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Opinión

Maylú Pérez

Como todos sabemos, en la actualidad en Venezuela se está presentando un proceso de migración masiva como nunca antes se había registrado en su historia, de tal magnitud que está tomando dimensiones comparables a las registradas en Europa con los inmigrantes sirios. Siendo La principal causa de este gran movimiento poblacional las condiciones socioeconómicas y la emergencia humanitaria compleja que hoy se vive. El colapso económico genera escasez especialmente de medicinas y alimentos, por lo que se ven vulnerados los derechos más básicos de los ciudadanos como lo son el derecho a la vida, a la salud y a la alimentación, aunado al fenómeno de hiperinflación, convirtiéndose para muchos la emigración en casi la única salida que tiene para cumplir sus expectativas de vida. Y La situación podría convertirse en un problema mayor si se toma en cuenta que la inflación podría alcanzar 13.000% a final de 2018, según el fondo monetario internacional.

Si bien es cierto que en las últimas dos décadas ha aumentado la emigración de venezolanos, es en los últimos dos años donde ha habido un incremento exponencial de la misma. Aunque no se cuentan con cifras oficiales de estos movimientos migratorios, se pueden acceder a fuentes como la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana (Encovi) de 2017, elaborada por un equipo multidisciplinario de la Universidad Simón Bolívar (USB), Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) Que estima que entre 2012 y 2017 han debido emigrar al exterior algo más de 815.000. Este estudio señala que casi el 80% de la emigración reciente desde Venezuela ha salido básicamente durante los años 2016 y 2017”.

Según las proyecciones del Laboratorio Internacional de Migraciones de la Universidad Simón Bolívar (USB) en los últimos dos años más de 700.000 personas se han ido del país, para un total de 3,2 millones de ciudadanos venezolanos viviendo el extranjero, mientras que el Observatorio de la diáspora venezolana, proyecto de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y que realiza sus estadísticas con base a los datos oficiales de gobiernos y organizaciones internacionales, estima que el aumento fue de 1,2 millones de expatriados pasando de 1,6 a 2,8 millones en solo 24 meses. Siguiendo las estimaciones de OIM y Encovi la migración de venezolanos al 2017 se puede calcular entre 4,7% y 5,4% de la población del país, aproximadamente.

Según el informe publicado en febrero 2018, por la Oficina Internacional de Migraciones (OIM), organismo de la Organización de Naciones Unidas, entre 2015 y 2017 la mayoría de los migrantes venezolanos se ha dirigido hacia Colombia o usan este país como tránsito para llegar a otros destinos. Mientras que Estados Unidos y España, en ese orden, son después de Colombia, los países donde se registra más cantidad de venezolanos.

Estas elevadas cifras de venezolanos emigrados trajo como consecuencia que la OIM en abril de 2018 lanzara un plan en América de ayuda al venezolano que emigra; esto deja al descubierto que aunque el gobierno lo niegue, este problema migratorio es real, es abrumador y alarmante. Y es un problema que afecta tanto a los países receptores por cuanto estos grupos poblacionales se convierten en una carga económica y social; y representa además un problema para Venezuela ya que la mayoría de las personas que dejan el país están en edad económicamente activa, entre 18 y 40 años. Representado una fuerza profesional y laboral importante. Esto es alarmante puesto que la riqueza de una nación se mide por el grado de capacitación de sus ciudadanos y no solo por los recursos minerales que posea, de manera que nos estamos empobreciendo aceleradamente.

Dentro de este grupo de profesionales que ha emigrado un número representativo pertenece al sector salud, Según datos de la Federación Médica Venezolana (FMV) para noviembre de 2017 más de 21.980 médicos de diferentes edades se han ido de Venezuela, siendo “la agresión permanente a la que son sometidos” los médicos en los hospitales la causa más común por la que deciden renunciar. Sumado a ello, está la falta de insumos para poder atender a los pacientes y bajos salarios. Asimismo, se sabe a través de este organismo que la formación de médicos en las universidades es cada vez menor.

En el estado Aragua, según datos aportados por el colegio de médicos, a esta institución acuden diariamente alrededor de 20-30 profesionales a solicitar la regularización de su documentación para emigrar. En los meses transcurridos de este año 2018 se tiene registro de casi doscientos profesionales médicos que emigraron a otros países. Situación similar ocurre en otros grupos de profesionales afines al sector salud, tales como enfermeras, odontólogos, bioanalistas e incluso personal administrativo y obrero.

Basados en este retador escenario, la organización médicos unidos de Venezuela, capítulo Aragua, entendiendo que necesitamos a todos estos valiosos profesionales para construir el país que deseamos, se plantea en su programa para la atención de la diáspora realizar una serie de actividades y comenzaremos este 24 de mayo con una conferencia, dirigida especialmente a jóvenes profesionales afines al área de la salud, y público en general; dicha conferencia se titula “Esperanza en tiempos de retos”. Estará a cargo de un reconocido conferencista a nivel nacional e internacional, Gustavo Henao “Inspirador de multitudes” Su inspiradora historia de superación personal es única, a través de ella encontró y formuló estrategias de crecimiento personal que hoy comparte con miles de personas alrededor del mundo. Por lo cual nos sentimos honrados y privilegiados de contar con su presencia en Maracay, Citando sus palabras “nos invita a que juntos sigamos llenándonos de FE ya que No hay otra forma de vivir en tiempos de retos sino con ESPERANZA.

