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Opinión

Andrés Ortega

La nueva derecha radical refleja el malestar y la inseguridad de la sociedad, como en los años treinta solo que con mayor bienestar

El nombre de las cosas importa, y acertar con él es fundamental para entender las situaciones y para actuar. Aunque tengan elementos del fascismo, los actuales movimientos de derecha radical o extrema en Europa y en las Américas no son fascistas, lo que no los hace menos peligrosos. Pero abusar del término puede acabar siendo contraproducente. Más aún cuando una de las características del momento es que, el fenómeno Trump ha contribuido a ello, se ha perdido la vergüenza de votar, y decir que se vota, por este tipo de partidos.

Para acotar qué es, partiremos de un artículo que Umberto Eco escribiera en 1995 sobre el Ur-Facismo, el fascismo primordial (tesis publicada en España en forma de libro). Señalaba el semiólogo italiano que el fascismo carecía de quintaesencia, y que el término se ha usado como sinécdoque, es decir, palabra que se puede aplicar a distintos movimientos totalitarios. Era, para Eco, un collage de diversas ideas y filosofías, totalitarias y a menudo contradictorias.

Eco esbozó una lista de características de este fascismo primordial: el culto a la tradición; el rechazo de lo moderno (la Ilustración como inicio de la depravación moderna) y de la crítica analítica (el desacuerdo como traición); el irracionalismo; el culto a la acción por la acción; la negación de la diversidad y el miedo a la diferencia; el llamamiento a una clase media frustrada por la crisis económica; la obsesión por las conjuras (especialmente de los judíos); la vida como guerra pues no hay que pactar con el enemigo; la educación para convertirse en héroes (¡viva la muerte!); el machismo; un elitismo popular; un populismo selectivo, cualitativo, contra los regímenes parlamentaristas; y (entre otras) una “nueva lengua” ("newspeak", de Orwell en 1984).

Eco señaló que se podían eliminar o cambiar algunas de estas características y que, pese a ello, un movimiento o régimen seguiría siendo reconocido como fascismo. Algunas de ellas están en las nuevas extremas derechas, pero no las suficientes, mientras que hay otras nuevas.

He aquí, sin ánimo de exhaustividad, algunas: hipernacionalismo (el interés nacional sin compromiso, we first, nosotros lo primero); antiinmigración racista (esencialmente antimusulmana), nativismo y supremacismo blanco; antifeminismo y homofobia; negacionismo sobre el cambio climático como consecuencia del hacer humano; liderazgo fuerte (admiración por Putin, que responde también a muchas de estas categorías) y culto al líder que busca una relación directa con “el pueblo”; autoritarismo; no tanto rechazo a las elecciones sino al pluralismo y a la división de poderes, en particular a un poder judicial independiente; crítica a los medios críticos y a la libertad de prensa y desinformación y provocación a través de las redes sociales (no es su monopolio, sin embargo; iliberalismo; religionismo y afirmación religiosa, habitualmente, cristiana (católicos fundamentalistas, evangélicos radicales, ortodoxos en el caso ruso); pro derecha israelí; antiglobalismo y proteccionismo; en Europa (y a veces desde fuera), antieuropeísmo, al menos de la Unión actual, para pasar a otra UE renacionalizada; soberanistas nostálgicos; centralistas. También antiélites (aunque sus dirigentes sean o acaben siendo parte de la élite). Muy a menudo, nostalgia (incluso de situaciones que no han existido). Aplican la política del miedo.

La nueva derecha radical refleja el malestar y la inseguridad de la sociedad, como en los años treinta solo que con mayor bienestar. Y a menudo, como pasa con Vox, el electorado está menos a la derecha que el partido en cuestión. No todos comparten todas estas características, pero sí muchas. Entre ellas, hay “relaciones ocultas”, que forman sistemas —paquetes de posiciones que a menudo poco tienen que ver entre sí— que hibernaban en las sociedades y han despertado. La suma de estos elementos, o de algunos de ellos, es un cóctel explosivo para el conjunto de la sociedad.

La coincidencia entre estos movimientos en la dimensión política y cultural es mucho mayor que en la económica y social, a la que no otorgan demasiada importancia en sus programas, quizás porque los perfiles de los electorados varían. Se encuentran desde propuestas neoliberales (Vox) a partidarios del Estado de Bienestar (salvo para los inmigrantes, claro), como el Partido Popular en Dinamarca. La extrema derecha puede venir con posiciones de izquierda en economía. Pero lo que más pesa es la actitud cultural, entendida en un sentido amplio.

