Tanto cae la gota de agua sobre la piedra que la horada. Tanto anda el caminante hasta que llega. Tanto ofendieron a Jesús de Nazaret que tomó un látigo y a empellones sacó a quienes profanaban el Templo de su Padre dedicado a la oración y transformado en un mercado de animales y monedas.
Tanto era el miedo, el aguante, el temor y producto de ello el silencio que fueron transformados en una arrechera manifiesta en la cara de quienes por más de veinticinco años nos maltrataron y amenazaron. Este régimen en varios casos presentó a los medios de comunicación social gente torturada, con los huesos rotos y los músculos desgarrados próxima la muerte y ello lo hizo para enviar un mensaje-advertencia a quienes se atrevieran a criticarlo, enfrentarlo o denunciarlos, si osaban hacerlo, esa es la suerte que correrían. Bajo esa amenaza nos tuvieron siempre, pero creo que a sus efectos ya no le paramos, perdimos el miedo.
Con motivo de las muy lamentables consecuencias de los dos terremotos que sufrimos, gente del régimen, muy tardíamente, se acercaron a los lugares de desastre en La Guaira para fotografiarse y hacerse vídeos, nunca para ayudar a sacar de los escombros a los que allí se encontraban. Cuando advirtieron la presencia de estos señores, un grupo de ciudadanos se les acercó y les dijo en sus caras, ustedes son unos criminales, insensatos, sin piedad y sin alma que no fueron capaces de presentarse oportunamente y vienen ahora a exhibirse, “estamos muy arrechos y queremos que se marchen para siempre, no los queremos ver CDM.
El acto de obstaculizar, impedir o tardar el auxilio a personas en situación de peligro, es un crimen que se conoce como OMISIÓN DE SOCORRO o DENEGACIÓN DE AUXILIO. Por lo ocurrido y la impúdica, criminal e irresponsable conducta del régimen, podemos afirmar que está incurso hasta los tuétanos en omisión de socorro y denegación de auxilio, confirmando su vocación criminal y cometiendo crímenes de lesa humanidad.
La arrechera expresada por la gente está plenamente justificada por el agotamiento de las reservar de aguante y soporte de los seres humanos. Son más de veinticinco años de sufrimiento y ahora se nos presenta este desastre tan horroroso que pone al descubierto dos cosas: la inmensa solidaridad del pueblo venezolano y de países hermanos que nos asisten y al régimen en su condición de criminal, inhumano y desconsideración sin límites.
Esa arrechera requiere de salida y ella bien puede ser sacar a este régimen del poder cuanto antes y que más nunca vuelvan por aquí. Sabemos que para lograrlo se necesitan tres cosas: trabajo, trabajo y más trabajo.
Ya está bueno ya. Traspasaron todos los límites del soporte y el aguante y lo que debemos ser es actuar con vehemencia y expresarnos con toda la pasión y energía posibles, con ímpetu cargado de la mayor fuerza.
Quedarnos con la arrechera por dentro no es aconsejable y no debe ser una opción, porque puede alterar nuestro espíritu y conducta; es necesario encontrarle salida y ella sabemos cuál es.