Texto de apoyo a la declaración pública de Médicos Unidos Capítulo Aragua, el 22 de mayo de 2018, en la que la Dra. Maylú Pérez actuó como vocera de la organización.

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Jesús Elorza G.

Nuevamente el mundo de los deportes es sacudido por las contradictorias declaraciones del inefable presidente del Comité Olímpico Internacional (COI). Todos recuerdan, que en el caso del dopaje como política de estado promovida por el gobierno de Putin en Rusia, este personaje “se hizo el loco” para no suspender la participación de los rusos en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Ahora, nos viene con un discurso ambiguo para permitir la participación de los deportes electrónicos (e-Sport o esports) como un deporte olímpico.

El presidente del Comité Olímpico Internacional, el alemán Thomas Bach, destacó en una entrevista para la prensa china que su organismo está considerando que los juegos electrónicos pasen a ser disciplina deportiva en los Juegos Olímpicos.

En sus argumentos señala que los e-Sport son un fenómeno de gran seguimiento y aceptación entre los jóvenes. Su popularidad explotó con el lanzamiento del popular videojuego para PC League of Legends. Durante las Olimpiadas de Río 2016 los e-Sport estuvieron presentes como demostraciones competitivas.

Sin embargo, para cuidarse las espaldas, agregó a su discurso la siguiente frase “No tenemos todavía claro si los e-Sport son realmente un deporte, en lo que respecta a la actividad física y lo que se necesita para ser considerado como tal". Pero, inmediatamente sus palabras fueron seguidas por la decisión del COI de permitir que el Consejo Olímpico de Asia incluyese a los e-Sport como un deporte oficial. Los deportistas podrán optar por medallas en los Juegos Asiáticos de China en 2022 (Hangzhou), y serán incluidos como demostración en Yakarta 2018, decisión que alimenta la opción de incluirlos en París 2024.

Posteriormente, al final de una Cumbre Olímpica en la ciudad de Lausanne, Suiza, en la cual se había discutido sobre la importancia y el crecimiento de los videojuegos en el mundo, publicaron: “Los e-Sport pueden ser considerados una actividad deportiva, y los jugadores involucrados se preparan y entrenan con una intensidad comparable a la de atletas en deportes tradicionales”.

En la referida cumbre se manejó como argumento central que en Río 2016 se había registrado una disminución importante de la audiencia de edades entre los 18 y los 27 años, lo cual obligaba a “tener en cuenta cualquier deporte que esté a la altura de los criterios competitivos y que tuviera la capacidad de atraer el público que se había estado alejando de los juegos olímpicos”.

Según Superdata, en Estados Unidos, el grueso de la audiencia de e-Games , lo constituyen jóvenes entre 21 y 34 años que ven, al menos 19 retrasmisiones al mes, utilizando más de dos horas de su tiempo en cada una de ellas, cifra que, cuando menos, debe resultar atractiva para el COI.

Actualmente existe un público de alrededor de 191 millones de fans y se espera que para 2020, sean 286 millones (un crecimiento de 20.1%). Es importante señalar que estas cifras sólo aplican a los fans o “entusiastas de los e-Games”, pero cuando se contabilizan también las audiencias ocasionales, hablamos de un total de 385 millones de espectadores en 2017 y una proyección de 589 millones para 2020.

El argumento de la “audiencia” fue acompañado por el de los “ingresos económicos”:

….. Un estudio realizado por el proveedor de inteligencia de mercado, Newzoo, revela que para cuando termine el año 2017, los e-Games habrán generado más de $ 696 millones de dólares en todo el mundo, lo que representará un crecimiento de 41.3% en relación con los $493 millones de dólares de 2016. Asimismo, se espera que estas competencias produzcan más de $1.488 millones de dólares entre 2018 y 2020. Sobra decir que las cifras ponen de relieve la transformación de los e-Sports en una industria millonaria……

Esto último, indicó el camino a seguir por el COI. No podemos quedar fuera de ese millonario negocio. Que Thomas Bach siga, por una parte, con su discurso engañoso de protección a los valores olímpicos, de la Paz y la No-Violencia, mientras que por otro lado, da todos los pasos necesarios para incorporar a los Juegos Olímpicos en el negocio de los videos juegos.

La apetencia por ingresar como socio en el negocio multimillonario de los e-Games, es un poderoso atractivo que terminará seduciendo al COI y a los Comités Olímpicos Nacionales, que ya se frotan las manos, al verse como parte integrante del mundo de los Juegos virtuales No es casual, que el mayor patrocinante de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022 sea el gigante del comercio electrónico “Alibaba”, poderosa corporación china que anunció un acuerdo con la Federación Internacional de los e-Sports (IeSF por sus siglas en ingles) para conseguir que los deportes electrónicos sean olímpicos y reconocidos como deporte a nivel global.

“Alibaba” es un socio que le viene como anillo al dedo a los jerarcas del COI en su papel de “los 40 ladrones”.

Lo que más llama la atención, en el plano estrictamente deportivo, es que consideran a los e-Sports como una actividad deportiva comparable a la que se realiza en otros deportes tradicionales, dejando de lado la diferenciación entre dos actividades importantes, afines y mundialmente extendidas, más no por eso idénticas, como son DEPORTE y JUEGO.

Además, no será fácil para la comunidad deportiva en general aceptar que un joven sentado frente a una computadora sea un atleta olímpico. Y no es difícil entender su postura. Es más, basta escuchar el lema en el que están basados los juegos olímpicos para notar este choque ideológico: "Citius, Altius, Fortius", palabras en latín que significan: "Más rápido, más alto, más fuerte”, en evidente alusión al ejercicio físico que no encaja muy bien en el ámbito de los videojuegos.

