que los mimos de los entornos. Estos conforman una especie de policía de la felicidad, que sale enardecida como perro de presa contra observaciones que perturben el entusiasmo sencillo de los fans. Los entornos son Mefistófeles que soplan al oído e influyen decisivamente tanto en el fracaso como en la victoria. La policía de la felicidad se encargó de reprimir con furia a quienes alertaron sobre la secuencia de errores del triste periodo 2016-2019 y que por el momento dejó incinerados varios dirigentes.

Revolución contra constitución

Toda situación política es compleja pero sobre todo cuando bordea la violencia interna y la intervención extranjera, que dejan traumas indelebles. Dentro de esta complejidad resalta que gran parte de lo que se hace o se pretende en esta crisis está fuera del orden constitucional, comenzando por la aplicación del famoso artículo 233. Toda revolución es por principio anticonstitucional puesto que su propósito es derrocar la “democracia burguesa” o representativa para crear lo que llaman democracia protagónica o popular, que no es otra cosa que una dictadura.

El régimen constitucional es el Estado de Derecho y las revoluciones se hacen para destruirlo y disponer discrecionalmente de la propiedad, la libertad e incluso de la vida de los ciudadanos. Los derechos humanos están subordinados a los intereses de la revolución y por eso un gran energúmeno declaró “con la revolución todo. Contra la revolución, nada”. No hay que sorprenderse de que la bolivariana se fundamente en el desconocimiento de la Constitución y no en ella. Y un gobierno de facto desencadenó una réplica de facto.

Para impedir desenlaces oscuros es necesario un entendimiento entre las fracciones de la oposición, pero igual imperativo hacia los que han respaldado al gobierno, entre ellos las FF.AA. Así se podrá regresarse al orden y asegurar la estabilidad a mediano plazo con una justicia transicional que ya anunció la A.N en la ley de amnistía. Todas las tendencias críticas al gobierno, partidos, asociaciones, y hasta los aspirantes presidenciales, deben rodear a Guaidó y hacer sentir su indeclinable voluntad de acuerdos. Hace 61 años eso fue el espíritu el 23 de enero. No duró mucho, pero sirvió para sembrar bases constitucionales que duraron 40 años.

@CarlosRaulHer

 4 min


Michael Shifter, Bruno Binetti

El 2 de febrero se cumplen dos décadas de que Hugo Chávez asumió la presidencia de Venezuela por primera vez. Hoy, la Revolución bolivariana que Chávez lideró hasta su muerte en 2013 está en su momento más crítico: la economía está en ruinas, tres millones de venezolanos han emigrado y su sucesor, Nicolás Maduro, gobierna como dictador mientras que Juan Guaidó se juramentó como presidente encargado con el respaldo de parte de la comunidad internacional.

En este contexto, comprender el legado de Chávez es fundamental para entender la situación actual.

Primero, Chávez puso la cuestión social en el centro de la agenda política. Al responder a demandas legítimas de la población más pobre, que había sido excluida por décadas, Chávez aprovechó el auge petrolero para impulsar grandes programas sociales. A partir de Chávez, todos los actores políticos latinoamericanos introdujeron la preocupación por la pobreza y desigualdad dentro de su discurso, en vez de enfocarse solo en la estabilidad macroeconómica. Las mejoras sociales con Chávez fueron borradas por el colapso económico posterior, pero aún hoy el gran desafío de Guaidó es lograr el apoyo de aquellos venezolanos que rechazan a Maduro, pero recuerdan con cariño al Comandante.

Segundo, Chávez destruyó gradualmente las instituciones democráticas venezolanas. Aprovechando su enorme popularidad, rediseñó las instituciones venezolanas a su medida, promovió el culto a su persona, cooptó el poder judicial, amordazó a la prensa y acosó a la oposición. Puede que Maduro haya consolidado una dictadura, pero fue Chávez quien le preparó el camino. La Venezuela de Chávez es un trágico ejemplo de cómo la democracia puede ser derribada desde adentro, por líderes electos. Es una lección aplicable a Rusia, Turquía, y cada vez más países occidentales.

