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Opinión

Elaborando una guía-resumen para estudiantes titulada “Escucha Joven Liceísta” la cual se las distribuí a través de Facebook, relacionada con: el conócete a ti mismo de Sócrates, la teoría de las ideas de Platón, el punto medio de Aristóteles, el sí pienso luego existo de Descartes, la logoterapia de Frankl, el manifiesto de Marx, la reverencia por la vida de Schweitzer, la voluntad del placer de Freud, la voluntad del poder de Nietzsche, la dialéctica de Hegel, el existencialismo de Sartre… no percibí una verdad tan sencilla e irrefutable como la que se enseña en la etnia de los Xhosa al Sur del África Continental: “Yo soy porque nosotros somos; es decir, yo soy porque nosotros somos, y dado que somos, entonces soy”….

Ahora bien, estas enseñanzas se agrupan en una Escuela de Filosofía que se conoce con el nombre de: “UBUNTU” que, dicho sea de paso, me tome la libertad de calificar como “El Solidaridarismo africano” … Quien practica esta manera de filosofar, es persona abierta, dispuesta a ayudar a cualquier hora, respalda a los demás, no se siente amenazado y está seguro de sí mismo porque sabe que pertenece a una gran totalidad.

Por añadidura, la eficacia y la eficiencia del “UBUNTU” fue demostrada por Nelson Mandela, quien, tras 27 años de cautiverio por razones políticas y racistas, asumió la presidencia de la República Surafricana y con educación eficiente, trabajo creador y esta manera de filosofar, logro sacar a su país del intrincado laberinto donde “el hombre blanco” lo tenía metido, a tal punto, que se organizó un mundial de futbol -parámetro que mide el desarrollo de un país- y a Nelson Mandela se le otorgó el premio Nobel de la Paz.

Obviamente, no es muy difícil llegar a la conclusión de que la base sobre la cual se fundamenta esta filosofía africana es, la solidaridad: valor moral que ha sido muy útil para el género humano, pues gracias a la solidaridad la especie humana no sólo ha alcanzado los más altos grados de civilización y desarrollo tecnológico a lo largo de su historia, sino que ha logrado sobrevivir y salir adelante luego de las más terribles guerras, pestes, incendios, terremotos, inundaciones, crisis sociales, políticas, económicas, militares y morales. Por esta razón y por otras muchas más, es que el “UBUNTU”, es, a menudo traducido como: "Yo soy porque nosotros somos”.

Para concluir y como consecuencia de los tiempos borrascosos que con fuerza están soplando sobre el rostro de Venezuela: ¡Ah malaya surja en mi país una especie de solidaridarismo africano para que echemos por la borda toda la intolerancia política acumulada que nos tiene sumidos en el más lamentable, denigrante y deprimente subdesarrollo tercermundista!!

Villa de Cura, lunes 24 de septiembre del 2018.

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Confieso ser cobarde a la hora de encarar los horrores del régimen de Maduro. La imagen del niño de 12 años con menos de 11 kg. de peso que murió de inanición, la del joven Vallenilla fusilado a sangre fría por un miserable soldado cuando ejercía su derecho a la protesta pacífica, los relatos de torturas y tratos viles a estudiantes presos y tantos más, me aplastan. Trato de evitar los detalles de cada nuevo vejamen. Porque son demasiados, muchísimos. Ahora son los miles de compatriotas que, a diario, huyen del hambre a pie por carreteras de países hermanos, muchas veces con niños, pero siempre sin dinero.

Pero no hay escapatoria de tanto horror, por más que se intente evitar sus imágenes. La inevitable pregunta es, ¿Por qué someter al pueblo a tanto sufrimiento, por qué tanta maldad?

Uno está acostumbrado a ver al crimen y al atropello a los demás como una anomalía, como algo que transgrede la convivencia entre humanos y que, por tanto, la sociedad busca castigar. Pero cuando la maldad se convierte en sistema, escapa de nuestra comprensión. Lo que podía parecer una infantilidad, que el sufrimiento de los venezolanos se debe a gente malvada, se convierte en realidad palpable que clama por su análisis como categoría. Es menester entender que la maldad se manifiesta como resultado de decisiones y acciones de quienes tienen poder sobre los demás. No existe a priori ni ocurre por accidente. ¿En qué condiciones se convierte la maldad en elemento distintivo de un régimen?