22 de diciembre 2018

El País

https://elpais.com/elpais/2018/12/21/opinion/1545392409_475090.html

 3 min


Edgar Benarroch

El gobierno sabe que más del 80% del país desaprueba su gestión que ha sido tan catastrófica que igual porcentaje exige su inmediata salida. En conocimiento como está el régimen de ello diseña estrategias inconstitucionales y todo tipo de trampa, extorsiones, chantaje y amenazas con la pretensión de perpetuarse en el poder. Hay quienes sostienen y con mucha propiedad que la crisis que vivimos ha sido provocada ex profeso por el gobierno, creando simultáneamente misiones, operativos y carnet para tener acceso a algunos elementos fundamentales, con el perverso fin de tener a la población dependiendo de sus dádivas y favores. Cambian bolsas de comida por incondicionalidad. Este es un gobierno que si bien tiene origen democrático, aunque seriamente cuestionado, en su desempeño se ha deslegitimado, ha violentado elementales normas legales ordinarias y orgánicas y de la Constitución que es la madre de las leyes y de donde se desprende nuestro ordenamiento. Además ha perseguido, encarcelado, torturado y hasta asesinado a la disidencia, con frecuencia desconoce los derechos humanos y la dignidad de la persona humana.

El 10 de enero próximo concluye este periodo constitucional y deben celebrarse libérrimas y democráticas elecciones. Ahora bien, el señor Presidente se siente reelecto para el siguiente periodo producto de una farsa y monstruosa actividad electoral realizada en mayo pasado con la grosera e insólita complicidad del CNE y el TSJ. Para el 80% del país no está reelecto y para la inmensa mayoría de las naciones del mundo libre tampoco. Todos los organismos internacionales han manifestado su desconocimiento a esa "reelección". Así que si persiste el Presidente en asumir un nuevo mandato se le presenta al país una seria y bastante delicada situación. Pues estaríamos en presencia de un usurpador y toda usurpación es inexistente y sus actos son nulos.

Hay quienes piensan que como estaríamos en una situación de facto hay que también recurrir a los hechos para enfrentarla, toda vez que por la vía de la oración, por muy fortificante y eficaz que ella sea será difícil. Entiendo muy bien que a quien nos está tirando piedras no le podemos responder con margaritas, pero hay que hacer aunque sea el último esfuerzo de estos días en resolver este delicado asunto hablando, dialogando, a pesar de la ingrata experiencia que se tiene.

Ante esta infeliz coyuntura me parece que deberíamos explorar dos salidas: el diálogo, para alcanzar acuerdos que la subsanen y/o la desobediencia ciudadana.

Ante la cercanía del 10 de enero y la fundada desesperación nacional, parece que el diálogo, en primera instancia es lo recomendable por ser la más rápida a la que podemos recurrir. El diálogo es entre gobierno y oposición y es necesario que ambos estén de acuerdo en realizarlo YA, antes del 10 de enero. Si el diálogo se produce la agenda de la oposición , entiendo será: Un gobierno colegiado de transición que asuma el 11 de enero inmediato, con tiempo definido y que en su oportunidad, que no debe ser tan tarde, convoque a libres y democráticas elecciones generales para iniciar la reinstitucionalizacion del país; extinguir la inconstitucional Asamblea Constituyente, mientras reconocer la Asamblea Nacional como único órgano legítimo en su origen y desempeño, designar nuevos Magistrados del TSJ, nuevos Rectores del CNE y nuevas cabezas de los órganos que integran el llamado Poder Moral (Fiscal General, Contralor General y Defensor del pueblo) que de moral no tiene absolutamente nada. Si ello se produce creo que la Republica ha sido honrada.

De el diálogo no realizarse o de producirse sin resultados satisfactorios, necesariamente nos queda el camino de la desobediencia ciudadana (entiéndase bien, hablo de ciudadana y no solamente civil). Ella, la desobediencia, es absolutamente constitucional y perfectamente en este tiempo justificada. Debe ser nacional y activa que supone UNIÓN, organización, criterios bien claros y de un liderazgo, seguramente colectivo que sea capaz de conducir civilizadamente la toma de las calles del país sin retorno hasta tanto se logren los objetivos que el bien de la nación reclama. La conducción adecuada es fundamental para evitar descarrilamientos fáciles de presentarse que podrían traer males mayores.

El país no soporta un día más este régimen, por eso en lo del diálogo debemos insistir, que repito es un recurso de rápida realización. La desobediencia prevista en nuestra Constitución en los artículos 333 y 350 supongo nos llevaría más tiempo, máxime cuando lamentablemente nos encontramos fracturados y cayéndonos a palo entre nosotros.

Sé que la idea primera, la del diálogo, a lo mejor no sea bien recibida por el extremismo opositor, que al igual que el gobierno nosotros también lo tenemos, y me tilden de sospechoso, prefiero mil veces hablar que volver a ver nuestras calles cubiertas de sangre.

Guardando la distancia es bueno recordar que John F. Kennedy (para la época Presidente de los Estados Unidos) y Nikita Kruschov (Primer Ministro ruso) evitaron la tercera guerra mundial, que hubiese sido desastrosa para la humanidad y aún viviríamos sus consecuencias, cuando decidieron dialogar y llegar a acuerdos sobre la base de misiles nucleares instalada por Rusia en Cuba y la de los Estados Unidos en Turquía. Este fue el momento más álgido que se produjo en la llamada "guerra fría " en 1962. Ellos fueron capaces de dialogar siendo enemigos jurados y firmemente enfrentados, lo hicieron, es verdad por sus intereses, pero le evitaron al mundo una hecatombe. ¿ No podemos nosotros dialogar por el bien de nuestro país?.