Admitir que los e-Sport son un deporte olímpico es una aceptación del sedentarismo. Bastaría preguntarse ¿a dónde vamos a llegar cuando una persona sentada en una silla frente a una pantalla pueda ser considerada un atleta olímpico?

Como parte de este debate, hay que considerar que los juegos que congregan más asistentes en los e-Games despliegan diferentes niveles de violencia: Carmageddon, Dead Space, Doom, Gears of War II y Manhunt por solo mencionar algunos de ellos.

En este punto, volvemos al inefable y contradictorio Thomas Bach, quien hizo una clara alusión al tema de la violencia en los videojuegos, resaltando que el organismo está considerando la inclusión de los e-Sport como una disciplina de los juegos olímpicos, siempre y cuando no sean violentos. En sus palabras:

"Queremos promover la no discriminación, la no violencia y la paz entre los pueblos, algo que no se corresponde con videojuegos en los que hay violencia, explosiones y muertes, así que hay que trazar un límite claro".

Pero, a pesar de sus señalamientos, de inmediato agrega, para no quedarse fuera del negocio, que: “La inclusión de los deportes electrónicos como una disciplina olímpica se hará de la forma más conservadora posible”.

Aunque la incorporación se haga de manera progresiva y conservadora el solo hecho de permitirlo representa una contradicción con los valores de la actividad física, los deportes y el olimpismo.

También, es importante señalar que el riesgo mayor e inaceptable, sería el de permitirle a la industria de los videojuegos el ingreso como “Deporte Olímpico” a los juegos con contenidos de violencia y muerte que en la actualidad son los de mayor auge en la población.

Este debate, sobre la incorporación a los Juegos Olímpicos de los e-Sports, es uno de los temas centrales hoy en día en el mundo deportivo y el mismo no puede quedar limitado a la audiencia de los jóvenes o a los ingresos multimillonarios generados por esa industria. De allí, que se requiere la participación de todos aquellos que de una u otra manera estén vinculados con el sector deportivo: Atletas, entrenadores, dirigentes, médicos, periodistas, sociólogos, filósofos, economistas para que la discusión no quede encerrada en la “Cueva de Alibaba y los 40 ladrones”.

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Los dos bandos de la oposición democrática venezolana, tanto el que optó por no acatar la convocatoria electoral al considerarla una celada inconstitucional, como el que decidió participar con la certeza de que existía la oportunidad real de salir del gobierno de Nicolás Maduro, amanecieron hoy con el panorama político real completamente desplegado ante sus ojos, literalmente, sin anteojeras.

El domingo 20 de mayo todo ocurrió como estaba previsto. Las elecciones presidenciales se realizaron sin grandes sobresaltos. La maquinaria oficialista, como es costumbre, actuó con impúdica ventaja. El ausentismo y la apatía fueron la rutina durante todo el día. Y, al final, en un ritual que ya todos los venezolanos conocen bien, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) leyó los resultados cantados con anterioridad. La casa gana con casi el 68 por ciento del total de los votos. Los opositores pierden, acumulando entre los tres candidatos alternos apenas el 32 por ciento. Y la abstención superó el 50 por ciento, según el CNE.

La imagen se parece al final de esas películas de Quentin Tarantino en donde todos, los buenos y los malos, pierden. En este caso, la mayor derrota es para quienes tenían más esperanzas. Para el candidato Henri Falcón y sus seguidores —cuya participación electoral y su propuesta de desconocer los resultados ha ratificado la tesis de quienes lo adversaban— las elecciones fueron una farsa.

Todos los factores actuaron en su contra. La idea de que era mejor votar, aunque no fuese en las mejores condiciones, no tuvo éxito. El sentimiento de desconfianza ante el gobierno era más profundo que el simple llamado de la dirigencia opositora a abstenerse.

Que Falcón tuviese un pasado militar y chavista; que estuviese acompañado por figuras de partidos de maletín estigmatizados por leyendas de corrupción política y su asociación a líderes emblemáticos del fracaso bipartidista anterior al chavismo —como Eduardo Fernández y Claudio Fermín, quienes encarnan dos carreras presidenciales frustradas— hicieron que la gente prefiriera abstenerse antes que arriesgarse a una nueva estafa.

El gobierno, ganando, también pierde. Primero, porque la abstención mayoritaria —la más alta en la saga de las elecciones presidenciales desde 1958— es evaluada como una acto político de desobediencia civil. Y, además, porque a diferencia de los comicios presidenciales anteriores validados por todos, esta vez los resultados —y por lo tanto la próxima presidencia de Nicolás Maduro— no son reconocidos por un gran número de gobiernos democráticos de América y Europa.

La oposición agrupada alrededor de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tampoco es, en sentido estricto, triunfadora. La participación de Falcón en la contienda la fracturó y debilitó el boicot electoral. La candidatura del “progresismo” de alguna manera medio lavó la cara totalitaria del gobierno. Y la abstención —que es, efectivamente, un acto de rebeldía ciudadana— no cambia para nada las relaciones de poder. Es un acto moral sin efectividad política inmediata.

La unidad opositora ahora se queda en medio de la pista, con el testigo en las manos, desconcertada, sin discurso ni ruta hacia donde continuar su carrera de relevos por la restauración de la democracia.

