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Opinión

Carlos Raúl Hernández

Mientras Latinoamérica avanza entre baches y sana sus heridas, Venezuela se dirige a compartir un dudoso nicho con el epítome del fracaso humano: Haití. No es una exageración, ni un manejo desaprensivo de los conceptos comparativos. Es una realidad escalofriante. El discurso convencional en estos casos dice que “estamos al borde del abismo”, pero a renglón seguido, aparece la fórmula: “a menos que…”. Si se siguen las instrucciones del orador, en general un candidato, el peligro quedaría mágicamente conjurado. La cruda realidad es que no estamos “al borde” porque ya caímos y nuestra mejor esperanza consiste en que podamos asirnos de algún arbusto en la cintura del desfiladero, y eso lo permitirían la voluntad y la inteligencia política. Caldera, Chávez, las élites y los pobretólogos decían que entonces había 80% de la población en la pobreza. Ahora es verdad.

Ellos hicieron ver que vivíamos en una especie de pozo séptico de miseria y corrupción, solo que los muchachos en los barrios usaban Nike y Adidas y el dólar costaba 60 bolívares de entonces, 6 céntimos de hoy. Por el momento lo que nos diferencia de la desventurada isla de Haití es que en 40 años de democracia se creó una infraestructura de acueductos, cloacas, electricidad, autopistas, carreteras, viviendas, hospitales, centros comerciales, centros educativos, telecomunicaciones, tráfico aéreo y terrestre, redes de distribución de alimentos, editoriales, periódicos, que le dieron a Venezuela hasta hace poco la condición de país más moderno de la región. Haití y Venezuela eran la antítesis. El primero nunca en su historia, salvo trágicos remedos, ha tenido democracia. Dictaduras, violencia, macumba, golpes militares.

Separados al nacer
Desde 1957 hasta 1988 gobiernan los dos Duvalier en un régimen de terror creado de los tonton-macoute. Podía pensarse que con el final del duvalierismo, comenzaría una era de libertad, paz y progreso, como Venezuela desde el 23 de enero de 1958. Pero en 1988 al presidente Leslie Manigat lo expulsa el general Henri Namphy, a su vez derrocado por el general Prosper Avril, cuya subsecuente defenestración permitió elecciones bajo dirección de la comunidad internacional. Triunfa en ellas el sacerdote Jean-Bertrand Aristide, primer presidente electo en la historia, -populista e irresponsable- al que sacan con un golpe, regresa, lo vuelven a sacar, hasta que en 2004 invaden los cascos azules para desencajar del poder al general golpista Raoul Cédras. En 2006 eligen a René Preval, en 2011 inicia el gobierno de Michel Martelly, y luego de estar suspendidas las elecciones para evitar la guerra civil, se realizan en 2016.

El organismo electoral declaró triunfador a Jovenel Moïse, sin reconocimiento de los candidatos derrotados, que prefieren matar a su pueblo que ponerse de acuerdo. Gran parte de esa abominable historia ocurre mientras Venezuela vivía una democracia que resintió sus defectos en 1983, en 1989 comenzó la recuperación, y sus partidos políticos y élites decidieron acabarla a partir de 1992. Desde ese momento, hace 25 años, el liderazgo nacional se decidió a hundir el país en ese rincón del infierno donde se saluda ya con el zombie de Duvalier. Ambas naciones tienen en común, en 2017, a diferencia del resto de la región, la inexistencia de democracia y la coincidencia entre factores de poder para destruirlo todo. Lo que parece vincular mellizalmente a Haití y la Venezuela que nació en 1992 es la monstruosa incapacidad de los grupos dirigentes para construir.

