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Opinión

Carlos Serrano

En la madrugada del 16 de febrero, mientras dormía, el escritor Sergio Ramírez se enteró de que ya no era ciudadano nicaragüense.

Ramírez es una de las 94 personas que ese día perdieron "sus derechos ciudadanos de forma perpetua", según una sentencia de las autoridades judiciales de Nicaragua.

"Ordénese la pérdida de la nacionalidad nicaragüense de todos los acusados", sentenció el Tribunal de Apelaciones de la Circunscripción Managua.

Se les acusa de ser "traidores de la patria".

Una semana antes, el 9 de febrero, el gobierno de Daniel Ortega había liberado a 222 opositores que mantenía presos y la justicia los expulsó vía aérea a Estados Unidos. También a ellos se les retiró la nacionalidad.

Ramírez vive exiliado en Madrid luego de que en 2021 la fiscalía de Nicaragua dictara una orden de captura en su contra.

El escritor, que fue vicepresidente en el primer gobierno de Ortega entre 1985 y 1990, es hoy un acérrimo opositor.

Ramírez conversó con BBC Mundo sobre la sentencia del tribunal, y qué significa para él, para Nicaragua y para el gobierno de Ortega esta nueva medida que pesa en su contra.

¿Cómo te enteraste de que te habían quitado tu nacionalidad nicaragüense?

Por la diferencia horaria era de noche y yo estaba durmiendo. En un momento me levanté al baño y vi que el celular se iluminaba una y otra vez. Me pareció muy raro, así que encendí la lámpara y me puse los lentes para leer qué estaba pasando.

Entonces lo que pensé fue: aquí son las dos de la mañana, nadie sabe que yo estoy despierto, así que voy a aprovechar y voy a seguir durmiendo, no voy a despertar a mi mujer por esto.

¿Y lograste volver a dormirte?

Sí, me volví a dormir... Es que mira, aunque suene a lugar común, duermo con la conciencia tranquila.

Es decir, me entero de la barbarie de que me están quitando la nacionalidad, acusándome de traición a la patria. Eso es un delito que no existe, es un delito rocambolesco.

Recordemos que venimos de países donde nada está escrito, donde las leyes son reescritas cada día o borradas cada día, esa es una gran anomalía de nuestros países.

Imagínate ser desterrado por una ley que no existe, me aplican una ley que no existe. El destierro está prohibido en la Constitución de Nicaragua, está prohibdo por las convenciones internacionales. El destierro es un asunto medieval, es un asunto muy primitivo.

Y aún si existiera, las leyes, y eso lo aprendí en la escuela de Derecho, nunca tienen efecto retroactivo, no se puede inventar una ley y aplicarla hacia atrás. Eso es una garantía del derecho procesal y de los derechos individuales conquistada hace siglos.

Pero bueno, con Ortega estamos frente a alguien que tiene una capacidad de invención más poderosa que la mía que soy escritor. Es alguien que inventa leyes, disposiciones y que usa el arbitrio absoluto para castigar.

Si yo me pongo en la cabeza de un novelista, eso es súmamente atractivo, pero si me pongo en el pellejo del ciudadano es terrible.

Por la forma en la que hablas suena a que te lo tomas con cierto sarcasmo...

¿Y de qué otra manera puedo tomarlo? Que alguien saque sorpresas de un sombrero de mago, que saque medidas caprichosas que se le ocurren, esa ha sido nuestra historia.

Y como te digo, eso como escritor me parece muy atractivo, ya como ciudadano que alguien te diga que ya no tienes patria, sí es una sacudida.

¿Cómo te afecta todo esto?

En medio de las tormentas es esencial estar tranquilo. No es de ahora que me ha tocado navegar por aguas tempestuosas.

Durante la dictadura de Somoza fueron tiempos muy difíciles, tuve que vivir en el exilio. Recuerdo cuando tuve que abandonar a mi familia en Costa Rica para regresar a Nicaragua a la lucha. Mi vida clandestina en Nicaragua también fue difícil, era la zozobra, era la incertidumbre frente a la posibilidad de la muerte.

Hoy el exilio y la despatriación me encuentran ya en otra edad, cuando la meditación es posible y sustituye en muchos sentidos a la acción.

Yo a los 30 años era un hombre decidido a cambiar no solo Nicaragua, sino el mundo. Hoy me siento un poco a la orilla del camino, no porque no quiera unirme a la procesión, sino porque siento que mi deber es la reflexión crítica, pensar sobre mi vida pasada, pero también sobre el futuro de Nicaragua en la medida en que yo pueda ayudar a construir ese futuro desde el pensamiento.

Paso a paso tienes que ir asimilando ser víctima del sentimiento de absurdo.

He escuchado el enorme clamor que se ha levantado frente a esta medida, que no me ha tocado solo a mí, como ecos lejanos que no entiendes.

Creo que ese es un poco el sentido de la irrealidad que te golpea cuando se trata de acontecimientos imprevistos, pero poco a poco te vas haciendo cargo.

Es entrenamiento. En la vida tienes que entrenarte para tomar distancia del drama. Así como en la escritura, me gusta tomar distancia del drama, yo lo hago usando el humor, porque a mi la escritura dramática me molesta.

Has dicho que esta medida es un símbolo de debilidad de Ortega, ¿a qué te refieres?

Un régimen, por muy dictatorial que sea, se basa en consensos. Un régimen dictatorial utiliza la represión, obviamente, pero se basa en determinados consensos y yo creo que en Nicaragua el régimen ha perdido todos esos consensos.

Ahora solo le queda el arma de la represión. Eso me parece una muestra de gran debilidad.

