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Opinión

Moisés Naím

Uno ya llegó al poder y el otro parece que está por llegar. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) será el próximo presidente de México y Jair Bolsonaro (Bolso) lo puede ser de Brasil. El éxito político de estos dos líderes nos dice mucho del mundo de hoy.

Las diferencias entre el mexicano y el brasileño son profundas y sus parecidos reveladores. Sus orígenes, carreras políticas, ideologías, estilos y propuestas son radicalmente opuestas. López Obrador es de izquierda y Bolsonaro de derecha. AMLO ha antagonizado a los empresarios, mientras que Bolso promete una política económica liberal. También ha declarado una feroz guerra sin cuartel contra los criminales, mientras que López Obrador habla de una amnistía. A Bolsonaro le gustan los militares y a López Obrador los sindicalistas. Los medios de comunicación suelen caracterizar a Bolsonaro como homofóbico, misógino, sexista y racista. Naturalmente, está en contra del aborto, y del matrimonio entre personas del mismo sexo. AMLO, en cambio, elude fijar posición sobre estos temas y dice que “consultará al pueblo”. Jair Bolsonaro admira a Donald Trump y detesta a Hugo Chávez, mientras que Andrés Manuel López Obrador es cauteloso en su relación con Trump, quien habitualmente ofende a los mexicanos.

Sobre Venezuela, el presidente electo de México se ha cuidado mucho de expresar simpatías hacia Hugo Chávez o su revolución bolivariana, cosa que no han hecho algunos de sus colaboradores, conocidos por su solidaridad con el régimen venezolano. En una de sus primeras declaraciones, Marcelo Ebrard, el secretario de relaciones exteriores de López Obrador, anunció que su Gobierno tratará la crisis venezolana como un asunto interno de ese país y no intervendrá en su política doméstica. En cambio, el general Hamilton Mourão, quien será el vicepresidente de Brasil si gana Bolsonaro, ha dicho que ellos no reconocerán al Gobierno de Nicolás Maduro y que apoyan un cambio de régimen en Venezuela.

Las semejanzas de AMLO y Bolso son tan interesantes como sus diferencias. Ambos llegan al poder gracias a tendencias globales que están rompiendo con la política y los políticos tradicionales en todas partes. Los dos se presentan ante los votantes como outsiders, como políticos excluidos y hasta ahora victimizados por quienes AMLO llama “las mafias del poder”. Sus campañas se basan en el despiadado ataque a un sistema con el cual, según ellos, nada han tenido que ver. Esto último, por supuesto, no es cierto. Ambos son políticos profesionales de larga trayectoria. AMLO militó desde joven en el hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde ocupó importantes cargos. Durante cinco años gobernó la populosa capital de México y fue candidato presidencial en las últimas tres elecciones. Bolsonaro, por su parte, ha sido diputado por casi tres décadas y tres de sus hijos ya son políticos exitosos.

Pero que ambos se presenten como candidatos “antisistema” no tiene nada de particular. Es lo que hay que hacer para ganar elecciones en estos tiempos. Es una tendencia mundial. Reina la antipolítica, el rechazo popular hacia todos los líderes y partidos que hayan estado cerca del poder. No es de sorprender, por lo tanto, que los políticos se estén disfrazando de nuevos y de personas sin culpa alguna de los males que tienen hartos a votantes cuyo mantra, ya universal, es: “Que se vayan todos”.

Desde esta perspectiva, AMLO y Bolso son candidatos normales.

Lamentablemente, en estos tiempos también se ha hecho normal que ganen elecciones candidatos que muestran una profunda antipatía por las normas e instituciones que limitan el poder del presidente. Socavar la independencia del congreso, sembrar el poder judicial con jueces amigos, atacar a medios de comunicación críticos con el Gobierno, crear canales alternativos de comunicación que son afines al presidente, así como el abundante y frecuente uso de mentiras que enardecen y fomentan la polarización son, tristemente, parte del menú político que vemos de Hungría a Tailandia y de Estados Unidos a Turquía.

Tanto Bolso como AMLO han tenido actuaciones y han dicho cosas que revelan que, en esto también, son políticos normales de estos tiempos.

