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Encuentro en la Casa Rosada

martillo
Tiempo de lectura: 3 min.

Javier Milei, el de la melena que semeja la de los cantantes rock de la década de los ochenta, el que se vale de la motosierra para gobernar a su país y definir su desarrollo económico, el narciso que habla desde las ideas que le sopla su ombligo, el que suele gritar “viva la libertad, carajo ”, hace algunos días se reunió en la Casa Rosada con Peter Thiel, el empresario miembro del selecto club de Silicon Valley, el billonario amigo del Presidente Trump, el que afirma que el desarrollo tecnológico no es compatible con la democracia, el que sustenta la idea de que los  algoritmos sustituyen la mano invisible del mercado, y determinan el desarrollo de una economía, el abogado, además de filósofo, dueño de Palantir, la empresa más importante del mundo, que presta un servicio de plataformas de análisis de datos masivos y de Inteligencia Artificial para gobiernos, ejércitos y policías y aboga por el denominado “tecnosolucionismo”, indicando que todos los problemas se resuelven con “más tecnología” y señala que la población se divide entre unos pocos hombres (las mujeres no cuentan), que hacen avanzar a la especie, y millones de personas que son un lastre y se quedarán atrás. 

No se tienen muchos detalles de la plática que tuvieron ambos. Milei declaró, apenas, que fue una “conversación entre dos anarcocapitalistas”, y mencionó que se hizo referencia a la necesidad de “patrullar las redes sociales abiertas, aplicaciones y los sitios de internet, con el objetivo de “predecir futuros delitos y ayudar a prevenirlos”.  Cabe señalar que Thiel sostuvo reuniones y almuerzos con varios miembros del gobierno de Milei, lo que no impidió que pudiera asistir al Estadio Monumental para presenciar el gran clásico del fútbol argentino entre River Plate y Boca Juniors, lo que, aquí entre nos, es lo único que, a mí, feligrés del futbol, me parece que habla bien de él.

El Tecno fascismo

En un texto que resumen los principios que fundamenta sus ideas, Thiel subraya que “la era atómica está terminando y una nueva era de disuasión construida sobre IA está a punto de comenzar”. En ese sentido, Palantir les ofrece a los gobiernos, tableros de diseño para que generen una vigilancia permanente sobre la ciudadanía. 

Thiel desea cambiar la geopolítica mundial, reemplazando a la ONU, un ente obsoleto, que se ha quedado corto frente a los desafíos del siglo XXI, por un ente coordinador secreto de los servicios de inteligencia del mundo, que “opere fuera de los controles y equilibrios de la llamada democracia representativa”, considerando a esta última como una traba para la evolución de la sociedad. Así las cosas, los gobiernos deben manejarse como corporaciones dirigidas por élites tecnológicas mediante los algoritmos, sin necesidad de que existan derechos humanos. Según leo en varios textos, lo anterior significa que la humanidad se encuentra frente a un Tecnofascismo cuyo pilar es la Vigilancia Global   

Peter Thiel predica en Argentina

En los medios de comunicación la visita de Thiel se ha descrito como una iniciativa que pretende la “colonización digital" de Argentina, en donde los algoritmos y vigilancia, violan la soberanía popular, pues lo que se trata es de transformar todo el comportamiento humano en un sistema matemático predictivo. En este sentido, este país podría servir como un laboratorio regional

En suma, un menú cada vez más variado de dispositivos inteligentes es el complemento de una gran red para recoger información de nuestra vida privada. Y si hemos de darle la razón a Yuval Harari, entre otros, quienes también han tratado estos asuntos,  además se están desarrollando capacidades biológicas que revelan el funcionamiento del cerebro, lo que refuerza la intervención en la vida de cada uno de nosotros.

Que diría Mr. Smith

 Dicho lo dicho, imposible no recordar “1984”, la novela de Orson Wels y a su Protagonista, el señor Winston Smith, quien trabaja como censor en el Ministerio de la Verdad, encargado de reescribir la historia para adaptarla a la narrativa del régimen totalitario del Gran Hermano, quien no se sabe si muere o si sobrevive físicamente, pero si que su esencia humana es aniquilada