Entender para ganar
Particularmente cuesta entender que no es posible dirigir una nación si no existen acuerdos básicos de gobernabilidad que se plasman en la Constitución y que por eso, ella debe ser inviolable. Los grupos de poder haitianos demostraron que no pueden convivir y que cada uno necesita el exterminio del otro, con el agravante de que evidencian también que las crisis orgánicas en cualquier sociedad solo se resuelven si los factores de poder pactan para respetar los resultados electorales. De no ser así, las elecciones sucumben a los militares y los militares a las elecciones, en un remolino que hunde al país víctima en la barbarie. Los factores dirigentes en Colombia pudieron verlo claro, y si bien Uribe derrotó a la guerrilla militarmente, cuota esencial porque era un conflicto armado, Santos logra un acuerdo que podría permitir la convivencia en el tiempo y la estabilidad.

El fujimorismo aceptó el pacto democrático, tal como el pinochetismo, el PRI, el Farabundo Martí y los Tupamaros. El caos en Venezuela es precisamente porque no hay Constitución y un claro síntoma es la insolencia de un uniformado ante la voluntad popular representada por el Presidente de la A.N. ¿Se imagina Ud. que esto hubiera ocurrido, no digamos en Francia, sino en la hermana Colombia? (peor fue ver a un atajo de hienas descerebradas que insultaban al Presidente del Legislativo porque no le dio por lo menos una patada en los testigos al agresor). Con esta lógica verdulera, Bush ha debido salir para la calle con el que le tiró un zapato y Rajoy fajarse como un macho con el fulano en Pontevedra que le estrelló una trompada. Las revoluciones son como Circe: transforman los humanos en animales.

@CarlosRaulHer

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Anónimo de más de 50 años

Si miramos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene entre cincuenta y setenta años:

A este grupo pertenece una generación que ha echado fuera del idioma la palabra "envejecer", porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de hacerlo.

Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la "adolescencia", que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del S. XX para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse.

Este nuevo grupo humano que hoy ronda los cincuenta, sesenta o setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria.

Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura latinoamericana le dio durante décadas al concepto del trabajo. Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron hace mucho la actividad que más le gustaba y se ganan la vida con eso. Supuestamente debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse. Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad, crecen desde adentro. Disfrutan el ocio, porque después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos bien vale mirar el mar con la mente vacía o ver volar una paloma desde el 5º piso del departamento.

Dentro de ese universo de personas saludables, curiosas y activas, la mujer tiene un papel rutilante. Ella trae décadas de experiencia de hacer su voluntad, cuando sus madres habían sido educadas a obedecer y ahora pueden ocupar lugares en la sociedad que sus madres ni habrían soñado en ocupar.

Algunas se fueron a vivir solas, otras estudiaron carreras que siempre habían sido exclusivamente masculinas, algunas estudiaron una carrera universitaria junto con la de sus hijos, otras eligieron tener hijos a temprana edad, fueron periodistas, atletas o crearon su propio "YO, S.A.". Este tipo de mujeres nacidas en los 40s 50s o 60s. no son ni por equivocación las clásicas "suegras" que quieren que los hijos /as les estén llamando todos los días, porque ellas tienen su propia vida y ya no viven a través de la vida de los hijos. Su camino no ha sido fácil y todavía lo van diseñando cotidianamente.

Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de "cincuenta, sesenta o setenta"", hombres y mujeres, maneja la compu como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben, y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar a sus amigos y les escriben un e-mail con sus ideas y vivencias.

Por lo general están satisfechos de su estado civil y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo. Raramente se deshacen en un llanto sentimental. A diferencia de los jóvenes; los sexalescentes conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona, toma nota, a lo sumo… y a otra cosa.

La gente mayor comparte la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada. Compiten de otra forma, cultivan su propio estilo…

Ellos, los varones no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, o de los que lucen un traje Armani, ni ellas, las mujeres, sueñan con tener la figura tuneada de una vedette. En lugar de eso saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente o de una sonrisa iluminada por la experiencia.

Hoy la gente de 50 60 o 70, como es su costumbre, está estrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE, antes los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son, hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben. La gente de 50, 60 y 70 de hoy celebra el Sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo…hacen planes con su propia vida, no con la de los demás. Quizás por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los del siglo XXI.

