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Opinión

Jesús Elorza G.

Muy circunspecto, subió Nicolás al escenario del Teresa Carreño para sorprender a todos sus milicianos seguidores, al sentarse frente a un piano de cola que allí estaba colocado.

.¿Qué va a hacer el camarada? Se preguntaron todos.

-Además, de manejar autobuses ¡Toca piano! Que arrecho es el camarada, dijo otro.

Sin dar ningún tipo de explicaciones, Nicolás traqueo sus dedos y comenzó a deslizar suavemente sus manos sobre las ochenta y ocho teclas. Se paseaban sus dedos por las 36 negras y las 52 blancas como todo un profesional.

-Que bien afina, dijo uno de sus gurdas espaldas.

-No sabía que a mi camarada le gustaba el Pianoforte, dijo otro.

-¿Qué sinfonía ira a tocar? Se preguntó uno de sus edecanes.

Cuando al fin, el novedoso y sorpresivo pianista logro producir sonidos durante diez minutos consecutivos, los milicianos y enchufados presentes en el acto pasaron del asombro a la duda. Nadie entendía los sonidos sin armonía que se escuchaban en la sala. Aquello parecía el choque de latas vacías porque sonaba como un perolero.

El maestro de ceremonias, para salir al paso, agarro el micrófono y pidió un fuerte aplauso para el concierto ejecutado por el ahora Pianista de la Revolución.

Clap, clap, clap fueron escuchados en el salón y no eran bolsas de comida. Acto seguido, los camaradas del programa televisivo Zurda Konducta, procedieron con su característico jalabolismo, a entrevistar a las personas para conocer de ellos su impresión del concierto.

-El Enchufado de la Cultura, con cara de satisfacción expreso que la actuación de su comandante Nicolás, le hacía recordar a Juan Sebastián Bach al tocar El Solo de Clave.

-El Enchufado de Educación, dijo haber visto en el performance del camarada a un nuevo Titán de las Blancas y Negras.

-Paganini, se quedó corto. Los Trascendentes de Nicolás son muy superiores y eso que no lo vi utilizando los pedales del piano, señalo el Ministro de Educación.

-No quiero aparentar que soy un estudioso de los pentagramas y las notas musicales, dijo el Ministro de la Defensa. Pero, como conocedor y admirador del Fascismo Hitleriano, debo señalar que Nicolás con esta actuación es la propia reencarnación de Joseph Goebbles, Ministro de Propaganda de Hitler, quien fue también un brillante ejecutor no solo de judíos sino también del piano.

Cuando, los camaradas de Zurda Konducta vieron que habían alcanzado los más altos niveles de alabanzas, decidieron darles paso en sus entrevistas a los milicianos de los consejos comunales.

-A mi me pareció, que el pana Nico, ha debido presentarse con su Liqui-liqui de levita para parecerse a Liberace en esta tremenda actuación, dijo Pedro dirigente de Los Tupamaros.

-El representante del 23 de Enero, en ritmo de clave, hizo énfasis en la similitud de Papo Lucas con el camarada Nicolás. No tanto por como toca el piano sino por los bigotes.

- Ha debido tocar Muñeca para que lo comparáramos con Eddie Palmieri.

Todos ustedes están equivocados, grito uno de los milicianos, que ya estaba prendío con media botella de ron que se había empujado él solito. Ese camarada, cuando toca y canta Cons-ti-tu-yen-te Co-mu-nal, al derecho y al revés, se parece al Profesor Rui-Ra, famoso personaje creado por Billo Frometa. Y como Goebbles, nos repite ese embuste mil veces para ver si lo transforma en verdad. Pero que va pana, lo que le sale interpretar para que todo el pueblo pueda celebrar es UNA FUGA EN RE MAYOR.

