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Opinión

La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en París, el 10 de diciembre de 1948. Desde esa f echa, quedan establecidos los derechos fundamentales destinados a proteger a todos los habitantes del mundo y Venezuela es firmante de esta declaración, por lo cual la misma forma parte del cuerpo de leyes de obligatorio cumplimiento por el país, lo que obliga a los gobiernos a acatar sus disposiciones.

En su artículo 19 se expresa: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” Para no dejar dudas, el artículo 30 concluye: “Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”. Más aún, la Carta Democrática, que fue aprobada unánimemente por la Organización de Estados Americanos (OEA), en sesión especial del 11 de septiembre de 2001, a manera de actualización e interpretación de su Carta Fundacional, como manifestación del desarrollo progresivo del derecho internacional, reafirmando la resolución de las Naciones Unidas al considerar que la libertad de expresión es un componente fundamental del sistema democrático. En definitiva, la libertad de expresión forma parte irrenunciable de los derechos humanos de todas las personas; está respaldada y protegida por acuerdos internacionales del más alto rango y reconocida por la gran mayoría de las naciones del mundo.

Como es evidente, la libertad de expresión está muy ligada a la libertad de información y ésta a la libertad de prensa. Bajo ningún concepto, la libertad de expresión puede ser limitada por la censura previa; sin embargo, la ley si puede exigir responsabilidad por las opiniones que se emitan. En este sentido, se trata de garantizar también el derecho de los demás, como individuos o como sociedad. Por lo tanto, la legislación de muchos países suele prohibir las expresiones que inciten al odio, la violencia, la comisión de delitos o la discriminación racial

La constitución, que establece el marco legal fundamental por el que se rige la administración y gobierno de los países, en el caso se los sistemas democráticos siempre garantiza la libertad de expresión; preservando el derecho a difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, por escrito o cualquier otro medio de reproducción. Sin embargo, existen países en los que se considera a la libertad de expresión como una amenaza para el Estado, o mejor sería decir, para el gobierno; esto suele suceder en regímenes totalitarios o francamente dictatoriales.

Los gobiernos totalitarios, cuando entran en una fase de franca dictadura, una de las primeras estrategias políticas que se preocupan en aplicar es la limitación de la libertad de expresión, llegando incluso a eliminarla. Esto se suele implementar de manera gradual, aunque no necesariamente lenta, marcado por el progresivo dominio de los medios de comunicación, en cualquiera de sus formas, ya sea individual o colectiva, pública o privada, oral o escrita.

Por supuesto, quedan aquí incluidas las asambleas, marchas y manifestaciones, así como el uso de la radio, la televisión o las redes sociales. Las dictaduras, para lograr su cometido no es extraño que recurran al cambio de leyes y reglamentos, la persecución, el acoso, el encarcelamiento y, en casos extremos, la tortura y el asesinato.

También se procura el dominio de los medios de comunicación por la compra directa o por intermediarios, o la imposición de la autocensura por la amenaza y las medidas de presión, pudiéndose llegar incluso a la extorsión. El uso de un basamento jurídico amañado y supuestamente legal, creado al efecto, puede conducir al cierre o la expropiación.

Los cuerpos armados, ya sean militares, policías políticas o bandas de civiles armados al servicio de la dictadura, son los encargados más convenientes para ejecutar las órdenes para la represión y ataques contra la libertad de expresión. Aunado esto a la implementación de “salas situacionales” con equipos de inteligencia para crear verdades alternativas ̶ tergiversando la realidad ̶ y manipular la opinión pública (las llamadas “fake news” o también “post verdad”).

En las salas o mesas situacionales expertos en la materia recaban datos e información sobre el adversario político, o el pueblo en general. De una manera sistematizada y con conocimientos del comportamiento y comunicación social, construyen una falsa realidad paralela, favorable al régimen gobernante y con un propósito ligado al control del poder, lo cual constituye una manera perversa de atacar a la libertad de expresión “desde adentro”, desde la manipulación de la información. Para lograr estos fines, se llega, incluso, a permitir la injerencia de instituciones de inteligencia extranjera, como es el caso del G2 cubano en Venezuela.

En el presente tiempo histórico, la agresión más importante, ejecutada con extrema crueldad, contra la libertad de expresión en Venezuela, tiene como principal responsable al Teniente Coronel Hugo Chávez Frías; quien se dio a conocer en la vida pública como ideólogo y conductor de un sangriento golpe de Estado militar. Nicolás Maduro, el heredero político designado por Chávez, continuó esa actividad represiva sin ningún tipo de miramientos. Los más destacados líderes del principal partido de gobierno (PSUV) han apoyado con entusiasmo digno de mejor causa esta perversa estrategia política. La historia los juzgará con todo el rigor que se merecen los tiranos de los pueblos.

