La Guaira como epicentro simultáneo de la ayuda del Comando Sur y de una transición tutelada, mientras en Caracas se sienta una mesa que iguala a una dictadura mínima en apoyo con una mayoría opositora amplia.
La pregunta de fondo no es si debe existir una negociación (o como le llamen a este invento del 1 de agosto), sino si tiene sentido colocar en pie de igualdad a una dictadura con rechazo social masivo y pruebas flagrantes del daño infligido a Venezuela y a una mayoría nacional representada políticamente por la oposición, en particular por María Corina Machado.
La evidencia disponible sugiere que esa igualdad no responde a un criterio democrático de fair play, sino a una lógica de administración del riesgo, de control del proceso y de prolongación del poder chavista bajo formatos más presentables.
La encuesta de junio de AtlasIntel/Bloomberg ubica la medición de la aprobación y evaluación del gobierno de Delcy Rodríguez como un problema central del clima político venezolano y confirma que el país atraviesa un entorno de riesgo político, polarización y fuerte malestar posterremoto.
En paralelo, sondeos abiertos como Meganálisis reportan a María Corina Machado con niveles de apoyo muy superiores y a Delcy Rodríguez con respaldo marginal, incluso por debajo de 5% en algunos indicadores de apoyo electoral y aceptación. Si ese cuadro es siquiera aproximadamente correcto, la decisión de tratar a ambos polos como equivalentes en la transición no luce como equilibrio institucional, sino como una desfiguración deliberada de la correlación real de legitimidades.
El problema de ponerlos iguales
En una transición democrática normal, las partes se sientan porque representan fuerzas políticas con legitimidad competitiva, capacidad de veto o bases sociales comparables. En Venezuela hoy no parece darse esa condición: el chavismo mantiene armas, aparato y control territorial, pero no mayoría social. La oposición democrática, en cambio, conserva la centralidad popular, pero no controla el aparato coercitivo.
Poner a ambos bloques en pie de igualdad equivale entonces a premiar la capacidad de coerción por encima de la legitimidad. Es una fórmula funcional para administrar una salida sin ruptura, pero no para reflejar la voluntad política del país. Bajo ese esquema, el voto deja de ordenar la transición y pasa a ser apenas uno de varios insumos, equiparado artificialmente con el control de facto del aparato de seguridad.
Por qué ocurre
Los documentos revisados coinciden en que el esquema alrededor de Dinorah Figuera sirve para resolver activos, garantías, cronogramas y canales de interlocución sin otorgarle a ninguna figura opositora autoridad política plena sobre el desenlace. La instalación de una mesa técnica y política paritaria entre Jorge Rodríguez y Dinorah Figuera fue reportada en junio por medios y por la propia Asamblea Nacional oficialista como parte de una agenda de diálogo político respaldada por Washington.
Eso sugiere que el objetivo inmediato de Estados Unidos no es necesariamente democratizar rápido, sino estabilizar el tablero, preservar canales útiles y evitar una ruptura brusca con el aparato chavista. La flexibilización de sanciones para impulsar inversiones en petróleo, gas y minería, y luego para facilitar las labores de socorro tras los terremotos, refuerza la idea de una política orientada a manejo práctico de energía, financiamiento, ayuda y gobernabilidad antes que a resolución plena del conflicto de legitimidad.
¿Fair play o mano negra?
Llamarlo fair play sería excesivo. Fair play implicaría reglas compartidas, árbitro creíble y reconocimiento del peso relativo de cada actor. Lo que muestran los análisis internos es otra cosa: un bypass institucional que reduce la centralidad de Machado, fragmenta la representación opositora y le da al chavismo una mesa donde, entre otras cosas, gana tiempo sin entregar el mando.
