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Opinión

Laureano Márquez

Una investigación de Transparencia Venezuela (Economías ilícitas en Venezuela) partiendo de los datos de Ecoanalítica, señala que en nuestro país el 21,74% del PIB proviene de «negocios» ilícitos. Esto viene a confirmar mi tercera ley sobre la situación nacional: «en Venezuela toda situación caótica generará un negocio ilegal que se nutre del caos». Una vez que un ilícito surge es casi imparable, porque muchas personas ganan ingentes cantidades de dinero con ello. La factura de todo, al final, las termina pagando el ciudadano desasistido, con menos educación, salud, seguridad, etc.

Cualquier persona con sentido común, aunque no tenga un HDP en economía, nota con facilidad que hay un montón de situaciones a las que se les percibe lo irregular a simple vista, aunque no se manejen cifras. Sin embargo, con el citado trabajo, ya nos encontramos con data seria y rigurosa.

Según el informe, la mayor parte de este 21,74% del PIB, proviene del narcotráfico con 4.919 millones de dólares. Le sigue el contrabando de gasolina con 1900 millones, haciendo honor a la misma divisa y, como diría Ali Khan, tercero contrabando de oro, cuarto extorsión en puertos. Seguramente, la participación de la actividad ilegal en la constitución del PIB es superior a las cifras señaladas, porque una de las cualidades de las actividades al margen de la ley es la dificultad para evaluarlas estadísticamente. Igualmente, no dejan de ser significativas.

El informe habla de que el delito en Venezuela se encuentra en una categoría que uno no sabe si fue creada especialmente para nosotros: «fase simbiótica». Esto quiere decir que las fronteras entre el crimen organizado y el sistema político se tornan difusas. No deja de ser curioso que, en medio de tanto desorden, el crimen no pierda su condición de «organizado».

Esto nos recuerda una de las frases favoritas que el inolvidable Kiko Mendive solía soltar con su gracia natural cuando las grabaciones de La Rochela se hacían caóticas: «¡caballero, esto es un desorden muy bien organizado, mira pa’eso!».

Algún día, cuando las corrientes de la historia cambien, habrá que revertir la ilegalidad. Sin embargo, según mi punto de vista esto solo podrá hacerse de manera progresiva, gradual, porque si se hace de golpe, los afectados podrían acabar contigo. Expongo mi tesis con un ejemplo sencillo, como el de mi estrategia para lograr se respeten los semáforos:

  • Lo primero seria establecer un horario mínimo de cumplimiento (de 8 a 10 de la mañana, por ejemplo), para que la gente no se sienta demasiado afectada por el cambio y lo asuma.
  • Una vez que esto se logre y la gente se sienta confortable con su nuevo margen de ilegalidad, se amplía el horario de respeto a mañana y tarde (nunca de noche). Mientras se hace esto, paralelamente se mejora la seguridad vial y la honestidad de los policías de tránsito con sueldos y entrenamiento. Superada esta etapa, meses o años después, ya podemos pasar a la siguiente fase.
  • A todo aquel que se coma una luz roja se le impone una multa significativa. Luego de un par de años en esta situación, ya entonces podemos pasar a la fase final y definitiva.
  • Obligar al ciudadano a pagar la multa.

Entiendo que este, que es mi plan de adecentamiento nacional, es sencillo con un semáforo, con el narcotráfico lo veo un poco más complicado; pero, en fin, la seguridad de Nueva York se debe, según dicen, a que comenzaron primero por los pequeños delitos y fueron a más poco a poco.

Sin duda que el informe de Transparencia Venezuela y las cifras de Ecoanalítica inquietan y nos resultan increíbles, alarmantes. Pero cuando uno ve los mencionados datos y porcentajes, surge también la otra cara de la moneda: la de la gran cantidad de compatriotas que, en medio de este desbarajuste, resiste con dignidad y sigue haciendo un trabajo honesto, decente, y que, a pesar de los pesares, constituye esa gran mayoría que honra al gentilicio.

Twitter @laureanomar

Laureano Márquez P. es humorista y politólogo, egresado de la UCV.

 3 min


Eddie A. Ramírez S.

Requerimos revitalizar a nuestra dirigencia opositora. Como punto de partida hay que reconocer que está debilitada. Las encuestas son contundentes. Los dirigentes de la oposición tienen baja aceptación. El siguiente paso es discutir las causas. ¿Se debe a la campaña perversa de un régimen igualmente perverso? ¿Es por la proliferación de criticones en las redes sociales? ¿Es por los errores, por acción u omisión, cometidos por algunos dirigentes? ¿Es por las descalificaciones entre ellos? Quizá un poco de todo. Como diría Churchill, “no son cosas agradables de decir, pero son necesarias”. Por último, hay que aplicar correctivos. La realización de elecciones primarias podría ser uno de ellos.

Desde luego, las mentiras del régimen contribuyen a poner en duda la idoneidad de nuestros dirigentes. Divulga embustes por sus innumerables medios de comunicación, con el agravante de que impide el libre acceso a medios independientes o adversos a la gestión gubernamental. Para ello cuentan con algunos comunicadores tarifados o fanáticos y con la alcahuetería de Conatel. Recuerdo que, en un evento social en Caracas, coincidí con un chileno comunista al que pregunté a qué atribuía la caída de Allende. Sin el menor pudor contestó “a que no tuvimos tiempo de implantar la hegemonía comunicacional”.

Los activistas de las redes sociales son hipercríticos. Hay que aceptar que ante la terrible situación que se vive en el país, los ciudadanos se desesperan al percibir que los dirigentes opositores no cumplen la promesa de poner fin a la usurpación de Maduro y solo se descalifican entre ellos. Ante estas circunstancias es difícil pedir a estos activistas que consideren que no es fácil salir de una dictadura totalitaria.

