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Nixon Domínguez

El laberinto tutelado: el espejo roto de una transición dirigida

Nixon Domínguez
En Venezuela, la palabra transición ha dejado de nombrar un proceso político para convertirse en una superstición. Se la invoca con la fe cansada de quien repite una oración sin creer en ella, esperando, sin certeza, que algo cambie. Se habla de cambio como se habla del clima: todos lo comentan, nadie lo dirige y casi nadie asume responsabilidad por sus efectos. La política, exhausta de sí misma, ha optado por la solución más cómoda: sentarse a esperar mientras otros deciden. Así, la nación ensaya una transición sin sobresaltos, sin conflicto visible y, sobre todo, sin culpas. Una transición concebida para no manchar la conciencia ni exigir cuentas a nadie.