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Opinión

El llamado para el próximo jueves, calificado exactamente con el título de esta nota, tiene que ser explicado. Lo más obvio es que se realizará en todo el país y que durará un día completo, incluyendo actividades diurnas y nocturnas; de aquí en adelante hay que precisarlo.

Paro se entiende universalmente como dejar de realizar las labores a las que cada uno de nosotros se dedica normalmente, sean estas remuneradas o no, y que asumirlo implica una decisión ciudadana muy personal a la que se llega por convencimiento.

En el caso de los trabajadores de cualquier tipo implica el no asistir a su lugar de trabajo o en el caso de hacerlo, dejar de realizar la labor para la que están contratados, asumiendo la actitud de “brazos caídos” o de “mentes inactivas”. Ante las alternativas de esta opción es definitivamente preferible optar por la inasistencia al lugar de trabajo y quedarse en la casa.

No abrirán sus establecimientos aquellos industriales y comerciantes que están claros de que hagan lo que hagan y se porten todo lo bien que puedan, igualmente lo perderán todo en el caso de llegar a elegirse y establecerse la constituyente fraudulenta. Los que tengan la ilusión de que a ellos no les tocará, estarán en la puerta de sus instalaciones, aceptando resignadamente la decisión de sus trabajadores, escudándose en la misma, pero manteniéndoles la paga del día como una decisión muy propia y absolutamente legítima de respeto a una decisión de la gente que hace posible que su negocio funcione.

El sector servicios, particularmente y destacadamente el dedicado al transporte colectivo, que lucha por sobrevivir y que es cada vez menos entendido por sus usuarios, quienes pueden identificarlos erradamente como responsables adicionales de sus carencias y no como parte de una sociedad asfixiada por el mal gobierno, están llamados a detener sus unidades en señal de solidaridad y sobre todo de acompañamiento del reclamo de cambio que nadie duda en calificar como abrumadoramente mayoritario.

Los jubilados, amas de casa y desempleados el próximo jueves debemos mantenernos en nuestras casas, reducir al mínimo las labores domésticas, realizar familiar y solidariamente las indispensables, pero sobre todo evitar salir a adquirir aquello que notemos en falta, suponiendo que ello estuviese disponible en algún sitio.

El caso de los empleados públicos es más difícil frente a un gobierno dictatorial, pero recordando lo fácil que era en los gobiernos democráticos, las dificultades de movilización que enfrentarán, la escasez de público y de trámites, así como el temor a como regresar a sus hogares pueden ser razón e incentivo para acompañar el paro. Por supuesto no desconocemos, ni negamos, la existencia de individuos que trabajan en el sector gobierno con convencimiento y con “güaramo” para correr el riesgo de asumir posiciones abiertas; ojalá su ejemplo cunda.

Todo lo que hagamos el próximo jueves lo estaremos llevando a cabo por decisión propia, porque creemos que es necesario que se note aún más que queremos que las cosas sean distintas y para que todos los partidos entiendan que reclamamos evitar la destrucción total del país, lo que solo es factible si se deponen posiciones extremas y se sientan a definir la forma pacífica, democrática y electoral que permita de inmediato el cambio de los poderes nacionales, necesariamente acompañado con un compromiso de gobernabilidad que lo haga posible.

Ese paro será activo en la medida de que lo cumplamos notoriamente y para ello los demócratas tenemos que promoverlo previamente con los argumentos que abundan y con el respeto a los que no nos acompañen aunque pensemos que están equivocados.

El objetivo es que el gobierno suspenda el llamado inconstitucional a la mal calificada constituyente y que acordemos una salida política expedita a la crisis a través de un gobierno de unidad nacional que facilite la transición hacia una Venezuela distinta.

El domingo demostramos, y nos demostramos contundentemente, que somos mayoría, que la constituimos individuos de muy diversas características, que queremos y podemos convivir en paz y que somos capaces de organizarnos cuando de alcanzar objetivos compartidos se trata. Ratifiquémoslo este jueves.