Edmundo F. Felipe
Profesor UCV
felipeedmundo@gmail.com

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- Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande: fragmento de una carta enviada por Simón Bolívar a su maestro Simón Rodríguez.

- Esperé que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que le tendió al niño pobre que yo era, sin su enseñanza y ejemplo no hubiera sucedido nada de todo esto: nota enviada por Albert Camus, premio Nobel de Literatura, a su maestro Germán.

- Si no hubiera sido por tus enseñanzas yo no sería lo que soy: corresponde a José Antonio Páez dirigiéndose a su maestro cuando al final de una batalla se le informó que entre los prisioneros de guerra se encontraba “Manuelote”: el otrora caporal del “Hato la Calzada” que le aplicó la Pedagogía de la Temeridad.

Pues bien, estas tres realidades existenciales constituyen la demostración más palmaria de lo que son capaces de hacer los maestros.

En consecuencia, es inexplicable que en la Constitución Nacional no aparezca ni una palabra, ni una frase, ni una oración, ni una huella, ni un esbozo de la función más importante que debe cumplir a quien el pueblo designe como Presidente; es decir, la de actuar todo el tiempo y en todas partes, como El Primer Maestro de la Republica. Por lo tanto, se debería anexar a las atribuciones presidenciales, lo siguiente:

-Guiar al pueblo con mano sabia, generosa y firme, hasta que sea capaz de diseñar su propia escala de valores y su particular manera de filosofar.

-Convencer a los pobres que lo primero que deben hacer para superar su condición de pobreza, es deslastrarse de la mentalidad de pobre que se dejaron sembrar en el cerebro.

-Despertar en el pueblo un mayor interés por más y mejor educación.

-Gerenciar la nación con eficiencia y pulcritud administrativa.

-Erradicar la generalizada creencia de que los venezolanos solo somos capaces de extraer y vender petróleo crudo.

-Utilizar un lenguaje impecable.

-Administrar la Republica con los considerados intelectual y moralmente, los mejores.

-Comprender que el deporte favorito de los venezolanos es hablar mal de sus gobernantes.

-Aceptar que no tiene el monopolio de la verdad.

-Luchar constantemente contra sí mismo para que el ejercicio del poder no lo engolosine.

- Reflexionar acerca de la enseñanza dejada por el filósofo Chino Confucio: “En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza”…

- Y entre otras atribuciones, ser ejemplo y modelo permanente para los maestros de aula.

Si esto llegase a ocurrir, luego estaremos ante la presencia de un autentico proceso revolucionario que por penetrar hasta las raíces más profundas del pueblo, lo hará capaz de destruir con sus propios recursos intelectuales las superestructuras mentales que lo tienen enganchado al subdesarrollo paralizante y denigrante.

Entonces, los maestros habrán demostrado que Venezuela es lo que ellos decidieron que fuese.

Villa de Cura, Sábado 16 de Junio del 2018

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Personalmente he considerado que el baloncesto es uno de los deportes más apasionantes y exigentes, tanto físicamente como mentalmente. Recuerdo que siendo niño y adolescente practiqué diversos deportes, por supuesto, como buen venezolano, comencé con el béisbol. Sin embaPersonalmente he considerado que el baloncesto es uno de los deportes más apasionantes y exigentes, tanto físicamente como mentalmente. rgo, cuando me inicié en el baloncesto allá en Coche, Caracas, con nuestra divisa “Los Cedros”, la dedicación a este nuevo hallazgo fue casi exclusiva, con excepción de algunas “caimaneras” de béisbol y la participación en algunos campeonatos de softbol y tenis de mesa, estando ya en mis treinta años de edad.

Con la fiebre del baloncesto corriendo por mis venas, además de practicar diariamente y participar en cuanto campeonato podíamos, dedicaba tiempo a informarme de este deporte a nivel mundial, por supuesto con la NBA (National Basket Ball Association) como principal objetivo. Leía noticias, veía competencias en la TV, y poco a poco fui admirando jugadores destacados. Recuerdo las referencias de Bill Russell, la espectacularidad de Wilt Chamberlain, el famoso gancho de Abdul Jabbar, la gracia y efectividad de Jerry West, la magia de “Magic” Johnson y otros, hasta que llegó Michael Jordan y copó la escena. Era imposible dejar de ver cualquier partido en el cual participara este jugador y me imaginé, que después de Jordan, difícilmente surgiría otra superestrella en este deporte.

