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Opinión

Este es un régimen formado con cuadros aportados por liderazgo de sectores tradicionales y con las consignas de esas organizaciones. Ejemplo reciente: la constitución en Aula Magna de nuestra casa que vence las sombras (UCV) del Frente Amplio Nacional y siguió otro con el calificativo Liberación. Pero no salieron de las cuatros paredes de los recintos ideológicos, nada de conexión con las masas. De eso viene con la práctica funesta la narco dictadura castrense que salió con el Frente Amplio de la Patria, al cual Nicolás Maduro (NM) añade el carnet de la patria.

Ineficacia del liderazgo de Oposición se pone de manifiesto en la renovación electoral. Hacerle juego al régimen lleva a un sector a seguir sus dictados. Hace de su vocero cuando replica que se pedía adelanto de elecciones. Cierto es, pero jamás se pensó en darle 8 meses para entregar el mando. Se guía por triunfalismo y cae en la trampa. Ignoran, o se hacen los locos, con la Constitución que tiene lista el régimen para actuar realizado el proceso, “llueva, truene o relampaguee”, es decir se imponga o no la perpetuidad del mando de NM.

Triste conclusión: Nos guiamos por una Oposición a Control Remoto. La OEA, se mantiene consecuente y a través del secretario general Luis Almagro, reitera que es farsa convocatoria de elecciones anunciada por fraudulenta Asamblea Constituyente. Ultimátum lanzó el Grupo de Lima para la suspensión de dichas elecciones.

Senadores demócratas de EE.UU y liderazgo de la minoría esa cámara exigieron “atrasar elecciones por 6 meses para permitir una campaña legítima”.

“Es una lástima que no están transparentes y abiertas las condiciones electorales”, declaró el Encargado de Negocios en Venezuela.

NM y quienes comparten su arrogancia militarista rechazan la exigencia de "elecciones libres, justa, creíbles, con participación de todos los partidos políticos y una composición revisada y balanceada del Consejo Electoral", formulada por la Unión Europea (UE), que agrupa a 28 Estados miembros.

"Cuba puede jugar un papel positivo tratando de evitar desarrollos negativos y tratando de reabrir la negociación de una solución política", declaró la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini.

Lo planteó en rueda de prensa junto al Canciller de la Isla, Bruno Rodríguez Parrilla, quien expresó coincidencia con ella.

Fedecámaras exhortó a los candidatos a reconsiderar su participación en el evento y se pronunció por suspender los comicios.

“No ha sido posible que Poderes Públicos controlados por el Gobierno retomen el camino de la democracia y garanticen elecciones libres y transparentes, a pesar de los muchos exhortos realizados por Conferencia Episcopal, Asociación de Rectores Universitarios, estudiantes, gremios, partidos políticos y diferentes actores de la sociedad civil”, resaltó la organización.

Suspender contienda presidencial y realizarla, con un cronograma transparente y holgado, para el último trimestre de 2018 solicitan en comunicado 43 ONG.

“El voto ha perdido legitimidad. La consecuencia negativa más grave, de llevarse a cabo este proceso, será la erosión de la capacidad institucional del voto como mecanismo democrático para resolver diferencias y reflejar la opinión mayoritaria sobre cuáles deberían ser los rumbos del país”.

Tribunal Supremo de Justicia designado por la Asamblea Nacional, anula convocatoria a elecciones.

En estos sufragios son tres los factores en disputa: perpetuidad de la dictadura militar con NM; los sectores de oposición que participan de la elección en dos vertientes: Henri Falcón y Javier Bertucci; y la Oposición que se abstiene en la votación. Dilema: botar voto. Amanecerá y veremos.

Al MARGEN. Nada más indicado que el cierre de La Prensa, para que Barinas se quede sin periódicos. Ya con este tercer diario clausurado en el estado llanero suman 45 los medios que la revolución liquida. jordanalberto18@yahoo.com.

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Sergio Ramírez

Managua es una ciudad extraña, llena de imposturas oficiales que bien podemos llamar mesiánicas. Pongamos por caso, en primer lugar, los árboles de la vida, o arbolatas como han sido bautizados por el ingenio popular, artefactos de fierro de gran altura y peso sembrados en calles, rotondas y avenidas por docenas.

