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Opinión

Barack Obama

Verbo brillante, dominio del escenario, habilidad para persuadir con la palabra. Barack Obama volvió a desplegar sus talentos en la conferencia que pronunció en Johanesburgo en el centenario de Nelson Mandela. Estos son algunos extractos de su intervención

Obama merece figurar en las antologías de la oratoria política. Sostiene que todo presidente trabaja para modelar el párrafo que resumirá su presidencia en los manuales de historia. Escritor antes que político, durante su mandato pronunció discursos memorables. Es verdad que la eficacia de sus alegatos, a la hora de gobernar, fue cuestionable. Y que el ejercicio del poder no se puede limitar a un mero ejercicio retórico, como le reprocharon tantas veces. Pero el martes pasado, volvió a hacerlo. Otra intervención magistral. Fue en Johanesburgo, en el centenario del nacimiento de Nelson Mandela.

Empezaré con una pequeña corrección y unas cuantas confesiones. La corrección es que bailo muy bien [risas]. Quiero que quede claro. Michelle baila un poco mejor. Empecemos ahora con las confesiones:

La primera es que yo no estaba exactamente invitado a estar hoy aquí. (…) La segunda es que he olvidado mis conocimientos de geografía y el hecho de que en Sudáfrica estamos ahora en invierno [risas]. No me he traído ningún abrigo, y esta mañana he tenido que enviar a una persona al centro comercial para poder ponerme unos calzoncillos largos [risas]. Al fin y al cabo, nací en Hawái. (...)

Pero dados los extraños e inciertos tiempos en los que vivimos —que son extraños, y son inciertos—, en los que las noticias de cada día generan nuevos titulares confusos e inquietantes, he pensado que tal vez sería útil retroceder un instante y tratar de ver las cosas con cierta perspectiva. Por eso les pido que me disculpen, —a pesar de que hace algo de frío—, si dedico gran parte de esta conferencia a recordar dónde hemos estado y cómo hemos llegado hasta aquí, con la esperanza de que esta reflexión nos sirva de guía para saber cuál es el camino a seguir.

Hace 100 años Madiba [Nelson Mandela] (...) nació en la aldea de Mvezo (…). No había ninguna razón para creer que un niño negro en esa época, en este lugar, iba a cambiar la historia. (…)

Las potencias europeas, que habían puesto fin a una horrible guerra mundial (...), decidieron que este continente y sus habitantes eran, sobre todo, el botín de una disputa por el territorio, por sus abundantes recursos naturales y su mano de obra barata. La inferioridad de la raza negra se daba por descontada (...).

Las mujeres estaban supeditadas a los hombres. El privilegio y el estatus estaban rígidamente vinculados a la casta y al color de la piel, el origen étnico y la religión. Incluso en mi propio país, en una democracia como Estados Unidos, basada en la declaración de que todos los hombres son iguales, la segregación racial y la discriminación sistemática eran legales en casi la mitad del país y habituales en todo el resto.

Así era el mundo hace solo 100 años.

Durante las últimas décadas del siglo XX, la visión progresista y democrática que representaba Nelson Mandela estableció, en muchos sentidos, los términos del debate político internacional. (…) El respeto a los derechos humanos y el principio de legalidad, plasmado en una declaración de Naciones Unidas, se convirtieron en la norma básica para la mayoría de los países (…).

Los cambios geopolíticos llegaron acompañados de transformaciones económicas. Las economías se abrieron, y eso, unido a la integración mundial impulsada por las nuevas tecnologías, permitió que se pusiera en marcha el talento emprendedor entre quienes habían permanecido al margen de la economía mundial. De pronto, empezaron a ser importantes. Tenían poder y la posibilidad de hacer cosas. Después llegaron los avances científicos, las nuevas infraestructuras y la disminución de los conflictos armados. De pronto, salieron de la pobreza mil millones de personas. (...) Mientras tanto, la difusión de Internet permitió que la gente de todos los continentes se conectara. Las culturas y los continentes se unieron de forma inmediata. Surgió la posibilidad de que un niño pudiera tener a su alcance todos los conocimientos del mundo incluso en la aldea más remota.

Todo esto debería darnos esperanzas. Pero (…) el hecho de que los gobiernos y los poderosos no hayan afrontado verdaderamente los fallos y las contradicciones de ese orden internacional es una de las razones por las que gran parte del mundo corre hoy el peligro de volver a una vieja forma de actuar más brutal y peligrosa.

Por eso tenemos que empezar por reconocer que, por más leyes que existan sobre el papel, por más declaraciones maravillosas que figuren en las constituciones, por más bellas palabras que se hayan pronunciado en las últimas décadas en las cumbres internacionales o en los pasillos de Naciones Unidas, las viejas estructuras de poder y privilegio, de injusticia y explotación nunca desaparecieron del todo. Nunca se desmantelaron por completo [aplausos]. (…) En todo el mundo, a las mujeres y las niñas se les sigue obstaculizando el acceso a posiciones de poder y autoridad. (…) Se les paga menos que a los hombres por el mismo trabajo. (...) Hay barrios, ciudades, regiones, países enteros a los que las oportunidades no han llegado, a pesar de las maravillas de la economía globalizada y de los rascacielos relucientes que han transformado paisajes en todo el mundo.

En otras palabras, existen demasiadas personas para las que, cuanto más han cambiado las cosas, más han seguido siendo iguales [aplausos].

Y, si bien la globalización y la tecnología han abierto nuevas oportunidades, han impulsado un crecimiento económico extraordinario en zonas del mundo que antes malvivían, también han trastocado los sectores agrarios e industriales de muchos países. Han reducido enormemente la demanda de ciertos tipos de trabajadores y han contribuido a debilitar a los sindicatos y la capacidad de negociación de los trabajadores. Han permitido que al capital le resulte más fácil eludir las leyes y los reglamentos fiscales de las naciones-Estado para transferir millones, miles de millones de dólares, con solo tocar una tecla de un ordenador.

La consecuencia de todas estas tendencias ha sido el estallido de las desigualdades económicas. Unas cuantas docenas de personas tienen tanta riqueza como la mitad más pobre de la humanidad [aplausos]. Esto no es una exageración, es pura estadística. (…)

En prácticamente todos los países, el desproporcionado poder económico de los que están en la cima les ha otorgado una influencia desmedida en la vida política y los medios de comunicación, la capacidad de decidir qué políticas son prioritarias y qué intereses acaban menospreciados. Hay que señalar que en esta nueva élite internacional (…), muchos se consideran de ideas políticas progresistas, cosmopolitas y modernos. (…) Para algunos, Nelson Mandela es uno de sus héroes. Algunos incluso apoyaron a Barack Obama en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y, gracias a mi condición de antiguo jefe de Estado, me consideran miembro honorario de su club [risas]. Y me invitan a todo tipo de actos [risas], me pagan el billete.