Ofrezco tres dimensiones para abordar esta pregunta, de ninguna manera excluyentes entre sí. La primera, sicológica, apunta a traumas personales que se expresan en la forma de resentimientos, odios y sed de venganza que terminan siendo descargados a través de actos de maldad. Es el caso de los sociópatas y sicópatas. Valga la confesión impúdica de Delcy Rodríguez: “la revolución Bolivariana es nuestra venganza personal”. No siendo experto en el tema, no añado comentarios.

La defensa de privilegios basados en injusticias, atropellos y/o despojos que afectan a otros, representa otra dimensión de la maldad. Es la maldad del gánster –o del potentado-- que estamos acostumbrados a ver en películas y series televisivas[1]. El capo y/o sus mafiosos descargan su maldad sobre quienes interfieran con sus fuentes (ilegales) de lucro y posición social, o amenacen con hacerlo. Sin duda que el régimen de expoliación en que se convirtió la Revolución Bolivariana está en la base de extendidas maldades cometidas contra los venezolanos. La negativa a rectificar políticas que claramente han provocado hambre y muerte se debe a que éstas --la intervención discrecional del estado, los controles, expropiaciones y las normas punitivas--, son fuente de riquezas para las mafias militares y civiles que hoy depredan al país. Que ello se exprese en una pavorosa hiperinflación que empobrece drásticamente a las mayorías, que hayan destruido la empresa petrolera y provocado el colapso de servicios públicos básicos, causando gran malestar a la población, les rueda: ¡“El show –el saqueo—debe continuar”! Y como en todo saqueo lo que amasan unos es necesariamente en detrimento de otro(s), es menester someter como sea a quien se interponga. Los asesinatos cometidos por militares en la región minera de Guayana, en barrios populares con robo frecuente de enseres de la vivienda de la víctima, las confiscaciones de transportistas en aduanas o fronteras, y de negocios de todo tipo, son actos de maldad de este orden. Tales crímenes por parte de la fuerza pública revelaban antes grietas en el Estado de Derecho. Hoy se han convertido en sistema, amparado en la desaparición de todo contrapoder de supervisión y denuncia. Diosdado y El Aissami son figuras emblemáticas de ese sistema.

Por último, están las construcciones ideológicas, maniqueas, del fascismo, que “legitiman” toda acción requerida para aplastar a quienes amenazan las “conquistas” del pueblo. “Verdades” reveladas por la mitología, la Historia (con mayúscula) o por dogmas religiosos cerrados, presagian destinos providenciales que motivan la acción a su favor de sectas diversas. “El fin justifica los medios”. No hay freno moral, ético o, mucho menos, legal, que debe interponerse a su consecución. Más bien, la ética y la moral se determinan a partir de su funcionalidad para con el fin trascendental. Se disuelve toda referencia entre bien y mal, entre lo que es correcto y lo que es incorrecto, que no derive de aquél[2]. Por eso a la moral “revolucionaria” le hace cosquillas la observación de derechos humanos consagrados en la Declaración Universal de las NN.UU., en las legislaturas de la mayoría de los países y en los estatutos de tantas organizaciones internacionales, a pesar de constituir quizás la conquista más importante de la humanidad. Se le atribuye a Stalin haber afirmado que la muerte de un individuo es una tragedia, la de miles, una mera estadística. Las fuerzas inexorables de la Historia no se sujetan a pequeñeces.

Pero los que comandan el régimen de expoliación venezolano no necesitan creer realmente las sandeces que profieren para cometer sus maldades. Éstas cumplen dos propósitos: alimentan el odio y el espíritu de secta de sus seguidores, facilitando su regimentación en bandas violentas; y sirven para absolver conciencias. Cuando Maduro y los suyos niegan que el pueblo padece hambre o que la tragedia de su emigración masiva es un “montaje”, se amparan en un imaginario platónico en el que “el pueblo” no es la gente de carne y hueso que padece sus desatinos, sino un ente idealizado construido con base en clichés y embustes: “su” pueblo. El refugio en esa falsa realidad no solo facilita la evasión del horror que han urdido, sino que “justifica” las maldades cometidas contra los venezolanos.

Por último, como el fin justifica los medios, los sicópatas y sociópatas mencionadas arriba obtienen reconocimiento, siempre que rindan pleitesía a las verdades reveladas en los clichés. Sus perversiones se refuerzan con la absolución ideológica, construyendo un sistema de contravalores que sirve para reclutar a los peores. Los “malos”, que existen en toda sociedad, de pronto son los que mandan.