Precisamente, abro mi novela Ya nadie llora por mí, con la visión de ese bosque hechizo. Mientras el inspector Dolores Morales recorre en su viejo Lada la carretera a Masaya, llegando a la rotonda Jean Paul Genie, él, y el lector, se enfrentan a esos adefesios coloridos y retorcidos:

“Las estructuras metálicas de los árboles de la vida poblaban el camellón central y los espaldones de la carretera formando un bosque inmenso y extraño, los arabescos de sus follajes amarillo huevo, azul cobalto, rojo fucsia, verde esmeralda, violeta genciana, rosa mexicano y rosado persa, alzándose entre la maraña de rótulos comerciales…”

Durante las demostraciones populares del mes de abril, encabezadas por jóvenes estudiantes, de los cuales cerca de 50 perdieron la vida bajo las balas, muchos fueron derribados entre clamores triunfales. En los vídeos, los muchachos siembran plantitas de árboles verdaderos en lugar de las monstruosas estructuras.

Pero aún quedan bastantes en pie, aunque siguen cayendo. Mucho se ha especulado sobre el significado esotérico de estos árboles sin vida, que provienen aparentemente de una tradición muy antigua, y según lo que puede leerse, siempre tuvieron una sacerdotisa encargada de su culto. Un antídoto eficaz, se lee en alguna otra parte, contra el mal de ojo.

La pretensión de controlar la estética urbana, arruinándola, es parte de la obsesión desmesurada de controlar el todo, o controlarlo todo, algo que parece sacado del mundo orwelliano pero más asfixiante aún. De esa agresión contra el paisaje son parte también las gigantografías de la pareja presidencial que se multiplican vigilantes, e ineludibles a la mirada.

Es la misma voluntad que controla los colores que debes ver, una gama caprichosa y arbitraria que empieza con el rosado chicha, colores que se muestran, agresivos, en banderolas, paredes de los edificios públicos, muros y bordillos de aceras. Y hasta la tipografía. Hay un tipo único de letra que debe usarse para los encabezados de los membretes de gobierno en circulares, comunicados de prensa, cartas y sobres, que se alterna con la caligrafía de la primera dama, su letra inscrita también hasta en los billetes de lotería. Y la @ para marcar de una vez el masculino y el femenino en esos mismos documentos.

Y, por supuesto, las consignas, creaciones poéticas de notable extravagancia unas veces, y otras fruto del saqueo de las oraciones, letanías y lemas católicos, sin que queden por fuera las celebraciones religiosas mismas, empezando por las de la Virgen María del mes de diciembre. Costosos altares, erigidos por decenas a lo largo de la avenida “De Chávez a Bolívar”, a cuenta de las instituciones públicas, entraron a competir con los que cada familia levanta por tradición en sus casas. Recién pasadas las últimas elecciones presidenciales se leía en cada uno de esos lujosos altares una consigna sacada de un novenario a la Virgen: “¡Victoria, victoria, María triunfó!”. La que había triunfado era la Virgen, convertida en valedora del partido oficial.

Como los obispos han condenado las masacres contra los estudiantes y exigen un nuevo orden democrático, los empleados públicos son convocados ahora a cultos de oración y alabanza neopentecostales en las rotondas de la ciudad. Los policías antimotines, antes de su jornada diaria, deben rezar estas alabanzas de rodillas en los cuarteles, según puede verse en los vídeos que circulan en las redes sociales.

Al controlar el todo, lo que se ha pretendido es crear un vacío lleno de silencio y de miedo. Y el silencio y el miedo se han roto. Se ha resquebrajado el todo total, que enseña fracturas irreversibles.

Y como en ese guion del todo total nunca cupieron los colores de la bandera de Nicaragua, ahora se han vuelto subversivos. Corren a borrarlos donde la gente los pinta sólo para que vuelvan a aparecer de nuevo. En las marchas, lo que se ve es una oleada de banderas azul y blanco.

En las redes cuenta un ciudadano que en un alto, mientras conducía, tomó la bandera que un niño le ofrecía, pero como el semáforo cambió a verde tuvo que avanzar. Luego de regreso, lo buscó y quiso pagársela.

―No señor –fue la respuesta del niño―. La bandera no se vende.

Escritor y premio Cervantes 2017

El País

16 Mayo 2018

https://elpais.com/elpais/2018/05/15/opinion/1526400439_048361.html

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José Rosario Delgado

En la Maracay de los años ’60, cuando se veía muy poca gente pidiendo en las calles porque los automóviles no hacían filas, había un solo semáforo custodiado por un policía de punto, se podía observar en la avenida Bolívar a un moreno joven que se arrollaba el pantalón en su pierna derecha para mostrar una fea lesión con la cual conmovía a los transeúntes para que le dieran limosnas que le permitieran comprar medicamentos, que en la Venezuela de esa época había en cantidad y baratos, y así poder tratar la úlcera que lo aquejaba.