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¡Fascistas, apátridas, lacayos, escuálidos!!
¡A la derecha hay que exterminarla!!
¡Pagarán con cárcel hasta el último centavo que se robaron!!
¡Corruptos, narcotraficantes, traidores!!
Estas expresiones sobresaturadas del más profundo odio, unidas al crecimiento exponencial de la crisis que estamos padeciendo, me hacen presentir que estamos a un pasito de una nueva revuelta armada, por no llamarla guerra civil. Y esto nada tiene de extraño; pues, en 187 años que llevamos de vida republicana, se produjeron en Venezuela 166 conflictos armados que paradójicamente culminaron en una mesa de diálogo y acuerdos mutuos, pero eso sí, después que el país había quedado social, económica, política, militar y moralmente destruido, acabado y escoñetado de norte a sur y de este a oeste.
Y aquí estamos, sin aprender la lección y preparándonos para llevar a “feliz término” la revuelta armada número 167; en consecuencia, vayan estas recomendaciones que presumo podrían contribuir a evitar la posibilidad de la trágica ocurrencia de un fratricidio.
RECOMENDACIONES
1).Reconsiderar la convocatoria a una Constituyente.
2).Diseñar un proyecto de país con la participación activa de todos los sectores representativos de la sociedad venezolana.
3).Convocar a elecciones previamente autorizadas por una enmienda constitucional.
4).Promulgar una ley de amnistía general que entre en vigencia inmediatamente después de conocerse los resultados de las elecciones.
5).Acordar, que independientemente de quien gane las elecciones, el plan de gobierno a cumplirse debe tener como base fundamental, el proyecto de país sugerido en el punto número dos (2) de este escrito.
Ahora bien, todos estos comentarios amigas y amigos en Facebook, porque aunque estoy consciente de lo limitada de mi área de influencia, considero un deber haber planteado esta advertencia.
Para concluir, ojala que Dios y la Virgen de Lourdes de Villa de Cura, mi pueblo, les den sabiduría a estos señores para que resuelvan sus contradicciones dialécticas y luego nos pongamos a convertir este país en la tierra donde todo sueño, será posible.
Finalmente: Dios Bendiga a Venezuela.

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Arnoldo José Gabaldón

Discurso al recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Católica Andrés Bello. Caracas, 6 de junio de 2017

Empiezo por confesar que a lo largo de mi ya larga vida, no he recibido un galardón que me haya generado tanta alegría y honda emoción, como el que nos congrega hoy. Es el más alto reconocimiento que me hace la Universidad, a quien tanto le adeudo: mi formación profesional básica, el inicio de mi ejercicio docente y una relación permanente y fructífera de más de medio siglo.

Me hubiese gustado mucho estar acompañado en esta ocasión por mis padres, modelos en mi vida, pero ambos están muertos. También hubiese disfrutado inmensamente estar acompañado por todos mis hijos, mas solo ha sido posible que una de seis este presente, Sonia y sus dos hijos, ya que los restantes son integrantes de la triste diáspora, a que están forzados los venezolanos. Me siento muy feliz de que me acompañe mi esposa Graciela Flores, quien han sido mi estimulo permanente y constante colaboradora. Igualmente, todos mis familiares y amigos que están hoy presentes.

Estoy profundamente agradecido al Rector Padre José Virtuoso y al Consejo Universitario, quienes aprobaron otorgarme este Doctorado Honoris Causa. Mi agradecimiento, igualmente, a la Decana de la Facultad de Ingeniería Ing. Susana García y al grupo de profesores encabezado por el Ing. Joaquín Benítez Maal, quienes promovieron el que se me otorgase esta altísima distinción. Muchas gracias, además, al Profesor Benítez por la muy generosa y bien elaborada semblanza que ha hecho de mi persona y que me ha dejado conmovido.

Considero que en ocasiones tan solemnes, hay que abordar temas que sean relevantes para una audiencia amplia, pero que además forzosamente, tengan un significado personal. Mis palabras en esta oportunidad estarán enhebradas por: Un itinerario entre dos dictaduras. Es un poco el curso que ha seguido el país durante mi vida y del cual he sido testigo; recorrido existencial entre lo negativo y positivo, que me ha dejado satisfacciones e inquietudes; lecciones aprovechables, especialmente para los más jóvenes y algunas reflexiones que deseo compartir. En ese itinerario iré tejiendo comentarios y me toparé con diversas situaciones.

I

Nací en un hogar en que se hablaba mucho de política. Mis dos abuelos habían padecido la dictadura del General Juan Vicente Gómez. Oía de las tribulaciones de las abuelas por ver libres a sus esposos. Se hablaba de esos tiempos sombríos y muy tristes, para terminar siempre por ensalzar el valor de la libertad y el compromiso de trabajar por el país, pensando en el interés público. Los temas de conversación en mi hogar eran siempre los serios problemas nacionales y como superarlos. El paludismo era uno de ellos y mi Madre solía decir que en mi casa no se hablaba sino de la malaria, de cómo exterminar más eficientemente los zancudos transmisores de esa terrible enfermedad. No podía haber espacio para el pesimismo, ni el egoísmo.

A los 12 años tuve que sepárame del hogar paterno, en Maracay, pues mi Padre muy preocupado siempre por la buena educación de sushijos, había decidido que yo debía ingresar al mejor Colegio de Caracas, el San Ignacio de Loyola. ¡Tamaño cambio para un joven de provincia!

En la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, me correspondió estudiar todo el bachillerato en ese Colegio y comenzar mi carrera universitaria de ingeniería en la Universidad Católica Andrés Bello.

