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Opinión

Héctor Abad Faciolince

El ahora presidente electo de Colombia fue un pésimo alcalde de Bogotá. Durante cuatro años, en vez de gobernar, se dedicó a pelear con amigos y enemigos

Es muy comprensible que la izquierda del mundo entero celebre con entusiasmo el triunfo de Gustavo Petro. Al considerar que este derrotó a un verdadero esperpento del más grotesco populismo de derecha, es más fácil aún entender tanta alegría internacional. Este absurdo empresario corrupto, Rodolfo Hernández (cuyo modelo político eran Trump, Bolsonaro y Bukele), que según sus propias palabras “se limpiaba el culo con la ley” y que llegó a declararse admirador “del gran pensador alemán Adolf Hitler”, era la encarnación de un muñeco de paja. Petro, de algún modo, se enfrentó y derrotó a la caricatura de una caricatura. Esto, sin embargo, no convierte al ganador de las elecciones en Colombia en un estadista.

Voy a intentar explicar por qué no confío para nada en Gustavo Petro, aunque hacerlo antes de que este empiece a gobernar tiene las características de una intuición, si quieren de un temor o una injusticia, y no de una certeza. La certeza solo se podrá tener cuando él gobierne al país realmente, y cuando Colombia haya experimentado por lo menos la prueba de algunos meses de su gobierno. Mientras tanto hay que darle, como a cualquier otro gobernante, el beneficio de la duda.

Antes de experimenter su verdadera forma de gobernar, no podré ir mucho más allá de esa famosa rima infantil atribuida al poeta satírico inglés Tom Brown: “I do not like thee, Doctor Fell, / The reason why – I cannot tell; / But this I know, and know full well, / I do not like thee, Doctor Fell”. Esta, a su vez, proviene al parecer de un epigrama de Marcial: “Non amo te, Sabidi, nec possum dicere quare. / Hoc tantum possum dicere: non amo te”. O sea: “No me gustas, Sabidio, y no puedo decir por qué. / Esto es todo lo que puedo decir: no me gustas”. Siguiendo estas huellas clásicas, me atrevo a rimar: No me gustas, señor Petro, / y mi motivo es incierto. / Mas lo repito, y acierto: / No me gustas, señor Petro.

Ojalá lo anterior sea tan solo un prejuicio de mi parte y una intuición equivocada. Cuanto más equivocado esté yo en mi desconfianza, mucho mejor para Colombia y mucho mejor para todos nosotros, los colombianos. Sin embargo mi intuición tiene también fundamentos reales: para empezar, Petro fue un pésimo alcalde de Bogotá. Durante cuatro años, en vez de gobernar, se dedicó a pelear con amigos y enemigos.

Sus más cercanos colaboradores y aliados, al cabo de poco tiempo de trabajar con él, renunciaron dando un portazo. El director de Relaciones Internacionales de la Alcaldía de Bogotá, Daniel García-Peña, en su renuncia, lo tachó de “déspota”. Su compañero en la lucha armada, la guerrilla del M-19, y uno de los autores de la Constitución del 91, la vigente en Colombia, Antonio Navarro Wolf, renunció de manera irrevocable a la Secretaría de Gobierno cuando apenas llevaba tres meses en el cargo. El motivo aducido no pudo ser más irónico: “por un dolor de muelas”.

Algunos de los analistas de izquierda más sólidos votaron por él (o mejor, contra Hernández), tapándose la nariz: el gran jurista Rodrigo Uprimny, por ejemplo, director del think tank más prestigioso de Colombia (Dejusticia), lo hizo pese a que “su caudillismo me preocupa” y a pesar de que “por su talante populista y por algunas de sus propuestas, representa riesgos para el estado de derecho”. También lamentó “algunas estrategias sucias de su campaña, en especial contra los candidatos de centro”. Un poco más lejos llegó el ensayista Mauricio García Villegas al cantar su voto por Petro. Lo hizo, escribió, pese a “su dogmatismo, su arrogancia, su falta de honestidad intelectual y su incapacidad para trabajar en equipo”. Lo cierto es que, para ellos, votar por Hernández era más impensable e indigno que votar por Petro, pero no pudieron negar el desprecio que el nuevo presidente de Colombia ha sentido siempre por el liberalismo democrático.

Yo no voté por Petro, y mucho menos lo hubiera hecho por Hernández, no solo por intuición, ni por los argumentos anteriores, sino también por otros datos concretos. ¿Recuerdan a Wikileaks? Pues bien, en algunos de los documentos filtrados por Assange y su equipo se pueden leer las sucesivas visitas del político Gustavo Petro a la Embajada de los Estados Unidos.

En sus conversaciones con el representante de la gran potencia en Colombia (que el embajador resume en sus cables), y quizá para congraciarse con ellos, habla mal y denuncia de extremismo izquierdista a los compañeros y colegas de su propio partido de entonces, el Polo Democrático, entre ellos a mi querido amigo Carlos Gaviria, el primer candidato de la izquierda democrática colombiana en sacar varios millones de votos. El mismo Carlos me contó, no una vez, sino varias veces, la forma en que Petro cambiaba por la noche las decisiones que la dirección del partido tomaba durante el día. ¿Cómo? Alterando los acuerdos. De esto no hay solo un testigo muerto, sino también testigos vivos.

Por todo lo anterior no confío en Gustavo Petro. Tengo que reconocer, sin embargo, que él fue también un senador muy valiente en sus denuncias contra Álvaro Uribe, contra los espantosos “falsos positivos” y contra el paramilitarismo que apoyaba los programas más abominables y sangrientos de aquel gobierno. Ahí hay algo muy bueno y rescatable en el pasado legislativo (no en el ejecutivo) de Petro. Como congresista fue un político aguerrido y resuelto. ¿Cuál de las dos personas será el presidente de Colombia?

Como la función de un presidente no es el activismo ni la denuncia, sino la realización de un programa, creo que va a ser más el administrador mediocre, el político sectario, el jefe autoritario y el ideólogo mañoso y resentido. Nada quisiera más que estar equivocado, y que Colombia tenga un gran presidente. En todo caso, y mientras no demuestre lo contrario, I do not like thee, señor Petro.

20 de junio 2022

El País

https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2022-06-21/i-do-not-like-thee-senor-petro.html#?rel=lo

 4 min


Mira Millosevich Juaristi

RETOS Y OPORTUNIDADES DE LA VECINDAD

La solicitud de Ucrania, Moldavia y Georgia de tener el estatus de candidato para entrar en la UE ha acelerado el debate sobre la atascada política de ampliación de la Unión. En Bruselas hay un debate entre los países miembros sobre si se debe premiar a Ucrania con un “estatus exprés” de país candidato en señal de apreciación del sacrificio de su ciudadanía en la guerra actual y en defensa de los valores comunes de democracia y libertad, así como a Moldavia y Georgia, otros dos países que forman parte de la Política de Vecindad Oriental de la UE. En los países de los Balcanes Occidentales, que durante años han negociado su estatus de candidatos, la insistencia en un estatus exprés para ellos, y para Ucrania, se percibe con mucho recelo.

