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Opinión

Alfredo Maldonado Dubuc

Crónicas burguesas

A juzgar por el tamaño de ambos países y sus fuerzas militares, en principio diría uno que más tarde o más temprano Rusia terminará derrotando a Ucrania y asegurando su salida al sur, al Mar Negro. Pero a juzgar también por la empecinada resistencia ucraniana, también habría que asegurar que los rusos ocuparán y controlarán ruinas. Es lógico pensar que las potencias occidentales seguirán ayudando bajo cuerda a Ucrania y que los chinos mirarán a otro lado. Puede que ayuden con dinero o elementos ocultos, pero su negocio y su futuro está en el comercio mundial, no en la guerra.

Va a ser una trágica victoria para Vladimir Putin, conquistará Ucrania, es decir, se adueñará de escombros y del odio de un pueblo que hasta no hace mucho se sentía familia prorrusa, convertido en villano del mundo, en el macho agresor, no el dirigente triunfador. No se le admirará, se le temerá. Y muchos le odiarán, porque miles de cadáveres rusos –aparte de millones de dólares en equipos- están ya cubriendo los campos de combate; sea porque quieren destruir lo menos posibles –aunque se ha visto lo contrario en las informaciones de periodistas internacionales y de la propaganda ucraniana- sea por una inadecuada estrategia militar. Se dice –no nos consta ni tenemos una fuente 100 % confiable- que los militares rusos incluso tienen equipos especiales para cremar sus cadáveres en los campos de batalla para no llevar a Rusia miles de bolsas plásticas con cadáveres.

Hay otro factor que Putin está olvidando o, al menos, sobre el cual no puede dar órdenes. La economía. Tiene elementos a su favor, como el petróleo y el gas que tiene en abundancia y que, de perder sus clientes europeos –que no será de inmediato- siempre tendrá compradores importes ávidos tanto del petróleo como de los descuentos. India, por ejemplo, potencia industrial y el segundo país más poblado del mundo pero sin una gota de petróleo en su extenso territorio, acaba de comprar 3 millones de barriles a Rusia que, con los descuentos, no bajan de los casi 300 millones de dólares. E India puede comprar muchos barriles mas con importantes descuentos.

Europa, y particularmente Alemania, no puede renunciar así como así al gas ruso que moviliza una parte importante de su poderosa maquinaria industrial, tardarán en cortarle el negocio a Moscú, y los países árabes aumentarán con extrema prudencia su producción y oferta. Quedan fuentes en el mundo, como Colombia que podrá aumentar unos pocos miles de barriles diarios, Canadá y algún otro, Venezuela es proyecto en desarrollo pero falta mucho tiempo y especialmente dinero. No es cosa sencilla lo de dejar sin salida al petróleo ruso, Putin lo sabe, suponemos que Biden también.

Pero hay otro elemento económico que sí puede causarle serios problemas a Vladimir Putin y son los rusos millonarios que han hecho fortunas gigantescas pegados a él. No importa cuánto dinero tengan, las sanciones occidentales les están causando problemas, congelando capitales, cerrando y decomisando mansiones, yates, aviones y cuentas en Rusia y en Europa, ¡hasta los prudentes suizos se han metido en el asunto!

Esos millonarios, “oligarcas”, los llaman, no son tanto parte del poder de Putin como sí perjudicados por su presencia, sus decisiones y sus consecuencias. El Banco Central ruso o el Kremlin pueden tener miles de millones de dólares, euros y rublos escondidos por ahí para apagar las sanciones, pero no pueden sustituir las comodidades de los multimillonarios, es el problema de ciertas sanciones nacionales y de las sanciones personalizadas. Podrán mantener inversiones en Rusia, pero no disfrutar sus yates en el Mediterráneo en primavera y verano.

Pero esas “inversiones en Rusia” ¿no pueden ser también incentivos y financiamientos ocultos a enemigos de Putin, el villano mundial?