Juancito, que así se llamaba el mozalbete, recogía las dádivas en horas de oficina en las paradas de autobús, que también había bastante y baratos, a medio (Bs 0,25), con el fin de que los viandantes le aflojaran dinero sencillo, que en Venezuela sobraba como el arroz en esos años, y se retiraba a su casa a mediodía con los bolsillos repletos, como repleto llevaba el saco con los alimentos que compraba ahí mismito, sin cola ni especulación, y se daba el lujo, con la manga del pantalón ya en el tobillo, de abordar un taxi hasta su casa, que le quedaba cerca.

La gente de buen corazón lo ayudaba diaria y constantemente porque, además de la necesidad que reflejaba por la tragedia que vivía, Juancito era un muchacho muy simpático, hablantinoso y dicharachero que motivaba sonrisas y buen ánimo entre quienes veían y oían sus movimientos y chácharas matinales y vespertinas, permitiéndoles a los dadivosos irse a casa llenos de contento por su acción humanitaria y a contarles a sus familiares los chistes que aflojaba el mozo de la llaga en sus repetitivas peroratas.

Sin embargo, uno de esos días, el doctor Régulo Ottamendi (+), famoso médico maracayero, consagrado dermatólogo, buen amigo y mejor persona, habitué del Biergarten Bar, qué digo, Biergarten Park, lo vio y, por supuesto, se bajó del carro, lo llamó, lo montó y se lo llevó al Seguro Social de San José, donde era Jefe del Servicio de Dermatología, y luego de los exámenes y las curas respectivas, lo envió a su casa en un yip del Seguro.

Al otro día, cuando le tocaba hacerse la cura y continuar el tratamiento médico, el joven Juancito no se presentó, lo que prendió las alarmas en una institución dirigida, en ese entonces, por gente responsable y seria. Justo y necesario es decir que en aquella época, al paciente que no iba a la consulta mandaban buscarlo a su casa, al igual que inspeccionaban y fiscalizaban a trabajadores “de reposo”. Bueno, lo cierto es que fueron a buscar a Juancito a su casa y no estaba; andaba en las suyas, pidiendo plata en los alrededores de la Plaza Bolívar. Esto motivó a los funcionarios salir a sabanearlo en la calle, no sin antes invitar a su señora madre a que también los acompañara a comparecer ante el SSO.

Una vez en el Hospital, la querida mamá de Juan le dijo al doctor Ottamendi y a los fiscales que a ella no le convenía que le sanaran a su hijo, ya que después no tendrían cómo mantener a la familia porque ninguno estaba trabajando. Esta anécdota la recordé al ver cómo actúa cierta oposición en Venezuela; esa oposición que sostiene que si se sale de esta dictadura y sus esbirros no tendrán cómo manipular a una población desesperada ni cómo entretener a la comunidad internacional, mucho menos lograr recursos ni espacios para continuar sus actividades en pro de la democracia y de la libertad.

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Jesús Elorza G.

El mundo deportivo, nacional e internacional, fue sacudido cuando se dio a conocer la noticia que El equipo Flor de Patria FC, de la Superliga Femenina de Fútbol de Venezuela, finalizó la relación contractual con la jugadora profesional Rayveliz Hernández por quedar embarazada. Cuando Hernández, de 24 años de edad, le comunicó al técnico de Flor Patria que estaba embarazada, fue despedida de forma inmediata y obligada a devolver la ropa deportiva al club con sede en Trujillo.

Este insólito hecho, de inmediato fue rechazado por la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales FIFPro y la Asociación Única de Futbolistas Profesionales de Venezuela AUFPV porqué esa decisión sienta un precedente inaceptable para el balompié femenino.

Sin embargo, para sorpresa de todos “La Cámara de Resolución de Disputas de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) determinó que el equipo, Flor de Patria campeón de liga en 2017, tiene el derecho de despedir a la futbolista por quedar embarazada”. Hernández, al estar en estado de gravidez, "no podía seguir dando cumplimiento a su contrato, por lo que se considera la relación contractual terminada”, según la sentencia.