En apariencia nada cambió con las elecciones presidenciales del 20 de mayo. Pero la aplastante derrota de Falcón cierra hasta nuevo aviso la resolución electoral del conflicto. Y abre una nueva era de las relaciones entre un régimen político considerado por cada vez más gobiernos una dictadura y una población cada día más desesperada e irritada con su presencia.

A menos que el gobierno convoque unas elecciones en condiciones democráticas, equitativas y transparentes, los electores opositores no volverán a las urnas. El liderazgo de la MUD supo tomar el pulso de la sociedad. Figuras públicas que hasta ahora se manifestaban incondicionales de una transición no sangrienta, de una salida electoral

que no dependiese otra vez de los militares, han comenzado a expresar en las redes que no avalarán una salida no electoral, pero que tampoco la condenarán.

La dirigencia democrática se enfrenta al reto más grande de estas dos décadas: aprender a volar por instrumentos, a darle eficacia práctica al apoyo creciente de la comunidad internacional democrática y hacerse de un mapa de ruta para impedir que la población entre en la desesperanza total.

Otro dilema se les viene encima a los ciudadanos comunes y los activistas políticos con convicciones democráticas: dejar que el gobierno, a la usanza de las casi seis décadas de dictadura comunista en Cuba, se perpetúe en el poder, convocando periódicamente a elecciones blindadas para no perder; o aprender a convivir con las otras salidas propuestas y en desarrollo: la asonada militar, la insurrección popular de calle, la intervención extranjera o una mezcla de las tres.

El deber de la dirigencia democrática es asegurar que todas las estrategias terminen siempre en una reivindicación de la legalidad democrática resumida en la Constitución. De lo contrario corremos el riesgo de tener por más tiempo a otros militares como los grandes árbitros de la vida política venezolana. O a Nicolás Maduro muriendo como Fidel, anciano, en su cama, con todos los hilos del poder entre sus manos.

Sociólogo, experto en cultura y comunicación.

22/5/2018

https://nyti.ms/2J0KSRK

© 2018 The New York Times Company

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Edgar Benarroch

Una vez declarada la irreversibilidad de las tendencias y con el 95% de sufragios procesados , el CNE procedió a emitir un boletín comunicando lo resultados de las elecciones ocurridas el pasado domingo. Sobre ellos podemos hacer muchas conjeturas y consideraciones, el tema da para escribir mucho y por bastante tiempo. Me reduzco en estas líneas a tres aspectos que a mi manera de ver las cosas saltan a la vista: 1.- Las cifras anunciadas están llenas de trampa. 2.- La base popular de sustentación del gobierno es bastante precaria y 3.- Un mensaje a la oposición y al país.

Los dos primeros se evidencian en los números y lo acontecido, el tercero es presuntivo, es la manera como interpreto el mensaje.

Abordar, aunque sea de manera somera, estos tres aspectos en un artículo resultaría demasiado extenso y algo tedioso. Por ello trataré solamente el primero (las cifras anunciadas...) en esta entrega. Más adelante, Dios mediante, me referiré a los otros dos.

Las cifras anunciadas por el CNE se corresponden con la transmisión de datos suministrada por las máquinas de votación. Son precisamente el uso indebido de esas máquinas lo que origina la trampa y el fraude. Tengo información que en más de un tercio de las mesas de votación no estuvo presente representante alguno de los candidatos distintos de Maduro. En esas mesas, casi 12.000, y en las últimas horas del proceso, con la "operación remate" el gobierno hizo lo que le dio la gana.

Manipuló las máquinas a su antojo tantas veces como pudo y colocó firmas y huellas digitales en el cuaderno de votación, por supuesto también introdujo la papeleta que arroja la máquina en la urna electoral. Por ello el CNE nunca ha admitido ni permitido una inspección judicial a los referidos cuadernos, pues allí está la constatación de la trampa y usurpación.

Me llega información -que proceso- que indica que en esas 12.000 mesas la orden fue adicionar no menos de 150 votos en cada una de ellas al señor Maduro; ello suma 1.800.000 votos fraudulentos, si es verdad la información recibida, lo que es perfectamente posible. Siendo así la votación cierta para Maduro fue de cuatro millones.

Ahora bien, en estos cuatro millones están venezolanos y no venezolanos, pero cedulados, amenazados, presionados, coaccionados y lamentablemente "comprados" buscados y sacado de sus casas a la fuerza. La amenaza ejercida a más de tres millones de empleados públicos y a quienes reciben, aunque sea de vez en cuando, cajas CLAP o a quienes de alguna forma están relacionados con el Estado, fue bestial y brutal de inicio a fin.

También funcionó la "cadena de votos" : antes de sufragar llevan al elector al "punto rojo" y le entregan la papeleta que debe depositar y él a su vez debe llevar al mismo punto la que la máquina le expide. Para que ello funcione el primero de la cadena no deposita la papeleta y la entrega en el punto rojo, luego para cuadrar, el último introduce dos papeletas, la que le dan y la que la máquina le expide. Todo ello, repito, en medio de la más grotesca amenaza y presión .

Donde los candidatos distintos a Maduro se hicieron representar, me dicen que ofrecieron dinero para que aceptaran ser testigos. Grave y pecaminoso error de él que da y de él que recibe. Si se trata de personas tarifadas siempre el gobierno ofrecerá mejor tarifa y así sucedió.

