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Opinión

Enrique Ochoa Antich

El acierto se basa en la autocrítica de los errores. Escribió Bolívar: “El arte de vencer se aprende en las derrotas”. La MUD, esa parte de la oposición en la que conviven pragmáticamente moderados y extremistas, más alianza electoral que dirección política, ha cometido graves errores de estrategia luego de que en diciembre 2015 obtuviera la resonante victoria de conquistar las 2/3 partes de la AN con algo más de 7.000.000 de votos frente a los algo más de 5.000.000 del PSUV. Sometida a una tensión permanente entre sus dos almas, como si fuese una versión política criolla de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, oscilando entre la ruta democrática y La Salida (dos visiones estratégicas contradictorias), cada una estorbando y trabando a la otra, de entonces a esta parte la MUD -y, claro, el gobierno, pero lo que nos interesa destacar aquí es la parte de responsabilidad que le corresponde a la oposición, en particular a la MUD- la ha conducido hasta esta situación pastosa con sabor a derrota que vive hoy. Intentemos reseñarlos aunque sea a beneficio de inventario:

1. No convocar al diálogo y la negociación desde la AN conquistada. En vez de asumir de partida, con aquella necedad de los seis meses, que su único propósito era desplazar a Maduro del poder, debió aprovechar su posición de fuerza para impulsar un escenario de diálogo y negociación con el gobierno. No lo hizo porque al final de cuentas no cree en eso, o cree sólo si sobre la mesa de conversaciones se pone casi como precondición, la rendición incondicional del adversario. Característica casi estructural de la MUD y en general de esa oposición que ella representa hoy, es que cada vez que se ve victoriosa, se va de bruces, se desliza hacia posturas maximalistas, pidiéndolo todo sin contar con la fuerza suficiente, y nunca propiciando el diálogo, la negociación y los acuerdos desde esa posición de victoria lo que sólo hace cuando se halla sumida en la derrota, constreñida y no a voluntad propia. Ha sido una ley de su conducta durante 18 años.

2. Sin negar que podía haberse planteado el referendo revocatorio como ejercicio de un derecho constitucional, es evidente que el segundo error consistió en olvidarse de las elecciones regionales poniendo todos los huevos en la misma cesta, la del rr. Podía haberse hecho las dos cosas. Alguna vez llegué a proponer públicamente que se fuera al diálogo y la negociación con una sola exigencia: fecha inamovible y condiciones claras para las regionales. Todo lo demás pudo ponerse a un lado. Estoy seguro de que en presencia del Vaticano y de los expresidentes, esa exigencia se habría satisfecho. Observando con claridad que era más viable que el rr y que de realizarse habrían comportado una rutilante victoria para la oposición y una importante acumulación de fuerza institucional (hoy se tendrían 17 gobernaciones que serían barricadas democráticas contra el proyecto dictatorial), la MUD no debió concentrarse sólo en el más sensible de los objetivos, que para el gobierno era el desplazamiento de Maduro del poder. Para la MUD en cambio, iguales pero al revés, ésa era la única tarea de la política democrática, mostrando así la pobreza de su visión estratégica.

3. No aceptar en julio de 2016 la negociación sugerida por J. L. Rodríguez Zapatero (entendemos que con la aquiescencia del gobierno) de que la MUD renunciara al rr a cambio de un paquete que, según se nos ha dicho, incluía elecciones regionales en diciembre 2016 y municipales en diciembre 2017, un 50/50 en las Salas Constitucional y Electoral del TSJ, un 3-2 en el CNE, la normalización de las relaciones Ejecutivo/AN, la libertad de los presos políticos con L. López en su casa, y la ayuda humanitaria que el país pedía a gritos. La MUD dijo que no. Eran los tiempos en que oíamos a Maduro decir que “el rr es un derecho pero no una obligación” y a los voceros de la MUD llenarse la boca argumentando que “los derechos constitucionales no se negocian”. Tal vez si con un poco de más sensatez hubiésemos calibrado mejor la verdadera correlación de fuerzas existente, y que aún con el 80 % del favor popular en contra, el 20 % del gobierno era más poderoso y tenía menos escrúpulos que la MUD, habríamos anticipado lo que luego ocurrió: que con un manotón dictatorial, el gobierno le arrancara a la MUD el rr. Y ante esa posibilidad, habríamos escogido la negociación sugerida por JLRZ.

