El mundo es un genocidio
Asdrúbal Aguiar
El derecho a vivir sin temor lo recoge el Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Mas lo cierto es que la humanidad vive atemorizada.
Me es obligante, ante su regreso a la Casa del Padre, todavía más concluyendo la Semana Mayor, poner de relieve y en su simbología la experiencia vital de S.S. Francisco como cabeza de la cátedra petrina. No solo la catolicidad sino otras religiones han sido sensibles ante su partida: “Los judíos argentinos lloran la muerte del papa Francisco”, reseña The Jerusalem Post, en su portal del 22 de abril.