Todos los sondeos de opinión , los de ellos y no de ellos, nacionales e internacionales anunciaron una abstención sobre el 70%. Los "éxit poll" o boca de urna lo confirmaron. Pero además todo el país presenció la soledad de sus calles y los soldados y oficiales que trabajaron en el Plan Republica son testigos de excepción de la dramática ausencia de los electores.

¿Como se le ocurre a este CNE decir que hubo una participación del 47% , que de por sí es bastante pobre, creo sin antecedente nacional en una elección presidencial y anunciarlo como si nada ?. El país sabe que mintieron con desfachatez y descaro.

Estos resultados están contaminados por el "pranato" electoral del régimen, que solo se desenvuelve en el fango. La luz les molesta, lo de ellos son las tinieblas, mientras más densas mejor.

Las cuatro señoras del CNE están informadas de todo , ellas saben que lo contenido en estas líneas es verdad, saben del fraude montado por el gobierno y no sólo lo dejan pasar si no que le abonan el terreno para que mejor se produzca. Ellas vieron la inmensa soledad de nuestras calles el pasado domingo, pero la indignidad parece no tener límites.

En las próximas notas trataremos la base de sustentación popular del gobierno. Hasta pronto.

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​José E. Rodríguez Rojas

El problema que enfrentamos en la actualidad no es la amenaza de un embargo petrolero por parte del gobierno de los Estados Unidos, sino el derrumbe de nuestras exportaciones que impiden a PDVSA cumplir con las demandas de sus clientes en el exterior. Unido a ello, la caída de las exportaciones implica un nivel de ingreso de divisas que es insuficiente para cubrir los requerimientos de divisas que se plantean este año, por concepto de importaciones y pago de deuda. Situación que puede agravarse si se concretan las amenazas de Cocono Philips.

Durante una conferencia, señala el economista José Toro Hardy, uno de los asistentes le preguntó: ¿Qué pasaría si Estados Unidos aplica sanciones a las compras de petróleo venezolano? Toro Hardy discrepó del asistente y planteó que lo pertinente era preguntarse: ¿Qué pasaría si Venezuela se queda sin suficiente petróleo para exportar a los Estados Unidos? La inquietud de Toro Hardy surge del desplome que viene sufriendo la producción petrolera venezolana.

Los señalamientos de Toro Hardy se hicieron en un artículo publicado en el diario El Nacional en febrero pasado, donde señaló que en 1998, cuando Chávez llegó a la presidencia, la producción de Venezuela era de 3.400 millones de barriles diarios. En el mes de diciembre pasado la producción había caído a 1.621.000 barriles diarios, de acuerdo a cifras de la OPEP. En este contexto, las exportaciones de petróleo venezolano a Estados Unidos eran de 1.800 millones de barriles diarios en el año 1998 y cayeron a 416.000 barriles. Es decir, se contrajeron en un 80%. Ante la caída de las exportaciones venezolanas, los Estados Unidos han tenido que buscar otros proveedores que han ido asumiendo la cuota de mercado de Venezuela.

Las exportaciones de Venezuela a Estados Unidos han venido disminuyendo, no por un embargo, sino por el colapso de la producción petrolera de PDVSA. En consecuencia, es de esperar según Toro Hardy, que en el año 2018 las exportaciones hacia los Estados Unidos sigan cayendo en forma dramática, por lo que lo pertinente es interrogarse, no sobre un hipotético embargo, sino sobre las limitaciones que hemos mostrado para cumplir con las demandas de clientes tradicionales de Venezuela como los Estados Unidos. La realidad es que, hasta el presente, los gringos han estado interesados en comprarnos petróleo, pero Venezuela no ha tenido suficiente petróleo para venderles.

Las previsiones de Toro Hardy para el año 2018 se han cumplido, pues nuestra producción petrolera ha continuado reduciéndose. Jorge Piñón, un experto petrolero de la Universidad de Texas, señaló que la producción de Venezuela se ubica actualmente entre 1.4 y 1.5 millones de b/d, o sea que se han reducido en unos 300 mil b/d aproximadamente, con respecto a diciembre pasado. Después de deducir la producción orientada al consumo interno, obtenemos las exportaciones, las cuales se ubican en 800 mil b/d según el experto señalado. Estos niveles de exportaciones no son suficientes para satisfacer la demanda de los clientes de PDVSA, como los Estados Unidos.

Los señalamientos de Jorge Piñón se dieron durante una entrevista que le hiciera el periodista Xavier Serbiá en una edición reciente de CNN Dinero. Serbiá señaló que las cifras de exportación dadas por Piñon no permiten al Estado Venezolano cuadrar sus cuentas. En otras palabras, el Estado venezolano no tiene las divisas suficientes para costear las importaciones que se requieren y los compromisos asociados al pago de la deuda. En el cuadro 1 podemos observar que los ingresos en divisas generados por las exportaciones petroleras no llegan a cubrir ni la tercera parte del monto de las divisas que se erogaron el año pasado en importaciones y pago de deuda. Hay un déficit de aproximadamente 22 mil millones de dólares.

Cuadro 1. Ingreso de divisas del año 2018 como proporción de los requerimientos de divisas para importaciones y pago de deuda.