En Venezuela estas tres fuentes de la maldad se entrelazan y refuerzan entre sí. Maduro, bajo directrices cubanas, ha sembrado una mentalidad de guerra para justificar sus atropellos. De ahí la afinidad de militares inescrupulosos con el régimen, pero, sobre todo, por su complicidad en el saqueo de la nación. La formación militar, basada en la obediencia sin discusión, mandos autoritarios y el uso de la violencia (la muerte) como instrumento de acción, o la amenaza de ella, es fácil presa de embelesos fascistas.

El problema fundamental es cómo derrotar la maldad cuando ésta se convierte en sistema. Los testimonios recogen que Hitler, refugiado en su bunker ante el asedio de tropas soviéticas a las afueras de Berlín, echaba pestes al pueblo alemán porque no había estado “a la altura” de sus designios. Lejos de explorar posibilidades de rendición negociada, manda a reclutar adolescentes y a fusilar en el acto a quién intentase desertar.

Es menester aislar la manzana podrida de la maldad, derrotando los incentivos perversos que le dan beligerancia. La defensa de los derechos humanos y políticos que el régimen neofascista ha conculcado, y su conexión con las aspiraciones de los venezolanos por una vida mejor debe ser siempre el norte.

[1] En la medida en que acciones de guerra son vistas como respuesta a las injusticias del bando contrario –todo depende del lado desde donde se mire--, entrarían también bajo esta consideración.

[2] De ahí la famosa “banalidad del mal” con que Hannah Arendt acuñó la amoralidad con que Adolf Eichmann envió centenares de miles de judíos a su exterminio.

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail.com

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Este lunes se realizó en el Aula Magna de la UCV, con la mayor amplitud y combatividad, el lanzamiento de un plan de organización y movilización. Al lado de la legítima protesta de los movimientos sociales por la falta de medicinas, alimentos, por un salario justo y contra la hiperinflación, la violencia y la inseguridad desbordadas, al lado de las justas razones que nos llenan de indignación, como los presos políticos y la falta de libertad, también están presentes las propuestas que discutiremos para avanzar hacia la Venezuela que seremos, una vez que hayamos logrado el restablecimiento de la legalidad democrática y la vigencia plena de la actual Constitución frente al falso poder seudo constituyente que de manera usurpadora ha intentado anular las competencias de la legítima Asamblea Nacional, verdadero poder legislativo de Venezuela.

La agenda y los temas presentados como propuestas para la discusión de un programa de transición hacia la democracia, no están crudos. Durante todos estos años ha habido un esfuerzo multidisciplinario en el cual han participado grupos sociales, partidos políticos, gremios y sindicatos, vecinos y estudiantes, que son un buen punto de encuentro entre los diferentes actores comprometidos con el cambio.

Sería conveniente incluir también los siguientes asuntos de cara a la transición: 1. Cómo organizar a las víctimas de las ilegales expropiaciones y confiscaciones y restituirle el derecho a la propiedad. 2. La recuperación de los bienes vinculados a la corrupción robados al pueblo venezolano. 3. La transparencia en la política: el financiamiento de la democracia, de los partidos y las campañas electorales. 4. Descentralización política y federalismo: Cómo lograr federalizar y municipalizar la vida pública del país.

La emergencia económica. la institucional, la social, la crisis humanitaria reclama, además del necesario discurso y de las propuestas, la acción política que apoye las manifestaciones de la sociedad contra el desastre general cuyo principal responsable es el autócrata Maduro, rechazado por el 80% de los venezolanos.

Debe ser un esfuerzo descentralizado que llegue a todos los rincones de la nación. Que promueva el debate y el diálogo sobre la Venezuela que queremos pero al mismo tiempo refuerce el reclamo y la lucha. Venezuela se levanta frente a la dictadura del hambre y la corrupción.

Como he dicho, debemos actuar de frente y en todos los frentes, con un gran compromiso ante el apremiante cambio político pero con responsabilidad al plantear salidas viables y realizables.

Amplitud y unidad son palabras claves que promueve el Frente Amplio para fortalecer la alternativa esperanzadora que Venezuela necesita y reclama con urgencia.

