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Opinión

La ignorancia en venezuela no es un fenomeno exclusivo del socialismo del siglo XXI, si bien es cierto que durante estos últimos 20 años el estado ha hecho esfuerzos inmensos por afianzarla desde todos los frentes posibles, reformando la ley de educación para que todos los bachilleres (o cuando menos la mayoría) salgan leyendo poco más que nada, los profesores de todo nivel sean los profesionales peor pagados del mundo y por tanto los más desmotivados en su oficio que sumado a la pobreza generalizada los vuelve poco menos que zombis ejecutores de contenidos escualidos dirigidos a un publico estudiantil más pendiente de la nada mediática que del conocimiento. El culto a los proceres es una constante desde finales del siglo antepasado.

Una muestra patente de las perversidades del estado que prefiere glorificar la violencia antes que impulsar la inteligencia lo tenemos en el culto a la figura de los militares de la guerra de independencia, tan malsano para cualquier sociedad de este tiempo. Vale, tienen su merito, pero utilizarlos como única bandera del nacionalismo es una groseria de marca mayor, más si tenemos en cuenta que hay muchas mentes brillantes cuyo aporte al mundo está más allá de las montañas de muertos que le costó al continente todo aquel sangriento siglo XIX y que hoy día, a más de cien años de la última batalla campal dada en este suelo, todavía la barbarie forme parte del ideario colectivo nacional, eso es un daño inmenso que se le está haciendo a todo un país como este donde por cierto nadie lee ni investiga más allá de lo que obligan las escuetas luces de los programas oficiales.

El día que todos sepan que el “ejercito republicano” que libró todas las batallas durante los 20 años que duró aquel conflicto tambien cometió tropelias, asesinatos, robos, violaciones, saqueos y hasta el genocida decreto de guerra a muerte. Que los malos eran todos, que quizás la diferencia a establecer entre un bando y otro sería decir que hubo malos y peores, en ningun caso los buenos existieron, tanto así que luego de haber sacado a los españoles la guerra siguió hasta entrado el siglo XX por obra y gracia de los generales inconformes que quisieron ganarse la presidencia a fuerza de balas, la barbarie nunca cesó , solo se calmó gracias a la perfidia andina de un general que ganó sus galones a fuerza de plomo y sangre, quien no pensó en delicadeces para tratar a sus enemigos, sin embargo y a pesar de todo lo poco estudiado de aquel hombre, este país comenzó su transito a la modernización, se pagó la deuda externa y comenzó la fiebre del petroleo, era el tiempo en el que ser obrero no era ninguna tragedia pues cualquiera que trabajase tenía su pan, su casa y su futuro, allá los que pretendian vivir de las prebendas del erario nacional quienes influenciados por la horda bolchevique dejaron el pellejo pegado en las carceles del regimen.

Hoy a casi cien años de aquellos años, la barbarie aún coexiste en el país, los billetes siguen mostrando la faz de los proceres, las instituciones oficiales siguen el espantoso culto fraticida a los asesinos legalizados del siglo XIX, los intelectuales, cientificos, artistas, poetas, escritores, cientificos, médicos además de tantas mentes brillantes merecedoras de homenaje que han nacido en esta tierra no existen, al parecer los fusiles y el acero son la medida de la intención del estado. No tengo nada personal en contra de los militares, son males necesarios en este mundo, sin embargo, su mayor virtud que es la de obedecer ciegamente a su lider y la cohesión de su institución es tambien el germen de su perversión, el cancer que lo carcome pues los convierte en intocables elites cuya existencia les asegura patente de corsos amparada en la “obediencia debida” que los sujeta charreteras, fusiles, pistolas y sables a esos otros monstruos que los comandan.

El día que el conocimeinto, la civilidad, la cultura y la educación sean parte de los iconos nacionales, cuando en los billetes de mayir denominación veamos a un Romulo Gallegos, Jacinto Convit, Cruz Diez o Don Andrés Bello, en ese momento el país comenzará a tener en cuenta otras cosas, matar es fácil, lo dificil es pensar y aportar.

Profesor

Junio 2018

 3 min


El régimen ha sufrido dos derrotas importantes en menos de un mes: la enorme abstención que se produjo el 20 de mayo y la decisión de la OEA de no reconocer el proceso electoral del 20 de mayo. Ambos acontecimientos son una demostración de debilidad del sistema chavista.

Lo acontecido en los comicios visibiliza el mayoritario rechazo de la ciudadanía a un régimen ineficaz, corrupto, indolente e insensible cuya paso por el poder ha ocasionado una crisis gemela (política y económica al unísono) sin precedentes en la historia moderna del país. También mostro la convicción ciudadana de que el proceso electoral era ilegal e ilegítimo y de que lo pertinente era negarse a convalidarlo.