(…) Desde sus salas de juntas y sus retiros, los que toman las decisiones que repercuten en el mundo entero no tienen la oportunidad de ver el dolor en el rostro de un trabajador despedido. Sus hijos no sufren cuando se hacen recortes en educación y sanidad porque hay menos ingresos fiscales debido a la evasión de impuestos. (…)

Por eso hubo tanta gente que, al acabar el siglo XX, (...) no supo ver las señales de la reacción que estaba fraguándose, una reacción que adoptó muchas formas. Se anunció de manera violenta con el 11-S y la aparición de las redes terroristas internacionales, alimentadas por una ideología que tergiversaba una de las grandes religiones mundiales y proclamaba una lucha entre el islam y Occidente y entre el islam y la modernidad; y la desafortunada decisión de Estados Unidos de invadir Irak no contribuyó a mejorar las cosas, sino que aceleró un conflicto sectario [aplausos].

Lo peor fue seguramente el devastador efecto de la crisis financiera de 2008, el comportamiento irresponsable de unas élites que provocó años de dificultades para la gente corriente de todo el mundo y que dejó sin contenido todas las garantías anteriores de los expertos, todas esas afirmaciones de que los reguladores financieros sabían lo que hacían, que había gente supervisando (…).

Y entonces empezó a aparecer una política del miedo, del resentimiento y la trinchera. (…) De pronto está en ascenso la política del hombre fuerte, que conserva las elecciones y una pseudodemocracia —solo en la forma— mientras que los que ocupan el poder tratan de socavar todas las instituciones y las normas que dotan a la democracia de significado [aplausos]. En Occidente tenemos partidos de extrema derecha que a menudo no solo presentan programas proteccionistas y de cierre de fronteras sino también un nacionalismo racista apenas oculto.

Por consiguiente, ahora que conmemoramos el 100 aniversario de Madiba, nos encontramos en una encrucijada, un momento en el que dos visiones muy distintas del futuro de la humanidad compiten para conquistar a los ciudadanos de todo el mundo. Dos relatos diferentes sobre quiénes somos y quiénes debemos ser. ¿Cómo debemos reaccionar?

¿Debemos pensar que la ola de esperanza que sentimos cuando Madiba salió de la cárcel y cayó el Muro de Berlín era una esperanza ingenua y equivocada? (…)

Les voy a decir lo que creo yo. Creo en la visión de Nelson Mandela. Creo en una visión que era también la de Gandhi, Martin Luther King y Abraham Lincoln. Creo en una idea de igualdad, justicia, libertad y democracia multirracial, construida sobre la premisa de que todas las personas son iguales y nuestro creador dio a todos unos derechos inalienables [aplausos y aclamaciones]. Y creo que un mundo regido por esos principios es posible y puede lograr más paz y más cooperación en busca del bien común. Eso es lo que creo.

Y creo que no tenemos más remedio que seguir adelante; que quienes creemos en la democracia, los derechos civiles y una humanidad común, tenemos un relato mejor. Y pienso que no es una opinión basada en sentimientos, sino en hechos irrefutables.

El hecho de que las sociedades más prósperas y triunfadoras del mundo, las que tienen el mayor nivel de vida y mayor grado de satisfacción entre su población, sean precisamente las que más cerca están de ese ideal progresista y liberal (...).

El hecho de que los países que se apoyan en el nacionalismo desatado y la xenofobia y en doctrinas de superioridad tribal, racial o religiosa, en los que ese es el principio que mantiene unidos a los ciudadanos, acaban por consumirse en guerras civiles o externas. No hay más que ver los libros de historia. (…)

Nosotros tenemos un relato mejor. Pero decir que nuestra visión del futuro es mejor no significa que vaya a ganar inevitablemente. Porque la historia también demuestra el poder del miedo. La historia demuestra cómo la codicia y el deseo de dominar a otros se apodera de las mentes de los hombres. Especialmente de los hombres. (…) Vamos a tener que esforzarnos más y vamos a tener que ser más inteligentes. Vamos a tener que aprender de los errores del pasado reciente.

De modo que, en el breve tiempo que me queda, quiero sugerirles unas cuantas pautas para seguir de ahora en adelante, unas pautas extraídas de la labor de Madiba, sus palabras y las enseñanzas de su vida.

En primer lugar, Madiba nos enseña, a quienes creemos en la libertad y la democracia, que vamos a tener que luchar más para reducir las desigualdades y promover unas oportunidades económicas duraderas para todos.

Los últimos 70 años nos han enseñado que no debe ser un capitalismo descontrolado, inmoral y sin regular, y tampoco un socialismo de vieja escuela en el que se controle todo desde arriba. (…) En casi todos los países, el progreso dependerá de un sistema de mercado integrador, que asegure la educación a todos los niños, que proteja la negociación colectiva y garantice los derechos de todos los trabajadores [aplausos], que rompa los monopolios para fomentar la competencia en las pequeñas y medianas empresas, y que tenga unas leyes que acaben con la corrupción y garantice el juego limpio en los negocios; que mantenga cierto tipo de fiscalidad progresiva para que los ricos sigan siendo ricos pero devuelvan algo a la sociedad, de modo que todos los demás ciudadanos tengan dinero para financiar la sanidad universal y la jubilación (...).

Tengo que añadir, por cierto, que estoy sorprendido por el dinero que he cobrado, y no tengo ni la mitad que esa gente, ni la décima parte, ni la centésima parte. Hay un límite para lo que uno puede comer o para la casa que se puede comprar. Hay un límite para los viajes que se pueden hacer. Basta ya. No hace falta hacer un voto de pobreza para decir: “Voy a ayudar un poco a otra gente, voy a atender a ese niño que no tiene suficiente para comer o necesita dinero para la escuela, voy a ayudarle. Voy a pagar un poco más de impuestos. No pasa nada. Puedo permitírmelo”. (…)

Hoy, el mayor reto para los trabajadores en países como el mío es la tecnología. (...) Porque la inteligencia artificial ya está aquí y es cada vez más poderosa, y va a haber coches sin conductor, y cada vez más servicios automatizados, y eso va a hacer más difícil dar empleo de calidad a la gente, y vamos a tener que ser más imaginativos y reconcebir por completo nuestra organización social y política, para proteger la seguridad económica y la dignidad que van asociadas al empleo. Un trabajo no solo da dinero; da también dignidad, y estructura, y una posición en el mundo, y un propósito. Por eso vamos a tener que pensar en nuevas formas de reflexionar sobre estos problemas, como la renta universal, la revisión de nuestra jornada semanal, cómo reconvertir a nuestros jóvenes, cómo hacer que todo el mundo sea, en cierto modo, emprendedor. Y vamos a tener que preocuparnos por la economía para restablecer verdaderamente la democracia.