4. Levantarse de la mesa de diálogo y negociaciones a la que acudimos finalmente luego de la derrota del rr abortado (siempre acudimos al diálogo cuando estamos derrotados y débiles; luego del golpe de Carmona, luego del fracaso del paro 2002/2003, y ahora) y no cumplir el primer acuerdo, aquél con el que se iniciaba todo: desincorporar a los diputados en plenaria de la AN y no, como se intentó, por secretaría (tanto es así, que la nueva legislatura pretendió hacerlo pero con una nueva directiva en “desacato”, lo que le dio al gobierno el pretexto para no levantar el atropello judicial). Si se hubiese cumplido el acuerdo, todo lo demás habría tenido lugar sin contratiempos: restitución de la AN, elección de un nuevo CNE con una correlación 3-2, convocatoria de elecciones regionales y en Amazonas en diciembre del año pasado, y etc.

5. Escoger finalmente la vía del 350. Oscilando entre la ruta democrática, que implicaba diálogo, negociación y acuerdos con el gobierno y una vía privilegiadamente electoral, y La Salida, que invitaba a una calle no sólo sin sino contra el diálogo (de lo que fue protuberante muestra que la nueva legislatura iniciara primero desincorporando a los diputados de Amazonas en un supuesto gesto propiciador del diálogo y paso seguido declarando la necedad ésa del abandono del cargo del presidente Maduro que era poco menos que una declaración de guerra), la MUD al final se entregó en los brazos del extremismo más funesto: tal vez delirando con un pronunciamiento militar contra el gobierno y/o con una intervención militar extranjera (únicos apoyos que en términos de poder harían de la MUD un factor más fuerte que el gobierno), la MUD se arrojó a la calle, rechazando retóricamente pero tácitamente alcahueteando numerosos hechos de violencia, en todo caso creando las condiciones objetivas para su ocurrencia, se declaró en desobediencia, y acarició la idea de conformar un gobierno paralelo que a lo sumo habría terminado en el ridículo, algo como un gobierno en el exilio pero adentro. Al final, esta estrategia sólo produjo 120 muertes inútiles, miles de heridos, centenares de presos, y una Constituyente que por espuria que sea, “legitimó” electoralmente el desplazamiento del régimen autoritario con prácticas dictatoriales pero de origen democrático que hasta ahora había sido, hacia algo que al menos se parece mucho a una neo-dictadura burocrática del siglo XXI. Es el tránsito histórico del chavismo al madurismo, de lo que fuera un fenómeno contradictorio, autoritario, con práctica dictatoriales, estatista, centralista y populista, pero indiscutiblemente popular y de origen democrático, a su degeneración burocrática y neo-dictatorial. Todo facilitado cuando no casi propiciado por la MUD.

6. Rechazar, justo antes de que Maduro tomara la iniciativa de convocar a Constituyente (es decir, a finales de abril), la propuesta del Papa y del expresidente Martín Torrijos de un acuerdo que se proponía firmar en el Vaticano, en presencia del Sumo Pontífice, y que, según se sabe, incluía: elecciones regionales en octubre y municipales en diciembre, restitución de la AN a cambio del compromiso de aprobar los compromisos financieros internacionales del gobierno, ayuda humanitaria, libertad de presos políticos y… eso sí, reconocimiento por parte de la oposición de que Maduro concluiría su período presidencial en diciembre de 2018. Aunque AD, UNT y AP aprobaron esta senda, al final se dijo que no (en particular por el rechazo de VP, MCM y especialmente H Capriles Radonsky quien escribió su famoso tweet contra el Papa y así arrastró a PJ a esta política), imagino que bajo la creencia de que el 350 y la calle conseguirían su derrocamiento: pero Maduro respondió de inmediato convocando a la ANC, pasaron tres meses de violencia inútil, se intentó legitimar esta estrategia absurda con un “consulta popular” convocada por la MUD y manipulada por el extremismo, y al final la oposición está en peor situación que hace año y medio.