Esta guerra mundial que busca debilitar los pesos y contrapesos que limitan el poder presidencial se beneficia mucho de la profunda desilusión que muestran los votantes por la democracia. Más de la mitad de los brasileños afirma que aceptaría un Gobierno no democrático si “soluciona los problemas”. Las mismas actitudes se encuentran en México.

La búsqueda del proverbial hombre fuerte que sea nuevo y luche contra la corrupción, los criminales y que le dé esperanza a sociedades traumatizadas por terribles niveles de violencia, domina las preferencias de los votantes en Brasil y México. Ofrecerse como el mesías salvador del país gana más votos que hablar de instituciones que limitan el poder presidencial y protegen al ciudadano, independientemente de quien sea el presidente. Esto lo han entendido bien Bolso y AMLO.

Twitter @moisesnaim

13 octubre 2018

El País

https://elpais.com/elpais/2018/10/13/opinion/1539452431_856891.html

 3 min


Astrid Prange

De repente todo va muy rápido. Durante años fracasaron los intentos de reconocer a Óscar Romero como mártir. Desde que en 2013 el latinoamericano Jorge Bergoglio se convirtió en el papa Francisco, el proceso recibió un nuevo impulso. En 2015, el arzobispo salvadoreño Romero, asesinado en 1980, fue beatificado. Tres años después, la canonización tiene lugar en la Plaza de San Pedro.

En su nativo El Salvador, Romero ha sido venerado durante mucho tiempo como un héroe nacional y un defensor de la paz y la justicia. Su tumba en la catedral de San Salvador es para muchos un lugar de peregrinación. E incluso en el momento de la beatificación, el jefe de Estado de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, lo dejó claro: "¡América Latina tiene finalmente un santo! Que su ejemplo contribuya a la transformación del país".

Internacionalmente, el clérigo, que hizo campaña por la población rural empobrecida en su tierra natal y predicó contra la violencia de los militares, goza de gran reconocimiento. En 2011, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se arrodilló ante la lápida del "Obispo de los pobres". Las Naciones Unidas dedicaron un día de honor a Romero. El Parlamento de El Salvador lo nombró en el 2000 "hijo predilecto".

En una Iglesia fuertemente cuestionada, la canonización del asesinado obispo salvadoreño levanta un modelo de pastor y es también un signo de respaldo a las corrientes más progresistas de la Iglesia latinoamericana. (12.10.2018)

En El Vaticano, sin embargo, Romero tuvo hasta la elección del Papa Francisco en marzo de 2013, pocos defensores. Los sacerdotes y obispos que pedían una revolución social, que no aceptaban la pobreza de sus fieles como un castigo divino, sino que querían aliviarla con ayuda de Dios, no tenían opciones de ser beatificados o canonizados. Pero "mucho antes de la canonización eclesiástica, los fieles, los católicos de Latinoamérica, ya hablaban de 'San Romero de América' al referirse a él", explica a DW Michael Huhn, experto en el tema de Adveniat, la organización de ayuda para Latinoamérica de la Iglesia católica en Alemania.

Cambio de sentido

El primer latinoamericano en el trono papal inició un giro en la política de la Iglesia. Gracias a él, Romero ya no es considerado un revolucionario o un comunista, sino un defensor de los derechos humanos. Un francotirador de los paramilitares escuadrones de la muerte le disparó al arzobispo, que entonces tenía 62 años, el 24 de marzo de 1980 durante una misa, convirtiéndolo en un mártir.

Óscar Romero, Dom Hélder Câmara, Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino, Leonardo Boff y Erwin Kräutler, los mayores exponentes de la teología de la liberación en América Latina no solo se resistieron a las dictaduras militares en la región y exigieron justicia social. También hicieron una pregunta que todavía hoy debe ser respondida una y otra vez: ¿puede la fe cristiana cambiar a la sociedad? Para el arzobispo de la curia romana Vincenzo Paglia, impulsor de la canonización de Romero, la respuesta es claramente que sí. "La decisión de amar a los pobres para cambiar el mundo es la misma que tomó Jesús".

Romero es el primero en la larga lista de mártires latinoamericanos olvidados. "Lo que impresionó al Papa Francisco es esta inclinación de Óscar Romero hacia la gente humilde. Su mensaje: los humildes cuentan. Esto lo entendió Francisco durante su trabajo como jesuita, como arzobispo de Buenos Aires y ahora como Papa", afirma Huhn. Y entre las conmemoraciones habituales del actual pontífice se cuentan los recordatorios hacia los mártires asesinados por su fe. "Como ejemplo de lo que puede significar el cristianismo vivido, un cristianismo radicalmente vivido".