Al retirarse Jordan de las canchas fui perdiendo el interés, compartía el tiempo con otros deportes, surgieron Johan Santana y Miguel Cabrera atrayendo mis simpatías hacia el béisbol nuevamente. No obstante mi poca dedicación al baloncesto, pude ver surgir nuevas figuras como Kobie Bryant, Kevin Durant. Le Bron James y otros admirables jugadores, pero sin calzar los zapatos de Jordan. Sin embargo, apareció otro jugador, Stephen Curry, a quien al principio evalué tan solo como un individuo con gran puntería para marcar cestas de tres puntos. Estaba equivocado, Curry tiene muchas cualidades como jugador de baloncesto y estando aún joven, quizás falta bastante por ver de esta nueva superestrella.

Físicamente, Jordan y Curry han tenido en común no ser de los más altos de sus equipos, jugar con gran entusiasmo y tener un “dribling” endemoniado, pero a la vez, tienen grandes diferencias. Jordan es de contextura más fuerte, muy ágil, que a pesar de su tamaño, en la cancha sus brazos y manos se veían por encima de todos los jugadores gigantescos cuando se trataba de realizar una clavada o tomar un rebote, o incluso cuando disparaba un jump shot (lanzamiento que llamábamos americano en mis tiempos), tenía muy buena puntería, era muy elástico en sus movimientos, con gran habilidad para “robar” balones y realizar pases acrobáticos o fantasiosos. Como conductor del equipo, poseía una gran visión para distribuir juego y administrar el tiempo para lograr el triunfo y, a pesar de su espectacular ofensiva, llegó a ser el mejor jugador defensivo de una temporada de la NBA.

Ahora le he dedicado tiempo a admirar a Curry, quien juega con mucha menos fuerza que Jordan pero con mayor sutileza, debido quizás a que su físico no le permite ir más allá. Tiene un “dribling” muy bueno, realiza pases de fantasía engañando a sus oponentes, juega desde afuera, penetra, pero lo que más me ha impresionado es que juega con un “Balón Embrujado”. De otra manera no se explica que repetidas veces, cayéndose porque lo empuja un contrario, marcado a presión por jugadores que parecen unos gigantes a su lado, recibiendo un balón en una posición incómoda y en otras situaciones difíciles, lanza el balón al aire, algunas veces sin ver hacia donde pero conociendo la dirección hacia donde debe ir, el balón rebota en el tablero, brinca en el aro y se eleva, o simplemente no toca aro si no solamente la malla cuando pasa a través de ella. Siempre encesta, son manifestaciones increíbles que solo son posibles porque el balón está embrujado. Volviendo a mi apreciación inicial, Curry es el más eficiente anotador de cestas de tres puntos, desde donde lance el balón, marcado o sin marca, frente al aro o a los lados, saltando o con los pies bien puestos sobre la cancha, encesta. Hemos visto que alguna vez un jugador encestó el balón más allá de la media cancha, lo cual en la mayoría de los casos es casualidad. Pero con Curry esto no es fortuito, ya que lo repite cada vez que tiene oportunidad.

Incursionando un poco en la vida privada de Stephen Curry nos encontramos con que es hijo de un deportista que pasó varios años como jugador de la NBA, lo que influyó en que Stephen se dedicara al baloncesto desde muy temprana edad. Además, hemos conocido que es una persona muy filantrópica y muy religiosa, es un cristiano que agradece a Dios sus éxitos y lo demuestra en sus intervenciones y lo predica en sus zapatos donde se aprecia la inscripción 4:13, que corresponde al capítulo 4, versículo 13, de la Carta de Pablo a Los Filipenses, el cual dice: “Todo lo puedo en Aquel que me fortalece”. Por lo tanto, parece ser que el balón al llegar a las manos de Curry no está embrujado, sino más bien se convierte en un “Balón Santificado”.

En estos momentos, para mí, Michael Jordan sigue siendo el mejor y más espectacular jugador de baloncesto de todos los tiempos, pero Curry aún es suficientemente joven para seguir mejorando e imponiendo marcas. Así mismo, no se sabe hasta donde podrán llegar Kevin Durant y Le Bron James, otras dos superestrellas de este deporte.