7. Ni siquiera discutir con seriedad la posibilidad de participar en las elecciones a la Constituyente. Lo que se impuso fue la tesis de que hacerlo significaría “legitimar la dictadura” (la consabida frase) como si los candidatos no pudieron haber mantenido a viva voz durante la campaña su denuncia acerca de su origen inconstitucional. “Con el pañuelo en la nariz”, fue la frase que acuñó hace ya casi un siglo Rómulo Betancourt. Es cierto que el sistema electoral propuesto tal vez hacía cuesta arriba ganar esa elección, aunque a veces me pregunto: Si es verdad que el 80 % rechaza al gobierno, ¿no se pudo haberlo sorprendido con una victoria democrática pasando por encima de las bases comiciales (como la oposición chilena a Pinochet cuando el plebiscito o la nuestra en el 52 frente al de Pérez Jiménez)? ¿No habrían los demócratas en vasta alianza que incluyera al chavismo disidente, a otros sectores despolarizados y a la MUD, ganado los constituyentes estudiantiles, empresariales, de los pensionados? ¿No habrían triunfado en la mayoría de los municipios? Vamos a suponer que la oposición no hubiese ganado la mayoría de los constituyente debido a la triquiñuela de las bases, en el peor de los casos nos habríamos contado, habría quedado claro que la oposición era votada por el 80 % y el gobierno por el 20 % de los venezolanos. Con ese respaldo, los constituyentes de la oposición aunque fueran minoría pero elegidos por la mayoría del pueblo, se pudieron haber retirado en señal de protesta denunciando un evidente timo electoral y a la “mayoría” de la ANC como espuria y fraudulenta.

8. Por último, no mantener su maquinaria electoral como contrapeso y control del sistema electoral durante la elección de la ANC madurista. No contenta con todos los errores anteriores, y bajo el lema extremista de la desobediencia al régimen, de no “legitimar” la Constituyente, y otras sandeces, la MUD tomó una decisión costosísima a la postre: no participar con sus testigos y técnicos en todo el proceso electoral constituyente. Esa presencia al menos, habría asegurado conocer de veras la realidad del resultado electoral y no estaríamos en esta vaga nebulosa en la que Torino Capital y Datanálisis dicen que votaron 3.500.000 (que es una votación muy significativa, dicho sea de paso), Smartmatic dice que 6.000.000, y el CNE y el gobierno aseguran que 8.000.000. Esta estupidez nos ha retrotraído a etapas hace rato superadas por la oposición: otra vez se oyen necias prédicas abstencionistas y la moderación debe hacer el mismo trabajo que en 2006 y 2007, de convencimiento de que si se está allí, con testigos y en todo el proceso de auditorías y control, los resultados son los que son. Recuerdo que Teodoro Petkoff me dijo recientemente que a la oposición siempre le pasa que cuando está victoriosa, le entra un no sé qué, una fiebre, la peste extremista que llamo yo, se va de bruces y comete tales errores, que dilapida la fuerza acumulada, y debe volver a empezar. Como el Sísifo aquél.

Ojalá los demócratas saquemos las lecciones de rigor de este desbarrancadero de desaciertos, que evoca mucho, guardando las distancias que son muchas, al del 2002/2005. Venezuela necesita una nueva referencia que a partir de los errores de la MUD pueda construir un nuevo modo de hacer oposición. Una nueva oposición: plenamente identificada con la ruta democrática, que crea en el diálogo y la negociación y que esté dispuesta a explorarlos a todo evento, que crea en una estrategia de acumulación progresiva de poder (electoral, político, social e institucional), que vea a la calle como un instrumento para presionar en la búsqueda de acuerdos y no como un escenario para el cambio político violento, que defienda sin ambages el derecho de los venezolanos a resolver soberanamente nuestros problemas sin injerencia ni mucho menos intervención extranjera. Que no vea a la unidad como un fin en sí mismo sino como un instrumento que debe ser útil para el cambio, sin temor a los deslindes necesarios. Esa oposición es posible; entonces, trabajemos por ella.

Agosto 2017

 9 min


​José E. Rodríguez Rojas

En una entrevista reciente en CNN Dinero, el escritor de origen cubano Carlos Alberto Montaner fue entrevistado a fin de discutir si en Venezuela se estaba instaurando, con la constituyente, las bases legales de una dictadura a la cubana. El escritor admitió que la constituyente está siguiendo el libreto cubano buscando establecer las bases legales de un nuevo Estado, pero a diferencia del cubano, se trata de fundar un Estado delincuente que puede complicarle enormemente la vida a sus vecinos.

Montaner señala que la idea del socialismo del siglo XXI como una tapadera detrás de la cual se esconden gobiernos dedicados a negocios non santos como el narcotráfico, ha sido planteada por el político boliviano Carlos Sánchez Berzaín, quien escribe en varios medios, entre ellos, el diario El Nacional. En sus escritos, Sánchez Berzain señala que América Latina se desenvuelve en torno a un conflicto entre democracia y no democracia. Este conflicto se desarrolla a partir de la insurgencia del castrismo en la vida política latinoamericana y posteriormente se fortalece con el apoyo financiero del chavismo, la narcoguerrilla de las FARC y los regímenes de la alianza bolivariana, quienes postulan el socialismo del siglo XXI como su nuevo paradigma. A juicio de Sánchez Berzain, gracias al régimen chavista, Venezuela se ha integrado al eje del tráfico de cocaína del cual forman parte las FARC de Colombia y los sindicatos cocaleros de Evo Morales.