El tema del martirio conecta con el papa Pablo VI (1897-1978), canonizado junto con Romero este domingo. Michael Huhn encuentra muy positiva la coincidencia. Pablo VI había hecho "cosas tremendas" para América Latina y fue el primer Papa en viajar a la región. Para los latinoamericanos Pablo VI no es el papa de la polémica encíclica contra la píldora anticonceptiva "Humanae Vitae", sino el "Papa de la Justicia".

Huhn recuerda el último encuentro de los dos. "Cuando Romero era hostigado por los oligarcas de su país y también por sus obispos afines, se dirigió a Pablo VI, que de inmediato le abrió las puertas. Romero no necesitaba audiencia ni cita. Y le trajo fotos de mártires. Eso impactó mucho a Pablo VI, pues vio que él era muy consciente de su posición en este conflicto".

13 de octubre de 2018

Deutsche Welle

https://www.dw.com/es/francisco-honra-al-mártir-óscar-romero/a-45871843

 3 min


Alicia García Ruiz

A las dosis diarias de ruido y furia mediática se ha sumado esta semana el estupor por el ascenso al poder, en Brasil y Estados Unidos, de dos hombres de sombrío perfil y que cuentan con unos apoyos aún más inquietantes y con un soporte popular impensable hace no mucho tiempo. Todo ello viene enmarcado en el proyecto, ahora sí explícito, de formar una entente internacional de signo antidemocrático encabezada por los políticos Salvini y Le Pen.

En estos días se respira una atmósfera de perplejidad y desesperación que recuerda a lo que John Dos Passos escribió en su Viajes de entreguerras como horrorizado testigo de los nubarrones previos al diluvio asesino de la II Guerra Mundial: “¿Cómo pueden ganar?, pensaba yo. ¿Cómo puede el nuevo mundo, lleno de confusión y desencuentros e ilusiones y deslumbrado por el espejismo de las frases idealistas, derrotar a la férrea combinación de hombres acostumbrados a mandar, a quienes une solo una idea: aferrarse a lo que tienen?”.

La irrupción de esos “hombres acostumbrados a mandar”, esto es, a concebir y a ejercer formas de poder despótico, nos empuja a reformular la pregunta de Dos Passos, “¿cómo pueden ganar?” y a darle una respuesta vacía tan solo en apariencia: “Porque pueden”. ¿Y por qué pueden? Ese “porque pueden” implica un cuestionamiento más profundo y más incómodo de las condiciones en las que su ascenso es posible. Conduce a la reflexionada cuestión de la fragilidad de la democracia, siempre en riesgo de ser invertida bajo postulados y procesos aparentemente democráticos.

Los “hombres acostumbrados a mandar” son especialistas en condensar y desplazar agravios hasta darles un contenido autoritario

Esos “hombres acostumbrados a mandar”, vinculados con grupos oligárquicos, en el fondo saben perfectamente que necesitan de mucha gente para hacerlo. Para ello han construido la paradójica situación de arrogarse la representación del malestar de unas mayorías, parasitando la voz del “pueblo” supuestamente traicionado por las promesas incumplidas de la democracia liberal y que en teoría viviría bajo el dictado de la corrección política insensible a las necesidades cotidianas del ciudadano común.

Estos personajes son especialistas en condensar y desplazar agravios y demandas que en principio no son de signo autoritario hasta darles un contenido que sí lo es, entreverando en el abanico de reivindicaciones sus propias obsesiones autocráticas. Modelan los malestares generales a través de sus objetivos particulares, con el fin de conseguir un consenso o cheque en blanco para “poner orden”, claro está, en la interpretación del “orden” que a ellos les interesa. Si, como sostenía Bobbio, la eliminación de “poderes invisibles” que no responden ante nadie fue el objetivo originario y central de la forma democrática, hoy los mismos que subvierten la democracia en su nombre, declaran sin empacho, como el clan Le Pen, que su plan es formar “gobiernos en la sombra” hasta acceder al poder a plena luz del día.

