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Opinión

La angustiosa inflación, las insoportables colas para comprar alimentos y medicinas, el desbordamiento de la delincuencia con absoluta impunidad, en resumen, la terrible situación que viven los venezolanos es producto de la corrupción.

La corrupción es un delito en red, no es un delito solitario. Se expresa de diversas maneras: malversación de fondos, enriquecimiento ilícito, sobornos, conflictos de interés, tráfico de influencias. Cuando los ciudadanos no tienen luz ni agua, o salud o seguridad por culpa de la corrupción, se están violando los derechos humanos de la población.

La corrupción no es un delito sin sangre, ni tampoco prescribe.

En el libro El Gran Saqueo, cuya autoría compartimos con Marcos Tarre, proponemos a la nueva Asamblea Nacional que promulgue una Ley de Emergencia para Recuperar los Bienes Producto de la Corrupción y al mismo tiempo designe una Comisión de la Verdad para determinar el monto millonario de los recursos públicos robados a Venezuela.

En la investigación realizada para la elaboración de El Gran Saqueo llegamos a la conclusión que el asalto sufrido por el país ronda los 300 mil millones de dólares. Ex ministros y afectos al gobierno también han denunciado la corrupción existente. Si todos estamos de acuerdo en que aquí se produjo un gran robo de los dineros públicos, solicito tanto a los diputados de la Unidad como a los del Psuv que se pronuncien a favor de estas dos medidas. Es posible si hay voluntad política.

La Comisión de la Verdad designada por la nueva Asamblea Nacional tendría como objetivo principal realizar una amplia investigación de los organismos públicos, sus titulares y ex titulares, asesores y operadores, señalados en hechos de corrupción en los últimos diez años para que expliquen el origen de sus fortunas.

Con la cooperación internacional podremos seguir la huella del dinero mal habido en cualquier jurisdicción por la que haya pasado o en la que haya recalado.

La Ley de Recuperación de Bienes Producto de la Corrupción que proponemos contempla la creación de una Superintendencia contra la Corrupción, que entre sus funciones tendría la realización del diagnóstico sobre la situación real de los bienes producto de la corrupción, que pudieran ser recuperados.

La creación de la Comisión de la Verdad y la aprobación de la respectiva ley, mostrarán a Venezuela que estamos entrando en un tiempo de grandes cambios.

22 de diciembre de 2015

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Cierto que andamos a la carrera, en emergencia, el agua nos llega al cuello. Nos arropa la crisis enseñando sus múltiples rostros, según nos lo dice una amplia gama de cifras, unas conocidas, otras más bien adivinadas, porque se encuentren guardados bajo llave. Pero nos lo informa, sobre todo, la vida nuestra de cada día.

Está bien, pues, que la MUD tenga una agenda legislativa pensada para encarar la situación que nos abruma en varios flancos, sobre todo el económico, el más visible de todos. Hay, pues, no hay duda de ello, que ir tomando medidas rápidas, una parte importante de las cuales puede gestarse desde el Parlamento, mediante los necesarios arreglos entre los diputados, tanto tirios como troyanos, en colaboración con el Poder Ejecutivo, conforme lo manda la Constitución.

Está bien, digo, pero hay que mirar un poco más lejos de los agobios que derivan de la coyuntura. Dicho de manera breve, porque de eso se ha hablado mucho desde hace rato, me refiero a la necesidad de encarar un desafío estructural, el de la creación de una economía post rentista, tarea que por diversas razones (los acuerdos en torno al cambio climático, no son en este sentido un dato menor) se ha hecho hoy en día aún más imperativa, a la vez que compleja. En palabras que que ya tienen tinte de lugar común entre nosotros, hay, pues, que diversificar nuestra actividad productiva en un escenario distinto al de hace poco, tanto desde el punto de vista local como mundial.

II.

A estas alturas dicha tarea se encuentra pre dibujada (y al decirlo pido excusas por reiterar lo que he escrito en varios artículos anteriores) a partir de las exigencias que traen consigo los profundos cambios asociados al desarrollo tecno científico. Según las evidencias recogidas en numerosos estudios, tales cambios están generando consecuencias radicales en todos los planos de la vida social, entre el crecimiento de una nueva economía que transcurre según condiciones maneras y reglas inéditas. Es, expresado de manera breve, la economía correspondiente a la sociedad del conocimiento.