En segundo lugar, Madiba nos enseña que ciertos principios son auténticamente universales. (…) Más de un cuarto de siglo después de que saliera de la cárcel, todavía tengo que dedicar tiempo a decir que los negros, y los blancos, y los asiáticos, y los latinoamericanos, y las mujeres, y los hombres y los gays, y los heterosexuales somos todos seres humanos, que nuestras diferencias son superficiales, y que debemos tratarnos unos a otros con atención y respeto. (…)

En tercer lugar, Madiba nos recuerda que la democracia no consiste solo en celebrar elecciones. (…) Él comprendía que no se trata solo de saber quién tiene más votos. Se trata de la cultura cívica que construimos y que hace que la democracia funcione. (…)

Y es verdad que la democracia puede ser caótica, puede ser lenta, puede ser frustrante. Les aseguro que lo sé. Pero la eficiencia que ofrece un autócrata es una falsa promesa. (…)

Y es verdad que la democracia puede ser caótica, puede ser lenta, puede ser frustrante. Les aseguro que lo sé. Pero la eficiencia que ofrece un autócrata es una falsa promesa

Necesitamos creer en una realidad objetiva. (...) Debemos creer en los hechos [risas]. Sin hechos objetivos, no existe ninguna base para la colaboración. (…)

Por desgracia, gran parte de la política actual parece rechazar el concepto de verdad objetiva. La gente se inventa cosas. Lo vemos en la propaganda de Estado, en las noticias inventadas que corren por Internet, en el desdibujamiento de los límites entre información y espectáculo, en la absoluta pérdida de pudor de los líderes políticos cuando se descubre que han mentido: insisten y mienten un poco más. Los políticos siempre han mentido, pero, normalmente, cuando se les pillaba, se mostraban contritos. Ahora siguen mintiendo.

(…) Debemos estar alerta ante la tendencia de que las redes sociales se conviertan en una plataforma para el espectáculo, la indignación y la desinformación; debemos insistir en que nuestras escuelas enseñen pensamiento crítico a nuestros jóvenes, en lugar de obediencia ciega. Debemos resistirnos a caer en el cinismo. (…)

Así, pues, jóvenes (...) mi mensaje es sencillo: seguir creyendo, seguid avanzando, seguid construyendo, seguid alzando la voz. Cada generación tiene la oportunidad de rehacer el mundo. (…) Es un buen momento para ponerse en marcha. (…)

Madiba nos recuerda: “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, sus orígenes o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y, si puede aprender a odiar, también puede aprender a amar, porque el amor es algo más consustancial al corazón humano”. (...) Que esa sea nuestra estrella polar y nuestra guía, alegrémonos de nuestra lucha para poner esa verdad de manifiesto, de modo que, dentro de 100 años, las generaciones futuras puedan recordar y decir: “Siguieron avanzando y, gracias a ellos, hoy vivimos con nuevas banderas de libertad”.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

21 de julio de 2018

El País

https://elpais.com/internacional/2018/07/21/actualidad/1532190619_851102...

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De las Islas Canarias y en un barco carbonero, venía emigrando hacia Venezuela. Cuando divisó las luces del Puerto de la Guaira, exclamó emocionado:

“¡Ampáreme oh tierra maravillosa!”

Yo vengo de los puertos de las casas oscuras.

Yo vengo de la guerra, del llanto y de la Cruz.

“¡Ampárame oh tierra maravillosa!”

Y así le ocurrió, Venezuela lo cobijó y acogió con afecto de madre abnegada. En retribución, él, le dio su fuerza de trabajo y le formó una honorable familia.

Después de muchos años de estadía por estos lares, un día que llovía torrencialmente se levantó de su lecho de enfermo y con la mirada volcada hacia la Madre Patria, balbuceo:

“Cuando salí de mi tierra volví la cara llorando porque lo que yo más quería atrás lo iba dejando; luego, murió.

Villa de Cura, miércoles 18 de julio del 2018.

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Jesús Elorza G.

En una cena familiar, en el Palacio de Miraflores, uno de los hijos de la Primera Combatiente le pregunta a su mama sobre el ejercicio del poder. Me gustaría conocer tu experiencia en el manejo de los asuntos políticos, fueron sus palabras.

Bueno hijo, esto ha sido un largo proceso. Pero, me ayudó mucho mi relación con un texto al cual tuve acceso durante mi niñez. “Las mil y una noches” marcaron mi vida desde el mismo momento en que leí ese cuento árabe. Tanto así, que asumí el nombre de la princesa Sherezade como mi seudónimo durante mi vida clandestina cuando me sume a las filas del Movimiento Bolivariano Revolucionario (MBR-200) y desde entonces no he dejado de aplicar las enseñanzas de lo aprendido en esos cuentos milenarios.

-Supongo que te llamaban la Camarada Sherezade. Pero, no entiendo cuál es la relación de ese texto tu desempeño en el ejercicio del poder, señaló el hijo.

Bueno, déjame explicártelo. Cuando en el mes de marzo del año 2013, nuestro querido Líder Único, el ahora Difunto Eterno, anuncia al país la sucesión monárquica y coloca a mi cuchi cuchi Nicolás como su sucesor, revivieron en mi la forma como la princesa de los cuentos mantenía entretenida al sultán y a todo su sequito….y me dije a mi misma que debía seguir ese camino.

-¿Cómo así?

Al igual que en Las mil y una noches, desde el primer día en que mi cuchi fue investido como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, comencé a narrarle cuentos a Nicolás sobre distintas materias político-económicas-sociales para que fueran anunciadas e implementadas en los días siguientes. Con mi tierna voz, lograba que se durmiera como un angelito y lo más sorprendente era que al despertarse me explicaba las medidas que iba a anunciar.

-Dame un ejemplo.

La primera, que causó una conmoción a nivel nacional e internacional fue “La del Pajarito”. La noche anterior le conté sobre un príncipe que hablaba con los animales para comunicarse con sus seres queridos ya fallecidos…..y los resultados fueron sorprendentes. Tú mismo hijo mío me llamaste para decirme, que la conversación de Nicolás con el Difunto Eterno a través del pajarito fue del carajo.

Con ese éxito, no dude en avanzar en cuentos relacionados con la economía o la política. Por ejemplo, una noche le narré la historia de un sultán que logró mantener distraído a su pueblo con el anuncio de mantener el valor monetario congelado durante muchos años. Y el miércoles 15 de enero de 2014: “Vamos a mantener el dólar a bolívares 6,30 (...) durante todo este año y bastante tiempo hacia adelante”. Hasta Wall Street quedó como pajarito en grama.

-Mama, te la comiste con ese cuento.

Más adelante reforcé la situación económica con la sorprendente historia de ¡La Inflación Controlada!.....y acto seguido, mi maridito anunció el 19 de noviembre de 2013: “Con la Habilitante voy a dejar los precios donde tienen que estar”

Una de esas noches, hablábamos sobre el problema del hambre generada por la IV República conjuntamente con el imperio norteamericano. Lo tranquilice con la fábula de Aladino y su lámpara maravillosa. Al mañana siguiente, Nicolás actuando como un genio anunció “La Tarjeta de Abastecimiento Seguro, cuyo objetivo era realizar las compras en la red de supermercados y abastos del Estado, y tener su alimentación segura ante la "guerra económica".

En materia de seguridad, hice un collage de cuentos para hacerle ver que la permanencia en el poder requiere de mano firme para enfrentar y derrotar la oposición al régimen. Esa noche, tiernamente lo llevé de mi mano, a través del tiempo, por las experiencias de los camaradas Stalin, Mao y Fidel.

-Coño, ¿qué pasó con eso?

Lo esperado, hijo mío, en los días sucesivos “El Socialismo Real” de nuestra revolución se fue fortaleciendo con la constitución de una Asamblea Nacional Constituyente que más rápido que inmediatamente nombró a un Tribunal Supremo de Justicia Revolucionaria. Además, Nicolás en clara comprensión de los cuentos, ordenó la criminalización y represión de las protestas. Los conspiradores de la oligarquía y los infiltrados del imperio pegaron con presos, heridos y muertos su enfrentamiento con la revolución socialista del siglo XXI.