Hay que preguntarse si basta con certificar la fragilidad de la democracia o si es necesario buscar la fortaleza democrática. Si debemos comenzar a trazar en primer lugar una línea de demarcación que nos permita identificar la democracia frente a la autocracia disfrazada de tal y, en segundo lugar, una línea de defensa contra lo que ya no es homonimia sino usurpación. Lo que aquí se sugiere es un razonamiento de mínimos y un plan de acción de máximos, en situación límite.

En lo primero, nos ayudaría recordar la definición mínima de democracia que ofreció Bobbio, con su certero análisis de las reglas procedimentales del juego democrático necesarias para que podamos hablar de democracia. La inteligencia del pensador italiano estriba en evitar la formulación de grandes ideales, para especificar, en cambio, que la base de ese juego, los derechos inviolables de los individuos y el Derecho mismo frente al poder, no son reglas del juego democrático sino el presupuesto necesario para que este pueda desplegarse. Jugar a un juego con el objeto de destruirlo es ser un enemigo del juego.

Por lo que respecta al razonamiento de máximos, las circunstancias actuales nos acercan al recuerdo de la “paradoja de la tolerancia” planteada por Karl Popper y reconocida, con matizaciones, por otros autores como Rawls. Plantea el peligro de que una excesiva tolerancia con quienes no respetan la tolerancia pueda terminar por amenazar la supervivencia de sociedades basadas en ella. Popper reclama abiertamente, en nombre de la supervivencia de tales sociedades, el derecho a no tolerar a los intolerantes. Habría que pensar hasta qué punto el contrapoder de esos “hombres acostumbrados a mandar”, que construyen sus objetivos autocráticos en los flancos abiertos por las paradojas de la democracia, se encuentra en una acción política paradójica como la señalada por Popper. Pero no se puede abandonar esta propuesta de un remedio tan extremo sin acompañarla de la advertencia de Nietzsche: “Quien con monstruos luche cuide de convertirse a su vez en monstruo”.

El País

12 de octubre de 2018

https://elpais.com/elpais/2018/10/12/opinion/1539357268_418430.html

 3 min


Desde el año 2003, cuando José Miguel Cabrera debutó con los Marlins de Florida, no irrumpía en el béisbol de Grandes Ligas un venezolano con tanta versatilidad en el bateo como Ronald Acuña Jr. Tan joven como Cabrera en su debut, tiene poder con el bate como lo ha demostrado esta temporada al conectar 26 jonrones, junto con un promedio de bateo de 293 puntos, por eso decimos que es versátil, y además oportuno, ya que impulsó 64 carreras.

Esos números de Ronald Acuña Jr. corresponden a su participación en 111 partidos, porque su debut con los Bravos de Atlanta se produjo cuando la temporada 2018 ya estaba en progreso. Quiere decir que Acuña Jr. solo participó en el 69% de los partidos de la temporada, y si proyectamos sus números considerando que mantiene el mismo ritmo de esos 111 partidos, hubiera bateado 38 cuadrangulares e impulsado 93 carreras como abridor en el turno al bate del equipo. Nada mal para un novato, que también tiene una excelente defensiva.

En relación con el promedio de bateo es difícil hacer proyecciones, ya que durante esos seis meses de juego que dura la temporada ocurren rachas buenas y malas en el bateo. Sin embargo, es posible que ese 293 de promedio al bate hubiera sido más elevado, si consideramos que fue progresando a medida que participaba en más partidos. Por ejemplo, durante los últimos 30 juegos de la temporada bateó para 314 puntos, consumió 118 turnos al bate con 37 imparables incluyendo 5 jonrones. Pero en los últimos 7 partidos tuvo un formidable promedio al bate de 346 puntos. Este remate de temporada significó mucho en el logro del banderín de la División Este de la Liga Nacional y la participación de los Bravos en la postemporada.

En la postemporada, el joven Acuña Jr. aunque tuvo un bajo promedio al bate, lo hizo relativamente bien si tomamos en cuenta la sequía ofensiva de sus compañeros en los cuatro partidos donde participaron los Bravos. En el único triunfo contra los Dodgers de Los Ángeles, el bateo de Acuña Jr. fue decisivo, ya que logró su primer cuadrangular de postemporada que además fue un Gran Slam (con tres corredores en base). Este batazo de cuatro esquinas lo hizo entrar a los libros de records de la Major League Baseball, al convertirse en el jugador más joven de la historia en conectar un Gran Slam en postemporada. Lo más interesante es que Ronald, con solo 20 años y 293 días de edad, destronó nada más y nada menos que al legendario Mickey Mantle, quien conectó Gran Slam de postemporada a los 21 años y 349 días de edad.