Otra muestra de debilidad, que es muy obvia, es que los presidentes López Obrador de México y Alberto Fernández de Argentina, bien intencionados, le propusieron a Ortega un camino, un diálogo, un protocolo que llevara a la liberación de prisioneros.

Pero la reacción del régimen fue terrible, de insultos contra López Obrador y Fernández, que se supone que son sus alidados naturales, acusándolos de injerencistas.

Más tarde, el presidente Gustavo Petro, de Colombia, que también se supononía que es afín a Ortega, le propone lo mismo, con muy buena voluntad. Y Ortega vuelve a reaccionar con la misma virulencia. Eso generó una reacción muy dura de Petro contra Ortega.

Entonces, Ortega no les concedió los prisioneros a estos presidentes amigos, sino que se los concedió a Estados Unidos, que es el enemigo, según su discurso machacón de que EE.UU. es el enemigo imperialista irreconciliable.

Y Ortega le concede estos prisioneros aparentemente por nada, de manera unilateral. Esto es un acertijo político que habrá que desentrañar.

¿Qué implica toda esta situación para Nicaragua?

En este momento esta noticia está resonando en el mundo, estamos de hit parade.

Pero mi gran terror es que esos reflectores no tardan en apagarse y Nicaragua vuelve a pasar al olvido por parte de las cancillerías, de los medios...

Y no es que sea algo intencional, simplemente yo entiendo que en el mundo hay problemas mucho más agudos, más acuciantes.

La guerra de Ucrania, por ejemplo, es un factor permanente de distracción de los problemas de países pequeños que no son estratégicos.

Ahí viene el problema. Venezuela es un país estratégico para los intereses de las grandes potencias, pero Nicaragua no lo es, porque no tiene minerales estratégicos, no tiene tierras raras, no tiene petróleo, es una economía pequeña, marginal.

Y eso lleva a una gran contradicción, una contradicción terrible.

Mientras más gente sale de Nicaragua huyendo de la represión o de las condiciones terribles que se viven en el país, más se favorece el régimen.

El régimen ahora está recibidiendo USD$3.000 millones de remesas de la gente que ha huído hacia Estados Unidos, hacia Costa Rica, hacia Europa.

Entonces, a mayor cantidad de fugados, mayor cantidad de recursos recibe Ortega para mantener el mínimo de estabilidad que él necesita en el país.

Además, sigue contando con el favor generoso de instituciones como el Fondo Monetario Internacional, que alaba el desempeño económico y las finanzas de Ortega y lo anima a seguir por el camino que lleva.

¿Lo que dices es que para Ortega es un negocio expulsar gente de su país?

Sí, es un negocio. Como lo es para Venezuela, para Guatemala, para Cuba, para los regímenes represivos.

¿Por qué ahora hay un puente abierto de La Habana a Managua donde se ha suprimido el requisito de visa para los cubanos? Primero porque salen los cubanos y les cobran una fortuna por el pasaje aéreo a Nicaragua, por una compañía que controla Cuba.

En Managua los reciben sin visa y siguen su camino hacia el norte, miles. Y otros miles de nicaragüenses siguen ese mismo camino hacia el norte.

Entonces ya te digo, son USD$3.000 millones en divisas en favor del FMI.

Nicaragua ya debe más que su PIB.

Entonces esta es la forma en la que una economía pequeña puede funcionar sin que llame la atención en el mundo.

¿Qué esperas de la comunidad internacional?

Que no olvide. Que no olvide que Nicaragua vive un verdadero drama, que es un país pequeño, marginal.

Claro que hay dramas más grandes. El drama de Haití no tiene paralelo, por ejemplo. Haití se está deshaciendo a pedazos y nadie se acuerda tampoco.

Pero es eso, no olvidar que el drama de Nicaragua es un drama clavado en el corazón de Centroamérica.

Desde joven has luchado por tu país desde distintos frentes, y ahora llegas a esta edad exiliado, con cargos en tu contra y sin tu nacionalidad. ¿Ha valido la pena esa lucha?

Claro que sí. Uno no puede medir los resultados de un esfuerzo por lo que ha ocurrido hasta ahora, sino por los frutos que habrá en el futuro.

A mi me avergonzaría mucho ser un escritor al margen, sentado a la vera del camino, desatendido de lo que ocurre en mi país.

Yo entiendo muy bien que escritura y acción política son dos cosas distintas, pero no me veo como un escritor con las persianas cerradas. Yo soy fundamentalmente un escritor, pero un escritor con su ventana abierta.

Esa es la única manera en la que yo me entiendo, con respecto a Nicaragua y a donde yo pertenezco, que es América Latina.

¿Guardas la esperanza de poder volver a Nicaragua o te has resignado al exilio?

Estoy preparado para ambas cosas. Yo, como tantos que hemos sido forzados a salir, tenemos la esperanza del regreso a Nicaragua.

Y muchos son personas que han salido en circunstancias más dramáticas que la mía.

De estos 222 prisioneros que fueron desterrados a Estados Unidos a algunos los conozco, son mis amigos. Es gente muy relevante, verdaderos dirigentes honestos.

Yo creo que la dirigencia futura de Nicaragua estaba ahí en la cárcel. Pero también, la inmensa mayoría son muchachos sin nombre, gente para quienes esa fue la primera vez que se subía a un avión.

Son muchachos que llegaron a Estados Unidos sin hablar el idioma, sin conocer a nadie. Hubo organizaciones humanitarias que les buscaron hogares alternativos.

Entonces ese es el verdadero drama, gente verdaderamente desterrada de su país y entregada a condiciones muy duras.