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Isaías A. Márquez Díaz

Para muchos el poder actual que controla la economía y la política del mundo es el financiero, asunto que traemos a colación en virtud de la “contingencia” por unos US$ 20 millones que ya ha presvisto Exxon Mobil de los EEUU a fin de colaborar con Guyana en las costas judiciales que podrían generarse a causa de la judialización de la controversia por el territorio Esequibo, que Venezuela, muy justificadamente, reclama, el cual Guyana ha llevado a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ya que está en juego un área petrolífera, la seguna más importante del mundo, en volumen, la cuenca Guyana-Surinam, con reserva de unos 12.800 millones de barriles de crudo, estimación según el Servicio Geológico de los EEUU (USGS, por sus siglas en inglés) y extensión de unos 459.450 km cuadrados -10 veces más grande que la Faja bituminosa del Orinoco-, en aguas venezolanas, enclavada entre las zonas marítimas frente al Delta del Orinoco y el límite con las áreas marinas y submarinas de la Guayana Francesa.

Lo más grave de esta problrmática estriba en que desde 2012 Guyana ha permitido, ilícitamente, su parcelamiento en los bloques: Roraima (Anadarko, EUA); Pomeroon (CGX de Canadá) y Stabroek (Shell, Holanda y Exxon Mobil, EEUU). De esta forma el gobierno guyanés hace caso omiso al Acuerdo de Ginebra, suscrito el 17/2/1966.

Enfatizamos que el laudo de 1899 es nulo e írrito, porque desde su inicio está viciado mediante componenda entre los árbitros del laudo, tal y como, plenamente, ha quedado comprobado.

Desde la creación de la Gran Capitanía General de Venezuela, en 1777, el territorio del Esequibo nos pertenece, cuyo ejercicio de soberanía puede verificarse mediante documentos históricos, muy claros y específicos, como por ejemplo: la Ley Fundamental de los Pueblos de Colombia, 1821.

IDEFV

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Marino J. González R.

Las inmensas transformaciones tecnológicas que están ocurriendo en el mundo han configurado en las últimas décadas una nueva forma de vinculación entre países y entre áreas en los países. La forma en la cual se dan esas relaciones está basada fundamentalmente en la aproximación a la creación de conocimientos. Las sociedades con patrones de organización basados en la generación y utilización de conocimientos se encuentran en rutas de desarrollo más sostenibles y exigentes. Este fenómeno es la demostración de que la creación de riqueza no es sino la expresión de lo que las sociedades producen. Más aún, es expresión de la diversidad de lo que producen.

La creación de riqueza está en la génesis del pensamiento económico. Es por ello que la célebre publicación de Adam Smith sobre las causas de la riqueza en 1776 se convirtió en la base para la conformación de la economía moderna. El problema de Adam Smith era encontrar una explicación al hecho de que algunos países eran más ricos que otros. Y de allí que fuera necesario examinar las causas para encontrar modalidades de acción, vale decir, políticas, que promovieran entonces la riqueza. La explicación de Adam Smith es impresionantemente sencilla: la riqueza de los países depende de lo que producen, pero más aún, de la diversidad de lo que producen. Mientras más diversidad, existen mayores posibilidades de estimular la sinergia que impulse hacia nuevos niveles de riqueza. Y para que exista diversidad en la producción se debe impulsar el aumento de la “cantidad de ciencia”, esto es, la capacidad para crear nuevos conocimientos. Hay que recordar que estos postulados fueron expresados hace casi doscientos cincuenta años, en un mundo muy diferente al que tenemos hoy.

El problema señalado por Adam Smith implicaba medir esa diversidad de producción. Las estadísticas de la época no estaban suficientemente ordenadas para llevar el registro detallado de lo que se producía. Tampoco el mundo era tan cercano como lo es ahora. No es sino hasta hace poco más de una década que se empezó a sistematizar la información que permitiera medir la diversidad destacada por Adam Smith. De allí surgió el Atlas de Complejidad Económica de la Universidad de Harvard y el Observatorio de Complejidad Económica del MIT. Ambas iniciativas permiten estimar la complejidad como expresión de la diversidad. A más complejidad, los países alcanzan mayores niveles de riquezas. En otra medida, la complejidad se convierte en un predictor del crecimiento, que a su vez lleva a nuevos niveles de riqueza.

En la última medición del Atlas de Complejidad Económica (para el año 2016), los diez países con mayores niveles de complejidad son, en orden decreciente, Japón, Suiza, Corea del Sur, Alemania, Singapur, Austria, República Checa, Suecia, Finlandia y Estados Unidos. La diferencia de estos países con respecto a otras regiones del mundo es notable.

Podría decirse que esta brecha de complejidad es la expresión de un rezago en la institucionalidad de los países para asumir los retos que implica construir sociedades del conocimiento. Tal parece que la complejidad está generando una exclusión que aumenta todos los días, en la medida que el ritmo de creación y utilización de conocimientos no hace sino crecer.