La decisión de la OEA arrecia el aislamiento internacional del régimen y abre las puertas al escalamiento del rechazo internacional a un sistema perverso que amenaza los valores de la libertad, la igualdad y la prosperidad; y es también una amenaza a la seguridad nacional de otros estados por su vinculación al hampa internacional y su conversión paulatina en un Estado forajido.

La reacción, por ahora, del régimen ante tan contundentes varapalos es perseverar en su intención de resistir y continuar haciendo lo mismo que ha conducido a Venezuela a tan deplorable situación; incluso sus voceros principales amenazan con radicalizar su acción. Nada de virajes en la economía ni apertura en lo político y mucho menos la vuelta al imperio de la Constitución vigente. Esa actitud presagia serios problemas de gobernabilidad, difícilmente manejables en el corto plazo.

El oficialismo se sostiene en el poder porque sabe aprovechar sin escrúpulos de ningún tipo las importantes fortalezas que detenta: el control absoluto del aparato del Estado y el apoyo de la cúpula de la FAN, institución en la cual viene escalando un descontento evidente todavía sin capacidad de desestabilizar al sistema, pero susceptible en razón del agravamiento de la crisis de alinearse y actuar a favor del cambio. El Gobierno también apuesta a que en algunos países clave se produzca un cambio que lleve al poder a sectores que complicarían la aplicación de la Carta Democrática y el aumento de las sanciones.

La incapacidad opositora para convocar y conformar un amplio movimiento de unidad nacional, sólida, coherente y con visión estratégica es el elemento que falta para acercar y posibilitar el cambio necesario y una carencia fundamental que facilita la permanencia del oficialismo en el poder.

La presión internacional es utilísima pero no es suficiente para quebrarle la mano a la dictadura. A todo evento es indispensable la existencia de una poderosa movilización nacional para derrotar al oficialismo.

La dirigencia democrática tiene el compromiso histórico de conducir al país a luchar por sacar del poder al chavismo y recuperar el orden constitucional. Para poder cumplir ese compromiso las fuerzas democráticas deben subordinar los planes e intereses particulares y grupales al interés primordial de conquistar el cambio político, también hacer el esfuerzo por dirimir las diferencias estratégicas presentes, buscar y relevar las coincidencias y superar las desconfianzas existentes. Cuando la oposición se ha acercado a esa conducta ha obtenido victorias y avanzado.

De no transitar ese sendero las fuerzas democráticas se exponen a la irrelevancia y a perder su natural condición de alternativa de poder porque la gravísima situación que atraviesa la nación hace ineludible la derrota y sustitución de la dictadura chaviana. Recordemos que la política no soporta el vacío.

Defraudar el compromiso histórico de hacer todo lo necesario para derrotar a la tiranía tendrá al menos dos consecuencias: el prolongamiento innecesario y trágico para los venezolanos de este remedo de la Cuba castrista o que la bandera del cambio sea asumida por sectores de orientación fascistas.

No puedo concluir estas notas sin referirme y condenar las nuevas amenazas contra El Nacional baluarte indiscutido de la libertad.

Caracas, 12 de junio de 2018

 3 min


Sébastien Turbot

El día 8 de junio, los líderes de las más grandes economías avanzadas se reunirán en la Cumbre anual del G7 para analizar los desafíos más apremiantes que enfrenta el mundo. La mayoría de los puntos en el orden del día – desde el cambio climático hasta la desigualdad – resuenan con especial intensidad entre las personas que viven en áreas urbanas, quienes representan el 54% de la población mundial. Y, aun así, los gobiernos municipales no estarán representados oficialmente durante las reuniones del G7. Este es un error; ya que, si el objetivo es resolver los problemas más grandes del mundo, las ciudades deben involucrarse en las discusiones al respecto.

Históricamente, las ciudades han desempeñado un papel marginal en los debates globales. En Estados Unidos, por ejemplo, las primeras ciudades estuvieron plagadas de corrupción y faccionalismo; la política local era bastante desordenada. Sin embargo, los centros urbanos de hoy son financieramente más fuertes y políticamente más audaces. La determinación de las ciudades del siglo XXI de actuar en su propio beneficio se hizo evidente a fines del año 2017, cuando más de 50 alcaldes prometieron cumplir los compromisos del acuerdo climático de París 2015 – desafiando directamente la retirada de dicho acuerdo del presidente Donald Trump.