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En la historia política institucional, particularmente en lo que a la democracia local se refiere, los Cabildos Abiertos son reconocidos como un espacio de importancia institucional, con gran capacidad de influencia y prestigio. Para el Prof. José Luis Villegas, en su obra Doscientos años del Municipalismo, esas instancias locales fueron en América un instrumento con fines políticos, que contribuyeron de manera efectiva en la transformación del dominio español a la república independiente.

El autor señala que estos espacios fueron útiles para el ejercicio de la libertad política. Con el paso del tiempo, fueron desarrollándose a figuras que si bien mantenía su espíritu incluyente, su activación era previa citación, y servía para la reunión de un grupo determinado de actores de la ciudad.

Los riesgos que supone para la institucionalidad local la Asamblea Nacional Constituyente convocada inconstitucionalmente por el presidente Nicolás Maduro, ha impulsado que algunos gobiernos locales reivindiquen la figura del Cabildo Abierto, por considerarlo un espacio institucional con fines políticos para reivindicar en tiempos difíciles el ejercicio de las libertades políticas, con lo cual se rescata esta figura institucional.

No estamos en 1810, cuando un Cabildo Abierto impulsó la renuncia de una autoridad pública, pero estamos en un tiempo histórico en el cual aquel modelo de organización territorial, llamado Municipio, está en riesgo de ser sustituido por otra forma de ordenación del territorio que impone todo un nuevo modelo político, social y económico, ajeno a nuestra tradición histórica republicana y contrario a los valores y principios de la Constitución vigente.

En los últimos 3 meses, distintos Municipios del país han asumido ese espacio reconocido constitucionalmente como un mecanismo para la reflexión sobre los riesgos y el engaño que supone la convocatoria del Presidente Maduro a una Asamblea Nacional Constituyente, pero además ha servido para que autoridades y sociedad civil, unan sus voces en reclamo y rechazo a esa supuesta Constituyente.

El Municipio Libertador, del estado Mérida, asumió la tarea de darle contenido y sentido histórico al Cabildo Abierto que convocó el pasado 19 de abril, en principio como un acto formal en la agenda por conmemorar el llamado Primer Grito de Independencia de 1810, pero además, sirvió de espacio institucional para promover la aprobación de una Proclama Republicana en respaldo a la democracia, la libertad y la unidad nacional.

En esa Proclama Republicana, se destacó el orgullo de los merideños por sentirse “herederos de quienes en 1810 siguieron el camino trazado por los Comuneros de Mérida quienes 29 años atrás encabezaron el poderoso movimiento popular de desobediencia civil desde San Antonio del Táchira hasta Mérida”.

A través de esa Proclama los merideños se comprometieron a expresar su voluntad de luchar sin descanso para preservar la independencia de Venezuela; para que se respete la soberanía popular, representada en la integración de las distintas ramas del poder público; garantizar el progreso permanente de la sociedad; eliminar las desigualdades que hoy ofende la dignidad humana y lograr el pleno funcionamiento de la democracia mediante la completa libertad de todos los venezolanos.[1]

Otro Cabildo Abierto, tuvo lugar un 7 de mayo 2017, en esta oportunidad en el Municipio Urbaneja del estado Anzoátegui, que logró aprobar un Acuerdo en rechazo a la Constituyente.[2]

El 9 de mayo de 2017, varios Municipios celebraron Cabildos Abiertos, uno de ellos fue el Municipio Iribarren, estado Lara, desarrollado en las inmediaciones del Palacio Municipal, que sirvió de marco para rechazar la Constituyente y los amparos intentados contra el Alcalde. Según información pública, ese mismo día, el Municipio Palavecino, estado Lara, también realizó su Cabildo Abierto en la avenida La Mata.[3]

Por su parte, el Municipio San Cristóbal, estado Táchira, realizó efectivamente el 9 de mayo 2017 su Cabildo Abierto, en una Plaza pública y de manera unánime, autoridades y vecinos, rechazaron la Convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente e invocaron el compromiso de ejercer el artículo 350 de la Constitución vigente[4].