Tercero, el modelo económico de Chávez devastó a la economía venezolana. Paulatinamente, Chávez estatizó prácticamente toda la economía con la entrega de las principales empresas del país (incluyendo la petrolera estatal PDVSA) a políticos leales que las tomaron como botín personal. El resultado fue el colapso de la producción, un auge de la corrupción, desabastecimiento de productos básicos, aumento de la pobreza y, finalmente, el gradual declive de la producción petrolera. En ese sentido, el “socialismo del siglo XXI” que impulsó Chávez terminó pareciéndose mucho al fracasado experimento comunista del siglo XX: los líderes “revolucionarios” se hicieron ricos mientras que la población se empobrecía cada vez más.

Cuarto, Chávez politizó a las fuerzas armadas. En 1999, cuando asumió la presidencia, y a pesar de su carrera militar, Chávez era rechazado por parte de las fuerzas armadas, que participó en un fallido golpe de Estado en su contra en 2002. Tras recuperar el poder, Chávez purgó a los cuerpos militares, nombró a numerosos generales leales y otorgó a las fuerzas armadas el control de gran parte de la economía. Con el tiempo, según algunas investigaciones, esa nueva élite militar bolivariana extendió su influencia hacia el contrabando y el narcotráfico, mientras se convertía en el principal sostén de Chávez y sobre todo de Maduro tras la muerte del líder. No sorprende entonces que la cúpula militar actualmente se mantenga leal al régimen, y que Guaidó les ofrezca una amnistía para intentar atraerlos a su causa.

Quinto, Chávez le dio una nueva voz a la oposición a Estados Unidos en América Latina. Ayudado por la impopularidad y torpeza diplomática del gobierno de George W. Bush, el líder bolivariano responsabilizó a Washington por los problemas latinoamericanos y revitalizó a una izquierda regional (e incluso global) que parecía agotada tras el final de la Guerra Fría. Utilizando la (efímera) riqueza petrolera, Chávez forjó una alianza con líderes de izquierda en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y países del Caribe, pero la relación más importante fue la que estableció con Cuba: Chávez le otorgó petróleo subsidiado a la empobrecida isla y a cambio obtuvo médicos cubanos y asesoramiento estratégico del régimen comunista, que ayudaron a consolidar el autoritarismo del gobierno de Caracas. El liderazgo de Chávez y el envío de petróleo barato a sus aliados le dieron un respaldo regional clave, que durante años impidió cualquier condena a Venezuela en la Organización de los Estados Americanos. Gracias a ese legado, todavía hoy parte de la izquierda latinoamericana se resiste a condenar al régimen de Maduro.

Días antes de su asunción en 1999, Hugo Chávez le concedió una entrevista al escritor colombiano Gabriel García Márquez, simpatizante de izquierda. Al concluir el encuentro, García Márquez notó que había conocido a dos Chávez: “Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más”. Esas palabras resultaron proféticas: hoy, muchos venezolanos quieren ser salvados del ruinoso legado que dejó Chávez.

2 de febrero de 2019

New York Times

https://www.nytimes.com/es/2019/02/02/nicolas-maduro-hugo-chavez/?action...

 4 min


Héctor E. Schamis

En los años setenta, durante la presidencia de Jimmy Carter, el Departamento de Estado había iniciado una agresiva política de promoción de derechos humanos con especial énfasis en las dictaduras del cono sur de América Latina. En coordinación con la OEA y la CIDH, ello continuó en los ochenta con Ronald Reagan y George H. W. Bush en la Casa Blanca.

Una anécdota ilustra y resume esta forma de injerencia americana. El 5 de octubre de 1988 tuvo lugar el plebiscito en Chile, para determinar con el sí la continuación de Augusto Pinochet por otros ocho años, o un no que llamaría a elecciones generales al año siguiente. El no había ganado, pero el régimen se negó, inicialmente, a reconocer el resultado. Se vivieron momentos de gran tensión, narraron los protagonistas de aquella historia una y mil veces.

El embajador de Estados Unidos era Harry Barnes Jr., un diplomático de excepción y un demócrata de principios. Cuando Barnes presentó sus credenciales a Pinochet en 1985 le dijo que “los defectos de la democracia se curan con más democracia”. Pinochet no pudo contener su ira: “¿Desde cuándo son los embajadores árbitros de nuestros problemas internos? No somos colonia ni esclavos de nadie”.