De un solo plumazo, el organismo federativo con su sentencia violentó toda la legislación existente en el país que garantiza el derecho a la protección de la mujer en estado de gravidez. Dispone la Constitución Nacional vigente, que el Estado garantizará la protección a la madre mediante asistencia integral a la maternidad, en general a partir del momento de la concepción, durante el embarazo, el parto y el puerperio.

Con un comportamiento digno de la época de la esclavitud, la FVF actuando de espalda a la normativa jurídica, desconoce que la norma constitucional de protección a la mujer se desarrolla en la Ley Orgánica del Trabajo, de los trabajadores y las trabajadoras, al establecer que estarán protegidas por una inamovilidad laboral, "las trabajadoras en estado de gravidez, desde el inicio del embarazo hasta dos años después del parto", de manera que la inamovilidad por gravidez o parto de las mujeres trabajadoras, constituye un fuero, que salvo causales excepcionales, impide el despido de la mujer trabajadora en estado de gravidez, y si esto ocurriere, demostrado como fuese el embarazo, resulta procedente el reenganche y pago de salarios caídos.

La norma laboral especial, está destinada, conforme a la Constitución, a la protección de la mujer en cuanto a garantizarle su estabilidad en el trabajo, y, tratándose de una norma protectora, que es de orden público, resulta de obligatorio cumplimiento tanto por el patrono privado como por los órganos del Estado en cualidad de patrono.

Esta normativa, bueno es decirlo, no tiene lapso de caducidad, vale decir, no tiene la mujer embarazada lapso específico para invocar su derecho de inmovilidad, el cual derecho nace a partir de la fecha en que se pretenda su despido. De modo, pues, que al no haber lapso de caducidad, debe aplicarse la norma genérica de la ley Orgánica que prevé la protección de inmovilidad desde el inicio del embarazo hasta dos (2) años después del parto.

Además, es un derecho irrenunciable de la trabajadora, lo que significa que la beneficiaria no puede en forma apriorística y en forma genérica, renunciar al mismo, pues ello iría en contra del Orden Público.

En un estado de derecho, no tienen cabida las conductas esclavistas, como las de la federación. Pero, llama la atención que hasta el momento ni el Fiscal General, ni la Defensoría Nacional de los Derechos de la Mujer, ni el Instituto Nacional de la Mujer o el Ministerio del Poder Popular para la Mujer se hayan pronunciado frente a este hecho.

Queda claro que para el gobierno bolivariano que “Maternidad y Revolución” no tienen nada que ver con el cumplimiento de los Derechos Constitucionales. Esas normativas jurídicas de protección a la mujer embarazada, son letra muerta y para que no quede ninguna duda al respecto debemos resaltar que la sentencia discriminatoria, abusiva, y anticonstitucional contra la jugadora Rayveliz Hernández esta avalada por el Ministro del Deporte, en su condición de Vicepresidente de la Federación Venezolana de Futbol.

En revolución, prevalece el concepto “Futbolista preñada, futbolista botada”

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Roberto Casanova

A. Estrategias en juego.

1. Los que no participarán en la jornada del 20M sostienen que: a) ese día no habrá realmente una elección; se trata de un acto ilegítimo que no debe ser reconocido; b) aunque se actuase pragmáticamente y hubiese votación opositora masiva de cualquier modo la dictadura manipulará otra vez los resultados; c) hay que aumentar la presión tanto interna y como externa hasta fracturar al régimen.

2. Los que participarán este domingo afirman que: a) una votación opositora masiva servirá para fracturar al régimen (pues dentro de éste no habrá acuerdo para cometer un fraude que tendría que ser enorme); b) la situación económica, social e internacional es insostenible y, por tanto, los sectores potencialmente disidentes del régimen requieren un interlocutor confiable para dar forma a una transición; c) Falcón y quienes le acompañan, incluso perdiendo, contarían con la confianza de esos sectores y ello facilitaría esa eventual transición.

3. Los sectores cubanófilos del régimen, con Maduro a la cabeza (sin ironía), se proponen: a) ganar la “elección” presidencial de cualquier forma; b) reprimir con violencia toda protesta; c) profundizar las formas de control social; d) crear falsas expectativas en opositores leales que acepten los resultados de la “elección”; e) convocar el proceso revocatorio de diputados de la Asamblea Nacional; f) convocar un referéndum para aprobar el proyecto de Constitución comunista; g) aceptar las condiciones que Rusia y China le impongan a cambio de su apoyo; h) aguantar el aislamiento internacional, tratando de victimizarse.