Enfrentar esta brecha con políticas efectivas es quizás el desafío más significativo en el mundo de esta primera parte del siglo XXI.

marinojgonzalez@gmail.com

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Arichuna Silva Romero

Mandamiento Único: «Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros».

G. Orwell (1945). Rebelión en la granja

I

La palabra rebelión que introduce el título de esta entrega, según el Diccionario de la Real Academia Española, es la «acción y efecto de rebelarse… Delito contra el orden público, penado por la ley ordinaria y por la militar, consistente en el levantamiento público y en cierta hostilidad contra los poderes del Estado, con el fin de derrocarlos».Este concepto, también lo vemos inscrito en el título de la fábula «Rebelión en la granja», de George Orwell. Alegoría, donde el autor trató la temática de la corrupción que engendra el poder: factor desencadenante de sociedades totalitarias.

En este orden de ideas, y desde la perspectiva del mensaje universal que trasmite la obra de Orwell (valor hermenéutico); veamos a continuación una alegoría (sólo un intento), sobre una realidad socio-política latinoamericana, surgida de la acción y, el efecto posterior, de dos rebeliones padecidas. II

Hubo una época (los últimos veinticinco años de vida republicana), en la que los propietarios de la granja Venecia (toda su población, sin excepción), vivían en un estado eufórico, entusiasta, distraído y embriagado, debido al espejismo que proporcionaban las “vacas gordas”; producto de una avalancha de petrodólares. Muchos de ellos, pregonaban el “ta´ barato, dame dos”,en su furia consumista como turistas en la ciudad de Mianorte. Unos pocos, con méritos, disfrutaban como becarios de un programa social que les daba dólares barato, para formarse en universidades del mundo. Los de a pie (la inmensa mayoría), seguían arrastrando sus penas todos los días, en dirección hacia las maquinarias burocráticas (públicas y privadas), que le daban el sustento. Y, los que estaban encargados del gobierno, se mantenían en su pacto y estatus político-partidista; manejando la renta petrolera productora de grandes negocios, abonando crisis de todo orden, gestionando el tráfico de influencia de sus cogollos y endeudando la granja, con el derroche de las riquezas de todos.

Unos años más tarde, el futuro luminoso que se había prometido, no fue tal.Y la riqueza que había producido la granja no llegó a todas las capas sociales. Por su parte, la caída de los precios del petróleo había empezado a dar “vacas flacas”. Eso hizo que el festín durara poco. Por otro lado, los factores corruptógenos brotados de casos emblemáticos como el “Sierra Neptuno”, los Destructores Misilísticos, la carretera Chipichipi-Ostra, el “Black Friday” y Chirecadi, terminaron aguando aquella fiesta. Y, sus gobiernos populistas,finalizaron bajos en nivel de popularidad y criticados por haber aumentado la deuda y el costo de la vida.

III

Una mañana, los propietarios de la granja, amanecieron con una economía enferma y con unas instituciones desprestigiadas. Pero gozando, de un nuevo gobierno populista en tiempos difíciles, que había prometido una “democracia social”. Y que llegó a decir, que se pagaría todo lo que se debía en la granja, “…hasta el último centavo”. Sin embargo, su gestión no escapó de sus males, pues, había creado sus propias crisis: la bancaria, la del foco de poder en manos de una secretaria privada, los escándalos del otorgamiento de divisas extranjeras, cuya única noticia visible fue la de un chino de nombre Fu Ching. Todo ello, mientras se hacía un esfuerzo por una reforma constitucional profunda, que requería imperiosamente la granja. La cual, fue postergada paradójicamente, por el mandatario y médico que se tenía de turno. Privó, por medios de paños calientes, la continuidad del apoyo y el voto popular. Aquel decreto elaborado para la granja, de un “Estado moderno, esencialmente democrático y eficiente…”, intencionalmente el Parlamento de turno con el partido Democracia Nacional a la cabeza, lo demoraron porque simplemente era una propuesta que no veían con simpatía.

La línea de tiempo prosiguió, y se llegó al escenario del “Gran Viraje”. El candidato que resultó electo en las elecciones, fue el mismo de la etapa saudita que había vivido la granja. Su nombre evocaba la abundancia de los años setenta. Había llegado con un equipo de “tecnócratas” de altas calificaciones, para aplicar un programa de apertura económica. En una granja, que venía siendo despedazada, y que padecía ya de desequilibrios macroeconómicos inimaginables.