Desde adolecente y seguramente por lo que oía en mi hogar, sentía fuertes pasiones en contra de los gobernantes déspotas y deshonestos. Y debo reconocer también, que veía con mucha antipatía las expresiones favorables al régimen de algunos de mis profesores y compañeros, tanto en el Colegio como en la Universidad. Pero para compensar, fui beneficiario de una excelente educación jesuítica, cuyo objetivo primario era crearles a los jóvenes valores y buenos hábitos. En primer lugar, el de la autoexigencia: cada vez estar impulsados a exigirnos más. A no quedarnos conformes con lo que podemos dar. Inoculado ese virus en cada ser, no hay reto insuperable, ya que siempre estamos movidos a exprimirnos las mayores energías, aprovechando mejor el potencial de cada quien. La educación que logra sembrar ese hábito en los jóvenes, les asegura el éxito permanentemente.

En ese tiempo se le tenía terror por su perversidad, a la Seguridad Nacional, la policía política del régimen. Muchos jóvenes conocidos y algunos familiares, fueron sus víctimas. No obstante, pude vencer el miedo y salir alguna madrugada a distribuir propaganda subversiva en barrios humildes del oeste, durante los últimos años de la Dictadura. Por ello admiro tanto, a esa legión de valientes jóvenes que en la actualidad arriesgan gravemente sus vidas, protestando en las calles contra el régimen.

Cuando era estudiante de ingeniería me llegue a plantear, que al graduarme no podría vivir bajo un régimen de oprobio como el que sentía gobernaba a Venezuela. Dado que tenía una vocación temprana por la especialización en ingeniería hidráulica, fije mis ojos en México para migrar al graduarme y trabajar allá, porque en ese país había libertad y se le concedía mucha importancia a las obras de regadío, que por razones climáticas eran indispensables para la agricultura y poder alimentar la población.

Por mi propia experiencia, entiendo perfectamente la migración masiva que ha ocurrido durante los últimos años. A los jóvenes llenos de ideales y aspiraciones de progreso personal, se les hace insoportable un ambiente como el que afecta a Venezuela en el presente. De niño recuerdo mucho oír hablar con admiración a mis padres, de la pléyade de profesionales republicanos españoles, que huyendo de la dictadura Franquista migró a Venezuela a trabajar infatigablemente por su nueva patria. Aportaron junto a otros inmigrantes europeos, principalmente italianos y portugueses, que vinieron después de la Segunda Guerra Mundial, un talento extraordinario para mejorar las condiciones de vida de los venezolanos. Ojala el día de mañana se hable con la misma simpatía y respeto, del crecido contingente de admirables venezolanos que fueron a contribuir con su trabajo al desarrollo de otros países. Eso compensaría nuestra pena de verlos aventados a otras latitudes.

El 21 de noviembre de 1957 me toco protestar en la Universidad como estudiante contra el despotismo. ¡Qué soberbia imagen guardo del esbelto Rector Padre Pedro Pablo Barnola, quien observaba de lejos la protesta con ojos alertas y cuando pudo apreciar la infiltración de los esbirros de la Seguridad Nacional, los increpo a abandonar el patio de la Universidad, exponiéndose personalmente como todo un valeroso caballero, que lo era!

II

Felizmente el 23 de enero de 1958, uno de los días de los cuales guardo recuerdos indelebles, cayó la Dictadura y de la noche a la mañana cambió mi panorama familiar, cuando todavía no me había graduado de ingeniero, profesión de la cual me siento orgullosísimo. Al hacerlo en 1960, como integrante de la Promoción Santiago Vera Izquierdo, excelso Decano fundador de la Facultad de Ingeniería, tenía muy claro que mi ruta era estudiar aún más, crecer profesionalmente y trabajar para el Estado, como lo hacía mi padre y otras personas a quienes admiraba mucho. Otros de mis compañeros adoptaron el camino del ejercicio privado de la profesión, dedicación también muy respetable y otros menos ingresaron a la política partidista. En ese tiempo nunca paso por mi mente que el país podría volver atrás y adoptar un camino de regresión nacional.