Concepto

Millones de dólares

Valor de las exportaciones petroleras (1)

10.293

Requerimientos de divisas para importaciones y pago de deuda (2)

32.691

Déficit

-22.398

Proporción (1/2 x 100)

31,5%

Fuente: Cuadro 2. Nota: En el cálculo del valor de las exportaciones asumimos 60 dólares el barril y un nivel de exportaciones de 800.000 barriles diarios. A estos le deducimos 330.000 barriles diarios que exporta Venezuela hacia China para pagar préstamos. En la estimación de los requerimientos de divisas asumimos el valor de las importaciones más el pago de deuda realizados en el año 2017 (Ver cuadro 2)

La situación descrita puede ser peor pues la empresa Conoco Philips amenaza con embargar instalaciones y productos petroleros almacenados en Curazao y otras islas del Caribe, en compensación por 2.000 mil millones de dólares que le adeuda el gobierno por la expropiación de sus instalaciones en el año 2007. La citada empresa ha sido autorizada por un tribunal de Curazao a proceder a tomar posesión de los productos almacenados en tanques y buques. Adicionalmente a ello, el gobierno de los Estados Unidos ha cortado las ventas de nafta a PDVSA, la cual se utiliza para diluir el petróleo pesado venezolano en las refinerías, con el propósito de adaptarlo a los requerimientos de los clientes de PDVSA en el exterior. El efecto combinado de las acciones de Conoco Philips y los recortes en la venta de nafta, reducirían aun más los niveles de exportación de PDVSA. Dicha reducción pudiera alcanzar los 500.000 barriles diarios según Jorge Piñón, el experto petrolero mencionado.

Cuadro 2. Venezuela. Valor de las importaciones de bienes y servicios y de los pagos asociados a la deuda externa (intereses y capital), año 2017.

Concepto

Valor (millones de dólares)

Importaciones de bienes y servicios (1)

23.000

Pago de deuda externa (intereses y capital) (2)

9.691

Total egresos de divisas

32.691

Fuente: (1)Estimaciones aportadas por la empresa Torino Capital publicadas en: Gerente com. “Las importaciones siguen cuesta abajo en el 2017”. Disponible en: www.gerente.com; (2) Kapital. Consultoría económica y financiera. Disponible en: Kapitalconsultores.com

Nota: en el cuadro 1 la estimación de las exportaciones de Venezuela hacia China toma como referencia las cifras de exportación del año 2017. Según el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (con base en Washington) dichas exportaciones durante el año 2017 fueron de 330.000 barriles diarios las cuales no generan efectivo pues se envían en pago por préstamos (El Nacional. 2018. “China se adueña de crudo de Venezuela”. El Nacional, 6 de abril del 2018.

Profesor UCV

josenri2@gmail.com

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Una máxima recomienda no hacer abuso del tiempo subjuntivo en los análisis políticos entre otras razones porque la política a diferencia de la filosofía no se rige por las pautas del pensamiento especulativo. Hay, sin embargo, excepciones que confirman la regla. Una parece ser la situación surgida en Venezuela después de las elecciones del 20-M. Sí, digo elecciones. Fueron, efectivamente, elecciones en dictadura, como son las elecciones en la Rusia de Putin, en la Bielorusia de Lucaschenko o en la Nicaragua de Ortega. Elecciones viciadas, hechas para confirmar el poder del régimen.

Las de Venezuela pertenecen -han pertenecido siempre desde que hay chavismo- al tipo de las elecciones dictatoriales y bajo ese bien entendido la oposición venezolana ha participado en ellas obteniendo incluso victorias resonantes. No fue ese el caso de las elecciones presidenciales del 20-M. Y es ahí donde surge la pregunta subjuntiva: ¿qué habría sucedido si una oposición tan unida como el 6-D hubiera participado masivamente? La respuesta desde una perspectiva numérica es una sola: una unidad electoral masiva habría sepultado a Maduro. Ningún fraude habría podido contener un aluvión de votos de proporciones tan gigantescas. Por eso la impresión es ya general: la oposición venezolana perdió una gran oportunidad para deshacerse definitivamente de la dictadura. La mejor oportunidad de toda su historia.

No vale la pena, ni en política ni en otros órdenes de la vida, hurgar heridas ni mucho menos llorar sobre la leche derramada. Pero sería omisión no afirmar que la abstención venezolana no fue producto de un plan meticulosamente fraguado por las dirigencias políticas. Por el contrario, fue un producto de su propia impotencia. Porque la abstención -seamos honestos- no comenzó con las presidenciales.

La abstención masiva surgió de la crisis política de la oposición después de que Maduro aplastara a las movilizaciones del 2017 y del mega-fraude que dio vida a la Asamblea Constituyente, hecho que llevó no solo a los electores, también a los propios partidos, a desconfiar de su única arma: El voto. La abstención tomó forma en las regionales de octubre de 2017 y después en los desórdenes electorales de las municipales en diciembre del mismo año. Derrotismo, apatía, dispersión, abstencionismo, ausencia de línea y conducción, fueron los signos de ambas elecciones.

Las regionales y las municipales fueron regaladas por la oposición, a la dictadura. La abstención en las presidenciales de mayo, vista desde esa perspectiva, fue solo el corolario de una crisis política y moral dentro de, y entre los, partidos de la MUD. O dicho en una sola frase: no la abstención llevó a la crisis de la oposición sino la crisis de la oposición llevó a la abstención. Quizás la más clara expresión de esa crisis fue la imposibilidad de los partidos de la MUD para ponerse de acuerdo en torno a un candidato único. Y no precisamente porque faltaran nombres sino simplemente porque el egoísmo de los partidos imposibilitó ese acuerdo. No ha sido por cierto la primera vez en la historia -pienso en los orígenes del fascismo italiano- en que la razón de partido ha terminado imponiéndose por sobre la razón política.

