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Opinión

Edgar Benarroch

En escrito anterior hablé sobre la falsedad de las cifras suministradas por el CNE. Cité mecanismos de los cuales se vale el gobierno para torcer la voluntad del elector. No los cité todos, no hablé del soborno, de la compra de votos, del uso y abuso de los recursos públicos, del grosero ventajismo y de la casi indefensión a la que sometieron a los electores. Si lo hubiese hecho el escrito se hace muy extenso y la idea es no cansar a quien nos lee. Todos sabemos que estas "cosas" y muchas más estuvieron presentes en el proceso, dentro de una gran confabulación de todos los órganos del Poder Público (excepción de la Asamblea Nacional) que incondicional y servilmente se aliaron para la trampa y el fraude.

El CNE es de los organismos del Estado de más baja -casi ninguna- credibilidad. El país sospecha y con sobrada razón que todo lo que viene de allí está contaminado con el germen de la falsedad y la trampa. Pero esto que anunció la noche del pasado domingo veinte de este mes no tiene parangón, ofende nuestra inteligencia, poca o alta, al presumirnos débiles mentales o distraídos.

Si dejamos volar nuestra imaginación y pensamos en unas elecciones limpias e higiénicas, Maduro sacaría menos de la mitad, tal vez mucho menos, de los votos que el CNE le adjudica. Basta consultar la opinión de cualquier paisano que nos topemos en la vía sobre Maduro, para percatarnos el altísimo nivel de rechazo que tiene. Creo que en los últimos sesenta años ningún Presidente había estado tan en el foso de aceptación como lo está este señor.

Cualquier consideración que se haga partiendo de las cifras dadas por el CNE carece de objetividad y veracidad y sus conclusiones son falsas, puesto que se parte de hechos irreales.

Sin embargo aceptemos que Maduro sacó cuatro millones de votos, siendo bastante generoso en la especulación, esto significa que dieciséis millones quinientos mil lo hicieron en contra o se abstuvieron, no pasivamente si no expresando su indignación y rechazo.

Estamos pues con un Presidente sin calor popular, sin aceptación del venezolano y sostenido exclusivamente por esta macabra estructura montada por los Poderes Públicos (repito excepción A.N.) confabulados desde las tinieblas para el usufructo del poder con el único propósito de satisfacer sus ansias personales.

Este es un barco que flota en espumas. Es una figura de barro que en la primera lluvia se derrumba. Ellos saben de la soledad en que se encuentran y eso los hace más atrevidos y peligrosos. Saben que la aparente voluntad a su favor es forjada y forzada y nunca el árbol ha dado frutos buenos y frescos cuando la semilla ha sido sembrada en tierra inadecuada.

Dijo Luis Emilio Rondón, rector del CNE, " Maduro no alcanzó ni los tres millones de votos, muy a pesar de todas las irregularidades, por lo cual es totalmente ilegal... No reconozco en lo absoluto el evento del pasado domingo veinte de mayo".

No solo el país desaprueba este desparpajo, también más de un centenar de países del mundo han anunciado que no reconocen los resultados de estas elecciones. Hasta ahora solo nueve de los casi doscientos países de la tierra reconocen los resultados, entre ellos China, Turquía, Siria, Cuba, Bolivia, Rusia y Nicaragua. Estos países se caracterizan unos por dictaduras feroces , otros por perseguir y aniquilar la disidencia, algunos por el uso de armas químicas contra la población civil y otros o todos por el empeño de seguir ordeñando la vaca venezolana, que aunque le quede muy poco que dar saben que tiene reservas probadas a las que aspiran llegar.

No tienen amigos, los que dicen serlo lo son por temor o en búsqueda de prebendas. Aún tienen la consideración de gente cuyo estado de necesidad es tal que en ellos prospera la amenaza y la extorsión, a ellas hay que entenderlas aunque no la justifiquemos. También están rodeados de piltrafas buscadores de beneficios personales a quienes para nada le importa el interés del país y se asocian con jerarcas gubernamentales para amasar fortuna mal habida.

Debemos estar pendiente, de un momento a otro se pueden presentar situaciones populares de rebeldía, protesta y enfrentamiento que si no estamos atentos y encaminamos por vías civilizadas pueden generar consecuencias muy lamentables y algunas pueden llegar a ser insuperables.

Tenemos el insoslayable deber de refrescar nuestros bríos y voluntad para atender con éxito la responsabilidad de oposición que nos corresponde. La UNIDAD es el mejor bálsamo de refrescamiento.

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El 20M es ya historia política. Es historia política por cuanto registra y expresa la voluntad libérrima del ciudadano venezolano contra el régimen autocrático militarista de Nicolás Maduro, con franca comprensión de respuesta y rechazo expresada empleando el Contrato Original. Contrato Original mediante el cual el ciudadano se reserva tácitamente la facultad para crear, construir y desarrollar una resistencia en contra del gobierno. Un gobierno que pretendió mediante un hecho electoral fraudulento e írrito, embaucar a la ciudadanía y esta respondió al sentirse agraviada con la resistencia política al desestimar la falsa electoral del 20M.

Falsa electoral del 20M cargada de vicios e intereses, fecundada por mercaderes de la política. Mercaderes de la política tan corruptos e inmorales como la tiranía que preside Maduro, que poco le importa el destino de la República. Régimen que ha instrumentado la antipolítica para apostar en contra del ciudadano, la historia y el destino de un país avasallado por un militarismo criminal y una mafia ideologizada, retrógrada, que leyendo en el comunismo fracasado trató de obligar a un hecho electoral viciado el 20M. Pero el 20M el ciudadano, empelando el contrato original, mostró que privilegia la política a la antipolítica.

