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Opinión

La realidad sigue haciendo de las suyas y, como era de esperar, le ha ganado el pulso al gobierno. Desde su púlpito mediático el Presidente Maduro predica varias horas, un día sí y otro también, e intenta sortearla mediante un discurso que la calibra desde sus propios prejuicios y aspiraciones y la envuelve en bulla ideológica. El Socialismo del Siglo XXI ha quedado al descubierto: es una cajita llena de mitos y mentiras y que me perdonen los intelectuales socialistas agremiados en el el Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), completamente ajenos al debate que desde hace rato viene removiendo a la izquierda mundial.

En fin, las cifras dan malas noticias por todos lados. La vida de la gente es malestar y zozobra, también furia. Pero el Gobierno no quiere darse por aludido. Cree que los mensajes enviados por la realidad se pueden esquivar con un amague de cintura, como hace un futbolista con el jugador contrario. Pareciera creer que no está pasando lo que está pasando. O que si pasa es porque siente que la realidad se ha derechizado, se ha vuelto anti chavista y opositora. También cree que, en todo caso, le vale y le sirve sacarse de la manga una barajita aparatosa, aunque no sea útil para plantarle cara a los problemas. Una Asamblea Nacional Constituyente, por ejemplo. O unas medidas que re escriben, con pequeños cambios, apenas una que otra coma mal puesta, un viejo libreto político cuyos resultados son los de siempre. Es que la realidad es terca, como siempre digo repitiendo a Lenín. Un niño comiendo basura es un niño comiendo basura, no hay interpretación revolucionaria que pueda excusar o disminuir el terrible significado de la escena.

Como tampoco la hay para justificar la decisión gubernamental de solo permitir la vacunación gratuita a los niños cuyos padres cuenten con el carnet de la patria. Este niño sí, aquel no, me parece oír decir al burócrata de turno. Nada ha desnudado más que éste hecho la naturaleza del gobierno del Presidente Maduro. Nada habla más claramente de su descomposición política. De su relativismo moral. De su desentendimiento y falta de sensibilidad respecto a la situación que

padecen los venezolanos. En fin, nada demuestra con mayor nitidez que al actual gobierno sólo le interesa gobernar.

HARINA DE OTRO COSTAL

Viola la Constitución y otras cuantas leyes. Ignora los derechos de los pueblos indígenas. Irrespeta las normas que rigen la protección del ambiente. Expresa el modelo rentista en su peor versión. Evidencia contratos desventajosos con empresas multinacionales. En fin, es el desguace en todos los sentidos, de una zona muy amplia e importante del país.

Me refiero a la política de explotación del Arco Minero, reimpulsada en un proyecto de Ley que el Presidente Maduro introdujo recientemente en la Asamblea Nacional Constituyente. Allí se muestran, mera coincidencia según algunos, varias semejanzas entre el Socialismo del Siglo XXI y el Capitalismo Salvaje del Siglo XIX. La revolución da para todo, piensa más de uno

El Nacional, miércoles 13 de septiembre de 2017

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​José E. Rodríguez Rojas

El despido de la gerencia petrolera de PDVSA en el año 2003 provocó un descalabro en la empresa. Como consecuencia de ello, Venezuela carece en los actuales momentos, de las capacidades técnicas y de gestión para explotar las inmensas reservas que posee. Es necesario el concurso de las empresas petroleras internacionales para explotar estas reservas y recuperar la producción. Sin embargo, dichas empresas han huido de Venezuela como lo harían de la peste. Las únicas compañías extranjeras que se mantienen son empresas estatales cuyos gobiernos mantienen asociaciones estratégicas con el régimen.

Venezuela posee las reservas de crudo más grandes del mundo. Su valor en el subsuelo es cero, adquieren valor cuando se monetizan, es decir, cuando se sacan del subsuelo y se colocan en el mercado internacional, convirtiéndose en un ingreso para el país. La gran mayoría de estas reservas son de crudo pesado el cual requiere de un tratamiento especial para ser colocado en el mercado. Debe ser mezclado con sustancias llamadas diluyentes y agregarles otras llamadas mejoradores para poder aumentar su calidad y ser exportadas. Es un procedimiento costoso que resta competitividad al petróleo venezolano.