4. Una parte del régimen, que no comparte el modelo neocomunista, busca: a) separarse del sector cubanófilo; b) negociar con sector opositor que le resulte confiable (¿Falcón?); c) negociar con EEUU y otros gobiernos; d) dejar o compartir el poder pagando el menor costo posible.

B. Dilemas opositores.

5. Es necesario reconocer que quienes no participarán en la jornada del 20M solo tienen como plan, hasta ahora, la creciente presión internacional. Este es, sin duda, un ingrediente imprescindible en esta lucha democrática pero no luce como suficiente para provocar la fractura del régimen. En todo caso, estos sectores no tendrán dudas el lunes 21M: ese día seguiremos en dictadura.

6. Quienes votarán no podrán, con alta probabilidad, hacer triunfar a Falcón. ¿Qué harán entonces? ¿argumentarán que hubo fraude? ¿podrán comprobarlo sin haber contado con la organización requerida para vigilar el proceso? ¿O quizás culparán de su fracaso a los “abstencionistas” y/o a la participación de un tercer candidato (Bertucci)? Pero, sobre todo, ¿reconocerán a Maduro como ganador? ¿acaso dejará éste de ser un dictador? Y si no es así, ¿con qué argumento lo desconocerán?

7. Estas son preguntas válidas. No son formuladas con el ánimo de profundizar la brecha entre nosotros, los demócratas. Votemos o no el 21M Maduro seguirá siendo dictador. Todos coincidimos en eso pero quienes votarán deben decir cómo manejarán el asunto si, como todo indica, Maduro consuma su plan.

8. Lo que menos necesitaremos, a partir del 21M, serán las acusaciones mutuas. No tendrá mucho sentido que quienes voten sostengan que de no ser por la “abstención” Falcón hubiese triunfado y la transición habría comenzado. Pero tampoco será muy útil que quienes no participen argumenten que, de haber votado, la dictadura habría manipulado los resultados a su favor. Ambas afirmaciones serían hipótesis difícilmente comprobables. Entre otras razones porque las cifras, manipuladas a su antojo por el régimen, no reflejarán nuestra coyuntura política. Lo relevante es que caer en esa discusión será políticamente estéril. Nos hundirá en un pantano de imputaciones, ante la torcida sonrisa del dictador.

C. Hacia un plan unitario.

9. Los sectores demócratas, participen o no en la jornada del 20M, están esencialmente unidos pues tienen un objetivo común: el cambio político. Por otra parte, aunque no sea evidente, las tácticas que utilizan también están alineadas al perseguir el mismo objetivo intermedio: la fractura de la coalición gobernante. La diferencia está en que unos intentan lograrla ganando la confianza de un sector de esa coalición y otros colocando sobre ella toda la presión internacional que sea necesaria. En cierto modo, sin decirlo o sin saberlo, los dos sectores opositores están desempeñando los papeles complementarios de “policía bueno y policía malo”.

10. A partir del 21M los sectores demócratas enfrentarán el reto, moral y político, de reencontrarse para continuar juntos la lucha por la libertad y la democracia. Las bases de un plan compartido podrían consistir en lo siguiente:

i) Ratificar el desconocimiento de Maduro como Presidente legítimo. Esta es, en realidad, una condición imprescindible para cualquier esfuerzo unitario. (Sugerencia para Falcón ante su posible dilema con respecto al desconocimiento de Maduro: declare que su reconocimiento a éste dependerá de si se comporta o no democráticamente en el futuro, no de su supuesto triunfo en una dudosa elección).

ii) Convocar una consulta ciudadana con un objetivo preciso y viable: elegir el grupo de personas que liderará la lucha democrática. (Un pensamiento para quienes duden, con razón, de una nueva consulta: “Las cosas, para hacerlas bien, es preciso hacerlas dos veces: la primera enseña la segunda”, Bolívar, carta al Gral. Sucre, 24 de mayo de 1823)

iii) Crear un Gabinete alternativo, compuesto por grupos de especialistas que hagan constante seguimiento a la situación económica y social del país y propongan, con rigurosidad y, al mismo tiempo, con gran sentido pedagógico, soluciones factibles en libertad y democracia. Este Gabinete prefigurará un futuro gobierno de unidad nacional.

iv) Mantener el objetivo de realizar una elección presidencial verdaderamente democrática. Ante una dictadura esa es, lógicamente, la demanda esencial. (Se entiende, por tanto, que si esa elección llega a realizarse será porque el régimen se ha fracturado y la democracia estará formalmente recobrándose).