Muchas personas, incluyendo comentaristas deportivos, se han sorprendido de que Ronald Acuña Jr. no tuviera conocimiento de quién había sido Mickey Mantle, y peor aún, algunos han considerado esto como una debilidad del joven pelotero. Cuando Mantle nació en 1931, posiblemente ni siquiera el abuelo de Ronald había venido a este mundo, ni su padre había nacido cuando Mantle conectó su Gran Slam. Además, los veinte años de vida de Ronald han transcurrido con el régimen del socialismo del siglo XXI, donde han tratado de inculcarle a los jóvenes que el conocimiento no tiene ninguna importancia. A lo mejor, si le preguntáramos a alguna de estas personas que se han sorprendido porque Ronald desconoce a Mantle, quién fue Johannes Gensfleish o en cuál año se señala que fue inventada la imprenta, respondan que eso no les interesa porque sus funciones son otras. Así mismo, la función de Ronald Acuña Jr. es jugar al béisbol, repartir leña por todos lados, y creo que lo está haciendo muy bien.

Octubre de 2018.

 2 min


La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE) se dirige a la nación en relación con el Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad anunciado hace más de un mes por Nicolás Maduro. En esa alocución señaló la intención de eliminar la emisión de dinero no orgánico, alcanzar la disciplina fiscal y anclar el bolívar, un reconocimiento implícito de que debía rectificar sus políticas. No obstante, esta Academia está en el deber de informar que hasta la fecha y salvo una mayor disponibilidad de efectivo con la introducción de un nuevo cono monetario, este programa ha desmejorado aún más la situación económica del país.

1) A la semana de haberse anunciado su eliminación, la emisión de dinero sin respaldo se había multiplicado 15,4 veces. En efecto, el Crédito a las Empresas Públicas no Financieras otorgado por el Banco Central se incrementó desde BsS 86,7 millardos el 17 de agosto, a un billón, 419 millardos de BsS, el 24 de agosto. Ello no tardará en insuflar la liquidez monetaria, que, para finales de septiembre ya se había triplicado con relación a la primera fecha.

2) Tal emisión obedeció a la necesidad de financiar los gastos por el incremento salarial y el monto a entregar por “bono de adaptación”, decretados el 17 de agosto. La devastación económica del país, en su quinto año de contracción, hace que el incremento del IVA en 4 puntos y los otros impuestos anunciados, poco aportarán para cubrir tales gastos. Debe recordarse, además, que a PdVSA se le exoneró del pago de Impuesto sobre la Renta para 2018 y que el país está prácticamente en default, por lo que no tiene acceso a financiamiento externo. Todo conlleva, por tanto, a un abultamiento aun mayor del déficit de la gestión pública --estimado en torno al 20% del PIB para 2017, en ausencia de cifras oficiales--, muy al contrario de la pretensión de alcanzar la disciplina fiscal.

3) Alimentada por tales desbordamientos, la hiperinflación se ha intensificado. El mes de septiembre terminó con un incremento en el nivel general de precios del 233,3% según la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, único organismo público que divulga cifras al respecto. Este ha sido el mayor aumento mensual de precios registrado en toda la historia del país. Con ello, la inflación acumulada en 2018 supera 115.000% y la interanual septiembre 2017-18 se acerca a 500.000%.

4) Con esta alza de precios, el nuevo salario mínimo del 1° de septiembre vio reducir su poder adquisitivo para finales de mes a menos de la tercera parte. A ello se suma el desconocimiento de los contratos laborales en el sector público y la imposición de una escala salarial aplanada en torno a ese nivel de salario, que elimina los incentivos al mérito. Ello ha perjudicado enormemente a los trabajadores y empleados del estado, incluyendo a las universidades nacionales.