Esta semana, los líderes desde la ciudad de Montreal y desde otras 10.000 ciudades de todo el mundo enviarán un mensaje similar al G7. Presentarán una declaración que incluye una colección diversa de puntos de vista municipales sobre los temas clavede la Cumbre, e instarán a los gobiernos nacionales a colaborar más estrechamente con sus contrapartes locales. Estas demandas, y la manera en la que se están planteando, serán las primeras que se lleven a cabo en una reunión del G7. El objetivo es hacer que esto se convierta en la norma.

Aun así, incluso sin ocupar una silla en la mesa de discusiones, muchas de las megaciudades del mundo – impulsadas por un sólido capital humano, mercados competitivos y un gran atractivo – ya están trabajando en pos de construir un futuro más progresivo, inclusivo y sostenible. Desde Buenos Aires hasta Tokio, los líderes de las ciudades están dando a conocer sus preocupaciones a nivel mundial – a menudo independientemente de las agendas nacionales.

Las ciudades pequeñas y medianas también están elevando sus perfiles internacionales. A través de su inversión en una planificación urbana “smart” y “con capacidad de resiliencia”, los gobiernos de Burdeos en Francia y Curitiba en Brasil están fortaleciendo sus identidades de marca y atrayendo talentos, inversiones y negocios provenientes de todo el mundo.

La autora y activista urbana estadounidense-canadiense Jane Jacobs realizó su famosa observación sobre que las ciudades son los verdaderos motores de la prosperidad nacional. Las ciudades impulsan el crecimiento a través de la innovación, el comercio y el intercambio. Y, los servicios de la ciudad a menudo son más visibles frente a los ojos de los ciudadanos en comparación a la ayuda federal; considere, por ejemplo, quién responde durante un accidente de tráfico o un desastre natural.

Sin lugar a dudas, las ciudades de hoy enfrentan muchos desafíos. A medida que las áreas urbanas crecían, los líderes se vieron obligados a cambiar su plan. En medio de presupuestos más ajustados, los gobiernos de las ciudades se están alejando de los sistemas excesivamente burocráticos, para desplazarse hacia aquellos sistemas que fomentan mayores niveles de iniciativa empresarial. Pero, tal como el alcalde de Chicago Rahm Emanuel señaló el mes pasado, esto ha sido positivo para muchas ciudades, permitiéndoles convertirse en terrenos de prueba para el futuro de la capacidad de traslado de los habitantes, el empleo, la vivienda, la energía, la educación y la salud.

“En veinte años a partir de ahora”, dijo Emanuel a sus colegas alcaldes en la ciudad de Nueva York, veremos “un punto de inflexión en el que el Estado-nación esté en declive, y la ciudad-Estado al estilo de Singapur sea la que impulse la actividad cultural y económica”.

Por supuesto, no todas las ciudades tienen los mismos recursos, influencia o necesidades que Chicago o Singapur. Pero, hoy en día un líder de cualquier ciudad puede apreciar la importancia de estar en la primera línea del cambio. Inspirados por esta solidaridad y conectados a través de redes internacionales como Metropolis, C40 Cities, y 100 Resilient Cities, los líderes municipales en todas partes están forjando alianzas para crear agendas urbanas unidas.

En casi todos los frentes, en casi todos los asuntos importantes, los gobiernos nacionales están fracasando en cuanto a ofrecer soluciones, mientras que los líderes de las ciudades continúan despertando la confianza del público. Según una encuesta del año 2017 realizada por el Centro para la Investigación Política de Sciences Po, el 64% de los adultos franceses cree que su alcalde local está trabajando más arduamente para resolver los problemas cotidianos que el poder ejecutivo. Sin duda, muchos otros habitantes de las urbes sienten lo mismo.

Este es un momento oportuno para que los líderes de las ciudades se conviertan en actores globales. Cuando se convocan reuniones como la Cumbre del G7 con el propósito de analizar los desafíos más difíciles que enfrenta el mundo, las personas más cercanas a dichos desafíos, quienes probablemente son las que tienen los conocimientos más valiosos sobre cómo superarlos, deben estar en la sala de reuniones.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.

Montreal. Jun 5, 2018

Project Syndicate

https://www.project-syndicate.org/commentary/cities-addressing-global-ch...

 4 min


Elizabeth Fuentes

Con su líder más carismático preso, rostros frescos en la Asamblea Nacional y varios años de “burdel político”, la organización Voluntad Popular no pudo escoger peor momento para ventilar públicamente sus diferencias, justo después que el gobierno de Venezuela sufriera semejante derrota ante la OEA, regalándole nuevamente al poder una excusa perfecta para destruir a su adversario.