Eso como contexto, pues en el drama de aquella noche de 1988 el embajador Barnes levantó el teléfono varias veces. Primero para hablar con sus colegas de otros países democráticos. Luego para hablar con Pinochet, a quien le manifestó que el gobierno de Estados Unidos le exhortaba a reconocer su derrota e iniciar la transición democrática tal cual estaba estipulado por su propia Constitución, la de 1980.

La llamada en cuestión convenció al general Fernando Matthei, Comandante de la Fuerza Aérea, de la inconveniencia de no reconocer el resultado. Tanto que fue el primer integrante de la Junta de Gobierno en dar a conocer el resultado a los periodistas, ignorando al propio Pinochet. Fait accompli, hecho consumado.

La Concertación por el no —alianza de centro-izquierda entre Democristianos, Radicales y Socialistas que enfrentó a la dictadura—reconoció y agradeció la intervención del Embajador Barnesen innumerables ocasiones. Quien aquí escribe escuchó esta historia contada por los protagonistas decenas de veces. Un fraude electoral fue así sorteado, la democratización fue posible.

Si hace el lector fast forward, verá que Maduro le pidió prestado el script a Pinochet, nótese el lenguaje. El Embajador Barnes bien podría haberle prestado el suyo a Luis Almagro, o a Marco Rubio que se ha puesto a Venezuela al hombro en el Senado.

La izquierda de hoy, sin embargo —Noam Chomsky y sus seguidores, Bernie Sanders y los ultra liberales del Partido Demócrata, el laborismo de Jeremy Corbyn, las mascotas con ventrílocuos en La Habana o en Pdvsa— no parece tener libreto alguno, solo tiene confusión e hipocresía. No es capaz de explicar por qué la intervención de Estados Unidos y otras democracias fue válida para que Pinochet no cometiera fraude electoral y saliera del poder, pero no es válida para que Maduro haga lo propio después de haber cometido varios fraudes electorales.

Si es porque Maduro se define de izquierda, son ingenuos o cómplices. Según la Cepal, el índice de pobreza en Venezuela es cercano al 90% y ya era de 48% en 2014. Casi 3.5 millones de venezolanos han emigrado, en la crisis de refugiados más grande en las Américas en toda la historia. Y el régimen ha sido denunciado ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.

Solo se trata de una organización criminal en el poder. Los jerarcas chavistas son billonarios, el grueso de sus activos está en Estados Unidos. Es que hay una premisa de la política que el régimen de Maduro ha violado. La misma dice que ningún gobierno, sea de derecha o de izquierda, autoritario o democrático, busca el sufrimiento de su propio pueblo. Es una máxima que no tiene validez para Venezuela: Maduro ha buscado deliberadamente el saqueo de su país y el sufrimiento de su pueblo.

El verdadero progresismo no convive con dictadura alguna, no evalúa si los derechos humanos son violados por la izquierda o por la derecha. Progresismo es entender el valor supremo de la libertad en un Estado Constitucional, el principio que establece la separación y el equilibrio de poderes, única manera de proteger los derechos fundamentales de las personas. Y sabe que ello solo se logra en democracia.

Es fundamental la activa intervención del mundo democrático para acelerar la partida de Maduro del poder, ya mismo, hoy, en realidad ayer. Así lo entendieron el embajador Barnes y la centro-izquierda chilena en aquel momento decisivo para la transición chilena, que a su vez fue imprescindible para toda la región.

Treinta años más tarde, la supervivencia de la democracia en América Latina depende de la democratización de Venezuela.

@hectorschamis

El País

2 FEB 2019

https://elpais.com/internacional/2019/02/03/actualidad/1549154083_763696...

 3 min


El reconocimiento de Rusia y China al gobierno que preside Nicolás Maduro y el reconocimiento de los Estados Unidos y la Unión Europea al interinato presidencial de Juan Guaido, convierte la crisis venezolana en un problema de carácter geopolítico.