Hace 14 años, Venezuela poseía la capacidad de explotar sus reservas. Los técnicos y gerentes de la antigua PDVSA posicionaron a la empresa como una multinacional petrolera de reconocida solvencia y eficiencia. Como reflejo de ello lograron desarrollar una tecnología que permitió la extracción del petróleo pesado, y su mejoramiento para permitir su colocación en el mercado. Sin embargo, en el año 2003 el presidente Chávez cometió uno de los actos políticos más primitivos en la historia reciente del país, al despedir a los gerentes de la empresa estatal.

El despido de los gerentes de PDVSA inició un proceso que llevó a la burocratización de la empresa y a su destrucción. Los accidentes se hicieron parte de la cotidianidad al igual que la corrupción. Como consecuencia de este descalabro, Venezuela carece en la actualidad de la capacidad técnica y de gestión para explotar las enormes reservas que posee. Debido a ello, es indispensable el concurso de las empresas extranjeras internacionales para explotar las reservas en cuestión.

Sin embargo, tal y como lo señalé al inicio, la gran mayoría de las empresas petroleras internacionales han huido del país como lo harían de la peste. Las grandes compañías como Exxon (Estados Unidos), Conoco (Estados Unidos), Total (Francia), Statoil (Noruega), Chevron (Estados Unidos) abandonaron el país o están reduciendo su presencia al mínimo. La única multinacional estadounidense que se mantiene, aunque con un perfil bajo, es Chevrón, la cual ha reducido el plantel de empleados de confianza a un mínimo. Lo ha hecho a la espera de un cambio político que mejore el entorno de los negocios. El gobierno ha tratado de ocultar esta realidad presentando en actos públicos a ejecutivos de pequeñas compañías petroleras, sin experticia alguna en el negocio petrolero internacional, que se han prestado a participar en estos actos de propaganda.

La gran mayoría de las empresas petroleras internacionales que se mantienen en Venezuela, son compañías estatales que pertenecen a gobiernos que mantienen una alianza estratégica con el gobierno de Maduro, como es el caso de Rusia y China. Incluso estas empresas afrontan un futuro nada promisorio. Las compañías estatales como la rusa Rousnet, participan en el negocio petrolero asociadas con PDVSA, bajo el esquema de empresas mixtas, en el cual la compañía petrolera venezolana mantiene la mayoría accionaria. Rousnet aporta financiamiento, tecnología y capacidad de gestión. Sin embargo, la Asamblea Constituyente (ANC) en curso amenaza el futuro de estas asociaciones. Algunos miembros de la ANC, como Hernán Escarrá, han planteado la eliminación del artículo de la constitución del 1999 que la da soporte legal a estas asociaciones, a fin lograr la estatización total de la industria petrolera.

En un eventual cambio político es necesario tener claro que la participación de las empresas extranjeras internacionales es clave para la recuperación de la producción petrolera. A fin de lograr su participación, es necesario definir una política de apertura a dichas empresas, como lo está haciendo México. También es necesario contar con reglas claras que se mantengan en el tiempo, a fin de culminar con la incertidumbre que enfrentan actualmente los inversionistas.

Uno de los temas a discutir, es si es posible la recuperación de PDVSA. Investigadores del IESA evaluaron este escenario y llegaron a la conclusión de que son necesarios veinte mil millones de dólares y un periodo de diez años para que la empresa alcance su nivel de producción previo al descalabro generado por Chávez. Creemos que no disponemos de ese dinero y del tiempo requerido para tal tarea. Sin embargo, es una decisión política que debe ser discutida.

Nota: la mayoría de la información de este artículo ha sido tomada de los planteamientos hechos por el experto petrolero Jorge Piñón, en una entrevista reciente en el programa de CNN Dinero. Piñón es Director del Programa de Energía de América Latina y el Caribe de la Universidad de Texas en Austin.

Profesor UCV

josenri2@gmail.com

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Alfredo Coronil Hartmann

El 2 de marzo, hace apenas unos días, cumplimos 200 anos de una fundamental efeméride civil, la instalación del primer Congreso de la Republica , aquel que el 5 de julio de ese mismo año, anunció el nacimiento de Venezuela al concierto de las naciones. Hito incomprendido e irrelevante, para un régimen que solo exalta aquellas acciones aliñadas con pólvora y con sangre, y no las iniciativas cívicas con las cuales la generación libertadora trajo al mundo a Venezuela.