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John Carlin

Podríamos estar peor. Podría estar Trump en la Casa Blanca y tendríamos a dos locos en vez de uno al mando de los cohetes del apocalipsis. Quizá sea una herejía buscar el lado menos malo de la vida mientras el anticristo crucifica a Ucrania, pero hay más. Bueno, una cosa más, una cosa por la que los ciudadanos de los países democráticos deberíamos dar las gracias diez veces al día: no tuvimos la mala suerte de haber nacido en Rusia.

Nos hemos pasado la edad de las redes sociales quejándonos de lo mediocres, frívolos e irresponsables que son nuestros políticos, de lo desgastada que está la democracia. No me excluyo, en absoluto. Pero, la verdad, visto lo visto en estos días de sangre y fuego: ¡qué lujo vivir en un país como España, o Japón, o Estados Unidos o, sí, Argentina en el que pese a tantas frustraciones podemos decir lo que nos dé la santa gana de los gobernantes y gozamos del derecho de sacarlos del poder si nos disgustan!

Por historia, cultura y situación geográfica Rusia podría haber sido uno de los nuestros. Vean el caso de Estonia, parte de Rusia durante dos siglos hasta 1918, parte de la Unión Soviética hasta la independencia en 1990. Hoy es miembro de la Unión Europea, es tan democrático como Francia y tiene un PIB por habitante dos veces y medio mayor que el de Rusia. En tres décadas Estonia se ha convertido en un país plenamente europeo, haciendo realidad el sueño fracasado ruso desde tiempos del zar Pedro el Grande, a principios del siglo XVIII.

Hubo un avance en Rusia en 1861 cuando abolieron la esclavitud, pero los zares siguieron en el poder medio siglo más. Tuvieron su oportunidad con la revolución de 1917, y otra vez, con mayores posibilidades, tras la caída del muro de Berlín. ¿Pero hoy qué? Marcha atrás a la Unión Soviética: Rusia se ha vuelto a convertir en un gulag del que la gente no puede salir, donde la libre expresión se penaliza con cárcel.

Su líder concentra el mismo poder en sus manos que Stalin, pero no es el genocida soviético con quien el dictador actual se quiere comparar. Su ídolo es Pedro el Grande, como confesó en una entrevista con el Financial Times en 2019. “Vivirá mientras su causa siga viva”, declaró Putin.

Pedro el Grande hizo una gira por Europa occidental para aprender cómo modernizar su país. Pero esta no es la causa con la que Putin prefiere asociarle. Tuvo otra causa más eficaz: la expansión del territorio ruso. Durante los 43 años que Pedro el Grande permaneció en el poder conquistó tierras desde Finlandia al norte hasta el Mar Negro, incluyendo lo que hoy es Ucrania, al sur. Hoy Putin aspira a imitar su legado.

Hay dos tipos de envidia. La sana y la mala. La sana es la que ve a un competidor superior y, a base de esfuerzo, intenta emularlo. La mala es la que responde al éxito del otro con el deseo de romperle las piernas. La envidia de Putin es la segunda. Pena para Rusia que no fue la primera. Mala suerte que les haya tocado Putin. Mala suerte para el mundo entero que Putin nació.

Fue lo que llamaron en su día “un bebé milagro”. Su padre era un lisiado de guerra y su madre tenía más de 40 años cuando Vladimir emergió de su vientre en Leningrado en 1952. La ciudad aún se recuperaba del asedio nazi que mató de hambre a un millón de personas. La madre, raquítica, apenas sobrevivió; el que hubiera sido su hermano mayor, no.

Casi medio siglo después fue por una sucesión de casualidades que un tipo tan poco carismático como Putin, un gris agente de la KGB, llegó a ser el elegido del borracho Boris Yeltsin. Otro día, quizá con menos vodkas en la barriga, el primer presidente ruso post soviético hubiese elegido a otro como sucesor, posiblemente alguien cuya prioridad hubiera sido la paz y la prosperidad y no, como Putin, remilitarizar el país, apostarlo todo a la fuerza de la jungla.

Las antiguas ansias rusas de aspirar a la modernidad de Occidente se vieron con burda desnudez en 1990 cuando se abrió el primer restaurante McDonald’s en Moscú. Más de 30.000 personas hicieron cola, emergiendo horas después hamburguesas en mano como si hubiesen vaciado las minas del rey Salomón. Un país con tanta gente de altísimo nivel educativo, con tan grandes figuras históricas en la ciencia y la literatura, tenía más que abundante potencial para convertirse rápidamente en una potencia económica mundial, o al menos para duplicar su PIB, como la vecina Estonia.