El 10 de mayo se registró otro Cabildo Abierto, en este caso en el Municipio Maracaibo, en el cual se destacó la participación del Profesor José Enrique Molina, quien calificó la Constituyente como una “navaja que quiere cortar el hilo constitucional”.[5]

Ese mismo 10 de mayo las autoridades municipales de 4 de los 5 municipios que forman parte del Distrito Metropolitano, se reunieron y con la presencia de vecinos rechazaron la Convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, luego de varios argumentos allí presentados, a través de un Cabildo Abierto celebrado en el Anfiteatro del Municipio El Hatillo[6].

En el caso de Valencia, en el estado Carabobo, dos espacios se autoproclamaron Cabildos Abiertos, uno presidido por el Alcalde del Municipio Valencia, realizado el 9 de mayo de 2017[7] y el otro impulsado por los concejales del chavismo, quienes expresaron el respaldo a la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de mayo de 2017[8].

Por último, nuevamente en el estado Mérida, específicamente en el Municipio Alberto Adriani, se registró un Cabildo Abierto el 23 de junio 2017 con la finalidad de debatir junto al pueblo las consecuencias de la Asamblea Nacional Constituyente[9].

No estamos en el año 1810, los Cabildos Abiertos ya no tienen la fuerza y el prestigio que tuvieron en los orígenes del municipalismo en Venezuela, tan es así, que la poca cobertura mediática a estos pronunciamientos, así como la dificultad de acceder a las Proclamas, Acuerdos o Conclusiones de cada uno de los Cabildos realizados, pone en evidencia la poca influencia política que hoy tienen esas instancias.

La amenaza que supone la Constituyente sobre la existencia misma del Poder Público Municipal y sobre la vigencia de los valores, principios y garantías constitucionalmente reconocidos, han empujado a distintos gobierno locales a reivindicar al Cabildo Abierto como mecanismo institucional de participación, a los fines de abordar la inconstitucionalidad de la Constituyente y expresar de manera formal el rechazo a la misma.

Frente al supuesto que el gobierno se imponga y logre conformar algo que pretende ser una Constituyente, los Cabildos Abiertos, aparecen como una figura histórica, como instrumentos políticos, para invocar de manera institucional los artículos 333 y 350 de la Constitución, a los fines de desconocer una Asamblea Nacional Constituyente convocada e impulsada fuera del marco constitucional vigente. La Constituyente hoy representa al Emparan de 1810.

[1]EL UNIVERSAL. Merideños firmaron proclama republicana para fortalecer la democracia. 19 de abril de 2017. Online en: http://www.eluniversal.com/noticias/politica/meridenos-firmaron-proclama...

[2]Primero Justicia. Lecheria dio un No rotundo a Constituyente. 7 de mayo de 2017. Online en: http://www.primerojusticia.org.ve/cms/index.php?option=com_flexicontent&...

[3]El Impulso. Aprobadas por unanimidad conclusiones del cabildo abierto en Lara. 9 de mayo de 2017. Online en: http://www.elimpulso.com/noticias/regionales/fotos-aprobadas-por-unanimi...

[4]Táchira24horas.com.ve. En Cabildo, concejales y vecinos de San Cristóbal, rechazaron Decreto a la Constituyente Comunal. Mayo de 2017. Online en:http://tachira24horas.com.ve/tac24/?p=16567

[5]Quepasa.com.ve Zulianos dijeron presente al Cabildo. 10 de mayo de 2017. Online en: http://www.quepasa.com.ve/politica/zulianos-dijeron-presente-al-cabildo/

[6]Versiónfinal.com. Cabildos Abiertos cumplieron su objetivo en todo el país. 10 de mayo de 2017. Online en: http://versionfinal.com.ve/politica-dinero/cabildos-abiertos-cumplieron-...

[7]Caraboboesnoticia. Mud-Carabobo y Alcaldía instalaron cabildo abierto sobre la Constituyente. 9 de mayo de 2017. Online en: http://caraboboesnoticia.com/mud-carabobo-alcaldia-valencia-instalaron-c...

[8] http://www.fernandonunez.com.ve/2017/05/11/concejales-de-valencia-inicia...