v) Hacer el trabajo político, pendiente desde hace rato, de alinear las protestas sociales que ocurren y seguirán ocurriendo a diario mientras el gobierno socialista sostenga sus devastadoras políticas. Hay aquí una tarea de construcción de significados: toda protesta debe entenderse como un rechazo a la dictadura socialista. Este no es un trabajo solo de partidos políticos que viven una crisis de credibilidad. Es, fundamentalmente, una tarea de numerosas organizaciones civiles que actúan, con admirable entereza, en diversas áreas de la vida social.

vi) Aumentar la presión internacional de los gobiernos demócratas que rechazan la dictadura de Maduro, manteniendo el énfasis puesto en las sanciones a la élite del régimen incursa en delitos de corrupción, narcotráfico y violación de derechos humanos.

vii) Hacer lo necesario para que se ejecute un plan de atención inmediata a la crisis humanitaria. (Se ha sugerido, entre otras cosas, colocar contenedores con alimentos y medicinas en las fronteras de otros países con el nuestro: esta sería, sin duda, una acción de enorme impacto comunicacional y político).

viii) Preparar, desde ahora, el enorme trabajo de la reconstrucción del país. Y aunque es cierto que en diversos contextos la reconstrucción empezará propiamente después de la dictadura, incluso allí el diseño de los cambios necesarios y el desarrollo de capacidades para materializarlos tienen que comenzar ya.

@roca023

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Uno no puede condenar a Chamberlain por haber tratado de negociar con Hitler. Es muy fácil desde el 2018, conocidos los horrores del nazismo, condenar y juzgar, pero “como decíamos ayer”: “estudiamos la historia para librarnos de la historia”,a decir del Dr. Tomás Straka. De algo tiene que servir estar en el 2018 y no en 1938. En algún momento, el mundo civilizado entendió que había que detener aquello. Vino entonces el tiempo de Churchill con su: “Combatiremos en las playas, en los lugares de desembarco, en los campos y en las calles, combatiremos en las montañas. No nos rendiremos jamás”. El ser humano frente a la posibilidad de su exterminio se alía, se organiza, aparta para más tarde las diferencias que, frente a la aniquilación total, lucen momentáneamente superfluas.

La existencia de Venezuela como nación, como proyecto de vida común, está seriamente amenazada. Esto dicho así, suena muy abstracto, pero se traduce en hechos de mucha gravedad: en gente muriendo de hambre, en personas que pierden la vida por falta de medicamentos, en millones huyendo del país -como nunca alcanzamos a imaginar que huiríamos-, en los horrores cotidianos de los que cada uno va teniendo noticias. Cuando en 1999 comenzó esta pesadilla, los que nos opusimos desde ese entonces, los que profetizábamos sus locuras y amenazas en los espacios entonces disponibles, desde el humor a la academia, jamás imaginábamos que podíamos llegar tan bajo. Los países, ciertamente, no tocan fondo, pero también es verdad que algunos casos -como es el nuestro- escarban para que la caída sea más dolorosa.

Este horror que se vislumbra, señores dirigentes opositores, es también responsabilidad vuestra, por haber pecado de “pensamiento, palabra, obra y omisión”. El mejor escenario para el régimen es el de una oposición dividida: con un grupo dispuesto a legitimar unas elecciones fraudulentas y otro grupo dispuesto a abstenerse para facilitar lo primero. No se puede llamar a una rebelión en contra de quien no tiene escrúpulos para asesinarte, tampoco se puede llamar al voto sin un plan de acción para el día posterior al inevitable fraude. En una situación como esta, todos los argumentos parecen razonables y a la vez todos falaces. Quizá por ello nos agredimos tan despiadadamente entre nosotros mismos. Alguien dijo alguna vez que la verdad es como los relojes, todos sus dueños tienen una hora distinta y todos creen tener la hora correcta.

Esta misiva no es para exponerlos al desprecio público. Me parece absurdo el odio y la descalificación. Es conocido y notorio lo que esto ha significado para muchos de ustedes en términos de cárcel, exilio y sufrimientos colaterales. Nadie tiene la fórmula mágica para salir de esta catástrofe. Las acusaciones de traición que a diario se rifan en la lotería de las redes, quizá se deba a que nadie imaginó que podíamos alcanzar estos niveles de horror, que quienes llegaron al poder con el discurso de redención del pueblo, terminarían aniquilándolo. Esta carta es para avisarles del dolor, del recelo, de la duda que flota en el ambiente en relación con ustedes. Seguramente es un sentimiento cargado de muchas injusticias, pero que sepan que está allí.