La idea de Venezuela como un Estado delincuente ha sido planteada en el pasado por otros autores como el político venezolano Carlos Tablante, quien escribió un libro sobre el tema, al igual que el escritor Carlos Raúl Hernández en sus columnas en la prensa diaria venezolana. Sin embargo, Montaner escribe en varios medios latinoamericanos, lo que aunado a los señalamientos del político boliviano Sánchez Berzain, revelan que se trata de una discusión que se está dando en el ámbito de la región latinoamericana; debate que se centra en la naturaleza del Estado Venezolano y los peligros que reviste su naturaleza delincuencial.

La decisión de las principales naciones de América Latina, quienes en una reunión reciente en Lima decidieron aislar al gobierno de Venezuela comercial y financieramente, es vista como un intento de contener al régimen dictatorial de Maduro y obligarlo a desistir del proyecto constituyente. Sin embargo, también puede ser vista como un intento de contener a un Estado delincuente que, como dice Montaner, puede complicarles enormemente la vida a sus vecinos.

A continuación insertamos un resumen de la entrevista a Montaner en CNN Dinero y al final exponemos en detalle la entrevista en cuestión:

Venezuela va hacia una dictadura. Los espacios se están cerrando. El proceso revolucionario es la transferencia de las riquezas a manos de un grupo, entre los cuales destacan los militares. En Venezuela las principales actividades económicas ya están en manos de los militares y en eso ya se parece a Cuba. En Cuba este proceso fue más rápido, ya en 1960 todas las actividades estaban controladas por el Estado. En 1976 se escribió una constitución que fue una copia de la constitución estalinista de Bulgaria. Con la constituyente de Venezuela parece estarse reescribiendo una constitución con este estilo, para fundar las bases de un nuevo Estado pero no con la orientación ideológica del cubano. En Venezuela el comunismo o socialismo del siglo XXI es una cubierta que permite albergar actividades delictivas. En ese sentido el socialismo del siglo XXI es una tapadera detrás de la cual se esconde un Estado delincuente. La capacidad de Venezuela de complicarles la vida a sus vecinos es enorme, por ello es necesario una coalición internacional para evitar que este Estado delincuente se expanda a América Latina.

Detalle de la entrevista a Carlos Alberto Montaner por Xavier Serbiá, periodista de CNN Dinero:

Título del programa: ¿Venezuela va hacia una dictadura a la cubana?

Xerbiá: Tú titulas en tu artículo en la revista Semana, que Venezuela va hacia una dictadura a la cubana, ¿porque no está ya en ella?

Montaner: no tiene otra opción, y lo que no va a hacer es implementar reformas para que el Estado se subordine a la empresa privada, como lo hacen los países exitosos. Hacen una revolución para transferir la riqueza a manos de un grupo de revolucionarios. En este momento las principales actividades económicas del país están en manos de .los militares. En esto ya se parecen a Cuba.

Xerbiá: se están cerrando los espacios pero todavía es una democracia participativa y una economía mixta. En 1976 se reescribió la constitución en Cuba y se crearon las bases legales del Estado cubano. Eso parece estar sucediendo con la constituyente en Venezuela en estos momentos.

Montaner: la dictadura de Cuba se impuso más rápido. En 1960 todas los empresas ya estaban en manos del Estado, la revolución comunista se impuso en 18 meses. En 1976 lo que se hizo fue copiar la constitución de Bulgaria, muy parecida a la de Stalin. Se confiscaron microempresas y Cuba se convirtió en la nación más comunista del mundo.

Xerbiá: porque ha tomado más tiempo en Venezuela?

Montaner: La situación con Venezuela es más complicada, no se trata de un problema ideológico como en Cuba. Hoy en día el comunismo es una especie de gran cubierta para los países que se dedican a delinquir, vinculados al narcotráfico y a otros negocios non santos y eso está sucediendo en Venezuela (Esta idea la ha planteado el político boliviano Carlos Sánchez Berzain en forma muy elocuente). La contaminación venezolana es más grave que la cubana por la importancia de Venezuela. Su capacidad de complicarles la vida a sus vecinos es mucho mayor. Debido a ello hay que seguir insistiendo e imponerle más sanciones, para impedir que este Estado delincuente se expanda por América Latina.