El 20M como registro electoral visibiliza para todos los venezolanos el contrato original y lo activa, pero más importante aún, propone la resistencia civil entendida la misma como la evolución cívica cierta y pertinente políticamente, para confrontar la barbarie del madurismo. Que se entienda, es el ciudadano quien demanda –y lo alcanzará como de lugar- el cambio político. Cambio político que persigue el dominio del espacio público, que es gobernado por la política. La política para desterrar la antipolítica impuesta por el salvajismo de la violencia por un grupo de dementes, advenedizos y primitivos –que usando las Armas para la Defensa- se han dispuesto a emplearla para instaurar la violencia política.

El resultado del 20M como resistencia civil, es el grito desesperado de la dignidad de loa hombres y mujeres que se niegan a ser mancillados, ofendidos y perseguidos por despreciar una maldita revolución. Una revolución que es de todo menos revolución, pero sí un latrocinio. El resultado electoral es la expresión del valor ciudadano, la valentía del gentilicio, el coraje y el heroísmo de los libertadores de la libertad, hijos y nietos, que ofrendaron sus vidas por hacer oposición política a estos desalmados del bestiario militarista y pandillas de mafiosos, quienes creen que la política es un negocio -lacras sociales- que no parecieran venezolanos.

La resistencia civil de hoy 20M frente a la falsa electoral es una demanda concreta a quienes han jugueteado con el constructo de líder o lidereza. Simple, se requieren líderes y ellos son quienes tendrán que demostrar la espíteme y la doxa, sólo así podrán construir acciones políticas con motivo, dirección y sentido. En consecuencia, el liderazgo timorato no sirve para la construcción de la patria. Desde hoy se reclaman líderes que digan presente con dominio ética utens, docens y aplicada, quienes junto a la sociedad civil podrán construir la transición política.

La resistencia civil del 20M como expresión del contrato original y su repudio al salvajismo del militarismo, violento y sanguinario, clama por Proyecto Político Inmediato, que reúna a las mujeres y hombres, que accionen con ciencia y pundonor para levantar la República. Acometer los juicios necesarios y definir el trayecto de una nación que merece mejor destino. La decisión de la resistencia civil -hecho extraordinario político y ético del cuerpo societal- obliga a que los responsables por la conducción de la República no tituben, no es tiempo para miedos, pero sí… para grandezas.

Grandeza ha sido hoy la activación del contrato original del venezolano como respuesta cívica a la tiranía militarista. Esa grandeza tiene que ser imitada y realizada por quienes se decidan a ordenar un país, vejado y hambreado. La grandeza obliga a comprender el hecho histórico de esta resistencia civil y, en consecuencia, a preocuparse por la construcción del tejido social, que sirva para el fortalecimiento del espacio público con el real empleo de la política. Ejercicio de la política capaz de anunciar el grupo fecha-hora de inicio y fin para la transición política requerida y necesaria.

Es original,

Director de CEPPRO

Caracas, 20 de mayo de 2018

@JMachillandaP

 3 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 135

Las oposiciones democráticas, luego de los resultados del evento electoral fraudulento del 20M, se pueden sentir tranquilas porque afortunadamente hubo una significativa abstención electoral que justificó su discurso de no participar en ese evento alegando la falta de garantías electorales que deben caracterizar las elecciones democráticas en cualquier parte del mundo, discurso que estuvo reforzado por la posición inicial de buena parte de la comunidad internacional.

Algunos voceros del aún por constituirse Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL) no dudaron en calificar la abstención como su primera victoria como frente unido y algunos hasta felicitaron al bravo pueblo por mantener la dignidad y no prestarse a la farsa electoral para legitimar a un gobierno que está deslegitimado desde hace tiempo, en ese punto hay que reconocerle el acierto.

En realidad lo que significa el nivel de abstención y así debe ser visto, es que, ciertamente, buena parte del electorado se cansó de legitimar no a un gobierno, sino a un sistema electoral que lleva más de 20 años siendo fraudulento, pero que dependiendo de los intereses de los partidos políticos se debía participar porque “una que otra omisión” no afectaría el resultado final.

De tal manera que las condiciones electorales, se convertirán en un condicionamiento de suma importancia para reemplazar un régimen que desde el pasado 20M se volvió oficialmente dictatorial y como bien es sabido ninguna dictadura acepta condiciones electorales que no lo favorezca, en consecuencia, la vía electoral, en esas condiciones electorales ideales se puede convertir en un impedimento para lograr un cambio de gobierno mediante una negociación política en el corto y mediano plazo.

Ya diferentes vocero importantes del régimen han asomado realizar un plebiscito aprobatorio del proyecto de constitución, de fuerte inspiración cubana, que está redactando la fraudulenta ANC y la realización de un referendo revocatorio a los diputados de la oposición de la Asamblea Nacional que, como todos debemos suponer, es el próximo objetivo del régimen para controlar nuevamente todos los poderes públicos del Estado. Ambos eventos electorales se realizaran con el actual CNE, los mismos rectores y las mismas condiciones del pasado 20M.

Siendo la Asamblea Nacional el único poder legítimo en manos de las oposiciones y, más importante aún, con reconocimiento internacional, ¿Dejará la oposición que le sea revocado el mandato a todos sus diputados porque las condiciones electorales no son las adecuadas? ¿Dejará la oposición que se imponga una constitución cubana que acabará con el sistema republicano actual, porque en el plebiscito aprobatorio no se garantizan las condiciones electorales?

Para los que tenemos esperanzas en que se puede cambiar este régimen y preservar el sistema republicano mediante una negociación política que incluirá un proceso electoral, también negociado, mantener los actuales diputados en la AN y negar el proyecto de constitución cubana se convierte, simplemente, en un escenario inaceptable imposible de obviar si queremos tener futuro como nación libre e independiente.

Bajo esta perspectiva, luce obvio que una de las tareas de la dirigencia opositora es convencer al electorado de que el momento de la dignidad pasó y que la dura realidad impone organizarse electoralmente para derrotar al régimen en esas pretensiones.