Visto lo anterior, la evolución futura de nuestra economía plantea, como una de sus condiciones esenciales, el fortalecimiento de las capacidades tecno científicas nacionales, dentro del esquema institucional expresado en los denominados sistemas de innovación. El post rentismo venezolano tiene, en síntesis, el rostro de una economía que sea capaz de producir bienes y servicios intensivos en conocimiento.

III.

Los diagnósticos a la mano indican que Venezuela anda mal en este campo y que la agenda de asuntos pendientes es casi interminable. Así las cosas, y empinándose sobre los apremios que derivan de la actual coyuntura, es necesario que la Asamblea Nacional pueda ocuparse de esta cuestión de tanta relevancia, urgida de medidas que se adopten desde ahora. En este sentido hay tres iniciativas que podrían marcar un buen comienzo: reformar la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI), encarar en sus distintas vertientes, incluyendo propuestas ambiciosas de “aggiornamento”, la situación de nuestras diferentes universidades y, por último, diseñar mecanismos que permitan que científicos y profesionales venezolanos altamente calificados radicados afuera (se habla de millón y medio de ellos), se vinculen de diferentes modos, según los casos, con el país.

Han escrito los historiadores que Venezuela entro tarde al Siglo XX. Ojala que, dentro de algún tiempo, no escriban también que nos demoramos en entrar al Siglo XXI.

HARINA DE OTRO COSTAL

Pido al cielo, es mi deseo por estos días, que a principios del año 2017 podamos decir que durante el año 2016 el país fue capaz de conversar y de entenderse y que, como fruto de ello, se lograron ciertos acuerdos básicos que permitieron que los venezolanos viviéramos en una sociedad mejor, en la que el futuro no fuera una palabra que nos provocara miedo, sino esperanza.

El Nacional, miércoles 22 de diciembre de 2015

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Jesús Elorza G.

En una de las tantas colas que a diario se hacen en las calles del país, un grupo de personas conversaban sobre distintos temas, para paliar las incomodidades ocasionadas por el terrible proceso de conseguir alimentos.

Uno de los presentes, con su “Ultimas Noticias” les dijo que se calmaran, puesto que Nicolás había firmado un nuevo convenio con los rusos….y los retó a que adivinaran de qué se trataba dicho convenio.

Los jodedores, que nunca faltan, comenzaron a opinar al respecto:

-Será, para pedir más dólares fiaos, dijo uno.

Frio, frio respondió el retador.

-Eso es para seguir con la guachafita de comprar armas de guerra.

Frio, frio.

-Ya se, dijo un obrero de la construcción. Es para traer a trabajadores rusos, para terminar la construcción de los edificios de apartamentos en Fuerte Tiuna.

Frioooooo, casi te congelas, le dijeron en tono burlón.

-Uno, que seguro era un militar disfrazado de civil, que hacia su cola para comprar por que no estaba enchufado, dijo con mucha propiedad y arrogancia que el convenio era para la compra de 12 aviones Sukhoi 35 BM de última generación.

- Y eso pa’ qué, dijo molesto uno de los jóvenes presentes. Será para alcanzar los alimentos que están por las nubes….no joda.

Fríos…..déjenme decirles, que el convenio firmado es nada más y nada menos que “Para la supresión del uso de armamento estratégico en el espacio”

-¿???????? Y eso que tiene que ver con la escasez, la inseguridad y la hiperinflación, preguntaron todos a una sola voz.

Los rusos, lo que buscan con ese tratado, es lograr en lo inmediato que los satélites VENESAT-1 y VRSS-1 bautizados como “Bolívar y Miranda” sean regresados al país, para evitar que se caigan como la chatarra de aviones y helicópteros de guerra, que ellos le han vendido con sobreprecio y comisiones al gobierno.

-Tibios, tibios….sigan opinando que se están acercando a la verdad, dijo el retador.

Que va mijitos, expresó una señora que estaba en la cola desde la madrugada. Ese convenio, es una cortina de humo para justificar que Nicolás nos venga ahora con el cuento de “La Guerra de las Galaxias”, que el imperio va a implementar contra la revolución socialista-bolivariana-revolucionaria y paren de contar que otros apellidos se le ocurrirán.