Sin duda algunos dirigentes han cometido errores o deslices. A continuación, una lista corta: 1- No realizar una selección estricta de militantes, que llegan a ocupar cargos de responsabilidad en el partido e incluso son postulados para el parlamento y gobernaciones. Por ello, han proliferado los Heliodoro Quintero, Juan Carlos Caldera, Ricardo Sánchez, Eduardo (Burrito) Martínez, Timoteo Zambrano, Bernabé Gutiérrez, José Brito y muchos otros. 2- Rechazar a Chávez y a los golpistas del 4 F 1992, pero después apoyar la candidatura presidencial de Francisco Arias Cárdenas, uno de los principales cabecillas de esa asonada, evidencia inconsistencia. 3- No reconocer que Chávez iba a ganar el referendo revocatorio presidencial, ya que las encuestas evidenciaban que, gracias a las Misiones, él había remontado su popularidad. Cierto que utilizó indebidamente los recursos del Estado, demoró el referendo hasta que su popularidad lo favoreció y que sus militantes del CNE hicieron trampas en las Mesas electorales cuando no había testigos. 4- No aceptar que en la elección del 2005 no postularon candidatos porque solo sacarían unos doce parlamentarios. 5- No rendir cuentas de la ausencia de testigos en los procesos electorales. 6- Injerencia indebida del llamado G4 (Primero Justicia, Voluntad Popular, UNT y AD) en la designación de autoridades en la empresa Monómeros Colombo Venezolanos y no aclarar supuestas irregularidades.

Un error injustificable es la descalificación mutua. Del lado del G4 el marginar a los otros partidos y a la sociedad civil. De parte de Vente Venezuela y de ABP el insistir en que el presidente interino Guaidó no cumplió con el “mandato” de la Consulta Popular del 16 de julio 2017 de poner fin a la usurpación, a sabiendas de que no tiene los medios para lograrlo; además, declaraciones constantes de que ellos son la verdadera oposición y los otros son “la oposición oficialista y colaboracionista, sin aportar pruebas, ni identificar con nombre y apellido, así como insistir en el abstencionismo electoral. A esta campaña se ha sumado ANCO, que no es un partido político y que promueve la convocatoria a una Asamblea Constituyente a sabiendas de que el régimen no reconocerá una elección sin participación del CNE. Los tres citados también descalifican posibles negociaciones en México que, aunque no nos guste, lo exige la comunidad internacional y son imprescindibles para algunos acuerdos. Debo aclarar que admiro la valentía con la que las tres organizaciones citadas enfrentan al régimen y siento gran afecto por sus dirigentes. Si piensan que están en lo correcto, no objetamos que sigan en esa línea pero, por favor, no procedan como el cuento del andaluz y su lugar de entierro.

Por otra parte, descalificar a Guaidó por no haber entrado la ayuda humanitaria por Cúcuta es injusto, ya que quien quedó mal fue el régimen. En los otros eventos, La Carlota y Gedeón, no se asesoró e hizo quedar mal a la oposición. Hay que reclamar al presidente interino que no toma decisiones, ello ha influido en la caída de su popularidad. Es una lástima porque tiene reconocimiento internacional.

La unidad entre los que profesan los mismos principios y valores es un requisito necesario, aunque no suficiente para revitalizar a nuestra dirigencia. “Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos”, decía Donoso Cortés. Ese hacer algo es salir del régimen lo antes posible. Nuestra dirigencia puede revitalizarse a través de elecciones primarias para seleccionar no solo a quien lleve la voz cantante de la oposición, sino a un equipo de dirección. Una vez electo, se deberá evaluar si tiene suficiente aceptación y bajo rechazo para ser nuestro candidato presidencial. Caso contrario, el equipo de dirección deberá proponer un candidato que unifique a los militantes de las diferentes toldas y a los que son contrarios al régimen, pero no se identifican con la dirigencia actual. Hay que evaluar varias opciones. Una de ellas la presentó Douglas Jatem en el 2019.

La mayor parte de nuestros dirigentes son jóvenes. Pueden declinar aspiraciones legítimas a corto plazo, mientras se revitalizan y ganan la confianza de los ciudadanos. Parafraseando a Mariano José de Larra, ojalá no tengamos que decir que aquí yace media oposición, murió de la otra media.

Como (había) en botica:

¿El liderazgo que necesitamos? ¡Omar Zambrano y la orquesta Latin Vox Machine integrada por venezolanos en Argentina! Felicitaciones a Yulimar Rojas, nuestra campeona mundial en salto triple.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

 4 min


Edgar Benarroch

AL REVÉS

En una ocasión un atrevido amigo del General Juan Vicente Gómez, le dijo, mi jefe, en la calle se dice que usted es muy bruto, a lo que el General respondió: “Sí, creo lo soy, porque hace más veinte años que llegué al poder y ahora no sé cómo salir de él”. También a manera de chiste se decía que el dictador leía el periódico al revés , a lo que él respondía: “Leo el periódico como me da la gana “. Ciertamente el General Gómez no era de amplia cultura, pero lo bruto lo tenía bastante lejos.

Ahora con este régimen totalitario, populista y opresor, podemos afirmar, sin exagerar, que no solamente lee el periódico al revés, sino que lee y oye al país al revés. Por ello actúan de forma contraria a lo normal, habitual o esperado, de manera totalmente distinta y opuesta. Queremos progreso nacional y nos dan involución ; queremos agua, luz y gas domestico y nos lo niegan; queremos amor y nos siembran odios y rencores; queremos paz y nos dan guerra; queremos comida y no la tenemos en la medida adecuada; queremos trabajo bien remunerado y no existe; queremos expresarnos y actuar con libertad y nos persiguen, apresan, torturan y hasta asesinan; queremos seguridad pública, personal y de bienes y estimulan y propagan la delincuencia civil y uniformada; queremos moralidad y ética y se comportan e infunden la inmoralidad y se apartan de los más elementales cánones ciudadanos; en fin, queremos vivir y nos dan muerte.