[9]Entornointeligente. Poder Público Municipal realizó Cabildo Abierto para debatir sobre las consecuencias de la Constituyente. 23 de junio 2017. Online en: http://www.entornointeligente.com/articulo/10168225/Poder-Publico-Municipal-realizo-Cabildo-Abierto-para-debatir-sobre-las-consecuencias-de-la-constituyente-23062017

PolitiKa UCAB, 30 de junio 2017

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José Rosario Delgado

La encadenada bocota de los capitostes del régimen gritan a los cuatro vientos que Venezuela tiene las más grandes reservas petroleras y gasíferas del planeta, una colosal cantidad de hidrocarburos envidia de Estados Unidos y por eso quieren invadirnos, pisotear nuestra soberanía para robarnos los recursos naturales y cogérselos para ellos en el nombre del Imperialismo Yanqui, para lo cual se alió con la apátrida derecha venezolana y con la más rancia y chupasangre oligarquía criolla. ¡‘Na guará!

Cuando estos imbéciles que nos desgobiernan hablan creen que la gente se está comiendo sus cuentos porque sienten a una nariceada y tarifada audiencia gritar y aplaudir a rabiar, más por arrechera que por entusiasmo; aplaudir es una de las tantas maneras de decirle a alguien que se calle y de celebrar la paca de inútiles billetes que abomban los bolsillos de unos cuantos prosélitos alebrestados que no por arreados están emocionados; se sabe que muchas concentraciones se nutren de gente espirituosamente resteada con el mitin.

Bueno, cuando un gobierno es incapaz de distribuir el gas doméstico entre los componentes de su pueblo, no digamos directo, por tubería, sino en peligrosas bombonas de tiempo, es incapaz de toda otra cosa que pudiera traerle beneficios a su gente; toda la vida los venezolanos se surtieron de bombonas en cualquier parte, en cada esquina, con servicio prestado por pequeñitas mini empresitas privadas, de inversión particular, a la mano con una sencilla y barata llamada telefónica. Ahora cuando el “el petróleo (Pdvsa) es de todos” el gas es de nadie porque hasta la revolución se quedó sin el gas que la impulsaba.

Las inmensas colas que observamos y donde nos observan para adquirir un cilindro de gas doméstico, además de largas y bajo solazos y aguaceros, son de varias horas, días, semanas y hasta meses, lo cual es un atropello de Estado en contra de la población que no puede disfrutar ni pagando caro, costoso en dinero y en pérdida de tiempo, condenada al indignante atropello y maltrato que funcionarios o empleados le dan, como si se trata de una limosna y no de un derecho a tener calidad de vida.

La revolución que no puede miccionar insiste en defecar con la asamblea nacional prostituyente que ni ellos mismos desean. Un régimen totalitario que no le da comida a su pueblo y, además, le impide calentar la que pudiera conseguir en sus diarias peripecias, es un fracaso total y no debería estar creando artimañas y subterfugios para perpetuarse en el poder. Una dictadura que no halla cómo distribuir el combustible que mueve y alimenta al país debería, de una vez por todas, entregar el gobierno antes de que ocurra otra forma de catástrofe, tal como lo advierte la Jefa del Ministerio Público, órgano garante del Estado de Derecho, incluido el derecho a trabajar y a comer…

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Cardenal Baltazar Porras Cardozo

El sugerente título está tomado de un artículo del teólogo español Olegario González de Cardedal, quien a su vez lo toma de “un humilde, verdadero poeta y novelista” llamado Alfonso Albalá quien reflexionó sobre el fantasma de la guerra que causó divisiones y que décadas más tarde seguía rondando sobre la mente de los españoles. Estimo que nos viene bien a todos los venezolanos en esta hora menguada de la convivencia social vernos en el espejo de situaciones similares. Me tomo la libertad de transcribir algunos párrafos y glosar en referencia a nuestra realidad local.