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Ya avanzada la tarde cuando los militantes de Pasión por Maracaibo se disponían a retirarse y seguir organizando la jornada de este domingo, se presentó un tropel de esbirros del SEBIN a la Sede del Movimiento. Desde el principio sabíamos que iban por el líder del Voluntariado, Dr. Carlos Alaimo. Cuando se percataron que no estaba se presentó el primer forcejeo por intentar entrar sin orden de allanamiento. Los dirigentes Marco Rivero, Freddy Araujo, Oscar Ali Moncayo, Jairo Silva, y Ángel Peña, junto al resto de los activistas, con decencia y entereza los confrontaron y surgió el primer atropello, al informar los funcionarios que harían una visita rutinaria por denuncias realizadas.

De inmediato todos se encontraron secuestrados, puesto que terminaron allanando el recinto y ordenaron que nadie podía retirarse del sitio. Voltearon patas arriba cada una de las oficinas buscando material subversivo, al decir de los funcionarios. A cada rato cada y con mucha insistencia, preguntaban quién era el “encargado” del recinto, a lo que se le respondía con firmeza, que era el presidente Editor de Versión Final, presidente del Centro Clínico la Sagrada Familia, presidente de la Fundación Humanismo y Progreso y, fundador de Pasión Por Maracaibo.

A final de la tarde se presentó el jefe de la Comisión Policial, un hombre con acento caraqueño y pasado los cincuenta años, regordete y con cara de torturador de la vieja Seguridad Nacional Perejimenista. Hubo un cambio de actitud, quizás por haber recibido órdenes superiores. Después de hostigar al joven Conductor de la camioneta de Carlos Alaimo, resolvieron retirarse, no sin antes aclarar, que habían llegado allí porque les habían informado que desde hace días a ese edificio no paraban de entrar y salir mucha gente de los Barrios en actitud “sospechosa”.

Dos hechos habrá que significar en este atropello. Primero, las palabras de Marco Rivero, quien, dirigiéndose a los presentes, expresó: “Compañeros, yo sé que todos sentimos miedo por esta salvajada del régimen, pero ellos también supieron que aquí encontraron firmeza y fortaleza espiritual hasta para soportar sus tropelías”. El otro elemento, es la tercera vez donde los cuerpos de seguridad embisten con saña contra el líder de esta organización, quien más allá del tamaño de su fuerza política, está interpretando el sentir de la gran mayoría de los habitantes de esta ciudad y, de allí el recurrente hostigamiento oficial.

De seguro ya estarán preparando otra arremetida contra Carlos Alaimo y sus seguidores, pero eso a nadie amilana, porque sé demostró que con la pasión de un pueblo toparon. Hoy millones de venezolanos salimos a decirle al mundo, que desconocemos la realización de una constituyente propuesta sin la aprobación previa del pueblo. Que aprobamos la renovación de los Poderes Públicos, así como la realización de elecciones y la conformación de un nuevo gobierno de unidad nacional, y por no dejar, que demandamos de la Fuerza Armada Nacional su obediencia y defensa de nuestra Constitución Bolivariana. Este triunfo de la Consulta del domingo hubiese sido más contundente en el robado Revocatorio.

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He sostenido que la salida del régimen está planteada. Algunos interlocutores me reclaman, porque yo llevaría años prediciendo lo que no ha ocurrido. Siempre parece que se está a punto y no ocurre. Tema a evaluar, sobre todo por respeto a quienes confían en la palabra de quien esto escribe.

Cuando se ha dicho que Maduro (o, antes, Chávez) se va del poder, es casi inevitable que tenga el tono de una predicción; es decir, de una certeza que se cumplirá. Sin embargo, en rigor alude a la elevada probabilidad de que ocurra. No es una certeza sino una evaluación, según la cual entre todos los acontecimientos posibles, el de la caída del régimen se presenta como altamente probable.

Una alta probabilidad de la sustitución del régimen ha estado planteada en varias oportunidades y solo en 2002 se dio, aun cuando por escasas horas. Tuvo lugar en ese momento y después no por varios factores: el estado de la oposición, la situación de la Fuerza Armada, la situación interna del chavismo y la protesta de calle.

En el pasado, la oposición ha estado bastante unida en los eventos electorales, pero no en la caracterización del régimen como dictadura ni en la apelación a la insurgencia (333 y 350 de la Constitución). El “diálogo” zapateril y las elecciones regionales han sido atractores fatales que han confundido y dividido a las fuerzas democráticas.

Los militares, por su parte, salvo en 2002 y en algunos episodios individuales (o en supuestas conspiraciones abortadas), han permanecido en una actitud de obediencia, aun cuando todo el mundo sabe que forzada por la persecución interna, la ominosa presencia cubana y el servilismo de algunos jefes.