Sin embargo, la propuesta del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, de establecer una “Comunidad Geopolítica Europea”, basada en la del presidente francés Emmanuel Macron de crear una “comunidad política europea”, podría apaciguar los (des)ánimos, ya que se percibe como una oferta que no se debería rechazar. Aunque al gobierno de Kyiv la idea le parece una “traición”, para los balcánicos –teniendo en cuenta que la adhesión está atascada, por los problemas internos de la UE y por el no cumplimiento de los criterios de entrada por parte de los candidatos– la oferta del Consejo Europeo se debería aceptar. Como explicó Michel, el objetivo de la “Comunidad Geopolítica Europa” es la de “forjar una convergencia y profundizar en la cooperación activa de los integrantes así como aunar fuerzas para abordar los desafíos comunes, como la paz, la estabilidad y la seguridad en nuestro continente”. Se trata de crear un mecanismo nuevo como dispositivo paralelo a la UE para ayudar a los países que no desean un largo proceso de adhesión a encontrar un nuevo espacio de cooperación y de seguridad.

La “Comunidad Geopolítica Europea” es un marco institucional para reforzar las relaciones políticas de la UE con su vecindad cercana, que incluiría cumbres conjuntas dos veces al año enfocadas en la política exterior como el principal ámbito de cooperación dentro de la Comunidad. Los ministros de Asuntos Exteriores de todos los países interesados (Ucrania, Moldavia, Georgia y los Balcanes Occidentales, pero también Islandia, Noruega y, en el futuro, Azerbaiyán, Armenia, Turquía e incluso el Reino Unido) se reunirían periódicamente con el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE. Con el mismo formato se organizarían reuniones ministeriales sectoriales (programas de investigación y desarrollo, transporte, energía e infraestructuras).

La iniciativa es un intento de mejorar el proceso de ampliación, pero no pretende, ni puede, ni debe sustituirla.

Lo anunciado hasta ahora refleja la ambición del Consejo Europeo de mejorar la política de la Vecindad Europea, despejar el camino de los países candidatos a la adhesión y coordinar la política exterior entre los países miembros y los futuros miembros.

La iniciativa puede contribuir al cambio de la estrategia de ampliación de la UE, sobre la que Josep Borrell, vicepresidente de la Comisión Europea y alto representante de Política Exterior, ha constatado que “embarrancó en los Balcanes y que existe una sensación de profunda decepción en el proceso de ampliación”. El Consejo Europeo está abandonando, por primera vez, el principio de “todo o nada” en favor de una “integración más rápida, gradual y reversible”. Por ejemplo, si un país candidato demuestra avances en materia jurídica e institucional puede participar en determinados aspectos del mercado interior, el régimen de itinerancia de la UE o el mercado común de la energía. Además, cuando el país haya cumplido los criterios necesarios podrá obtener acceso a los programas y fondos europeos, que de otro modo estarían disponibles sólo para los Estados miembros, y así beneficiarse directamente de la integración durante las negociaciones. Sin embargo, si se produjera alguna reversión –primero, en cuanto al Estado de derecho–, alguno de los beneficios de la integración podría retirarse. Se supone que tales cambios en el proceso de ampliación acelerarían las reformas estructurales necesarias y la integración con la UE, pero sobre todo podrían presionar más a países, como Serbia, para que coordinasen su política exterior con la de la UE –algo muy necesario, como refleja la no imposición de sanciones económicas por el gobierno de Belgrado a Rusia–.

La iniciativa es un intento de mejorar el proceso de ampliación, pero no pretende, ni puede, ni debe sustituirla. Además, adherirse a la “Comunidad Geopolítica Europea” no significa automáticamente que a los participantes se les garantice acceder a la UE.

La invitación a todos los países mencionados a la “Comunidad Geopolítica Europea” supone crear unas relaciones más estrechas entre los candidatos, los candidatos potenciales y las instituciones de la Unión, convirtiendo así “el espacio geográfico en una realidad geopolítica”. Algunos de estos Estados estarán preparados para convertirse en miembros de pleno derecho de la UE muy pronto si así lo desean, como Islandia y Noruega, e incluso de nuevo el Reino Unido, tras haber abandonado la Unión recientemente. En el otro extremo están Ucrania, Moldavia y Georgia, que han expresado su interés por ser miembros de la UE pero que requerirán mucho tiempo y grandes reformas para lograrlo. Los Balcanes Occidentales y Turquía se encuentran en algún punto intermedio: candidatos o candidatos potenciales, en su mayoría estancados en el proceso de ampliación. Y Armenia y Azerbaiyán son sólo una posibilidad. Sin duda, la competencia por la plena pertenencia a la UE será mucho mayor.

La iniciativa de crear una “Comunidad Geopolítica Europea” ha nacido bajo la presión de la guerra y la crisis y supone un parche para salvar el proceso de ampliación de la UE, pero es una buena iniciativa: puede acelerar los cambios necesarios y presionar para una posterior armonización entre todos los que entren en la UE. La energía, la alimentación, las cadenas industriales, la investigación y el desarrollo, la militarización de Europa y la disciplina en política exterior pueden contribuir a lograr cierta autonomía estratégica europea, ya que todos estarían más estrechamente interconectados en el espacio político, económico, tecnológico y de defensa europeo, sin posibilidad de grandes desviaciones en la elección de aliados y socios a nivel global sin una armonización previa. La iniciativa puede tranquilizar a los países miembros que sostienen que se aceptaron precipitadamente Rumanía y Bulgaria, porque no estaban aún preparadas para acceder a la UE, y dar esperanzas a los países candidatos, pero sobre todo puede dar una renovada credibilidad a la UE y transformar la fatiga europea de la ampliación en un proyecto

20 de junio 2022

elcano

https://www.realinstitutoelcano.org/comentarios/los-balcanes-occidentale...

 5 min


Acceso a la Justicia

De mal en peor. Así va la crisis de institucionalidad democrática que Venezuela enfrenta desde hace años, lo cual tiene sentido, porque las causas que la provocan ―«La injerencia del Poder Ejecutivo en los otros poderes públicos y que ha derivado en la ausencia del Estado de Derecho»― no han hecho más que agudizarse en los últimos meses.

La denuncia la formuló la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe anual correspondiente a 2021, en el cual la instancia no pasó por alto el hecho de que el partido de gobierno en Venezuela se haya hecho con el control absoluto de la Asamblea Nacional (AN), «la última institución del poder público nacional revestida de legitimidad democrática», mediante las cuestionadas elecciones parlamentarias de diciembre de 2020.

Por esta situación, el organismo adscrito a la Organización de Estados Americanos (OEA) mantiene por décimo séptimo año consecutivo al país en su capítulo IV, conocido popularmente como la lista negra de los países en materia de derechos humanos. La instancia alegó que en Venezuela persiste «una violación grave de los elementos fundamentales y de las instituciones de la democracia representativa previstos en la Carta Democrática Interamericana, que son medios esenciales para la realización de los Derechos Humanos», materializada a través de «un ejercicio abusivo del poder que socava o contraría el Estado de Derecho», así como por «la infracción sistemática de la independencia del Poder Judicial» y la ocurrencia de una «alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático».

La ausencia de la separación de poderes, en especial la cooptación de la justicia por parte del chavismo, es para la CIDH uno de los factores que «ha facilitado la comisión de graves violaciones de Derechos Humanos» tales como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas, detenciones arbitrarias, restricciones a la libertad de expresión y ataques contra los activistas y organizaciones que promueven las garantías fundamentales.

La justicia al banquillo

En su informe, el organismo fustiga con dureza la actuación del Poder Judicial, en particular la opacidad con la que actuó en 2021.