En esta etapa de la vida, estoy obligado a comentar mi experiencia como docente en las universidades Católica Andrés Bello, Central de Venezuela y Simón Bolívar, a la cual dedique el más largo tiempo y tuve el honor de haber sido designado Profesor Honorario. ¿Qué buscaba? ¿Qué encontré, que me ha generado tanta satisfacción? Tomo prestadas palabras del Dr. Pedro Grases (*)(1989): “enseñanza, que no se limita a transmitir conocimientos, sino que aspira a algo más profundo y transcendente: compartir con otras personas la devoción hacia lo que hemos dedicado nuestros afanes de todos los días: descifrar la verdad y comprender la belleza de las ideas y los goces en la creación intelectual” Esa constituye la motivación que algunos sentimos para dedicar valioso tiempo de nuestras vidas a la educación de jóvenes, que aspiramos lleguen a ser ciudadanos completos y buenos profesionales. A esos jóvenes les decimos, “no se alejen de su universidad, nunca dejen de amarla”, como exhorto en una ocasión, el distinguido científico y rector de la Universidad Autónoma de México, Dr. José Sarukhan.A la Universidad le corresponde formar profesionales preparados para que los países se desarrollen en todos los sentidos; para satisfacer las demandas de gente capacitada proveniente de los diferentes sectores sociales y económicos. Pero una Casa de Estudios que se limita a eso, no está cumpliendo con las exigencias de un mundo globalizado, cuyo desarrollo científico tecnológico y complejidad social, marchan cada vez más aceleradamente. En la actualidad, la Universidad debe ser la quilla de una armadura orientada a enseñar y a explorar mediante la investigación las nuevas fronteras del conocimiento, tanto en el área técnica, como en la social, pues es la conjunción de ambas las que pueden generar un genuino progreso en democracia. No deseamos la formación de robots altamente productivos, sino de ciudadanos integrales, que además de generar riqueza, se preocupen por su distribución, para que no exista tanta pobreza y sean cada vez más útiles a sus sociedades crecientemente confrontadas por nuevos problemas. Por eso esperamos los egresados de nuestra Universidad, que esa sea su orientación pedagógica. Esta es la esencia de la educación para el desarrollo sustentable.

En este tiempo que vengo relatando, después de superar la que consideraba sería la última dictadura, Venezuela contrariando un largo pasado de gobiernos militares y autocráticos, adoptó con alto consenso social el duro camino de desarrollar una cultura democrática y establecer gobiernos alternativos a través de procesos electorales libres. Cuando vemos retrospectivamente, apreciamos que complejo y difícil era el camino que intentábamos emprender, sobre todo con tan negativos antecedentes históricos.

No obstante, desde 1958 y hasta 1998, Venezuela se desarrolló económicamente, se creó gran movilidad social, se avanzó en la educación y en la salud y se construyó la mayor parte de la infraestructura física que hoy disponemos; se crearon nuevas ciudades de verdad, como el caso de Ciudad Guayana; se estableció un sistema nacional de orquestas juveniles, que sigue siendo motivo de orgullo nacional; con Funda Ayacucho quiso creársele al Estado la obligación de mantener un programa permanente de formación masiva de jóvenes en el exterior; Arabia Saudita, con un población similar a la nuestra, envía anualmente al extranjero 200.000 becarios. Creamos el primer ministerio que se ocupase del medio ambiente en América Latina. Todo esto además de otros muchos logros relevantes que sería prolijo mencionar.

¿Pero qué ocurrió al mismo tiempo con la mayoría de los estratos dirigentes de la sociedad? Se habituaron al progreso económico y al confort y descuidaron las instituciones y los valores éticos.

Cuando me designaron para integrar primero, y luego para presidir la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) en 1986, vi en aquello la oportunidad máxima para alimentar la pasión de construir una Venezuela institucionalmente mejor. Soñamos mucho. Y, disponíamos de buenos elementos de juicio y la experiencia de un conjunto de venezolanos distinguidos y de posiciones políticas y académicas muy diversas, pero todos comprometidos con lograr un Estado más eficiente y democrático. Propusimos muchas reformas. Más, allí nos topamos con un serio obstáculo societal: el propio gobierno que nos había designado y las elites del país, se habían hecho mayormente refractarias al cambio. Tuve la percepción que el grueso de la capa dirigente no estaba preparada para continuar un camino de ascenso como el que habíamos recorrido desde 1958 .¿Qué difícil es lograr consenso, para acompasar el progreso con reformas institucionales, al ritmo que exige una colectividad? En eso consiste precisamente el proceso de modernización.

III

Unos años después de 1999, encontramos que el país en su discurrir histórico, ha seguido una trayectoria parabólica. Nos elevamos cuando adoptamos la senda de vivir en democracia, para después de llegar al vértice, descender en caída libre y terminar en manos de caudillos déspotas y atrabiliarios, que nos condujeron a una segunda dictadura. Hemos vuelto así al inicio del itinerario descrito y por eso he titulado este discurso: De una a otra dictadura.

Cuando suponía que había concluido para mi una vida productiva muy variada, pues aunque la mayor parte de ella estuvo dedicada al sector público y a la docencia universitaria, fui asimismo empresario privado de la consultoría ambiental y funcionario internacional, me he visto muy afectado espiritualmente durante las dos últimas décadas, al apreciar el grave retroceso de Venezuela, en todos los órdenes. No se trata de una crisis política o económica exclusivamente, sino de una caída que tiene múltiples y preocupantes dimensiones.

No hay que confundir el estancamiento económico, por el cual han pasado muchos países en algún momento de su historia, especialmente los que están atados a la volatilidad de un mono producto de exportación, con los síntomas de un retroceso societal. Sabemos que los primeros obedecen a ciclos económicos que son superables a través de políticas públicas acertadas; los segundos exigen por lo general cambios culturales y de conducta y un intenso esfuerzo colectivo, orientado sostenidamente en una dirección predeterminada.