En esa lectura, la convergencia entre el canal formal de Michael Kozak y el canal paralelo asociado a Richard Grenell y Jorge Rodríguez no probaría una conspiración cerrada, pero sí una coincidencia funcional de intereses: Washington obtiene un proceso administrable y el chavismo obtiene oxígeno político. Por eso la sospecha sobre la “mano negra” no es caprichosa, sino que nace del hecho de que el diseño resultante beneficia exactamente a quienes necesitan sobrevivir un día más a la vez.
El rol de Dinorah y el riesgo del equilibrio
El problema de Dinorah Figuera no es jurídico, sino político. Su utilidad para Washington deriva de su firma, su investidura y su condición de interlocutora institucionalmente manejable; su debilidad consiste en que esa utilidad puede convertirla en pieza de equilibrio en una coyuntura donde el equilibrio ya no es neutralidad, sino complicidad y reforzamiento del statu quo.
En una democracia, jugar al equilibrio puede ser una virtud. En una dictadura con destrucción institucional acumulada, ese mismo equilibrio corre el riesgo de convertirse en cobertura de la asimetría. Si la mayoría del país está de un lado y la coerción del otro, ponerlos al mismo nivel no corrige la injusticia, sino que la administra.
Lo que viene
La comparación con Oslo, Barbados y México ayuda a entender la novedad. En aquellos procesos, el chavismo negociaba más a la defensiva y frente a una oposición con representación más unificada. En la etapa que se abre el 1 de agosto, la mesa parece diseñada para segmentar la transición por partes, separar activos de liderazgo, y transformar a la oposición mayoritaria en un actor de validación posterior antes que de conducción efectiva.
Por eso la pregunta correcta no es si debe existir una mesa, sino quién la ordena políticamente. Si la transición se construye, ignorando la diferencia entre una mayoría social amplísima y un aparato gobernante con respaldo marginal, entonces no se está organizando una salida democrática: se está montando un empate artificial para evitar que la mayoría cobre todo el peso de su mandato. Y cuando una transición se basa en ese empate artificial, deja de ser fair play y se parece más a una ingeniería de supervivencia del poder.
Noticias Destacadas
NTN Consultores:
- Transición bajo tutela: La captura de Maduro y el rol de Delcy muestran un chavismo que se adapta, sacrifica líderes y se coloca bajo paraguas estadounidense para sobrevivir
- Crecimiento sin bienestar: La recuperación petrolera y el crecimiento superior a 7 % benefician a parte del empresariado, mientras salarios, servicios y consumo siguen estrangulados para la mayoría
- EE. UU. como árbitro: La presencia militar, petrolera y política de Washington condiciona calendario electoral, profundidad de la democratización y reparto de la renta, integrándose al equilibrio interno de poder
Reuters/La Patilla. “No había un plan”: la confusión ralentizó la respuesta del ejército venezolano a los terremotos. La presencia limitada de las fuerzas de seguridad se debió a retrasos en las órdenes de despliegue, a la incertidumbre sobre quién era responsable de coordinar la crisis y a la falta de equipo adecuado, según afirmaron oficiales militares en servicio activo y retirados, otras fuentes familiarizadas con las fuerzas armadas y fuentes de la comunidad diplomática (vergüenza nacional… pero bueno… ya nos tienen acostumbrados al deshonor, la corrupción y la barbarie… sin dejar de lado al cartel de los soles… estos militares son una vergüenza nacional)
Bloomberg/El Nacional: Venezolanos son abandonados a su suerte tras terremotos mientras rescatistas se retiran. Con el fin de las misiones de rescate extranjeras, numerosas familias continúan la búsqueda de sus seres queridos entre los escombros por sus propios medios
Tal Cual: A 24 días del doble terremoto, gobierno dice que hay 5.119 fallecidos (¿alguien puede creer en un número generado por esta gente?)