-Así es mamá, Patria o Muerte…..Venceremos. No nos vamos a dejar joder.

Tranquilo hijo, que ahora le susurro a mi Nico todas las noches, una adaptación de la fábula del Flautista de Hamelin para que siga encantando al pueblo. Y yo misma me he quedado boquiabierta con los programas sociales que ha implementado para tener embrujado y en colas permanentes al pueblo.

-Te refieres a las Bolsas CLAP y a los Bonos.

Eso mismo hijo. Déjame decirte, que en el viaje a Turquía me sentí como en mi propia casa. Los turcos en la calle me veían como la princesa, hija del visir y esposa del sultán Sciariar de las mil leyendas de los cuentos árabes.

A todas estas, los mesoneros que atendían la cena en el palacio, comentaban entre si lo que estaban escuchando. Uno de ellos, comentó en voz alta que la Camarada Sherezade debería titular su gesta como “Las dos mil y una noches….de terror”.

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Rafael Arráiz Lucca

En las líneas que siguen me propongo examinar el concepto de democracia en algunos libros de Sartori. Para ello voy a trabajar cronológicamente. Comenzaré por el texto ¿Qué es la democracia? (1987) y seguiré con Elementos de teoría política (1992), La democracia después del comunismo (1993), La sociedad multiétnica (2001) y La democracia en 30 lecciones (2008). Comencemos, pues, a revisar las ideas sobre el concepto de democracia del gran politólogo italiano a partir de finales de la década de los años 80 y hasta el final de su vida. Recordemos que la trayectoria vital del florentino fue dilatada (1924-2017), falleciendo a los 93 años en su ciudad natal. En este ensayo no revisaremos los primeros conceptos de democracia que trabajó Sartori a partir de 1957, que podría ser muy interesante también, pero en esta oportunidad nos centraremos en los conceptos de su madurez, cuando ya su maestría estaba fuera de toda sospecha.

La dicotomía Igualdad-Libertad no se le escapa de la mesa de disección. Es obvio de que se trata de un dilema central para la democracia y el pensamiento político de cualquier naturaleza.

En ¿Qué es la democracia? Sartori distingue entre una definición prescriptiva y otra descriptiva de democracia. Naturalmente, la prescriptiva es lo que debería ser la democracia, su deber ser, y la descriptiva es lo que es, su realidad. La distinción es fundamental ya que nuestro autor se decanta por la inclusión de ambos sesgos en la definición de democracia. Glosándolo, podemos señalar que sin el elemento prescriptivo no sabemos hacia dónde va la democracia, cuáles son sus objetivos; y si no describimos su situación, tampoco sabemos en dónde está en relación con su deber ser.

Luego, ya más adentrado en la selva, Sartori dedica muchas páginas al tema de la distinción entre el Liberalismo y la Democracia (tema que le fue cercano a otro gran politólogo italiano: Norberto Bobbio).

En su libro Elementos de teoría política podemos advertir que muchas de sus páginas son idénticas a las de ¿Qué es la democracia? y no es de extrañarnos, ya que el propio Sartori ha dicho que sus libros están modelados para la enseñanza, tarea a la que se dedicó durante muchos años, y trabajaba por módulos donde alcanzaba conclusiones, que una vez establecidas, se repetían, evidentemente.

No obstante lo dicho, en este libro hay una definición escueta y precisa, que a su vez es tomada de su estudio La teoría de la democracia. Afirma: “Democracia es el procedimiento y/o el mecanismo que a) genera una poliarquía abierta cuya competición en el mercado electoral; b) atribuye poder al pueblo, e c) impone específicamente la capacidad de respuesta (responsiveness) de los elegidos frente a los electores.” (Sartori, 1992:43). Recordemos que utiliza el término según Robert Dahl (1915-2014) en su célebre libro de 1971: Poliarquía. Es decir, “gobierno de muchos a la vez”, utilizado por Dahl para designar a las democracias occidentales. Conviene leerla sin las letras que Sartori le intercaló: “Democracia es el procedimiento y/o el mecanismo que genera una poliarquía abierta cuya competición en el mercado electoral atribuye poder al pueblo, e impone específicamente la capacidad de respuesta de los elegidos frente a los electores.” Es una definición muy clara, que sirve de punto de partida para las complejidades de la democracia, que son muchas.

Una de estas complejidades la trabaja en La democracia después del comunismo, colocando el dedo en una de las llagas. Afirma: “¿Cómo es que la democracia en bancarrota es tan frecuente -ha devastado toda América Latina- y cómo es que el ‘riesgo de déficit’ también afecta endémicamente a las democracias consolidadas? Las razones son numerosas. Pero la primera, la razón fundamental, es que hoy en día el Estado democrático carece estructuralmente de idoneidad para frenar el gasto.” (Sartori, 1993: 103). Unos pocos párrafos más adelante, Sartori halla al responsable de esta situación. Señala: “El dique que ha mantenido en equilibrio los presupuestos del Estado casi hasta la mitad de nuestro siglo ha sido la palabra ‘balance’ (¡el poder de las palabras!), se traduce en la idea de que un balance debía equilibrarse, debía mantenerse en equilibrio. Pero este dique se ha roto con Keynes. No es que Keynes recomiende sic et simpliciter el ‘desequilibrio’ del presupuesto. Pero los políticos son grandes simplificadores que adoptan lo que más les conviene. Y para ellos Keynes autoriza el endeudamiento y el gasto sin cobertura.” (Sartori, 1993: 105-106).

no son pocas las democracias parlamentarias europeas donde el control del gasto es preciso, y el parlamento le deja poca cuerda al poder ejecutivo para endeudarse a placer.

En verdad, lo que apunta Sartori tiene madera, ya que la democracia fuera del balance, del equilibrio, ha conducido muchas veces a unos endeudamientos considerables, que han comprometido severamente el funcionamiento de la sociedad en general, y a que buena parte de los ciudadanos culpen a la democracia de sus penurias económicas. No obstante: ¿Es una falencia de la democracia o de su ejercicio populista? Pareciera más lo segundo, ya que no son pocas las democracias parlamentarias europeas donde el control del gasto es preciso, y el parlamento le deja poca cuerda al poder ejecutivo para endeudarse a placer. Por otro lado, también cabe preguntarse: ¿Las dictaduras militares están al margen de este influjo keynesiano? Pues no, y bastante que sucumbieron a él; de modo que el asunto que apunta Sartori podría anidar más en el ejercicio del gobierno que en la naturaleza del sistema político. Sin embargo, el señalamiento no deja de ser importante.

el Pluralismo es un concepto democrático, con orígenes en la tolerancia democrática, mientras el multiculturalismo es de origen marxista, nacido “de neomarxistas ingleses…” (Sartori, 2001: 64)