@lesterllopezo 23/05/18

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Ciertamente, en octubre las cosas suelen ir bastante mejor, quizá por la cercanía del espíritu de la Navidad que seguramente ablanda el corazón hasta de los más crueles. Es el décimo mes del año y si a la quinta va la vencida, no hay décimo malo. El dos de octubre es el día de los ángeles de la guarda (no de la guardia, obviamente), que no nos desampararán y el siete Nuestra Señora del Rosario.

Sin duda, en octubre todo irá mejor. Yo creo que ahora sí que sí. Quién quita que de aquí a allá Tibisay se contagie del síndrome Ortega Díaz y comience a ver injusticias por todos lados. Como de aquí a entonces, seguramente ya no habrá caja de CLAP, ni gasolina, ni electricidad en todo el país, es probable que los partidarios del poseso rectifiquen y se la piensen mejor. ¿Quién quita que no sean 6 millones, sino 4,8? Estaremos más cerca. Podríamos pedir repetición en noviembre, cuando impugnemos las de octubre y también en los primeros días de diciembre, cuando impugnemos las de noviembre. Pensándolo bien: ¿por qué en octubre?, ¿por qué tan lejos?, ¿por qué no en junio y en julio y en agosto y en septiembre? Una cada mes. Esta gente tarde o temprano se cansará de ganar. Quizá los puntos rojos no funcionen esta vez. Incluso cabe la posibilidad de que no haya plástico ni tinta con los que fabricar el carnet de la patria.

Hay un capítulo de dimensión desconocida ¿se acuerdan de la serie? que lleva por título “juego de sombras” (Shadow play). Comienza con un jurado que sube al estrado para pronunciar su veredicto. El acusado, Adam Grant es condenado a muerte por homicidio. Cuando es conminado a ponerse de pie, para escuchar el veredicto, Grant dice que está harto, que todo es parte de un sueño que se repite una y otra vez y en el que en todas las veces es ejecutado en la silla eléctrica, que todos los involucrados en su condena son solo recuerdos suyos: que a veces el juez es su padre, otras veces, el sacerdote que le absuelve es su profesor de bachillerato, los que operan la silla, unas veces sus hermanos, otras los vecinos del primer piso. Él les asegura que ellos no existen y que si no lo absuelven alguna vez, nunca despertará de la pesadilla y que ellos no son reales. Por supuesto todos le toman por loco. Sin embargo alguien le cree, una mujer que descubre que no tiene otros recuerdos que los del juicio, ni otra vida que la que tiene asignada en la pesadilla de Grant. Ella trata de conseguir el indulto del gobernador en el último minuto, pero es demasiado tarde. Grant es ejecutado, todo desaparece y la historia vuelve a comenzar: el nuevamente en el banquillo de los acusados, ahora el juez es su defensor y el presidente del jurado el anterior verdugo, etc.

"Así, Adam Grant se convierte en candidato eterno a la silla eléctrica repitiendo su pesadilla una y otra vez. “Al igual que el crepúsculo que existe entre la luz y la sombra, hay en la mente una zona desconocida en la que todo es posible. Podría llamársele la dimensión de la imaginación, ¿qué no es posible? Todo es posible en el reinado de la mente, todo es posible en la… dimensión desconocida”

@laureanomar

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Con voz propia

Con la prontitud ansiada por víctimas del militarismo imperante en Venezuela, gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía; a través de sus cancillerías en comunicado compartido de México manifestaron desconocimiento a las elecciones del 20 de mayo, en las cuales resultó reelecto Nicolás Maduro inicialmente con 5 millones 823 mil 728 votos. Son los Estados integrantes del Grupo de Lima que venía reiterando que estos comicios no cumplirían con estándares de un proceso democrático, libre, justo y transparente.

Además de priorizar auxilio a migrantes entre quienes se cuentan unos 2 millones de votos que no pudieron emitir, el Grupo se pronunció contra individuos y empresas vinculados a la corrupción, lavado de dinero u otras conductas ilícitas, que deben sancionadas.

Los 14 integrantes del Grupo acordaron llamar a sus embajadores. El país azteca dio el primer paso. Emitió alerta al sector financiero y bancario sobre el riesgo en el cual podrían incurrir si realizan operaciones con el autoritario régimen sin aval de la Asamblea Nacional; reducir actividades culturales y de cooperación bilateral, incluida la militar; suspender visitas de alto nivel a Venezuela.

Voceros de EEUU descalificaron los comicios: fue una farsa (vicepresidente Mike Pence; fraudulento (secretario de Estado, Mike Pompeo); activar sanciones petroleras (subsecretario John Sullivan)

“Seguiremos enfrentando aislamiento de la comunidad internacional, no nos quedaremos de brazos cruzados mientras Venezuela se derrumba”.

Presidente Donald Trump ordenó impedir liquidación de saldos de cuentas por cobrar relacionadas con petróleo. Dijo haber discutido con China y Rusia emisión de nueva deuda a Venezuela.

Al rechazo se unió Grupo de los 20, foro de 19 países, más la Unión Europea.

Reino Unido afirma que elecciones han erosionado aún más la democracia

Expresidentes de Iniciativa Democrática de España y las Américas (Idea), instaron a comunidad internacional al desconocimiento de esas elecciones. Llamaron a miembros del Estatuto de Roma a remitir a Corte Penal Internacional informe sobre crímenes de lesa humanidad cometidos en régimen.

Secretario general de ONU, António Guterres, urgió a líderes a dar respuesta a problemas del país.

Luis Almagro, secretario general de OEA aseguró no reconocer a NM como presidente legítimo (porque) intentó vestir de democracia a su régimen. Imposible que totalitarismo y Democracia pueden convivir.

Sin cumplir cierre de votación, presidenta del CNE, anunció el triunfo a con 4 horas de retraso. Y su jefe NM celebró en cadena de radio y tv haber sacado 70% de votos lo que representa un 28%.

Se dio el triunfo con abstención del 52%, aunque acomodadas estadísticas la fijan un 46%. La más alta que se había registrado fue 45%.

La sociedad civil sobrepasó a partidos, los cuales deben corregir vicios de dar relevancia a ambiciones individuales y grupales y evitar mandato testamentario del Libertador de cese de operaciones.