¿A qué te estás dedicando últimamente?

Estoy dedicado a escribir. Estos días no he podido, pero todas las mañanas las dedico a escribir.

Aquí en Madrid me levanto un poco más tarde que en Nicaragua. En Nicaragua yo a las 7 ya estaba escribiendo, aquí a las 7 está oscuro. Además, me acuesto más tarde.

Pero organizo mi tiempo de manera bastante disciplinada. Escribo desde las 9 hasta las 2:30 de la tarde. Por las tardes me gusta caminar Madrid, es una ciudad encantadora para andarla a pie.

Y luego leo, tengo que leer mucho, es un vicio difícil de explicar. Leo hasta las 11 de la noche en el sillón, me voy a la cama, cambio de libro y sigo leyendo.

Para ti, ¿qué es ser nicaragüense?

El país es la memoria, los sentimientos, la infancia, mi pueblo natal, los volcanes, es lo que no me pueden quitar.

Quitarle el país a alguien es una cosa completamente absurda. Te pueden hasta despellejar, pero tú país no te lo quitan ni aunque te dejen en carne viva.

El país está bajo la piel, está en los huesos, en la sangre. Creo que ni siquiera si te quitan la vida te quitan el país.

Los papeles no tienen ninguna importancia. Pero sobre todo, quién te quita el papel, qué legitmidad tiene quien te quita el papel, eso es lo que me da mayor seguridad.

Entonces, ¿sigues siendo nicaragüense?

Claro que sí. Nacido el 5 de agosto de 1942 en Masatepe, departamento de Masaya, en una familia de músicos pobres.

(@carliserrano)

17 febrero 2023

BBC News Mundo

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-64683469

 10 min


Jesús Elorza G.

El régimen talibán de Afganistán prohibió a las mujeres practicar deportes debido a que el Islam no permite que muestren su cara y cuerpo. El fotoperiodista Ebrahim Noroozi, de la agencia Associated Press (AP), en un interesante reportaje gráfico ha retratado en Kabul a mujeres con burka que reivindican su derecho a practicar deportes hoy prohibido por el régimen talibán.

La selección femenina de fútbol de Afganistán optó por el exilio para seguir disfrutando de su pasión. En abril de 2022 disputaron su primer partido fuera de su país, en Australia, lugar en el que las futbolistas huidas del país gobernado por los talibanes encontraron refugio. En la fotografía, un grupo de futbolistas que siguen en Kabul posan en un campo de juego.

Algo tan simple como montar en bicicleta está prohibido para las mujeres en Afganistán. Mucho menos practicar ciclismo de manera profesional. Con su llegada al poder, los talibanes han alejado a las mujeres de parques y gimnasios. En la imagen, una afgana posa junto a su bicicleta ocultando su identidad.

Una mujer afgana posa con una pelota de baloncesto en Kabul. Los deportes colectivos femeninos se han dejado de practicar. Incluso la capitana de la selección femenina de baloncesto en silla de ruedas se ha tenido que refugiar en España. Desde el exilio intenta mostrar al mundo la situación que están viviendo las mujeres en su país, hostigadas por el régimen.

La mujer que practica voleibol en la imagen tapa su identidad por miedo a las represalias. Mahjabin Hakimi, una joven jugadora de la selección afgana de voleibol, era una de las promesas del deporte nacional y participaba en competiciones internacionales y nacionales con un club de Kabul. Fue decapitada por los talibanes en octubre de 2021.

Las mujeres taekwondistas cada vez tienen más difícil disfrutar de su pasión en Afganistán. La selección nacional femenina ha optado por cambiar sus lugares de entrenamiento por miedo a las graves consecuencias que tendrían al ser descubiertas.

Las mujeres afganas practicaban gran variedad de deportes. Entre ellos el críquet, muy popular en la India. En las imágenes, como esta donde se practica cricket, ocultan su identidad con burkas, túnicas y capuchas que cubren completamente el rostro y dejan ver solo una malla.

Dos mujeres afganas posan simulando una pelea de muay thai o boxeo tailandés. Mushwanay, portavoz de la Organización Deportiva Talibán y del Comité Olímpico Nacional, declaró que las autoridades estaban buscando la forma de reanudar el deporte femenino construyendo instalaciones deportivas separadas. Promesas reiteradas pero que nunca las han cumplido por el contrario la represión contra las mujeres aumenta cada día.

Las mujeres que practicaban deporte en Afganistán han sido intimidadas con visitas y llamadas telefónicas de los talibanes advirtiéndoles de que no lo hagan nunca más. Lo consideran una violación del pudor de la mujer y de su papel en la sociedad. En la imagen, una mujer posa con su tabla para patinar, una tabla que ha tenido que guardar por las amenazas de cárcel o agresiones físicas que ha recibido.

 2 min


AFP

En un movimiento audaz y que pensaron decisivo, Estados Unidos y la mayoría de sus aliados reconocieron en 2019 al líder opositor de Venezuela Juan Guaidó como presidente interino, esperando con ello fomentar la salida del izquierdista Nicolás Maduro.

Cuatro años después, Maduro sigue en el poder y el autoproclamado gobierno respaldado por Washington se disolvió.

Estados Unidos sigue considerando ilegítimo a Maduro, pero reconoce que el viento ha cambiado.

En entrevistas con AFP, funcionarios del actual gobierno y del expresidente republicano Donald Trump observan errores de cálculo sobre la resistencia de Maduro y la eficacia de la oposición.

A esto se añade el cambio de prioridades del presidente demócrata Joe Biden después de que Rusia invadiera Ucrania.

