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Opinión

Jesús Elorza G.

El viernes 17 de agosto, el Ministro del Deporte a su vez Presidente del Instituto Nacional de Deporte, llegó muy contento a su despacho. Como siempre, haciendo honor a su nombre silbaba una canción del legendario Pedro Infante.

-Su secretaria, como todos los días le recordaba a su jefe la agenda del día. Hoy, le toca preparar su discurso para la Inauguración de la XX edición de los Juegos Deportivos Nacionales……en este momento, la secretaria fue interrumpida por el ministro.

- ¿Qué está usted diciendo? ….¿Cuáles juegos?

Ministro, recuerde que los juegos fueron programados para realizarse este año del 18 de agosto al 2 de septiembre.

-¿Quién programó esa vaina?

Discúlpeme, dijo algo apenada la secretaria. Recuerde que el pasado 10 de marzo, su persona conjuntamente con el Presidente del Comité Olímpico Venezolano convocó a una reunión preparatoria para tratar el tema. En dicho encuentro, participaron 19 Institutos regionales de Deporte de todo el país. También, me permito recordarle que su discurso, fue muy aplaudido por los presentes cuando señaló que:

……. “Los Juegos Nacionales no pueden volver a estar detenidos, estos forman de la parte esencial del sistema competitivo nacional para todos los atletas

Por fin, expresaron la mayoría de los presentes, vamos a superar la irresponsable situación de tener los juegos suspendidos desde hace 4 años (2013) sin que hasta el momento se haya dado una explicación de las causas que provocaron este hecho. No debemos pasar por alto que en 2011, se trató de retomar dichos juegos, pero el nivel deportivo fue muy bajo. Las competencias se hicieron en 10 estados, bajo el alegato de darle uso a toda la estructura deportiva; con más pena que gloria pasó ese evento del que pocos se enteraron, ni siquiera que estado ganó la competencia.

-Carajo señorita, yo no me acuerdo de nada de eso…..hay que salirle al paso a esta situación. En primer lugar, llámame a la camarada Delcy Rodríguez y convoca de inmediato a una rueda de prensa para señalar el cambio de fecha para la realización de los juegos.

-¿Y qué va a decir cuando los periodistas pregunten las causas?

Bueno, con mi cara de yo no fui, les explicaré, que fue una solicitud que me hizo la Asamblea Nacional Constituyente debido a la situación de guerra que el imperio yankee tiene contra nosotros. Es tiempo de lucha, y no podemos distraernos en estar jugando. Además, está el proceso de las elecciones de gobernadores y a ellos debemos concentrar nuestros esfuerzos, claro ayudados por la camarada Tiby; tratando de ganar las 24 entidades. De salir todo como lo ha planificado el partido conjuntamente con el G-2 cubano, en la próxima inauguración no se va a colear ningún escuálido opositor…..todos los participantes serán revolucionarios con carnet de la patria.

¿Y cúal será la nueva sede?

- Los juegos, tendrán como escenarios 39 instalaciones deportivas en todo el país priorizando a la capital Caracas y los estados Miranda y Vargas. No te olvides, apreciada secretaria, que la multiplicidad de sedes nos permite la multiplicidad de negocios. Recuerda, los beneficios obtenidos por mis antecesores en el cargo, con las sedes múltiples de los Juegos Deportivos Nacionales en Los Andes y Los Llanos.

¿La nueva fecha?

- No hay mucho de donde escoger. Los juegos serán en la primera quincena de Diciembre.

¿Pero, en esa fecha supuestamente serán las elecciones de Alcaldes y concejales?

- Bueno, seguiremos en un forfait continuado.

¿Se mantienen las edades en 18 años?

-No, no, no….eso hay que cambiarlo. Ahora serán obligatoriamente 17 años.

¿Y eso por qué?

-Para que todos los participantes al año siguiente puedan votar en las elecciones presidenciales por la reelección del camarada Nicolás…..que te parece cholito.

¿Y el ciclo olímpico? Preguntó la secretaria. Recuerde que participamos de los Juegos Bolivarianos, Centroamericanos, Panamericanos y las Olimpíadas en Tokio 2020.

-No le pares bola al ciclo olímpico. Más importante es el ciclo presidencial del 2018-2024…..Para finalizar, invitó a su secretaria a recorrer las oficinas del ministerio gritando la consigna Uh-Ah…Maduro no se va.