Con una polémica vergonzosa e inútil sobre lo que hizo o no hizo el parlamentario Luis Florido al frente de la Comisión de Política Exterior, la campaña sucia -que obviamente provino de las entrañas del partido-, comenzó con una suerte de lista Tascón, donde se denunciaba en las redes los nombres de cada uno de los seleccionados por Florido para representar a la diáspora venezolana en el exilio, como si de semejante designación dependiera el futuro del país, la independencia de los poderes o la culminación de la hambruna y las epidemias.

Más grave aún cuando Leopoldo López Gil -el padre de Leopoldo Lopez-, lo sentenció muy temprano en la mañana vía Twitter y le conminó a abandonar el partido al mejor estilo de Maduro o Cabello. Sin una discusión interna, sin asomo de democracia, sin ninguna posibilidad de defensa por parte de Luis Florido. Y lo peor: dejando a los espectadores con la percepción de que algo muy oscuro debió haber ocurrido y, en consecuencia, cada quien se arrogó el derecho de especular. Empezando obviamente por el gobierno y su vocero fundamental, Diosdado Cabello, quien no vaciló en señalar que lo de Florido obedeció a que “se llevó una plata que no le correspondía llevarse” y que los demás dirigentes del partido naranja “se molestaron” porque “no repartió el dinero pero si lo hubiese repartido no dicen nada”, casi regalándole a VP su propia estrategia, valga el detalle.

Y es acá cuando los venezolanos que hacemos cola, que no conseguimos medicinas ni alimentos, que no nos alcanza el dinero para casi nada y vivimos el día a día al borde del abismo, miramos hacia otro lado cuando los partidos nos convocan a marchas y protestas. Porque y sin que suene a análisis de peluquería, cualquiera de nosotros termina preguntándose ¿Por qué esta gente no lava los trapos sucios en su casa? ¿En que me beneficia a mí ese zaperoco entre Florido y Leopoldo papá? ¿Por qué no lo discutieron entre ellos y ya?

De hecho, no hay que ser un genio en marketing político para calibrar lo que ahora llaman el momentum. Ni se necesita tener más de 50 años para recordar cómo y quiénes hundieron a Acción Democrática desde las entrañas mismas de un partido que llevaba 40 años en el poder – así estuviese en la oposición-, pero que se autodestruyó comerciando con El Nacional chismes bajos y denuncias varias, a cambio de centímetros cuadrados de “información”, tal y como me lo reveló Miguel Henrique Otero años atrás, cuando desarrollaba mi tesis para la Maestría en Comunicación Política que hacía en la Universidad Autónoma de Cataluña ( “Los Trapos Sucios se Lavan en el Partido”, se llamaba casualmente la tesis) y donde buscaba demostrar cómo esa pésima estrategia en los medios, develando sus luchas intestinas, acabó con un partido que aún hoy sigue sin recuperarse de semejante barbaridad.

Todo esto sin contar con que al gobierno no se le movería un ápice de la cordura para tomar las presuntas denuncias como pruebas y mandar a Florido directo a la cárcel por corrupto.

Y aunque suene feo, realmente los partidos de oposición deberían hacerle caso a Diosdado y seguir la estrategia del Psuv, que es mantener todos sus secretos, pugnas, odios y corruptelas en la más estricta intimidad. Si un Ministro robó – casi una redundancia-, pues lo cambian de cargo y ya. O lo envían a una embajada. O lo dejan salir del país con todo lo robado completico, siempre que el asunto no salpique al bunker del poder. Y allí están, con casi 20 años en Miraflores y viendo felices desde el Balcón del Pueblo a los partidos de oposición hiriéndose entre todos, pisando los peines que les pone el gobierno cada cierto tiempo, cayéndose a dentelladas entre si, mientras en la galería a nadie le interesa quien gane o pierda, porque los venezolanos están demasiado ocupados buscando alimentos y medicinas para andar pendientes de semejante idiotez.

 3 min


Edgar Benarroch

La alternativa válida, civilizada y democrática frente a este estado de cosas que soportamos es la oposición, llámese Frente Amplio, MUD, ONG u otras agrupaciones. También existen quienes piensan que la solución no es en democracia, hasta ahora no han indicado cuál es el camino.

Comprendo que los pueblos en estado de necesidad extrema no se detienen en el examen del remedio, lo que les importa en quitarse la enfermedad. Ante quienes estimulan salidas heterodoxas debemos estar atentos pues podemos llegar a empeorar la situación -que es posible- y caer en un estado de oscurantismo tal que acabe con los resquicios de democracia y libertad que nos queda.

Soy un convencido por principios y formación que debemos buscar la salida en democracia. El pueblo organizado y multitudinario en la calle puede ejercer la presión necesaria para que el gobierno rectifique y busquemos la solución sin hechos insuperables que lamentar. El derecho a la protesta ciudadana está establecido en nuestra constitución y en la ley y estamos en la hora de hacerlo valer.