Para Freddy Guevara, integrante del equipo opositor que ha negociado con el gobierno de Venezuela en Ciudad de México, el punto de inflexión llegó en marzo cuando representantes de Biden viajaron a Caracas para reunirse con Maduro y no con Guaidó.

Las revelaciones de Mike Pompeo sobre el interinato de Juan Guaidó

«Por supuesto, entendemos que no somos el centro del mundo y los problemas con la guerra en Ucrania. Pero creo que fue un error muy grande e importante», declara.

Sobre si la posición de Estados Unidos marcó el colapso del gobierno de Guaidó, afirma: «No diría que era la política estadounidense, pero creo que había personas dentro del gobierno estadounidense que querían que esto sucediera».

«Hay algunas personas que simplemente estiman que el tema de Venezuela es demasiado complicado y que es más fácil tratarlo como lo hacen con Arabia Saudita, aceptan que es una autocracia y lidian con ello».

Maduro y Estados Unidos efectuaron un canje de prisioneros en octubre y al mes siguiente el gobierno de Biden flexibilizó las sanciones para permitir que Chevron reanudara la extracción limitada de petróleo en Venezuela, como parte de un esfuerzo por mantener bajos los precios mundiales de crudo.

«Error de estrategia»

Tres semanas después de que Trump calificara de «ilegítimo» a Maduro, el Departamento del Tesoro impuso sanciones a la compañía petrolera estatal de Venezuela Pdvsa, y dejó los ingresos de su filial estadounidense Citgo en manos del gobierno interino de Guaidó.

Según Carrie Filipetti, funcionaria del Departamento de Estado bajo el mandato de Trump, los estadounidenses creían que el cambio de gobierno se produciría en semanas o meses. Y esto significa que «nunca pudimos aumentar» la influencia porque con las sanciones «ya estaba en lo más alto».

«De alguna manera, el error de tiempo acabó provocando un error de estrategia», dijo.

Trump advirtió que «todas las opciones están sobre la mesa», lo que algunos venezolanos interpretaron como una invasión inminente, pero nada indica que esto se haya considerado seriamente.

Estados Unidos subestimó cuánto tiempo podría gobernar Maduro sorteando «el régimen de sanciones», pese al descontento popular, afirma Filipetti.

«Chasquido de dedos»

Ahora Maduro dice que quiere mejorar los lazos con Washington, que aún reconoce la Asamblea Nacional de 2015, a la que Maduro ha despojado de todo poder.

El parlamentario demócrata Jim McGovern estima que Biden se está «moviendo en la dirección correcta». «Para empezar, esta idea de que Estados Unidos podría simplemente chasquear los dedos y cambiar la realidad en Venezuela no era realista», afirma.

McGovern responsabiliza a Maduro de abusos «horribles», pero hace hincapié en que las sanciones «parecen castigar» a la población «de una manera bastante intensa».

Por eso elogia el acuerdo alcanzado en Ciudad de México entre la oposición y Maduro para que la ONU administre 3.000 millones de dólares en activos venezolanos congelados para necesidades humanitarias y pide el alivio de las sanciones de Estados Unidos a cambio de un mayor progreso en las negociaciones.

Los defensores de las sanciones no lo ven así.

Elliott Abrams, el representante especial para Venezuela bajo Trump, opina que Biden «abandonó» a la oposición, un «retroceso asombroso» para un gobierno que dice priorizar los derechos humanos y desafiar a las compañías de combustibles fósiles.

Abrams reconoció que Maduro, que cuenta con el respaldo de Cuba, China y Rusia, todavía está atrincherado. No ve «ocasión a corto plazo para destituirlo» pero estima que Estados Unidos no debería «rendirse».

Nuevas elecciones

Desde 2019, el panorama regional ha cambiado y presidentes de izquierda reemplazan a los enemigos acérrimos de Maduro en Colombia y Brasil. Y la Unión Europea hace dos años que dejó de reconocer a Guaidó como presidente interino.

Para Mark P. Jones, catedrático de estudios latinoamericanos en la Universidad Rice, la necesidad de petróleo tras la invasión de Ucrania fue la «gota que colmó el vaso».

Los opositores de Maduro se focalizan en las elecciones de 2024, pero pocos esperan que el gobierno ceda el poder.

«Podemos entrar en una máquina del tiempo en 2024 y volver a 2019: nuestro líder opositor cuenta con el apoyo de la gente de la calle y es reconocido por el resto del mundo, Maduro no» pero sigue en el poder, especula Guevara.

16 de febrero 2023

El Nacional

https://bitlysdowssl-aws.com/venezuela/ee-uu-y-venezuela-errores-de-calc...

 3 min


Edgar Benarroch

ANALFABETISMO POLÍTICO

Hay quien se define como apolítico, no le interesa y no le gusta la política; quizás no tiene suficiente conciencia de los alcances de la política y cree que ella es un juego entre partidos y dirigentes. La política es una ciencia que estudia y tiene que ver con el poder y la capacidad de una persona o un grupo de influir en otras. Es el conjunto de actividades que se asocian con la toma de decisiones en grupo, en otra forma de relaciones de poder entre individuos y también con la distribución de los recursos.

También es el arte, doctrina o practica referente al gobierno de los Estados, promoviendo la participación ciudadana con el objeto de garantizar el Bien Común de la sociedad. Tal vez llamarse apolítico apunta más a no estar inscrito en algún partido político y no agradarle los existentes, que es un sentimiento totalmente distinto a no ser político.