-Razón tiene mi comadre, dijo una mujer. Seguro, ahora nombran a George Lucas como nuevo Ministro de la Defensa para que nos mantenga distraídos hasta el 5 de Enero con diferentes capítulos de esta nueva guerra. El lado rojo-oscuro de la fuerza, ya está garantizado con Darth Nicolás Vader y Corpoelec.

CALIENTE-CALIENTE, las señoras adivinaron.

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Leer bien el 6D. La directiva de la AN debe ser plural

Chúo Torrealba, ante una contabilidad que se hacía sobre las cantidades de diputados de cada partido de la MUD, produjo un oxímoron; que los militantes partidistas electos a las AN no eran diputados de sus partidos sino de la Unidad. O sea que puestos en las planchas unitarias y electos por su condición de militantes; en habiéndolo sido por la Unidad; ahora como diputados no lo son de sus partidos sino de la MUD. Esto, que permite y pide, mucha reflexión; un oxímoron, al contener, sobre lo mismo, dos afirmaciones ciertas que se niegan entre sí; viene al caso en relación a la cuestión sobre la integración de la Directiva de la AN que se instalará el 5 enero próximo. Y que es el tema de las burocracias partidistas.

El punto es que la afirmación y el sentido del oxímoron de Torrealba son correcta y absolutamente pertinentes. Todos los diputados de la MUD, todos, lo son de la Unidad y tienen la misma representatividad. Y aun a pesar de las militancias partidistas que los agrupa y separa; están en la AN como diputad0s de la MUD; no de sus partidos. Solo los treinta a cuarenta que salieron de las primarias, pueden reclamarse legítimos representantes de sus electores. Los ochenta y tantos restantes, en su gran mayoría, no. Sin hacer juicios de valor; ni desconocer los méritos de muchos de ellos; pero llamando a las cosas por su nombre; entraron a la AN camuflados, u, homéricamente, en el “Caballo de Troya” de la Unidad; de la Tarjeta Única. Pues, ¿Cuántos de los actuales diputados lo serían o habrían sido electos con las solas tarjetas de sus partidos?

Tiene toda la razón Chuo; aunque no haya sido más explícito. La cantidad de diputados que cada partido tiene, en la AN, a partir de la negociación y el reparto candidatural unitarios; no es base para pretender ni reclamar ni más derechos ni prelaciones, de ninguno sobre los demás. En el caso concreto, de la integración de la directiva y de las presidencias de comisiones¸ el sectarismo y la prepotencia tendrían que ser supeditados al criterio unitario. Porque, aparte de, como se sabía, que las oposiciones ganaran la AN no sería, en tal caso, sino un paso; no un cambio en sí mismo; que se practique la imposición y la manipulación sectarias como estrategia para coger ventajas internas; y se reproduzcan las mismas prácticas chavistas sectarias; apunta a que la nueva AN no llegue a ser demasiado diferente a la actual. A pesar de que la correlación interna está invertida.

Todos los voceros de las oposiciones de la MUD declararon, antes y luego del 6D; que ganando la AN se manejarían de forma opuesta y negada completamente al manejo que el chavismo aplicó. Que sobre todo se respetaría la pluralidad; que al chavismo se le daría el trato que corresponde a una parte parlamentaria importante; y cómo representación que es de la voluntad de una buena parte de venezolanos.

Este, es exactamente el primer momento, la primera circunstancia concreta, clave, en la que a las oposiciones toca hacer bueno, sincero, su discurso. El momento de la integración de la directiva de la AN. Pues, políticamente, lo que ha de ser es que sea plural; que refleje la composición plural parlamentaria. Concretamente; que de los tres directivos, uno sea del chavismo. Nada justifica que no sea así. Como nada justificaba el sectarismo chavista. Y este no es justificación de que se le aplique a él. Se dijo que para la MUD no se trataba de sustituir un sectarismo por otro sectarismo. Se trata, de ser consecuente con ese discurso. Nada justifica, ningún pretexto, lo contrario. Como acertadamente ha disco la CEV; “No es tiempo para diatriba ni para apresuradas aprobaciones de leyes”. La representatividad en la constitución de organismos y aprobaciones parlamentarias, son condicionantes constitucionales; limitaciones a la mayoría en materia de decisiones y actividades legislativas. Una directiva plural, en el caso, con participación chavista, obviamente, implicará limitaciones, y hasta trabas, a la hora de garantizar iniciativas legislativas; pero es que de eso se trata. Obviar el espíritu y la letra constitucionales, por circunstancias concretas, es, o sería, continuar en la perversión chavista llevada al extremo por Diosdado Cabello.