Ahora bien, ese proceso de declinación no se inició con el presente régimen. Éste es un síndrome de él, como han expuesto diversos analistas. Las horrendas verrugas de ineficiencia, irresponsabilidad, corrupción, despotismo, insensibilidad social y el violento ensañamiento de sus fuerzas de orden público, que han aflorado como sus características más conspicuas hoy, se venían gestando desde antes. Pero han llegado ahora a su clímax y por eso nos resultan

intolerables, siendo urgente por lo tanto conducir un profundo cambio político. Pero hay que alertar: ese cambio aspirado por las grandes mayorías, no arrojará resultados positivos, si al mismo tiempo no se actúa sobre las causas del fenómeno esbozado.

Estas son las tristes realidades y dilemas que a la sociedad venezolana le toca confrontar en el presente. Y en tal contexto nos cabe plantearnos ¿si acaso existen bases para sustentar algunas esperanzas de cambio positivo?

Después de reflexionar mucho, diría que sí, pero ello debemos abordarlo con razonable prudencia, para no crear falsas expectativas o inducir a pensar que la hazaña será fácil. En 1968, estalló la revolución juvenil del mayo francés y sus ambiciosas aspiraciones de cambio atropellado eran recogidas en el slogan: “seamos realistas, pidamos lo imposible”. Esa figura sigue transitando por el mundo. Pero a nosotros, más entrados en años y experiencia, nos corresponde ahora proclamar: “seamos realistas, pidamos lo posible”.

¿Cuáles son las bases para decir que si hacemos un gran esfuerzo colectivo podremos salir adelante? Veamos.

Tenemos una sociedad civil que comienza a dar signos de querer movilizarse para tiempos de cambio. Los testimonios que nos están dando los adultos y jóvenes rebeldes, son además de admirables, inconfundibles. Una Sociedad Civil, a quien Vaclav Havel llama “el poder de los sin poder,” para indicar su enorme potencial de cambio, cuando llega a forjar amplios consensos sobre objetivos relevantes y es orientada por verdaderos líderes, puede lograr transformaciones realmente extraordinarias.

Pareciese además, que en esa sociedad civil tiene aceptación la necesidad de adoptar reformas económicas importantes, que apuntan a corregir los insostenibles desbalances que el régimen ha causado con su obsoleto modelo. Pero hay que tener conciencia que construir una economía social de mercado como es deseable, chocará frontalmente con la cultura rentista tan arraigada en los venezolanos en todas sus clases sociales. Este será otro obstáculo singular que como sociedad tenemos que vencer. Como factor muy positivo a nuestro favor tenemos el que no se ha perdido todavía la propensión social a vivir en libertad y en un sistema democrático, y ese es un antídoto muy importante para luchar contra el despotismo imperante.

¿Cómo puede esperarle un destino lamentable a un país con tan exuberantes recursos naturales de todo tipo: agua, energía, aceptables extensiones de buenas tierras para la agricultura y clima tropical, entro otros? Lo que nos hará falta dentro de un proceso de reconstrucción nacional, es aprovecharlos con políticas públicas más inteligentes, creativas y bien instrumentadas.

Aun contamos con un sector privado productivo, que aunque muy averiado, puede reaccionar favorablemente ante una mejor conducción política y ser protagonista de un verdadero proceso de recuperación económica.

Tenemos una iglesia unida y bien liderada que puede coadyuvar mucho al desarrollo espiritual y material de la población.

Existe una buena disposición ciudadana a la participación social, indispensable para mejorar el desarrollo humano. Poseemos una infraestructura física que podemos rescatar, e igual hacer con las instalaciones de la industria petrolera, que han sido tan mal manejadas y mantenidas en los últimos tiempos. La industria petrolera nacional, puede volver a ser una importante palanca de desarrollo, si la abrimos decididamente al capital privado nacional y foráneo.Y lo que es más importante, seguimos teniendo buen talento nacional, ya que no todo se nos ha fugado y hay razonable posibilidades de que algunos de los que se han ido regresen a su patria, si son atraídos con estímulos apropiados.

Señoras y señores: Lo que nos hace falta ahora es recuperar el espíritu nacional. Sacar provecho de las experiencias adversas que hemos sufrido. De esta crisis tan profunda, tenemos que extraer lecciones útiles. Replantearnos nuestras propias conductas individuales y colectivas. Apartar los malos hábitos creados por la cultura rentista. Y añorar un liderazgo luminoso y unido que ponga por delante los intereses de Venezuela, ante los propios.

Reitero mi gratitud a las autoridades de la Universidad Católica Andrés Bello, quienes han hecho posible este magnífico acto, que me ha llenado de felicidad.