No ser político no corresponde a un ser racional, es como vivir en sociedad sin importarle la suerte de ella y la de sus integrantes y el humano normal no es así. No importar la suerte del país y no preocuparse por lo que ocurre en el ámbito donde se desenvuelve, ni de quienes están en él y nos rodean, no es racional. Cuando no se cree tocar la política, la política siempre nos toca a nosotros, porque lo que sucede en la sociedad y en el país y hasta en nuestra familia tiene un origen íntegramente político. La política es parte fundamental de la existencia humana y se corresponde a nuestra condición de seres pensantes y racionales.

Con frecuencia se incurre en el error de atribuirle a la política los errores y defectos de los políticos, eso es equivocado e injusto; no podemos endosarle a la ciencia los inconvenientes de los que se mueven en ella. Las virtudes y defectos de los hombres son propios y personales y no atribuibles al colectivo. Si queremos juzgar la política por la conducta de los políticos, busquemos a los auténticos e íntegros que entregan su vida al servicio del prójimo y del país, y luchan constantemente por alcanzar el Bien Común y la Justicia Social.

15 de febrero 2023

Francisco Arias Cárdenas

Arias Cárdenas fue uno de los comandantes sublevados que acompañó a Hugo Chávez en el alzamiento militar criminal el 4 de febrero de 1992, que intentó derrocar por la vía de las armas al entonces Presidente Carlos Andrés Pérez; afortunadamente el golpismo no logró sus objetivos y los rebeldes se rindieron y fueron detenidos.

Arias Cárdenas fue Gobernador del Estado Zulia por el chavismo y más adelante se separó de Chávez acusándolo de cobarde y gallina. Fue a la televisión con una gallina a decir que eso era Chávez porque el 4F se escondió y no dio la cara, agregandó que un cobarde no puede ser Presidente del país. Fue candidato a la Presidencia del país y más tarde regresó al chavismo como si nada hubiese pasado. Chávez lo designó Embajador por ante la Organización de Naciones Unidas. Ahora en este régimen de Maduro es embajador de nuestro país en Mexico y desde allí dijo estas perlitas: “Tengo temor que no logremos encarrilar esto. No quisiera que mañana nos señalaran como los que destrozaron y acabaron con el país, le tengo miedo a la violencia, la destrucción, a la segregación, a la rabia y el odio en el corazón y espíritu del venezolano…”.

Menos mal que ahora le tiene miedo a la violencia porque el 4F la propagó en todo el país, menos mal que ahora también le teme al odio y dice que el país está descarrilado y siente que no logren acomodarlo. Como Arias ha jugado en varios tableros, uno sabe si lo que dice es porque de verdad lo siente, para curarse en salud o es un nuevo globo de ensayo para explorar resultados. Él fue acusado por Urdaneta Hernández, otro comandante alzado, de negociar su salida de la cárcel en perjuicio del resto de sus compañeros.

Como para ellos el fin justifica todos los medios que se empleen en su búsqueda, uno no sabe cuándo hablan con sinceridad y cuando se valen de la mentira y falsedad. Creo firmemente que Arias Cárdenas persigue algo con esta declaración que acaba de emitir; el tiempo pasa y con él nos percatamos de la verdad, el tiempo lo rebela todo o casi todo. Esperemos que va a pasar en los próximos días y meses, pero con seguridad pensamos que Arias volverá hablar; no sabemos, al menos yo no sé, en cuál tablero va a jugar, pero de que va a jugar, lo va a hacer.

Conociendo el historial político del personaje no nos extrañe que sus declaraciones estuvieron habladas y concertadas con el régimen y con ellas tratar de quitarse de encima el inmenso peso que significa la demoledora y desastrosa gestión de este gobierno totalitario. ¿Aspirará alguna candidatura? ¿A la Gobernación del Zulia o a la Presidencia del país, todo ello concertado con el régimen para dividir la votación de la oposición?

Estemos atentos ya que volverá a hablar.

14 de febrero 2023

 4 min


Alberto Jordán Hernández

Con voz propia

La mejor biografía del polémico Domingo Alberto Rangel (DAR) está contenida en el fundamentado libro del excelente periodista Ramón Hernández. Bajo el sub título: El suicidio de la izquierda con las revelaciones del Che (Ernesto Guevara) a Chávez (Hugo).

Nacido en Tovar estado Mérida el 17 Mayo 1923, del cual se cumple sus 100 años y dejó este mundo el 23 de septiembre de 2002, a los 89 años.

Fueron sus padres José Ramón Rangel Molina, tovareño y doctor en ciencias políticas, y Leticia Bourgoin, merideña de ascendencia francesa, con quien DAR aprendió el francés.

Siguiendo al padre, se graduó de abogado en la UCV, pero autodidacta se dedicó a la economía y en lo intelectual al periodismo, donde destacó como articulista de numerosos diarios; además de ser ensayista y novelista. Contrajo matrimonio con Consuelo Mantilla y sus hijos fueron Domingo Alberto, Beatrice, Ramón, Lule, María Gabriela y María Consuelo.

Motivado por Rómulo Betancourt, a quien siguió en lo político y figuró en la fundación de Acción Democrática, partido del cual figuró como fogoso parlamentario en la Asamblea Constituyente y diputado en varios períodos.

DAR Participó en el derrocamiento del democrático General Presidente Isaías Medina Angarita, el 18 de octubre 1945.

Derrocado Gallegos como Presidente del entonces Estados Unidos de Venezuela, que ejerció en 1948 por escasos nueve meses, convirtiéndose en el primer mandatario del siglo XX​elegido de manera directa, secreta y universal por el pueblo que ha obtenido el mayor porcentaje de votos a su favor.