En mi dilatada vida política he recibido y afortunadamente aprendido muchas enseñanzas, entre ellas la reina de todas: vocación de servicio, pero también a dialogar, a poner la voluntad necesaria y aceptable para lograr espacios de coincidencias digeribles por las partes, a ceder para recibir y capacidad de tolerarnos en medio de nuestras diferencia, se entiende que todo ello es en plena sintonía con el país que nos vio nacer y/o nos cobija

Intentemos el diálogo, el es una vía pacífica, civilizada y recomendable para superar las diferencias. Mientras más difícil y exasperante sea el acontecer, más diálogo se necesita y además es la vía que si nos la proponemos , mañana mismo puede iniciarse. Se supone que el gobierno va a concurrir, sino es así o si se produce y no hay resultados satisfactorios, el camino será la desobediencia. Jamás podemos permitir que un usurpador se mantenga en la Presidencia de nuestra República.

 5 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política número 145

Finaliza el presente año 2018 como el peor de lo que va del siglo XXI y quizás del pasado siglo XX, no me atrevo a señalar el XIX porque existen suficientes evidencias históricas que indican que durante ese siglo nuestro país sufrió bastantes penalidades que bien podrían superar la situación presente. Pero, a diferencia de otras épocas, los venezolanos cerraban el año con la esperanza de que el próximo sería mejor, no es el caso de este que está por concluir.

El éxodo de más de tres millones de venezolanos y la perspectiva de que el próximo sume, al menos, un millón más, constituye la mejor evidencia de la pérdida de esperanza que afecta a buena parte de la nación que sale del país para buscar, precisamente, la esperanza de un futuro mejor que no lo aprecia actualmente en el corto y mediano plazo a menos que se produzca un cambio de gobierno que inicie la recuperación de lo que aún queda de país.

Pero esta desesperanza no es infundada. La revolución bolivariana quedará para la historia como lo peor que ha ocurrido a nuestro país y, últimamente, a cualquier país del mundo. El portento de sumir a una nación con todo tipos de recursos para estar dentro de los países más desarrollados del planeta en un territorio abatido por la miseria, la tristeza y la desesperanza, comienza a ser estudiados por las facultades de economía más prestigiosas del mundo como un fenómeno de lo que se debe hacer para destruir un país sin necesidad de ir a una guerra o que lo arrase una catástrofe natural de gigantescas proporciones.

La destrucción suicida de la gallina de los huevos de oro, como lo es la estatal petrolera, prácticamente nuestra única fuente de ingresos de divisas, sólo puede ser obra del resentimiento social, la ignorancia y la mediocridad de la clase gobernante devenida en mafias económicas con vinculaciones al narco tráfico internacional y un completo desamor por el país que le dio la oportunidad de gobernar. El resultado no puede ser peor: una hiperinflación galopante con una depresión económica que ha acabado con el poder adquisitivo de cualquier ingreso o salario mensual que se cobre en bolívares, por lo que más del 80% de la población técnicamente está por debajo de la línea de la pobreza o está en vía de ella si no se aplican los ajustes inmediatos que se requieren.

La magnitud del desastre se puede apreciar con la siguiente comparación: en el 2002 el ingreso promedio mensual de cualquier profesional y empleado del gobierno se situaba en los 1.600,00 US$, unos 53 US$ diario, actualmente, con suerte para algunos, podrían ser 10,00 US$ al mes o sea 0,33 US$ diarios, muy lejos de los 1,25 US$ diarios que estipulan los organismos internacionales para estar por encima de la línea de la pobreza. Claramente se hace obvio que le problema no es de precios altos sino de la falta de capacidad adquisitiva de la mayoría de la población.

Esta tragedia se complementa con una clase política opositora que, hasta ahora, se ha mostrado dispersa e incapaz de entender el momento político que le ha tocado vivir. Después de 20 años de revolución está comenzando a entender que para poder gobernar deben desalojar al régimen y para eso deben unirse en una estrategia común apartándose de sus diferencias ideológicas y ganarse el favor de las masas, favor que ganaron en diciembre del 2015 y luego hicieron todo lo posible para perderlo. Sin embargo, hay que darle el crédito que se han mantenido bajo el manto constitucional y esto ha servido para lograr el apoyo y reconocimiento internacional, reconocimiento que perdió el régimen al violar, sistemáticamente, preceptos constitucionales fundamentales, especialmente, los referidos a los derechos humanos y la inobservancia de los lapsos y garantías electorales previstos para los últimos dos años, situación que condujo al régimen y, especialmente, a la presidencia de la República a un estatus de ilegitimidad de origen que se acentuará el próximo 10 de enero cuando finaliza constitucionalmente el periodo presidencial vigente.