Actualizado debe estar tal mandato de obrar por felicidad de la Patria. “trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos libertarse de la anarquía; y los militares empleando su espada en defender garantías sociales”.

Comprobado fraude con 13 mil puntos rojos en centros electorales; con el voto asistido observaron 142.592 casos. 91.730 denuncias de miembros de mesas por candidatura de Henri Falcón que no dejaron entrar; compra de votos hasta por Bs. 10 millones.

De allí que la sociedad civil a la chita chillando, marcó el triunfo, sin abusar del silencio ni formar gritería.

Al MARGEN. ¡Esos medios! Sean equilibrados. Exprese valentía exhibida cuando se restearon con Chávez en su primera campaña presidencial. Y contra él cuando el fallido golpe del 13 de febrero 2002. Especial llamado de atención requiere el abuso de Globovisión.

jordanalberto18@yahoo.com

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Carlos Balladares Castillo

Ante el evento –porque no puede llamarse elecciones– del pasado domingo 20 de mayo, tanto los datos del organismo electoral del gobierno como los ofrecidos por la oposición muestran una caída dramática de la participación si lo comparamos con elecciones presidenciales (o cualquier otra) desde que se poseen mediciones de las mismas. Y todos sabemos que sus razones no responden a la apatía o una tradicional abstención como en los países desarrollados, sino al rechazo al régimen chavista-madurista en todos los sentidos junto a la destrucción de las condiciones de una elección realmente democrática. Pero incluso con sus cifras se puede identificar claramente el rechazo de más de 70% del electorado. El anhelo de cambio no para de crecer y se mostrará contundente cuando las condiciones para su expresión sean las viables. La meta de los demócratas debe ser esa: lograr las condiciones para que el pueblo pueda asumir su destino, ser ciudadano y no esclavo. ¿Cómo lograrlo? Con la unidad y la esperanza. La unidad operativa para evitar la dispersión del esfuerzo y las contradicciones, y la esperanza para animar en la lucha. A continuación ofreceremos algunas ideas al respecto.

1. Olvido de lo pasado en lo referente a los hechos, ideas y conductas que generen división entre los demócratas. En relación con las ideas será inevitable que algunas se lleven a debate, pero se tendrá que saber seleccionar las fundamentales de las que no lo son, de manera que no se caiga en discusiones estériles. Por ejemplo: el asistir o no a las “elecciones” del domingo nos separó, pero ya ha pasado ese evento y el principal candidato opositor (Henri Falcón) no ha reconocido los resultados por la violación de las condiciones mínimas. Este hecho nos vuelve a poner en sintonía a todos los opositores en la necesaria conquista del sufragio realmente democrático. No podemos quedarnos en el tema de la abstención como causa cuando es una consecuencia de lo que vivimos, pero incluso si dicha discusión genera conflictos ¡pasemos la página y centrémonos en las tareas por hacer posterior a ella!

2. Unidad, pero no cualquiera, sino la que busque unas reglas de conducta entre nosotros que incorporen la firme promesa de bajar el tono al debate evitando ofensas personales y estridencias. Para ello, considero fundamental que los principales dirigentes reduzcan al mínimo las declaraciones en las redes sociales o que se lo piensen más de dos veces antes de publicar algo. A propósito, reconozco que la campaña que llevó a cabo Henri Falcón fue bastante respetuosa en este sentido.

3. Unidad en un programa mínimo común que plantee los ideales y las bases de las políticas públicas que implementaremos una vez logrado el poder. Dicho programa debe ser la esperanza de democracia y prosperidad que anhelan las mayorías, y para ello debe ser votado por todos. Existen varias iniciativas que ya lo han ido elaborando, lo que falta es acordarlo y hacerlo lo más atractivo posible. Nunca olvidemos en este sentido el éxito del Pacto de Puntofijo desde 1958 hasta 1998 y en especial en la primera mitad de dicho período.

4. Unidad en una estrategia, la cual debe incluir la selección por vía democrática de un conjunto de líderes (¡que respetemos y aceptemos su labor de representación de nuestros intereses!) y la creación de los mecanismos de toma de decisiones que sepan combinar eficiencia y participación. De esta forma todos los miembros de esta gran unidad serán escuchados, y al mismo tiempo todos tendremos que ser fieles defensores de las decisiones tomadas. Si votamos por dichos coordinadores junto a las reglas de la nueva organización que nos reúna a todos los demócratas más allá de lo electoral, ese mismo día con nuestros votos deberemos comprometernos a hacer realidad nuestra voluntad. Seremos militantes comprometidos por la democracia, y no individuos que anhelan libertad pero que no saben defenderla junto a sus iguales, por lo cual terminan siendo devorados por la atomización.

5. Unidad en torno a todas las manifestaciones democráticas. Me refiero al apoyo de todas las protestas que exigen el respeto a la ley y los derechos, y saber darle el sentido político a las mismas. Estar con la gente que sufre, pero al mismo tiempo saber guiarlos a la acción política. Pero también desarrollar todo los ámbitos no políticos que fortalecen la utopía con la que soñamos: una sociedad abierta y libre. En este sentido toda expresión cultural debe ser apoyada para lograr la tan anhelada formación ciudadana.

6. Unidad en las prioridades estratégicas. Considero que la lucha por las condiciones electorales democráticas debe estar en el primer lugar, y el pueblo el 20 de mayo lo dijo claramente: no voto en farsas electorales. La protesta no puede abandonar esta meta, debe estar todo el tiempo en el discurso y en las exigencias para lograr un nuevo Consejo Nacional Electoral y el respeto a las condiciones mínimas.

7. Unidad con la comunidad internacional democrática que nos apoya en nuestra lucha y con la diáspora venezolana. Debemos actuar coordinadamente para lograr la meta común, tanto los Estados como los venezolanos que protestan afuera. En este sentido creo que el apoyo debe superar (sin eliminar) lo político, y buscar las formas para que por medio de nuestra organización unitaria se asista a tantos venezolanos que están en la miseria.