“Si las mociones de censura fueran reales exámenes de conciencia serían un eficaz instrumento para dirigir la mirada a los fondos subterráneos de nuestra conciencia social, moral y política, para enfrentarnos con los impulsos profundos de los que nacen y se alimentan nuestras acciones en el día a día, y de los que raras veces somos conscientes”. Preguntémonos qué valores y qué temores están detrás de la conciencia moral de quienes nos dirigen.

“Las grandes preocupaciones que movían y conmovían las conciencias eran la paz, la convivencia, la reconciliación y la concordia”. Son los mismos conceptos vacíos de contenido que se nos vende, una sesgada constituyente que pretende cerrarle el paso a todo pensamiento y acción distinto al de quienes la proponen como salida de la crisis. Se necesita curar las heridas profundas que deja el uso indebido y abusivo del poder y de las armas que dejan heridas abiertas en el alma de los venezolanos. Hay que “saltar sobre ellas al futuro: un futuro común, en un estado social y democrático de derecho”.

“El pasado puede ser siempre alma para el presente pero nunca puede ser arma con la que se quiera resolver problemas contemporáneos que son reales pero cuya solución debe nacer de una actitud de justicia a la vez que de contrición y perdón”. “Pero si se me preguntara cual es el signo más grave que veo yo en nuestra convivencia social, diría que es la aparición del odio en palabras y acciones. Odio a personas, a grupos y a las instituciones que los representan”. “Se intenta recomenzar la historia como Adán en el paraíso, para dar por supuesto que es necesario un cambio total, proponiendo no una reforma de pequeñas cosas sino una revolución, que traería el bienestar, la justicia, la felicidad… quienes lo ejercen lo que pretenden es la voluntad de eliminación del otro”.

“No todo es política ni la política lo es todo; hay muchas cosas sagradas, intocables e irrenunciables antes y después de ella. Las tres palabras paz, piedad, perdón, deben presidir el comienzo de todas las acciones y no solo ser recitadas al final ante los desmanes consumados”. Poner en remojo nuestras barbas cuando hemos visto las del vecino arde, nos debe devolver la cordura que nos falta ante la culpable irresponsabilidad de ciertas locuras. Es el camino que tiene que alimentar nuestra esperanza de que los días del odio no construyen los días de la paz.

bepocar@gmail.com

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Jose Luis Cordeiro

De acuerdo a la visión del “padre” de la Economía, Adam Smith, hay Estados “propios” y Estados “impropios”, según quien sea el dueño de los recursos de un país. En los países que tienen un Estado “propio” la riqueza (petrolera, o de cualquier otra forma) pertenece directamente a la población que luego paga impuestos. Los Estados “propios” sólo pueden ser ricos si sus ciudadanos también son ricos.

Trágicamente, Venezuela tiene un Estado “impropio” donde los recursos van directamente al gobierno. Es necesario reestructurar el Petro-Estado “impropio” y sincerar su relación con los ciudadanos. El problema es como el de un cáncer que hay que extirpar antes de que crezca más. Puede ser doloroso hacerlo, pero será aún más doloroso mientras pase más tiempo. El cáncer crece y con él la pobreza de la población sometida a un Estado “impropio”. ¡Hay que extirparlo y cuanto antes mejor!

Hay que devolver la prioridad a los ciudadanos en un Estado “propio”, a los estudiantes en las escuelas, a los pacientes en los hospitales. Un Estado “propio” debe ocuparse del verdadero bienestar de sus ciudadanos, quienes deber ser los dueños de los recursos nacionales.

Apoyo de los líderes
La desestatización y democratización del petróleo, mediante la entrega directa de acciones y dividendos del petróleo a todos los ciudadanos, es un proceso técnicamente viable, pero que necesita del apoyo de los líderes y, aún más importante, del convencimiento popular. Venezuela requiere una verdadera nacionalización del petróleo, es decir, que el petróleo ahora expropiado por el Estado pase directamente a los nacionales. Necesitamos una nacionalización que revierta la terrible experiencia de varias décadas de estatización bajo un Estado “impropio”: la llamada nacionalización “chucuta” descrita por Juan Pablo Pérez Alfonzo. Ha llegado el momento de una nueva Venezuela en la que podamos decir con conocimiento y sentir con orgullo que “el petróleo es nuestro” y no del Estado.

www.Cordeiro.org

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Editorial Washington Post

La crisis política y humanitaria de VENEZUELA, que desde hace tiempo ha sido desesperada y letal, esta semana se inclinó hacia lo surrealista.