Pero si hay algo positivo este año por finalizar, fue la decidida participación política de la sociedad civil organizada la cual, aún también, con sus propias divergencias y visiones de país confluyeron en el aspecto medular de que sin unidad de propósito – cambiar al gobierno – difícilmente se podrá comenzar a superar la crisis de gobernanza que nos agobia. La estructuración del denominado Frente Amplio Venezuela Libre aglutinando dentro de su seno la mayoría de los partidos político (o los que tienen mayor representación en la Asamblea Nacional) con los sectores más representativos de la sociedad civil organizada (Academias, Iglesias, Empresariados, Sindicatos, etc.) y grupos importantes del chavismo disidente, es el evento más importante en busca de lo que se ha denominado “unidad superior”, que puede cumplir con tres aspectos fundamentales para lograr el cambio político el próximo año:

  1. Un mensaje claro y esperanzador de cómo se puede comenzar a salir de la crisis una vez logrado el cambio de gobierno, este plan ya se expuso el pasado 19D en Caracas y existe un gran consenso en torno a la propuesta;
  2. Un líder comprometido en cumplir el plan de recuperación y los parámetros que se acordaron con el actual régimen para la transición democrática - condición que no se ha oficializado pero existen indicios de estas negociaciones con representantes de la comunidad internacional, el régimen y la oposición trabajando en este sentido- La escogencia de este líder no se ha definido, y mejor es así, pero dependerá del tipo de negociación que se acuerde entre las partes;
  3. Organización electoral de la oposición. Este aspecto debe ser retomado a la brevedad del tiempo, la negociación en alguna etapa exigirá una medición electoral y el régimen tiene su maquinaria electoral, no así la oposición cuyo padrón electoral ha sido diezmado por la diáspora de los dos últimos años:

Con esto en mente, llegará el 10 de enero del 2019, cuando el gobierno quedará ilegitima e ilegalmente en funciones y será entonces cuando la Asamblea Nacional deberá tomar la decisión política que obligue a la transición siempre en el marco de la Constitución, para esto el artículo 71 constitucional tiene particular relevancia, el mismo establece: “Las materias de especial trascendencia nacional podrán ser sometidas a referendo consultivo por iniciativa del Presidente o Presidenta de la República en Consejo de Ministros; por acuerdo de la Asamblea Nacional, aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes; o a solicitud de un número no menor del diez por ciento de los electores y electoras inscritos en el Registro Civil y Electoral“.

Otros artículos constitucionales se refieren a la falta absoluta del presidente y a los mecanismos para su reemplazo, sin embargo, no prevé nada para la situación particular de un presidente electo de manera inconstitucional y que pretende continuar un nuevo periodo, por lo que aquellos que plantean que sea el presidente de la AN quien asuma la presidencia y convoque nuevas elecciones en un periodo de 30 días pueden estar incurriendo en errores de interpretación de la Constitución.

Siendo que el artículo 5 constitucional también establece: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.”, la AN, en función de lo que establece ambos artículos citados y la situación de ilegitimidad del gobierno debería ordenar y organizar un referendo consultivo con el propósito de preguntar al soberano: a) Si rechaza la pretensión del presidente y su gobierno de continuar un nuevo periodo presidencial por 6 años y b) si acepta que se convoquen elecciones para elegir un nuevo presidente para el presente periodo constitucional.

Con esta ruta electoral, pacífica, democrática y constitucional se evitaría: 1) Nombrar al presidente de la AN como presidente interino, situación que aprovecharía el régimen de facto y la ilegitima ANC para acusarlo de usurpación de poder; 2) nombrar a un presidente sin ninguna posibilidad de que pueda efectivamente asumir sus funciones transitorias (a menos que la FAN lo reconozca) y 3) que el régimen disuelva a la AN. La comunidad internacional, sin dudas, rechazaría las acciones del régimen ante cualquiera de estas eventualidades o sus variantes, pero también consideraría si efectivamente el procedimiento es constitucional.

La ruta consultiva que aquí se propone, dejaría en manos del poder ciudadano y soberano tal decisión y el régimen de facto, aunque ciertamente por su naturaleza lo rechazaría, le sería más difícil la argumentación en contra y más difícil aun, disolver la AN.

Finalmente, si se toma esta decisión, la oposición democrática podría tener la posibilidad, especialmente si se realiza el referendo consultivo, de obligar al régimen a sentarse en una mesa de negociación que conduzca a un gobierno de transición democrática.

En la posibilidad de este escenario queda una incógnita: ¿Están los factores democráticos en condiciones de conducir este proceso?

@lesterllopezo 24/12/18

 7 min


Nos acercamos a los 300 años de dialogo infinito con el pensamiento, la civilidad, la cultura y el conocimiento, desde que el Rey Felipe V,(1721) decretara la génesis de lo que es hoy la Universidad Central de Venezuela.