Ahora bien, para mantenernos como alternativa válida es necesario revisarnos en conjunto e individualmente. Si queremos que el conjunto mejore debemos empezar por mejorar nosotros. Si queremos cambio debemos cambiar si no, nos cambiaran. Cada uno de nosotros debe buscar tiempo para hablar con su consciencia, hacernos un examen introspectivo para darle respuesta si lo estamos haciendo bien.

No creo incurrir en infidelidad con estos señalamientos, considero de dominio público que el país nos percibe desunidos, a veces incoherentes y desacertados. El pueblo nos quiere UNIDOS, coherentes y equipados, quiere sentir que los intereses del país están verdaderamente en primer orden por encima de pretensiones sectoriales o individuales.

Nos exige que actuemos coordinadamente en el cumplimiento de nuestro deber de oposición (de alternativa válida) y dominemos el fantasma del protagonismo y las iniciativas personales que generalmente en nada contribuyen a la cohesión y a la unanimidad en medio de nuestras naturales diferencias. Es necesario no caer en el "gigantismo del enano" que es caerle a palos a los demás para crecer nosotros. Pensemos y actuemos más bien en mejorar cada uno.

Tenemos que hacer el esfuerzo necesario para superar nuestras debilidades e imperfecciones para darle paso a las virtudes y manera patriótica de concebir el país.

La circunstancia que el país nacional no nos vea adecuadamente es perfectamente superable y debemos hacerlo cuanto antes. Lo peor que puede ocurrir es que dejemos de ser alternativa válida, en ese momento pudiéramos estar a pasos de la resignación o abriendo caminos no democráticos para la salida de este régimen.

Tenemos el ineludible deber de revisarnos para que el país con confianza y emoción coloque sus esperanzas en nosotros y evitemos desenlaces no apropiados de los que en corto tiempo nos arrepentiríamos. Lo exige el país y la familia venezolana que está en niveles insoportables de sufrimiento.

Estoy convencido que si nos revisamos y cambiamos cada uno de nosotros, cambiará también el conjunto. Por el cambio debemos cambiar.

He señalado de manera muy gruesa como interpreto la percepción que la ciudadanía tiene de la oposición y de nosotros personalmente, es factible, ya lo creo, estar equivocado, pero de lo que sí estoy seguro es que "algo ocurre".

En la trinchera de la oposición hay suficiente talento e inteligencia, hay personas con mucho tiempo dedicado a la política y mucha sangre nueva que enriquece nuestra dinámica. Lo que falta es que superemos las diferencias que nos separan y abracemos el interés del país que es lo que nos une.

Sugiero un taller, cuanto antes, donde participen todos los que deben hacerlo (sectores e individualidades) para determinar con exactitud "ese algo" y corregirlo para verdaderamente ser la voz del país nacional.

No solamente somos nosotros que desde la oposición solicitamos la salida cuanto antes de este régimen, es la Patria que lo exige.

Espero no herir susceptibilidades con estas notas, repito puedo estar equivocado en mi apreciación , las hago con el propósito de colocar en la mesa de discusión este tema que estimo vital. Algunas veces la rutina nos coloca límites que inconscientemente opera en nosotros y no permite captar el conjunto en su totalidad. No debemos permitir que un árbol nos impida ver la inmensidad del bosque.

 3 min


1) El hecho más importante registrado es que la convocatoria a la elección presidencial de pantomima fue rechazada, de una u otra manera, por la gran mayoría del país. Más del 70% de nuestros compatriotas, en cifras reales, optó por no participar en la fraudulenta elección, sin contar los votos de quienes sufragaron por opciones distintas a la encarnada por la representación del régimen. Consideración particular merece el comportamiento de una parte importante de la base social chavista y de la maquinaria electoral del régimen, sometida a groseras presiones para obligarlos a sufragar por Maduro. Esta inmensa mayoría, vista de conjunto, ha manifestado su descontento y su aspiración de cambio, muy a pesar del chantaje y la presión, de las amenazas o el halago, del humillante reparto de migajas que forman parte de los mecanismos de coerción y control social desarrollados por un régimen de vocación totalitaria que ha convertido el hambre y el empobrecimiento generalizados en un sistema de dominación y sumisión.

2) Es una ligereza y una lectura errónea de lo ocurrido, atribuir este resultado al éxito de la política del Frente Amplio. Sin desconocer los aportes que en mayor o menor medida dimos todos los que nos opusimos a convalidar el simulacro electoral, lo principal es que esa mayoría no se sintió convocada, expresada o representada en el evento realizado. No creyó que esta elección constituyera una alternativa para canalizar su descontento y su demanda de cambios, no creyó en el árbitro ni en las loas a los acuerdos de supuestas garantías, no creyó tampoco en las opciones que se propusieron como alternativa frente al continuismo del régimen. Ello expresa una conciencia política que está por encima del liderazgo opositor y que demanda una conducción política acertada y eficaz.