Esta manera tan absurda y brutal de entender y atender al país nos ha traído a lo que hoy tenemos: Un país empobrecido de los más altos del mundo, después de ser el más rico de Latinoamérica; de tener un salario mínimo mensual de $ 220 (doscientos veinte dólares americanos), hoy sólo tenemos el 10% de esa cifra; después de ser un país bien estratificado socialmente, donde existía una inmensa permeabilidad, ahora somos un pueblo de dos clases: Los que tienen todo y pueden todo, que no son más del 10% y el resto del país, 90%, que nada tiene y nada puede y vive en estado de pobreza, más de la mitad en estado crítico y atroz; acabaron con más del 70% de nuestra planta industrial, de las más prósperas de Sur América; tienen a PDVSA, la empresa de los huevos de oro, al borde del colapso total y acabaron con el complejo siderúrgico de Guayana, de los más importantes del continente.

Saquemos ya del poder a quienes nos entienden al revés y ello sólo es posible en UNIÓN de todos los factores, sectores e individualidades, que desean cambio para superar el malestar y reconquistar el bienestar y la felicidad y mantenernos en unión en la inmensa tarea que supone la reconstrucción nacional para lograr la sociedad que deseamos.

26 de julio 2022

LA VIDA

El ser humano como lo conocemos, surgió en dos tiempos: Primero, el premoderno , con cráneo no esférico, frente vertical y bóveda alta, habitó África, Etiopía Israel y Marruecos, esto ocurrió en el lapso que va desde 100.000 hasta 315.000 años atrás. Y segundo, el hombre moderno, de comportamiento y fisonomía actuales, cuyos primeros restos datan de entre hace 195.000 y 140.000 años. Hace aproximadamente 30.000 años, los humanos anatómicamente modernos eran los únicos miembros del género “Homo” que quedaban. Esta especie conquistó el mundo entero extinguiendo al resto de las especies del género y llegan a la humanidad que conocemos hoy.

De acuerdo a mi criterio y creencias, el ser humano existe a partir de la fecundación, que es el proceso por el cual dos gametos se fusionan durante la reproducción sexual, para crear un cigoto con un genoma derivado de ambos progenitores, así nace el ser humano, crece, actúa, se reproduce y muere. Al nacer llegamos a la vida terrestre con inocencia e ingenuidad infinitas y sin poder valernos con nuestros propios medios. A los ocho años empezamos a razonar y a discernir, a diferenciar lo malo y lo bueno. Iniciamos nuestros estudios, crecemos, trabajamos, nos casamos y procreamos.

El desenvolvimiento en las distintas etapas de la vida y ante las situaciones que ella nos presenta, depende de nuestra formación y valores. En la medida que estemos bien formados, equipados y con una escala de valores bien puesta, nos desenvolveremos con éxito en la vida.

La vida siempre nos invita a tomar decisiones que se deben corresponder con nuestra formación y valores. Siempre, antes de actuar pensamos y solo ante una situación sobrevenida que pone en riesgo nuestra integridad física, actuamos sin pensar y de inmediato, ello por instinto de conservación propio del humano, después del hecho o los hechos es cuando nos ponemos a pensar. Pero por lo general siempre cuando actuamos pensamos antes.

La vida terrestre es un tránsito, es un paréntesis en nuestra existencia. De acuerdo a nuestro comportamiento, por acción u omisión, nuestra alma al desprenderse del cuerpo una vez éste fallece, ira a una dimensión donde solo existe felicidad y paz o a otra donde hay tropiezos y amarguras con los que purgamos nuestras falencias y errores. Tratemos que nuestra alma, que se eleva cuando perdemos la vitalidad material, vaya a la dimensión de la paz y felicidad eternas que es donde está El Creador, nuestro Padre Eterno, El Rey de Reyes, El Único Dios Verdadero.

25 de julio 2022

PRIMERAS ESTROFAS DE NUESTRO HIMNO NACIONAL

Nuestro himno nacional, Gloria al Bravo Pueblo”, es una pieza musical patriótica lograda en 1810, cuya letra corresponde a Vicente Salias y fue compuesto por Juan José Landaeta. En sus primeras estrofas contiene: “Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó, la ley respetando la virtud y honor. Y el pobre en su choza libertad pidió: A este Santo nombre tembló de pavor el vil egoísmo que otra vez triunfó. Gritemos con brío ¡Muera la opresión !”.

Era ese pueblo de la primera década de 1800 que se lanzó a la calle, bajo el estupendo liderazgo de Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, José Antonio Páez, José Félix Ribas y Juan Vicente Campo Elias, entre otros, para conquistar su libertad y soberanía y en esa sagrada tarea tiñó de rojo con su sangre los campos venezolanos y dejó su cuerpo inerte en nuestras tierras. Bravo pueblo, enfurecido pueblo, cargado de una voluntad infinita por lograr hacer suyo el legítimo y sagrado derecho de dirigirse a sí mismo y no estar sujeto a voluntades foráneas, que fue capaz de quitarse de encima el yugo que lo ataba. Con virtud y honor el pueblo se empinó e impulsó para actuar rectamente cumpliendo con su deber con la Patria. El pobre en su choza libertad pidió y por conquistarla luchó hasta ofrendar sus vidas. El vil egoísmo fue depuesto de nuestras tierras al grito de “Muera la opresión”.

La virtud sobresaliente del pueblo venezolano de hoy, es su capacidad de soportar tanto daño sin reaccionar de manera definitiva para quitarse de encima lo que le provoca tan inmenso malestar. Nuestra capacidad de soporte no tiene parangón y debe ser objeto de estudios para cerciorarnos de que estamos hechos, si tenemos alma y espíritu o somos solo materia que se puede manejar como se quiera. Sé que en algún momento el pueblo eufórico se rebelará y triunfará, lo que deseamos es hacerlo cuanto antes, porque el tiempo avanza inexorablemente y es utilizado por este régimen totalitario y populista para perpetrar sus fechorías y nuestro deber es aprovecharlo para evitarlas.