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El movimiento democrático y su dirección política, la MUD, están en la obligación de hacer una reflexión unitaria, seria, rigurosa, sincera y constructiva sobre el estado general de la confrontación contra la dictadura chavista y el resultado de le rebelión nacional comenzada en abril. Las reflexiones que siguen buscan contribuir a tan necesario debate.

El régimen chaviano y su versión actual el Madurato vive su ocaso. El antaño hegemónico chavismo, que para muchos fue una esperanza, ha devenido en una colosal distopia. El Proyecto está agotado y su última carta, la dictadura de corte totalitario es inviable y de corto recorrido por su incapacidad congénita para resolver los viejos y nuevos problemas de la sociedad venezolana, porque el país no los quiere, porque perjudica demasiados intereses a nivel internacional, porque carece de los medios materiales suficientes para mitigar o resolver la tragedia económica y social y porque su apoyo fundamental está en el control de la FAN. Su gobernanza no se asienta en la legitimidad del respaldo ciudadano, ni en su observancia de la legalidad, tampoco en su eficiencia sino en la arbitrariedad y la represión

No obstante lo anterior, su salida del poder no es nada fácil por el entramado de poder fáctico construido para asegurar el continuismo.

Las fuerzas democráticas ante el cierre de las vías institucionales y pacíficas para resolver el problema de representatividad del régimen, su radicalización así como el incumplimiento por parte del mismo de los acuerdos negociados en noviembre del 2016 (recuérdese la misiva del secretario de Estado del Vaticano al respecto) y de las sentencias 155 y 156 del irrito TSJ en abril del presente año, no le quedaba otra opción que convocar al pueblo a la protesta.

Llamado respaldado y acompañado transversalmente por millones de venezolanos en jornadas épicas sin precedente en nuestra historia.

Contemplar tranquilamente el asesinato de la democracia y la instauración de la dictadura no era el camino ni ética ni políticamente correcto. Otra cosa es que se hayan cometido errores inexcusables, en mi criterio, no decisivos para el resultado final de las protestas.

Contrariamente a lo que algunos piensan la convocatoria de la constituyente oficialista y su materialización no son un triunfo del Gobierno, más bien ha resultado un autogol. Fue un proceso viciado y fraudulento desde el inicio, carente de legalidad, legitimidad, respaldo y acompañamiento popular. Solo ha podido concretarse por vía de la fuerza. Además ha provocado un aislamiento colosal y creciente del régimen a nivel internacional; incluso los actores políticos más renuentes a reconocer la condición dictatorial del Madurato ya aceptan que en Venezuela no hay democracia y exigen respeto a la Constitución. La constituyente roja ha estimulado mayores disensiones en las filas del chavismo y la escuálida asistencia a las urnas el 30 de julio demuestra, entre otras cosas, que los mecanismos de control social y político del régimen han perdido eficacia.

Entonces por qué ante semejante panorama no se ha producido el cambio ni el Gobierno da señales de negociar en serio. Creo que la respuesta hay buscarla en el respaldo que todavía le presta al régimen la Fuerza Armada y en las carencias de la oposición democrática.

En todo caso, creo que se ha avanzado mucho en el camino hacia el cambio político y la resistencia debe continuar.

Es correcto haber inscrito candidatos ante un eventual proceso electoral regional. Y disponerse a participar si hay las condiciones para que dicho proceso sea libre y justo.

Caracas, 22 de agosto de 2017

 2 min


Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 118

Luego de más de 15 días de lo que algunos llamaron "hora cero" y el gobierno la refundación de la patria, o algo así, han quedado evidenciado dos cosas que eran completamente previsibles: no se pudo evitar la elección e instalación de la FANC a través de una macro movilización guarimbera que no se produjo, principalmente, porque la población manifestante y bastante fatigada comprendió que ese método de protesta se agotó como forma para que renunciara el régimen, pero si obtuvo un logro importante que, tarde o temprano rendirá sus frutos, que es el reconocimiento por parte de la comunidad internacional que el régimen con la instalación de la constituyente se convirtió en un estado fallido oficialmente.