Muchas gracias.

(*) Discurso del Dr. Pedro Grases con ocasión de recibir el Doctorado Honoris Causa en la Universidad Metropolitana, Caracas, febrero 1989.

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Con voz propia

Hace 65 años un régimen dictatorial que presidía el acreditado civil ¡venezolano! Germán Suárez Flamerich: abogado, diplomático, docente universitario, llevado al cargo después del magnicidio del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud el 13 de noviembre de 1950, jefaturaba la Junta Militar, que conformaba con sus colegas Marcos Pérez Jiménez (MPJ) y Luis Felipe Llovera Páez. La Oposición liderada por Jóvito Villalba, de Unión Republicana Democrática (URD), promovió la sexta Asamblea Nacional Constituyente (ANC) con la consigna “Unidad Nacional”. En el proceso participaban además Copei y el oficialista Frente Electoral Independiente (FEI). Ausentes los inhabilitados Acción Democrática y Partido Comunista.

Cuando MPJ se enteró que los resultados no le favorecían, ordenó al Consejo Electoral que los alteraran. La dignidad privaba en la mayoría y renunciaron 11 de los 15 miembros, comenzando con el Presidente Vicente Grisanti. Fue reemplazado por Ricardo Mendoza y radio encadenada difundió boletín que ubicada al oficialismo en delantera.

En realidad URD, obtuvo 1.198.000 votos; seguido del FEI con 403.000 y COPEI, 306.000. Los sufragantes sumaban 2.116.136 y la fraudulenta ANC proclamaría a MPJ Presidente por 5 años.

El Ministro del Interior, Laureano Vallenilla Lanz anunció que fueron “invitados a abandonar temporalmente el país” Villalba y sus compañeros Luis Hernández Solís, Ramón Tenorio Sifontes, Humberto Bártoli, Víctor Rafalli, Raúl Díaz Legórburu y Jesús Alfonso Medina. Fueron embarcados en avión de Línea Aeropostal a Panamá. Suárez Flamerich en compañía de su esposa, despachado a Italia “a descansar varios meses”.

En junio de 1957 se creó Junta Patriótica conformada por Fabricio Ojeda, URD; Guillermo García Ponce, PCV; Silvestre Ortiz Bucarán, AD; y Enrique Aristeguieta Gramcko, Copei, único sobreviviente y en plena lucha.

Ahora en Revolución castrocomunista, imperante trilogía militar que conforman los camaradas G/J Vladimir (no el Lenin), Padrino López, Ministro de Defensa; M/G Antonio José Benavides Torres, comandante General de Guardia Nacional y M/G Néstor Reverol, ministro de Interior, Justicia y Paz, impulsan acciones del civil de dudosa nacionalidad Nicolás Maduro, quien en profesión se proclama chofer de bus. Es legado del comandante Hugo Chávez.

Ante creciente desprestigio la narco dictadura militar, sigue pasos de tiranía perezjimenista y convoca a ANC “ilegítima, inconstitucional y fraudulenta”. Opera con abierta complicidad del inmoral organismo electoral que preside la Tibisay Lucena, del Defensor del Pueblo y el aval del Tribunal Subalterno de Justicia presidido por un doble homicida y del cual forman parte otros 7 magistrados sancionados desde EEUU.

De la mafia se demarcó la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, quien además de acusar la ruptura del hilo constitucional, manifestó su rechazo a la ANC.

En este junio de resistencia a la criminal arremetida militarista régimen, con sobresalientes desmanes de la Guardia Nacional (GN) que en combinación con “paramalitares”, llevan hasta los asaltos personales, se da trágico balance. De 30 protestas diarias, pasan de 70 los asesinatos en su mayoría jóvenes; de 2 mil heridos. Y unos 500 presos a juzgar en tribunales militares.

Objetivo del narco régimen: suspender elecciones de gobernadores y alcaldes, disolver Asamblea Nacional y perdurarse en el mando.

Las esbozadas avanzadas invocan resistencia de sociedad civil para impedir a “troche y moche” la ANC, que con trampas tratan de imponer. ¡No pasarán!

Al MARGEN. Olvidamos desayuno con arepa o pan, porque no hay; yuca o plátano en almuerzo y cena, por alto precio. Con la narcotiranía, aumenta busca de comida en basura (Nelly Rangel)

jordanalberto18@yahoo.com.

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Desgraciadamente los nuevos gobernantes no llegaron con cultura democrática. De una vez anunciaron que no pensaban entregar el poder hasta no haber alcanzado los propósitos de un proyecto revolucionario nunca bien definido.