5) Por su parte, la devaluación oficial del 17 de agosto, que aumentó el precio del dólar en más de 2.300%, si bien acercó su valor al que resultaría de transacciones de libre mercado, no logrará estabilizarlo, dadas las distorsiones macroeconómicas referidas. Tampoco el Convenio Cambiario N° 1 se ha traducido en una libre convertibilidad efectiva de la moneda, ya que lo transado en el nuevo sistema continúa sujeto a restricciones cuantitativas y procedimentales, por lo que está muy lejos de satisfacer la demanda de divisas. Ello se refleja en que, mientras el tipo de cambio en el mercado controlado se depreció apenas un 4% entre el 17 de agosto y el 5 de octubre, lo hizo en más del 85% en el mercado paralelo. Esta última cotización ya supera en 1,6 veces el precio del dólar oficial. En ausencia de correctivos, tal brecha habrá de ensancharse, alimentando las corruptelas.

6) Salvo intentos poco afortunados por sincerar el precio de la gasolina en estados fronterizos, ésta se sigue regalando prácticamente en el resto del país.

7) Es notorio el cierre de negocios de todo tipo como resultado de la instrumentación de las medidas anunciadas. Esta situación, que habrá de agravar el desempleo y el desabastecimiento, y reducir las fuentes de ingreso de la población, se agrava aún más con los controles de precio y las medidas punitivas que se están aplicando contra negocios que expenden alimentos.

8) En esta situación, forzar el uso del Petro como medio de pago en transacciones con el Estado introduce un régimen bi-monetario que sólo generará más confusión en la economía. Cabe recordar que la moneda de curso legal en Venezuela es el bolívar (Art. 318, CRBV) y que la emisión del Petro no es regulada por la autoridad monetaria, que es el Banco Central. Tampoco es reconocido el Petro en los mercados financieros internacionales. Representa, en la práctica, un título de deuda de la República, sujeto a todas las restricciones que actualmente afectan a ésta. La pretensión de utilizarlo para “anclar” el valor del bolívar en un activo real (petróleo del subsuelo) tampoco luce acertada, pues la industria petrolera venezolana se encuentra colapsada. Es decir, elementos centrales para generar confianza en el Petro, como son su convertibilidad, su aceptación como medio de pago y la posibilidad de exigir de inmediato sus garantías –barriles de crudo no producidas--, están ausentes.

Los resultados descritos, en el escenario de hambre extendida, desempleo creciente e inseguridad que trágicamente caracteriza a Venezuela en estos momentos, claman por una rectificación perentoria de políticas. Es menester sustituir cuanto antes el financiamiento monetario del gasto público por financiamiento contratado con los organismos multilaterales, sujeto a un proceso de saneamiento de las cuentas del Estado, la unificación, estabilización y liberación efectiva del tipo de cambio, y el levantamiento de los controles y leyes punitivas que asfixian la economía nacional. Sólo así se podrá abatir la hiperinflación, reactivar el aparato productivo, mejorar el abastecimiento interno y generar empleo productivo cada vez mejor remunerado. Lamentablemente, el Ejecutivo ha venido desdeñando irresponsablemente estas medidas. El Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad anunciado parece constituir sólo una nueva variante de políticas que han urdido terribles penurias a los venezolanos.

Es hora de que el gobierno muestre, con una corrección a fondo en su conducción de la economía, que está dispuesto a enfrentar los intereses de quienes han venido expoliando al país con medidas discrecionales de control e intervención, a espaldas de las garantías constitucionales, la opinión pública y de la Asamblea Nacional, y que asume el reto de procurar una mejora urgente en el bienestar de la población.

En Caracas, a los diez días del mes de octubre de 2018.

Humberto García Larralde Presidente

Sary Levy Carciente Secretaria

 5 min


Ada Esther Lugo Freites

El comentario de la semana

Hoy en día revisar los portales de noticias en Venezuela lleva más a leer un parte de guerra que a la ojeada de un hecho noticioso, describiendo con nitidez un escenario oscuro y trágico, digno de la mas cruel historia del mundo. Lamentablemente es en esa realidad donde los venezolanos nos hemos visto obligados a sobrevivir, despertando cada día con una pregunta hace años impensable: ¿sigo aquí o me voy? Hoy, esta es la duda que abruma a miles de ciudadanos del otrora país mas importante de América del Sur, reducido a cenizas por un régimen que ha coartado las más mínimas libertades e incluso la posibilidad de cubrir las necesidades más básicas.