La otra previsión es que la fraudulenta ha demostrado que no tiene ningún interés en resolver la crisis generalizada que agobia a los venezolanos y solo ha servido para crear un tribunal de inquisición para neutralizar a los que se les opongan, sean de la oposición o disidentes del chavismo. Mientras tanto la crisis se acentúa.

Pero sorpresivamente, o quizás no, la MUD-AN, se apartó del último mandato de la exitosa consulta popular del 16J, cuál era la conformación de un gobierno de unidad nacional vía elecciones generales para salir del régimen y comenzar la reconstrucción del país, optándo por participar en unas dudosas elecciones regionales que nadie asegura que se realizarán pero que, si finalmente se realizaran, su contribución a la salida del régimen y de mejorar la situación nacional son escasas, por decir lo menos.

Aunque suene antipático para muchos decirlo, pareciera que la dirigencia opositora cayó nuevamente en el peine del gobierno con las elecciones regionales: Algunos, con razón argumentan que estaba previsto en el candelario electoral de este año, que estaban vencidas, que hay que luchar en todos los frentes, que se pueden ganar espacios, etc., pero lo cierto es que ha sido una acción distractora para la oposición que ahora tiene que ocuparse en sus candidatos y en elecciones primarias sin recursos ni organización para estas actividades las cuales, aún, no tienen reglas claras por parte del CNE.

Mientras esto ocurre, no pareciera que la MUD-AN se percatara, en su justa dimensión, de la importancia de consolidar el apoyo internacional para producir el cambio del régimen mediante una negociación que instale un gobierno de transición de unidad nacional en el corto o mediano plazo, que son las aspiraciones de los diferentes países que han mostrado su apoyo al pueblo venezolano y han desconocido la fraudulenta constituyente. Estas negociaciones requieren organización, claridad de objetivos, unidad de acción y especialmente control, vocería única y una estrategia comunicacional que inspire confianza a la sociedad en el sentido de que se va en el camino correcto. Y esto no se observa en la dirigencia opositora, ocupada en unas elecciones cuya eficacia política está por verse.

Hace días, fue visto nuevamente en nuestra capital, el impenitente negociador reconocido oficialmente por la OEA y la Unión Europea –es bueno decirlo y recordarlo- el señor Rodríguez Zapatero, esta vez con un perfil sumamente bajo, casi imperceptible ¿Nueva etapa de negociaciones? Esperemos que en esta ocasión no encuentren a la MUD- AN otra vez fuera de base.

@lesterllopezo 25/08/17

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La política es tan antigua como el hombre, tan esencial a su constitución, que nada menos que Aristóteles consideró que la mejor definición de hombre era la de “zoon politkon”, es decir, animal que vive en comunidad con otros animales. Comunidad viene del latín “communitas” y es mucho más que un grupo de personas viviendo juntas o en cercanía, se trata de un grupo de seres humanos unidos por valores, por reglas y principios, por ideas sobre el bueno, lo justo, en definitiva, orientada a la búsqueda de eso que suele denominarse el bien común. El bien común logra tener tanta fuerza en el seno de una verdadera comunidad, que a veces los ciudadanos perjudican su propio interés individual, en aras de este bien superior. De allí las personas que llegan incluso hasta perder la vida por su comunidad o por salvar a otros y a las que consideramos héroes. De esto último tenemos noticias recientes los venezolanos en el doloroso sacrificio de tantos jóvenes.

En su celebrado libro “De animales a dioses: breve historia de la humanidad”, el historiador israelí Yuval Noah Harari, señala que el ser humano logró constituirse en manadas mucho más numerosas que la de otros animales. Manadas complejas que fueron esenciales para la supervivencia de la especie y que se pudieron consolidar gracias a la existencia, dentro de la manada, de una narrativa compartida capaz de aglutinar a sus miembros de una forma en la que otras especies no pudieron.

Venezuela realmente no existe independientemente de nosotros. Es un concepto, un conjunto de ideas que une a una manada de seres humanos que poblamos cierto espacio territorial. Sin humanos no hay Venezuela. Las cosas existen porque las pensamos, el entendimiento constituye su objeto, que diría Kant (mal explicado, pero no importa: Kant nunca será bien explicado).