Profesor UCV

Josenri2@gmail.com

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Equipo B de la Cátedra Simón Bolívar

El régimen autocrático militarista logró imponer un AMBIENTE POLÍTICO REAL VIOLENTO que lo caracteriza la “Guerra Civil de Venezuela del S. XXI” que ha desarticulado a toda la sociedad venezolana, en especial, al 85% de demócratas que nos definimos en Resistencia Civil. Resistencia civil que desde el primero de abril, mediante sólidas manifestaciones y acciones de protestas como una acción colectiva que reclama un cambio político categórico votó el 16 de julio, logrando el número extraordinario 7.676.894 votantes democráticos.

El régimen autocrático, militaristas criminal y abusador, instrumentó el sistema político de tal manera que cambió el AMBIENTE POLÍTICO REAL VIOLENTO en AMBIENTE POLÍTICO REAL ELECTORAL. Este realismo político doméstico impone, obliga y requiere que los demócratas en Resistencia Civil entendamos el hecho electoral del próximo mes de octubre, como la más grande manifestación y demostración de Resistencia Civil de los venezolanos en el siglo XXI.

Para alcanzar esa Resistencia Civil requiérese de un intenso proceso de preparación electoral, como lo prevé el Manual del Elector en las páginas 83 a 86, en que todos los demócratas estamos obligados a alcanzar la Participación Política Contendiente. Participación Política Contendiente para lo cual dispondremos de nuestro tiempo, de nuestros pocos recursos, pero sobre todo… de una decisión ética democrática que tiene que ver con el amor a la libertad y el derecho a imponer un gobierno que surja de la mayoría.

El voto de octubre será entonces la más grande Participación Política Contendiente como Resistencia Civil, y todos y cada uno de los miembros de la Resistencia Civil que fuera a votar, tendrá claro que después de votar defenderá el voto y después de defender el voto, acatará lo que establece la Constitución: La Rebelión. Estemos dispuestos a estudiar el proceso electoral… a realizar la Participación Política Contendiente y a ofrendar nuestro civismo para hacer del voto la expresión de Resistencia Civil histórica que demanda la Venezuela del S. XXI.

Este documento es producto del análisis de la Curva de Hechos Políticos 2017 y como consecuencia de un análisis sincrónico, se ha redactado la guía de interpretación politológica 004 elaborada por el Equipo B de CSB. Caracas, 17 de Agosto de 201.

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Con voz propia

Iniciamos precisando, para evitarle a los narcos el calificativo de derecha, aunque nos honren al separarnos del castrocomunismo del cual ellos se jactan. Nos contó la anécdota que motiva esta columna, el comandante Hugo Chávez (HCH).

Aquel 4 de febrero 1992 (4F-92) había perdido esperanza. Sólo quedaba resistencia de “El Comandante Irreductible” (así lo presenta en libro que le escribió Agustín Blanco Muñoz) Jesús Urdaneta Hernández (JUH), fundador del MBR-200, con HCH, Raúl Isaías Baduel y Felipe A. Acosta Carlés, quien moriría en 1989 combatiendo saqueos de El Caracazo.

Junto al Capitán Luis Valderrama (LV), coordinador de la toma de Valencia, resalta como destinatario del mensaje que le hicieron pronunciar a HCH, dirigido “a los valientes soldados que se encuentran en el Regimiento de Paracaidistas de Aragua y en la Brigada Blindada de Valencia”.

“Por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre. Ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor, por favor, reflexionen y depongan las armas”.

Para LV el 4F-92, Valencia dio ejemplo de participación cívico-militar.

JUH fue el último de los 5 comandantes en aprobar la rebelión, por no considerarla oportuna. Nos confesaba HCH que en víspera del 4F-92 estuvo 3 horas para convencerlo.

-¡Si esto fracasa yo no me entregaré!

Fue el más cercano al líder, pero el primero en separarse, cuando le rechazó denuncia de corrupción. Ejercía jefatura de Disip.

LV lo cuestionó desde la prisión en cárcel de Yare. Revelador testimonio es el libro “La Maisantera Chávez”, que produjo Blanco Muñoz.

Pertinente relacionar 4F-92 con “Operación David” ejecutada en el Fuerte Paramacay de la 41 Brigada Blindada en Valencia y comandada por el capitán (GN) Juan Carlos Caguaripano Scott.

