La realidad es una, no existen varias realidades, solamente en países distintos varía, pero sigue siendo ella, es fría y dura algunas veces. Todo lo que se pretenda construir debe partir de la realidad, fuera de ella el riesgo al fracaso es inminente. Nada es construible sobre la fantasía o sobre lo que nuestro pensamiento desea sea, es decir, nos desenvolvemos en la Venezuela que es o en la que queremos sea, si optamos por la segunda estamos en el aire sin ningun sostén firme. La realidad nunca debe ser desconocida para poder dar pasos seguros y firmes.
Tenemos la tendencia a elaborar planes y hacer sugerencias, partiendo de un país soñado y ello estimula el optimismo, pero carece de sentido.
Los objetivos políticos se logran partiendo de la realidad, de lo que existe. Los principios y valores nos indican hasta dónde podemos llegar y que hacer, pero es siempre la realidad en la que operamos.
Nuestro país, no es necesario decirlo porque todos lo sentimos, está totalmente destruido, nos lo destruyeron, en lo político, económico, social y en lo que es, a mi manera de ver lo más grave, en lo moral y ético y sobre esa destrucción debemos partir para su reconstrucción o construcción.
El diagnostico debe ser cierto y muy preciso para que lo que ideemos como solución tenga una buena sustentación y sea posible. Nada de lo que nosotros aspiremos cambia la realidad, sino concretamos las aspiraciones, que deben ser posibles.
Este régimen que no le gusta a la inmensa mayoría del país, queremos cambiarlo cuanto antes, pero esa expresión de no gustarnos carece de fuerza sino la desarrollamos y concretamos en la practica.
Existe un viejo proverbio popular que nos indica que “los deseos no preñan” y eso es muy cierto, el deseo es una aspiración que si no logramos concretar en acciones, solo queda en eso, en deseo.
Entonces para “verle el queso a la tostada” debemos llevar a la practica nuestros deseos, luchando siempre de manera intensa y sostenida, en la seguridad que alcanzaremos nuestros objetivos.
Nada nos viene del cielo, solo bondad, amor, paz y bendiciones, y con ello nos llenamos de felicidad y alegría, pero los problemas no los resolvemos, no acabamos con el hambre ni con la pobreza, ni arreglamos los servicios públicos, ello so se resuelve con nuestro empeño de cambiar lo que por desgracia aun tenemos y empezar a construir el país deseado.
Si queremos y si podemos y con el Creador ayudándonos, saldremos con bien de este desafió que la Patria nos presenta.
Existe una locución latina que nos indica “Dura lex, sed lex”, que se traduce literalmente a nuestro idioma como “La ley es dura, pero es la ley”, así es la realidad, a veces dura , pero es la realidad.