Se nos fue el problema de las manos, picó y se extendió como se dice en el argot beisbolistico. En consecuencia, los venezolanos tenemos que ponernos las pilas y hacer que regrese a casa y comencemos a lavar los trapitos sucios con propósito de enmienda. De no ser así, entonces corremos el riesgo de vivir la dolorosa experiencia que le ha tocado sufrir al pueblo Libio: huérfanos, viudas, tierra arrasada y futuro incierto.

Ese propósito de enmienda debe comenzar por aceptar y reconocer que el pueblo se encuentra dentro de un intrincado laberinto y lo que se ha hecho hasta ahora, es taponarle la salida a fuerza de insensateces, prepotencias, soberbias y egos hiperinflados.

En este orden de ideas, presumo que la crisis no tiene otra solución que no sea la de apelar a la soberanía que reside en el pueblo, para que, mediante el sufragio ponga orden en el asunto.

Ahora bien, apelar a la soberanía del pueblo a través de unas elecciones generales, requiera que previamente se cumplan algunas condiciones, como por ejemplo:

  • Restituir las facultades constitucionales a la Asamblea Nacional.
  • Designar un Consejo Nacional Electoral conformado por cinco venezolanos de comprobada solvencia moral e independencia partidista.
  • Liberar a todos los presos políticos.
  • Promulgar una ley de amnistía.
  • Y finalmente, elaborar un programa mínimo de gobierno de obligatorio cumplimiento para quien gane las elecciones. En este sentido y convencido de que en esta crisis todo venezolano debe contribuir a resolverla, vayan estos objetivos específicos que propongo para que de allí, se seleccionen los que se consideren válidos para formar parte de dicho programa mínimo de gobierno:
    -OBJETIVOS ESPECÍFICOS-
  • Crear la Universidad Autónoma, Agropecuaria, Técnica e Industrial de Venezuela, para que de ella egresen los jóvenes obreros, peritos, técnicos y tecnólogos que el país vaya necesitando en base a un instrumento de planificación ascendente que previamente haya programado el desarrollo armónico y proporcional de la nación venezolana.
  • Integrar en una sola Institución, salvo la Universidad Agropecuaria, Técnica e Industrial de Venezuela, a todos los entes que imparten educación superior y proyectarla como Universidades Regionales hacia cada Capital de Estado y como Universidades Locales en todos los municipios de la República. A esta nueva institución, la denominaríamos: Universidad Nacional Autónoma de Venezuela. (UNAV).
  • Crear la Universidad Central de las Fuerzas Armadas, de donde egresarán los jóvenes oficiales y suboficiales que posteriormente se incorporarán al Ejército Libertador Venezolano, el cual estará conformado por tres componentes: Ejercito Terrestre, Ejercito Naval y Ejercito del Aire.
  • Delegar en el Banco Central de Venezuela la recepción y distribución de todas las divisas que genera la industria petrolera.
  • Eliminar el nombre de Bolívar de nuestro signo monetario y sustituirlo por el de "Peso Venezolano".
  • Respetar la propiedad privada, y los medios de producción deben ser la consecuencia de la cogestión solidaria entre empresarios y trabajadores para producir mercancías cuya posterior plusvalía debe ser distribuida equitativamente entre ambos.
  • Modernizar la totalidad del sistema hidroeléctrico del Gurí.
  • Crear Aerolíneas Internacionales Venezolanas y la Compaña Venezolana de Navegación.
  • Comenzar a planificar El Gran Ferrocarril de Venezuela, construyendo un troncal de distribución nacional en Villa de Cura.
  • Reducir el Poder Ejecutivo a quince ministerios.
  • Reincorporar Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones e incorporarla a la Alianza del Pacifico.
  • Fundamentar la salud a dispensársele al pueblo sobre tres principios éticos: no dañar, prevenir para no curar y suministrar calidad de vida.
  • Crear el Servicio Único de Salud.
  • Estimular el regreso a la patria de los venezolanos en migración.
  • Promover una poderosa clase media que ayude a sacar de la pobreza a todo aquel venezolano que la padezca, pero mientras esto no se logre a ese sector de la población habrá que saciar su hambre, curar sus enfermedades, proteger de la intemperie y garantizarle que el futuro que lo aguarda, será mejor.
  • Defender la soberanía e Independencia de la República de cualquier potencia hambrienta de energía petrolera y experta en invadir espacios vitales.
  • Transferir el 51% de la acciones de PDVSA, a empresarios, trabajadores y jóvenes profesionales venezolanos.
  • Decretar que el ámbito operacional de PDVSA debe limitarse a lo que en términos petroleros se conoce como aguas arriba y aguas abajo.
  • Concientizar para que el pedazo de pan que cada venezolano lleve a su casa, debe ser del tamaño de su capacidad de producción y no el de la generosidad del gobernante de turno.
  • Atacar el problema penitenciario creando tribunales de emergencia dentro de las cárceles para que trabajen las 24 horas del día a razón de tres turnos de 8 horas cada uno, hasta que no quede ni un solo individuo privado de libertad sin sentencia firme y definitiva; luego, negociar con el preso dos años de su sentencia por un año de intachable conducta.
  • Cimentar la libertad de expresión sobre el siguiente aforismo: “no estoy de acuerdo con lo que dices pero daría mi vida por defender el derecho que tienes a decirlo”.
  • Aplicar la hipótesis de la línea media al problema limítrofe que tenemos con la hermana República de Guyana.
  • Desactivar el argumento que propone: “A los pueblos indígenas hay que mantenerlos dentro de su hábitat natural para evitar que el hombre blanco los contamine”.
  • Enfrentar la problemática campesina a través de programas rurales que no solo sirvan para evitar el éxodo permanente del hombre del campo hacia las grandes ciudades, sino que a vez estimulen el regreso de aquellos que abandonaron sus tierras después que un demagogo e irresponsable enreda pueblo, les dijo: "Vayámonos pa’ Caracas que allá hay trabajo por coñazo" y ahora andan saltando de rancho en rancho y brincando de cerro en cerro sobre el cordón de miseria que rodea la Capital de la República.
  • Proscribir todo tipo de explotación minera en el frágil ecosistema de Guayana.
  • Aceptar la ayuda humanitaria y su administración ponerla en mano de la juventud e Iglesias venezolanas.
  • Incorporar sustancialmente la mujer venezolana a la planificación, ejecución, supervisión y evaluación de políticas públicas trascendentales.
  • Restablecer las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en un ambiente de respeto mutuo y sin complejos latinoamericanos ni tercermundistas.
  • Rechazar la injerencia de cualquier país en nuestros asuntos internos, tanto más, si esta conducta política se mimetiza en la noble expresión de Simón Bolívar: “Para Nosotros la Patria es América”.
  • Reducir el periodo presidencial a cuatro años con una sola reelección y establecer que el rol como Primer Maestro de la Nación Venezolana, que le corresponde ejercer al Primer Mandatario, debe estar por encima de sus condiciones de Presidente de la República, Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Comandante en Jefe del Ejército Libertador Venezolano.