Con toda la dimensión y el alcance que tienen los resultados del 6D; su deriva político-institucional concreta es limitada; específicamente ante el poder fáctico que concentra el gobierno y la falta de autonomía de los poderes públicos. Que la AN sea manejada de otra forma; con otro estilo y con otro sentido, de diálogo y búsqueda de consenso; es lo que la gente espera, y en mucho, por lo que masivamente votó antichavista. El cansancio antichavista de los venezolanos es también contra el abuso y el ventajismo; contra el atropello a la disidencia. Asumir desde el inicio de la nueva AN, el reconocimiento a la pluralidad en la integración de su directiva; a más de ser lo que ha de ser; abonará a potenciar sus posibilidades de aportar a salir de la crisis nacional.

Se ha dicho que Maduro y el gobierno deben saber leer el mensaje enviado por el país el 6D. También la MUD y las oposiciones deben leerlo bien. La unidad, muy concretamente ésta última electoral; es un cauce para la suma de fuerzas y voluntades; y lo es eficientemente sobre todo porque permite e implica permitir que la gente asuma una posición política independiente de partidos y de partidismos. Partidizar, como se está haciendo, la integración de la directiva de la AN; a contrapelo del sentido no partidista de las mayorías, y hasta antipartido, legítimo por lo demás, de muchos sectores que votaron por la Unidad, es una estafa política; no tiene otro nombre. Tan igual a la que hicieron Capriles, Aveledo y su comando de campaña en el 2012; cuando convirtieron la candidatura, unitaria que era, en un proyecto personalista y sectario. Ahora, igual, o peor. Definitivamente no están, la MUD y demás, sabiendo leer el mensaje. Peor. Los dos posibles candidatos a la presidencia de la AN; “con más opción”; sin que está claro, por qué ni cómo eso; si, según, no hay diputados de partido sino de la Unidad; son precisamente, dos jefes partidistas, ciertamente; pero, precisamente los dos dirigentes de oposición con más rechazo nacional.

Verdad es que la intensa voluntad antichavista indujo a muchos a votar, en concreto por Ramos Allup y Borges; pese a su expreso rechazo personal; y del general nacional, medido, del que son objeto; porque encabezaban donde votaban. Un porcentaje muy alto votó por la Unidad a pesar de hasta rechazar los candidatos; cual es el caso. Que ahora, esos millones que, por las razones o sin razones que sea, fuera de la Unidad no hubieran votado por ellos; lleguen a ver a alguno presidiendo la AN; lo menos que quiere decir es que, realmente, no solo no están leyendo bien el 6D; sino que nada indica que lo hagan en un futuro.

Caracas diciembre 2015.

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Convencidos de que hemos avanzado mucho y que eso se debe al compromiso de TODOS con el logro de un país distinto y mejor para TODOS, Aragua en Red y sus asociaciones afiliadas ratifican su disposición a continuar contribuyendo al reencuentro de los venezolanos, con bases en la diversidad, transparencia y honestidad que deben privar en una sociedad democrática moderna.

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Un suspiro de alivio emitido al unísono por todos los demócratas de Europa fue sentido a lo largo y ancho del continente al ser dados a conocer los primeros resultados de la segunda vuelta de las elecciones regionales de Francia. La derecha republicana y los socialistas cerraron el paso, otra vez, al Frente Nacional.

Vale la pena remarcar ese “otra vez”. Quién sabe si por descuido o ignorancia la mayoría de los comentaristas olvidó mencionar que ese día 13 de Diciembre de 2015 había ocurrido no una repetición (la historia no se repite) pero sí una reiteración histórica.