No es un azar que, en nuestra celebración individual de ese hecho, queramos delinear con precisión los principios fundamentales que deben inspirar la transición necesaria del autoritarismo a la autentica democracia. Circunstancia especialmente obligante cuando se marcha hacia un proceso electoral con una Constitución derogada por la Asamblea Nacional pasada, en pocas palabras, sin Constitución alguna, un país privado de su Estatuto político, sin la “Ley de leyes de la Republica ”, sometido a los raptos de “inspiración” o a los caprichos de un mandatario sin representatividad, divorciado -hace tiempo- del sentir del colectivo.

El Jefe de Estado, y el equipo humano que lo acompañe, para sustituir al actual régimen, deberá encarar necesariamente el reto de un gobierno de transición. No puede, ni debe ser, de otra forma.

Transición, porque el cambio no es de titular, de uno a otro gobernante democrático, se trata de un cambio de sistema. Venezuela dejó de ser una democracia representativa, plural, inclusiva, para devenir -en una involución incomprensible- en un gobierno autoritario, excluyente y con aspiraciones de eternización.

De allí, que una de las condiciones del nuevo gobernante ha de ser un compromiso indeleble de no aspirar a la reelección. De no representar una bandería política sino una promesa de concordia y autentica unidad, enraizada en lo más profundo del alma colectiva, la tarea que nos aguarda no atiende ni a carnets ni a colores, reclama a los mejores venezolanos para reconstruir y conquistar un futuro de esperanzas en la Patria de todos. Realizar una justicia social verdadera, tangible, consistente, alejada de la vana palabrería populista y de hecho profundamente antipopular, es una tarea inaplazable. No es sencillamente concebible que, habiendo percibido recursos iguales o superiores a los que manejaron todos lo gobiernos, de todos los signos políticos, que dirigieron el país durante el siglo XX, juntos. Solo se puedan exhibir los mayores índices de desempleo, pobreza e inseguridad de nuestra historia.

El valor esencial del hogar colectivo que necesitamos crear, ha de ser la democracia, sin libertad nada es suficientemente bueno. Para aquellos que proclamaron el fin de la historia y el choque dramático entre las civilizaciones, los recientes acontecimientos del norte de África y del Medio Oriente, vienen a demostrar, con esplendorosa consistencia, la frescura y modernidad de una organización del Estado al servicio del hombre, de la alternancia en el poder, de la solidaridad y el respeto a los valores humanos, anhelos seculares del individuo racional siempre deseoso de empinarse en dirección a Dios.

El reto material es gigantesco, el país se debate entre el temor al hampa, a bandas armadas de mal disimulada inclinación oficialista, un insostenible costo de vida, la escandalosa ausencia de seguridad jurídica, la criminalización y persecución de toda disidencia, política, gremial, sindical y hasta artística, los 7 anos de cautiverio del dirigente obrero Rubén González ilustran –junto con otros muchos casos- la intolerancia y arbitrariedad reinantes, el colapso de los servicios públicos mas acuciantes, la destrucción sistemática y continuada del aparato productivo, como consecuencia de esto ultimo, las crecientes carencias de bienes de consumo y de insumos vitales.

Hace menos de una semana y según datos del propio Ministerio de Finanzas, el saldo de las obligaciones del Estado había subido para finales del 2010 en un 20% es decir, había alcanzado la astronómica suma de 71.7 millardos de dólares americanos. La firma Econoamerica estima que la deuda de la Republica , que incluye a Finanzas, PDVSA y el préstamo otorgado por China, hará que cerremos el 2011 con 146.5 millardos de dólares de deuda. Es decir la elevaríamos en un 105% más. The Economist, revista británica especializada, bien conocida en el país y en el mundo, afirma que en un breve plazo de dos anos Venezuela entrara en mora, por la imposibilidad de satisfacer el capital y los servicios de su deuda externa.