Finalmente, de darse estos supuestos haremos de Venezuela una nación agrícola, pecuaria, minera, petrolera e industrialmente desarrollada.

Entonces por la Patria se oirán toques de diana y resonar de clarines.

¡Dios bendiga y favorezca a Venezuela!

Villa de Cura, viernes 01 de febrero del 2019

 5 min


Para el día después, que será el primer día de un nuevo período democrático para Venezuela, se debe tener un plan de acción para recuperar los sectores productivos del país. Uno de ellos es la agricultura, y creo que su día después está muy cerca. Nuestros agricultores, quienes bregan día tras día produciendo comida para la población, labrando la tierra, abonando los suelos para mejorarle su vida, abriendo surcos, sembrando las semillas para que germinen y comience a ocurrir el milagro salvador de la fotosíntesis, cuidando sus cultivos, recogiendo los frutos de su esfuerzo y llevándolos adonde puedan saciar las necesidades nutritivas de la gente, están felices porque, parodiando al insigne Don Andrés Bello,…….

-Los ganaderos se regocijan cuando:

…… ”y greyes van sin cuento

paciendo su verdura, desde el llano

que tiene por lindero el horizonte,

hasta el erguido monte,

de inaccesible nieve siempre cano” …..

-Los cañicultores brincan de alegría porque:

….. ”Abrigo den los valles

a la sedienta caña……

…..Tú das la caña hermosa

de do la miel se acendra,

por quien desdeña el mundo los panales” ….