En el caso del chavismo ha forzado la homogeneidad: hace tiempo expulsó de sus filas o experimentó disidencias importantes (Luis Miquilena, Raúl Baduel, etc.) a lo largo de los años, pero volvió a compactarse por un período largo.

La calle ha subido y bajado en varias oportunidades. Las masas han salido a la calle muchas veces, pero un sector opositor les sustrajo el apoyo y desamparadas políticamente tuvieron que volver a sus casas con pérdidas terribles.

La situación de 2017 es diferente: la oposición –¡por fin!– asumió el carácter dictatorial del régimen y la necesidad de rebelarse en su contra, en la convicción de que aquel cerró toda salida electoral. La FAN aparece como un hervidero, con la disidencia de figuras importantes, y según el correo de las brujas con cismas entre generales, y entre generales y civiles de la macolla tardo-chavista, por el otro. En el chavismo de hoy el deslave es por demás evidente. Y los ciudadanos no se muestran dispuestos a regresar a sus casas después de tres meses en la calle.

Esta nueva temperatura hace muy probable el fin de la pesadilla.

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La tesis socialista del gobierno y la antítesis de la propiedad privada de los medios de producción que sustenta la oposición, han generado una contradicción dialéctica de tal magnitud y gravedad, que no es exagerado afirmar sea la responsable de la crisis que estamos padeciendo; en consecuencia, es urgente solucionar dicha contradicción y el único llamado a resolverla civilizada y electoralmente, es el pueblo venezolano por cuanto en él y solo en él, reside la soberanía, descansa el poder constituyente originario y subyace el arbitraje de su propio destino.

Ahora bien, intuyo que la solución de esta contradicción, no solo permitirá comenzar a enfrentar con eficiencia la crisis social económica, política, religiosa, internacional, ideológica, cultural, militar y moral que estamos padeciendo, sino que de paso se evitará y alejará definitivamente el fantasma de la revuelta armada numero 167; pues en 187 años que llevamos de vida Republicana, se han producido en Venezuela 166 revueltas armadas que solo dejaron viudas, huérfanos, tierra arrasada y un país física, económica, política, militar y moralmente destruido.

En este orden de ideas y por la paz de la Republica, es válida una plegaria: ¡Ojala que Dios y la Virgen de Lourdes de Villa de Cura, mi pueblo, derramen sobre los actuales dirigentes políticos una cierta dosis de sabiduría útil que los haga detener esta vorágine que nos está ahogando y les haga echar marcha atrás sus conductas políticas divergentes y cese el trágico sacrificio de jóvenes estudiantes que luchan en las calles porque el pueblo venezolano alcance mejores estándares de vida!!

En este sentido, la pregunta es pertinente:

¿Quién en sus años juveniles no quiso al pueblo con pasión de carbonario, y por él, hasta dispuesto estaba a inmolarse?

Cuando todo haya pasado, entonces habrá que poner en práctica aquella hermosa de Andrés Eloy Blanco:

Por mí ni un odio, hijo mío,

ni un solo rencor por mí,

no derramar ni la sangre

que cabe en un colibrí,

ni andar cobrándole al hijo

la cuenta del padre ruin

y no olvidar que las hijas

del que me hiciera sufrir

para ti han de ser sagradas

como las hijas del Cid

Luego, de allí en adelante y con la más absoluta certeza, dejaremos a un lado el subdesarrollismo y comenzaremos a ser uno de los países más prósperos de la América latina: sin deuda externa, con la mejor educación, con los mejores servicios públicos, con la mejor salud, con unos índices de pobreza en franca decadencia, y oportunidades ciertas de un futuro mejor, por cuanto la educación eficiente y el crecimiento económico sostenido le proporcionarán un destino útil y placentero a todos y cada uno de los venezolanos.

Todos estos comentarios, amigo lector, por cuanto estoy convencido de que resuelta la contradicción dialéctica, alejado el fantasma de la revuelta armada número 167 y reconciliados, estaremos en condiciones laborales e intelectuales de comenzar a construir una nación agrícola, pecuaria, petrolera, minera e industrialmente desarrollada, a través de la educación eficiente, la honestidad moralizadora, el trabajo creador, la solidaridad ética, la responsabilidad militante, la tolerancia política, el respeto al derecho del otro y la moral pública

Entonces, todo sueño será posible en esta tierra de gracia y hasta el que haya naufragado en alta mar porque el tifón rompió sus velas, querrá que entierren su cuerpo cerca del mar, en Venezuela.