Twitter: @TablanteOficial

Facebook: Carlos Tablante

Web: www.carlostablante.com

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Impermeables al desaiento
Nicolás Maduro , luego de un breve descanso en la ejecución del Plan Destructor del País (PD) , aliviado de los efectos aletargante que producen los condumios reservados para quienes ejercen el Poder como privilegio ilimitado, retorna a su carácter crepuscular y autoritario para amenazar que el País seguirá sufriendo de socialismo. Lo anuncia dirigido al “al mundo “como solía decirlo su máxima deidad fallecida , creando un contraste entre la reducida dimensión intelectual de sus consignas y la pretendida audiencia universal que sólo existe en el delirio de los megalómanos .
El viaje a China lo toma como anuencia (no hay préstamos, ni ayudas financieras) de sus anfitriones para proseguir en sus extraviadas políticas económicas y multiplicar la miseria. Conviene advertir el síndrome de “viaje a La Meca” (visitas a Fidel Castro, al Gobierno Chino y algo de Putin) sufrido por el Presidente fallecido y ahora por Maduro, es una renovación de fe, del cual regresa con mayor extravío, pero con la aquiescencia para convertir en una página gloriosa la etapa más oscura de Venezuela.
Obnubilado por modales ceremoniosos milenarios , olvida que negocia con los más eficientes comerciantes de la historia, quienes tratan estos asuntos con practicas imperiales, respaldados por el poder del capitalismo salvaje interno ,soportado en la unión de nuevas tecnología productivas con mano de obra abundante y sin derechos, que utilizan en sus contratos con otros países firmados , bajo la mirada atenta de Mao Zedong (Tse Tung) , cuyas fotografías( no su pensamiento) solo se conservan discretamente en las oficinas donde se atienden a los pocos Maduros que aún quedan en el mundo . No hay auditorio, los chinos están en la cola frente a APPLE, entusiasmados por el nuevo modelo i phone que ese mismo día sale a la venta.
Sabe la nomenclatura gobernante el efecto devastador y la desmovilización política organizada ,que genera la pobreza extrema en las personas angustiados por la incertidumbre cotidiana para conseguir r bienes esenciales, pero no desconoce que en toda sociedad asediada , donde la existencia adquiere visos estoicos , se pueden producir reacciones indetenibles frente a los fracasados experimentos ,tanto de socialistas autoritarios como fascista por construir sociedades supuestamente justicieras, donde reina el hombre nuevo, que se trasforman en maleficencia social , cuyos dirigentes al perder apoyo popular y no alcanzar el ideal , según el cual los individuos prescinden de su autonomía individual y colectiva para actuar como el régimen exige , apelan al adoctrinamiento , al control de la educación ,de los medios de comunicación. Si ello no es suficiente tienen a sus disposición la imposición encubierta o directa.
El socialismo autoritario como deber, como orden social obligatorio es la sustitución de la política por la represión. Pero en los genes sociológicos de las personas no hay abandono perpetuo de la propensión a la autonomía colectiva para asociarse y luchar pos sus derechos y la libertad. Tampoco existe aceptación pasiva de la pobreza impuesta. Por mucho que pueda estar menguadas las vanguardias políticas, los seres humanos mediantes múltiples manifestaciones demuestran su irreductible afán por la libertad y la prosperidad, que estos derechos no son rémora del capitalismo. Son el resultado de luchas épicas durante siglos para alcanzar la civilidad, venciendo muros que parecían infranqueables y represiones que tampoco eran invencibles.
Los demócratas venezolanos, como en todas partes del mundo rechazan la conseja del advenimiento de un hombre, cuyo arribo está signado por un proceso de cárceles, exilios y ajusticiamientos. Para que al final ocurra lo demostrado: cuando la redención pareciera haber llegado, el hombre nuevo, emerge encarcelado, o parte de una diáspora o en largas colas en procura de medicamentos, comida con su dignidad maltratada, los menos “afortunados” están en el delito o las drogas, víctima de hombres viejos armadas con viejas ideas. Ese ha sido el historial innoble del socialismo autoritario junto a sus derrotas correspondientes.
Amalio Belmonte

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José Rosario Delgado

Un pésimo gobierno que nunca ha inventado algo bueno ni productivo, todo lo contrario, carga un manido cuento sobre la supuesta vuelta a la patria por parte de venezolanos que, hastiados por las necesidades, el hambre y la miseria, han optado por la triste, difícil y tortuosa decisión de abandonar el país en busca de comida y mejor vida, mientras los jactanciosos jerarcas del régimen, con opíparos y groseros banquetes en famosos, lujosos y costosos restaurantes, con cocineros danzando como el perrito, por la plata, andan por el mundo alcahueta exhibiendo la gran fortuna mal habida.