«La falta de transparencia y publicidad ha caracterizado particularmente al Tribunal Supremo de Justicia, que ha incurrido en prácticas como proferir condenas públicas mediante comunicados sin notificar a las partes de los procesos; proferir decisiones de trascendencia nacional sin la realización de audiencias públicas; publicar únicamente la parte dispositiva de las decisiones judiciales; y notificar decisiones, condenas y medidas cautelares a través de redes sociales como Facebook o Twitter, dejando de lado el uso de autos judiciales».

Estos señalamientos de la instancia se hacen eco de las denuncias que desde Acceso a la Justicia se han venido haciendo sobre este particular.

La CIDH consideró «especialmente preocupante» este tipo de prácticas por considerar que «pueden acarrear violaciones graves a las garantías judiciales que asisten a todas las personas, como la presunción de inocencia, el derecho a la doble instancia, el derecho a ser oído y el deber de motivar».

Asimismo, criticó que el máximo juzgado no informe «si los jueces son nombrados con apego a los procedimientos preestablecidos», ni tampoco «el porcentaje de jueces provisionales del país».

La CIDH tomó nota de los hallazgos realizados por la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos (MDH) sobre Venezuela de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tales como «la admisión de medios de prueba, incluyendo la confesión de parte, bajo coacción o en interrogatorios sin la debida representación legal». Igualmente expresó su alarma por la corroboración por parte de la instancia de la ONU de que a los opositores no se les garantizan sus derechos al momento de enfrentar un proceso judicial.

Los pobres, los más afectados

Para la CIDH la falta de Estado de derecho «generó un ambiente propicio para la comisión sistemática de graves violaciones de Derechos Humanos», tales como las ejecuciones extrajudiciales, que afectan a los pobres de la población. Contradictoriamente, las autoridades venezolanas han hecho de la defensa de los más vulnerables su bandera.

La instancia continental tomó nota de los datos manejados por el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) y el Centro Gumilla en relación con que en el primer semestre de 2021 se registraron 825 presuntos ajusticiamientos a cargo de fuerzas de seguridad del Estado. De la misma manera, recordó que entre 2014 y 2020 la Secretaría General de la OEA documentó 18.093 casos de asesinatos cometidos presuntamente por agentes del Estado.

«El modus operandi identificado por la CIDH indica que las ejecuciones extrajudiciales se cometen primordialmente en contra hombres jóvenes en situación de pobreza durante operativos de seguridad ciudadana. Más precisamente, en el marco de enfrentamientos simulados durante el curso de procedimientos de rutina, durante protestas, o cuando las víctimas han sido detenidas ilegal y/o arbitrariamente y se encuentran bajo custodia estatal».

Pero no solo los pobres son víctimas de abusos: aquellas personas que osan disentir del Gobierno o reclaman sus derechos también tienen altas probabilidades de ser detenidas ilegalmente, maltratadas durante su cautiverio y sometidas a procesos judiciales injustos. Así lo denunció la instancia, que tomó nota de los datos recopilados por Foro Penal Venezolano, organización que contabilizó cuarenta y un casos de detenciones arbitrarias hasta noviembre pasado.

No solo críticas

Como es tradición en ella, la CIDH no solo formuló cuestionamientos a las autoridades, sino que presentó una serie de recomendaciones para revertir la situación. Así en primer lugar abogó por el establecimiento de «mecanismos de diálogo entre distintos actores políticos y la sociedad civil con miras a la urgente reconstrucción de la institucionalidad democrática del país».

Seguidamente instó a las autoridades a «restablecer el orden constitucional, garantizando la independencia y equilibrio de poderes, la participación política sin discriminación de toda la población y el control ciudadano sobre la actuación de los distintos poderes del Estado».

Y a ti venezolano, ¿cómo te afecta?

El informe de la CIDH deja en claro una cosa: la existencia de la democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales. En países donde no hay democracia puede ser un riesgo, incluso mortal, ejercer la libertad de expresión y el derecho a manifestarse y asociarse para defender garantías como la educación, la salud, el trabajo o el medio ambiente. Sin democracia la vida y la libertad son relativas. Basta con ver lo que ocurre en nuestra propia región en países como Nicaragua, donde centenares de opositores se encuentran encarcelados y más de medio millar de organizaciones civiles, incluyendo la Academia de la Lengua han sido clausuradas por el régimen de Daniel Ortega.

El reporte de la CIDH no solo realiza duros cuestionamientos, muchos de los cuales son altamente conocidos por los venezolanos de a pie, sino que presenta una hoja de ruta para revertir esta dramática situación. Hacemos votos porque las autoridades apliquen las recomendaciones formuladas en el documento y así Venezuela deje de figurar en la lista negra de los derechos humanos.

22 de junio 2022

https://accesoalajusticia.org/para-la-cidh-continuara-profundizandose-la...

 5 min


Jesús Elorza G.

El perfil autoritario, autocrático e intervencionista del gobierno de Hugo Chávez en materia deportiva, comienza a mostrarse con la firma del Convenio con Cuba que implicó la traída al país de más de 10.000 entrenadores deportivos para apoyar “voluntariamente” el programa Barrio Adentro Deportivo y la consolidación de los Consejos Comunales como uno de los brazos milicianos de nuestra revolución.

A partir de ese momento, se desarrolla una intolerancia ideológica del régimen en el sector deportivo, que se manifiesta con la persecución, atropello e intervención de la Federaciones Deportivas con el propósito de obligarlas a modificar el Art. 26 de los Estatutos del Comité Olímpico, para permitir que un funcionario de gobierno fuese candidato a los cargos de elección, en el Comité Ejecutivo del organismo. Hecho este que al poco tiempo hizo posible el asalto al Comité Olímpico y a las Federaciones Deportivas.

Ya con el control del Comité Olímpico y de las Federaciones Deportivas, se procede a desmantelar el proceso de descentralización iniciado con la elección de gobernadores y alcaldes en 1989, con el despojo de las instalaciones deportivas a los gobiernos de oposición regionales Zulia y Táchira, pasando la administración de las mismas al Instituto Nacional de Deporte. El siguiente zarpazo totalitario fue el de la suspensión de los Juegos Nacionales en aquellas entidades gobernadas por sectores de la oposición.

En relación con el deporte universitario, se puso en práctica una política orientada a ir minando la autonomía del sector en lo concerniente a la organización y desarrollo de los Juegos Universitarios (Juvines) por parte de la Federación Deportiva de Educación Superior (Fevedes). En el año 2010, los juegos correspondían a la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, y de manera arbitraria les fue arrebatada la sede para otorgársela a la Unefa, militarizando todo lo concerniente al Comité Organizador del evento. Igual modus operandi fue aplicado contra la Universidad de Carabobo, sede de los Juvines 2012.

La aprobación de la Ley Orgánica de la Actividad Física y el Deporte permite que se establezcan las bases de la supremacía socialista y revolucionaria en materia deportiva. La modificación del paradigma organizacional permitirá que los Consejos Comunales pasen a ser la base piramidal del deporte y en consecuencia todo el voluntariado oligarca del deporte como son los clubes, ligas y asociaciones serán sustituidas por las Comunas. La base jurídica contenida en la referida Ley, brinda un marco legal que somete al sector deportivo a un régimen autocrático, centralista, antidemocrático y totalitario. Entre los principios rectores contemplados en el referido texto destacan los siguientes:

- El dogma, según el cual el Estado Revolucionario debe controlar todos los aspectos de la vida ciudadana, eliminando de hecho, los derechos a la libre asociación, la autonomía de las organizaciones, la libertad de empresa y la propiedad privada.

- Acabar con la descentralización del sector. El deporte será centralizado y dirigido únicamente por el “Sistema Nacional de la Actividad Física y Deportiva”.