El 21 de Abril de 2002, efectivamente, todos los partidos democráticos se unieron por primera vez en su historia para impedir que Le Pen, no Marine, sino su padre Jean-Marie, se hiciera del poder. Jacques Chirac fue elegido presidente gracias al desafío de Le Pen y al apoyo de los socialistas.

Quien fuera ministro de Chirac, el ex presidente de la república Nicolás Sarkozy, aprendió la lección. La segunda vuelta de las regionales consagró a su partido como el dique destinado a frenar el avance del Frente Nacional. En cierto sentido las regionales del 13-D fueron un ensayo general de cara a las elecciones presidenciales que tendrán lugar en el 2017.

Si en la primera vuelta vuelve a ganar la Le Pen, lo más probable es que en la segunda Sarkozy será elegido presidente. Es su cálculo. Siempre y cuando, por supuesto, Marine no logre batir su propio record, el de esos 6,8 millones de votos que consagraron al Frente Nacional como el partido más votado de Francia.

Todo es posible. Marine, política sagaz, ha logrado sacarse de encima la imagen plebeya que enorgullecía a su padre integrando en su partido a los sectores más conservadores, pero sin perder el voto popular que una vez apoyó a Jean Marie. Aunque esta vez no se trata de trabajadores arrojados a la intemperie después del colapso del Partido Comunista, sino de una masa social post-industrial que ni siquiera cuenta con posibilidades de articularse en forma clasista, como logró captar Alain Touraine al comentar la pérdida del que fuera uno de los bastiones imbatibles de la izquierda: Marsella.

En cierto sentido, Marine, junto a su carismática sobrina, Marion Maréchal, de apenas 26 años de edad, ha logrado establecer una alianza entre aristócratas de la extrema derecha con la “chusma” post-industrial. De acuerdo a Hannah Arendt esa alianza constituye el núcleo de todo fascismo. Neo o post- fascismo, no importa. Es fascismo en sus nítidas expresiones: aversión a los extranjeros, odio a la clase política, oposición a la Europa unida y, no por último, un rechazo apenas encubierto a la democracia como forma de convivencia ciudadana.

Afortunadamente en Francia hay segundas vueltas electorales. Gracias a esa posibilidad las fuerzas políticas reconocen afinidades y antagonismos. Cuando hay solo una vuelta pueden ser formadas coaliciones entre partidos, es cierto, pero estas ocurren a espaldas del pueblo elector. En Alemania se dice, con cierta razón, “cuando yo voto, nadie sabe donde va a parar mi voto”.

En el caso de una segunda vuelta no solo los partidos son reactivados en busca de un nuevo posicionamiento. También lo son los electores. Así, en Francia, los indecisos y abstencionistas tienen la oportunidad de reconocer el antagonismo principal. Ese enemigo común es desde hace ya muchos años el Frente Nacional.

“Fue una victoria pírrica", dijo el politólogo Jean Ives Camus. “Los electores votaron en contra de alguien pero no a favor de algo”. Creo que en ese punto el politólogo se equivoca. No hay nada más político que ese momento en el cual los electores reconocen un enemigo común. Es cierto que ellos no votaron por un programa. Pero sí lo hicieron a favor de algo que está más allá de cualquier programa.

En primer lugar los ciudadanos votaron por los valores que ha hecho suyos Francia desde los tiempos de la revolución. Votaron por una república democrática, por un ideal de sociedad sin exclusiones sociales ni raciales, y no por último, por esos derechos humanos que no son solo para los franceses sino para todos los habitantes de la nación.

En segundo lugar votaron por la integridad de Europa. Efectivamente, para nadie es un misterio que la familia Le Pen está en contra de la Unidad Europea. ¿Qué sería de esa unidad sin Francia? Aún peor: una Francia lepenista podría convertirse en la vanguardia de los ultranacionalismos europeos, hoy desarticulados entre sí.

Que los ultranacionalismos gobiernen en Polonia y Hungría no afecta a la integridad continental. Pero si ocurre en Francia, habría que despedirse, quizás por mucho tiempo, del ideal de una Europa unida.