Pero no. ¿Hay alguna marca internacional rusa remotamente tan conocida como McDonald’s? Ninguna. Las marcas rusas más reconocibles son las de los venenos que utiliza Putin para asesinar a sus enemigos, polonio y Novichok.

¿Tendrá Rusia otra oportunidad de pasar de ser un país fallido a uno en el que sus ciudadanos puedan sentirse orgullosos de algo más que su poderío destructivo? El día en el que se vaya el criminal que los ha sumergido en la miseria económica y moral, quizá. Sigue en el poder 22 años después debido a la mano de hierro con la que controla la población pero también -no hay que exculpar a los súbditos- porque encarna sentimientos de envidia y resentimiento que demasiados comparten.

Como Donald Trump, con la diferencia de que en Estados Unidos hay libertad de expresión y elecciones libres, Putin apela a lo peor de la naturaleza humana. El resultado es un pueblo moralmente castrado y un desperdicio terrible del talento que posee Rusia, un país cuya grandeza se podría medir en sus aportaciones a la humanidad en vez de su afán medieval de conquista.

Rusia sigue desfilando a ciegas al compás de un hombre fuerte. Eso no cambiará de un día al otro. Pero con suerte el sucesor de Putin sea un hombre fuerte de verdad, sin complejos, capaz de conducirlos hacia la tierra prometida con la que soñaba Pedro el Grande. Vladimir el Pequeño está condenado a que su legado sea la ruina, la vergüenza y la más pura maldad.

13 de marzo 2022

Guayoyo en Letras

https://guayoyoenletras.net/2022/03/13/la-envidia-de-vladimir-el-pequeno/

 4 min


Alonso Moleiro

La hiperinflación ha llegado a su fin en Venezuela. El país ha vivido una de las tormentas de precios más descontroladas y agresivas de la historia moderna. La tendencia se está revirtiendo por la dolarización de la economía y la apertura al mercado. El índice inflacionario de Venezuela en el pasado mes de febrero fue de 2,9%, el promedio más bajo registrado en la economía local en varios años, y el comportamiento de los precios rondará 36% en 2022. Este es el cuarto mes consecutivo en el cual el aumento de los precios registra promedios de un solo dígito.

El descenso se ha concretado de un mes a otro. En los últimos 12 meses, el índice de precios al consumidor ha estado por debajo de 50% intermensual. Y desde septiembre, por debajo de 10. El precio del dólar lleva varios meses estabilizado en torno a los 4,5 bolívares, luego de la tercera reconversión monetaria adelantada en Venezuela en poco más de diez años. El año pasado, el Índice de Precios al Consumidor llegó al 686%. En 2020, fue de 2.900%. En 2019, de 7.300%.

El fin de la hiperinflación en Venezuela parece dispuesto a consolidarse. Los estragos de la tormenta económica que fue tomando vuelo desde 2013, cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia de la República, y que estalló con furia en 2017. Sus consecuencias han sido devastadoras en el terreno social y económico.

Consumada la catástrofe, pulverizados los sueldos, destruido el aparato productivo, calcinado el empleo, consolidado el volumen de la diáspora, muchas personas se preguntan cómo ha logrado el Gobierno de Maduro detener esta endiablada tendencia, a la cual rara vez se refiere en público.

Maduro ha decidido dejar de hacer aquello que llevaba años haciendo: “El Gobierno finalmente ha renunciado al financiamiento del déficit de las empresas públicas a través de la emisión de dinero sin respaldo”, afirma el economista Víctor Alvarez, exministro de industria. “Se ha producido un ajuste de tarifas de empresas estatales y servicios que se incrementan de forma subrepticia y paulatina; se ha reducido el nivel del gasto público, por primera vez en todos estos años. El Gobierno ha adelantado una política comercial de apertura de mercado interno, permitiendo toda clase de importaciones sin aranceles y sin pago de IVA. Eso abarata los costos. Hay una nueva política cambiaria, se renunció a la estrategia de controles. Se ha colocado un encaje legal elevado para secar la liquidez de la banca.”