Todo ello exige experiencia, conocimientos teóricos y prácticos, no estamos en clima de ensayos o aventuradas buenas intenciones, nos jugamos el futuro, no solo de los que estamos, sino de los que están por venir. El piloto y su variopinta tripulación, no deben ser ni debutantes ni piezas de museo histórico,una cabeza bien amoblada y unos auxiliares diestros, los mas diestros, son necesarios. También será necesario encarar y proponer una radical restructuración del Estado. El aparato macrocefálico, enfermo y ahíto de un poder inmanejable que llevo a este colapso tiene que ser redefinido y ajustado a dimensiones eficaces, operativas, gerenciables. Y con todo…

Los problemas materiales no son los mas graves o difíciles de transitar, Venezuela es un país de inmensas potencialidades, de enormes recursos, generoso surtidor del mas preciado de ellos, el recurso humano. El aspecto mas dolorosa y profundamente vulnerado en estos 12 anos de desandanzas, es el daño ocasionado en el tejido social de la nación.

El “comandante-presidente” no ha dado descanso a su única iniciativa exitosa, la siembra del odio, de la división entre hermanos, del antagonismo social. Pretendió y pretende hacer de un pueblo igualitario y orgullosamente mestizo uno signado por la tacha infamante del racismo y la exclusión social. El alma libre y abierta del venezolano no acepta ni puede aceptar horizontes tan estrechos y mezquinos.

Así, los protagonistas de esta transición tienen que ser los sanadores del alma nacional, capaces de recuperar la cordialidad y la amplitud que siempre caracterizaron al venezolano. Con semejante equipaje y con esa guía alcanzaremos la meta que desde el fondo de nosotros mismos, nos reclama. El presente y el futuro, se hacen aquí y ahora.

@coronilhartmann

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Los demócratas elegimos a nuestros candidatos permitiendo que los ciudadanos los seleccionaran. La cúpula roja impuso los suyos a dedo, sin consultar a sus bases. Quizá no simpaticemos con algunos de quienes quedaron electos, pero en todo caso son mejores que los impuestos. Solo en cuatro Estados no se realizaron primarias por haber consenso en los partidos de la MUD. El siguiente paso es derrotar la abstención.

Algunos compatriotas respetables han considerado que no era conveniente acudir a las regionales. Sin duda esgrimen ciertos argumentos válidos, pero ante una decisión mayoritaria de los partidos de dar la pelea también en el escenario electoral, lo procedente es que reconsideren su posición. Somos mayoría y tenemos que demostrarlo una vez más. El mundo no entendería que teniendo la opción de proporcionarle una nueva derrota a la dictadura, como hicimos en las pasadas parlamentarias, optemos por quedarnos en casa.

Ya con nuestros candidatos en la lista, sin duda los totalitarios intentarán impedir que sean desplazados de las gobernaciones. Inhabilitarán algunos de nuestros candidatos, harán trampas en las mesas electorales donde no tengamos testigos, limitarán funciones a quienes resulten electos e incluso destituirán algunos por medio de la espuria asamblea constituyente. Es lo que podemos esperar de una dictadura infiltrada por el narcotráfico y con lazos con el terrorismo internacional y que pretende perpetuarse en el poder.

La abstención se justificaría si enfrentáramos un gobierno democrático con gobernadores que han realizado una mala gestión y no existiesen candidatos buenos para sustituirlos. Pero frente a gobernadores rojos perversos, corruptos, violadores de los derechos humanos que avalan la política económica de Maduro, la escasez de medicinas, alto costo de la vida y atropellos, sería imperdonable despreciar la posibilidad de desplazarlos.

Las primarias evidenciaron que los partidos de la MUD ofrecieron la opción de que cada quien votara por su candidato. Hay muchas caras nuevas. La gente prefirió no votar por la reelección. Regresaron a la palestra Call y Montilla, quienes fueron gobernadores en el pasado. Henry Falcón demostró que tiene gente en Lara. Acción Democrática evidenció que a nivel regional es el partido más organizado y con más líderes, aunque sea el tercer partido en aceptación nacional.

Como era de esperar, hubo algunos incidentes, pero los mismos no afectan la transparencia del proceso electoral. Ahora nos corresponde enfrentar unidos a quienes destruyeron al país. La historia no perdonará a quienes sigan insistiendo en la abstención.