La sociedad multiétnica es un libro luminoso donde Sartori distingue entre pluralismo y multiculturalismo, y precisa el origen de un concepto y de otro, así como sus diferencias. Estos conceptos, obviamente, son de gran importancia para la democracia actual. Sartori parte lanzas desde el principio: “Pluralismo y multiculturalismo son concepciones antitéticas que se niegan la una a la otra.” (Sartori, 2001: 8). Más adelante apunta el politólogo que el Pluralismo es un concepto democrático, con orígenes en la tolerancia democrática, mientras el multiculturalismo es de origen marxista, nacido “de neomarxistas ingleses, a su vez fuertemente influenciados por Foucault; y se afirma en los colleges, en las universidades, con la introducción de ‘estudios culturales’ cuyo enfoque se centra en la hegemonía y en la ‘dominación’ de una cultura sobre otras.” (Sartori, 2001: 64). No olvidemos que el libro parte del concepto de Sociedad Abierta establecido por Karl Popper en su clásico La sociedad abierta y sus enemigos. Y discutiendo con las ideas de Popper es que Sartori llega a formularse unas preguntas de dramática pertinencia, que de seguidas comentamos.

hemos visto cómo la izquierda pre-moderna ha accedido al poder por la vía democrática para luego ir minando sus principios fundamentales, como es el caso de la reelección indefinida en Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Inquiere: “¿Hasta qué punto una tolerancia pluralista debe ceder no sólo ante ‘extranjeros culturales’ sino también a abiertos y agresivos ‘enemigos culturales’?” (Sartori, 2001: 53-54). Sobre este particular está pensando en el islamismo teocrático, que al llegar a las democracias occidentales, profesa unas creencias diametralmente opuestas a las de los países que los reciben. Y de seguidas se pregunta: ¿Puede aceptar el pluralismo, llegar a aceptar su propia quiebra, la ruptura de la comunidad pluralista?” (Sartori, 2001:54). De nuevo está pensando en Europa y el cortocircuito entre los receptores de inmigrantes, constructores de sociedades pluralistas, y los inmigrantes cuya maleta cultural niega el pluralismo. Se nos puede decir, es un tema europeo, pero cuidado porque de inmediato el propio Sartori refiere un asunto que sí toca el corazón de América Latina. Afirma: “Es una pregunta similar a la que en teoría de la democracia se formula así: ¿debe permitir una democracia su propia destrucción democrática? Es decir, ¿debe permitir que sus ciudadanos elijan a un dictador?” (Sartori, 2001: 54). Pues Sartori cree que no, cree que “el contraciudadano es inaceptable.” (Sartori, 2001: 55). Como vemos, toma partido en un punto sensible que está sobre la mesa diaria de europeos (por la vía de los inmigrantes que no quieren incorporarse a la sociedad que los recibe), y de latinoamericanos, que hemos visto cómo la izquierda pre-moderna ha accedido al poder por la vía democrática para luego ir minando sus principios fundamentales, como es el caso de la reelección indefinida en Venezuela, Bolivia y Ecuador. En este último, felizmente reparado el entuerto recientemente por la vía referendaria.

Sobre el tema del pluralismo y el multiculturalismo, siempre en el epicentro de la reflexión sartoriana en este libro, vuelve a apuntar: “La ciudadanía concedida a inmigrantes inintegrables no lleva a integración sino a desintegración.” (Sartori, 2001: 114). Celebramos la valentía con que el florentino aborda estos temas tan espinosos, que tienen tantas aristas, pero que les recuerdo fueron abordados en 2001, cuando la tragedia de los refugiados por la guerra de Siria en Europa no estaba sobre la mesa. Sartori estaba con el tema de los inmigrantes islámicos sobre el escritorio, no con el de los refugiados, que tiene otros matices.

El pluralismo se manifiesta como una sociedad abierta muy enriquecida por pertenencias múltiples, mientras que el multiculturalismo significa el desmembramiento de la comunidad pluralista en subgrupos de comunidades cerradas y homogéneas.” (Sartori, 2001:127)

Sartori procede como si estuviera cribando, decantando conceptos, y ya al final llega a distinciones sumamente diáfanas sobre las diferencias entre pluralismo y multiculturalismo, constructos muy caros para comprender la democracia de nuestros tiempos. Señala: “El pluralismo se manifiesta como una sociedad abierta muy enriquecida por pertenencias múltiples, mientras que el multiculturalismo significa el desmembramiento de la comunidad pluralista en subgrupos de comunidades cerradas y homogéneas.” (Sartori, 2001:127). En otras palabras, sin duda profanas, el multiculturalismo tiene en jaque a un valor esencial de la democracia: el pluralismo, ya que lejos de proceder como él, tolerando e integrando, no tiene interés en integrar y mucho menos en tolerar. No reúne, separa; no junta, rompe. El multiculturalismo es la negación del pluralismo, no su continuación, sostiene Sartori. Hasta aquí este tema central. Veamos ahora el último libro aludido al comienzo.

La democracia en 30 lecciones es fruto de un desafío que el profesor aceptó temeroso. Sartori fue invitado por la RAI (Radio Televisión Pública de Italia) a explicar en 4 minutos 30 temas. Por supuesto, todo esfuerzo de síntesis supone unos niveles de conocimientos y destrezas superiores, con los que contaba Sartori de sobra. El resultado es este libro, donde su autor aclara que en algunos casos el texto fue más allá de lo dicho en televisión, ya que él los trabajó después para su publicación. No obstante, el espíritu sintético está allí, con toda su gracia y luz.

nuestro autor ha distinguido entre la democracia directa que se practicó en las diminutas ciudades-estado griegas y la democracia de nuestro tiempo, forzosamente constreñida por la demografía, que la conduce a la representación

Primera aclaratoria de gran importancia: “Nuestras democracias son, en realidad, democracias liberales, y la democracia que practicamos es la democracia liberal. Que es una democracia representativa también en el sentido de que no es una democracia ‘inmediata’, sino, por el contrario, completamente entretejida de mediaciones.” (Sartori, 2008: 61). Antes, nuestro autor ha distinguido entre la democracia directa que se practicó en las diminutas ciudades-estado griegas y la democracia de nuestro tiempo, forzosamente constreñida por la demografía, que la conduce a la representación. Más adelante, Sartori especifica aún más qué es la democracia liberal: “la democracia liberal es en primer lugar demoprotección, la protección del pueblo contra la tiranía; y, sucesivamente, en segundo lugar, es demopoder, la atribución al pueblo de cuotas, incluso de cuotas crecientes, de ejercicio efectivo del poder.” (Sartori, 2008:110).

Luego, en la lección 22 se pregunta acerca de si es posible exportar la democracia, y responde que sí, pero no siempre. Dos ejemplos lo auxilian: India y Japón. En ambas naciones impera la democracia y no formaba parte de sus tradiciones políticas. En India la impusieron los ingleses y su régimen parlamentario, en Japón los norteamericanos, después de la Segunda Guerra Mundial. Páginas después trabaja el dueto entre economía de mercado y democracia, y afirma: “Está sobradamente demostrado que una democracia sin un sistema de mercado es poco vital. Pero lo contrario no es cierto. Una economía de mercado puede existir y florecer sin democracia, o con anterioridad a la democracia: véase Singapur, Taiwán, Corea del Sur y China.” (Sartori, 2008: 125).

“…¿La democracia está en peligro? Me temo que tengo que responder que, a largo plazo, sí.