El inmenso y sagrado deber que tenemos con el pueblo de hoy , con la Republica y con las generaciones venideras, es reconquistar el bienestar, la prosperidad y la felicidad que como seres humanos nos corresponden. Respondamos a ese deber con mucha e irreductible voluntad de cambio para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, se sientan orgullosos de sus antepasados que estuvieron a la altura de los desafíos que el tiempo les presentó. Veintidós años es mucho tiempo, es más de la cuarta parte de nuestro promedio de vida.

Nos merecemos disfrutar el hermoso país que tenemos y vivir con felicidad y bienestar. Pongamos, en UNIÓN fraterna de todos los que dejamos cambio ya, todo lo que podamos y mañana Dios y el pueblo lo reconocerán.

23 de julio 2022

LO AFIRMA TRANSPARENCIA VENEZUELA

Según Transparencia Venezuela, que es una asociación civil sin fines de lucro, no partidista, plural y sin filiación política, dedicada a promover condiciones, procedimientos y factores para prevenir, disminuir y si es posible exterminar la corrupción, estamos ante organizaciones que han logrado tejer importantes redes nacionales e internacionales con el respaldo de un grupo de funcionarios públicos corruptos que conviven y promueven acciones para obtener beneficios personales.

De las investigaciones realizadas por la asociación señalada se desprende que el crimen organizado (así lo llama) en nuestro país se encuentra en fase “Simbiótica” que es “cuando la interdependencia de la organización criminal con el sistema político (léase régimen actual) y económico llega al grado en que las fronteras son tenues y los actores participan como una corporación política, burocrática, económica y criminal”. Esta es la fase de más alto riesgo para el sistema de libertades que queremos, pues la organización se apropia también de los signos de la democracia en un contexto de legalidad electoral (con todas las mañas y triquiñuelas posibles) y legalidad social, incluyendo la que pueden transferirle las élites económicas, tradicionales y emergentes, corruptas y aliadas.

Afirman que en las dos ultimas décadas, los órganos encargados del control público permitieron y se involucraron en cientos de casos de inmensa corrupción que implicaron un desfalco sin precedentes en la Nación. Se estima que la cantidad expoliada al país alcanza la astronómica cifra de 350 mil millones de dólares americanos, colocados en el exterior en efectivo y bienes, cantidad está superior 30 veces al monto del Plan Marshall que auxilió a países afectados por la Segunda Guerra Mundial. Afirma la asociación que más de 22 países han abierto más de 100 causas vinculadas con la corrupción en nuestro país que involucran a una quinta parte de la cantidad expoliada.

Estamos pues en un contubernio criminal del régimen con organizaciones corruptas para saquear el país, manejar el tráfico de dragas, manejar el oro que extraen del llamado Arco Minero del Orinoco, de comerciar ilícitamente el cuarzo, coltan y granito. Esta yunta corrupta, criminal y diabólica opera en el paīs con pretensiones de quedarse hasta que lo que quedes sea el bagazo.

La UNIÓN de todos quienes deseamos cambio cuanto antes, es lo que puede parar y superar este vulgar saqueo que se le hace a la Nación. Si queremos democracia, libertad, decencia, honestida y trabajo para acomodar el país, la UNIÓN es necesaria y fundamental. Al frente de la plataforma unitaria está Omar Barboza, que es un hombre bueno, inteligente, serio y con una inmensa capacidad de servicio, nos corresponde rodearlo.

21 de julio 2022

 8 min


Rafael Díaz Blanco

Hay la tendencia a observar lo que sucede en América Latina como algo propio de nuestra cultura en una mirada eurocéntrica más bien despectiva. También es lugar común destacar en las últimas elecciones latinoamericanas el triunfo de candidatos de izquierda como hace unos años se hacía con los de la derecha. Me resisto a analizar lo que acontece en nuestras complejas sociedades en términos tan simples y relativos. Además de tener contenidos variados y muy interesados, nos divide en posturas enfrentadas que en nada contribuyen al diálogo, al encuentro democrático. En lugar de aclarar, obscurecen.

Ciertamente, los resultados electorales de Chile y Colombia deben preocuparnos. Se continúan produciendo éxitos electorales que ponen en riesgo la permanencia de la democracia. Como han señalado los informes de Freedom House, al contrario de lo que ocurría en décadas anteriores, la democracia retrocede en el mundo.

Entre las democracias, la chilena y la colombiana se consideraban de las más consolidadas de América Latina, como antes lo había sido la venezolana. Aún más, a principios del siglo XXI se les tenía como los países del continente con más posibilidades de alcanzar el desarrollo económico. No obstante, habida cuenta de la conflictividad social y política, en los últimos años, dichos pronósticos fueron desestimados. En dichas predicciones habían prevalecido una perspectiva económica muy restrictiva.

Debemos señalar que Colombia y Chile tienen en común, como todas las sociedades latinoamericanas, ser inmensamente desiguales, tener altos grados de pobreza y corrupción, a la par de gravísimos problemas socio económicos por resolver. Adicionalmente, se abordan los problemas nacionales en una dirección parroquiana que ignora la globalización y las realidades derivadas del cambio de época que vivimos. Por otra parte, la gente tiene la convicción de la existencia de un pasado mejor y percibe la ausencia de un futuro satisfactorio.

En nuestra manera de ver las cosas, lo que está ocurriendo en Latinoamérica no es muy diferente a lo que nos sucedió a los venezolanos. Similares situaciones están aconteciendo en variados lugares, incluyendo los países con las democracias más desarrolladas. La insatisfacción de las mayorías va abonando las exigencias de cambios radicales afectando la permanencia del sistema democrático.