Orgullosa, altiva y libre puede presumir , como los griegos antiguos de la Escuela filosófica de la Academia , quienes la valoraban como el lugar donde solo se exigía como requisito el intelecto de los invitados para discernir sobre los asuntos debatidos en los simposios habituales de la época, que incluían “ la posibilidad d gobiernos maravillosos”

Siguiendo con el parangón de la Academia Griega, donde descollaba la inmensa figura de Platón, en cuya entrada un escrito advertía , “Nadie entre que no sepa de geometría” . Consideraban sus maestros que ello era un signo de autonomía). decimos que en la UCV lo primero que descubrimos al ingresar , es que nadie debe entrar sin estar dispuesto a preservar la misma libertad disfrutadas por aquellos filósofos y aceptar que no existen razones únicas , ni absolutos en el ámbito del conocimiento . Este es ilimitado, abierto y libre como corresponde a una de las Instituciones más antigua del país, desde donde comenzó el difícil proceso de construir la cultura de la civilidad nacional, base esencial de la democracia y el pensamiento libre.

Distinto a lo que ocurre con la Universidad venezolana, no tenían los griegos antiguos enemigos internos que pretendieran destruir su propia civilización. La amenaza provenía del militarismo externo, representado por los persas, a su rey Jerjes a quien molestaba la cultura y la libertad de aquellos: “un imperio basado en el poder absoluto y militar no podía permitir la existencia de una sociedad formada por hombre libres que además pensaban”.

Como puede apreciarse es muy antigua la lucha contra el oscurantismo.

La Casa que Vence la Sombra es fiel continuadora de los esfuerzos de siglos por trascender el umbral del oscurantismo, abundan ejemplos en su extenso historial, cercano al tricentenario, que sirven de testimonio al compromiso de la UCV por la civilidad y la democracia. Ha sido bastión irreductible de esos valores y tesonera para hacer de ellos parte inmanente y constante de la sociedad venezolana.

La comunidad ucevista de hoy, no desmerita ese noble historial, gracias a ella todos reconocen que el talento acumulado por siglos , renovado constantemente , y el compromiso de la UCV con la Democracia y el País es una poderosa valla contra el oscurantismo persa del Siglo XXI.

En la Casa Docta predomina el coloquio reflexivo y fructífero, donde no hay lugar para el pensamiento único ni dogmas. Los filósofos que oían atentos a Platón, con el derecho a refutarle, se sentirían libres y ciudadanos respetados en nuestra Universidad Central de Venezuela

El País puede celebrar sin reservas y con mucho orgullo los 297 años de una de sus instituciones ms nobles y dignas e impermeable a desalientos y al oscurantismo persa del Siglo XXI

22 de diciembre de 2018

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Carlos García Soto

Este 18 de octubre dirigentes políticos, académicos y técnicos presentaron la primera parte del proyecto “Plan País”, un esfuerzo para mostrar a la opinión pública un conjunto de propuestas para solucionar la grave crisis socioeconómica que atraviesa el país.

Uno de los grandes riesgos de una larga etapa de desmantelamiento institucional y de crisis socioeconómica es la desesperanza alrededor de un proyecto de país distinto. La constatación de las consecuencias del modelo, que se traducen en formas tan diversas como el colapso de la infraestructura hasta la escasez de medicinas o la hiperinflación, podrían llevar a una renuncia sobre cualquier reflexión acerca de cómo reconstruir.

Afortunadamente, pareciera que ese no es el caso venezolano. Desde que se empezaron a ver los signos más palpables de la crisis, investigadores, profesores, profesionales de distinto signo, aquí y en el extranjero, han intentado reflexionar sobre qué nos pasó y cómo reconducir la sociedad venezolana. En algunas ocasiones, el esfuerzo ha sido realizado por un profesor o investigador en solitario. Pero en muchas otras oportunidades se ha tratado de esfuerzos colectivos, dirigido a interpretar el país desde las distintas aristas.

Es realmente difícil seguir el paso a la cantidad y calidad de bibliografía que se ha producido en el país sobre cómo reconstruir. Pretender realizar una lista exhaustiva, en sí mismo, ya sería una extraordinaria, pero difícil meta. Pero, para tener tan sólo una aproximación lejana de lo que se ha investigado y publicado durante estos años, sirvan estos ejemplos, entre muchos otros, de proyectos académicos que han reflexionado sobre el país:

-Patricia Márquez y Ramón Piñango (editores), En esta Venezuela. Realidades y nuevos caminos, Ediciones IESA, Caracas, 2003.

-Equipo Acuerdo Social (coordinadores), Venezuela: un acuerdo para alcanzar el desarrollo, Acuerdo Social, Caracas, 2006.

-Pedro A. Palma (coordinador), Propuestas a la Nación, Academias Nacionales de Venezuela, Caracas, 2011.