Durante casi todo el siglo XX, Venezuela disfrutó de inflaciones anualizadas de un solo dígito. Esta tendencia comenzó a agrietarse a fines de los años 80, cuando trepó a promedios de 30 y 35% anual. Con todos los sobresaltos que vinieron más adelante, parecía consolidada la sensación de que el ingreso petrolero protegía a la economía nacional de un fenómeno que llegó a ser común en América Latina, pero que Venezuela no había vivido jamás.

Sin anunciarlo, el Gobierno de Maduro ha decidido cambiar las reglas del juego del chavismo en estos años, tendentes a regular en exceso la economía, fiscalizar al empresariado y problematizar la propiedad privada. Los proyectos productivos colectivistas y estatales de Chávez y Maduro fracasaron rotundamente.

Henkel García, analista financiero y socio directivo de la firma Econométrica, sostiene que el crecimiento descontrolado de los precios que vivió el país encuentra una de sus razones “en el desplome de la producción nacional”, en crisis después de la ola de expropiaciones adelantada por Hugo Chávez.

Además, afirma, en el desarrollo de una política monetaria y fiscal equivocada, empeñada en forzar aumentos de precios divorciados del contexto económico y en regular el margen de ganancias de las empresas. “En 2018, Maduro decide aumentar el salario en una cifra astronómica, inconcebible, cercana al 18.000 %. Para pagar ese aumento había que emitir dinero inorgánico. La emisión monetaria de entonces fue inmensa. El Gobierno financiaba la nómina de las empresas estatales, todas quebradas. El Banco Central no tenía ninguna autonomía. El venezolano le perdió toda la confianza al bolívar. En el sector económico y empresarial había mucho nerviosismo. Eso fue abriendo las compuertas de la dolarización”.

Desde hace varios meses, técnicos ecuatorianos cercanos a Rafael Correa asesoran a la vicepresidencia de la República para diseñar una nueva estrategia económica, mucho más parecida a la que proponían los críticos del chavismo que a la que fundamentan los postulados chavistas.

Los 37 meses que comprendió la hiperinflación venezolana conocen su fin, como apunta Francisco Rodríguez, académico y socio directivo de la firma Torino Capital, como consecuencia de un proceso que tiene algo de inercia. “No hay hiperinflación que dure 10 años. El promedio de duración de procesos como estos es de 20 meses. No se trata de una experiencia exitosa la que adelanta Maduro. Es un ajuste que se ha retrasado.”

“La hiperinflación se consume como los incendios, llega un momento en el cual no hay nada más que quemarse” continúa Rodríguez. “Lo que hizo Maduro es financiar sus operaciones quitando el valor al dinero que la gente tiene en sus manos. La hiperinflación te obliga al final a hacer el ajuste que no querías hacer. Se concreta a través del deterioro del salario real del trabajador público. El gasto público ahora es más bajo porque lo que estás pagando es muy poco.”

25 de marzo 2022

El País

https://elpais.com/internacional/2022-03-26/venezuela-llega-al-fin-de-la...

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Mariza Bafile

Colombia y Chile: dos países, dos realidades diferentes, una aspiración común: aumentar la presencia de las mujeres en el mundo político e institucional.

Chile pareciera haberlo logrado tras la toma de posesión del Presidente Gabriel Boric quien, no solamente logró ganar las elecciones gracias al voto mayoritario de las mujeres, sino que constituyó un gobierno, que él mismo declaró feminista, en el cual por primera vez las mujeres ministras son mayoría. Hasta un Ministerio liderado tradicionalmente por hombres, el de Interior, está a cargo de una mujer, la doctora Izkia Siches.

Antes del actual gobierno en Chile la presencia femenina en la política y en general en puestos de poder era escasa a pesar de la Presidencia de Michelle Bachelet y de su gobierno que, sobre todo en el primer mandato, dio mayor espacio a las mujeres.