El Teniente Jefferson Gabriel García Dos Ramos, del parque de armas del Fuerte, inició acciones a las 3:50 am que según NM duraron 4 horas, con sometimiento del personal de la prevención.

Sumaron 28 los transportados en 4 vehículos que integraban dicha rebelión.

Caguaripano, advirtió en alocución grabada en video: “no es un golpe de Estado, es una acción cívica y militar para restablecer orden constitucional…nos declaramos en legítima rebeldía para desconocer tiranía asesina”, de NM. Toman cuantioso lote de armas.

Primera versión oficial dio el teniente ® Diosdado Cabello, vicepresidente del PUSV. Después lo hace el Ministro de la Defensa, G/F Vladimir Padrino López, desde el Fuerte Tiuna.

Caguaripano lo implican en captura en 2004 de Rodrigo Granda, canciller de FARC. HCH habló de secuestro con intervención de su colega Alvaro Uribe.

En 2014 acusa presencia de cubanos en cuarteles venezolanos. Lo involucran con oficiales de Aviación y Ejército, en conspiración contra NM.

En opinión del General Raúl Salazar, primer ministro de la Defensa de HCH: “El asalto desnuda el descontento dentro de los cuarteles. La FAN padece sufrimientos del resto del país”.

Para la época las entonces dignas FFAA expresan rechazo, entre otros hechos: corrupción en altos mandos; subordinación a liderazgo incapaz y corrupto; utilización, en particular del Ejército y Guardia Nacional, en represión; deterioro de condiciones socioeconómicas de oficialidad media, baja y tropas.

Por ahora, el director del Sebín, G/M Gustavo González López, anunció la captura de 18 personas, incluidos Caguaripano y García Dos Ramos y afirma que 23 están prófugos. Implican a presidentes en Carabobo de Colegios de Enfermeros, Contadores Públicos y Fetracarabobo.

MARGEN: Incompetencia del narco régimen retiene pensión a jubilados del seguro social, por falta. Aun hacen cola para recibirla por cuotas y no se extrañen que la acumulen con la siguiente. jordanalberto18@yahoo.com.

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José Rosario Delgado

Hay un grupo importante de personas, aunque en modo alguno determinante, empeñado en empujarnos hacia la calle, la necesaria lucha de calle ante un tiránico y aberrado régimen, a sabiendas de que, por eso mismo, hay que tener cierta cautela estratégica porque decisión y arrojo se ha observado en las protestas y manifestaciones actualmente en receso, en taima, como se dice en buen criollo, aunque no descartada. Nuestro espíritu demócrata y liberador no se cansa y, aunque descansa, dadas las circunstancias, mantiene su ímpetu de sensatez y conciliación.

A juzgar por la opinión de otros grupos, esos son los que quieren ver sangre… Sí, sangre, pero sangre ajena, como si no fuera suficiente la que ya ha sido derramada por esas calles y por esas víctimas martirizadas por la brutalidad de la fuerza bruta que la satrapía despliega al servicio de sus más oscuros intereses dictatoriales a la vista de todo el mundo, aunque pretenda ocultarlo bajo el manido argumento de una supuesta soberanía que no se ve porque no existe.

Es muy sencillo dar órdenes y trazar estrategias de lucha en la comodidad del ordenador de palabras y desde la confortabilidad de abutacadas poltronas observando, desde un monitor, cómo se desarrollan los acontecimientos donde algunos exponen y ponen sus vidas y otros lucen y exhiben sus videos, dando cuenta de los sucesos de los cuales son ávidos espectadores y distribuidores de macabros sucesos.

Luchamos contra dictadores desalmados, sin compasión ni escrúpulos, a quienes no les tiembla el pulso ni se les agua el ojo para arremeter contra una población ansiosa de libertad y de democracia, mientras ellos defienden sus riquezas y poderes mal habidos que no son conchas de ajo. Hay que hacer una tregua, tomar un descanso, que no es capitulación ni claudicación, sino una manera de demostrar que si queremos los justos y necesarios cambios debemos ejercer el recurso del voto como una vía institucional y constitucional, una camino electoral de acceso a la deseada paz republicana.

Así como la resistencia tiene que ser sostenida y sistemática, debemos darle una chance a la racionalización de los esfuerzos democráticos, aunque nada demócrata es el adversario felón y canalla que sonríe, baila y aplaude el hambre y las necesidades que estamos padeciendo casi que estoicamente mientras continúan amasando grandes bienes de fortuna sucia y maloliente, cuyo tufo ya los sofoca a ellos mismos y a su familia que, poco a poco, comenzará a desmarcarse ante la realidad de que el pescuezo no retoña.