En el año en que se preparaban para aplicar gradualmente las medidas neoliberales –y sucediéndose en Europa el derrumbamiento del bloque socialista–, en la arrasada y olvidada granja Venecia ya estaba lista la mezcla y los ladrillos que empezarían a levantar los cimientos del socialismo. Sus constructores: iban a ser un grupo de propietarios que, actuando como camaleones, aguardaban mimetizados dentro de las instituciones democráticas. Ellos, habían aprendido el oficio ideológico de izquierda, de manos de un señor de nombre Habano Barba que vivía en una isla del mar Carite. Quien los instruyó acerca de cómo establecer una sociedad sin clases (utopía), poseyendo y controlando, los medios de producción.

IV

Aconteció, que el último lunes del segundo mes de ese año, una ira popular encendió la Rebelión I hacia el estadio socialista. La gota que había rebasado el vaso: el anuncio del alza de los precios de la gasolina y el aumento del 30% en el pasaje del transporte público. Las primeras imágenes que empezaron a aparecer, mostraban a una parte de los propietarios de la granja, bajando de las montañas amotinados y descontentos dispuestos a saquear. La violencia se incrementó, sobrepasando la ineficacia de los cuerpos de seguridad. En un reducido radio de acción, los propietarios de la clase “C” y algunos de la “B”, se vieron cargando con colchones, víveres, pedazos de reses que llevaban en los hombros; así como de otros objetos que le eran útil. Otros, con menos suerte, ya habían sido heridos y muertos, cuyos cuerpos eran llevados en motos y a pie, por sus compañeros. Hasta se vio en una calle popular, a un joven descargando la arrechera, saltando encima del techo de un Fiat Spazio color blanco.

Tres años después, los supuestos resultados macroeconómicos favorables, el modesto crecimiento económico, la reducción del déficit fiscal, las privatizaciones de algunas empresas y el llamado “Megaproyecto social”, no expresaron mejoras en el nivel de vida de los propietarios comunes de la granja. Ni lograron, que se calmara las tensiones sociales. El desbalance económico, social y ético era inocultable; eran más los Deberes que los Haberes reportados en la hoja de resultados. Tampoco surtió ningún efecto, el pote de humo del “Consejo Consultivo” nombrado para la reforma constitucional, por ese gobierno.

Entonces, vino la Rebelión II ejecutada en dos etapas, que mostró a los propietarios “camaleones” saliendo furtivamente del seno de la institución armada con tanquetas, aviones y humilde carne de cañón –guardianes de la granja–, para asirse con el poder. Sus intentos fallidos, dejaron no sólo víctimas, heridas y resquemores, sino un terreno abonado para nuevos liderazgo políticos y un fin ulterior: el ideológico marxista-leninista. Meses después de esa oprobiosa escena, a la granja se le propinó un golpe final: el escándalo que sacó a la luz pública unos fulanos 250 millones de bolívares de una partida secreta, cambiados a dólares, que hizo que al presidente de la granja lo destituyeran y lo llevaran a juicio.

V

Otro breve receso, pero en democracia, tuvo la granja Venecia. En ese tiempo, un experimentado político de edad avanzada, que había sido presidente de la granja –y que ejercía como senador–, apareció en una escena en el Capitolio donde se auto popularizó con un discurso que dio. En aquella oportunidad, teniendo una mano muy sutil, se cuidó de no justificar los motivos que llevaron a las rebeliones a infringir la democracia de la granja. Pero expresó: “… que ella tiene, al menos, como pretexto el deterioro de la situación económica y social”. Y más adelante recalcó: “es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y la democracia cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer”. Los frutos, camino para ser nuevamente presidente, los recogió unos meses después, con un chiripero que lo acompañó para poner fin al bipartidismo que había existido en la granja. No obstante, su gobierno no culminó ileso. Pues, tuvo una gran crisis bancaria que contrajo el mercado de bienes y trabajo; generó más inflación y, para colmo, sobreseyó la causa de los propietarios que habían participado en la Rebelión II.

VI

El último año del siglo XX, y con un pasado lúgubre, la granja Venecia vio ascender el Estado Comunal. Su máximo promotor, insólitamente, era uno de los “camaleones” de la Rebelión II que había llegado a la presidencia de la granja. En el Capitolio, tomó juramento delante de Dios, delante de la granja, delante de todos sus propietarios y, ante la Ley Constitucional vigente, a la que llamó“moribunda”. Por cierto, la misma, que paradójicamente, lo llevó al sitial de honor de la presidencia. Todo ello, con el fin de hacer …las transformaciones democráticas necesarias…para que la granja Venecia tuviera una Constitución adecuada a los nuevos tiempos.