El Pitazo: «No son sacos de papas»: el dolor de la madre de un deportado que murió en los terremotos. Oswadeliz Núñez reclama que el Estado venezolano mejore los protocolos de repatriación después de confirmar la muerte de su hijo Daniel, quien falleció en el hotel donde permanecía retenido tras ser deportado desde EE. UU. El joven, de 28 años, esperaba regresar a El Tigre con su madre. Daniel regresaba a su país en el vuelo 164 junto con otros 145 migrantes deportados desde EE. UU.
Efecto Cocuyo: Sin hogar, pero evaluando viviendas: el rostro de la ingeniería tras sismos en Venezuela. Son más de 200 brigadas para evaluar, además de las condiciones estructurales, daños en tuberías de gas, electricidad y ascensores. Cientos de ingenieros civiles o mecánicos, arquitectos, patólogos estructurales, maestros de obras, de electricidad, de gas, bomberos, funcionarios de Protección Civil y hasta estudiantes han detenido sus proyectos personales para armar brigadas voluntarias de inspección
El Nacional: Blanca Rosa Mármol cuestionó discurso de Dinorah Figuera: “¿Dirimir qué? ¿La tortura o muerte de prisioneros políticos?”
EFE: EE.U U. lanza bombardeos aéreos contra Irán por octava jornada consecutiva.
AP: El ejército de Estados Unidos informó que lanzó nuevos ataques aéreos contra Irán para “castigar rápidamente” a la Guardia Revolucionaria del país por un ataque en Jordania que mató a dos militares estadounidenses, dejó a otro desaparecido y obligó a hospitalizar a cuatro más
AP: Han muerto 16 militares de EE. UU. en la guerra con Irán, un conflicto sobre todo aéreo
Lo que no fue noticia (y debería serlo)
- Qué Estados Unidos, en nombre de la estabilización, puede estar haciéndole parte del trabajo al chavismo. Al validar una mesa paritaria con Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez, y al respaldar canales que fragmentan la representación opositora, Washington termina tratando como equivalente a una mayoría política real y a un aparato de poder coercitivo con respaldo social marginal que, esa supuesta neutralidad que manifiestan, no es neutra. Cuando una potencia externa decide que la transición debe procesarse a través de figuras institucionalmente manejables, aunque sean políticamente secundarias, no arbitra el conflicto: reordena la representación. En la práctica, eso le otorga a Dinorah Figuera un poder de facto superior al peso político que tiene dentro del país y reduce la centralidad del mandato expresado por la mayoría opositora
- Ni que ese diseño desconoce, en los hechos, el sentido político del 28J24. Aunque no anula formalmente aquel resultado, sí lo relativiza al convertirlo en una legitimidad incompleta, necesitada de tutela, mediación y corrección externa. La transición deja de organizarse alrededor del mandato mayoritario y pasa a ordenarse alrededor de un equilibrio artificial entre votos y control coercitivo. El mejor rol para Figuera sería la juramentación de Edmundo González Urrutia
- O que la asistencia humanitaria y la mediación política comenzaron a superponerse. Estados Unidos no solo aportó financiamiento y capacidad logística, sino que también se convirtió en el actor que más capacidad tiene para premiar interlocutores, legitimar mesas y definir quién es “razonable” y quién es “intransigente” dentro del campo opositor
- Tampoco que la emergencia terminó moviendo la frontera real del poder estadounidense sobre Venezuela. El Tratado de Límites Marítimos entre Estados Unidos y Venezuela de 1978 fijó la frontera marítima entre los territorios estadounidenses del Caribe y las islas venezolanas, con un trazado cuya referencia principal del lado venezolano era Isla de Aves. Pero tras los terremotos de junio de 2026, la presencia operativa estadounidense se instaló en La Guaira y Caracas mediante despliegues del Comando Sur, equipos militares, puentes aéreos y coordinación logística en territorio continental. En términos políticos, la vieja frontera norte dejó de ser una línea marítima remota y pasó a sentirse en la Cordillera de la Costa: no porque haya cambiado el derecho internacional, sino porque cambió la geografía efectiva de la tutela.
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