-Los fruticultores nos brindarán exquisitos frutos:

…..”y el ananás sazona su ambrosía.

Tendida para ti la fresca parcha

en enramadas de verdor lozano,

cuelga de sus sarmientos trepadores

nectáreos globos y franjadas flores…..

…..y para ti el banano

desmaya al peso de su dulce carga…..

…..la manzana y la pera

en la fresca montaña

el cielo olviden de su madre España”…..

-Los cultivadores de café y cacao celebrarán cuando:

…..”adorne la ladera

el cafetal; ampare

a la tierna teobroma en la ribera

la sombra maternal de su bucare”…..

-Los productores de raíces y tubérculos se alegrarán cuando sus plantas produzcan:

…..”su blanco pan la yuca;

sus rubias pomas la patata educa”…..

-Los que siembran esperanzas disfrutarán:

…..”y para ti el maíz, jefe altanero

de la espigada tribu, hincha su grano…..

…..y el algodón despliega el aura leve

las rosas de oro y el vellón de nieve”…..

-Y a los agricultores, Don Andrés Bello les dijo:

…..”Id a gozar la suerte campesina;

la regalada paz, que ni rencores

al labrador, ni envidias acibaran;

la cama que mullida le preparan

el contento, el trabajo, el aire puro,

y el sabor de los fáciles manjares,

que dispendiosa gula no le aceda;

y el asilo seguro

de sus patrios hogares

que a la salud y al regocijo hospeda”…..

Están llegando los días en los que cuando el sol comienza a despertar, ya rugen los motores de los tractores, ya el humeante café sobre el fogón perfuma la mañana, ya el ordeño está en progreso y las aves han iniciado su concierto matutino, anunciando que está comenzando la recuperación de la agricultura venezolana.

Febrero de 2019.

 2 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política #146

Sin duda alguna la situación política de nuestro país debe ser inédita en el estudio de los conflictos socio políticos de la historia y las ciencias políticas y, probablemente, será de mucho interés para las nuevas clases o cohortes del futuro cercano en las universidades dedicadas a este tipo de estudios.

El que exista en un país un gobierno paralelo al que ejerce de facto el poder tiene muchas referencias históricas, lo inédito viene de que ese gobierno paralelo sea reconocido por una mayoría de países con tradición democrática y además desconozcan al que ejerce el poder de facto como ilegitimo y usurpador, todo esto en un ambiente internacional relativamente calmado en el sentido de que no hay tensiones mundiales imperantes como la guerra fría o las guerras mundiales que caracterizaron el siglo pasado.

La potencia del norte, que dirige las acciones, ha planteado el juego duro en su participación acompañado por la mayoría de los países latinoamericanos, situación inédita también, pero que a todas luces es el único que tiene el suficiente poder disuasivo para que el gobernante usurpador mida muy bien sus siguientes pasos. Las acciones sobre la mesas son muchas y variadas, como la mayoría de sus portavoces declaran, y han comenzado a implementar algunas de ellas como la suerte de embargo petrolero, de los bienes de capital y cuentas financieras del estado venezolano en el exterior para ponerlo a la orden del gobierno provisional quien deberá desarrollar el mecanismo técnico para poder utilizarlo en beneficio de la nación, debidamente auditado por la AN. Igualmente deberá buscar la forma de ingresar y distribuir la ayuda humanitaria a pesar de la oposición del gobierno de facto.

Dentro de todo este plan, evidentemente coordinado con el presidente encargado, corresponde a este la parte más difícil: mantener la presión social y las expectativas de cambio que mantiene la motivación de las mayorías para salir a la calle.

Por la otra parte, el gobierno militar usurpador mantiene el reconocimiento de sus gobiernos amigos, caracterizados en su mayoría por visos de ilegitimidad en sus funciones, pero carentes del suficiente poder disuasivo para auxiliar al régimen frente a la coalición de los países que reconocen al presidente encargado. De ahí que les toca jugar a las cartas que hasta ahora ha jugado con éxito: la represión, la censura a los medios de comunicación, buscar países amigos que patrocinen diálogos para ganar tiempo mientras las calles se enfrían y algún auxilio financiero, cada vez más difícil, aunque sea para pagar la nómina.