Los años pasaron, y las transformaciones no se hicieron. Se empezó a gobernar fuera del marco de la nueva Constitución. Muchos propietarios murieron, otros tantos fueron execrados y obligados a huir. Llegó la época de la toma de posesión de las hectáreas y fábricas privadas, del control sobre las divisas extranjeras y de la transmutación del lenguaje castellano por el neocastellano, que cambió expresiones como: “compañero o amigo” por “camarada”, “programa social” por “misión social”, “señor Presidente” por “mi Comandante”, “asociación de vecinos” por “consejo comunal” y así sucesivamente. Por su parte, nadie recordaba ya, aquellos días anteriores al Estado Comunal. Algunos,los propietarios más viejos, trataban de buscar en su memoria si los días antes de las Rebeliones, habían sido mejores o peores de los que vivían ahora.

Sin embargo, hubo unos años que, la Divina Providencia, hizo que entraran muchos más “petrodólares” que parecían haber enriquecido sin enriquecer a los propietarios mismos; exceptuando a la nueva clase social, que había emergido: la Clase “M”. Por otro lado, el fenómeno de la dilapidación del erario público, se hacía visible a través de la edificación de grandes obras que –al tiempo–, quedaban abandonadas o inconclusas.

Llegó un día, en que una extraña enfermedad, produjo la muerte del padre del Estado Comunal. Y sus sucesores camaradas, ya teniendo garantizado su patrimonio ilícito y sus estómagos llenos, tomaron las riendas de lo que quedaba de la granja Venecia; ya baldía, improductiva –que no dejaba de expulsar propietarios al mundo–, para seguir concretando su deliberado proyecto ideológico en el Estado Comunal, nutrido por el poder totalitario.

MSc. Arichuna Silva Romero.

@asiromantis

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Inés Santaeulalia

El ensayista Rob Riemen advierte de los peligros contemporáneos y propone algunas recetas para superarlos: la cultura y la nobleza de espíritu

Rob Riemen (Países Bajos, 1962) arroja en el ensayo Para combatir esta era (Taurus, 2018) un mensaje desalentador pero no lo da todo por perdido. El fascismo está de vuelta, anuncia el director del Instituto Nexus, que promueve la discusión en torno a temas globales. En su libro, presentado en la Fundación Carlos de Amberes de Madrid, el autor analiza con crudeza la sociedad occidental y se muestra convencido de que no hemos aprendido de los errores del pasado. Pero Riemen aún cree que hay tiempo de virar este destino maldito y recuperar la verdadera democracia que iluminó el origen de la Unión Europea. El abrazo a la cultura y la búsqueda personal de la nobleza de espíritu son sus recetas para nuestro futuro incierto.

Pregunta. En los albores del fascismo, Ortega y Gasset alertó en 1930 de que Europa había perdido la moral. ¿Ha vuelto a pasar?

Respuesta. Sí, y está en nuestra mano recuperarla. Nietzsche fue uno de los primeros en advertir que la democracia siempre viene con unas condiciones. Una democracia se basa siempre en la idea central de la dignidad de los hombres, que significa cultivar valores morales y universales: vivir en la verdad, tener compasión, entender el significado de la belleza. Pero una democracia de masas no está interesada en esos valores; es una sociedad kitsch, completamente vacía, basada en el cultivo de nuestros instintos más básicos. La cultura kitsch se resiente cuando llega una crisis porque las personas se sienten traicionadas. Y el ejemplo más famoso de esto es Trump. Hay que entender que el fascismo es una religión laica, y que Trump se presenta como un nuevo mesías que promete resolver todos los males sociales y, cuando no puede curarlos, busca culpables. Los fascistas necesitan la crisis, el miedo, el odio y los chivos expiatorios. Esta sociedad tendrá un hijo bastardo que será el fascismo.

La democracia nunca puede darse por sentada, como tampoco nuestra salud. Hay que trabajar en ella.

P. ¿Trump es un fascista?

R. Tiene una mente completamente fascista. Detrás del fascismo no están las ideas, solo hay personas que quieren poder y poder y poder. Odian la democracia, el debate político. Trump reduce todo a Twitter, a eslóganes, a la propaganda. Un líder fascista es un mentiroso patológico, no está interesado en la democracia, en la educación o en la filosofía. Estados Unidos no es aún un país fascista, pero ese hombre sí lo es. El problema es que la élite estadounidense sigue negando la realidad. Hablan de populismo, no de fascismo. The Washington Post o The New York Times se niegan a utilizar la palabra fascismo para referirse a Trump, porque les da vergüenza, miedo.