Como (había) en botica: ¿Cómo evaluar la conducta del general de brigada Renier Urbaez Fermín, director de la Escuela Militar, quien expuso al Alférez Mayor Andrés Serrano Bonilla al escarnio público? Urbaez fue Alférez Auxiliar de su promoción y está evaluado como un buen oficial, pero cometió una falta grave que perjudicó a su subalterno. Desde luego Serrano es un adulto y debe estar consciente de las consecuencias para su carrera militar. Lamentablemente no será recordado por ser el primero de su promoción, sino que cargará el sambenito por su discurso político ante una asamblea constituyente inconstitucional, rechazada por los principales países democráticos. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos también acusa al gobierno venezolano, pero como Maduro no puede contradecir los señalamientos lo que hace es insultar. La corrupción en Pdvsa tiene años de haber sido denunciada por Gustavo Coronel y otros. Hoy sale a relucir por pleitos internos que se disputan el control de la empresa. Ayer se cumplieron 16 años del cobarde atentado de los terroristas de Al Qaeda sobre las Torres Gemelas de Nueva York y todavía algunos rojos inescrupulosos insisten en que fue un "autoatentado" del gobierno estadounidense. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Como basura arrancada del patio de Miraflores por los efectos del huracán que vive su gobierno fue a dar Maduro al lejano Estado de Kazajistán. Hasta allá le aventó su afán de dictadorzuelo del siglo XXI. Abrazado a sus pares, Nursultan Nazarbayev, Endorgan y otros personajillos del mundo Islámico, pretende esconder sus fechorías en materia de derechos humanos y el aislamiento internacional en el que ha caído a raíz de la razia represiva impuesta a quienes en los últimos 120 días de forma pacífica le estaban exigiendo elecciones, puente humanitario en salud y comida, así como la liberación inmediata de más de mil presos políticos.

En efecto el Movimiento de los Países No Alineados (MPNA) tuvo su razón de ser en los días de la guerra fría, pero una vez desaparecida la Rusia Soviética y provocados los cambios políticos en China y Vietnam hacia una economía abiertamente de mercado, este organismo internacional devino en un simple parapeto donde se han venido refugiando regímenes como el de Argelia, Cuba y ahora su actual presidente, nuestro represivo y repudiado Nicolás. De manera que promover ese encuentro con los islamitas solo busca eclipsar la acusación de dictador que le viene haciendo la Comunidad Económica Europea, EEUU, la OEA, Mercosur y principalmente los más de 30 millones de venezolanos.

Hacia allá fue a dar para no darle la cara al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, quien ha manifestado ante el mundo tener informes de uso generalizado y sistemático de fuerza excesiva y detenciones arbitrarias contra los manifestantes en Venezuela, e incluso de torturas. Reunirse en esa “cumbre” que en efecto jamás podrá compararse con la realizada esta semana en el organismo mundial, solo busca evitar la condena de los 15 países de América, cuyos cancilleres desde en Lima le solicitaron explicaciones, después de que el Mercosur suspendiera la representación de su nefasto gobierno.

La Constituyente se instaló en medio de denuncias de fraude y sin el reconocimiento de Estados Unidos, la Unión Europea, una decena de países latinoamericanos, la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Mercado Común del Sur (Mercosur); sin embargo en su huida hacia adelante, lo primero que hizo al pisar tierra en Kazajistán fue anunciar de que andaba acompañado de varios miembros de la Comisión para Asuntos Internacionales del bodrio constituyente, incluso de Adán Chávez, en su calidad de Presidente. Ningún Organismo Internacional le reconoce su ilegitima representación legislativa, pero a los islamitas le fue a meter este contrabando, demostrando con ello el fracaso de su política internacional.

En este 36° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Ginebra, Suiza, en efecto nuestro babieca Jorge Arreaza en su calidad de Canciller, ya ha adelantado opinión al señalar, que el informe que presentará el Alto Comisionado de DD.HH. sobre Venezuela está "plagado de mentiras y ofensas” a nuestro país. Vergüenza debería darle a este diplomático, representar la tortura y la persecución política de su gobierno. El Mundo los señala, pero sobre todo las madres de los jóvenes asesinados, quienes aspiran ver sentados a sus esbirros en el banquillo de la ONU.