-Ronald Balza Guanipa (coordinador), Venezuela 2015. Economía, Política y Sociedad, Konrad Adenauer Stiftung-Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 2015.

-Benigno Alarcón Deza y Sócrates Ramírez (coordinadores), La consolidación de una transición democrática, Universidad Católica Andrés Bello, Caracas, 2018.

Como puede verse, esa pequeña muestra sirve para ilustrar el trabajo que se ha hecho para pensar sobre cómo reconstruir, desde diversos sectores, desde diversas perspectivas, a distintos alcances. Al punto, que estudios publicados en, digamos, 2016, ya necesitan de importantes actualizaciones en data y enfoque. Ni qué decir de investigaciones realizadas en los años previos a 2012. Pero, como sea, es un esfuerzo cuantitativo y cualitativo que han realizado profesores, investigadores, Universidades y otras instituciones está allí, al servicio de la reconstrucción institucional, social y económica.

Por otra parte, varias Cámaras empresariales han venido realizado diagnósticos y propuestas para algunos sectores claves de la economía. Por ejemplo, Conindustria presentó este año el libro colectivo Hacia una Venezuela industrializada: la ruta, bajo la coordinación de Juan Francisco Mejía Betancourt. Por señalar otro ejemplo, la Cámara Venezolana de la Construcción, bajo la dirección de su Presidente, Juan Andrés Sosa, ha preparado un completo informe para la reactivación del sector construcción, titulado Construyendo la Venezuela que queremos.

Aquí mismo en Prodavinci se está impulsando el proyecto Economía venezolana: una discusión pública, que está recogiendo los análisis y propuestas de una cantidad muy importante de economistas.

Por ello, los venezolanos debemos sentirnos orgullosos de no haber sido indiferentes: hay un consenso sobre lo que hay que hacer, que está sustentado en diversas reflexiones, investigaciones, análisis que vienen realizándose desde hace bastantes años. Prácticamente para cada gran tema de la crisis socioeconómica, y luego para cada sector, hay estudios que han hecho el respectivo diagnóstico, y su correspondiente propuesta.

En este contexto, cobra mucha importancia el proyecto “Plan País”, del que ya se ha anunciado la primera fase. A diferencia de otros proyectos como los que hemos reseñado, en este proyecto la Asamblea Nacional ha tomado un rol impulsor, como se vio en el acto de presentación, lo que supone la coordinación entre la dirigencia política y quienes pueden prestar el apoyo técnico para la formulación y ejecución de políticas públicas.

Según las reseñas periodísticas, el “Plan País” contiene propuestas para cada uno de los aspectos de nuestra crisis económica, desde el déficit fiscal, hasta la crisis en el sector hidrocarburos, pasando por los controles cambiario y de precios, que tanto daño han causado. Anuncia esquema de plan integral para la recuperación económica.

Sin duda, el “Plan País” es una ocasión importante para que la dirigencia opositora muestre consenso alrededor de unas ideas fundamentales, como un instrumento para el consenso no sólo económico, sino también político, y como un esfuerzo de trabajo conjunto entre la dirigencia política y los otros sectores de la sociedad.

Y eso es una excelente noticia para el país.

Prodavinci

23 de diciembre de 2018

https://prodavinci.com/plan-pais-un-esfuerzo-de-consenso-en-torno-a-la-c...ín+diario+Prodavinci&utm_campaign=66ebaeb993-EMAIL_CAMPAIGN_2018_12_23_08_18&utm_medium=email&utm_term=0_02b7f11c26-66ebaeb993-195301721

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Futbolistas y políticos tienen la mala costumbre de involucrar el nombre de Dios en sus éxitos o fracasos lo que no debe extrañar pues tanto la política y el fútbol están sometidos a las incertidumbres, a las contingencias, a las imprevisiones. Y donde la certeza no reina deseamos en nuestra impotencia una mano divina que nos guíe.

Ahí, y solo ahí, es cuando tantos se acuerdan de Dios y le piden su gracia, compensación de humanas debilidades. Pero Dios no interviene fuera de nosotros y al parecer tiene buenas razones para que así sea. Una de ellas es qué si hay Dios, Él nos regaló la libertad de decidir, libertad imposible sin el uso de su otro gran obsequio: el pensamiento. Porque si no nos hubieran regalado el pensamiento, no podríamos decidir nada, como nada deciden otras existencias del universo. O en términos más rigurosos: no sólo existimos, además somos. Y el ser sólo puede ser siendo en el tiempo. (Heidegger)

Para decirlo de modo casi agustino, en el tiempo hay múltiples dimensiones entre las cuales vislumbramos solo a dos. La del tiempo eterno que no nos pertenece, y la del tiempo finito de la lógica que sigue a Cronos y por eso es crono-lógica, y por lo mismo, un tiempo que sólo puede ser medido en modesta escala humana. Por lo tanto, es un tiempo circunstancial, impreciso, indefinido, en fin, imperfecto. Es también el tiempo del reino de este mundo: un mundo entre infinitos que lo circundan. A ese mundo y no a otro pertenece la vida política.