- La modificación estructural de la Organización Deportiva Nacional al establecer como Unidad Básica del Sistema a los Comité de Deporte y Recreación de los Consejos Comunales. Lo que va a permitir el control de las asociaciones y Federaciones.

- Transfieren a los Consejos Comunales la administración directa del servicio público deportivo prestado por los municipios y los estados. Lo que significaría en la práctica la liquidación de los Institutos o Fundaciones que a nivel regional y municipal que son los encargados de dirigir las actividades deportivas.

- A los organismos privados relacionados con el deporte profesional le establecen una Comisión Nacional contra la mercantilización del deporte y el deportista, con el objetivo final de acabar de una vez por todas con “la perversa práctica capitalista y neo-liberal de la explotación comercial del deporte”.

- El Programa de Atención Integral al Atleta aprobado será sustituido por la creación de Comisiones Nacionales contra el tabaquismo, alcoholismo, sustancias nocivas, publicidad, alerta a la tecnología excesiva (sic) y el sedentarismo. La protección económica solo será para aquellos identificados y sumisos con el régimen.

- Se amplía la base electoral de las organizaciones deportivas otorgando el derecho a elegir y ser electo a los atletas activos o retirados, jueces, árbitros, entrenadores. Esta normativa establece una incongruencia jurídica al permitir a los atletas activos ser “Juez y parte” en los organismos deportivos.

Esta situación de regresión institucional busca acabar con la descentralización, con los derechos a la libre asociación, la libertad de empresa, la autonomía de las entidades deportivas y genera una situación de incertidumbre e inseguridad laboral para miles de venezolanos que trabajan como obreros, empleados, entrenadores y jubilados en las diferentes instituciones nacionales, regionales o municipales encargadas de desarrollar las actividades deportivas en todo el territorio nacional.

A manera de síntesis, pudiera decirse que los 23 años del régimen chavista (1999-2022), se han caracterizado por una constante violación de la autonomía de las Federaciones Deportivas y del Comité Olímpico, el encubrimiento de los ilícitos ocurridos con todo lo relacionado con el transporte, alimentación y viáticos de las delegaciones que representan al país en eventos internacionales, la "naturalización express" de atletas extranjeros, la falta de transparencia en el manejo de los cuantiosos recursos económicos del Fondo Nacional del Deporte, la estafa continuada con la solicitud de divisas a Cadivi, el encubrimiento de los ilícitos ocurridos con la construcción de las instalaciones deportivas para los Juegos Nacionales o para eventos internacionales como lo fue el caso del Estadio Iberoamericano de Atletismo en Maracay y el grave y progresivo deterioro, y abandono, en que se encuentra mas del 80% de nuestras instalaciones deportivas, lo cual ha generado el alejamiento de las comunidades y población en general de las mismas, consolidándose además, serias restricciones para el desarrollo del deporte de rendimiento por carecerse de instalaciones adecuadas.

La seguridad social de los trabajadores del sector deportivo obreros, empleados y entrenadores activos y jubilados ha empeorado progresivamente, los contratos colectivos están congelados desde el año 2000, salarios de hambre, no se les reconoce la homologación de las pensiones y jubilaciones, se mantiene cerrada la Escuela de Entrenadores, los seguros HCM que por sus pírricas coberturas, prácticamente los mantienen en condiciones de "condenados a muerte", los manuales clasificadores de cargos no son aplicados y los pasivos laborales duermen el sueño del burócrata, en la larga espera de su cancelación y salarialmente son discriminados frente a los chulos entrenadores cubanos.

La solicitud irresponsable de sedes de eventos deportivos internacionales con el solo propósito de continuar con la apropiación indebida de los recursos económicos destinados para tal fin; ejemplos de ello lo ocurrido con la Copa América de Futbol, Juegos Bolivarianos de Playa, Iberoamericano de Atletismo y Mundial de Softbol femenino, entre otros. La inasistencia a eventos internacionales programados, por incapacidad gerencial que pretenden esconderlas con señalamientos contra el imperio norteamericano y la guerra económica. La entrega de divisas a la dictadura cubana a través de leoninos convenios de contratación de “entrenadores” y los juegos del “Alba”. La permanente suspensión de los Juegos Nacionales. En el marco de este trágico y perverso cuadro, destaca la perdida de nuestra hegemonía deportiva en los Juegos Deportivos Bolivarianos frente a Colombia a partir del 2013 y la reciente agresión a los periodistas deportivos Irving Guanipa y Julio Barazarte, ordenada por el Ministro del Deporte, por el simple hecho de no gustarle las preguntas que hacían.

Esta situación de regresión institucional solo busca imponer un régimen totalitario que acabe con la descentralización, con los derechos a la libre asociación, la libertad de empresa, la Libertad de Expresión, la autonomía de las entidades deportivas y genera una situación de incertidumbre e inseguridad laboral para miles de venezolanos que trabajan como obreros, empleados, entrenadores activos y jubilados en las diferentes instituciones nacionales, regionales o municipales encargadas de desarrollar las actividades deportivas en todo el territorio nacional.

En fin, el tiempo presente es duro y difícil. Nada que celebrar en este nuevo aniversario del Día Nacional del Deporte, y sí, mucho porque luchar.

 6 min


Edgar Benarroch

COSTUMBRES

Estas consideraciones las hago tomando como punto de partida unas reflexiones que un buen amigo me envió y que me sirvieron de pie para esta nota.

Una vez que Chávez gana la Presidencia de la Republica, lo vimos por televisión diciendo groserías y nosotros pensamos que se trataba de un Presidente distinto, que así era él y aunque no nos pareciera normal, debíamos acostumbrarnos. Continuó regalando nuestro petróleo para comprar lealtades, especialmente a Cuba y Bolivia. Siguió luego la llegada de cubanos a nuestro país que fue una verdadera invasión silenciosa pero continuada hasta ahora y nos fuimos acostumbrando. Empezó la malvada cadena de expropiaciones (industrias, empresas, fincas , hatos, edificios, medios de producción y todo lo que se le ocurría ) y como los expropiados no éramos nosotros, de la manera más insolidaria, dejamos pasar las cosas en el proceso de acostumbrarnos, al principio nos alarmó pero luego todo se consumó. Cerraron medios de comunicación social, plantas televisoras, radios y periódicos escritos y no hicimos nada. Empezó a fallar la luz, el agua y el gas doméstico y tampoco hicimos algo, continuando con el acostumbramiento. Empezaron a escasear productos de nuestra alimentación básica y diaria y nos conformamos con cajas que el régimen provee. Empezamos a hacer colas para comprar comida, gas y gasolina y nos acostumbramos.

Contiene la reflexión que me dio pie a ésta que “somos como leones de circo que han sido amaestrados para ser manejados por el dueño y acostumbrarse a él”, de esa manera a nuestra voluntad la han ido preparando para hacernos sumisos a todo lo que venga del régimen, con inaudita resignación.

Debemos estar pendientes de este proceso en marcha de enajenación mental y de la generación nacida y levantada en las dos ultimas décadas, bajo este sistema de manipular a la gente por la mente y estómago y constreñirla hasta más no poder, pues corremos el grave riesgo que entienda y piense que ésta es la manera normal de vivir en el país y por lo tanto debe acostumbrarse a ello.

Acostumbrarnos a lo bueno, a la prosperidad, al bienestar, al amor, a la felicidad parece normal y lógico, pues todos deseamos el bien de los semejantes y el propio, pero acostumbrarnos a lo malo, es resignación y entrega total sin pelear por conquistar lo bueno y eso también es sumisión.