Desterrado en Bolivia, donde DAR destacó como asesor del Presidente Hernán Siles Zuazo a quien define como el Presidente más progresista de América Latina. En 1957 le recomendó fuera a Bogotá, donde estaba más cerca de Venezuela donde venía una grave crisis.

Sin comparación posible, en su conversación con Ramón Hernández, aborda el tema del Che Guevara y de Chávez, el barinés que se consideraba hijo del argentino.

Del Che, DAR establece relación a través de Fidel Castro, a quien conoció y evaluó cuando miembro de la Cámara de Diputado que presidia Rafael Caldera. Como diputado, DAR le dio la bienvenida a Castro a donde vino con la comitiva Pedro Miret, Celia Sánchez, Paco Cabrera, Violeta Casals, Luis Orlando Rodríguez.

“Cuando volamos por sobre los cerros caraqueños me daba la impresión que estaba en la Sierra Maestra. Reciba el pueblo de Caracas y de Venezuela mi más profundo agradecimiento por esta oportunidad que me brinda de asistir al aniversario de su liberación. Estoy emocionado con este cielo tan azul, que se ve más bonito porque lo embellece la libertad”, arengó Fidel Castro.

Entre los que acuden a darle la bienvenida están el Contralmirante Wolfgang Larrazábal Presidente de la Junta que derrocó MPJ y el periodista Fabricio Ojeda, de la Junta Patriótica. Cuatro días permaneció en Caracas, y su despedida se volvió trágica con la muerte del Comandante Paco Cabrera, golpeado por las hélices de un avión

De reiteradas visitas a La Habana se afianza la relación con Castro que finalmente delega en el Che, la cual se consolida en una gira oficial a Caracas hasta ahora inédita. Estuvo aquí una semana e ideológicamente se idéntifica con él. La revolución se exportó hasta la muerte del Che.

En definitiva mucha razón tenía el Che al oponerse contra la guerrilla en Venezuela, que divisaba una incapacidad.

Sobre Chávez, DAR sostuvo al inicio esperanza pero se decepciona con sus conversaciones y mas con la llegada al Poder de militar fascista. “Esta no es una revolución socialista”.

(IN) Memoria: Recuerden los que nos desgobiernan que se se la dan de Rey Mida, que todo lo que tocaba se convertía en oro (para los ambiciosos oportunistas, dólares). Deseaba más riquezas, más joyas, más bienes. Pues el Monarca murió de hambre debido a su extraño poder, que en parte era una maldición, según Aristóteles.

jordanalberto18@ yahoo.com

 3 min


Humberto García Larralde

Al final de una larga entrevista, el historiador argentino, Federico Finchelstein, especializado en el estudio del fascismo, tanto en sus expresiones clásicas como en las contemporáneas, y autor de varios libros sobre el tema, descarta el término, “fascismo de izquierda”, para referirse a regímenes como el de Maduro[1]. Siendo su ideología inherentemente de derecha, un fascismo de izquierda no tendría sentido.

Esta opinión contrasta con la de muchos otros analistas para quienes el fascismo --comoquiera que lo definamos-- no posee una ideología distintiva. Recordemos para empezar a Umberto Eco. Consideraba al fascismo como un fenómeno propio de la Italia de Mussolini, sin doctrina específica, sino guiado por un pragmatismo ecléctico. No existía ninguna “ideología fascista” que inspirase movimientos parecidos en otros países. Estas similitudes las englobó en su escrito, bajo la fórmula de “Ur-fascismo”[2]. Diversos movimientos “proto-fascistas” responderían a resentimientos particulares, enraizados en experiencias de sociedades distintas. No obedecerían a una doctrina única, común, como en el caso del comunismo. Sin embargo, compartieron construcciones simbólicas análogas para canalizar a su favor, políticamente, este resentimiento.

Ello permite a otros autores[3] hablar de un “fascismo genérico”, caracterizado por un conjunto de elementos comunes que aparecen, bajo formas distintas, en estos movimientos. Ha perdurado, empero, la definición estalinista del fascismo como enemigo antagónico del comunismo, a pesar de sus afinidades totalitarias, por lo que –también para Finchelstein-- no podía ser de izquierda.

¿Y a qué vienen estas disquisiciones teóricas? La perspectiva de un “fascismo genérico” contribuye mucho a entender el fenómeno chavista, aún cobijado de “izquierda”. Permite, a su vez, elaborar un argumento crítico sobre la actitud de algunos gobiernos de izquierda –hoy en auge en la región-- con respecto a su relación con los gobiernos de Maduro y de Daniel Ortega. Asimismo, un examen serio de este tema rescata al fascismo como categoría de análisis, que ha sido tan banalizado por la izquierda estalinista como simple epíteto descalificador de quienes esgrimiesen posiciones contrarias.

El liderazgo carismático de Chávez encaja claramente con la definición de fascismo genérico. Invocó la épica emancipadora para exacerbar fibras chauvinistas, cebando su discurso en la denuncia populista de las élites gobernantes --la oligarquía criolla-- que habían traicionado los sueños de Bolívar. Eran enemigos de Venezuela, al servicio del imperialismo de ayer y de hoy. Como heredero autoproclamado del Libertador, encabezaría la lucha redentora del Pueblo noble y patriota contra estos apátridas.