Ojalá que este domingo, cuando el fracaso nos arrope nuevamente, sepan ustedes entender, que esto de la destrucción va en serio y que para tener capital político, partidos, cargos y destino, es menester estar vivos y que si este no es el llegadero, se le parece que jode.

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Hace doscientos años nacía en Tréveris, Alemania, Carlos Marx. Quizás no haya otro personaje en el campo de la filosofía, la política y las ciencias sociales que, en el transcurso de estas dos centurias, haya tenido tanta influencia. Sus escritos y proclamas incidieron significativamente en las luchas sociales de las clases trabajadoras desde la segunda mitad del siglo XIX en adelante y, sin duda, contribuyeron a moldear también el desarrollo de la democracia occidental e, incluso, el comportamiento de la clase empresarial. Su influencia en la academia no fue menor y podría afirmarse sin temor a equivocarnos que entre las universidades más importantes del mundo no hubo ninguna en que no se cursaran estudios sobre sus escritos.

Pero es en la inspiración de regímenes autocalificados de socialistas, bajo la égida de partidos comunistas, donde sus teorías dejaron mayor marca. En los momentos de máxima expansión estos regímenes cubrían más de la cuarta parte del territorio habitable del globo, ejerciendo su poder sobre una población aún mayor en proporción. El comunismo llegó a ser un peligroso rival de Estados Unidos, Japón y de las naciones de Europa occidental, disputándoles el dominio del mundo. Con la caída de la Unión Soviética, la apertura y liberalización de los países de Europa Oriental y las transformaciones internas de China y Vietnam, ese mundo prácticamente dejó de existir. No obstante, sus ideas centrales se siguieron invocando por partidos o movimientos autocalificados de izquierda y aún afectan decisiones de gobierno en muchas partes. En el caso particular de Venezuela, el régimen gobernante esgrime desarrollar un proyecto socialista inspirado en las enseñanzas del filósofo alemán.

Por las razones, expuestas, tiene sentido examinar el legado de Carlos Marx. En lo que sigue se explorará este legado en relación con los lineamientos definitorios de lo que fue el “socialismo realmente existente”. Ello permitirá algunas reflexiones a manera de un balance de su obra. El artículo comienza señalando la impronta de la idea socialista, particularmente en distintos países en vías desarrollo. Como punto de partida para abordar esta afición se resume de seguidas la teoría de Marx referente a la mecánica del cambio social. De allí se sacan inferencias pertinentes, que se afianzan al considerar luego algunas implicaciones filosóficas del Marx joven, que arrojan luz sobre su propuesta de sociedad. No obstante, sus supuestos económicos mostraron ser inconsistentes, como se argumenta a continuación, comprometiendo sus profecías revolucionarias. Estas fisuras del legado marxista, junto a la deriva totalitaria del “socialismo realmente existente”, explican la transformación del marxismo en una ideología legitimadora de poderes despóticos. El análisis cierra con unos breves comentarios sobre el fracaso de estas experiencias y la naturaleza intrínsecamente totalitaria del socialismo marxiano.

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Comentarios finales

La creciente influencia del marxismo en las luchas obreras a finales del siglo XIX y principios del XX, colonizó, con sus categorías, el pensamiento de izquierda. Como se sabe, tal designación política se remonta a la Asamblea Nacional de la Revolución Francesa, en la cual se sentaban a la derecha los Girondinos, propietarios de provincia, mientras que los Jacobinos, de talante más radical, se ubicaban a la izquierda. La rivalidad entre estas dos facciones por el control del poder llevó a estos últimos a apoyarse en “la calle” para imponerse. De ahí una primera asociación entre “izquierda” y revolución, identificada con cambios extremos y con la movilización popular. La derecha pasó a ser vista como defensora del status quo, conservadora, que prioriza políticas atemperadas y opuesta a transformaciones profundas. De ahí la dicotomía izquierda-derecha pasó a expresar la contraposición entre quienes buscan cambios radicales en pro de la igualdad, la justicia y la libertad, y en contra de una estructura de privilegios que las negaba, y aquellos que la defendían, protegiendo iniquidades y posiciones de poder. Con las luchas por una mayor justicia social en los países avanzados, fue asentándose la “razón moral” de la izquierda, en tanto fuerza impulsora del progreso y la justicia, enfrentada al usufructo excluyente y opresivo del poder, encarnado en minorías privilegiadas y poderosas –de “derecha”--, a quienes se identificaban con fuerzas del pasado.