Uno de los principios más importantes del sistema democrático es el de la alternabilidad. La democracia supone que el pueblo, es decir, la suma de todos los ciudadanos, elige al gobierno. Si el gobierno lo hace bien y los ciudadanos están contentos, ese gobierno puede ser reelecto. El principio de alternabilidad permite que los electores con sus votos cambien al gobierno y elijan a un nuevo equipo para que dirijan la vida del país.

En Venezuela no existió mucha tradición de alternabilidad pacífica y civilizada hasta que llegamos al período democrático que se inició en 1958.

En 1964 por primera vez en la historia un presidente elegido en votaciones universales, directas y secretas, Rómulo Betancourt, le entregó el poder a su sucesor elegido también democráticamente. Cualquiera podría decir que esa alternabilidad era relativamente fácil porque se trataba del enroque de poder entre líderes de un mismo partido.

En 1968 un candidato postulado por la oposición al gobierno de Raúl Leoni ganó las elecciones por una mínima diferencia, Rafael Caldera y el gobierno del doctor Leoni y su partido respetando el principio de alternabilidad, acataron el veredicto popular y entregaron el poder pacífica y civilizadamente.

Los venezolanos le tomamos el gusto a ese principio y se repitió entre los dos partidos mayoritarios en el 74 y en el 78 y en el 83. Era una alternabilidad que se producía entre dos partidos de indiscutible compromiso democrático y respetuosos del orden constitucional. En 1998 gana las elecciones un oficial retirado de la Fuerza Armada que venía de liderar un intento de golpe contra la Constitución el 4 de febrero de 1992.

El gobierno democrático del presidente Rafael Caldera reconoció, como tenía que hacerlo, el triunfo de Hugo Chávez, y entregó el poder pacífica y civilizadamente.

Desgraciadamente los nuevos gobernantes no llegaron con cultura democrática. De una vez anunciaron que no pensaban entregar el poder hasta no haber alcanzado los propósitos de un proyecto revolucionario nunca bien definido.

Se trata simplemente de una ambición de poder y de perpetuarse en el gobierno por encima de la voluntad popular.

La última maniobra para ese propósito de perpetuarse en el poder contra la opinión de la mayoría de la población es la convocatoria, inconstitucional, de una pretendida Asamblea Constituyente que evidentemente fracasará como fracasó la maniobra de la dictadura de Pérez Jiménez con el plebiscito en 1957.

Seguiremos conversando.

@EFernandezVE

http://www.ifedec.com/category/articulos/eduardo-fernandez/

http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/opinion/eduardo-fernandez-alt...

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​José E. Rodríguez Rojas

En una operación de reciente data el Banco Central de Venezuela vendió bonos de PDVSA a Goldman Sachs, un banco de inversión del “Imperio”, a precios de gallina flaca, operación en la cual el banco estadounidense realizó pingues beneficios. Los bonos en cuestión habían sido negociados por PDVSA al Banco Central de Venezuela (BCV) en el año 2014 y se vencían en el año 2022, por lo cual estaban en manos del instituto financiero como un activo de la República.

Los bonos de PDVSA cuando se transan en el mercado no se venden al 100% de su valor, sino con un descuento que depende del riesgo de impago de la empresa. Estos bonos son atractivos por los elevados intereses que pagan, cerca de 30%, cuando otros países latinoamericanos pagan menos de 9%. Su atractivo proviene también de las elevadas reservas petroleras que PDVSA posee. Sin embargo, los problemas de flujo de caja (flujo de efectivo) de la empresa venezolana hacen de estos títulos una inversión de elevado riesgo, por lo cual tiene un fuerte descuento cuando se negocian en el mercado.

La venta a Goldman Sachs fue reportada y analizada por noticieros y publicaciones especializadas en el área económica, las cuales señalaron que los bonos tenían un valor de 2,8 mil millones de dólares y habían sido vendidos por 865 millones de dólares, lo cual equivale a un 31% de su valor. En este contexto, CNN Dinero entrevistó al Director ejecutivo de la consultora Ecoanalítica Alejandro Grisanti, preguntándole si era cierto que los bonos de PDVSA 2022 habían sido vendidos muy baratos. Grisanti respondió afirmativamente señalando que bonos de PDVSA similares a los transados en la negociación estaban siendo ofertados en el mercado con un 55% de descuento aproximadamente. En otras palabras, un inversionista poseedor de esos bonos podía obtener entre 44 y 45 centavos por cada dólar invertido en los bonos. En contraste, el PDVSA2022 objeto de la negociación fue vendido con un descuento de casi 70% obteniendo el BCV 31 centavos de dólar por cada dólar invertido en los títulos señalados. En consecuencia, comparado con los precios del mercado, el banco de inversión estadounidense obtuvo un descuento adicional del 30%. En cifras absolutas el descuento equivale a cerca de 364 millones de dólares que el Banco Central de Venezuela regaló al banco estadounidense. En ese sentido, uno de los aspectos que no se entiende es como un gobierno que acusa al “Imperio” de alentar una guerra económica en su contra, le regala a un banco de inversión del “Imperio” una millonada como la señalada.