No somos un país de resignados y sumisos, nos hemos levantado de los peores momentos y hemos salido airosos. Nuestra tolerancia parece ser muy alta para soportar tanto daño, pero está bueno ya, basta de maldad y negaciones, tenemos que empinarnos sobre nuestro pesar y dar un vuelco a nuestro espíritu y hacerlo más agresivo, rebelde y emprendedor ante la injusticia.

Demasiado hemos aguantado, el país y nosotros nos vamos consumiendo y eso hay que pararlo ya. La manera de pararlo y tomar nuevos y mejores caminos es con UNIÓN de todos quienes queremos cambio y en ese camino es necesario y diría también fundamental que la dirigencia se ponga al frente de este anhelo popular despejándose y/o apartando intereses sectoriales o personales por muy importantes que sean y tener como norte exclusivo el bien de la Patria.

Quienes estamos adentro nos preocupamos porque no vemos unión y los de afuera, países solidarios, se alarman porque aún no la hemos logrado. Démosle al país y enviemos el refrescante mensaje al mundo, que la unión es un hecho y que renacieron nuevas esperanzas y fundado optimismo en un país muy distinto y mucho mejor, como lo queremos.

25 de junio 2022

SADISMO

Por sadismo se entiende experimentar sensaciones placenteras al causar daño físico o mental a un ser viviente. Quien disfruta lastimando o humillando a otro ser es un sadico. Los sódicos suelen ser rígidos, autoritarios y dogmáticos en sus creencias, irritables e intolerantes. Se empeñan en alcanzar sus objetivos empleando violencia, vejación, crueldad, temor y coacción. El sadico experimenta a través de sus malévolas prácticas, sensación de poder sobre las personas a quienes se les propina la maldad y se siente por encima de ellas y con capacidad para hacer lo que quiere.

Este régimen que por desgracia aún tenemos, rígido, autoritario, irritable, intolerante que emplea la violencia, la vejación, la crueldad, el temor y la coacción para hacer lo que le da la gana y cumplir su voluntad y se cree por encima del pueblo y de todos nosotros, no puede tener otro calificativo sino el de sadico. Cuando no es capaz de rectificar las políticas alocadas, desastrosas y fuera de todo orden lógico y sensatom que lo que han traído es un país destrozado y una población empobrecida y con hambre, se actúa con sadismo.

Con el inmenso malestar que todos sentimos y sufrimos y el estado de postración y retroceso del país, el régimen tienen el desparpajo de reirse y festejar es porque está tomado por el sadismo y eso lo hace feliz. Más del 80% de la población no tiene acceso a una alimentación adecuada y balanceada como debe ser y solo engaña al estómago y a su organismo ingiriendo algo para calmar el hambre y nuestra niñez está afectada de desnutrición, que lamentablemente cobra víctimas a diario, mientras desde el régimen no se hace nada para corregir esa criminal situación, es porque se disfruta con ello y eso es sadismo. Cuando se es indiferente ante la caída a pedazos de nuestras casas de estudios y centros prestadores de salud y ante la debacle de la infraestructura nacional, queda de manifiesto el sentimiento sádico de este régimen.

No hay dudas que estamos en presencia de un régimen totalitario que además es sádico y como tal procura el malestar del pueblo para su goce. Es un régimen enfermo del peor trastorno de conducta que lo hace ineficaz, torpe, indolente y lo peor es que no escucha ni oye las recomendaciones que a diario, desde adentro del país y desde afuera, los países amantes de la democracia y libertad, le formulan a gritos. También peor es que pese a los catastróficos resultados, ellos piensan que lo están haciendo bien y que vamos en una vía de reanimación económica porque seis o siete enchufados abrieron unos bodegones o tiendas de alta gama.

Además de ineficaces, que todo lo bueno lo destrozaron y lo malo lo empeoraron, son engreídos y se creen todo poderosos sin tener el deber de escuchar, atender y respetar la voz del pueblo que clama a gritos una salida ya a lo que tenemos.

Estamos en un precipicio en caída libre que debemos detener cuanto antes y regresar a la altura donde estuvimos, que con todos los problemas e inconvenientes la pasábamos mucho, pero mucho mejor. La manera y forma de detener cuanto antes esta caída libre que nos lleva a la hecatombe nacional, es con UNIÓN de todos quienes queremos cambio, para salir a flote y empezar la dura pero emocionante tarea de reconstruir el país para llevarlo a lo que deseamos, donde vivamos en paz, bienestar y felicidad y donde el socialismo sádico del siglo XXI no exista.

24 de junio 2022

PENSAMIENTO Y ACCIÓN

En notas anteriores he abordado este tema; el pensamiento y la acción, es apasionante y da para tratarlo de mil maneras y veces, en esta ocasión trato de agregar algunas cosas a las ya dichas que considero de importancia.

El pensamiento es un proceso mental, voluntario o no, mediante el cual el individuo desarrolla sus ideas acerca de su entorno, de los demás o de sí mismo. El pensamiento es idea, recuerdos y creencias. Existen varios tipos de pensamientos, tantos como los que caben en la mente, los hay analíticos, deductivos, interrogativos, creativos, críticos y todo los que podamos agregar. El pensamiento es un don particular del ser humano y su origen obedece a la intervención sensorial y la razón. También es la representación mental sobre alguien o algo, es la capacidad de construir ideas y conceptos y abordar las relaciones entre éstos.

Acción es hacer o ejecutar algo, material o inmaterial, de manera voluntaria o no, de pensamiento, también en él se actúa, palabra u obra, lo que implica movimiento o cambio de estado o situación e influye en una persona, animal o cosa. Es un hecho, acto u operación que supone actividad contraria a la quietud.

Ahora bien, definidos ambos términos como lo hemos hecho, debemos afirmar que para que una acción resulte como lo hemos previsto, es necesario que sea precedida del pensamiento analítico o crítico, donde nuestra mente trabaje. La acción sin el pensamiento puede resultar desfavorable, inconveniente o fallida, mientras que el pensamiento sin la acción es infecundo, estéril, es una idea que nos llega o almacenamos en nuestra mente y nada más, sin consecuencias.

Existen pensamientos que debemos almacenar en razón del tiempo y oportunidad que son factores muy importantes a la hora de actuar debidamente. Pensar y actuar en la vida es normal y frecuente, siempre lo hacemos en una medida o sentido, en política ambos elementos deben ser profundizados por que está envuelto el interés general que toca a todos, particularmente en la acción. Actuamos sin pensar solamente en casos sobrevenidos que el instinto de conservación desarrolla de inmediato; después de lo ocurrido es cuando pensamos y meditamos.

Existe el pensamiento político que es el de medios y fines, de estrategias, de críticas que se ejercen por parte de quien detenta el poder para encausar su acción en busca de los objetivos previstos y por parte de quienes ejercen la oposición para controlar que el gobierno lo haga bien y no se descarrile de las buenas líneas y también está presente en toda la ciudadanía, toda vez que a todos nos toca la política, querremos o no.

Como sabemos, todos somos políticos y como tal debemos preocuparnos por el acontecer público, sino, seremos gobernados exclusivamente por quienes si les interesa ese acontecer, nos guste o no. La palabra política se ha manoseado tanto y se ha prestado para tanto, bueno y malo, que la gente desconfía de la etiqueta y tanto es así que cuando una persona quiere decirle a alguien que es hipócrita , le dice que es político.