Puede ser que no valga ya la pena detenerse demasiado en hechos ultraconocidos. La MUD al abandonar el centro político abrió un espacio por donde penetraron las tendencias más extremistas de la oposición. Sorpresa, incluso lástima, producía el espectáculo dado por parlamentarios, elegidos en elecciones, pronunciarse en contra de la vía electoral, repitiendo como loros las consignas aventureras de la señora Machado quien al menos fue siempre consecuente con ella misma. No así los personeros de la MUD. De un día a otro echaron por la borda la esencia de su propia historia: las elecciones como medio de lucha política.

La primera gran lección que dejó entonces el 20-M, fue la siguiente: Nunca más la oposición deberá abandonar su única ruta, sobre todo si se toma en cuenta de que no es capaz de transitar por ninguna otra. El precio ha sido muy caro. Ha ayudado a una dictadura a mantenerse en el poder, cuando todos los números hablaban en su contra.

No fue Falcón quien dividió a la MUD. Falcón solo se puso a la cabeza y dio forma política a una gran cantidad de voluntades que nunca habrían acatado la línea anti-electoral de la MUD. Pues si sus dirigentes no lo sabían, deben saberlo ya: siempre el abstencionismo ha sido, es y será divisionista. Si la MUD, o el Frente Amplio dio curso a la abstención electoral debió contar con fuertes divisiones internas. En cambio, cada vez que ha ido con decisión a confrontar electoralmente a la dictadura, el abstencionismo es recluido en sus bastiones tradicionales: los que ocupan hoy Soy Venezuela y otras siglas sin contenido social.

Falcón evitó que el inmenso espacio abandonado por la MUD fuera convertido en algo similar a uno de esos agujeros negros que existen en el universo cuya atracción negativa hace desaparecer a todo lo que aparece en sus cercanías. Falcón mantuvo la línea de la MUD evitando que ella desapareciera tragada por su propia inercia. Gracias a la mantención de esa línea, la oposición podrá, al menos hipotéticamente, rehacer la continuidad con su pasado electoral frente a los desafíos que vienen por delante, todos electorales: la renovación de la AN, elecciones municipales y la amenaza de un revocatorio a los diputados de la AN propuesto por Diosdado Cabello.

Queda así demostrada la importancia que juega la existencia de un candidato en los procesos electorales. Y esa es la segunda lección para la MUD. Frente a una dictadura que adelanta o atrasa elecciones a su mera conveniencia, la disposición a unirse en torno a una persona (la política será siempre personalizada) deberá mantenerse siempre presente. Falcón ocupó el lugar del contrincante que no supo, no quiso o no pudo elegir la MUD, lugar del cual la política jamás deberá prescindir. Más todavía, dio, con sus modestas fuerzas, un poco de “calle” a la lucha política, contraviniendo a un abstencionismo que no llamaba a nada.

Por enésima vez ha sido probado que la lucha en las calles y la alternativa electoral son partes de una sola unidad. Elecciones sin calle, son un absurdo. Calle sin elecciones, lleva a enfrentamientos luctuosos con las fuerzas represivas. Incluso, el mismo Falcón, después de denunciar los atropellos en que había incurrido la dictadura durante el proceso electoral, señaló como posible perspectiva, la repetición de las elecciones. Su idea fue evidentemente, mantener el tema electoral en el centro de la acción. Pues, así como el abstencionismo es fuente de divisiones, las elecciones son fuente de unidad. Nunca la oposición ha estado más unida que durante las contiendas electorales. Nunca más desunida, cuando hace abandono de ellas. Haber mantenido la ruta electoral de la MUD aún en contra de la MUD fue el gran aporte de la candidatura de Falcón. Tarde o temprano la MUD, o lo que quede de ella, deberá agradecer a Falcón.

Como suele suceder, después de una debacle abundan los llamados a la unidad. La mayoría de ellos son insustanciales y no se refieren a objetivos determinados. Suelen ser simples frases piadosas para salir del paso. Por eso, al llegar a ese punto, cabe una reflexión. La unidad por la unidad no existe en política y en algunas ocasiones tampoco es deseable que exista. Para decirlo en clave de síntesis: la unidad es siempre unidad, si no de contrarios, por lo menos de “diversos”. En ese sentido mantener la unidad a cualquier precio puede ser incluso contraproducente y, como ya lo vimos en el caso de la MUD, puede llevar a la inacción. Pues probablemente no pocos dirigentes y activistas de la MUD no estaban de acuerdo con el callejón sin salida a que fueron llevados. Pero una mal entendida lealtad con sus partidos los condujo a la parálisis total. El caso de Henrique Capriles fue muy elocuente. Al renunciar a tomar posiciones definidas en aras de una unidad abstracta, debió expresarse en un lenguaje críptico, es decir, hacer justo lo contrario que debe hacer un líder: señalar vías y hablar más claro que el agua.

Las líneas de la política son siempre divisorias. En tanto la política incorpora a la contradicción, a la controversia y al debate, no la unidad sino la división es su principal característica. Más aún: la división es condición de unidad. Pues solo puede ser unido lo que está dividido. En ese sentido vale la pena hacer una diferencia entre dos términos muy distintos que suelen usarse como sinónimos: División y desintegración. Lo que hay que evitar en política no es la división sino la desintegración. Y la desintegración suele aparecer justo allí donde las líneas divisiorias no están claras. Y bien, el gran problema es que hoy la MUD no solo aparece dividida sino, además, en un abierto estado de desintegración. Así se explica por qué las diferencias políticas toman la forma de simples luchas personales. Una de las tareas que tiene por delante la oposición es retornar a la unidad en la diversidad, razón de ser de todas las grandes coaliciones políticas.