Su política tomó la forma de una guerra, salpicada de términos militares y de un lenguaje de odio para atizar la violencia contra aquellos por parte de sus bandas de choque camisa-roja. Buscó legitimar, ante sus partidarios, la discriminación, desde el Estado, de quienes no comulgaban con su prédica visionaria: al enfrentarse a Chávez, no podían ser Pueblo. Como en el fascismo clásico, su prédica se condimentó con el culto a la muerte, “patria, socialismo o muerte”, y propició la supremacía de lo militar. La obsecuencia y lealtad absoluta a su persona fue exigido como criterio sine qua non para participar en el destino glorioso que depararía su lucha –la construcción del Hombre Nuevo. Ello habría de eliminar toda manifestación ciudadana autónoma para subsumirla en una masa uniformemente “revolucionaria”.

La deriva de la prédica chavista hacia cánones comunistas, bajo la tutela de Fidel Castro, ejemplifica cómo discursos que pregonan “verdades” muy distintas a las del fascismo clásico --en este caso, la mitología comunista, pero también de inspiración religiosa o atávica—pueden alimentar fanatismos que desatan prácticas políticas muy parecidas. El neofascismo admite, por tanto, el concepto de “fascismo de izquierda” (la discusión de sí Chávez, en realidad, fue comunista, tendrá que esperar otro momento).

Un aspecto a destacar del fascismo es su necesidad de mantener la tensión del combate para galvanizar a sus partidarios en su lucha. La lucha es su razón de ser. Nunca el enemigo es totalmente derrotado; emergerán otras amenazas; no se puede bajar la guardia ni confiar en “los otros”, etc., etc. Esta vocación, por destructiva, es inherentemente revolucionaria. Le sirvió muy bien a Chávez para desmantelar la institucionalidad del Estado de derecho que constreñían su ambición de poder. Llenó el vacío resultante con su poder personal, omnímodo y discrecional, que no admitía disidencia alguna. La revolución era él.

Al ocupar la presidencia Maduro, continuó con la labor destructiva de su mentor. Se afincó en violentar el ordenamiento constitucional para anular a la Asamblea Nacional, en manos opositoras. A diferencia de aquél, empero, no gozaba ni del carisma ni de la ascendencia política (ni militar) para sustituirlo con su poder personal. Acudió a aquellos estamentos militares quienes, encandilados por el discurso patriotero de Chávez, habían adquirido creciente coprotagonismo en lo que resultó, en realidad, un proceso de traición a la patria. Terminaron por ocupar el poder. Pero como ya no les movían fantasías redentoras, bastante desprestigiadas, se fueron adueñando de importantes puestos sobre la economía. Los llevó a consolidar una institucionalidad paralela, afianzada en las jerarquías y estructuras castrenses, que proporcionase ciertas seguridades a sus empeños. Y, junto a los enchufados civiles, cual mafias de película, coincidían en la conveniencia de contar con un marco de “normalización” que permitiese lavar sus fortunas mal habidas. Fueron inclinándose hacia posiciones propias de las dictaduras militares tradicionales, interesadas en evitar zozobras que pudieran afectar su dominio. No obstante, al carecer de las garantías de un Estado de derecho capaz de generar confianza, estabilizar los precios, atraer inversiones y generar empleo productivo, el “arreglo” económico fue haciendo agua. Hoy estamos, de nuevo, a las puertas de un proceso hiperinflacionario, con terribles consecuencias para la población.

Emerge, entonces, un equilibrio precario de poder entre quienes les interesa cierta estabilidad, con la esencia propiamente disruptiva del fascismo, en cuyo vértice intenta balancearse Maduro. Diosdado Cabello excita adrede reflejos fascistoides con el proyecto de ley en contra de las ONGs, para pescar en río revuelto ante la coyuntura presentada. Aparece una “Misión de Verdad” (¡!) para estigmatizarlas por no comulgar con la única verdad aceptable. Desde el Ejecutivo se acentúa la arremetida en contra de los medios de comunicación. Reaparecen bandas fascistas para amenazar a quienes salen a la calle exigiendo un salario digno porque no aguantan más. Y Maduro, tratando de complacer a todos, vuelve a denunciar a las sanciones impuestas por EE.UU. como escapatoria. El desbarajuste de las fuerzas opositoras, notoria luego de la defenestración --sin estrategia alternativa-- de la presidencia interina, le tiende la cama a quienes piensan que es el momento propicio para “aniquilar al enemigo”.

La idea de la política como una guerra contrasta con la estabilidad procurada por quienes buscan salvaguardar sus intereses. Estas contradicciones deben ayudar a asentar una estrategia más efectiva para la recuperación de la democracia. De reactivarse la negociación en México, ¿Podrá aspirarse a que surjan posturas más abiertas al retorno al ordenamiento constitucional dentro del oficialismo? ¿Qué hace falta para que ocurriese? Suponiendo el interés de un chavismo no fascista en estabilizar su situación, ¿Estaría dispuesto a acompañar a la oposición en la restitución de la institucionalidad democrática? ¿Cómo combinar ello con las aspiraciones de mejora y de justicia de las mayorías?

Finalmente, es menester denunciar que, detrás de ese antiimperialismo pleno de clichés revolucionarios, se ampara una dictadura primitiva que, en reacción a las conquistas de la democracia liberal en el mundo de hoy, busca aliarse con despotismos criminales, negadores de derechos humanos fundamentales, como los de Putin, Cuba e Irán. No es posible que algunos gobiernos de la región que se consideran de izquierda continúen alcahueteando regímenes represivos y torturadores, verdugos de la libertad.

[1] Los populismos de extrema derecha, ¿una vuelta al fascismo? https://gatopardo.com/noticias-actuales/federico-finchelstein/

[2] ECO, Umberto, “Ur-fascismo”, New York Review of Books, June 22, 1995

[3] PAYNE, Stanley (1997), A History of Fascism 1914-45, Routledge, London and New York; PAXTON, Robert O. (2005), Anatomía del fascismo, Ediciones Península, Barcelona, España.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela

humgarl@gmail.com

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Julio Castillo Sagarzazu

La decisión de María Corina Machado de participar en las elecciones primarias es un hecho político mayor de este periodo.