Frente a esa realidad, han surgido movimientos políticos solo nominalmente democráticos. Acceden al gobierno mediante elecciones libres con distintas propuestas que autocalifican de derecha o de izquierda, de patrióticas o nacionalistas. Se arrogan la representación única y exclusiva del pueblo y desarrollan un discurso antidemocrático que divide la población. Por supuesto, desconocen que en la democracia contemporánea no basta ser gobierno de la mayoría, exige el respeto de los derechos de las minorías, la vigencia efectiva del estado de derecho, la garantía de los derechos fundamentales y muy especialmente la alternabilidad democrática. La democracia moderna es una democracia con derechos.

Estas propuestas autoritarias de distinta cobertura ideológicas tienen en común su asalto al Estado democrático que poco a poco van desmantelando. Otra característica es el cultivo de la anti política y un discurso anti establecimiento estimulado por el comportamiento indigno de las elites.

Se desarrolla un lenguaje que polariza apuntando a un cambio radical con soluciones muy simples que ignoran la complejidad de los problemas. Se divide la sociedad en buenos y malos, según el apoyo al régimen, desnaturalizando la esencia del comportamiento democrático. Los nuevos caudillos se arrogan un monopolio moral que termina convirtiendo a los adversarios en enemigos. Todo diálogo será considerado complicidad, todo acuerdo, ilegítimo.

Comienzan con un apoyo popular que les permite ir destruyendo los controles democráticos del poder para progresivamente desconocer el estado de derecho y los derechos ciudadanos, particularmente de las minorías que se les oponen. Finalmente, si las instituciones democráticas ceden, el autócrata permanece en el poder manteniendo formalidades democráticas por un tiempo, incluso harán elecciones, pero sin posibilidades de alternabilidad. En una fase más avanzada, como ya ha ocurrido en Venezuela, se convertirán en dictaduras post modernas y con frecuencias estados cuasi delincuentes.

Por supuesto, este discurso y propuesta difícilmente sería exitoso si no viviéramos una realidad política dónde élites irresponsables relegan el interés común a planos secundarios, si no tuviéramos una realidad socio económica de empobrecimiento, desigualdad y corrupción, si no fuéramos una sociedad insatisfecha con su calidad de vida que añora épocas pasadas.

Conscientes estamos de lo difícil de las respuestas a las realidades políticas de hoy, sobre todo cuando que las exigencias de solución son cada vez más apremiantes. Se trata de problemas complejos que requieren respuestas de naturaleza similar. Respuestas que además deben ser consensuadas, compartidas por las grandes mayorías nacionales y elaboradas con la participación de todos, lo cual solo es posible si el sistema democrático prevalece. De allí que la primera tarea es recuperar la democracia donde se haya perdido o se esté perdiendo y dónde permanezca mantenerla y expandirla.

Por lo pronto, en Chile y en Colombia esperamos que las clases dirigentes asuman con solidaridad, inteligencia, creatividad y patriotismo inclusivo las tareas por hacer y las instituciones democráticas desarrolladas sean capaces de derrotar toda pretensión autoritaria.

El mantenimiento de la democracia no garantizará el cambio, pero es indispensable para alcanzarlo. Por lo pronto permitirá salir de los gobiernos que no satisfacen los requerimientos populares.

Por otra parte, los demócratas del mundo no podemos ignorar la naturaleza política de los problemas globales que debemos enfrentar. Mucho menos las exigencias de cambio de nuestros pueblos. Debemos promover respuestas solidarias acordes con los nuevos tiempos que apunten a la consolidación del sistema democrático en todas partes haciendo del derecho a la democracia un derecho de todos.

@rafidiaz

rafidiaz2000@yahoo.com

Valencia, julio 22 de 2022

Alzando la voz

alzandolavoz.wixsite.com/rafidiaz

 4 min


Benjamín Tripier

El pragmatismo que ha mostrado el gobierno de Venezuela pareciera no tener límites, y, de alguna manera, pareciera que está dando resultados.

Ya el tema de la flexibilización de sanciones petroleras está sobre la mesa. El gobierno dice que trabaja sobre eso; los petroleros privados venezolanos solo hablan de eso y desde Estados Unidos, hay un sector que vería con buenos ojos una apertura para Venezuela. Y después del “puñito” de Biden con el príncipe, en Arabia Saudita, por qué no especular con un “puñito” con Maduro.

Pero es un paso adelante y otro para atrás; por un lado, pareciera que hay un compromiso en ciernes de alinearse con Estados Unidos proveyendo petróleo a los aliados, y por otro, se juguetea con los enemigos de Estados Unidos, que son Rusia e Irán. Tal vez ese sea el estilo de negociación del chavismo; pero sigue pareciendo una estrategia arriesgada.

Claro que hasta que no se declare la guerra, y esta se mundialice, a nosotros no nos van a obligar a tomar partido. Pero eso viene, eso va a ocurrir, y el pragmatismo indica que deberíamos quedarnos con los aliados.

Pero dentro del gobierno mismo hay fuerzas antinorteamericanas que no ven bien ni siquiera la oferta que hacen Maduro y Cabello de volverse proveedores de petróleo. Claro que sería más potable si fuera a Europa que a Estados Unidos. Pero no se sabe.

Este primer semestre ha sido todo de especulaciones sin ningún resultado concreto y seguimos en un limbo petrolero, porque en Estados Unidos son más los que se oponen que los que apoyan aliviarnos sanciones; y las elecciones de medio término están a la vuelta de la esquina. Pero insisto, después del “puñito”, todo es posible.

Y si el gobierno se orienta al pragmatismo, bueno, los “gringos” son expertos en eso. Lo que no está claro hasta donde podrán, desde la Casa Blanca, intervenir en la justicia y en el congreso.

Pese a que, de hecho, en la práctica, en Venezuela, ya estamos en la economía pospetrolera, pareciera que los actores económicos aún no se han dado cuenta, y todas las expectativas siguen alrededor del petróleo, tanto por las sanciones, como por la producción. Nos ponemos contentos con cada rumor de levantamiento, y nos entristecemos cuando no ocurre. Hasta ahora, todo ha sido tristeza.