En las grandes comilonas, las que se ven por ahí, pican de “la gorda” y beben whisky del bueno, con exquisitos adornos y contornos que serían la envidia de los más sibaríticos jeques mediorientales y andariegos empresarios de maletín, mientras aquí miles de venezolanos se mueren de hambre o sobreviven comiendo desechos recogidos en los basureros citadinos que cada día se incrementan por todos los sectores porque ni para eso sirven las alcaldías ahora.

Volver a la patria es un plan mentiroso, como todo lo del régimen, que pretende disuadir a los jóvenes de venezolanos de emprender el largo y empedrado camino del exilio en busca de la libertad y seducirlos con falsas promesas de villa y castillos, amén de amenazadoras y tentadoras ofertas de dinero en un país donde conseguir plata trabajada se hace cada vez difícil e imposible por el cierre programado de la empresa privada como primaria fuente de empleo productivo y creador en una nación donde las carencias se hacen cada vez más evidentes e inclementes.

La limitación y la represión están a la orden del día y los derechos humanos atropellados a diestra y siniestra, la gente vieja y joven sin transporte colectivo público ni privado; los servicios públicos menguados y extenuados por la falta de atención y mantenimiento; los medios de comunicación acosados, expropiados y clausurados, mientras escuelas, liceos y universidades, con mermada presencia de docentes y de alumnos, proceden a cerrar sus puertas ante la supina indiferencia de los llamados a reclamar la educación, la formación y la instrucción como sólida herramienta para el desarrollo de la república y de los republicanos.

No dudamos de que si Juan Antonio Pérez Bonalde viviera en la Venezuela de hoy, con toda seguridad ya habría escrito “La revuelta a la patria”, invitando a quienes se han ido y a los que aún permanecemos aquí a darle un sacudón al país que, como nunca antes, se embelesó con esta cuerda de bandidos que mueven y promueven la tiranía, y necesita que sus hijos comiencen cuanto antes una tarea responsable y seria para sacar a la dictadura, apelando para ello a todas las maneras de lucha por la convivencia, por la democracia, por la libertad, antes de que todos en Venezuela nos convirtamos en un territorio de malandros y bandoleros asaltantes dispuestos a lo que sea para mantenernos vivos, emulando a la dictadura que hace todo eso y más para sostenerse en el poder.

Ya es tiempo de un revolcón constitucional e institucional contra los viles e ignominiosos usurpadores que se cagan en el alma de todos nosotros mientras la caridad nacional y la comunidad internacional miran para otro lado, esperando que sólo con la voluntad y la ayuda de Dios salgamos de este atolladero, sin la voluntad de nosotros ni el auxilio de los amigos de fuera que siempre testimoniaron amor o simpatías por Venezuela y los venezolanos que pedimos ¡socorro! en esta hora menguada...