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Lester L. López O.

Apreciación de la situación política # 113

Más de 7 millones de votos a favor del Sí, en la consulta popular solicitada por la Asamblea Nacional el pasado 16 de julio revela la voluntad del pueblo venezolano de buscar una transición democrática electoral a la crisis general que padecemos los venezolanos rechazando, primeramente, la constituyente fraudulenta convocada por el régimen para resolver los problemas que el mismo ha generado, también rechazar la posición político partidista oficial asumida por el alto mando militar solicitando el apoyo institucional al pueblo venezolano y finalmente, a las medidas constitucionales que debe adoptar la AN para iniciar la solución a los ingentes problemas que nos agobian.

Ese era el objetivo de la consulta popular realizada con un procedimiento totalmente abierto, donde los que apoyan a la fraudulenta convocatoria también tenían pleno derecho a manifestarse como, efectivamente, algunos pocos lo hicieron. Bajo esta perspectiva, si la consulta la hubiera solicitado el régimen, tal como lo establece la Constitución Nacional, no cabe la menor duda de que el resultado hubiera sido similar, es por eso que el régimen no se atrevió a realizarla.

Y esa debe ser la lectura que se le debe dar a la jornada consultiva. Es la prueba contable, si cabe el término, del rechazo del pueblo al fraude generalizado que representa este gobierno y, como prueba irrefutable, ante la comunidad internacional, que el único poder legal y legítimo constituido en nuestro país es la actual Asamblea Nacional y sus diputados tal como lo expresó la voluntad popular el pasado 15 de diciembre 2015.

En consecuencia, la AN debe proceder a ejecutar, sin dilaciones ni excusas, las acciones necesarias que, tal como lo estipula el artículo 333 constitucional, conlleven a la restitución del hilo constitucional corrompido sistemáticamente por el mandamás y su corte de enchufados, hoy, completamente deslegitimados internacional y nacionalmente. Ese debe ser el camino.

Caer en malabarismos numéricos de comparar estos resultados con procesos anteriores y de distintas naturalezas, es desvirtuar el significado y alcance del objetivo primario de la consulta, por lo que ste tipo de especulaciones que, sin dudas, lo utilizará el régimen a su favor, deben ser evitados activamente.

El proceso consultivo también reveló otros aspectos o mitos, o leyendas urbanas, que nos han impuesto a los venezolanos como, por ejemplo, la necesidad de resguardar los procesos electorales con los militares, situación que es única en nuestro país. No se necesitan militares para procesos electorales.

Otro aspecto es que el CNE quedó al descubierto en su incapacidad, más por razones de alienación con el régimen, de realizar eventos electorales en breve tiempo, por lo que no tienen ninguna excusa para realizar, y ponerse al día en procesos pendientes como el RR, elecciones de gobernadores y las de alcaldes antes de que finalice al año. Es de rigor entonces reconocer el extraordinario esfuerzo realizado por los organizadores y la sociedad civil, para lograr el éxito alcanzado.

Pero principalmente reveló que el pueblo venezolano ha internalizado que los procesos electorales son los únicos para resolver los problemas políticos del país. Ojalá el mensaje le llegue a los que mal nos gobiernan, que es con votos y no con balas como se resuelven los problemas en las democracias modernas.

17/07/17

@lesterllopezo

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Alberto Hernández

En la calleMe tocó recorrer algunas calles de Maracay hoy, la ciudad cuartel de Venezuela. Me tocó rozar a unos ocho mendigos: gente descalza, sucia y con las manos extendidas.

La mirada del loco renacido.

Me tocó oír de boca del trabajador de Elecentro pedirme para el café luego de pagar mi recibo. Me tocó conversar con cuatro policías de la Gobernación de Aragua y ellos maldecir a Maduro y decir a voz en cuello que el domingo “votarían” en el plebiscito.

Y una cuadra más adelante, a través de una cerca, tres soldados del Ejército (no de la GNB) llamarme casi en susurro y pedirme 500 bolívares para completar el desayuno. Me devolví agrio, pero cuando le vi la cara al muchacho, quien podía ser mi hijo, un joven de rostro limpio y ojos que me provocaron abrazarlo, bajé la guardia y le pregunté:

-¿Ustedes no reciben paga de la Fuerza Armada?