8. Unidad nacional que incorpore a todas las instituciones y actores del país, y que sea capaz de iniciar un proceso de reconciliación con justicia. Que inicie conversaciones con TODOS para comenzar la transición a la democracia, eliminando de nuestro lenguaje todo descrédito, de modo que muchos no teman volver o ingresar a las filas de la democracia.

No está siendo fácil ni lo será, pero no podemos seguir peleándonos entre nosotros. Muchos hablan de unidad pero la misma necesita que establezcamos claramente su forma, sus reglas y sus metas. No dejemos de nombrarla e iniciemos un diálogo entre todos los que anhelamos la libertad. Es un sueño que vale la pena y que cada día está más cerca. Está en nuestras manos, no lo dejemos morir.

@Profeballa

23 de mayo de 2018

http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/una-propuesta-unidad-para...

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Arichuna Silva Romero

… –Cuando los jefes militares asaltaron el poder, yo era teniente en un batallón de infantería, y me faltaba poco para ser ascendido a capitán. Nunca me enteré de los preparativos de ese golpe de estado. El día de su estallido me limité a recibir órdenes del capitán de mi compañía, quien a su vez las recibió de un mayor, quien a su vez las recibió de un coronel, y así hasta llegar al Estado Mayor. La voz de mando que me dieron fue la de sacar a la calle mi pelotón armado. No se produjo reacción popular contra la sublevación de los cuarteles y yo les confieso que me causó inmensa satisfacción esa pasividad de la gente dado que, si sucedía el caso contrario, me habían ordenado disparar contra el pueblo, y esa orden significaba arruinar mi carrera militar si la desobedecía, o arruinar mi condición de hombre si la cumplía (las negrillas son mía).

(Véase el relato del Capitán en: La Muerte de Honorio, del autor Miguel Otero Silva (1980), Edit. Seix Barral, pp. 109-110. El Capitán, como acotó el autor, representa en la ficción, a uno de los muchos luchadores que tuvo Venezuela en los años anteriores a 1958).

(Cuando el grupo de tenientes coroneles asaltó el poder un 4 de febrero de 1992 (4F), yo era subteniente, y en julio de ese año me tocaba el ascenso al grado de teniente. No participé en los preparativos ni mucho menos me involucré en la ejecución de esa asonada militar. Sin embargo, no me cabe la menor duda que, la madrugada de ese día; muchos de los oficiales, sargentos y sobre todo los siempre humildes soldados, recibieron órdenes sin saber de antemano la acción nefasta que se iba a ejecutar. ¿Por qué digo esto? Porque resulta descabellado saber que, los jefes militares de aquella conspiración hubieran mandado días antes, por ejemplo, una formación en el patio de honor o haber efectuado una reunión en algún auditórium, para informar a una gran parte de sus subordinados sobre los planes de conspiración que tenían contra el gobierno nacional. La influencia como poder, que perseguía sumarlos al golpe militar que pretendían. Por otra parte, debo decir –y fue curioso– aquel día no hubo reacción del pueblo civil (siempre tan pasivo como siempre) contra la insurrección. Sólo un pronunciamiento por televisión del político Eduardo Fernández repudiando el hecho, pero en cambio, sí hubo una parte de ese pueblo en uniforme que hizo respetar y garantizar el gobierno democrático, los cuales hicieron frente y algunos de ellos, dieron sus vidas por mantener el hilo Constitucional.)

(Relato de un oficial de la Fuerza Aérea Venezolana, que al igual que muchos otros, vivieron los dramáticos acontecimientos militares del año 1992).

En aquella época yo era sino un teniente enamorado de su profesión y absorbido por un concepto fanático de la disciplina, a pesar de lo cual es lo más probable que no hubiera llegado a disparar contra el pueblo. Pero no me ocasionó preocupaciones de conciencia saber que los jefes militares tomaban el poder por la fuerza, no señores. Un coronel trajo al cuartel la misión de informar a la oficialidad subalterna que el país se encontraba en un caos, que el ejército tenía el deber de salvarlo de la anarquía, y yo lo escuché sin ninguna indignación. Les mentiría a ustedes si les contara algo diferente. (Ibíd., p. 110).

(Del fallido golpe de estado, sólo diré en este aparte, que medité mucho sobre lo sucedido. Me alegré unos meses después por un depósito de unos bolívares que hizo el gobierno de Carlos Andrés Pérez (CAP) a los militares (los llamaron “bono Chávez”) que me ayudo a salir de algunas deudas por los ínfimos sueldos que teníamos. Un tiempo después fui a cumplir una comisión en una unidad militar del Ejército, en la frontera cercana al río Arauca, y ese hecho me hizo apartarme de todo desasosiego acerca de los motivos reales que llevaron a los comandantes del 4F, a pasarle por encima al juramento de su profesión y de aquellas palabras pronunciadas por Simón Bolívar: «…un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el arbitro de las leyes ni del gobierno; es el defensor de su libertad…».

No sé si lo motivos de su funesta acción – que en nada lo justificaba –, tuvieron que ver con el drama que reinaba en el país, en el cual habían ocurrido algunos acontecimientos insólitos. En primer lugar, el voto que dio una parte del pueblo soberano a CAP, para un segundo mandato presidencial. Muy a pesar, de la cuestionable y corrupta administración que tuvo en su primer gobierno. No obstante, fue elegido democráticamente (1988). En segundo plano, los sucesos del 27 de febrero de 1989, una consecuencia del hecho político instaurado y, las medidas económicas que recién se habían decretado desde el gobierno. Como recordamos, una pequeña parte de la sociedad olvidada y maltratada por muchos años, se tiró a la calle, en reclamo por las voraces medidas e inflexible que se querían implementar. Una situación de caos que se lamentó. Que, propició un ruido de sables dentro de los cuarteles. Y finalmente, aquella fulana donación de 200.000$, que se hizo al gobierno de Nicaragua; que llevó más tarde a destituir y enjuiciar al Presidente de la República por la vía democrática.