3) Los comicios presidenciales convocados y realizados en los términos ya denunciados, junto a lo que aporta la elección de la doblemente fraudulenta asamblea nacional constituyente y las recientes elecciones de gobernadores, alcaldes y concejos municipales, menoscaban gravemente la soberanía popular, el sistema democrático y la alternabilidad en el poder. El sufragio universal, directo, secreto y libre de todo apremio o coacción se halla mediatizado y el sistema electoral en su conjunto ha sido vulnerado gravemente, lo cual tendrá que ser tenido en cuenta de cara a eventuales comicios.

4) Las denuncias adelantadas por Falcón y su no reconocimiento de los resultados, a pesar de todas las vacilaciones e inconsecuencias anteriores y posteriores al acto electoral, terminan por quitarle toda credibilidad y legitimidad a este y le resta fuerza a la maniobra de diálogo anunciada por Maduro como parte de su esfuerzo por legitimarse y por ser reconocido nacional e internacionalmente. Desde este punto de vista, lo significativo es que todos, salvo el propio Maduro, cuestionan la transparencia y legitimidad de la elección y de sus resultados y la gran mayoría termina por desconocerlos.

5) Como consecuencia de lo anterior, el gobierno de Maduro no logra su propósito de relegitimarse en el poder. Se ha convertido en un gobierno espurio, que usurpa el poder ilegal e ilegítimamente. Su sostenimiento se basa en el respaldo de las fuerzas armadas, en la concertación cómplice de los poderes públicos (con la única excepción de la Asamblea Nacional), en la represión y conculcación de la soberanía popular y demás derechos y garantías democráticas consagradas en la Constitución.

6) El gobierno de Maduro emerge de estas elecciones aún más débil y con una crisis política y de representatividad mucho más profunda. Esto es producto de la pérdida de respaldo popular y del no reconocimiento nacional e internacional. También a esto contribuye la extensión de una crisis militar, de suyo delicada, que intenta ser sofocada con el desate de una “cacería de brujas” y una brutal represión, acompañada con el reparto de algunos mendrugos que buscan bozalear el descontento y comprar lealtades. Cierra este capítulo la reseña de las contradicciones, diferencias y/o disidencias en el seno del chavismo, las cuales, sin embargo, no terminan de adquirir las dimensiones de una fractura o quiebre hondo y extendido. Pero la procesión va por dentro.

7) La crisis económico-social adquiere nuevos ribetes: a la hiperinflación y la depresión económica, con todas sus devastadoras consecuencias, se le une el colapso general de todos los servicios públicos (salud, educación, agua, luz, transporte, aseo urbano, gas doméstico y otros). Las consecuencias son un acelerado proceso de empobrecimiento de toda la sociedad, incremento del hambre y la miseria de nuestro pueblo y la configuración de un clima de deterioro general de las condiciones de vida y trabajo, de todos los signos de la convivencia social, a cuyo influjo se incrementa el doloroso éxodo de nuestros compatriotas hacia el extranjero.

8) El malestar social y las protestas se extienden por todo el país. Alrededor de 30 manifestaciones o protestas diarias se registran en reclamo de condiciones de vida y trabajo dignos. No obstante, sus signos más resaltantes son que se trata de protestas espontáneas y dispersas, sin articulación ni direccionamiento político, expresión de la angustia y la desesperación de un pueblo que ha sido llevado a nivel de la lucha por la supervivencia.

9) Se profundiza el aislamiento internacional del régimen. La presión internacional apunta a la búsqueda de una salida política de corto plazo a la crisis y se adelantan nuevas sanciones que buscan asfixiar al régimen y forzarlo a una negociación. A las sanciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos, se le unen las anunciadas por la Unión Europea, Canadá y los países del Grupo de Lima. Dos asuntos importantes deben ser tenidos en cuenta desde este punto de vista: 1) La conclusión establecida por el grupo de expertos de la OEA, en el sentido de considerar que el gobierno de Maduro es susceptible de ser juzgado ante la Corte Penal Internacional por presuntos delitos de lesa humanidad y, en correspondencia con esto, la iniciativa tomada por el gobierno de Chile para actuar en consecuencia; esto es, la perspectiva de que este gobierno se convierta en acusador formal ante la CPI. A esto debemos agregar la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que califica los hechos derivados de la Lista Tascón como graves delitos de discriminación política, violatorios de los derechos humanos. 2) Las sanciones adoptadas por algunos gobiernos, principalmente los Estados Unidos, ya no solo afectan a los jerarcas del régimen sino que apuntan a la economía, el comercio y las finanzas del país. Esto debe ser visto con cuidado para no terminar respaldando medidas que agraven aún más las precarias condiciones de vida de nuestro pueblo o que vulneren la soberanía nacional y los principios fundamentales del Derecho Internacional