Crisis, enfermedad, destrucción, abandono y muerte son los invitados constantes de la sobremesa, esos que nadie invita, pero que ineludiblemente se cuelan en cualquier conversación y al final la dominan, profundizando cada día la desesperanza y la angustia. Si a esto se le suman los traspiés consecuentes de una dirigencia opositora en muchos casos ciega, ególatra y desconectada de la urgencia de cambio, la decisión esta tomada. ¡Nos vamos! ¡La vida en dos maletas y el ultimo que apague la luz!

Visto así, el panorama es como mínimo sombrío, justificando sobradamente los casi 6 millones de venezolanos que, según un informe sobre la migración venezolana efectuado por Consultores 21 en junio de 2018, han cruzado las fronteras buscando un futuro mejor. Surge entonces la pregunta ¿Será que todo está perdido? La duda y la desesperanza ciertamente han ganado terreno. Sin embargo, en cada rincón del país se levanta diariamente un ciudadano que se viste de coraje y sale a enfrentar la realidad. Lo motiva la esperanza de un país mejor. El país de oportunidades, del empleo digno, de la justicia y sobre todo del regreso, donde esta vez Cruz Diez sea testigo de felicidad y de reencuentros y no de desarraigo e incertidumbre.

Ciertamente Venezuela se debate hoy en un escenario donde coexisten, entre otros, el indiferente, el oportunista, el oficialista aun convencido y el dirigente tradicional, más al acecho de un cargo público, que enfocado en la búsqueda de un real cambio político. Pero existe igualmente una realidad ineludible, destacada por el Centro de Estudios Políticos UCAB (2017): más del 80% de los venezolanos aspira a un cambio. Y más importante todavía, por lo menos el 75% de los venezolanos afirma tener el poder para empujar ese cambio.

Ese es el venezolano que sigue en pie. Ese es el ciudadano que aun con todo en contra apuesta por un país que hoy reclama de sus hijos la fuerza y la entereza para salir de la crisis. Ese es el dirigente honesto, que los hay y muchos, que anteponen su natural y totalmente justa aspiración política, en favor de luchar honradamente por salir de un régimen totalitario, usando solo la fuerza de las ideas, los ideales democráticos y la real experiencia de calle.

Esta es la otra cara de la realidad. La realidad, entre otros, de los profesionales de la salud, que aun con recursos inexistentes y en medio del peor escenario dan lo mejor de si para paliar en algo el dolor de sus pacientes, la de los maestros y trabajadores de la educación que día a día no solo imparten conocimientos, sino cultivan almas y corazones profundizando ética y valores, la de los profesionales agropecuarios que siembran y crían el sueño de alimentos de calidad al alcance de todos. Es la realidad en fin de los venezolanos honestos, que trabajan por ese futuro posible.

Esa otra realidad, esa mayoría de venezolanos que apuestan por una Venezuela distinta avalan lo que hemos escuchado más de una vez: Los buenos somos más. Existen por lo menos 30 millones de razones para continuar. Hoy firmemente vale la pena seguir hasta impulsar el cambio. Entonces ante la duda inicial de seguir o salir, la decisión es clara: ¡Vale la pena quedarse!

Cabe preguntarse entonces que hace falta para lograr el cambio. Y la respuesta no puede ser más simple: Unidad. De todos los venezolanos, sea cual sea el escenario en el que se desenvuelvan. Pero no unidad solo con fines electorales. La verdadera unidad. Unidad por el país, unidad de propósito y objetivos. Unidad para superar al régimen que hoy oprime y desmoraliza. Unidad por la Libertad de todos los ciudadanos. LIBERTAD. Con mayúsculas y sin condiciones.

Referencias:

Consultores 21: Estamos viviendo el mayor éxodo poblacional que haya conocido Venezuela. En: El Pitazo. Disponible: http://elpitazo.info/ultimas-noticias/informe-de-consultores-21-estamos-viviendo-el-mayor-exodo-poblacional-que-haya-conocido-venezuela/.

Centro de Estudios Políticos UCAB. (2017). Una nueva Narrativa para Venezuela.

 3 min


Alberto Hernández

Crónicas del Olvido

1.-

La ceguera es uno de los tantos temas literarios esgrimidos por poetas y narradores. No en vano Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges y Saramago han entrado a ella para estudiar y saber de las recónditas miserias del humano ser. Desde los griegos hasta este punto sobre el cual intentamos equilibrar el mundo, la ceguera ha preocupado a escritores, aforistas y pensadores.