El estudio realizado por Montserrat Sepúlveda y Alejandra Zuleta titulado “Asignación Desigual de Mujeres al Gabinete en Chile 1990-2020” evidencia la disparidad de género en el número de ministros en los distintos gobiernos. “Desde 1990 a 2020 -se lee en el informe- solo 69 mujeres han sido designadas como ministras de un total de 303 cupos disponibles”. Sepúlveda y Zuleta muestran asimismo como en la mayoría de los casos a las mujeres fueron asignados ministerios tradicionalmente considerados femeninos.

Un cambio de tendencia se vio cuando el país eligió a las personas que trabajarían en la creación de una nueva Constitución. Las mujeres obtuvieron la mayoría de los votos y cuando se aplicó el “criterio de corrección” instrumento creado para asegurar la paridad de género, hubo que sumar a siete hombres para llegar al número de 77 mujeres y 78 hombres. Sin ese instrumento correctivo las mujeres hubieran sido 84. Un resultado que rompió todos los clichés según los cuales las mujeres tienen menor arrastre electoral.

El gobierno de Boric profundiza esa tendencia no solamente por el número de mujeres que le acompaña en el gobierno sino por su manera de expresarse cuando habla de política de género, de paridad y de feminismo.

Es evidente que Boric representa una nueva generación de izquierda, mucho más democrática y feminista y mucho menos populista y machista/narcisista.

Diferentes los señales que llegan de Colombia, país en el cual se realizaron recientemente las elecciones parlamentarias. A pesar de un avance en la representación de parlamentarias, serán 85 las congresistas, es decir 30 más de las que ocupan curules actualmente en la Cámara y en el Senado, la paridad de género todavía es una meta difícil de lograr.

No obtuvieron los resultados merecidos los grandes esfuerzos realizados por diferentes grupos feministas y aunque exista una Ley que obliga a que el 30 por ciento de los cargos públicos sean liderados por mujeres, esas cuotas casi nunca se cumplieron. El actual gobierno de Iván Duque comenzó con una buena representación de mujeres ministras; sin embargo, a lo largo del tiempo ellas fueron desapareciendo y sus cargos fueron ocupados por hombres.

Igual desigualdad la vimos en la candidatura de aspirantes a la presidencia. De los 19 precandidatos solo cuatro fueron mujeres, Francia Márquez, Arelys Uriana, Aidé Lizarazo e Ingrid Betancourt.

El candidato Gustavo Petro, quien tiene fuertes chances de ser el próximo Presidente, empieza a mostrar las costuras en su relación con el feminismo y las minorías. Tras suscribir un pacto con la política afroamericana de amplia trayectoria Francia Márquez, quien obtuvo casi 800mil votos en las elecciones para la candidatura, para incluir a un candidato afro cada cinco en las listas para el Senado, cuando tuvo que escoger entre un candidato afro y el hombre blanco Daniel Quintero, alcalde de Medellín, escogió a este último.

Lo que más preocupa es la profunda mentalidad machista arraigada en el país que pareciera pertenecer también a Petro.

Su actitud bastante despectiva con respecto a las feministas y su ambigua posición en lo que se refiere a sus luchas más importantes, han causado desencanto entre las mujeres y el alejamiento de varias políticas.

A diferencia de Boric, con Petro la realidad muestra a un político ligado a viejos esquemas de poder y a una mentalidad que tiene poco interés en resquebrajar el techo de cristal que impide la emancipación de las mujeres.

21 de marzo 2022

ViceVersa

https://www.viceversa-mag.com/que-dificil-resquebrajar-el-techo-de-cristal/

 3 min


Acceso a la Justicia

Resultados concretos y no palabras. Esto es lo que la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos (MDH) sobre Venezuela de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) espera del Estado venezolano en materia de derechos humanos y justicia. Así, aunque saludó las reformas legales, administrativas e institucionales que las autoridades han puesto en marcha o anunciado en los últimos meses, con el propósito de agilizar las investigaciones sobre violaciones a las garantías fundamentales y evitar que las mismas se repitan, la instancia puso en duda la efectividad de las mismas.