Lo más grave del tiempo que vivimos es la destrucción de la idea. De esa idea de Venezuela de la que tenemos el peor concepto sus pobladores; de la idea de bien común, que consideramos inexistente en este estado de sospecha colectiva en el que vivimos todos y en el que la palabra “traidor” tiene altísima cotización; de la idea de libertad y democracia, pervertidas hasta el punto de que en ellas se fundamenta -en un alarde de cinismo pocas veces visto en la historia universal- su propia aniquilación. La manada está en estampida, huye de la muerte. El primitivismo se instaló en nuestro destino.

Desde el régimen chavista se ha intentado destruir física, moral y espiritualmente a esa idea que solemos llamar Venezuela. Sus líderes envilecieron la vida colectiva, la colmaron de ruindad, delito, perversión, asesinato, tortura, robo, en definitiva de todo aquello que atenta en contra de la idea de comunidad. Convirtieron la política en un atraco al país entero, al atraco del antecesor se suma el linchamiento actual de los rehenes, que somos la sociedad toda, linchamiento que asume diversas modalidades. En esta lotería de desolación y muerte en que nos hemos convertido, algunos solo toman consciencia cuando la maldad toca directamente a su puerta o cuando pasan a ser de cómplices de la perversión, a víctimas del mismo monstruo que contribuyeron a crear.

Urgente es reconstruir, reelaborar, esbozar una idea de Venezuela como comunidad espiritual. Debatir los valores que la sustentan. Fundamentar esa idea del bien común que -en honor a la verdad- tenemos tan poco asumida. La idea de Venezuela debe ser creada en la cabeza de la gente, para que se concrete en el mundo real, para que se constituya como objeto de nuestra vida común. Los dos procesos son simultáneos, pero hay una precedencia lógica de la idea. Para esto es indispensable detener la destrucción. Menester es reconocer, con dolor y humildad que en este punto no hemos podido por ninguna de las vías intentadas. Sin desmerecer los logros de las luchas opositoras, menester es afinar la estrategia, comunicarla bien, diseñarla con el conocimiento documentado de que no hay freno ni ético, ni político, ni jurídico, ni moral para el poder que nos oprime.

Una nueva idea de Venezuela en su diversa complejidad es indispensable, es la única forma de vencer a la ancestral barbarie que nos rige.

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La erosión exponencial de la confianza por parte de la mayoría democrática sobre el liderazgo político — consecuencia de la instalación de la írrita ANC que solo logró el 12% según Smarmatic — tiene que convertirse ¡ya! en una oportunidad política para la participación política contendiente de todos los venezolanos que rechazan el socialismo a juro. Que desprecian el autoritarismo militarista y están dispuestos a contener la barbarie de los últimos 18 años de una supuesta revolución.

La erosión exponencial de la confianza es también una oportunidad para que un grupo de operadores políticos regionales y nacionales con coraje cívico y temple criollo, retomen la dirección política y acción electoral como participación política contendiente que ocurrirá en octubre. Esos operadores políticos regionales en conocimiento de la erosión de la confianza y crearán acciones políticas con motivo, dirección y sentido, que son igual a reflotar el voto como participación política, que es igual a resistencia civil, y que permitirá motorizar las voluntades del triunfo de la elección de gobernadores democráticos en octubre.

Reflotar el voto mediante ese liderazgo criollo, autóctono y regional será la oportunidad para identificar nuevos rostros, nuevas energías, y sobre todo mujeres y hombres que prioricen la ética y el liderazgo. Ética y liderazgo que como energía democrática construyan el torrente de votos como participación política contendiente con lo cual reafirmarán el 6D y el 16J cuando o donde demostramos que los venezolanos somos la mayoría democrática, y desnudamos el vergonzoso e inmoral CNE del 30J.

Reflotar el voto democrático es un derecho, pero es además es una ‘‘oportunidad política’’ ocasión y circunstancia en donde los demócratas enlazarán la virtud democrática más el coraje ciudadano igual a triunfo electoral. Triunfo electoral en el que aflorarán nuevos hombres y mujeres con visiones diáfanas, sentido plano y virtuosismo, que visibilice que la democracia no se funda sobre la desconfianza, sino sobre la virtud del juicio político, control del poder ciudadano y la respuesta social.