Para hacer política tenemos que desenvolvernos en la pluralidad y para estar en ella debemos tener mucha tolerancia que es esencial en la convivencia de quienes somos falibles y débiles por naturaleza. Que se sea “a partidista” se entiende y respeta, pero apolítico no, sería como ser indiferente ante la suerte del país y nosotros no los somos.

Pensemos profundamente y actuemos con mucha voluntad cuanto antes para lograr la UNIÓN de todos quienes queremos cambio ya, para salir de lo que tenemos que maltrata a diario e iniciar el difícil pero apasionante camino de la refundación de la Republica y la reconstrucción nacional.

23 de junio 2022

GUSTAVO PETRO, UNA INCÓGNITA POR DESPEJAR PARA COLOMBIA, LA REGIÓN Y EL MUNDO

Gustavo Petro es el Presidente electo de Colombia y en torno a él y a lo que hará, se han emitido muchas consideraciones y opiniones, basadas en algunas cosas que ha dicho y en especulaciones. Soy de los que cree, en este caso, que se debe emitir opinión y juicio por los hechos, que aún no conocemos pero conoceremos. “Por sus obras los conoceréis” dijo el Enviado de Dios Padre Eterno.

Petro se declara socialista, hay que ver a cuál socialismo se refiere, si al de los años sesenta y setenta que era sarampionoso, marxista, totalitario stalinista o al moderno. Chávez, que también se dijo socialista, se quedó en el concepto arcaico y superado, y fue más castrista que Fidel que lo obnubiló e hizo su muñeco que manejó a discreción y que le faltó poco para acabar con la Republica.

Michelle Bachelet y Pepe Mujica, que también se dicen socialistas, la primera en Chile y el segundo en Uruguay, hicieron un gobierno de justicia social, respetuoso de la convivencia humana y de la dignidad de la persona humana, respetuoso también de la iniciativa y propiedad privadas y hasta la incentivaron. Hitler también se declaró socialista y así podemos seguir citando ejemplos de ambos lados.

El socialismo se ha prestado ha distintas interpretaciones y pensamientos, hay quienes se quedaron en los primeros libros y quienes se actualizaron y modernizaron; los nuevos tiempos los llevaron a eso. Veremos en cual se apunta Petro.

Petro ha dicho, en materia tributaria, que quien más tenga y gane debe colaborar más, eso parece sensato, pero si utiliza las medidas impositivas para constreñir y acabar con la iniciativas privada y el progreso, estaría en el lado opuesto. También dijo que al asumir la Presidencia convocaría a una Constituyente y como allí se debatirá, con toda seguridad, el modelo de Estado, nos informaremos el camino escogido por Petro.

Si propone un Estado todo poderoso, dueño de todos los medios de producción y monopolizador de los medios de comunicación social, tendiente a un partido único dueño del país o un Estado moderno donde la iniciativa privada se pueda desenvolver sin obstáculos oficiales y más bien el gobierno sea promotor de ella y la intervención del Estado se presente cuando sea necesaria para restablecer la justicia y equidad. Tal vez en la reforma constitucional, si se efectúa, podamos tener claro el camino que Petro escogió y desde allí podamos emitir una opinión con propiedad.

La euforia y entusiasmo de la campaña electoral, muchas veces nos lleva a decir y ofrecer cosas que cuanto nos topamos con la realidad nos damos cuenta que son difíciles o imposibles de realizar, por ello hay que esperar los hechos.

Lo que ocurra en Colombia, por supuesto tendrá efectos en ese pueblo, pero también en la región y el mundo. En los años cincuenta y sesenta Latinoamérica estaba cundida de dictaduras militares, hoy lo está bastante teñida de rojo, que como pasó y fue superada aquella funesta época, ésta también lo será.

En los próximos meses, cuando el agua esté más clara y conozcamos el camino decidido por Petro, emitiremos nuestra opinión con bases ciertas. Deseo que el socialismo de Petro, por el bienestar y felicidad de Colombia, la región y el mundo, sea el moderno y humanizado que resulta, entre tantas opciones, aceptable. Hasta entonces.

22 de junio 2022

DISPLASIA NACIONAL E INTEGRAL

La displasia, en términos científicos, propiamente médicos, es la presencia de células anormales en un tejido u órgano. No es cáncer, pero puede degenerar en ello. Existe displasia leve, moderada y grave según tan anormal sean las células al microscopio y a su cantidad.

Si trasladamos esta definición y se la aplicamos en sentido figurado al país, podemos afirmar que estamos afectados de una displasia grave y general, que abarca lo político, económico, social, cultural y hasta moral, es decir una displasia nacional e integral. Los signos que observamos, que no se requiere microscopio porque saltan a la vista y además los sentimos y vivimos a diario, en el país, son de una anormalidad increíble que aún no lo han acabado, pero estamos en un barranco muy escabroso que de seguir las cosas como están sucumbiremos a profundidades de hecatombe.

El país está sumamente grave, en terapia intensiva, y es necesario y de urgencia la atención de científicos médicos y la aplicación de las medicinas adecuadas, para recuperarlo y sacarlo del estado de postración y carencia de vitalidad en que se encuentra.

Creo que el diagnóstico del país , displasia nacional e integral, lo conocemos, hemos hablado bastante de él y además lo vivimos y sufrimos a diario, lo que se impone es la solución necesaria que debe ser inmensa y cuanto antes, lo más próximo posible. Creo también que presumimos, intuimos o sabemos que si todos los que deseamos cambio nos UNIMOS y remamos en el mismo sentido, el barco llegará a buen y seguro puerto. Debemos actuar cuanto antes porque el tiempo importa muchísimo; mientras pasa, las células malignas se propagan, agravan más al paciente y se hace más difícil su recuperación.

Sobre la necesidad de UNIÓN he escrito muchísimas veces y no me canso de hacerlo; sostengo, como creo que todos, que con ella, remando todos en el mismo sentido, es cómo podemos salir de lo que nos perturba severamente y llegar a puerto bueno y seguro, lo más rápido posible. La UNIÓN es la llave que nos abre todas las puertas, es la que le recupera la salud al enfermo, es con la que podemos salir cuanto antes de lo que por desgracia tenemos, que es totalitarismo asfixiante causante de la aparición de células anormales en nuestro tejido social y es la que debemos mantener para recuperar el país que nos arrebataron y hacerlo mejor.

La salida del horror y el emprendimiento de nuevos caminos en busca de mejores horizontes, está exclusivamente en nuestras manos y la mejor herramienta de la que disponemos es la UNIÓN que tenemos que alcanzar y usar si nos lo proponemos con mucha voluntad, postergando objetivos sectoriales o personales por muy importantes que sean y abrazando en exclusividad el sagrado interés nacional. Es el llamado que la Patria, en esta hora tan menguada y tormentosa, nos hace. Respondámosle como debemos, con entrega total y solo atentos a lo que el país, a gritos, nos exige: UNIÓN, UNIÓN Y MÁS UNIÓN.

21 de junio 2022

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Ignacio Avalos Gutiérrez

En estos días, en la mitad de una tarde ociosa, sin ninguna brújula que le diera algún sentido, decidí ejercer mi derecho constitucional a la evasión, esto es, a darle la espalda a la realidad como si ella no estuviera haciendo de las suyas. Estando, así pues, en plan de haragán, me encontré en un viejo escritorio con distintas carpetas que llevaban largo tiempo engavetadas, sin que se supiera si su destino final era el basurero o pasarían algún día a la categoría de reliquia familiar. Descubrí, entonces, una pequeña libreta que recogía en cuatro o cinco frases cortas y deshilvanadas, con la letra propia de un chamito de 10 años, las “reflexiones” que nos hicimos mi hermano Francisco y yo, tras espiar por un rato, durante dos o tres días, cómo transcurría la vida de las hormigas en un pequeño jardín, ubicado al lado de nuestra casa

Las hormigas ¿son de izquierda?