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Edgar Benarroch

Este es un tema tan amplio y complejo que si se quiere tratar con profundidad y sustantividad debe ser materia para tratadistas y estudiosos de la conducta humana, de la familia como célula fundamental de la sociedad y de ésta misma. Desde una posición perceptiva aspiro en estas notas dejar algunas consideraciones bastante elementales y algunas obvias.
Bien se ha afirmado que el pensamiento (idea) sin la acción es estéril, mientras que la acción sin el pensamiento es arriesgada y generalmente contraproducente . Si damos por buena esta afirmación la idea y el hecho se complementan y ambos son necesario en nuestro desenvolvimiento como individuo o colectivo.
Ahora bien, la existencia de una no necesariamente supone la presencia de la otra. Tenemos ideas no realizables por su elevado contenido utópico y otras que no debemos concretar en los hechos por respeto al ordenamiento jurídico, a las convenciones sociales o porque nuestra formación, principios y valores así lo ordenan, son esas ideas algo alocadas que a todos nos llega. También hay ideas que la situación recomienda postergar su concreción y hasta su expresión es pos de tiempos propicios o mejores. Son ideas en reposo y a la espera. Por razones de prudencia y tiempo todo lo que digamos debemos creer, más no todo lo que creemos debemos exponer. Sin embargo, cada acción debe ser precedida de una idea, excepción de aquellas instintivas o rutinarias para las cuales el cerebro tiene almacenada una cuadratura. Ante circunstancias de supervivencia propia o de semejantes, actuamos de inmediato sin mucha meditación, con sentido común y además el cerebro nos lo ordena de acuerdo a su inventario.
Claro está que cuando se trata del colectivo las ideas deben ser discutidas, estudiadas y meditadas por sus integrantes porque ellas afectan al conjunto.
Es propio del ser humano tener ideas , pensar y razonar y nuestro cerebro es tan insondable que la lluvia de ideas y pensamientos que nos llega o procesamos es tan inconmensurable como aquel. El cerebro humano no tiene límites y además estimó bueno no ponérselo. En los últimos cuarenta años el impresionante adelanto que hemos presenciado en la tecnología, fundamentalmente en la digital, ha sido gigantesco e inimaginable antes. Pero no existe y creo no existirá máquina alguna capaz de superar el cerebro humano.
Somos seres imperfectos y falibles, el único infalible en la tierra es el Sumo Pontífice y solamente lo es en materia de la fe. Somos buenos, menos buenos o malos. Existen cerebros tomados por las tinieblas y de lo que sale de ellos es la malignidad en la idea y en la acción. Son mentes carentes de valores a las cuales, si es posible, debemos traer a la luz.
En política, que es la actividad o proceso orientado de forma ideológica a la toma de decisiones de un grupo o individualidades para alcanzar el poder de una nación, es fundamental y necesario que las actuaciones sean suficientemente bien pensadas , examinadas , analizadas y discutidas porque ellas repercuten de una manera directa en el pueblo, en la familia y en cada uno de nosotros.
El régimen que tenemos se dice partidario de la democracia participativa, ello supone consultar al pueblo con frecuencia las decisiones que se toman en el alto gobierno y que nos afecta a todos. Eso no ocurre. Creen que la democracia participativa es participarnos en largas cadenas de medios lo que se les ocurre, que frecuentemente es contrario al interés nacional. Nunca han practicado la democracia participativa ni honran la palabra de que el pueblo es el protagónico. Cuando convocan a elecciones ha sido porque la Constitución nacional y la ley obligatoriamente se los impone o cuando les viene en ganas como ocurrió en las pasadas del mes de mayo. Pero la consulta la ensucian con trampa, fraude, coacción y amenazas torciendo la voluntad popular y pretendiendo, por esa vía darle visos de legitimidad a su permanencia en el gobierno. La NOMENCLATURA se cree dueña del país y hace y deshace lo que les da la real gana sin importarle para nada la opinión ciudadana. Son ideas y hechos propios de regímenes totalitarios y ausentes de valores, con excusa por la redundancia. Estamos cansados de ver cómo se toman decisiones que luego se cambian o se postergan. Ello prueba el inmenso grado de improvisación de quienes nos gobiernan. Esto es un simple detalle de lo que nos ocurre.
Mantengo fe y esperanza que prontamente vendrán días mejores y en un abrazo solidario nos unamos en la ardua y apasionante tarea de la reconstrucción nacional.
Ruego a Dios diariamente nos ilumine a todos, al gobierno y a la oposición , a los primeros para sacarlos de las tinieblas y a nosotros, los de la oposición para que logremos la UNIDAD requerida para afrontar con éxito el gigantesco desafío que este tiempo nos presenta.

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¿Cómo se puede aspirar que efectivos militares se comporte bien, si gran parte de la sociedad civil de la cual son miembros anda por caminos extraviados? Esto es particularmente grave en el caso de la Guardia Nacional, cuyos integrantes disfrutan de relativa independencia y son fácil presa de sobornos, contrabando y narcotráfico, además de su proximidad política por el contacto con el ministerio de Relaciones Interiores, gobernadores y alcaldes.

La Guardia tuvo su origen en 1937. Inicialmente era respetada. La siguiente anécdota ilustra la rectitud de sus primeros días: siendo director el teniente coronel José Briceño Machado, su ayudante le presentó el presupuesto en el que había un faltante de Bs. 0,25, por lo cual el director lo rechazó y ordenó que los buscara “porque las cuentas se reciben y se entregan completas”. Hoy, al igual que en el resto del país, la corrupción abunda y, además, existe el agravante de que la Guardia recibió órdenes de Chávez y ahora de Maduro, de reprimir las protestas pacíficas sin importar las violaciones a los derechos humanos, con la complacencia de los ministros de la Defensa y de sus Comandantes Generales.