La democracia de las elecciones de gobernadores será consecuencia del análisis científico, categórico, casi clínico de los seis ejes que hoy en este caos hacen incomprensible el ejercicio del poder. Análisis para entender la política como ciencia, que impondrá a sus operadores regionales y nacionales analizar el sistema e interpretar lo que siente el cuerpo societal. Sobre todo la vergüenza que sufren la mayoría de los venezolanos frente al despotismo chabacano, militarista y extranjerizante que pudiera perpetuarse en la cuna de Andrés Eloy Blanco, Arturo Uslar Pietri y Prieto Figueroa que mostraron el camino de la decencia frente a la barbarie del militarismo.

La democracia como oportunidad de estos nuevos rostros de operadores políticos regionales acompañados del fervor, reputación, denuncia y vigilancia del cuerpo societal, se constituyen en el gran hecho concreto determinado por la incapacidad de quienes representaron la mayoría calificada de la AN. La democracia como oportunidad es la gran respuesta de la sociedad a la desconfianza, que explica por sí misma que la confianza es mucho más compleja y requiere de una dimensión moral, de una dimensión substancial y de un gran coraje que privilegie el espacio y trascendencia del ciudadano.

¡Honorable sociedad civil democrática, señoras y señores operadores políticos regionales! no hay tiempo para caer ni aceptar la treta primitiva y burdégana del socialismo a juro — caídos en desgracia por ser ladrones, traficantes, inmorales e incapaces — ¡NO! el sistema político venezolano está frente a una nueva oportunidad de la RESISTENCIA CIVIL para parecerse al éxito mundial extraordinario del 16J, para que esta vez en la geografía venezolana en donde mujeres y hombres operadores renovados y amarrados a una sociedad civil extraordinaria, terminen con su voto de cantarle gloria a la democracia y paso a los ciudadanos y hombres de bien, repúblicos de la Venezuela del siglo XXI.

Es auténtico,

@JMachillandaP

Director de CEPPRO

Caracas, 22/08/2017

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José Rosario Delgado

Quién iba a creerlo. María Corina, la chica de Súmate, la que nos pidió que nos sumáramos y así lo hicimos, ahora nos pide, nos ruega, nos suplica, nos implora que nos restemos y nos dividamos en vez de multiplicarnos para hacerle frente al régimen sátrapa e infame con miras a salir de la tiranía campante. Curioso que Antonio Ledezma también se empate en ésa, siendo él un personaje moldeado, forjado y formado en las filas de Acción Democrática, un partido que entre sus muchos trofeos ostenta el de campeón mundial de la resistencia.

Lo de la aún joven MCM pudiera entenderse porque no tiene una experiencia política más allá de sus esfuerzos precisamente de buscar la vía electoral como forma y fórmula para dirimir nuestros desacuerdos entre los gobiernos y la sociedad civil sin otra interferencia que la voluntad de los venezolanos para votar, votar y votar como tantas veces lo hemos hecho desde 1948. A lo mejor María Corina no quiere gobernar, pero Antonio, repito, ha gobernado impuesto por su partido y electo por el pueblo, pero siempre en democracia y por eso, por luchar por nuestra libertad, es que está pagando injusta prisión.

Como la mayoría de los improvisados opinadores que aparecen por allí son jóvenes, muy jóvenes, afortunadamente, quizás desconozcan la historia de la resistencia que partidos como Acción Democrática (AD), Unión Republicana Democrática (URD) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV) libraron desde siempre y por siempre y que nunca desecharon las salidas electorales que les pintó la dictadura perezjimenista. Votaron y llamaron a votar en 1952 con una tarjeta distinta, a sabiendas de que la trampa de los esbirros estaba montada, y ganaron.

Por supuesto que tal y como se sabía, la oprobiosa tiranía de Pérez Jiménez les escamoteó el triunfo; a unos los mandó al exilio, a otros los encarceló y, en el peor de los casos, a otros los mató, pero nadie se rindió ni dejó de luchar, incluso cinco años después, en el Plebiscito de 1957, adecos, urredistas, comunistas y “los reaccionarios” copeyanos (como los llamaban entonces), votaron y llamaron a votar y la gente salió a votar de manera masiva aunque sabían que la dictadura aquella, al igual que ésta, les tenía otra trampa montada.