En la última lección, la 30, se pregunta sobre el futuro de la democracia. Afirma: “¿La democracia está en peligro? Me temo que tengo que responder que, a largo plazo, sí. La democracia es una ‘gran generosidad’, porque para la gestión y la creación de la buena ciudad confía en sus ciudadanos. Pero los estudios sobre la opinión pública ponen en evidencia que esos ciudadanos lo son poco, dado que a menudo carecen de interés, que ni siquiera van a votar, que no están mínimamente informados. Por tanto, decir que la democracia es una gran generosidad subraya que la democracia siempre está potencialmente en peligro.” (Sartori, 2008: 143).

las propias fortalezas de la democracia son sus debilidades, de allí que hablé de la generosidad, que supone una reciprocidad que no siempre llega.

Al final de este sucinto repaso, arriesguemos unas pocas observaciones. La primera, cuando Sartori habla de democracia se refiere a la democracia liberal, no a la directa, que quedó en el ensayo griego, de ínfimas dimensiones. De modo que el énfasis está en la ruta de la representación, con todas sus dificultades. La segunda, para nuestro autor el multiculturalismo es una amenaza severa de uno de los principios axiales de la democracia: el pluralismo. La tercera, las propias fortalezas de la democracia son sus debilidades, de allí que hablé de la generosidad, que supone una reciprocidad que no siempre llega. De allí que no exagera quien afirme que la democracia es fuerte y débil a la vez, y que no es fácil fortalecerla sin debilitarla, también. La última, la democracia acompañada de la economía de mercado se robustece y se consolida, pero la economía de mercado no depende de la democracia para vivir, puede prosperar en regímenes autoritarios. Sobran ejemplos.

Hasta aquí estás líneas de revisión de una parte de la obra del gran politólogo italiano. Volveremos siempre sobre las páginas de este maestro contemporáneo.

Bibliografía

SARTORI, Giovanni (1987). ¿Qué es la democracia? México, EditorialTaurus.

————- (1992). Elementos de teoría política. Madrid, Alianza Universidad Textos.

———— (1993). La democracia después del comunismo. Madrid, Alianza Editorial.

———— (2001). La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros. España, Editorial Taurus.

Febrero 26, 2018

Proyecto Base

http://proyectobase.org/giovanni-sartori-y-el-concepto-de-democracia/

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El evento del 16 de julio del año 2017 fue sin duda un gran acontecimiento que demostró el vigor y la capacidad de la sociedad civil opositora y los partidos políticos en ese momento. Se dice fácil, pero recoger casi ocho millones de firmas en Venezuela y el exterior, no es ninguna trivialidad. Hoy no tenemos la capacidad de convocatoria para semejante hazaña.

Ese plebiscito fue además, en ese momento, una forma de concluir con una demostración de unidad y fuerza a una situación a la que ya no se le veía salida, que eran las manifestaciones de calle que se venían sucediendo casi diariamente desde hacía varios meses y que arrojaron una secuela de más de 160 muertos, a manos de los esbirros de la dictadura, todas impunes al día de hoy.

Lo ocurrido el 16J fue una forma de decirle a la dictadura –y a muchos en la oposición de hoy en día– que no somos soldados, dispuestos a batirnos en las calles con palos y piedras contra los fusiles, tanquetas y demás armas de fuego de la dictadura, que somos ciudadanos, que queremos expresarnos con medios ciudadanos, con eventos como ese, en los que podamos participar masivamente.

La importancia y la significación del 16J nadie la pone en duda, lo lamentable es que no se haya podido dar continuidad a lo ocurrido, que hubiera sido, por ejemplo, un triunfo de la oposición en las elecciones de gobernadores que se realizaron tres meses después. La frustración y el desánimo, las trampas y abusos del régimen y de manera muy importante la abstención estimulada por el gobierno y promovida erróneamente por parte de la oposición, frustraron esa posibilidad, hiriendo de muerte la continuidad del 16J y su poder de expresar la fuerza mayoritaria de la oposición democrática y fracturando la unidad que aún no hemos logrado restituir.

Pero más lamentable sería que ahora ese acontecimiento se convierta en una “efeméride” con la cual se celebre anualmente una especie de hazaña, como si se tratara de uno de esos campeonatos mundiales de béisbol que se ganaban hace 40 ó 45 años y que no han sido re-editables en el transcurrir del tiempo.

Una parte del problema que tuvo ese acontecimiento, por lo cual no pudo tener continuidad, es que parece que no estaba muy claro cuáles eran los objetivos que se perseguían, qué era lo que se buscaba, porque para unos significa una cosa mientras que para otros significa otra. De allí que el peligro, ahora, es que lo ocurrido el 16J se convierta en un evento ideologizado, que sea cargado de un contenido político que no tenía o que era diferente al que se le atribuyó en el momento y se utilice como tema de división y confrontación dentro de los diferentes grupos de oposición.

Muchos atribuyen a ese evento un significado que para mí no tenía, especialmente en la interpretación de la tercera pregunta; que para algunos se resume en darle o reclamarle un mandato a la Asamblea Nacional −que fue quien convocó el evento del 16J, con carácter de plebiscito− para el cual no tiene ni las facultades jurídicas ni la capacidad o fuerza para llevarlo adelante, que es designar al presidente de la República.

Ya en otra oportunidad me referí al tema de la forma en que ahora resumo (https://ismaelperezvigil.wordpress.com/2017/09/30/el-mandato-del-16j/):

Quienes firmamos el 16J expresamos con la tercera pregunta que queríamos −y queremos− “la renovación de los poderes públicos de acuerdo a lo establecido en la Constitución”, es decir, en “elecciones libres y transparentes”, con las cuales se conforme “un Gobierno de Unidad Nacional para restituir el orden constitucional”. No había en la tercera pregunta un lapso para hacerlo, una fecha de ejecución, que además era absurdo definirla bajo una dictadura que hemos visto dispuesta a mentir, reprimir y matar por mantener el poder. Pero sí había en la pregunta un “modo”: renovando poderes, de acuerdo a la Constitución, mediante elecciones; y una finalidad, un “mandato”, para usar la palabra que les gusta a algunos: conformando un gobierno de unidad nacional. Es decir, por decisión de la mayoría y que se incluya a todos en ese proceso.

Para mí no ha cambiado el propósito y la interpretación de esa pregunta, para otros sí y pretenden convertir ese supuesto “mandato” en un arma para pasarle una factura política a la Asamblea Nacional, a la defenestrada MUD o a los rivales políticos, ideologizando y manipulando así el significado cívico y ciudadano de la mayoría, expresada el 16J.

@Ismael_Perez

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Arichuna Silva Romero

«Con miras a lograr que los hombres y mujeres de la Fuerza Aérea de hoy, sean un grupo unido, coherente, eficiente y, además, identificado y comprometido con una Visión y Misión compartidas de la Aviación Militar, hay que optimizar la interrelación de los siguientes tres elementos: la educación en valores colectivos e individuales; los conocimientos individuales para el mejoramiento personal del individuo, buscando educar para la participación y no para la sumisión o la aceptación;y el entrenamiento, enfocado en el trabajo en equipo […]

Sin entrenamiento profundo y de alto nivel, hasta lograr la perfección del trabajo en equipo, ninguna organización es capaz de realizar medianamente ninguna Misión, que permita alcanzar una lejana Visión. Sólo la unión armonizada de esta trilogía, producirá los resultados esperados…»

Maximiliano Hernández Vásquez

La Travesía de los Valores en la FAV (1999).