Nuevos maltratos, se sumaban al país de la vasta riqueza natural que posee a lo largo y ancho de la geografía nacional. El de la posición geoestratégica envidiable. El de la enorme reserva de petróleo que guarda en el subsuelo.

–Fue varios meses después de mi ascenso a capitán cuando comencé a preguntarme con qué objeto el alto mando había dado paso tan grave. Al principio yo levantaba trabas subjetivas a mis dudas, como si mis críticas mentales constituyeran por sí solas, una grave falta de indisciplina. Ni siquiera con Javier Entrena, mi amigo más íntimo desde la época del liceo, Javier Entrena que había continuado sus estudios y ya era ingeniero en ejercicio, osaba comentar aquellas preocupaciones, por más que salíamos juntos con frecuencia, íbamos de parranda los sábados en la noche y nos prestábamos libros. Daba por sentado que a Javier Entrena no le agradaba la existencia de una dictadura militar, basándome en sus inclinaciones naturales que yo conocía, como igualmente hubiera podido deducirlo de los libros que me prestaba. Sin embargo, jamás hablaba de ese particular y yo le agradecía para mí capote que respetara con tanta discreción mi juramento de apoliticismo formulado al adscribirme a la carrera de las armas. (Ibíd., p. 111-112).

(En julio de 1992 ascendí a teniente y, unos meses después, –el 27 de noviembre (27N)–, ocurrió otra asonada militar. Otro bochinche político reiterativo, de nuestra historia contemporánea. Otra herida en el cuerpo de nuestra decadente patria, que lo que sigue reclamando es, que quiere ser grande; colmada de progreso y bienestar. Por circunstancias que me llevaron a estar en un lugar de aquellas cruentas operaciones aéreas (estudiaba en el IUPFAN, vivía en la Base Aérea “El Libertador” (BAEL) y, ese día, amanecí con el “golpe militar” que daban furtivamente y bajo engaño, unos aviadores superiores, compañeros y subalternos; fatal momento, que me sorprendió e impidió que pudiera salir de las instalaciones de BAEL). De tal situación, me vi envuelto de forma indirecta, por estar al lado de un antiguo superior y otrora Comandante (Cmdte.), al cual respeto y estimo mucho (el mismo, que me dijo: «quédate tranquilo que todo está controlado. Tú estás en comisión de estudio. Como a las 09.00 horas saldrá un video de unos oficiales pronunciándose por televisión…». Esto, me produjo una cierta calma, luego le pregunté acerca de mi rol que desempeñaría allí y si me entregaría mi pistola Browing 9 mm, que reposaba en el parque. La respuesta que manifestó fue que no me entregaría el armamento de reglamento y que me mantuviera resguardado en las instalaciones, de la que fue mi antigua unidad).

La mañana de ese 27N transcurrió bajo una tensa calma. El caos vino después de las 10:30 horas, aproximadamente; cuando el fulano video de los militares uniformados de gala, no salió por televisión y, algunas tareas –al parecer– habían salido mal. Entonces, empezaron a despegar los aviones y helicópteros de guerra (más temprano, como a las 05.00 horas, ya habían estado volando algunos helicópteros, sobre BAEL). El día, se fue en tácticas aéreas hechas contra objetivos en tierra. Todas fallidas, por cierto, que dejaron sólo pérdidas de pertrechos militares y algunas humanas. Muchas de ellas, las vimos por televisión, otra nos enteramos por informantes que llegaban a las instalaciones donde nos encontrábamos. El único medio de comunicación que tenía mi antiguo Cmdte., era la línea telefónica de su unidad. Él tuvo la misión directa de neutralizar el área específica que le ordenaron. En ningún momento, participó operacionalmente ni logísticamente. Fue tan solo, un oficial usado de carne de cañón junto a otros, que arriesgó mucho para no tener medallas de reconocimiento.

Serían como las 12.30 horas, cuando perdió contacto con el “líder” de la operación. Una palabra obscena le escuché salir de su boca, al verse impotente porque su “jefe militar” no le respondía la llamada telefónica. Y así permaneció, esperando por el resto de la tarde. A esos de las 16:45 horas, el campo de aviación se tiñó de gris oscuro, lloviznó un poco, pero no llegó a caer un palo de agua. Un último Bronco OV-­10, que sobrevolaba la Base, viró hacia el sur, quizás evitando el mal tiempo que se avecinaba. A continuación, se incrementaron los silbidos de los proyectiles a lo lejos y muy cerca de nosotros. Un sargento llegó informando que habían entrado a BAEL, unidades blindadas del tipo “Dragón” junto a tropas de infantería del Ejército. Minutos después, vimos despegar de forma crítica por el taxiway a un Hércules C-130 (pensamos que se estrellaría por la baja altitud). Dos minutos después, despegaron dos cazas F-16 y se le coloraron de escolta. Viraron en ascenso hacia el sur de la estación.

Más tarde no enteramos, que el “máximo jerarca” que había comandado la insurrección, se montó con algunos de sus gregarios insurrectos en el Hércules C-130 sigla 2716, luego que entraron las unidades del Ejército (un acto de cobardía que ascendió a bordo de esa aeronave). Atrás, había dejado en tierra, a la gran mayoría de los militares que lo acompañaron y colaboraron en su aventurado y trágico propósito (incluyendo al que fuera mi Cmdte. de unidad). Sucedió que, transcurrido unos quince minutos, mi ex Cmdte. nos dijo a todos: «vamos a esperar resguardados en la unidad, mientras llegan los soldados del Ejército». Pero de pronto, la Divina Providencia, nos envió otro sargento que nos informó que probablemente las tropas podían arremeter contra la vida de nosotros. Y fue cuando nos ordenó que escapáramos como pudiéramos. De ese hecho, casi pierdo la vida cuando intenté escapar por el lado sureste de la Base. El destino de los otros nunca lo supe. Pero al día siguiente, me enteré que todos habíamos podido sobrevivir de aquel arriesgado escape que hicimos, en medio de una sitiada base aérea.