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Jesús A. Núñez Villaverde (Blog Elcano)

Aún queda mucho sufrimiento, sobre todo para la población civil, pero el conflicto sirio camina ya de manera clara en una única dirección: la “victoria” del régimen genocida de Bashar al-Asad. Victoria entrecomillada porque, en realidad, lo que ahora se vive en ese país es una derrota de todos, tanto de los que pretendieron romper el sistema actual como de los que se han aferrado a él a toda costa. Basta para convencerse de ello con recordar los cientos de miles de muertos, los millones de refugiados y desplazados y el altísimo nivel de destrucción física del país.

El principio del fin comenzó a tomar forma con la vuelta de Alepo y Palmira a manos de las fuerzas leales a al-Asad a principios de este año. Unos acontecimientos que fueron posibles, sobre todo, gracias a la ayuda prestada al régimen de Damasco por la milicia libanesa chií de Hezbolá, los pasdaran iraníes, las milicias chiíes financiadas por Teherán y las fuerzas aéreas (pero también terrestres) rusas. Esa suma de fuerzas permitió a al-Asad no solo volcar la balanza, haciendo que el tiempo empezará a correr a su favor, para asegurar su control de la capital, del corredor Damasco-Alepo y de la zona costera de Latakia, sino también ampliar progresivamente su margen de maniobra para intentar recuperar la mitad oriental del país.

Pero en ese empeño también hay que sumar el efecto multiplicador que ha tenido el cambio de postura que Washington ha querido dar a su implicación en el conflicto. Así, de una primera etapa en la que abiertamente se apostaba por la caída del régimen sirio, se ha pasado, no menos abiertamente, a reorientar la mirada para establecer que la eliminación de Daesh es el objetivo fundamental (y único). En consecuencia, ya no solamente se trata de que al-Asad no es el enemigo a batir, sino de que se ha convertido en un aliado necesario (indeseable si se quiere, pero aliado a fin de cuentas).

De esa confluencia de intereses se deriva lo que ha venido a continuación, con un reparto de papeles bien visible en el ataque a los dos principales enclaves que le quedan aún a un Daesh en franco derrumbe. Así, por un lado, las milicias de las Fuerzas Democráticas Sirias, apoyadas por Washington, son las encargadas de realizar el esfuerzo principal del combate terrestre para tomar Raqa y, por otro, las tropas regulares sirias, con el apoyo de Moscú, hacen lo propio en Deir Ezzor. Y nada de esto sería posible si no hubiera un interesado entendimiento entre Washington, Moscú y Damasco para evitar roces que pudieran derivar en choques entre ellos, sin olvidar el interés mutuo para evitar que Ankara se sienta excesivamente marginada.

Por su parte, desde principios de este mes las fuerzas armadas sirias y los milicianos de Hezbolá, con apoyo ruso, han logrado ya romper el cerco que Daesh había establecido desde hace más de dos años a Deir Ezzor. Y ahora ya solo queda ir contando los días (y los muertos) hasta su liberación final, sabiendo que lo que venga después no tiene por qué ser necesariamente mejor para quienes habitan esas tierras. Para más adelante quedará la sucesión de operaciones de limpieza de zonas próximas a la frontera con Irak, tarea en la que aún podrán producirse choques entre las fuerzas sirias y los rebeldes, a punto de comprobar estos últimos que solo han sido un instrumento en manos de actores más poderosos y que serán abandonados en cuanto dejen de ser útiles.

Quien más rápidamente ha captado ese principio del fin es Israel. Durante estos últimos seis años ha optado por no inmiscuirse directamente en el conflicto, tomando partido por alguno de los contendientes. En lugar de eso se ha limitado a observar detenidamente la evolución de los acontecimientos y a neutralizar quirúrgicamente todo aquello que pudiera afectar a su propia seguridad. Así hay que entender los avisos a Moscú y Teherán para evitar que las milicias apoyadas por ambos en las proximidades de los Altos del Golán se vieran tentadas de probar la voluntad militar de Tel Aviv. Y, por supuesto, lo mismo cabe decir de las más de cien acciones de ataque aéreo que ha realizado para destruir depósitos de armas, convoyes e instalaciones que pudieran servir para reforzar a Hezbolá (incluyendo el ataque al Centro Sirio de Estudios Científicos y de Investigación del pasado día 7). Es evidente también que muchas de esas acciones no se habrían podido realizar si el gobierno israelí no contara con la aquiescencia rusa para atacar desde el aire objetivos sirios, sin activar sus defensas antiaéreas.