I

Nuevamente el General de División (Av.) retirado Maximiliano Hernández Vásquez, ex Comandante General de la Aviación (mi superior y amigo) nos invita a un vuelo magistral a través de sus reflexiones hechas en su libro más reciente titulado: Búsqueda del verdadero horizonte militar. En hora buena recibimos sus ideas hecha letras, la cual ha realizado con una narrativa clara y sencilla pero con un profundo mensaje, en momentos de decaimiento estructural e institucional que vive nuestro apreciado país, y sobre todo, de quiebre de la ética y los valores morales; visto hoy, en el ciudadano militar y en el seno de la Fuerza Armada Nacional. El bastión de la sociedad, cuyo deber excelso –por moral y ley–, es y será siempre, el de servir como garante de la seguridad y defensa de la Nación (y eso no es cualquier tarea).

Hablar de este insigne oficial general y su legado, es hacerlo dentro del marco de dos acepciones que han sido sus virtudes a lo largo de su vida personal y profesional, ellas son: integridad y honorabilidad. Paradigma sencillo y humilde, de muchos gregarios que han tenido la dicha de conocerlo y haber compartido con él, un sin número de misiones de vuelo en el ámbito organizacional, académico y operacional, que se dieron en la Fuerza Aérea Venezolana (FAV). Y es que él, no se ha desviado nunca del rumbo de los valores: «…la escuela de los ciudadanos morales», como se le puede leer en el libro, que describe la cita introductoria de este escrito.

Dicho este suscito preámbulo, pasemos al aula o a la cabina delantera del avión, para recibir del general Maximiliano, una selección de sus enseñanzas que ha tenido a bien trasmitirnos:

II

Sólo cuatro capítulos conforman su nuevo libro: Búsqueda del verdadero horizonte militar, en el cual presenta un número relevante de relatos sobre algunas vivencias tenidas en el seno de las «Fuerzas Armadas Nacionales». El autor inicia el rodaje por la pista, introduciendo dos interrogativos por qué; que le hicieron en una oportunidad, unos oficiales superiores a los que les dio instrucción durante un curso de Estado Mayor. El primero de ellos, refiere al por qué (el general) existe la impunidad frente a los casos de corrupción y, el segundo, por qué (el específico) su persona, nunca fue señalado de algún acto oprobioso. De allí partieron, parte de sus reflexiones centradas en el tema de los valores, la cual se infiere –desde una óptica moral y ética–, las desarrolló apoyándose de los propios hechos y experiencias, del que fue protagonista.

Decimos esto, porque siendo la temática concerniente a la ética y la moral, algo complejo, difícil de analizar y explicar, ya que se trata del hombre mismo y su lucha sostenida desde tiempos inmemoriales por identificar el bien y el mal; el citado señor general, no nos alecciona una clase en profundidad filosófica sobre ese tema. Más bien, ante aquellas preguntas que le abordaron, respondió con una sencillezy precisión, de esta manera: «no resistí ninguna tentación pues en mi mente como oficial, como ciudadano, como individuo, lo que ha estado presente es que cualquier dinero procedente de una comisión, de un negociado que respondiera a mi interés personal, indubitablemente tal dinero, para mí, siempre sería ajeno. En fin de cuentas, dinero público. Y yo, no fui ni soy ladrón para desear lo ajeno»

Y es en esa reflexión, donde reside la clave de todo su escrito: el de ser un hombre probo, digno, justo, imparcial y mesurado en lo personal, en las palabras y en las acciones. Es decir, la rectitud en la conducta y la inclinación natural de hacer el bien. Imperativos, que debieran ser el norte de todo ciudadano común y, más, si está investido como: Presidente de la República, Embajador, Ministro, Comandante, Rector universitario, Director médico, Empresario, Administrador o Jefe de compras.

Es por ello, que se destaca en el seno de la FAV, sus huellas dejadas. Marcadas por el liderazgo que le imprimió, por su rol como Comandante al frente de la organización y por su gestión administrativa dejada con balance positivo. Y es que debemos rememorar, el indicador más visible de su acción de comando: el proceso transparente y público que llevó a adquirir los aviones de combate F-16. Una compra que proyectó y consolidó en el tiempo, la modernidad de un sistema de arma, unos talentos humanos ético y con mística y una plataforma logística modelo, al servicio de la seguridad y defensa de nuestro país.

III

Un correcto proceder, que no cabe dudas, empezó a temprana edad en el seno de su hogar en la ciudad de Cumaná. Por eso, vemos al comienzo de su narración que, habiendo cumplido con la ley vigente del Servicio Militar Obligatorio (inscripción) y, haber quedado exceptuado porque era un estudiante de bachillerato por allá en 1948; se topó –luego de recibir un telegrama del Ministerio de la Defensa, que le participaba que debía cumplir con el servicio militar–, con el mal ejemplo y el abuso de autoridad de los castrenses que conducían aquel proceso.

En el lugar donde se presentó, obedeciendo la norma vigente, le intentaron «rasparle el coco» y obligarlo a pasar a las filas con los demás muchachos reclutados. Viéndose, ante esa delicada situación según la cual, los militares no respetaban la ley y menos, el de los Derechos Humanos (valores afectados en un joven), tomó la decisión de evadirse de las instalaciones donde se encontraba. Aquel lugar fue el Cuartel Urdaneta, ubicado en Catia, «de cuyo interior –como recuerda el autor, logré salir convencido de que no me correspondía estar allí como recluta»

Más adelante, en otro episodio de su vida (1949), cuando ya estaba enrolado en las filas de la Escuela de Aviación Militar, el templo de virtudes donde decidió por voluntad y convicción, estudiar la carrera militar del arma de aviación; vivió como cadete «nuevo» (sus primeros seis meses de vida militar), otra mala experiencia en torno a la violación de «Derechos Humanos» ejercido por una autoridad. En aquella oportunidad y ante el hecho que junto a sus compañeros de promoción no realizaban bien cierta ejecución de orden cerrado («quedar a discreción»), fueron sancionados con cinco horas de trote. Sucediéndose en las primeras dos horas, que un cadete al parecer: «mentó la madre» producto de aquel exagerado atropello.

Esto llevó al oficial del Ejército que los comandaba, a preguntar: «… quién había sido el autor»; lo cual por supuesto, no salió nadie responsabilizándose. Luego por la noche, el mismo oficial les ordenó uniformarse de deporte (short y franela) y procedió a ordenarle a un sub oficial enfermero, entregarle un frasco contentivo de una «fricción analgésica» a cada cadete, para que se lo untaran en los genitales. Acto seguido, continuó imponiendo su abusiva autoridad mediante el castigo físico; con el trote ordenado a los cadetes, que tuvieron que soportar una «tortura con solución irritante…» como bien lo describió en el segundo relato del libro.