Un episodio sui géneris, que al igual del 4F, muchos se enteraron aquella mañana de ese otro movimiento insurreccional (por ejemplo, en mi caso particular, había estudiado todo el jueves 26 para la última prueba de matemática del propedéutico que hacía en el IUPFAN, y que iba a presentar ese viernes 27N). Dramático suceso que pretendió sacar por la fuerza –en un segundo intento–, al Presidente CAP mediante unos aviones de guerra sobrevolando Caracas.

Un drama más, se había enquistado en las venas de esta Tierra de Gracias. Aquel día lúgubre, tampoco hubo reacción del pueblo civil (reacción popular) que defendiera su democracia, el cual desde la posición muy cómoda de sus hogares y cargos públicos, veían desvanecer el destino de su querido país, con las bombas, cohetes y metrallas que caían desde el cielo. Pero en cambio, si hubo una cuantiosa carne de cañón de ese pueblo noble defensor de la patria (oficiales, sargentos y soldados venezolanos), peleándose entre sí. Unos sosteniendo los pilares de la democracia, otros tantos tratando de fracturarlos. De ese enfrentamiento, dos compañeros míos, resultaron muertos. Uno a bordo como copiloto en un Tucano T-27 y el otro, que quizás, se estrelló por fallas de su avión Bronco OV-10. O, porque su silla de eyección no se le activó. Otros dos compañeros, en acción aérea sobre Caracas y BAEL, lograron salvarse milagrosamente, luego de eyectarse de sus Bronco OV-10 cuando éstos fueron abatidos.

De esa experiencia vivida, me llevó posteriormente, al encierro por casi un mes, en el lugar que implementaron como prisión. Allí me topé con muchos de los superiores, compañeros y subalternos, que habían estado en las operaciones de la Base Aérea “Mariscal Sucre”. Luego salimos de allí, el 23 de diciembre, y meses después, un panel de oficiales generales y superiores, me interrogaba en un “Consejo de Investigación”, que fue abierto para algunos oficiales por el hecho suscitado (otros fueron a juicio). De ese acto, salí sin problemas, porque se determinó que no había participado en el deshonroso evento causado a la nación. Gracias a Dios, que fue así. De lo contrario, me hubiera puesto fuera de la institución (tenía sólo tres años de graduado). Por otro lado, debo decir, que el trato no llegó a ser igual dentro de la institución que me había dado la formación: mi Fuerza Aérea Venezolana (FAV); ante la duda y el cuestionamiento, que había dejado mi estela.

Unos años después, los cimientos poco fuertes que tenía la democracia, hicieron posible la llegada a la presidencia de un ciudadano bastante avanzado de edad. Nos acordamos del Dr. Rafael Caldera. El veterano político, que luego de armar un “chiripero” y, teniendo como aliado, los hechos políticos que habían impactado la República, se abrió camino hacia Miraflores (vaya segundo accidente político, luego del CAP II). Tuvo un paupérrimo gobierno, que se dice, fue manejado por los hijos. Pero, durante su mandato, y gracias a su buena acción samaritana como socialdemócrata que era, sobreseyó la causa de los militares del 4F y 27N. Su acción pacificadora, apaciguó al país de toda conspiración militar. Haciendo que Venezuela, siguiera viviendo su estado nihilista característico, que se ha mantenido por años. Su propio laisser faire-laisser passé, codificado en el ADN del venezolano.

A finales del año 1998, se presentó un nuevo escenario de elección presidencial, que eligió a uno de los líderes del 4F: Hugo Chávez Fría, aquel que con su estilo característico, tomó juramento solemne sobre la Constitución vigente, a la que calificó de “moribunda”. Fue el primer irrespeto que se le hizo a la República, donde muchos aplaudieron aquella vergonzosa escena. De allí en adelante, un largo camino de irrespetos y actos oprobiosos nos esperaba en su recorrido.)

–A medida que se agudizaba la oposición, y ustedes lo saben mejor que yo, la dictadura militar se hacía más despiadada. Hasta nosotros, los oficiales de menor graduación, llegaban vagas noticias de lo que sucedía en las cárceles, aunque por lo general no las creíamos y nos limitábamos a comentar: “Deben ser exageraciones de los políticos empeñados en labrar el descrédito del gobierno” Un sábado en la noche me tomé unas cuantas cervezas con Javier Entrena, mi antiguo compañero de estudios, e íbamos los dos solos en su automóvil por la carretera que baja al mar. Repentinamente yo le pregunté: “¿Qué hay de cierto en eso que se cuenta?”. Él me miró sorprendido sin soltar el volante, y yo no tardé en aclararle: “¿Qué hay de cierto en eso de los atropellos y las torturas?”. Javier Entrena comprendió que desde ese momento podía hablar de política conmigo y se apresuró a desembuchar todo cuanto se había callado antes. Me contó cómo había sido asesinado Ruiz Pineda en plena calle, cómo existía un campo de concentración llamado Guasina donde los presos políticos arrebataban la bazofia a los puercos para no morir de hambre, cómo en esa Guasina había agonizado un viejo coronel revolucionario con las úlceras cubiertas de gusanos y privado de asistencia médica. Yo le pregunté entonces: « ¿Por qué cometen eso crímenes?, ¿para qué los cometen?». Y Javier Entrena me respondió secamente, sin volver la cara hacia donde yo estaba: «Lo hacen para robar». (Ibíd., p. 113-114).