-Mire, señor, aquí hemos amanecido y no hemos tomado ni café.

Me pegué de la cerca y entonces se me salió el maestro de escuela que he sido:

-Bueno, vamos a hablar. ¿Saben lo que está pasando en el país?

Asintieron todos.

Me extendí en una charla sobre todas las desgracias que estamos viviendo. Y ellos, callados, con los ojos húmedos mientras el fusil casi tocaba con el cañón el piso de tierra del patio de un establecimiento del gobierno que se encarga de almacenar alimentos.

Cuando les hablé del domingo 16 todos dijeron que irían a “votar” contra el gobierno.

Uno que llegó de civil, vigilante del sitio, me dijo:

-Mire maestro, claro que iremos a votar. En esta vaina donde yo trabajo cuido un galpón vacío. Aquí no hay ni ratones porque no hay alimentos, no hay nada que comer.

Sólo cargaba yo 100 bolívares en efectivo. Extendí el billete y le di la mano al muchacho.

Volví la mirada a la calle y toda la miseria de una humanidad humillada entró en mis ojos.

No es poesía. Es arrechera y tristeza.

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José Rosario Delgado

Este gobierno moribundo insiste en ofrecerles a los muchachos, porque sabe que la juventud está hastiada sin haber conocido las bondades de la Cuarta, y de los viejos, aunque sabemos que NO vamos a morir en paz, villas y castillos, dinero, plata, real, centavos por cipotazos porque cree, el régimen que boquea, por supuesto, que la grave crisis que agobia a la gente de Venezuela se arregla a los realazos, con billete, cuando todo el mundo sabe que los problemas coyunturales creados, recreados y repotenciados por la dictadura pasaron de ser coyunturales a enseñorearse como estructurales.

Cada vez que el desesperado caporal en jefe abre la bocota lo que hace es hablar de dinero, dinero, dinero y más dinero, metiéndoles por los ojos, a los nariceados que obligados van a ver y oír sus sandeces, los reales que no existen, que se perdieron, que se los robaron, y en el supuesto negado de que los hubiera, sería otra de las tantas trampas a las que los tienen embobados, acostumbrados, y tratando de adornar la asamblea nacional prostituyente como su fuera la panacea.

En reciente acto politiquero, disfrazado de académico, el caporal en jefe ofreció, otra vez, trabajos bien remunerados en un país que se quedó sin fuentes de empleo, cargos en hospitales y escuelas en una nación que ya no tiene aulas ni consultorios, al tiempo que a los y las que no quieren trabajar, les promete la tarjeta descrédito o el carné de la plasta para seguir envileciéndolos dentro del oprobio que han tejido en toda la república con el sólo afán de perpetuarse en el poder por el joder mismo.

A estas personas, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, hay que abrirles los ojos y los sentidos para que no se dejen embaucar por estos bandidos que no tienen nada qué dar ni más nada qué hacer porque todo se lo hartaron y ahora lo que quieren es eternizar la tiranía, la dictadura de 20 años mediante el engañoso y fraudulento intento del adefesio prostituyente que busca legitimarse inconstitucionalmente como todo lo que hace un chavismo-madurismo en el que no creen ni ellos mismos.

Desde esta humilde tribuna le pido a Nuestra Señora del Carmen iluminarnos el entendimiento y el camino este domingo 16 de julio para que la consulta popular convocada por la Mesa de la Unidad Democrática -MUD-, más que una elección desconocida por el alcahueta consejo electoral, sea una gigantesca manifestación de apoyo a la democracia y a la libertad y de rechazo a un gobierno que se cargó, dentro de la fe y la esperanza del pueblo, en los sueños que ilusos e ingenuos pusieron en una presunta revolución que resultó reinvolución.

Ya basta, señores y señoras, ya basta; ya está bueno ya de tanta mentira, de tanta maldad, de tanta paciencia al permitirles a unos vagabundos que hasta la saciedad han mostrado dientes, garras y pezuñas y ahora, interesados en dar el último zarpazo, pretenden ponerse la piel de oveja para seguir tentando y engañando a las caperucitas rojas rojitas de la vergüenza…

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