Hay un tercer punto que debe haber preocupado a los electores más informados. Marine Le Pen no oculta sus simpatías por la Rusia de Putin. Un mayor acercamiento entre Rusia y Francia podría llevar a Europa a dividirse en dos fracciones: una pro-Putin liderada por Le Pen, y otra, que si bien está de acuerdo en el diálogo con Putin, no está dispuesta a hacer concesiones al expansionismo territorial ruso. Como es sabido, esta segunda fracción es liderada actualmente por Merkel. En ese sentido, un triunfo de Marine Le Pen significaría una derrota para todo el occidente político.

Interesante es destacar, por último, que el gran ganador de la jornada electoral de Diciembre fue un perdedor. No nos referimos esta vez al Frente Nacional. Nos referimos a los socialistas.

Con una generosidad digna de ser imitada (no solo en Europa) los socialistas sacrificaron sus propias pretensiones en dos regiones apoyando a sus rivales, los republicanos de Sarkozy. Mostraron así una clarividencia extraña en los políticos europeos. Entendieron que esta vez no se trataba de una lucha en el espacio político, sino por el espacio político.

Francia mantiene una deuda con sus socialistas. Han llegado a ser los verdaderos nacionalistas del país.

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En diciembre 2014, en el marco de la celebración de los 15 años de vigencia de la Constitución Nacional, el Presidente Nicolás Maduro, se comprometió a dedicarse de manera exclusiva a recuperar la economía del país, delegando la responsabilidad en los temas sociales a su vicepresidente y demás ministros.

Entonces, Maduro advirtió que recorrería fábricas, campos y la frontera para derrotar a lo que calificó la “mafia criminal” y así lograr para este año 2015 el “redespegue productivo y de diversificación de la economía”, de manera que se pudiera cuidar el empleo, el ingreso y las misiones.[1] Los resultados están a la vista.

Un año después, en el marco de los 16 años de la aprobación de la Constitución Nacional, el Presidente de la República y el Presidente saliente de la Asamblea Nacional, hacen unos anuncios, cada uno por su lado, que lejos de honrar su juramento de respeto a la Constitución, ponen en duda su propia vigencia y en consecuencia, abren el camino para que aquél calificativo de “moribunda” vuelva a tener espacio en nuestra historia política constitucional.

Un primer anuncio corresponde al Presidente saliente de la Asamblea Nacional, quien decide, conformar un Parlamento Nacional Comunal y un segundo anuncio, advierte la posibilidad que tiene el Presidente de la República de dictar mediante la habilitante una ley para regular lo que ha llamado Consejos Presidenciales.

Ni el Parlamento Nacional Comunal, ni esos Consejos Presidenciales son mencionados en las leyes del poder popular y menos aún, encuentran referencia alguna en la Constitución. Estas figuras, son simplemente inventos con los cuales se pretende ignorar los resultados del 6 de diciembre de 2015 y claramente persigue reorganizar a los seguidores del oficialismo, es lo único que tienen para ofrecerles.

El gobierno pareciera querer reeditar aquél diciembre 2010, cuando la Asamblea Nacional, a espaldas de los ciudadanos e ignorando el resultado del referendo del 2 de diciembre 2007 impuso el modelo comunal.

La legitimidad incuestionable que registró el propio CNE el pasado día 7 de diciembre de 2015, frente a los ojos de muchos testigos, hace que estas dos propuestas sean simples patadas de ahogados con las que pretenden buscar la ingobernabilidad y el conflicto político entre poderes.

Para Diosdado Cabello, ese invento llamado Parlamento Nacional Comunal, es un poder que permite al pueblo disponer de recursos, jefaturas, tomar decisiones, leyes y disponer su propia forma de vida. Hasta la fecha, el único Parlamento Comunal, que existe, está en aquellas leyes del 2010, dictadas a espaldas de la voluntad popular de los venezolanos y en donde expresamente limitan tales parlamentos al ámbito geográfico de las comunas.

Por lo tanto, no existe formalmente norma escrita que le de vida un Parlamento Nacional Comunal y pretender justificar su existencia en la soberanía popular, es simplemente un capricho político, que no logra superar, opacar e ignorar el contundente mensaje de los ciudadanos que pacífica y cívicamente acudieron a ejercer la verdadera soberanía a través del voto y bajo ls reglas de juego, desiguales por demás, de un Poder reconocido por la Constitución como es el Poder Electoral.