Ya más o menos está claro que entramos en una inercia en la cual los cambios mayores (emisión de acciones, devolución y venta de empresa) están postergados hasta nuevo aviso, y que nada llamativo va a pasar en lo económico. La “zanahoria” que nos mueve está alrededor del petróleo, cuando sabemos que eso podrá dar algún oxígeno al gobierno, pero que no reactivará la economía.

Porque la reactivación y su potencial, está en manos del sector privado…de las empresas privadas. Por eso, desde hace tiempo insisto en que el sector privado, a través de las cámaras, debería emprender la elaboración de un plan estratégico para Venezuela, identificando, con los pies en la tierra, las fortalezas, las debilidades, cuáles son las oportunidades y qué es lo que nos impediría aprovecharlas.

Y no es tan fácil ni trivial. Porque aún hay empresarios que viven en el pasado, como esperando a que una máquina virtual del tiempo nos regrese adonde nos quedamos…a algún momento alrededor de 1.999. Y eso no va a pasar, hay mucha destrucción y el costo de la reconstrucción es un sinsentido; porque la tecnología cambió, la gente cambió y las condiciones del mundo cambiaron.

Todo lo que nos queda es mirar hacia adelante como una especie de “borrón y cuenta nueva”: oportunidades y amenazas. Porque el punto de partida, que es hoy, donde estamos parados, tiene una cantidad de fortalezas concretas, pero también grandes debilidades. A estas últimas, está en nuestras manos corregirlas, porque de otra manera siempre estaremos arrastrando problemas; que ya sabemos cuáles son, y no deberíamos repetirlos. Y una vez corregidas las debilidades, debemos buscar puntos de apoyo…puntos de palanca, sólidos, duros, seguros; que son las fortalezas en las cuales hacer pie para lanzarnos al futuro.

Pero si elegimos mal o no identificamos adecuadamente los puntos de apoyo, entonces todo se derrumbará y tendremos que arrancar de nuevo. Caso similar, si no corregimos las debilidades.

Hay que mirar y hablar del futuro, porque solo allí están las oportunidades.

Y en esa visión de futuro, el petróleo debe ser un componente más; y no el más importante. Ya hoy es menos importante…pero nos negamos a verlo y a internalizarlo. Claro, el facilismo del “pitillo” con el que sacamos el crudo del subsuelo, multiplicado por el precio del barril, por poco que sea, ya es algo para este pobre país pobre.

Me gusta mencionar el caso de Aruba cuando cerró la refinería de los árabes, que daba empleo a toda la gente. Y lejos de caer en la depresión, se pusieron a trabajar, principalmente la cámara de comercio, como para repensar el futuro y reinventarse. Y la solución estaba a la vista, pero por la ceguera petrolera, no lo veían…corrido el velo, se dieron cuenta de que eso ya no estaba más; que sí, que había una que otra inversión, Exxon, Citgo dando vueltas, pero que ellos no podían depender de eso.

Y formaron a su gente, desde los niños hasta los adultos, buscaron inversores y patrocinadores, y en menos de 20 años, dieron la vuelta el futuro. Y fue tan sólido lo que plantearon, y de tanta excelencia y calidad, que cuando la pandemia terminó (aún reciben coletazos) recuperaron sus mercados, porque lo primero que hizo su mercado objetivo fue viajar a Aruba.

En lo económico: Seguid el ejemplo que Aruba dio.

La desventaja que tenemos en Venezuela de ver todo a través del lente petrolero es que estamos perdiendo de vista en panorama más amplio; el conjunto de lo que está pasando en el mundo con esto de la guerra. Limitada por el momento, mundial un poco más tarde…diría más pronto que tarde.

El haber llamado la atención a tiempo sobre la recesión por venir, hará que finalmente no ocurra; o al menos que no ocurra en la magnitud de los pronósticos, y que no ocurra en todas partes como se piensa.

Todos los días vemos señales de cómo se van estabilizando y descendiendo los precios del petróleo. Desde los alarmistas que vaticinaban 300 dólares por barril, hasta una realidad que lo terminará colocando en 70 dólares, o hasta menos. Esto hará que la falta de combustible no sea tan grave, y que, en cuanto a nosotros, no seamos la salvación de nadie. Es que, en realidad, nuestro aporte, en nuestras condiciones actuales y proyectadas a un año, no son significativas como para incentivar una jugada política riesgosa por parte de los demócratas, que no lo están pasando bien. Perderán las de medio término, y habrá que ver si Biden termina su gobierno…porque no lo está haciendo bien…y la edad le está jugando una mala pasada.

Y el punto fuerte no será la energía, sino los alimentos.

Recomendación

Al gobierno:

Que formalice la libre circulación del dólar como un mecanismo para frenar la inflación que hoy está contenida por medios artificiales, y que puede desatarse nuevamente. Porque la base de todo es la confianza, y la gente tiende a desconfiar de la continuidad de este modelo, por tener bases relativamente precarias, que pudieran cambiar diametralmente de un momento para otro. Así como pasamos al dólar de un solo salto, podemos regresar a como estábamos antes.

A la dirigencia de la oposición:

Que organice mesas redondas entre dirigentes de diferentes extracciones de la oposición y que traten de llegar a algún tipo de papel de trabajo básico como para que cada organización haga sus aportes y se llegue a compromisos primarios. Creer que la elección de un candidato por primarias mejorará la situación, es no comprender que no se trata de personas, sino de modelos…o de personas con modelos que logren rescatar la credibilidad que solo muy pocos opositores aún conservan.

A los dirigentes empresarios:

Que pongan énfasis en la cadena de suministros y la logística para fortalecer y consolidar los niveles de actividad que se van logrando. Muy buen trabajo de los dirigentes empresarios recorriendo el país; hay que contar con un diagnóstico real de nuestras capacidades físicas; porque la voluntad y las ganas de trabajar siempre estuvieron en el ADN del empresario venezolano.