En su última actualización oral sobre la situación del país al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, realizada el pasado 17 de marzo, la presidenta de la MDH, Marta Valiñas, objetó la decisión de la Asamblea Nacional (AN) de reformar alrededor de media docena de leyes, hecho bautizado por Acceso a la Justicia como «paquetazo penal», así como el nuevo proceso de designación de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Por último, dejó en claro que las condenas judiciales impuestas a funcionarios policiales y militares en algunos casos emblemáticos de violaciones a los derechos humanos están lejos de poder considerarse como una muestra de voluntad de hacer justicia y de reparar a las víctimas.

Valiñas señaló lo siguiente en su exposición:

«Se necesitan esfuerzos concertados para abordar los problemas estructurales derivados de la falta de independencia judicial y la interferencia de los actores políticos en el sistema de justicia (…) A partir del mes de agosto de 2021, la Asamblea Nacional anunció que llevaría a cabo un paquete de reformas relacionadas con el sistema de justicia. La Misión considera que una reforma legal, por sí sola, es insuficiente si no se implementa de modo adecuado».

Para probar su punto, recordó que el Parlamento realizó una reforma parcial del Código Orgánico Procesal Penal (COPP), en la cual se redujeron los lapsos para algunos procesos y la duración de la prisión preventiva. No obstante, la Misión halló que «todavía hay decenas de personas que llevan más de tres años detenidas sin juicio, muy por encima de los límites impuestos tanto por la ley anterior como por la reformada».

Asimismo, la jurista portuguesa mencionó el caso del director de Fundaredes, Javier Tarazona, detenido en julio de 2021, como ejemplo de que en Venezuela los ciudadanos, en particular los opositores, disidentes o defensores de derechos humanos, enfrentan graves peligros por el simple hecho de contradecir la versión oficial de los hechos. «La Misión ha recibido información de que el Sr. Tarazona ha sido sometido a tortura, incluida la tortura psicológica o blanca», expuso.

Un remedio peor que la enfermedad

Valiñas, en su informe, también criticó la reforma que sufrió la Ley Orgánica del TSJ, la cual abrió las puertas al proceso de designación de magistrados en curso, por considerar que algunos de los cambios «no solo no reducen, sino que aumentan, la influencia política sobre el Poder Judicial».

La MDH criticó la composición del Comité de Postulaciones Judiciales, el cual está integrado por once diputados y diez representantes de la sociedad civil, pese a que la Constitución no menciona que los legisladores puedan participar. Sin embargo, lo que más le preocupa a la instancia es que se les haya permitido a los miembros del máximo juzgado que están en el ejercicio actualmente volver a presentarse como candidatos.

Valiñas explicó al Consejo que:

«La Misión también está profundamente preocupada por el efecto práctico del Artículo Segundo Transitorio de dicha reforma, según el cual los actuales magistrados del Tribunal Supremo pueden volver a postularse conforme al nuevo proceso de selección anunciado, lo que efectivamente les permitiría seguir ejerciendo sus funciones a pesar de haber superado el plazo máximo de 12 años estipulado en la Constitución».

Treinta y ocho de los sesenta y cuatro magistrados actuales, veintinueve de ellos principales, se postularon, según figura en la primera lista presentada por el Comité evaluador a finales de febrero.

El proceso de regularización de los fiscales del Ministerio Público (MP), que a finales del año pasado anunció el fiscal general impuesto por la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Tarek William Saab, tampoco contó con el visto bueno de la Misión. ¿El motivo? Al circunscribir su ámbito de aplicación exclusivamente a los funcionarios en ejercicio no garantiza que «el acceso a la carrera fiscal se determine mediante un concurso público».

Bien, pero insuficiente

Marta Valiñas también se refirió a las condenas que en los últimos meses los tribunales han impuesto a policías y militares implicados en casos de graves violaciones a los derechos humanos. En particular se refirió a los fallos contra los agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) que torturaron hasta la muerte al capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo en 2019 y contra los dos agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) que dieron muerte al concejal Fernando Albán en 2018. Pese a que calificó ambos como «avances», dejó en claro que eran insuficientes.