10) Surgen nuevos referentes que son necesarios evaluar en su justa dimensión y cuyas perspectivas no terminan de vislumbrase claramente, más allá de las tendencias que anuncian eventuales desarrollos: el acto del Aula Magna del pasado 6 de marzo, el cual dio paso a la constitución del movimiento Venezuela Unida No Se Rinde (VUNR), despertó entusiasmo y expectativas positivas, catalizó la demanda unitaria y se transformó en embrión del referente social de luchas que hemos venido proponiendo. Bajo la atmósfera de su realización se aceleró la propuesta de la MUD de constituir el Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL), bastante parecido a la unidad nacional que el partido ha propuesto. Nace también un nuevo agrupamiento opositor encabezado por Falcón-AP, el cual aspira desplazar al eje MUD-FA como referente y alternativa frente al gobierno de Maduro, procurando transformarse en su contraparte e interlocutor de cara a un eventual diálogo o negociación política. A esto es necesario sumar la conformación del movimiento Soy Venezuela, con su representación parlamentaria expresada en la fracción 16-J, la cual agrupa a las corrientes más radicales de la oposición.

11) Los elementos reseñados en el punto anterior forman parte de una tendencia contradictoria que separa y une fuerzas en una misma dinámica, pero que, de conjunto, profundiza el cuadro de división de las corrientes opositoras frente al régimen. Esto hace más complejo el cuadro de la situación y más difícil la lucha por lograr el cambio político. No obstante, pensamos que se trata, en primer lugar, del agotamiento de la estrategia diseñada por la mayoría opositora, agrupada en la MUD hasta hace poco, como resultado de los cambios sustanciales producidos en la situación política del país y de la deriva dictatorial tomada por el régimen. En segundo lugar, y como consecuencia de ello, asistimos a un proceso de realineamiento de fuerzas que es resultado de la búsqueda de definiciones (y de la ausencia de ellas) de rutas (estrategia, política, planes, discurso) que conduzcan al logro de los objetivos, en principio, compartidos. Esta dinámica se imbrica con la pugna por el liderazgo y la hegemonía en el curso de la lucha y de cara a una eventual transición política.

12) La oposición en su conjunto se debate entre dos caminos: por una parte, están los que consideran que el objetivo principal en esta etapa es luchar por la convocatoria a una nueva elección con reales garantías; y, por la otra, los que sostienen que el objetivo principal debe ser derrotar al gobierno de Maduro, para lo cual no se debe descartar ningún camino, incluido el camino electoral. El primero, más allá de reiterar en la estrategia de la ruta electoral, en realidad insiste en el electoralismo y el democratismo burgués, impregnado de inconsecuencia política, de espíritu conservador y conciliador. El segundo podría verse tentado por el aventurerismo y la irresponsabilidad, por el puchismo y el vanguardismo, por lo cual necesita terminar de formular una estrategia, una política y un plan que conformen de conjunto una visión integral para la situación: una estrategia que defina la vía principal y los instrumentos, las fuerzas motrices y el programa mínimo, entre muchas otras cosas.

IV. Las conclusiones más importantes

1) Nuestro pueblo mayoritariamente está descontento y reclama con urgencia un cambio de rumbo en la conducción y orientación de los destinos del país.

2) Desde la perspectiva anterior, el problema principal sigue siendo la ausencia de una dirección política capaz de formular una estrategia, una política y un plan que se correspondan con las nuevas condiciones, que se coloque a la altura de los imperativos de las circunstancias y que vaya al encuentro del descontento y la protesta, para transformarlos en un torrente de fuerzas enrumbadas hacia el logro del cambio político. Contribuir a alcanzar estos propósitos debe ser el norte de nuestros esfuerzos principales.

3) Las elecciones realizadas no sirvieron para legitimar al régimen. Por el contrario, se ha debilitado más y su aislamiento internacional se ha profundizado. El gobierno de Maduro es ilegal e ilegitimo. Usurpa el poder a despecho de la voluntad popular y de la Constitución vigente. Esta situación debe ser resuelta de acuerdo con las disposiciones constitucionales establecidas al respecto.

4) La crisis política, económica y social se ha profundizado a partir del fraude constitucional consumado. El país es inviable e insostenible bajo la conducción de Maduro y sus cómplices. No hay posibilidades de superación de la crisis bajo su rectoría, no hay soluciones parciales o paliativas a la misma y su derrota es un imperativo de las circunstancias y un clamor popular que debe ser atendido.