En el imaginario de la izquierda marxista, la burguesía pasó a ser la clase explotadora, valida de un Estado “burgués” como instrumento de opresión, que había que suprimir. Y los partidos de izquierda en portadores de la “verdad” que rezumaba la doctrina “científica” del cambio social, el materialismo histórico. Y, ciertamente, las luchas de los partidos socialdemócratas y socialistas de inspiración marxista contribuyeron enormemente con la conquista de derechos laborales y democráticos en los países de occidente. Ello cultivó aún más la noción de supremacía moral en la contienda política contra las fuerzas del status quo y del atraso.

No obstante, con la toma del poder en Rusia por parte de los bolcheviques, las preocupaciones de la izquierda revolucionaria pasaron a ser dominados por los imperativos de defensa del nuevo régimen ante la contrarrevolución armada. La represión sin contemplaciones –el “terror rojo” que esgrimiera desde la jefatura del ejército, Trotsky-- ocupó cada vez más el orden del día, so pena que el frágil estado soviético sucumbiera. La razón de Estado pasó a ser un asunto de sobrevivencia. Su evolución bajo Stalin desembocó en uno de los regímenes totalitarios más oprobiosos de la historia moderna. La doctrina que había inspirado luchas sociales y libertarias de los sectores oprimidos se utilizaba ahora para negarlas y eliminar todo vestigio de derecho civil y democrático para cuestionar el control absoluto del poder por parte de los jerarcas del partido. La izquierda marxista pasó de ser una fuerza consustanciada con las luchas contra la opresión, por la justicia y la democracia, cuando estaba en la oposición, a defensora del poder más excluyente, injusto y opresivo de libertades que ha conocido el siglo XX, una vez en control de las palancas del Estado.

Pero siguieron vivas, bajo formas mitificadas, las nociones de justicia y libertad que servían de fundamento a las categorías marxianas. La defensa de las dictaduras comunistas se planteaba como parte de la lucha contra la explotación capitalista y contra las formas de opresión política que lo sustentaban. Se reprimía salvajemente a los “enemigos del pueblo”, ¡nunca al pueblo! La retórica revolucionaria pasó a sostener una ideología legitimadora de regímenes despóticos que expoliaban la riqueza social en nombre de intereses colectivos. El fracaso del socialismo en superar las insuficiencias e injusticias del capitalismo obligó a encerrarse en clichés y a blindarse contra toda posibilidad de verse contrastado con la realidad que ocurría en los países avanzados del mundo occidental. La prédica comunista terminó perdiendo toda pretensión de ciencia: su legitimación se remitía a sus propios enunciados, a manera de un sistema cerrado, inexpugnable a todo intento de contrastación con la realidad. Se convirtió en un “deber ser” de carácter moralista que invocaba, en última instancia, virtudes de sociedades antiguas – comunismo primitivo-- mitificadas. El propio Marx llamó esto una “falsa conciencia”, que introyecta en la mente de los sometidos los argumentos que sustentan la dominación de élites.

Esta mutación, de pretendida ciencia a ideología legitimadora de injusticias, disolvió la distinción con el fascismo --señalada en la historiografía de izquierda como polo opuesto al comunismo--, sobre todo en cuanto a prácticas de gobierno. las enseñanzas de Marx desembocarían, irremediablemente, al igual que el nacionalsocialismo, en totalitarismo. Esta apreciación se pone de manifiesto en la experiencia de la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. De una prédica maniquea patriotera, de “pueblo” contra “oligarquía”, que invocaba la épica de la insurgencia militar independentista, se pasó a esgrimir un “socialismo del siglo XXI”, porque acomodaba mejor todavía la vocación absolutista de quienes ocupan hoy el poder. El desmantelamiento del Estado de Derecho y la conculcación de libertades dio paso a un Estado Patrimonialista (Weber, 1978), altamente militarizado, pero avalado por un ideario que, al menos en sus expresiones primigenias, evocaba todo lo contrario. Y así, en nombre del socialismo marxiano, una nueva oligarquía privatizó el poder político, aboliendo los derechos civiles y libertarios que una vez sirvieron de inspiración a tantos marxistas.

Presidente Academia Nacional de Ciencias Económicas

Trabajo completo en archivo anexo

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