«Reiteramos la preocupación planteada en nuestros informes de 2020 y 2021 de que las investigaciones nacionales, cuando se llevan a cabo, tienen alcance limitado y se dirigen contra autores materiales, de bajo nivel. Los casos de Albán y de Acosta Arévalo son ejemplos de ello», afirmó Valiñas, al tiempo que anunció que

«estamos ampliando nuestras investigaciones actuales a las responsabilidades más altas de la cadena de mando y presentaremos nuestras conclusiones a este Consejo en septiembre de este año. También estamos explorando los intereses que pudieron haber concurrido como motivación de estas violaciones y delitos».

Hasta el momento no se ha abierto ninguna investigación contra altos funcionarios, pese a que delitos como las ejecuciones extrajudiciales, las detenciones arbitrarias y masivas, la tortura y las desapariciones forzadas, así sean de corta duración, se han convertido en una práctica habitual en la totalidad de los cuerpos policiales y militares del país en los últimos años.

La MDH no solo realizó cuestionamientos, sino que también dio primicias. Así, reveló que Miguel Dos Santos Rodríguez y Keibert Cibelli Moreno, los agentes del Sebin, que en diciembre pasado fueron condenados a poco más de cinco años de prisión, tras admitir que asesinaron a Albán cuando lo tenían bajo su custodia en 2018, ya se encuentran en las calles.

Al respecto expuso Valiñas:

«En diciembre de 2021, un detective y un inspector del Sebin fueron condenados por homicidio culposo y otros cargos menores, de los que se declararon culpables, en relación con la muerte de Fernando Albán en 2018. Cada uno de estos funcionarios de bajo nivel fue condenado a 5 años y 10 meses de prisión. En febrero de 2022, la Sala 10 de la Corte Penal de Apelaciones de Caracas redujo la pena impuesta a 2 años y 8 meses. Los funcionarios quedaron en libertad».

La MDH también tomó nota del anuncio de Tarek William Saab, según el cual desde agosto de 2017, cuando fue designado por la ANC, 185 funcionarios de organismos de seguridad han sido condenados por distintos tribunales al incurrir en violaciones contra las garantías fundamentales. Sin embargo, advirtió que

«la falta de datos desglosados y de información clave sobre los delitos imputados o el rango o nivel de responsabilidad de los autores, continúa siendo un obstáculo para evaluar los esfuerzos reales del Estado para investigar y perseguir estas violaciones».

Y a ti venezolano, ¿cómo te afecta?

El último informe de la MDH pone de manifiesto el fracaso de las autoridades venezolanas en sus intentos por simular o hacer creer al mundo que están impartiendo justicia y tomando medidas para evitar la ocurrencia de nuevas violaciones a los derechos humanos en el país. El reporte de esta instancia de la ONU debería servir para que la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) ponga en marcha las investigaciones para determinar quiénes son específicamente los responsables de los crímenes de lesa humanidad, por cuanto la justicia hasta ahora ha sido incapaz o no ha tenido la intención real de hacer esa tarea.

Confiamos en que el Consejo de Derechos Humanos extienda el mandato de esta instancia, a fin de seguirle prestando atención a los acontecimientos en Venezuela y para que reporte a la comunidad internacional si se verifican progresos creíbles en el avance de la justicia, la rendición de cuentas y el respeto de los derechos humanos.

25 de marzo 2022

https://accesoalajusticia.org/mision-onu-duda-de-reformas-para-mejora-si...

 6 min


​José E. Rodríguez Rojas

El diario El Nacional afirma en uno de sus editoriales que no existe ninguna relación entre el chavismo-madurismo y la izquierda. Sin embargo estudiosos del tema han reconocido a Chávez y su movimiento como parte de la izquierda regional, aunque lo han ubicado como integrante de la vertiente autoritaria. El grueso de la izquierda de la región está constituida por líderes y gobernantes autoritarios, los cuales en la actualidad mantienen estrechas relaciones con el gobierno de Maduro y su mentor el régimen cubano, legitimándolos.

En un editorial titulado “La izquierda sublimada” el diario El Nacional afirma que el “chavismo-madurismo nada tiene que ver con la izquierda”. Una parte del argumento del diario es que el ideario de Chávez era un pasticho y que en la cabeza del fundador del movimiento conocido como chavismo “había una mezcolanza de cosas que difícilmente pudo o puede llamarse ideología” sea ésta socialismo o marxismo. Esta parte de la argumentación del diario es correcta y repite palabras más, palabras menos, comentarios de Luis Miquilena sobre el ideario de Chávez.