Pero su mayor sustento es la cúpula militar, mientras a la misma le llegue el momento de tener que decidir entre desconocer al usurpador que los comanda o hacer frente a una invasión militar extranjera que no podrán contener.

@lesterllopezo

01/02/2019

 2 min


Dicen que Hitler, una vez consciente de su derrota eminente al arribar las tropas soviéticas a las puertas de Berlín, empezó a despotricar contra el pueblo germano, acusándolo de no haber estado a la altura de sus designios. “Bien hecho, ¡ahora que se jodan!” pudiera haber proferido en alemán. En la película, “La caída”, se recogen estos arrebatos del Führer, desesperado en su bunker.

Traigo a colación esta locura, porque pareciera repetirse en la feroz represión desatada por el usurpador contra los habitantes de los barrios populares desde la semana pasada. Van más de 30 asesinatos y 800 detenidos, entre éstos algunos menores de edad. Evidencia, una vez más, el desprecio “revolucionario” por la vida de la gente humilde, mientras discursea clamando ser sus defensores. Como la gigantesca movilización nacional del 23 de enero y las protestas en barrios y pueblos del interior no dejan dudas acerca del repudio popular en su contra, los fascistas arremeten salvajemente en su contra. Los pobres serían unos ingratos, culpables de la derrota de esa impostura que insiste en llamarse “revolución”. “Bien hecho, ¡ahora los vamos a joder!”, resumiría la desesperación de la mafia en el poder.

Desde hace años vengo insistiendo que la “solución para los pobres” que instrumentó el Chávez redentor a través de las misiones era, en realidad, “una pobre solución”. Incluso una misión tan loable como Barrio Adentro, que ofrecía atención médica primaria en barrios populares y pueblos del interior, nació, a propósito, desconectada de la red de ambulatorios y hospitales públicos, y despreciando la oferta de participación de las universidades nacionales que forman excelentes médicos. Chávez le interesaba construir una institucionalidad paralela que él podía controlar totalmente --incluso cuando se trataba de enfrentar un problema tan delicado como la salud--, no resolver, de verdad, los problemas de la gente. Pues la permanencia de problemas, es decir, su no solución, es lo que lo hacía a él y su “revolución”, imprescindibles. Que lo pobres merecen lo mismo que los demás --convertidos, de paso, también en pobres por las políticas destructivas cruelmente aplicadas por Maduro--, un trabajo digno, bien remunerado y unos servicios públicos con cobertura y calidad, nunca estuvo en su agenda.

Estudié en el Liceo Andrés Bello en los años ’60. En esa época no había colegio privado que se le equiparara. El Hospital Clínico de la Ciudad Universitaria era centro de referencia para el Caribe, al que acudían pacientes necesitados de naciones cercanas. ¡El Seguro Social, aunque el lector le cueste creerlo, funcionaba! Muchos entes públicos operaban con mística y disposición de atender al público.

Ciertamente, esa calidad se vino abajo durante los años posteriores de la democracia bipartidista adeco-copeyana. Una vergüenza injustificable para un país petrolero y expresión del deterioro político y social que le abrió las puertas a Chávez para llegar al poder. Pero, a diferencia de la desidia del bipartidismo tardío, la “revolución bolivariana” nunca se propuso hacer lo que adecos y copeyanos dejaron de hacer: asegurar servicios de calidad para todos. Su intención siempre fue otra: instrumentalizar a los pobres con dádivas y programas de reparto, para “legitimar” su consolidación en el poder. Con el petróleo a $100 por barril, semejante estafa funcionó bastante bien. Hoy, con las arcas desvalijadas por él y por sus compinches, Maduro pretendía que, con los CLAPs, su legitimidad ante los humildes seguiría intacta.

Pero ahora que el pueblo se les rebeló abiertamente --“no quiero bono, ni quiero CLAP, lo que quiero es que Maduro se vaya”-- desata contra ellos sus brigadas de exterminio, las FAES. Contrario a lo que dicta la mitología, a los pobres nunca se les vio como sujetos revolucionarios; fueron siempre objetos, una utilería indispensable para toda puesta en escena fascio-comunista. Ahora que ya no les sirven para ese papel: ¡plomo con ellos!

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail.com

 3 min