A los dos nos llamó la atención ver como esos animalitos eran capaces de mostrar semejante disciplina. Los veíamos formando hileras, yendo y viniendo con una coordinación sorprendente, muy distinta, por cierto, al desacomodo que veíamos en el colegio cada vez que se llamaba a filas para entrar al salón de clase o se intentaba comprar un helado durante el recreo. Estos insectos, en cambio, colocaban el interés individual al servicio del afán colectivo, o sea, el orden socialista, según nos enseñó después, a la altura de nuestra adolescencia, un compañero sabihondo, bastante mayor que nosotros, sentando catedra desde la autoridad de le daban sus lentecitos, propios de un intelectual que se cree sobrado y al que ningún asunto le resulta ajeno. De paso, más nunca lo he vuelto a ver, pero siento curiosidad por saber lo que diría respecto al grado en que se ha desdibujado (¿corrompido? lo que hoy en día se describe como socialismo.

Recuerdo el asombro que nos producía ver a las hormigas cargando ramas o pedacitos de quien sabe que cosa que las triplicaban en tamaño y peso, turnándose unas a otras, hasta desaparecer por la entrada de su nido, un agujerito perfectamente bien hecho. No entendíamos bien cómo eran tan inteligentes observando que lo que pareciera ser su cerebro, no alcanzaba a ser la mitad de la punta de un alfiler.

Hablan los mirmecólogos

Desde la evocación de las noticas escritas en nuestra niñez, la semana pasada me di a la tarea de buscar en internet alguna información sobre estos insectos, en particular algunos trabajos de Klaus Jafée, un excelente científico de la Universidad Simón Bolívar a quien conozco desde hace tiempo y al que tenía casi una eternidad sin ver, hasta que la diosa casualidad hizo que nos encontráramos hace pocos días. Se trata de un investigador que convirtió a las hormigas en uno de los temas medulares de su vida académica, mientras a varios de sus amigos nos lucía, desde nuestra casi infinita ignorancia, que había escogido una tarea entre esotérica e inútil, por decir lo menos.

Con el Profesor Google me enteré de que partir de sus trabajos sobre los insectos, mi amigo Klaus incursionó en el estudio de las sociedades humanas, desarrollando modelos para hacer simulaciones con estas últimas, con el propósito “… de estudiar el efecto de diferentes reglas, restricciones y comportamientos sobre la evolución de la cohesión social”.

Picado por la curiosidad lance la red para ver cuáles otras cosas podían pescarse en la pantalla de la computadora, acudiendo también a otros mirmecólogos, como son identificados los investigadores dedicados a explorar estos animalitos. Así, me fui enterando que las hormigas llevan 120 millones de años viviendo sobre la faz del planeta, que actualmente hay alrededor de 14.000 especies distintas y que forman sociedades cuyo nivel de complejidad se puede equiparar al de las humanas, planteando cuestiones de enorme importancia para biólogos, psicólogos, sociólogos, físicos, matemáticos y similares.

El estudio de las hormigas, así como el de otros insectos, remite, según fui aprendiendo, al análisis de los niveles de organización y de selección, esencial para comprender el funcionamiento y evolución de sistemas biológicos complejos en los que están involucrados desde los genes hasta los diversos factores socioculturales. Los exámenes realizados han ido determinando que la organización de las hormigas tiene cuatro características fundamentales: 1) división del trabajo reproductivo; 2) cooperación en el cuidado de las crías (la descendencia ayuda a los progenitores durante su vida); 3) varias generaciones de adultos que ayudan al cuidado de la descendencia y 4) altruismo.

Desde la protección mutua hasta la elección del nido, todas las decisiones que afectan a la colonia de hormigas se toman en común. Sin ser democráticas, se afirma, las colonias de hormigas tampoco son autocráticas. Las jerarquías han sido reemplazadas por redes de trabajo compartido. Cada individuo actúa de manera independiente, cargado con la empatía suficiente para buscar el bien común, que también es de él, ya que no puede vivir sin la sociedad de la que forma parte. Hablan los especialistas de una suerte de inteligencia colectiva, que ha inspirado el desarrollo de la inteligencia artificial.

En términos generales, actualmente la investigación tecnocientífica ha ampliado notablemente sus campos de interés y los encara a través de nuevos esquemas que implican la interdisciplinariedad, a fin de poder analizar sistemas complejos, resultado de múltiples y variadas causalidades, propias del mundo en el que ahora vivimos.

En este sentido, comprender cómo tienen lugar las interacciones entre los genes y el medio ambiente y entender como influyen en el comportamiento social es un objetivo fundamental de las investigaciones actuales. Estos temas, argumentan los expertos, son fundamentales para entender las dinámicas económico-sociales de nuestros países y el mundo.

Hagámosle caso a Aristóteles

Tomando en cuenta los resultados que vienen arrojando los estudios realizados por los mirmecólogos y observando, por otro lado, las complicaciones por las que atraviesa el planeta, cuyo origen proviene en buena medida de una crisis política (y de civismo), evidencia de nuestra incapacidad para vivir juntos con base a ciertos esquemas de regulación, para trazar objetivos compartidos y alcanzarlos a través de distintas maneras de colaboración y para sortear pacificamente los conflictos y las diferencias, ¿no sería bueno, me pregunto, ponerle la lupa a estos animalitos a ver si se nos pega algo, dándole la razon a Aristóteles, considerado como precursor de als sociobiologia, quien catalogó a la hormiga como un animal político, esto es, un animal que se organiza en función de la convivencia.

HARINA DE OTRO COSTAL

Llegandito de su gira por varios países y apenas terminando de bajarse del avión, Nicolás Maduro reunió al Consejo de Vicepresidentes Sectoriales del Gobierno y anunció la creación de la Vicepresidencia de Ciencia, Tecnología, Educación y Salud.

El país que avance en estas áreas, declaró, “… ira a la vanguardia y ese país será Venezuela.” Me hago eco de la noticia porque tantos años después, aún no logro entender por qué el Gobierno tiene como costumbre asumir que el desarrollo en los distintos escenarios y la solución de los distintos problemas que agobian a nuestra sociedad, se resuelven cambiando el organigrama que dibuja la estructura burocrática del Estado.

Con este comentario, regreso a la realidad. De paso, me gustaría saber que cual sería la opinión de las hormigas, respecto a la decisión mencionada.

El Nacional, miércoles 22de junio de 2022

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Humberto García Larralde

Ganó Gustavo Petro en Colombia, enarbolando banderas de izquierda. Pero en su nombre, pregonando revoluciones que traerían la justicia social y el progreso, se han impuesto las dictaduras más retrógradas y primitivas, negadoras de las conquistas más importantes de la humanidad. Fidel Castro, Hugo Chávez, Daniel Ortega y muchos otros déspotas se retratan aquí. ¿Debe esperarse lo mismo de Petro?

Suponiendo sinceras sus intenciones (al menos inicialmente), puede atribuirse esta incongruencia al empeño de (cierta) izquierda en fundamentar sus ideas en enfoques colectivistas, argumentando que los intereses personales deben subordinarse al bien común. Rompe con la visión liberal, que enfatiza la inviolabilidad del ser humano en sus atribuciones y prerrogativas fundamentales como ser social, lo que implica la irreductibilidad de sus derechos básicos como individuo.