Sí, les montó la trampa, pero esto no les quitó las ganas y salieron a votar, porque esas luchas eran, como deben ser hoy día, participativas y protagónicas de verdad-verdad, con dirigentes dejando el pellejo y las uñas en la calle y en las mazmorras de los tiranos. El plebiscito del ’57 también lo trampeó el general; sin embargo, el pueblo venezolano, encabezado por su juventud estudiantil, se impregnó de esa calle y esa lucha y un mes después el militar tirano cogió las de Villadiego en un avión que aquí está, en Maracay, de adorno en el Museo Aeronáutico.

De modo, pues, que este pueblo venezolano debe ocuparse de la historia y del conocimiento de los historiadores y sus textos y no estar pendiente de las “reses sociales”, esa estampida de aprendices de brujo de la Web que, a la menor campanilla madrinera, salen corriendo a repetir y repetir lo que oyen y leen sin detenerse a pensar qué será de ellos mañana o pasado, tarde o temprano…

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Si quedasen dudas acerca del absoluto y total desprecio sentido por la oligarquía militar civil en contra de la nación venezolana, la pretensión de validar una mal llamada asamblea “constituyente” termina por disiparlas. Los venezolanos somos testigos de cómo se mantiene imperturbable ante el empobrecimiento acelerado que arrojó sobre sus compatriotas, con sus secuelas de hambre y muerte; de cómo, con extrema crueldad, reprime la justa protesta, con más de 100 asesinatos por parte de Guardias desalmados y bandas fascistas; de la sevicia con que lanza razzias contra residencias, y saquea hogares y negocios, sin miramiento alguno por la ley; de cómo arma expedientes falsos para inculpar a opositores, muchos de los cuales somete a torturas, y les niega sus derechos al justo proceso. Ahora esta oligarquía nos aclara que estos no son “excesos”, sino potestades que se derivan del “derecho de propiedad” que han venido a reclamar sobre Venezuela con su esperpento de asamblea.

A ver si nos entendemos. Una congregación privada, escogida entre quienes integran mafias militares y del PSUV, cuyas prerrogativas, por ende, son de estricto ámbito privado, ¡pretende arrogarse poderes constitucionales sobre el país! Que tal escogencia se haya hecho a espaldas del pueblo, único autorizado para convocar una asamblea constituyente, que se haya realizado en desapego a lo dispuesto en el artículo 63 de la Carta Magna, “mediante votaciones libres, universales, directas y secretas”, que fue rechazado por 7,6 millones de venezolanos consultados el 16 de julio, y que se haya plasmado en el fraude más descomunal, notorio y desvergonzado que registra nuestra historia, ¡qué importa! Había que ponerle sello de propiedad a los espacios, riquezas, tierras e instalaciones que conforman el país “Venezuela” reclamado por las mafias y, para ello, la asamblea inconstitucional. Los que habitamos el territorio somos superfluos y absolutamente prescindibles, un estorbo. Que estemos a favor o en contra, que tengamos algo que decir al respecto, es totalmente irrelevante.

Un ente que podría ser la “Asociación de jugadores de bolas criollas de Pariaguán”, pero que es en realidad la “cofradía de guapos y apoyados que controlan las armas”, se arroga unilateralmente ser depositario del poder constituyente originario que el artículo 347 de la Constitución reserva exclusivamente al pueblo soberano. ¡Y para remachar semejante exabrupto, tiene los santos riñones de declarar que asumirá las potestades constitucionales de la Asamblea Nacional, elegida por 14 millones de venezolanos! Desde la época de Gómez no se conocía una dictadura tan descarada y desvergonzada en sus pretensiones absolutistas. Y hasta el propio Benemérito encontró conveniente ampararse en la figura del gendarme necesario como justificativo de sus poderes despóticos. Pero para éstos, ¡nada! Bastó un arrebato de fuerza puro y simple de la cosa pública. ¿Para qué molestarse con excusas?

Artífices de tan vil y desembozado golpe de Estado son la cúpula militar corrupta, los abogados mafiosos disfrazados de jueces y todos aquellos que le hacen comparsa a la usurpación del orden constitucional esgrimiendo propósitos “revolucionarios”. Que tal golpe haya seguido directrices de la tiranía cubana -el peor despotismo que recuerda América Latina en los últimos 100 años- no hace sino agravar su crimen, pues permitieron que intereses contrarios a la patria la destruyesen definitivamente.