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Humberto García Larralde

La semana pasada Nicolás Maduro declaró que la economía venezolana había crecido dos dígitos durante el primer semestre. No precisó cifra alguna. Como se sabe, el Banco Central de Venezuela dejó de publicar datos sobre la economía real desde 2019. No obstante, entes bastante más serios corroboran que, según sus propias estimaciones, hubo un crecimiento significativo el primer trimestre del año con respecto a igual período del año pasado; del 7,8% según el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF). ¿Qué puede decirse al respecto?

En primer lugar, es menester poner las cosas en perspectiva. Se trata de un aumento con relación a niveles de actividad económica absolutamente paupérrimos. A pesar de la inexistencia de cifras oficiales, hay coincidencia en señalar que, para el cierre del año 2020, ésta había descendido a apenas la cuarta parte de la de 2013. El ligero aumento que se presume hubo el año pasado no altera las magnitudes en referencia: una tasa de crecimiento del 7,8%, de sostenerse durante todo el año, equivaldría a apenas el dos por ciento en una economía del tamaño de la de 2013.

Otra manera de calibrar la magnitud de la devastación urdida por los «revolucionarios» sobre los medios de vida de los venezolanos es señalar que recuperarse de una caída del 75% implica que la economía aumente un 400% (¡!).

Eppur si muove. La razón fundamental es el incremento en la actividad petrolera. Cifras oficiales, reproducidas en el boletín mensual de la OPEP, señalan un aumento del 138% en la producción petrolera de Venezuela durante el primer semestre de 2022, con relación al primer semestre de 2021. Tampoco es que se está aproximando a las cifras lanzadas al garete por Maduro, que habló de 2 millones de barriles diarios (b/d) para finales de 2022 (¡!) Los datos del propio gobierno señalan una producción promedia de 745 mil b/d, mientras que, según fuentes secundarias, estaría en torno a 716 b/d. Al arribar Maduro a la presidencia, se producía, según cifras oficiales, por encima de 2,7 millones de b/d. Para cuando EE.UU. empezó a aplicar sanciones contra Pdvsa –enero de 2019–, militares y otros pícaros puestos por Maduro para dirigir (ordeñar) la empresa, habían destruido a la mitad esta producción.

Pero, además, la guerra criminal desatada por el amigo de Maduro, Putin, en contra de la población de su vecina Ucrania, ha hecho volar por los aires los precios del crudo. El marcador de la cesta de exportación de Venezuela, Merey, estaba por encima de USD 90/barril en junio. Por exportación de crudo pudo haber ingresado en la primera mitad del año más de 2,5 veces el monto que entró en 2021. Claro, el ingreso neto es bastante menor por la necesidad de importar productos refinados (incluyendo gasolina) y petróleo liviano para mezclarlo con el pesado de la Faja.

Dada la devastación de la economía doméstica, Venezuela depende hoy aún más de estos ingresos, a pesar de la destrucción de Pdvsa. La pregunta obligada es, ¿qué se está haciendo con este incremento en los proventos del petróleo? ¿Se puede confiar en que apuntalen la recuperación del país?

Conviene una breve explicación de lo que entendemos por «renta petrolera» para discernir lo que está en juego. Una renta es una ganancia extraordinaria, más allá de la que podría considerarse «normal», es decir, aquella que resultaría al fragor de la competencia de muchos en el mercado. Es atribuible a factores monopólicos en la venta del producto, en este caso, petróleo, por lo que no corresponde a la remuneración del esfuerzo productivo, propiamente dicho. Se lo embolsilla el dueño del recurso. En Venezuela, por razones históricas –equívocos que no vamos a explicar en este breve artículo–, la renta –ese ingreso no productivo—la capta el Estado.

Hacia el peor de los rentismos

La utilización de esta renta por parte de gobiernos para adelantar sus objetivos de política es la base del rentismo. La estrategia de la «siembra del petróleo» que se siguió durante buena parte del siglo pasado fue rentista. Desde que Uslar escribió el famoso editorial del diario Ahora, el petróleo se consideró un agente externo al desarrollo, reducido a proveer –a través del incremento de los impuestos– el mayor ingreso posible para los planes de gobierno.

Al comienzo se aplicó un rentismo positivo, pues se invirtieron los proventos de la venta internacional de crudo en infraestructura y servicios públicos de cobertura universal, en incentivos a la actividad productiva de otros sectores y en la mejora en las condiciones generales de vida de la población, en particular, la educación y la salud. No obstante, la competencia política entre los partidos que se alternaban en el poder los fue filtrando hacia prácticas populistas y clientelares. Se exacerbó en Venezuela la caza de rentas (rent-seeking), creándose múltiples vías para transar con quienes decidían su asignación.

Un rentismo malo se adueñó del país, vulnerable a la demagogia de salvadores de la patria. Atendiendo a estos cantos de sirena y oponiendo el intento del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez por corregir los entuertos que ayudó a sembrar en el primero, desembocamos en la tragedia chavista de estos últimos veintitantos años.

Chávez llevó al rentismo a niveles aún peores de perversión. Desmanteló las instituciones edificadas por la democracia, sobre todo del equilibrio e independencia de poderes, la transparencia y rendición de cuentas de la gestión pública, y las normas que resguardan los recursos de la nación ante prácticas depredadoras. Acabó con los medios de comunicación libres y reprimió la disidencia.

La caza de rentas se convirtió en argamasa para cohesionar lealtades, sobre todo de un núcleo de militares traidores. En fin, se convirtió en el botín a repartir en nombre de una supuesta «revolución» socialista. Pero esta depredación, como vimos, terminó matando la gallina de los huevos de oro. Y murieron, de verdad, por mengua o acribillado por la represión y por bandas criminales, demasiados venezolanos.