Ya es hora de asumir nuestra tragedia con sensatez, con mesura, con moderación, pues no por tanto madrugar amanece más temprano. Lo que ha de pasar pasará y tendrá que ser para bien, para mejor, porque no todas las salidas van a dar a un campo florido o a un lecho de rosas; muchas veces las salidas de emergencia nos conducen a un precipicio o a un infierno que nos traerá más lamentaciones y cabezazos contra la pared, solos en una habitación que, Dios quiera, sea en nuestra casa y no en una mazmorra padrinera.

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Desde hace tiempo le vengo expresando a María Corina mi desacuerdo con su permanencia en la MUD. No es de ahora mi percepción de que ese no era buen lugar para una dirigente que sostiene –al parecer sinceramente– estar luchando para liberar al País del lacerante castrocomunismo. Pues siempre he pensado y expresado en artículos de vieja data, que MUD y régimen no eran adversarios y mucho menos enemigos y que, en realidad, tenían montado un sainete para hacerle creer a los desprevenidos venezolanos que existe un cuerpo político capaz de recoger y orientar el descontento general y una dirigencia dispuesta a bregar a brazo partido por recuperar la libertad.

Es histórico que todos los regímenes inconstitucionales le temen a una oposición vigorosa y la reprimen por todos los medios a su alcance, a objeto de impedir que tome cuerpo y ponga en peligro su estabilidad. Pero una nueva manera de hacer las cosas parece que fue inventada en esta parte del mundo: en vez de reprimir a una oposición verdadera, creyeron preferible construirla acorde a sus necesidades, de forma tal de lograr dos cosas igualmente importantes: copar un espacio político antes de que fuera tomado por indóciles y, en segundo término, simular una sana y deseada controversia democrática, mientras llega la hora de imponer a rajatablas y sin disimulo el pensamiento único soñado por los tiranos.

Pero a veces los planes no resultan tal como se desea, por la fastidiosa intromisión de un espontáneo, deseoso de probar que hay mejores formas de hacer las cosas y que logra concitar, desde la rebelde soledad de sus posiciones, la simpatía de grandes y silenciosas masas. El caso más conspicuo de ese fastidio fue el protagonizado por María Machado (Diosdado dixit), cuando en una Asamblea Nacional ahíta de chavistas le espetó a Chávez «expropiar es robar». Tal audacia le costó poco después su diputación, pero le permitió demostrar a todos que no es necesario ser tierrúo para ser valiente ni morenito para ser veraz.

Pero ese no es el tema principal de este texto. Lo que me llevó a retomar el teclado cuando el anterior artículo tiene pocas horas en las redes, es el nacimiento de mi convicción, forzada por duras realidades, de que en este País tenemos tres lustros sin oposición, una vez acaecida la desbandada que siguió al 13 de abril de 2002, cuando Baduel repuso a Chávez en el poder.

Me atrevo a pensar que por consejo de Fidel, Chávez entendió que una oposición sumisa es casi tan importante como un respaldo fuerte. Que tener opositores de la reciedumbre de Carlos Ortega (por solo nombrar uno) es tan peligroso como tener traidores en las filas y que desde todo punto de vista era preferible desviar ingentes recursos hacia falsos opositores, que enfrentar a verdaderos, capaces de hacerlo poner pies en polvorosa.

Chávez era hábil para dar sedal y recogerlo de acuerdo a las circunstancias y pragmático en el trato con los hombres. Prefería tranzar que reprimir, comprar que confrontar y dejaba la violencia y la ira para aquellos que tozudamente rechazaban sus cantos de sirena. Era conocedor de los hombres y siempre tuvo un gran desprecio por los políticos de esa republiquita que él llamó la cuarta.

Si utilizamos el por qué como palo para sacudir la alfombra de la reciente historia venezolana y golpeamos en aquellos puntos icónicos como las «derrotas» de Capriles, el «apretado» triunfo opositor en la consulta constitucional de 2007, el escamoteo del revocatorio y de las regionales del 2016 y el megafraude constituyentita de este año y los sumamos a las extrañas conductas de la dirigencia opositora, siempre cuidadosa de no dañar al régimen y reservar a palabras altisonantes lo que correspondía a hechos concretos, llegamos a la inquietante conclusión de que aquí no tenemos oposición desde hace muchos años, pero si muchos vivarachos que se han lucrado prestándole servicios al régimen desde el ministerio de la traición, el engaño y la mentira.