Maduro es derrotable. Su Talón de Aquiles es el voto popular, no la abstención. Por lo mismo, todos sus esfuerzos han estado dirigidos a desprestigiar al voto. Más aún cuando ya no cuenta con el apoyo de muchos de los que ayer fueron sus partidarios. La inmensa mayoría del país está en contra suya. Transformar a esa mayoría en gran fuerza electoral -la palabra electoral incluye la defensa de las elecciones cuando estas son negadas- es posible. Esa vía ya la mostró Falcón.

21 de mayo de 2018

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Los demócratas debemos estar de júbilo. El régimen recibió tres estocadas, cada una de ellas mortal: 1- La elevada abstención. 2- El bajo número de votos que tuvo que asignarle el CNE a Maduro y 3- El pronunciamiento de Henry Falcón desconociendo el proceso electoral.

La cifra de un 54 % de abstención decretada por el CNE fue muy alta y, desde luego, la abstención real evidenciada por fotos, videos y testigos en centros electorales fue muchísimo mayor, lo cual descalificó aún más el proceso. El CNE le asignó a Maduro apenas 5.823.728 de votos, apenas un 29 % de padrón electoral. La declaración del candidato Henry Falcón de no reconocer la elección por carecer de legitimidad, debido a las grandes irregularidades derivadas del incumplimiento de lo acordado, fue tan dañina al régimen como la abstención.

Fuimos partidarios de no acudir a las urnas por estar seguros de que el régimen totalitario utilizaría todos los medios ilegales posibles para imponer su voluntad y porque los demócratas contábamos con la posición de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y 14 países latinoaméricanos de no reconocer un proceso electoral fraudulento. Falcón debió respetar la decisión del resto de los partidos de oposición de no presentar candidatos. Por ello, fue objeto de críticas bien fundadas, pero también de acusaciones no sustentadas. Muchos votaron de buena fe pensando que era la única opción, considerando que el resto de la oposición no había realizado una buena tarea. Sin embargo, su correcta declaración denunciando los vicios del proceso lo reivindica. Aunque seguramente esas dos decisiones fueron motivadas para proyectar su imagen, lo importante es que le hizo un gran daño al régimen. Ahora debe subordinar sus legítimas aspiraciones al interés colectivo.

Corresponde a la dirigencia opositora lograr acuerdos para darle la puntilla al narco régimen que resultó herido de muerte. Muchos errores se han cometido en estos últimos años. Sin duda los demócratas exigimos que de ahora en adelante se logren acuerdos que permitan despertar las esperanzas de ciudadanos que sufren las consecuencias de una dictadura nefasta. Los dirigentes de oposición, citados en orden alfabético, Borges, Capriles, Falcón, Ledezma, López, Machado, Ramos y Rosales deben presentarle al país un acuerdo político y unos lineamientos a seguir por un futuro gobierno. Quienes ejerciendo su derecho a opinar disparan dardos venenosos en contra de estos dirigentes deben reconocer que no eran ciertas las acusaciones de colaboracionismo con el régimen, sino diferentes puntos de vista con los cuales se puede o no estar de acuerdo, pero que son respetables.

El candidato Bertucci dejó en suspenso su pronunciamiento, sobre si reconoce o no la validez de la elección, hasta determinar si las irregularidades que existieron afectarían los resultados. Pareciera que no le interesa entender que el problema no son los números, sino cómo llegó el CNE a los mismos y la ilegitimidad del proceso y del candidato oficial.

El reciente domingo Maduro fue derrotado y debemos celebrar. El CNE y el Alto Mando Militar dieron una demostración de sumisión y de deshonestidad intelectual. El general Padrino López no pasa de ser un pobre centurión al servicio del régimen. Afirmar que se ejerció la libertad de elegir y que se garantizó el derecho de los ciudadanos es una gran mentira ¿Cuándo tendremos una elección como en Costa Rica? ¿Cuándo dejaremos de ver más de una docena de generales en traje de campaña avalando un proceso irregular? Esto lo podremos lograr el día que los venezolanos tomemos mayor conciencia cívica y unidos exijamos el cumplimiento de la Constitución y las leyes.

Como (había) en botica: A Maduro lo sostienen tres generales: Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa que permite que Valentín Santana, el conocido delincuente paramilitar del régimen, esté rueda libre y se abrace públicamente con el coronel Lugo quien fue denunciado por agredir a periodistas y a diputados. Padrino todavía sostiene que “Marx está más vigente que nunca”. Gustavo González López, que permite torturas en el Sebin y mantiene detenidos a menores de edad y a ciudadanos que tienen boleta de excarcelación. Néstor Reverol, ministro del Interior, sancionado por países democráticos.

Dos buenas noticias sobre éxitos de jóvenes venezolanas en el exterior: Carmen Virginia Piña Arapé, abogada graduada en el Zulia e hija de compañeros de Gente del Petróleo, finalizó una maestría en Texas y aprobó su incorporación al gremio de abogados norteamericanos. Marilia Arriaga, estudiante de bachillerato en Halifax, Canadá, recibió Premio de Ciudadanía del Ayuntamiento por su dedicación y compromiso para mejorar la calidad de vida en su comunidad.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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