P. En España hubo una dictadura durante casi 40 años, ¿podría volver a triunfar un régimen así?

R. No aprendimos las lecciones de la historia. Para estar sano hay que hacer un esfuerzo por llevar una vida saludable, y con la sociedad pasa lo mismo. Hay que trabajar en ella. La democracia nunca puede darse por sentado, como tampoco nuestra salud. No se puede comprar democracia en Amazon. Pensar que este sistema político llegó para quedarse es completamente ridículo.

P. ¿Qué piensa de la crisis en Cataluña?

R.  Bruselas nunca aceptará una Cataluña independiente por varias y buenas razones, entre ellas, que se arrepienten de lo que pasó en Yugoslavia. No podemos organizar una Unión de 26 países, así que nunca funcionaría una con 60. La diversidad es el problema y la riqueza de Europa, pero si esto se convierte en algo tribal será un veneno. Creo que mientras sigamos cultivando el Estado-nación como el modelo final, la UE seguirá destruyéndose.

P. Afirma que las élites europeas han desaparecido.

R.  La idea de cultivar lo mejor de las personas siempre ha sido responsabilidad de los poetas, de los filósofos, de los escribas, y el mundo del poder siempre ha tenido un problema con esto. Hoy en día las élites no están interesadas en cambiar la sociedad porque, si lo hacen, perderán su posición dominante inmediatamente. Lo mismo pasa en el sistema educativo, con una clase académica que se ha vuelto estúpida e incompetente. La clase política no está interesada en nosotros, las élites empresariales tampoco. Solo les importa que votes por ellos, que compres sus cosas y que te apuntes a su programa académico porque así pueden ganar dinero contigo. Las mejores mentes de nuestra generación están por ahí, pero la mayor parte del tiempo se encuentran aisladas, escribiendo libros que no van a ser publicados o poesía que nadie leerá. Se tienen que organizar de nuevo.

P. ¿Los jóvenes europeos son más ignorantes hoy que hace décadas?

R.  Sí, pero no podemos echarles toda la culpa. Hoy van al instituto con un ordenador portátil, con YouTube, con Netflix. Cuando yo estudié solo había libros. También viven con la presión social de no quedarse fuera. Si estudias arte o filosofía, estás fuera. Esta infraestructura educativa no está creada para que seas un pensador, solo te forman para que puedas contribuir al sistema económico, para que seas un buen funcionario en la democracia actual.

P. Describe la política actual como un circo. ¿Hay algún político que le merezca respeto?

R.  Siento un gran respeto por la canciller Angela Merkel, porque estoy seguro de que está ahí por su gran sentido de la responsabilidad. No es una santa, ha cometido errores, pero es una gigante moral. El segundo, aunque aún tiene que mucho que demostrar, es el presidente de Francia Emmanuel Macron.

P. El fascismo que augura que viene ¿también será violento?

R.  Me dicen que no puedo tildar a Trump de fascista porque no es violento. Él echa la culpa de todo a unos y a otros, y lo repite una y otra vez, usa la propaganda para crear miedo y odio. Llegará un momento en que la sociedad explote. En Gaza, 60 personas fueron abatidas por la ocurrencia estúpida de tener una embajada en un determinado lugar. La violencia reside en el lenguaje. Todo el mundo debe leer a Freud cada día y decirse: “Somos una especie agresiva”. Un león nunca matará a otro león, somos la única especie que se mata entre sí todo el tiempo. La violencia está en todas partes.

P. Su libro, pese a todo, no es pesimista sobre el futuro. ¿Qué puede hacer un ciudadano de a pie para esquivar el desastre?

R.  Lo que debe hacer todo el mundo es darse cuenta de que solo tenemos una vida y que no sabemos cuánto tiempo vamos a estar aquí. Lo que hay que hacer es que la vida merezca la pena haciendo algo que nos satisfaga. Según Sócrates solo hay dos grandes preguntas: ¿cuál es el modo correcto de vivir? y ¿qué es una buena sociedad? Si encuentras una respuesta a la primera, posiblemente obtendrás la respuesta a la segunda y viceversa, porque no vivimos solos, estamos siempre rodeados. Cuando encontremos el modo correcto de vivir, podremos contribuir a una buena sociedad. No puedo imaginar una vida significativa sin libertad. Si no somos libres somos esclavos o robots. No es fácil ser libre, es más fácil obedecer. Pero la nobleza de espíritu es algo que todo el mundo puede adquirir, no hace falta dinero, está ahí. Solo hay que hacerlo.

El País

18 junio de 2018

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