Desde la perspectiva puramente religiosa, en cambio, muchos han sido asaltados por la misma pregunta: ¿Cómo Dios si es misericordioso pudo haber permitido tantas maldades, entre ellas el Holocausto y el Gulag? La respuesta es: No: No fue Dios quien permitió esas maldades. Esas maldades fueron permitidas y realizadas por los humanos, no por Dios. Pero ¿no fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios? -preguntarán los dogmáticos-.

La respuesta teo-lógica dice lo siguiente: la imagen y semejanza se expresan a través de la presencia de Dios, no de su ausencia. Luego, el ser humano es libre de decidir vivir con la presencia o con la ausencia de Dios.

Esa libertad nos la dio la Creación. Gracias a esa libertad podemos asumir en toda su radicalidad el dilema hamletiano: Ser o no ser. Ser en la vida o ser en la muerte. Ser en Dios o ser en contra de Dios

¿Dios no está entonces en todas partes? Sí; pero siempre que lo dejen pasar. El siempre golpea en la puerta antes de entrar. Frente a Él todos somos soberanos.

De ahí que cuando Jesús dijo, “mi reino no es de este mundo”, no dijo que este mundo no debía ser vivido. Dijo simplemente que este mundo debe orientarse por y hacia el mundo de Dios. Imperativo que a su vez podemos entender de dos modos diferentes.

Uno, en sentido literal –como hicieron los esenios judíos y después las ordenes mendicantes y penitentes del cristianismo– abandonando la vida en la propia vida. La otra posibilidad, la dinámica, la viviente, es luchar en este mundo en contra de todo lo que se opone al de Dios (que es el del pensamiento que lleva al espíritu). Esto es, luchar por la verdad en contra de la mentira, por lo naciente en contra de lo muriente, por el amor en contra del odio. Así lo entendió San Pablo cuando afirmó que El Katechon (el enemigo absoluto, el anti-Dios) es la fuerza que nos sostiene (detiene) y permite luchar en contra de la muerte (el Mal, el demonio)

Por lo demás eso es lo que hacemos todos los días. En cada minuto que pasa luchamos en contra del mal y de su madre, la muerte. Si corto la rama de ese árbol, lucho por la luz en contra de la oscuridad. Si limpio el suelo, lucho en contra de la suciedad (impureza). Si como ese pan, opto por la subsistencia. Más aún: en cada partícula elemental tiene lugar una lucha sin cuartel entre la vida y la muerte. O lo que es casi igual: entre el bien y el mal.

Lo mismo ocurre en la escena política. Allí también, como en toda actividad humana, se encuentran presentes las fuerzas de la vida y las de la muerte. Y a veces vence la muerte, de eso no me cabe ya ninguna duda

El cumplimiento de la Ley religiosa –como entendieron algunas corrientes del fariseísmo- no es un fin en sí sino un medio para facilitar el encuentro del ser con el Ser. Max Weber lo entendió muy bien cuando afirmó en su “Política como Profesión” que con el Sermón de la Montaña no podemos hacer política. Pero tampoco, agrego yo, podemos hacer política olvidando los mandatos legados por las religiones. Esos no son, por cierto, políticos; y menos que religiosos, son morales. Pues, para decirlo de nuevo con Weber: la política no es la moral, pero sin moral no hay política. Los fundamentos de la política –es lo que quiso decir Weber- no son políticos.

Hay por lo tanto que tener en cuenta que si la política no es religión, nació en un universo religioso. De ahí resultó inevitable que hacia el espacio de la política fueran transferidas nociones religiosas, o lo que es igual, que la vida política fuera vivida en algunas naciones como una “verdadera religión”. No, no estoy hablando del Islam. Me refiero a naciones occidentales en las cuales pueblos en condición pre-política (bárbaros, según los griegos) han creído encontrar en políticos alucinados por misiones ultraterrestres, la imagen de profetas redentores quienes invocando el nombre de Dios ofrecen el cielo sobre la tierra.

Derribar (derrocar, derrotar) los falsos ídolos, bajo esas circunstancias, más que una tarea religiosa, es una obligación política.

Polis

Diciembre 23, 2018

https://polisfmires.blogspot.com/2018/12/fernando-mires-dios-no-se-mete-...

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Carlos Raúl Hernández

A Jean y Eleonora

Incluso en el país del odio debiera haber Navidad, si no con la tranquilidad de la democracia, si para dejar que la gente que los tiene viva de recuerdos, y los que no, de esperanzas. Pero el Atila colectivo desde hace un cuarto de siglo y hasta hoy domingo, pisotea cualquier retoño. Roto en Venezuela el cántaro de Pandora, que nunca fue una caja, no aparece aún el trapito verde con aroma de reingreso al carril perdido, la esperanza de la razón y del corazón, como diría un poeta. Junte en un texto las palabras pájaro, barco, corazón, alma, y tendrá un lindo poema de Benedetti.