Para esta izquierda, sin embargo, el liberalismo legitimaría conductas egoístas, no solidarias, contrarias a una justicia social basada en la equidad. La economía capitalista sería la mejor demostración de ello, pues subordina consideraciones sociales o ambientales a la maximización del beneficio privado. Si se es marxista, la acumulación de capital se explica, además, por la explotación de la mano de obra, expresión de la injusticia de clase que ha hecho a unos pocos muy ricos, mientras empobrece a la mayoría. Y la verdad es que el marxismo colonizó hasta tal punto la izquierda que buena parte de sus categorías conceptuales vienen de ahí.

Sin duda suena muy loable sacrificar los intereses personales en aras del bien común. ¿No ha sido en buena medida el motor del progreso de la humanidad? El problema está en cómo definir ese bien común. En la historia real se ha reducido, lamentablemente, en quién o quiénes deciden ese bien común.

Es tentador recurrir a la volonté générale de Rousseau para sortear esta dificultad. Pero resulta un espejismo, pues tal voluntad general no se refiere a decisiones tomadas en colectivo, sino al propósito que, en última instancia, anima el contrato social que cohesiona a una sociedad, por encima de los intereses particulares de quienes la constituyen.

Fundamenta la superación del orden personal y arbitrario del déspota, como la libertad salvaje del mundo natural. Podría decirse que la voluntad general se refiere a un orden social que propicia el bien común, pero que es previo a él. Regresamos, por ende, al punto de partida, a menos que nos aprovisionamos de una idea preconcebida de lo que debe ser ese orden social. Y aquí entran todas las utopías concebidas por la humanidad, tanto las de inspiración religiosa, étnica/racista o de pretendidas ciencias del devenir histórico.

El filósofo polaco, Leszek Kolakowski, alertaba hace unos cincuenta años, en referencia al “socialismo realmente existente”, que todo intento de imponer una utopía, por más bella que pareciera, termina, irremediablemente, en dictadura. Lleva a la fundamentación ideológica del totalitarismo, como lo expuso en su obra magna, Hannah Arendt.

Descomponiéndola en sus raíces semánticas, la ideología no sería más que la lógica puesta en acción de una idea asumida previamente como verdad absoluta. Por antonomasia, esa verdad no admite ser desmentida. Está blindado contra toda contaminación externa, además, por su consistencia interna. Es la llave para entender el universo en que vivimos. Quien no comulgue con tal verdad queda desamparado de su paraguas salvador. Son los “paraísos” construidos con base en la intolerancia absoluta de toda desviación del dogma, propios del sectarismo fundamentalista del ISIS o talibán, pero que siglos antes también exhibieron teocracias cristianas.

Pero quizás más pernicioso han sido los “paraísos” edificados a partir de una supuesta ciencia de la historia que desentraña las causas últimas de la injusticia y ofrece, a través de una labor drástica de reingeniería social a manos de “revolucionarios” esclarecidos, acabar de una vez para siempre con los males que han plagado a la humanidad. Nos referimos, obviamente, a los regímenes nacionalsocialista y del socialismo marxista. El nazismo fue derrotado y, al ser revelado la extensión y profundidad de las atrocidades que cometió, suele pasarse por alto que, previo a la guerra, fue vista por muchos como una propuesta salvadora. Y no sólo en Alemania. Debido a su cruel insania, podemos confiar en que no se le permitirá levantar cabeza de nuevo. ¿Pero sucede lo mismo con el comunismo?

Algunos aun creen que el comunismo fracasó por errores en su ejecución, no por su fundamentación conceptual. Si pasó por alto el respeto a los derechos humanos, fue por perseguir “revolucionariamente” bienes superiores de libertad y justicia, sin detenerse en los “falsos valores” de la democracia liberal. Tales ideas encontrarían justificación en la “ciencia” del materialismo histórico develada por Marx y Engels. No es éste el lugar para discutir estos postulados. Pero sería necio menospreciar la alerta sobre su peligrosidad para la libertad formulada en la Miseria del Historicismo del filósofo austríaco, Karl Popper, y en los escritos, en la misma tónica, de Isaías Berlin

Si se piensa que ser de izquierda implica abogar por la justicia social, la igualdad de oportunidades y la libertad, no puede asentarse en preconcepciones colectivistas. ¿Significa desistir de luchar por el bien común? En absoluto. Sólo que ese bien común debe construirse a partir de las preferencias, libremente expresadas, de los individuos. En una democracia auténtica, la gente se organiza en sindicatos, gremios, centros culturales y asociaciones diversas, para proseguir intereses colectivos. Pero a diferencia del dogma colectivista, estas agrupaciones están sujetas a la voluntad de sus integrantes y deben responder a estos por la manera como se conducen. El sumun de estas expresiones de voluntad colectiva está en la representación política, plural y alternativa, electa para gobiernos locales, regionales y nacionales. Claro está, pueden ser capturados por politiqueros o por oligarquías poderosas, pero evitar eso es, precisamente, el reto de toda sociedad democrática. La solución: más democracia.

La democracia liberal pregona la igualdad de oportunidades para todos, lo que supone leyes y un Estado de Derecho que la aseguren. Lamentablemente, las condiciones para disfrutar de la igualdad ante la ley no están, como todos sabemos, garantizadas. La ausencia de recursos (pobreza), la ignorancia, sesgos a favor de los poderosos en la aplicación de justicia o en la prestación de servicios, prejuicios diversos y otras calamidades, pueden hacer de esta igualdad un derecho vacío, inexistente.

Y aquí es donde entra la lucha entre el pensamiento de izquierda y el de derecha en una democracia liberal. Como lo demuestran muchos países europeos, se puede conciliar la prosecución de intereses colectivos con la libertad, con base en el ejercicio pleno de derechos individuales que aseguren objetivos de seguridad social y de igualdad efectiva de oportunidades, en condiciones de creciente prosperidad económica.

Es un error pensar que el liberalismo abandona necesariamente la igualdad de oportunidades a los mecanismos de mercado. Ello es propio del neoliberalismo, que subordina lo político a criterios de racionalidad económica, proponiendo un menú ortodoxo que asegure la confianza del capital financiero globalizado. Es una suerte de chantaje en aras de preservar los equilibrios económicos a nivel nacional, pero que relega a un segundo plano problemas que deberían tener alta visibilidad en la agenda liberal, como los relacionados con percepciones de injusticia y con la provisión adecuada de bienes públicos --o de discriminación en su usufructo--, que fundamentan la igualdad de oportunidades y el respeto por las minorías.

Se requiere, por tanto, coordinar acciones a nivel internacional para contener los efectos desestabilizadores de los flujos financieros internacionales sobre las economías nacionales y disuadir, así, la “carrera hasta el fondo” para congraciarse con estos capitales. Ello permitirá recuperar mayor libertad y seguridad de acción de los gobiernos para responder a estas inquietudes.

Razones de espacio impiden atender otros problemas que son centrales a estas reflexiones. Lo que nos hemos limitado a señalar aquí es la bancarrota de imposiciones colectivistas para proseguir agendas que podría considerarse de izquierda. La historia demuestra que llevan a su contrario. Esperemos, por el bien de Colombia y de Latinoamérica, que el gobierno de Petro pueda sustraerse de esta fatalidad.

Economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela

humgarl@gmail.com

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