Mirando ya hacia adelante, las Fuerzas Israelíes de Defensa iniciaron el pasado día 5 las mayores maniobras militares de los últimos veinte años. Es difícil evitar la sensación de que lo que Tel Aviv ensaya en estos ejercicios es cómo frenar, antes de que sea demasiado tarde, a un Hezbolá que no solo ha ganado una enorme experiencia de combate en suelo sirio, sino que acaba de liberar sus feudos libaneses de la presencia de Daesh y muy pronto volverá a tener abierta la vía de suministros desde Irán, pasando por Siria. En estas circunstancias, con Hezbolá en condiciones de volver a casa más reforzado que nunca, los cálculos militares israelíes pueden llevarle a la convicción de le resulta más rentable golpear de inmediato, antes de que sea la milicia libanesa la que lance su primera piedra.

Tomado de Blog Elcano: http://feedproxy.google.com/~r/BlogElcano/~3/3UJm4jd97xU/?utm_source=fee...

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La revelación del diputado Ángel Alvarado de que el alza de precios en agosto fue del 33,8% obliga a preguntarnos si ya estamos en presencia de la hiperinflación. Más allá de los criterios cuantitativos con base en los cuales se define esta situación, existen dos condiciones básicas que la provocan:

1) La pérdida absoluta de confianza en el bolívar como depositario de valor.

2) La indexación casi inmediata con la inflación observada, de remuneraciones y precios.

La primera condición ya existe. Nadie guarda bolívares. Bolívar que entra a nuestros bolsillos se gasta comprando dólares, artefactos, ropa, comida, reparando bienes, lo que fuera. Nadie ahorra bolívares.

La segunda está en acelerada expansión. Para muchos bienes importados, la indexación ha sido forzosa a través del dólar paralelo, que sube con la inflación. Los precios de repuestos, ropa, artefactos y de comida importada, entran en carrera intentando conservar su valor en dólares. Por su parte, los servicios de reparación, peluquería, mecánicos, plomeros, los restaurantes y otros, buscan desesperadamente alinearse con la inflación. Ni se diga de la comida, los cauchos y medicamentos. Es notorio, sin embargo, el rezago de los salarios que, en términos reales, han perdido fuertemente su poder adquisitivo.

La inflación en 2017 hasta el 31 de agosto ha sido, según la Asamblea Nacional, de 367%. Este cálculo sirve para ajustar, con base en el poder adquisitivo que tenía el bolívar para finales de agosto, los montos del bono de alimentación y del salario mínimo a finales del gobierno de Rafael Caldera, como del de Hugo Chávez, y compararlo con el decretado el 7 de septiembre por Maduro (ver cuadro). Se aprecia que la remuneración mínima integral se mantuvo más o menos igual de Caldera a Chávez (disminuyó un 5,5%). Pero con el ajuste recién de Maduro se gana menos de la mitad, en términos reales, de lo que se ganaba en el último año de Caldera (o el de Chávez). Se evidencia que para los asalariados el desbordamiento inflacionario ha tenido un costo terrible.

Salario mínimo integral a precios del 31 de agosto de 2017

Bono Alimentación Salario Mínimo TOTAL

Caldera 14 01 1998 358,672 421,471 780,143

Chávez 17 02 2012 247,493 489,611 737,105

Maduro 08 09 2017 189,000 136,543 325,543

Var. % durante Gob. Madur -23.6% -72.1% -55.8%

Var. % 2017/2016 -52.4% -19.2% -42.5%

Var. % desde Gob. Caldera -47.3% -67.6% -58.3%

FUENTE: BCV; AN; Gacetas Oficiales; diario El Nacional; y cálculos propios.

La otra área que falta por indexar es el de los servicios públicos (telefonía, luz, agua), el gas y la gasolina, que se venden a precios risibles, ocasionando grandes pérdidas y deterioro del suministro. Pero es perentorio ajustar estos precios si se quiere evitar su deterioro aún mayor, como de las finanzas públicas. Pero sanear sus cuentas no es preocupación del régimen; basta con que el BCV imprima más billetes para cubrir sus enormes déficits. En lo que va de año, este dinero sin respaldo se ha sextuplicado. La liquidez monetaria -el dinero que circula incluyendo depósitos a la vista y de ahorro- ha crecido en un 225%. El gasto público deficitario (financiado por el BCV) es uno de los principales motores de la inflación. En tal contexto, la aceleración de los ajustes del salario mínimo integral decretados por Maduro -van cinco este año; en el 2016 hubo tres- alimentan aún más el alza de precios.