El martes, un helicóptero sobrevoló la Corte Suprema y el Ministerio del Interior, lanzando granadas y disparos. Nicolás Maduro lo calificó como un intento de golpe de Estado respaldado por Estados Unidos. Pero nadie resultó herido en el incidente y cuando el piloto del helicóptero -que resultó ser un policía que ha actuado como comando de policía en una película- y que aún no ha sido detenido por las autoridades, los líderes de la oposición se preguntaban, si esa acción habría sido orquestada por el Sr. Maduro.

Si es así, no sería sorprendente. La pandilla corrupta alrededor del presidente, que heredó el movimiento populista de izquierdista fundado por Hugo Chávez, está recurriendo a tácticas cada vez más inverosímiles para combatir un movimiento de protesta de masas que cuenta con el apoyo de la gran mayoría de los venezolanos. Ha lanzado toneladas de gas lacrimógeno a las marchas y protestas diarias, y ha disparado miles de balas, tanto de goma como reales: Al menos 78 personas han muerto desde que comenzaron las protestas en abril. Cinco murieron el miércoles.

El régimen ha detenido a más de 3.200 personas, muchas de las cuales han sido golpeadas y torturadas, según informan grupos independientes de derechos humanos. Más de 300 se enfrentan a juicios sumarios ante tribunales militares y a condenas de décadas de prisión. Mientras tanto, el Sr. Maduro está presionando con un plan para que una asamblea constituyente reescriba la constitución aprobada bajo Chávez. Probablemente eliminaría la Asamblea Nacional controlada por la oposición y convertiría a Venezuela en un régimen inspirado en el modelo de Cuba.

Cuando la propia Fiscal General del gobierno protestó contra la manifiesta ilegalidad de la reescritura constitucional y la represión brutal de las manifestaciones, el régimen le prohibió viajar y se dispuso a despojarla de sus poderes. Mientras tanto, el señor Maduro pronunció un discurso en el que prometió “ir a combatir” para defender al régimen. “Lo que no se pudo hacer con los votos, lo haríamos con las armas”, dijo.

Se podría pensar que el fantasma de la guerra civil en un importante país productor de petróleo de más de 30 millones de personas finalmente llamaría a sus vecinos democráticos a la acción. Pero América Latina permanece en gran medida paralizada ante el caos de Venezuela. La semana pasada, un grupo de países liderados por México trató de aprobar una resolución en la Organización de Estados Americanos pidiendo el establecimiento de un grupo de contacto de naciones para negociar una solución pacífica, incluyendo elecciones libres y la liberación de prisioneros políticos. Fracasó, gracias a la oposición de un puñado de clientes venezolanos, incluyendo una pequeñas naciones caribeñas sobornadas por Caracas con petróleo a descuento.

No ayudó a que el Secretario de Estado Rex Tillerson estuviese ausente de la reunión de la OEA, prefiriendo centrarse en el boicot de Qatar por parte de otros estados árabes. Si bien la administración Trump ha actuado esporádicamente sobre Venezuela, imponiendo sanciones a algunas figuras del régimen y emitiendo declaraciones, parece que no tiene estrategia para abordar la crisis más importante en el hemisferio desde las guerras centroamericanas de los años ochenta.

Estados Unidos no puede rescatar a Venezuela, pero hay cosas que puede hacer para presionar al régimen: más sanciones contra individuos y entidades involucradas en la represión; la difusión de información sobre la participación de líderes del régimen en el tráfico de drogas y otros tipos de corrupción; presionar a los estados del Caribe y a Cuba. Paralizarse, mientras que el Sr. Maduro anuncia de manera inflamable “combates” no debería ser una opción.

Por el equipo editorial del Washington Post | Traducción libre del inglés por lapatilla.com

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