El Parlamento Nacional Comunal, en consecuencia, resulta más una estrategia política de reunir y reorganizar en torno al modelo Comunal a los seguidores del oficialismo, ello puede interpretarse de las palabras de Diosdado Cabello, cuando les llama a organizarse desde abajo para defender el socialismo e incluso, pareciera marcar el camino hacia las elecciones locales, cuando les dice a sus seguidores que es importante elegir a alcaldes que entiendan eso que se llama Poder Popular.

Es importante destacar, que en el anuncio de ese Parlamento Nacional Comunal pareciera haber un reconocimiento a los resultados electorales, cuando Diosdado Cabello alerta que un “nuevo” parlamento ahora está al servicio de la burguesía y segundo, cuando señala que las instalaciones de la Asamblea Nacional están a la disposición de este Parlamento Nacional Comunal, mientras “ellos estén allí”[2].

El segundo anuncio, no tuvo tanta impacto mediático, pero resulta el de mayor atención, pues representa el uso de la habilitante para imponer una Ley que claramente alimentará el potencial conflicto de poderes que se avecina en el 2016.

En esa ley-habilitante tratará de legalizar lo que el gobierno central ha llamado Consejos Presidenciales del Poder Popular, los cuales se han venido creando en materia de salud, juventud, comunas, indígenas, género, entre otros y cuya misión, según se ha anunciado públicamente, no es otra que la de crear propuestas y estrategias para rectificar el proceso bolivariano, jugando a gobernar con la pueblo, que realmente termina siendo un intento de gobierno con sus propios seguidores.[3]

Maduro, para hacer creer que la propuesta de ley habilitante es producto de la voluntad del pueblo, lanzó una consulta en este sentido hasta el 19 de diciembre, y claramente luego de esa fecha, venderá ese texto legal como el resultado de una supuesta voluntad popular. No nos debe sorprender que en esa ley-habilitante, imponga el Parlamento Nacional Comunal, como expresión de encuentro nacional de esos supuestos Parlamentos Comunales que han creado por Comuna.

Las dos propuestas que se han hecho en el marco de la celebración de los 16 años de la Constitución, son tan débiles que están condenadas al fracaso, porque no sólo carecen de legitimidad, sino que además, contradicen aquél referendo del 2 de diciembre del 2007, cuando el pueblo soberano, rechazó constitucionalmente el modelo comunal. Imponer esas propuestas, terminará por ratificar la ruptura del hilo constitucional que ocurrió en el 2010 con la aprobación e imposición del modelo del Estado Comunal desconociendo el resultado del referendo del 2 de diciembre del 2007.

Que oportuno resulta traer al presente y para la reflexión aquellas palabras escritas a mitades del siglo pasado, por Mario Briceño Iragorry en su obra Mensaje Sin Destino que dicen: “Nunca como en el presente necesitó nuestro país de una atención mayor en el examen de sus problemas de pueblo, porque nunca como ahora se hizo tan notoria la crisis de sus valores sustantivos. Tampoco jamás desde la edad heroica nuestro país se había confrontado con mayor número de problemas a la vez.”

Nuestro reto es recuperar la Asamblea Nacional, ello impone confiar en nuestros diputados electos y en su capacidad política, pero nos obliga a estar pendientes, a exigirles información y a comprometernos a acompañarlos en la ruta al 5 de enero 2016, que marca el inicio del camino hacia el reencuentro con la democracia.

La legitimidad de origen y la mayoría calificada son dos poderosas razones para no bajar la guardia y para reclamar cívicamente respeto y reconocimiento a nuestra condición de ciudadanos.

[1]El Tiempo.com.ve. Maduro me dedicaré solo a recuperar la economía. 16 de diciembre 2014. Online en: http://eltiempo.com.ve/venezuela/gobierno/maduro-me-dedicare-solo-a-recu...

[2] Panorama. Diosdado Cabello instaló Parlamento Nacional Comunal. 15 de diciembre de 2015. Online en: http://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Diosdado-Cabello-instalo-Pa...

[3] Telesurtv.net Maduro recibe propuestas de los Consejos Presidenciales de Gobierno. 15 de diciembre 2015. Online en: http://www.telesurtv.net/news/Maduro-recibe-propuestas-de-los-Consejos-P...

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