Como un ejercicio que aborta la ficción, puesto que la realidad suele ser más terrible, el escritor portugués, Premio Nobel de Literatura, José Saramago, escribió una novela titulada Ensayo sobre la ceguera (1995), donde cuenta la tragedia de un país que es atacado por una inexplicable epidemia. Desde las sombras las víctimas de esta extraña eventualidad conocen de las bondades y maldades de la gente de su misma condición.

En la medida en que crecía el número de ciegos, eran amontonados (esta es la palabra exacta) en un viejo sanatorio para enfermos mentales abandonado. En salones donde sufrían hombres y mujeres, entre la sombra más despiadada, una sola de las víctimas no estaba impedida de ver, y se mantenía en el lugar porque no quiso dejar solo a su marido, un oftalmólogo que sabía el secreto de su esposa. Así, ella tenía la facultad de establecer dónde estaba y qué hacer en el momento de alguna emergencia.

Los peores pecados acontecen en esta historia. Y mientras los ciegos se incrementan, el mundo exterior es silencio, indolencia. Todo acontece en un edificio, como si el país de estos personajes fuese parte de una ejecución macabra.

“Diferente fue lo que pasó con el oculista, no sólo porque

estaba en casa cuando le atacó la ceguera, sino porque,

siendo médico, no iba a entregarse sin más a la desesperación,

como hacen aquellos que de su cuerpo sólo saben cuando les duele”.

2.-

Mientras la lectura entra, la imagen de un paisaje semejante al castillo de Kafka se aposenta en la memoria. Ensayo sobre la ceguera es tan parecido a este territorio donde respiramos azotados por la miseria que baja de la imaginación del narrador checo. Se parece tanto, por ejemplo, vaya usted a saber, a cualquier funcionario de esos que ambulan por la angustia de K, a uno de esos ciegos de Saramago, que no ve lo que pasa a su alrededor. O que no quiere ver para no sentir el dolor de su soledad, del abandono que hoy su gente le regala por querer entronizarse en la estupidez.

Kafka lo dejó así en boca del joven hijo del castellano: “Esta aldea es propiedad del castillo; quien en ella vive o duerme, en cierto modo vive o duerme en el castillo. Nadie puede hacerlo sin permiso del conde. Pero usted no tiene tal permiso, o por lo menos no lo ha presentado”.

3.-

Por supuesto, se trata de una ceguera que muestra la superficialidad de una “víctima” que no se procuró la muerte de sus ojos por propia mano. La dirigencia kafkiana quiere cerrar los ojos ante los laberintos que encallan en la mirada muerta de los que salen a la calle a buscar la manera de que no quedar ciegos. O de que no los maten dentro de las habitaciones del castillo, suerte de nación donde todo es difícil. Canto a la burocracia.

No es la ceguera borgeana. No la ceguera del personaje de El túnel, de Sábato. Se trata de unos ojos opacos que se llevan todo por delante, pero aún así dicen que el camino está libre para entrar al castillo. Una clara metáfora del hombre y sus abusos, de sus pesares y desaciertos. Estar al ciego, al parecer, es la condición más visible del ser humano, quien trata de atravesar muros y paredes. El castillo permanece intacto. Y la ceguera también.

4.-

El tipo es un personaje de Saramago. No llega a ser uno de Borges porque sería pedirle mucho. El laberinto de ese ser es más macondiano, más realismo mágico, tan desprestigiado. Anda a ciegas por su castillo de Drácula, mientras los zamuros se comen las sobras de su desgracia. El castillo de Kafka es la casa de gobierno del patriarca de García Márquez.

La ceguera es mortal. No hay remedio ni colirio para esta enfermedad, a menos que Saramago escriba otra novela donde la luz sea más fuerte que las sombras. Pero por allí vamos, con los ojos bien abiertos.

Al final de la obra de Saramago queda esta ilustración:

“Quieres que te diga lo que estoy pensando, Dime, Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven. La mujer del médico se levantó, se acercó a la ventana. Miró hacia abajo, a la calle cubierta de basura, a las personas que gritaban y cantaban. Luego alzó la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a mí, pensó. El miedo súbito le hizo bajar los ojos. La ciudad aún estaba allí”.

Así anda el mundo, en medio de una novela de ciegos. Atrapado en un castillo sin salida.

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