–Amargo trance fue para mí escuchar las irrefutables razones de Javier Entrena. El móvil exclusivo del golpe militar había sido la codicia. El implacable aparato policial edificado con tanto esmero no era sino una muralla defensiva del pillaje. Aquella prédica de salvar al país del caos y de la anarquía, de garantizar el orden social, se convirtieron lisa y llanamente en una parada tirada a medianoche o a la luz del día por una cuadrilla de hombres armados impelidos por un solo incentivo: el entrar a saco en el tesoro público. Darme cuenta de esa realidad me condujo a una crisis de desaliento que se transformó gradualmente en crisis de indignación al recordar que para cometer tan vulgares fechoría se había invocado el honor de un ejército al cual yo pertenecía y me sentía orgulloso de haberlo elegido como destino. Supe por Javier Entrena que cada concesión minera era una vileza remunerada, cada obra pública una comisión dolosa, cada edificio escolar un tanto por ciento. Supe que incluso en la adquisición de armas y uniformes para el ejército recibía el dictador una tajada de mercenario. Los tanques de guerra se oxidaban abandonados, los motores se volvían inservibles bajo el orín y el fango, porque de ese modo era factible comprar en el extranjero nuevos tanques y nuevos motores que producirían nuevas comisiones.

–Y te faltan muchas cosas por saber – lo interrumpió el Periodista llevado por la tentación de referir una extravagante superchería–. Hace unos meses por ejemplo, el Ministro de Sanidad solicitó en el Canadá un presupuesto para equipar a todo lujo un hospital acabado de construir. Le enviaron de allá el presupuesto, tras tomar como norma el mejor hospital de Montreal, junto con la advertencia de que consideraban aconsejable, más aún, imprescindible eliminar del pedido los enormes aparatos limpiadores de nieve, absolutamente inútiles en un país tropical como el nuestro. No obstante, el dictador y el Ministro de Sanidad, resistidos a dejarse mermar en un céntimo la comisión que habían calculado, respondieron por cable: “Manden equipo hospital sin quitarle nada”. Aquellas inmensas palas destinadas a limpiar una nieve que no ha caído ni puede caer jamás, le costaron a la nación más de cien mil dólares.

–Ya enterado de los atropellos que se cometían en nombre del ejército – prosiguió el Capitán–, se me enfrentaron en la conciencia dos columnas igualmente aguerridas: de un lado mi idea inflexible de la disciplina y juramento de apoliticismo; del otro lado mi dignidad de hombre y mi rabiosa amargura ante el descrédito que se cernía sobre mi profesión. (Ibíd., p. 114-116).

(Del acto de la «moribunda» Constitución de 1961, pasamos a una nueva carta magna en 1999. Mientras se aprobaba en referéndum, el desastre natural de Vargas aparición para ser estragos; allí la FAV perdió un helicóptero Super Puma que arrojó víctimas fatales. Vino el “Plan Bolívar 2000” y el “Fondo Único Social” (los primeros nichos de corrupción). En algunas escenas vimos al Presidente usar el uniforme militar, y nos preguntábamos ¿por qué lo hacía? Empezaron a parecer las primeras hordas de choque del gobierno: los “Círculos Bolivarianos”. Una de las tantas marchas, que se hizo en contra del régimen, fue influenciada por sus líderes opositores a que se siguiera marchando hasta Miraflores (el gobiernos permitió deliberadamente su paso). Allí se produjeron los primeros muertos del régimen bolivariano. De pronto, el Presidente se desapareció, el que le seguía en mando se ocultó junto al tren ejecutivo, para dar paso a la presentación por televisión, de un grupo de oficiales de la FAN que harían su particular pronunciamiento por separado (ni siquiera se pusieron de acuerdo), en contra del gobierno y por lo sucedido el día 11 de abril, a una parte de la población cuando ejercía el derecho a la protesta. Esto llevó una horas después, por la noche, a un señor empresario a levantar su mano para juramentarse como Presidente, mientras tenía al lado a su nuevo Alto Mando Militar preparado, en flameante traje de gala y con un auditórium repleto, que aplaudía a la figura del nuevo “César”.

No conteste con eso, atentamos contra la primera industria (PDVSA), activando un paro petrolero (a pesar de ser la empresa, que por años, nos ha dado el pan de cada día). De allí, pasamos al tiempo de las leyes habilitantes; ahora la nueva Constitución que se mostraba por doquier, en varios colores y formatos, no tenía tanta preeminencia e importancia. Hasta se le quiso enmendar ocho años después. Luego prosiguieron, un sin número de actos contrarios a la República, que sería muy largo poder describirlos aquí.)

Epílogo

En estos últimos años, se ha especulado mucho sobre qué clase de gobierno tiene Venezuela, con tanto matices al descubierto. Sin embargo, en este largo y pesado caminar, a muchos venezolanos se le ha perseguido por ser disidentes, expropiados sus bienes, puestos tras las rejas como presos políticos y, otros tantos –un poco más radicales–, se hallan fuera del país. Esto, sin mencionar las muertes que han quedado impunes, cuyas almas andan por allí en pena. De igual forma, se desconoce de los métodos de tortura que se vienen empleando, por parte de un estado policial, que está al servicio de una seudo revolución, el cual sigue aferrado al poder. La última trinchera que le queda.

Por otra parte, está el hecho de no saber realmente, cuánto se le ha dilapidado a la cosa pública (Re pública). Sabemos, de algunos casos que se escaparon del laboratorio. No obstante, una cifra exorbitante nos informa que asciende, en más de un millardo de dólares, que pudo haber salido de las arcas de la nación (es decir, 83,33 planes Marshall).

Finalmente, Chávez dejó de existir, ahora está Maduro (reelecto) con su propia naturaleza y estilo, que seguirá dando fuetes para que se materialice el estado utópico. No tiene claridad (nunca la ha tenido), la oscuridad por el poder hizo que minara al país de desazón, desabastecimiento, hiperinflación, exilios y desarticulación política. Todo ello, con un fin: seguir devastando «la catedral para alinear las piedras» como refirió Antoine de Saint-Exupéry, cuando combatía en la Segunda Guerra Mundial contra el enemigo difuso que tenía al frente: el «culto de lo particular», la imposición de «una costumbre particular a los otros pueblos», el «…pensamiento particular a los otros pensamientos»; ordenado por Hitler.

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