Comité Político Nacional de Vanguardia Popular (VP)

Caracas, 10 de junio de 2018

 8 min


Luz Mely Reyes

Durante un buen tiempo opté por no escribir de uno de los temas que me apasiona, como es la política. Lo hice con la convicción de que por más que lo estudie y tengas muy buenas fuentes, siempre hay espacio para el error. No quería que mi percepción afectara a algunos que me leen.

Sin embargo, muchos con los que me tropiezo en la calle me preguntan cómo veo las cosas.

Ya lo he dicho en privado, ahora lo hago más público.

Este es uno de los peores momentos para la democracia venezolana (no se enganche en decir que el gobierno no es democrático y por tanto no existe la democracia venezolana, que el gobierno no lo sea, no implica que no lo seamos nosotros), porque los partidos de oposición- todos, unos más, otros menos- están fuera de combate.

No es solo que no hay unidad, sino que ninguno solo puede hacerle frente al gobierno.

Y es allí la gran paradoja: es el gobierno más cuestionado de Venezuela en el peor momento de la oposición partidista.

Ya vendrá el momento de repartir culpas, pero creo que este no lo es.

No creo en la propuesta del Frente Amplio, porque ni es propuesta, ni es amplio. Pero tampoco los responsabilizo, en el sentido de los dirigentes, como nosotros, estamos en un paradigma de autoritarismo, que ha funcionado no solo en estos 20 años, sino que parece muy bien sembrado en nuestra mente.

El liderazgo vertical es una constante en el quehacer de la venezolanidad. Eso no es ni bueno, ni malo, sino que es.

Sin embargo, soy una mujer optimista y llena de esperanzas.

Por ejemplo, he visto a muchos organizarse a falta de una directriz política, otros siguen resistiendo pese a las adversidades. Unos más proactivos se han organizado para mandar medicinas, atender personas que no disponen de recursos para alimentos, generar iniciativas sociales.

Claro que como en todo río revuelto se meten unos que no son pescadores, pero en fin, es una dinámica caótica que está tratando de hallar un orden.

Y esto si me preocupa. Todo sistema tiende a buscar una manera de organizarse para que la alta entropía no lo destruya. (Buscar entropía, no lo uso en su acepción en la ciencia dura, sino de lo que entendí en mis clases de sociología).

Sin ponernos más intensos, es lógico esperar que el sistema se reordene. Sin embargo, ese orden no significa que sea más democrático, es simplemente lograr una estabilidad.

¿Si los factores democráticos de este país no están en capacidad de garantizar ese nuevo orden, qué podría pasar?

¿Caotizarnos más?

Espero que hayamos comprendido que siempre se puede estar peor.

Nosotros estamos en una especie de limbo- si vieron Inception, usen esa referencia- en el cual podemos estar mucho tiempo (¿cuánto es eso?).

Con ese marco de referencia creo que nos toca prepararnos. Tomar conciencia de que el futuro puede ser muy retador, pero sin miedo. No tengamos miedo de algo que aún no sabemos qué es, pero tampoco nos hagamos ilusiones fáciles.

Mi sugerencia es buscar un equilibrio. Hay un factor de incertidumbre muy alto y por eso tomar decisiones o hacer escenarios es tan complicado y con margen de error amplio.

Pero si es necesario, ya que los actores políticos guardan un oprobioso silencio, que empecemos a ver en qué estado estamos.

Mi amiga Mireya Rodríguez Álvarez que es una experta en estos temas me advierte que nada puede cambiar si no hay una evolución de la conciencia de las personas.

No estoy hablando de metafísica, sino de algo elemental.

Nuestra conciencia como ciudadanos.

Nacimos y crecimos en un país con un modelo asistencialista. Un asistencialismo castrador.

No obstante, muchos han logrado superar esos esquemas. Y es allí donde radica mi esperanza. La capacidad de emprender, de hacer las cosas distintas que tenemos muchos venezolanos.

Esa capacidad también la debemos usar para interpelar a los actores políticos. No para criticarlo solamente o hacer suposiciones, algunas sin base. Sino incluso para ayudarlos a que estén a la altura de las circunstancias.

Este país es nuestro y sé que muchos lo estamos cuidando. Si aún alguno no se ha activado le sugiero que lo haga en los grupos de su preferencia. No se trata de apartidismo, al contrario, se trata de politizarnos. Con tantos talentos sé que en cualquier momento los liderazgos surgirán y para eso debemos estar preparados.

Los abrazo

Copiado del muro de Luz Mely Reyes

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