Lo es por varias razones. Primero porque es una decisión que va en la vía de incrementar la fuerza de una salida política a la crisis de Venezuela y luego porque ha puesto, en el desalentado panorama de la oposición venezolana, una referencia que no estaba en el tablero.

Por supuesto que es demasiado pronto para lanzar el sombrero al aire y declarar que el camino para presentar una opción electoral competitiva ya está recorrido.

Venezuela no es un país normal y el régimen de Maduro aun conserva los poderes facticos que pueden hacer naufragar cualquier iniciativa democrática para salir de nuestra pesadilla.

Para que tal perspectiva cuaje, entonces, son necesarias muchas cosas. Una muy importante es que la realidad geopolítica mundial y los intereses de los aliados de la democracia venezolana y los aliados de Maduro, puedan coincidir para auspiciar ese proceso. Para ello la presión interna y externa no solamente no debe cesar, sino que debe ir “in crescendo”.

Sobre este ultimo particular hay varias noticias auspiciosas. La movilización social en el país, es una de ellas. Las manifestaciones del magisterio y los funcionarios públicos no han sido derrotadas y administran sus fuerzas con inteligencia para no desgastarse y conservar sus activos en buenas condiciones. La dirigencia social, tendrá un papel importante en mantener el clima de lucha y la unidad de los factores sociales.

La otra noticia interesante, esta referida a la fotografía que hoy muestran los estudios de opinión: En efecto, la intención del voto de los venezolanos sigue siendo alta y contrasta con la poca adhesión simultánea a los partidos políticos. Dicho de otra manera: la crisis de representatividad de los partidos políticos, no ha sido óbice para que nuestros compatriotas pierdan la esperanza en el valor de su voto para expresarse políticamente. Incluso, aun mas sorprendente, es el alto numero de voluntades que se expresan a favor de participar en un proceso de primarias de la oposición.

Estos mismos estudios de opinión revelan que la principal recipiendaria de esa confianza electoral es María Corina Machado. Ello esta, sin duda, ocasionado por el reconocimiento a su trayectoria y a las cualidades intrínsecas de su liderazgo, pero también al hecho de que haya tomado la decisión de participar en el proceso político y electoral.

Es natural que un elector premie por sus cualidades a un líder, pero cuando percibe que ese líder va más allá de una postura testimonial y le percibe resolución par a alcanzar una victoria, no hay dudas de que ese reconocimiento crece y se fortalece.

No obstante, esta realidad, aún hay demasiados desafíos pendientes y mucha necesidad de investigar cuales son los resortes que en definitivamente dispararan la voluntad de los venezolanos para culminar con éxito esta tarea de recobrar la democracia.

Podríamos, sin embargo, a aventurarnos a decir cuales otras cosas nos revelan los estudios de opinión. Veamos:

1. La polarización como la conocimos hace años, ya no existe. El chavismo no es la mitad del país, sino una minoría.

2. Cualquier minoría, en efecto, puede ganar unas elecciones, incluyendo a la minoría chavista.

3. Hay que cohesionar una alternativa, pero a la vez hay que superar la practica del frentismo tradicional y la unidad de las cupulas que no necesariamente es interpretada como una unidad eficaz.

4. El balance de la frustración de los intentos de la plataforma opositora, pesa con fuerza en la construcción de esa alternativa. Pareciera que ninguna fuerza que reivindique esos esfuerzos fallidos, puede convertirse en la alternativa que aglutine a ese 70% que quiere un cambio.

5. Los mecanismos que se utilicen para determinar quien encarna una alternativa competitiva, pasan a tener una importancia capital. Los números que revelan la alta aceptación de las primarias parecieran sugerir que este es un tema que si interesa a los electores.

6. De allí que las primarias no deben convertirse en un nuevo episodio de desmoralización del elector opositor, sino en un momento de potenciar su entusiasmo. Para ello es necesario realizar un proceso transparente, sin exclusiones y donde se garantice el voto de todos los venezolanos estén donde estén.

7. Estas últimas son condiciones materiales obvias, pero es que, además, las primarias en si mismas deben ser un acto de rebeldía cívica, un acto de reafirmación de la lucha democrática y para ello deben parecerse a eso. De allí, que el tema del CNE tiene que ser tratado con cuidado extremo porque este organismo electoral no es un órgano independiente y autónomo, sino una oficina electoral del régimen. Es cierto que, en un país como el nuestro, esa es, una variable que debemos tomar en cuenta porque hay muy pocas posibilidades (al menos hoy) de que esa situación varie. De manera que la oposición tiene que saber que va a jugar en campo rival y con un árbitro de dudosísima independencia. Por ello, aceptar condiciones absurdas o presiones indebidas, podría desnaturalizar el proceso. Para seguir usando el símil, valdría decir que una cosa es saber que vamos a jugar un partido de futbol con el árbitro en contra, pero otra muy distinta es que aceptemos que ellos pongan nuestra alineación y que cambién las reglas del jugo 5 minutos antes de comenzar el partido.

La escena esta servida para comenzar una nueva etapa en esta lucha cívica. La entrada de María Corina Machado a la escena, como dijimos al principio, cambia muchos términos de esta ecuación. Queda un largo camino por delante y muchas tareas pendientes para convertir este fenómeno en una realidad estable y que trascienda el impacto del momento. Un reto importante.

Vale la pena asumirlo.

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