La importancia simbólica del corazón en la cultura, la inagotable variedad de noblezas asociadas con él, amor, voluntad, coraje, carácter, esfuerzo, bondad, comienzan porque para Aristóteles, fundador del pensamiento, en este órgano radica el aparato pneumático, encargado de recoger las sensaciones de los cinco sentidos y trasmitirlas al alma. Aristóteles da un paso gigante en la evolución del conocimiento al producir una respuesta de cómo se relacionan el mundo sensible y el de las ideas, que supera la oposición absoluta entre ambos concebida por su maestro.

Si no hubiera una conexión, los dos componentes del hombre, sustancias opuestas, no tendrían ningún punto de contacto y el espíritu pasaría a través del cuerpo sin tocarlo, lo traspasaría como en las películas. Ese gozne es el corazón que articula la fuerza vital inmaterial con el cuerpo, que sin alma es inerte, está muerto. Como la transmisión de un carro, conecta la aceleración del motor con las ruedas. Así transfiere vida a la carne, capacidad de movimiento por medio de la circulación sanguínea, y en proceso inverso el alma percibe, siente el mundo material que se trasmite por la piel, los ojos, los oídos.

Esta cruel melancolía

En el alma, las sensaciones se transforman en pensamientos a los que Aristóteles llama fantasmas o fantasías. El enamoramiento, por ejemplo, ocurría porque una mujer con la regla se miraba al espejo, dejaba en él una película invisible de mínimas gotas de sangre que penetraban por los ojos, llegaban al corazón de un hombre y formaban un fantasma que se apoderaba de él. La víctima se debilitaba y podía morir de melancolía negra, enfermedad también llamada hereos (término que designa un tipo de demonio), y una particular manera de calificar al mundo femenino. Al aquejado de ese mal lo domina el fantasma que lo había seducido.

Y por no poder entenderlo, semejante poder de una mujer sobre un hombre, causaba odio, miedo y rabia. En la Edad Media la melancolía erótica de los varones tuvo fascinantes y terribles implicaciones antifemeninas, asociada a maleficios, magia negra, pacto con el Diablo y demás crímenes. El hereos o despecho trae “omisión del sueño, de la comida y de la bebida, todo el cuerpo se debilita salvo los ojos… Sin tratamiento, los enfermos se hacen maniáticos y mueren”. Deambulan con el pulso alterado, pierden capacidad de atención y para actuar.

El médico prescribe relaciones con varias mujeres, viajes, excursiones, consumir alcohol, hacer ejercicio. Si no mejora, se contratará una vieja arpía para que consiga un trapo lleno de sangre menstrual y se lo restriegue en la cara al paciente mientras grita “ella es esto, suciedad, es una asquerosa como todas” en el entendido que las mujeres son “un mal de la naturaleza” como reza el más insigne manual de cacería y tortura de brujas, el Malleus Maleficarum. Si después de eso no se curaba, entonces no estaba poseído por el fantasma de la amada sino por el demonio en persona.

Esclavo de un fantasma

El enfermo de melancolía negra o hereos, se debilitaba, se deshacía en el dolor, pero no sus ojos. La malignidad entraba por ellos y a través del nervio óptico tomaba el cerebro y derribaba la autoestima. Se salvaban los ojos porque el espíritu obsedido los necesitaba para buscar o mantener contacto angustioso con su dominadora. Un poeta del primer Renacimiento se preguntaba: “¿cómo esa mujer tan grande puede entrar por mis ojos, tan pequeños?” y los médicos respondían que no era ella directamente la que imperaba en el infeliz, sino que lo hacía por medio de su fantasma y algunas prendas que él le quitaba con autorización o subrepticiamente.

Él atesoraba pañuelos, relicarios, prendas de vestir, mechones de pelo. En la magnífica y terrible leyenda artúrica, el valiente e invencible Lancelot colapsó ante un peine con los dorados rizos de Ginebra, “la sombra blanca” y, mujer al fin, causante de la aniquilación del reino de Camelot. Ellas siempre eran culpables de desgracias y los hombres víctimas inocentes o en todo caso propiciatorias, por lo menos hasta la aparición del arquetipo de Don Juan. El enamorado obsesivo era víctima de una brujería o de la posesión del fantasma destructivo de una mujer. Don Juan, el burlador, será la antítesis.

Pero en otra rama de la pasión medieval, que la literatura llamó amor cortés o cortesano, a ellas se las presenta como tiranas, despectivas, sádicas con los pobres caballeros que sucumbían a su embrujo. Se trataba de embelesos masculinos adúlteros y no correspondidos por mujeres casadas, y hasta un hombre tan serio como Petrarca, se hace la víctima: “Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra/ni me retiene ni me suelta el lazo/ y no me mata amor ni me deshierra/ ni me quiere ni quita mi embarazo”.

@CarlosRaulHer

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