En organizaciones piramidales como la Fuerza Armada, de la cual la Guardia Nacional es uno de sus componentes, priva la consigna de “superior que manda y subalterno que obedece”. Como principio general ello es válido, porque si un soldado piensa si debe o no obedecer una orden, la FA se derrumba. Sin embargo, hoy los derechos humanos tienen importancia primaria y ningún subalterno debe obedecer órdenes que los violen.

Es lícito que, acatando órdenes del presidente de la República, los guardias utilicen gases y perdigones para dispersar una manifestación violenta. Si esta es pacífica, el delincuente es el presidente, ya que existe el derecho a manifestar. Los guardias cometen delito si utilizan armas de fuego y disparan las bombas lacrimógenas al cuerpo, en medio o detrás de la manifestación, así como perdigones, con la intención de causar daño. Esto ha sucedido en casi todas las manifestaciones desde el 2002.

Hay casos más graves en los que guardias han actuado con saña, asesinando y torturando, frecuentemente en conjunto con paramilitares rojos. Varios son los ataques feroces a ciudadanos indefensos. Los del 27 de febrero del 2004, los del 2014 y 2017 fueron particularmente violentos en Caracas, Mérida, San Cristóbal y Barquisimeto. Según Informe Anual de Provea 2015, en ese año guardias nacionales asesinaron a 25 ciudadanos y el ejército a 11. El Informe 2016 reseña que la Fuerza Armada fue responsable de 66 asesinatos.

El Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, señala que “entre el 1 de abril al 31 de julio del 2017 hubo 124 asesinados durante protestas, 46 de ellos por miembros de cuerpos de seguridad, 27 por colectivos armados y 51 no establecidos”, además denuncia el encubrimiento por parte de los mandos de la Guardia y del Fiscal espurio Tarek Williams para impedir el enjuiciamiento de los presuntos culpables.

La Fundación Justicia, Solidaridad y Paz del Estado Lara presentó un informe muy completo de los atropellos de guardias nacionales que actuaron directamente y en complicidad con paramilitares rojos, entre febrero y setiembre del 2014 en ese Estado. Señala torturas a mujeres en el Destacamento 47.

Hoy se cumplen 15 años de una de las acciones más abominables cometidas por guardias nacionales, quienes en horas de la madrugada agredieron a residentes en el campo petrolero de Los Semerucos, en Falcón. Entraron al campo con gritos de guerra para atacar al ¨enemigo¨ integrado por niños, madres, abuelas y padres de familia. Lanzaron lacrimógenas dentro de las casas y repartieron peinillazos. Amenazaron con violar a las mujeres. Lesionaron a diecinueve residentes, entre ellos varias damas, 36 niños sufrieron asfixia y 26 ciudadanos fueron detenidos.

Además de los citados Informes, los demócratas agradecemos los elaborados por el Foro Penal Venezolano, Human Rights Watch, Control Ciudadano, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Sin Mordaza, Cofavic, Venezuela Awarness, Centro de Estudios para América Latina (Casla). En los mismos, en varios libros y en la prensa se proporcionan los nombres de víctimas y victimarios.

La Guardia Nacional es una organización necesaria. No puede eliminarse, sino depurarla profundamente y aplicar sanciones severas a los culpables. Por no plegarse al régimen, numerosos oficiales de la misma están o han estado presos o exiliados, muchos fueron dados de baja y otros la solicitaron para no ser cómplices. Todos sus Comandantes Generales desde el 2002 deben ser investigados, así como los comandantes de los CORE y de Destacamentos en las áreas donde se violaron los derechos humanos.

Como (había) en botica:

En Pedraza, Barinas, existió el Instituto Tecnológico Simón Bolívar, fundado por Luis Marcano Coello dentro del esquema de los Colegios del Mundo Unidos. Formó unos mil profesionales de Venezuela y de 42 países, todos becados. Fue un ejemplo de educación para el trabajo agrícola. Luis Marcano González nos recuerda que hace siete años el INTI se apropió sin indemnización de todos los activos. Los bárbaros rojos acabaron con ese novedoso modelo ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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