Esta conclusión de la bilateralidad de nuestra tragedia me hace presentir lo que se nos viene encima. Creo que se aproxima un reforzamiento de la coalición régimen/MUD para acabar con María Corina y con la oposición verdadera. Por otro lado, el despertar de un pueblo enfurecido limpiándose la mejilla en expresión de repulsa al beso de Judas que acaba de recibir.

turmero_2009@hotmail.com

@DulceMTostaR

http://www.dulcemariatosta.com

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Tulio Ramírez

Lo vieron correr raudo y veloz cerro abajo, golpeaba desesperadamente las puertas vociferando a todo pulmón que había que tomar las armas porque los yanquis ya habían llegado a Venezuela. En la gritadera apenas se le entendía que habían tomado la capital y el estado Amazonas. Torcuato, un hombre de 64 años, conocido en el Barrio como Thor por su destreza en el arte de martillar a los vecinos, se encasquetó su uniforme de miliciano, se armó de un machete de esos que llaman cola e’ gallo y se dispuso a organizar la resistencia frente al insolente invasor. Todos los vecinos, sorprendidos ante tanta alharaca, salieron a averiguar qué era lo que estaba pasando. Para unos esta reacción era producto de sus frecuentes borracheras, para otros podía ser el anuncio de la tan temida invasión de los ejércitos del norte.

Llegando a la última escalera del Barrio lograron darle alcance. Su nerviosismo era patente, la seriedad de su expresión desconcertaba, aunque el tufo a aguardiente blanco delataba una noche de copas, o más bien, de vasitos plásticos. Ante la solicitud de aclaratoria, Torcuato sudando más que un marchante turco, procedió entre balbuceos, a dar la nefasta noticia. Comentó que encendió el televisor del taller mecánico, donde “cuida” y duerme, sintonizándolo en VTV y, entre despierto y dormido, escuchó que “los yanquis habían vencido a los indios en su terreno”, pero no solamente eso, también anunciaron que “los temidos Mariners habían doblegado a los capitalinos sin darle mayores libertades”, y para más colmo, se filtró que los curas estaban en la conspiración apoyando la invasión, porque el locutor anuncio que “los padres habían maniatado a los vigilantes sin ninguna misericordia”. Pobre Torcuato no se había percatado que el locutor había dado los resultados de los juegos de grandes ligas entre Yanquis de New York e Indios de Cleveland, Marineros de Seattle y los capitalinos Nacionales de Washington, así como los resultados del encuentro entre Padres de San Diego y Vigilantes de Texas.

Así como Torcuato, muchos venezolanos han entrado en la paranoia de la invasión gringa, por supuesto, exacerbada con el anuncio irresponsable de Trump. Anuncio este que inmediatamente fue reinterpretado por el vicepresidente Pence en su viaje a Colombia. Ese episodio me recordó cuando Chávez declaraba cualquier barbaridad y luego el vicepresidente José Vicente Rangel, salía ante los medios aclarando que el presidente no había dicho lo que realmente dijo. No sé si Trump es el hermano perdido de Chávez, pero pareciere que tienen la misma carga genética. Bocones, estridentes, blufeadores y pantalleros, uno me recuerda tanto al otro.

Pero hay algo cierto, lo de la invasión gringa no está en el tapete por las infelices declaraciones de Trump. El gobierno del socialismo del siglo XXI la ha utilizado por lo menos desde el año 2002. Es la misma estrategia que utilizó Fidel Castro por 50 años para mantener a una población en ascuas y en ejercicios militares permanentes, mientras sucumbía ante la miseria y la falta de libertades. Con este mismo cuento quieren mantener a muchos venezolanos con la ilusión de que en cualquier momento se convertirán en heroicos patriotas por defender la nación. Esto explica que cientos de Torcuatos uniformados de Milicianos con un palo de escoba en la mano porque no hay presupuesto para darles armas, asuman con tanta seriedad y autoridad la tarea de “cuidar” instalaciones públicas, sin que nadie tome en serio su presencia casi circense. Para hacerles la historia corta, los jodedores del Barrio, entre burlas y chascarrillos, le sugirieron al popular Thor, ir a darse un baño, cepillarse para contrarrestar el delator tufo, y rezar a todos los santos para que, en caso de que se concrete la susodicha invasión, no coincida con el día del cobro de la pensión, ni con la entrega de las Bolsas Clap.

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