La comunidad de intereses que llamamos Nación, consustanciados en torno a valores y objetivos compartidos, y prestos a defenderlos y enriquecerlos entre todos, da lugar a una propiedad de intereses estrechos, exclusivos y excluyentes. Para ello hubo que desmantelarse la institucionalidad republicana -la autonomía y el equilibrio de poderes, la vigencia del estado de derecho- para entregarle el país a una parcela privada. La soberanía nacional como expresión de la voluntad de los venezolanos es reemplazada por la de una mafia en guerra contra la nación, con su ejército de ocupación -la Guardia que dejó de ser “Nacional”- sin freno alguno en su depredación de la cosa pública.

En nombre de esa propiedad se contrata sin licitación y con sobreprecios, se inventan negocios para ponerse en dólares regalados, se arrogan derechos monopólicos de importación y comercialización de lo que se les antoja, se expropian y/o extorsionan empresas, se endeuda para engrosar bolsillos propios, se intermedia en la compra de armas, en negociaciones petroleras y en concesiones mineras y, last but not least, se cobra por el tránsito de estupefacientes a mercados internacionales. Y de ahí su talón de Aquiles: no puede sustentarse en derecho legal alguno, ni nacional ni internacional, pues su razón de existencia obliga a violentar todo derecho que no sea el que se deriva de la fuerza.

En sus apetencias desmedidas de lucro, la mafia colocó al país en caída libre. Maduro, totalmente limitado para ejercer funciones de presidente, indispuesto por su talante fascista a entablar acuerdos con la oposición democrática, y llevado por su mente sociópata a destruir antes que ceder, terminó por inventarse un ente que socava las pocas bases de sustento que le quedaban. La esperpéntica asamblea, sin programa, proyecto, NPI de qué hacer con el país, se erige en circo para la cacería de brujas que barrería toda resistencia al abuso desenfrenado de tan ilegítima propiedad. Cumple tan sólo un propósito: amparar, en nombre de autocomplacencias “revolucionarios”, los desafueros de la mafia.

Mientras las fuerzas democráticas le arrebataban espacios al fascismo en la lucha política, éste optó por desconectar a sus menguantes huestes de la contienda real para ahondar en ellas un espíritu de secta. Lo que se apreciaban como disparates estrafalarios que terminaría por hundirlo, devino -por complicidad de militares corruptos- en el diseño para el usufructo exclusivo y excluyente del poder! La mafia, en su insólita miopía, prefirió lanzarse en caída libre, sin paracaídas, detrás de las oportunidades de lucro que todavía quedan, v.g., el Arco Minero. Lamentablemente, arrastra consigo al país: “Apres moi le deluge”. Nos sumergimos, así en el reino de la anomia, de la ley del más fuerte, del dominio de las mafias militares que se han apoderado del país. ¡Pero el botín se les cae a pedazos! Han arruinado a la economía, se quedaron sin plata, nadie les quiere prestar, sus negocios ilícitos están cada vez más perseguidos internacionalmente y han perdido toda credibilidad. El país se les levanta como el proverbial cuero seco de Guzmán, porque nada de lo que se haga va a aliviar sus penurias.

Felizmente, la dirigencia democrática, empieza a recuperarse del salto al vacío Madurista. Ahora, más que nunca, toca defender el paracaídas constitucional que evite el estrellamiento definitivo del país. Esto implica recuperar el liderazgo que había construido tan arduamente encabezando las luchas contra la usurpación dictatorial. Retomar la iniciativa y sacudir el desconcierto debe basarse en la movilización de las fuerzas nacionales e internacionales que contribuyan a detener el atropello de las mafias. Las elecciones regionales pueden ser de importancia para ello. Hace falta, además, un programa coherente, sostenible y viable de recuperación del país, de anaqueles llenos, de precios al acceso de los salarios, de empleo productivo y creciente bienestar. Venezuela tiene con qué, si se saca a esa mafia parasitaria y criminal de encima. Importante es subirle los decibeles a la denuncia internacional, concertar apoyos aún más comprometidos por parte de los países vecinos y enfrentar en todos los tableros las pretensiones de la asamblea fraudulenta. Finalmente, debe conminarse a la Fuerza Armada y a los poderes constituidos de que se abstengan de ser brazos ejecutores de decisiones ilegales que acarrean penalizaciones que, tarde o temprano, serán cobradas. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben.

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

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