Ahora que se presentan estos ingresos extraordinarios –rentas– de que tanto alardea Maduro, cabe preguntarse: ¿el venezolano de a pie podrá esperar un servicio de luz eléctrica confiable, una buena atención de salud, agua permanente, gasolina? ¿Mejorará el alumbrado, se repararán las vías, escuelas, hospitales, las instalaciones universitarias? En el marco de la privatización soterrada (Ley «Antibloqueo») y la venta de acciones de empresas públicas, ¿puede esperarse un proceso de saneamiento del Estado que le devuelva al ciudadano seguridad y ofrezca soluciones a sus problemas?

Una respuesta positiva a las anteriores preguntas supone la instrumentación de medidas que le pongan coto a las prácticas depredadoras que entretejen las alianzas que sostienen a Maduro. Implica el retorno a un Estado de Derecho, a una institucionalidad que resguarde los intereses de las mayorías frente a las apetencias de quienes controlan el poder. ¿Hay razones para pensar que ello esté ocurriendo?

Acontecimientos recientes indican lo contrario. La detención de dirigentes sindicales de Bandera Roja bajo la acusación de terroristas, las amenazas contra ONGs defensoras de derechos humanos, el espionaje y bloqueo de portales de medios independientes y de opositores en general ordenados a Movistar/Telefónica, la permanencia de más de 300 presos políticos y la matraca generalizada, entre otras cosas, son expresión de intereses atrincherados en el poder para mantener sus privilegios.

Algo del incremento en los ingresos petroleros se cuela hacia otros sectores. Lamentablemente, buena parte se malgasta intentando contener el alza del dólar, en medio de un proceso de expansión monetaria. La permanencia, además, de exoneraciones de impuestos a la importación, junto a la sobrevaluación del bolívar, dificulta significativamente la competitividad de muchos sectores productivos.

Los salarios siguen muy deprimidos. Estudios recientes colocan a Venezuela apenas por encima de Haití como el país más pobre de Latinoamérica. ¿Qué va a pasar cuando retornen los precios del crudo de los elevados niveles en que los colocó la cruel matanza de Putin contra el pueblo ucraniano?

Humberto García Larralde es economista, Individuo de Número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Profesor (j) de la Universidad Central de Venezuela.

Mail: humgarl@gmail.com

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Gregorio Salazar

Difícilmente haya otro país en el mundo donde mediante una conjura de las instituciones del Estado se haya tendido una urdimbre legal tan amplia y diversa para silenciar a la sociedad, acallar el reclamo popular, la crítica o la disidencia como en Venezuela.

Seguirán diciendo desde los predios «revolucionarios» que la Constitución del 99 «garantiza la libertad de expresión sin que sea posible censura alguna». O también que «se reconoce el derecho a una información, veraz, oportuna, imparcial y sin censura», pero en contrasentido los medios del sector público, ahora propiedad exclusiva del PSUV, constituyen 22 años después la mejor demostración de cómo se puede desconocer y pisotear impunemente la carta magna en aspectos tan fundamentales.

¿Pero qué podemos decir de la pobrecita constitución que el oficialismo tanto pondera de los dientes para fuera? ¿Cómo olvidar que tras el rechazo expresado mediante el voto popular (remember la «victoria de mierda») contra el proyecto de reforma constitucional presentado por Chávez en el 2007 éste y sus obsecuentes seguidores se dedicaron a introducir el modelo socialista ya rechazado mediante leyes inconstitucionales, como la propia Ley de los Consejos Comunales. Es decir, su Constitución del 99 Chávez se la pasó por la parte de atrás del chaquetón militar.

Pero volvamos a ese asfixiante entramado legal destinado a constreñir la libertad de expresión y de prensa y el derecho a la información. Allí figuran Ley Orgánica de Telecomunicaciones y la llamada Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, la tristemente célebre «ley resorte», ambas con sus respectivas reformas no precisamente para ablandarlas; el Reglamento de medios radioeléctricos comunitarios; la Reforma parcial del Código Penal, la «regulación» del derecho a réplica y la grotesca Ley Contra el Odio, precisamente ideada por quienes han hecho del odio su mejor combustible político. Y lastimosamente encuentran réplicas en otros sectores.

Todos esos instrumentos le han entregado a la cúpula en el poder una vastísima gama de herramientas procedimentales, coercitivas y desmedidamente punitivas que sumados a la destrucción de la economía barrieron el amplio espectro mediático que existía en Venezuela cuando Chávez llegó al poder.

Hoy se retoma otra de esas iniciativas legales que, por lo que asoman sus impulsores en sus declaraciones, vendría a vulnerar la profesión periodística y al propio Colegio Nacional de Periodistas como corporación de derecho público. Ya hubo otra intentona fracasada en 2009.

Sus enunciados estaban muy claros: desaparecer el CNP y convertirlo en la Asociación Venezolana de Comunicadores e ingresar a los llamados comunicadores comunitarios y alternativos, cuyos medios han sido creados, financiados, reglamentados y utilizados como simples altavoces de su proyecto por el proyecto de dominación total y perpetua del chavismo.

La nueva iniciativa no ha podido nacer de manera más improvisada y disparatada, lo cual no quiere decir que no pueda concretarse en un esperpento jurídico que lesione el marco legal que ampara al gremio periodístico venezolano. Tienen todo el poder en la AN. Allí, en complicidad absoluta, se cobran y se dan el vuelto.

Esta nueva pretensión de grupúsculos periodísticos del chavismo es un hecho político no menor que merece la atención de toda la sociedad democrática venezolana, la que sabe que ha contado y contará con los periodistas venezolanos para, contra todo asedio, maltrato, persecución y limitadas condiciones económicas, conocer un registro de la realidad más acorde con la verdad y muy distinto al que quiere imponer la avalancha propagandística del régimen. Este despropósito legal del oficialismo vuelve a unir a los periodistas y al pueblo al que sirven. Mientras tengamos eso claro y esas luces no se apaguen habrá esperanza.

Twitter: @goyosalazar

Gregorio Salazar es periodista. Exsecretario general del SNTP.

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