¿Y cómo ha respondido Maduro a este terrible flagelo que empobrece tanto a los venezolanos? ¿Ofreció rectificar sus políticas económicas el jueves 7? ¡No! Insistió en muchas de las mismas medidas que han provocado la situación actual: precios controlados, pero ahora con diferente nombre (“acordados”); los CLAPs y los consejos comunales como fiscalizadores de tales precios; el aumento de salario antes mencionado; y un nuevo parapeto, el “Consorcio Agroalimentario del Sur (Agrosur)”, para apoyar a los productores del campo, ¡manteniendo el control de precios y después de que acabó con los servicios que prestaba Agroisleña! Completan su anuncio un impuesto al patrimonio de los ricos -¿las enormes fortunas amasadas por boliburgueses y quienes lo acompañan en el poder?-; una huida del dólar para complicar y encarecer aún más las transacciones externas del país (un verdadero harakiri); y -cuando no- una nueva batida rentista, pero ya no con petróleo si no con el arco minero.

La oligarquía a que pertenece Maduro no le interesa resolverle los problemas a la gente. No desea atajar las amenazas de hiperinflación porque su agenda es otra: permanecer en el poder para seguir enriqueciéndose con los controles, compras, contratos y otras ardides aplicados discrecionalmente, con el monopolio de importaciones, el acceso al dólar regalado, el tráfico de drogas y otras irregularidades. Y todo ello se hace revestido de un discurso justiciero, de redención social y de lucha contra el imperio. ¡Impresiona que todavía se continúe con la idiotez de culpar a una supuesta “guerra económica”!

Ese discurso, además de alimentar el espíritu de secta de los fanáticos que le siguen, busca encubrir y legitimar el control social sobre los más humildes a través de dádivas y facilidades otorgadas, … siempre que exhiben el “carné de la patria”. Definitivamente, la “revolución” necesita a los pobres como mampara para expoliar al país, a costa de su hambre y miseria, pero clamando luchar por sus intereses.

Estamos a las puertas de la hiperinflación. Las condiciones están dadas y el gobierno lo sabe, como también sabe que hay formas de enfrentar esta terrible amenaza, como hemos venido proponiendo muchos economistas desde hace tiempo. Pero es que ese no es su problema.

No. Maduro, como auténtico fascista que es, está en guerra contra el país, porque éste lo rechaza y busca -cada vez más por razones de mera sobrevivencia- su salida del poder. Como expresión de este desprecio por el sentir mayoritario, se recoge esta perla que soltó en referencia a las próximas elecciones regionales, el mismo día de sus anuncios económicos: “Todos los gobernadores que sean electos deberán subordinarse a la Asamblea Nacional Constituyente (sic), de lo contrario, deberán ser destituidos de inmediato” (¡¡!!) Y tiene los santos riñones de acompañar esta barbaridad afirmando que “Democracia y libertad reinan en Venezuela” (¡!).

Maduro se burla una vez más de la voluntad popular, de sus anhelos, aspiraciones y necesidades. Para ello fue que montó ese adefesio fraudulento al margen del ordenamiento constitucional, que pretende imponernos como Asamblea Constituyente. No vaciló en incurrir en un altísimo costo político, tanto nacional como internacionalmente, para semejante desatino. Hay que extremar el control dictatorial sobre los venezolanos para impedir toda posibilidad de cambio. Para los integrantes de la oligarquía militar civil que se ha enseñoreado sobre el país, todavía es posible exprimirlo un poco más; claro está, a expensas de las condiciones de vida del pueblo. Pero para eso nada mejor para lavar conciencias y absolver atropellos que los clichés comunistoides y las pretensiones “revolucionarias”.

¿Hay algún inocente que crea que esta oligarquía no tiene con qué protegerse contra la inflación y que, por tanto, le interesa enfrentarla?

¿Hay alguien que ponga en duda la necesidad de un nuevo gobierno?

Economista, profesor de la UCV.

humgarl@gmail.com

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