IV

Llama la atención, en otro aparte, el punto crítico que hace al sistema educativo militar y al ambiente profesional del militar aviador (de una u otra época). En el cual, y según su tesis, ha venido enfatizando más en los conocimientos de la Ciencia Social por encima de los conocimientos y el entrenamiento referente a la Ciencia Militar.Y aquí hay que hacer un inciso: no es que la Ciencia Social no pueda estar integrada y sea complemento de la Ciencia Militar; porque al fin al cabo,el militar es un ciudadano inserto en una sociedad con instituciones y leyes, donde opera una historia, una economía, una política, una sociología, una demografía y una geografía. Las cuales son apoyadas, por eso que llaman tecnologías sociales; cuyos ejemplos palpables son la administración, la contabilidad, el derecho, la pedagogía entre otras.

En tal sentido, el problema –pensamos–, ha sido la tergiversación y el mal manejo de esas disciplinas científicas y técnicas (como medios) por ciertos profesionales en el ámbito militar, para ponerlos al servicio de particulares fines o, por esta época, de sostenimiento del poder político. Especies de status quo, alimentados y sostenidos por medios de los flagelos permanentes de la corrupción, el tráfico de influencia y el cercenamiento de la dignidad del individuo.

Descuidándose en consecuencia, lo que nos enseña y alerta este acucioso oficial general: la doctrina militar. En otras palabras, la afectación de la educación en valores, del conocimiento individual y el entrenamiento (apresto operacional) del militar FAV (el verdadero horizonte militar que se debe buscar); debido a la merma que han sufrido las horas de instrucción en esas áreas preponderantes.Y aquí, vale recordar el quinto factor que se debe estudiar en la conducción del fenómeno de la guerra, como bien lo dijo Sun Tzu entre los siglos VI y V a. C: «Por doctrina entiendo la organización, el control, la promoción de los oficiales al rango conveniente, la vigilancia de las vías de aprovisionamiento y el cuidado de suministrar las necesidades esenciales del ejército».

V

Para muestra un botón, de lo descrito arriba, se tiene la experiencia de aterrizaje nocturno que tuvo satisfactoriamente el general Maximiliano cuando era alumno piloto, sin poseer el entrenamiento correspondiente y sin contar con luces en la pista (sistema de balizaje). Cuestión como contó, sucedió en 1950 cuando cumplía con una instrucción de navegación que había decolado de Maracay con rumbo hacia Santo Domingo, en el Estado Táchira. Un riesgo operacional a la vuelta, en el que se vieron conjugados varios aspectos de falla de la doctrina (si es que existía tal doctrina): el primero de ellos, el retardo logístico que se produjo, por abastecer de combustible a nueve (09) aviones AT-6 (falla de planificación) en el aeropuerto de Santo Domingo, pasado el mediodía. El segundo, la orden que dio el líder de la misión de despegar caída la tarde, luego de desatender la sugerencia que le hicieron los dos instructores gregarios, de pernoctar en el sitio (falla de liderazgo).

Tercero, ante las posibles limitaciones de las capacidades y experiencia en vuelo –tanto de instructores como de alumnos–: no haber evaluado tal situación, previa al retorno hacia Maracay (falla en la aplicación del conocimiento y entrenamiento que se tenía).

Y finalmente, haberse tropezado con la nube de la incertidumbre que siempre está presente en las operaciones militares. La cual hizo, que líder y gregarios, tuvieran que improvisar un patrón de aterrizaje sobre dos pistas: en la Base de Boca de Río y Escuela de Aviación –que en palabras del general–, no «contaban con balizaje en la pista y demás facilidades para la orientación instrumental y aterrizajes nocturnos…», y a las que le tuvieron que colocar «…una luz roja en la cabecera de la pista…», para que pudieran aterrizar.

Un relato que el ciudadano general Maximiliano Hernández concluyó con una especie de llamado de atención, por la vigencia del mensaje moral y ético que pudiera estar implícito; y que puede ser trasladado a uno u otro contexto bien sea organizacional, institucional o de país. Veamos su lección como fue expresada: «Vuelve a manifestarse el problema entre los conocimientos y su aplicación, en momentos en que la situación los requiere porque, sin necesidad, en ese evento, estuvo en juego la vida de un personal subalterno, posibles víctimas en tierra, destrucción de viviendas y pérdida del material volante».

MSc. Arichuna Silva Romero.

@asiromantis

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Lester L. López O.

Uno de los parámetros para medir la condición de pobreza en términos de ingreso es la que establece tener un ingreso menor a US$ 1,25 por día, es decir 37,50 al mes o 456,25 al año. Al comparar estos valores con el salario básico mensual de Venezuela, aun con cesta ticket y otros “bonos” compensatorios que pueden aumentar el ingreso de un pensionado del seguro social en 8.000.000,00 de BsF, pero de otros empleados de la administración pública con más de 20 años de antigüedad a los 12 millones, al convertirlo en el dólar “libre” de referencia se obtendría un ingreso de 3,50 dólares mensuales o 42,00 al año, debemos de preguntarnos a qué tipo de pobreza nos ha conducido la revolución socialista del siglo XXI.

Por esta razón es que comenzamos a observar que en las últimas semanas diferentes gremios de trabajadores, empleados y profesionales en general, manifiestan su inconformidad en las calles con protestas pacíficas para exigir al gobierno salarios dignos que les permita solventar, aunque sea precariamente sus necesidades primarias. Lamentablemente, y aunque resulte desagradable decirlo, esas protestas legítimas y que seguramente se incrementaran en los próximos días, tienen muy poca eficacia política por dos razones obvias: la primera es que al gobierno no les interesa ni importa, porque es el guión cubano de someter a la sociedad a la dependencia económica del régimen; y la segunda, más objetiva, porque simplemente no tiene la capacidad financiera para resolver el problema. El único plan factible del régimen es tal como lo afirmo Churchill en su definición del socialismo “…el reparto equitativo de la miseria.”

Esta dura realidad política debe motivar a la dirigencia opositora, incluyendo a los de la sociedad civil organizada, a plantearse alternativas que puedan emplearse eficazmente para lograr el cambio de gobierno y del modelo político económico actual. Alternativas que conduzcan al establecimiento de un gobierno de transición en el mediano plazo y la redacción de una nueva Constitución que nos facilite ingresar en el siglo XXI con posibilidades de éxitos.

El procedimiento está contemplado en la actual constitución bolivariana: la Asamblea Nacional o la sociedad civil por iniciativa propia, o ambas simultáneamente, convocan a un referendo consultivo al poder originario, que no es otro que nosotros, los ciudadanos de este país, para que decidamos si deseamos elegir una nueva Asamblea Constituyente para que la misma designe un gobierno de transición democrática de dos años y redacte una nueva Constitución en ese periodo.

Esta iniciativa tiene más poder de movilización de los ciudadanos que las actuales protestas por salarios dignos, porque ofrecen la posibilidad del cambio político en el corto plazo y el inicio de la recuperación económica en el mediano plazo. ¿Qué el régimen se va a oponer? ¿Quién lo duda? Pero es la única ruta de lucha política eficaz que nos queda, lo demás es continuar con el pastoreo de nubes y esperar nuestra equitativa ración de miseria.

@lesterllopezo

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