La segunda pregunta que el presentador de CNN Dinero le planteó a Grisanti es por qué el gobierno negoció el PDVSA2022 por debajo de los precios del mercado. La respuesta de Grisanti es que se trata de un gobierno que está buscando financiamiento desesperadamente, que está enfrentando una crisis de gobernabilidad muy fuerte, fuertemente cuestionado por la población. La operación es reflejo de un gobierno muy débil, que se encuentra en una calle ciega de la cual no sabe cómo salir y al final lo que está es raspando la olla, endeudando al país. Como consecuencia de la negociación se transformó un activo en manos del BCV en una deuda, incrementándose la proporción de la deuda de PDVSA en manos foráneas. Venezuela está recibiendo 865 millones de dólares, unas migajas, frente a los 3640 millones de dólares que tendrá que pagar en los próximos cinco años. Por cada dólar obtenido, PDVSA va a tener que pagar 4,2 dólares, es decir, está cuadruplicando los pagos que tiene que hacer en los próximos cinco años.

La negociación generó una fuerte respuesta por parte de la Asamblea Nacional (AN), cuyo presidente Julio Borges dirigió una comunicación al CEO (gerente ejecutivo) de Goldman Sachs, señalándole que con la operación se estaba financiando a una dictadura que viola los derechos humanos. Además, señaló que la AN está discutiendo si en un futuro un gobierno democrático reconocerá la operación como legitima. Henrique Capriles, el excandidato presidencial de la oposición, se expresó en los mimos términos que Borges.

Goldman Sachs, en una comunicación dirigida a CNN Dinero expresó que “habían hecho la inversión porque creemos que la situación en el país debe mejorar con el tiempo, reconocemos que la situación es compleja y que Venezuela está en crisis. Estamos de acuerdo que la vida allí tiene que mejorar e hicimos la inversión porque creemos que así será”. Con todo lo criticable que puede ser la decisión del banco estadounidense, su comunicación es un mensaje de optimismo.

La operación develó las contradicciones de un gobierno que maneja un discurso socialista, anti capitalista y anti imperialista, el cual usa como una guayabera, se lo quita y se lo pone de acuerdo con las circunstancias. En el marco de estas contradicciones no tiene reparos, en su desesperación por conseguir recursos, de regalarle una millonada de dólares a un banco estadounidense e hipotecar al país, mientras la población padece penurias de toda naturaleza por la carencia de divisas para importar alimentos y medicinas.

Profesor UCV

Josenri2@gmail.com.

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En las últimas horas, los principales líderes de la Unidad democrática han evaluado la intención de Maduro de meter a Venezuela en la calle ciega de la guerra y la anarquía. El acuerdo alcanzado es Unidad y más Unidad, descentralizar y ampliar la protesta en todos los rincones del país, promover un amplio movimiento de unidad nacional, con la Asamblea, los gremios, la academia, los trabajadores, los estudiantes y la Fiscal General de la República al frente, en defensa de la Constitución. También debemos enviar un mensaje a la Fuerza Armada Nacional – no para que tome el poder – sino para que actúe como lo que debe ser: garante del Estado de Derecho.

La falsa constituyente que quiere imponer Maduro es inviable en lo jurídico y en lo político. El cambio urgente que reclama el país es indetenible. Los venezolanos no queremos una nueva Constitución. Lo que exigimos es la realización inmediata de elecciones libres con un renovado CNE, la apertura del canal humanitario, la liberación de los presos políticos y manifestantes detenidos, el cese de la persecución política y de la mordaza contra la libertad de expresión, así como el retorno de los exiliados, la anulación de las ilegales inhabilitaciones y el respeto a la Asamblea Nacional, es decir, el restablecimiento del orden constitucional.

Es urgente evitar un mayor derramamiento de sangre. La ambición desmedida con la que Maduro pretende usurpar la soberanía popular – que no es transferible y menos a un presidente devaluado y deslegitimado – ya ha costado casi 70 muertos, más de 3.000 detenidos y 355 civiles llevados irregularmente ante tribunales militares, todo ello violando masivamente los derechos humanos de los venezolanos.

Las gravísimas consecuencias del saqueo que ha sufrido el país, colocan como prioridad la lucha contra la dictadura del hambre, la tiranía de la carencia de medicinas y tratamientos y de la terrible inseguridad personal, en resumen, del colapso que hoy sacude a la nación.

Ahora con más fuerza, sumando a los chavistas que están del lado de la Constitución, la protesta debe continuar hasta lograr una salida pacífica que nos aleje de la violencia y que permita construir entre todos la mejor Venezuela.

06 de junio de 2017

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