Otra parte de la argumentación del diario en su editorial se relaciona específicamente con el régimen de Maduro y si éste puede ser calificado como un gobierno de izquierda. Con tal propósito cita las palabras del líder de la nueva izquierda chilena Gabriel Boric deslindándose del gobierno venezolano : “En Venezuela hay un retroceso en las condiciones democráticas que ha sido muy brutal y…en las condiciones económicas de vida. El éxodo de 6 millones de venezolanos es la prueba más fehaciente de ello. Ese no es nuestro camino y nosotros aspiramos a construir una izquierda profundamente democrática, respetuosa de los derechos humanos, que sea capaz de ser critica de sí misma”.

Sin embargo los estudiosos de la historia de la izquierda de América Latina, como Jorge Castañeda reconocen a Chávez y a sus aliados como parte de la izquierda de la región. Chávez basó su liderazgo no en la coherencia de sus ideas, que como bien señala el editorial de El Nacional eran un pasticho; lo afincó en el billete que provenía de los abundantes petrodólares que su gobierno recibía. Lo basó también en el petróleo que entregó a Cuba, gracias a lo cual Fidel Castro lo acompañó en su aventura como aliado, de esta manera Chávez se benefició de la influencia que Castro ejercía en la izquierda latinoamericana. En esta alianza el líder venezolano aspiraba sustituir a Castro como el heredero político de su liderazgo en la izquierda regional, como lo señala Enrique Krauze en su obra “El Poder y el Delirio”, sin embargo la enfermedad que posteriormente terminó con su vida alteró estos planes.

Como señalamos en un artículo previo la izquierda de la región es muy heterogénea, a pesar de ello se detectan dos vertientes una democrática y otra autoritaria. El chavismo-madurismo no es parte de la izquierda democrática, aunque si lo es de la izquierda autoritaria estruendosa, nacionalista y de mente cerrada. Las declaraciones de Gabriel Boric deslindándose del régimen de Maduro lo que hacen es ratificar la condición autoritaria del régimen. Sin embargo Boric no es representativo de la izquierda de América Latina, es más una excepción que la regla (Rodríguez R., J.E. 2022)

El grueso de la izquierda de la región está constituida por líderes de regímenes autoritarios similares a Maduro o por líderes de gobiernos elegidos en elecciones competitivas que se comportan como aspirantes a dictadores erosionando la independencia de los poderes a fin de concentrar el mismo. Aunado a ello mantienen estrechas relaciones con los regímenes autoritarios de la región legitimándolos. Este es el caso de los gobernantes de los países de mayor dimensión de la región como Fernández de Argentina y López Obrador de México, así como de los líderes de estos países, como Lula da Silva de Brasil, el cual mantiene un lugar preferente en las encuestas y tiene una alta probabilidad de ser elegido como presidente.

En el caso de Argentina los Kirchner cuando estaban al frente del gobierno fueron unos aliados permanentes de Chávez, ahora como vicepresidente del gobierno Cristina Kirchner continúa siendo una estrecha aliada del régimen de Maduro. El presidente Fernández no se queda atrás en su apoyo a los líderes autoritarios. Durante una visita a Moscú ofreció a Putin convertir a Argentina en la puerta de entrada de Rusia a América Latina. López Obrador de México se ha negado a pronunciarse en contra de Putin, pues desea mantener buenas relaciones con todos los gobiernos. Es un admirador del régimen cubano y lo alaba por su resistencia frente al llamado imperialismo americano, a pesar de que Estados Unidos es el más importante socio comercial de México y el principal inversionista del país azteca. Lula da Silva, mantiene estrechas relaciones con el régimen cubano. Cuando fue sometido a juicio y encarcelado los cubanos lo apoyaron en forma solidaria, luego de ser liberado viajó a Cuba y permaneció allí por dos meses a fin de agradecerle a los cubanos por su apoyo.

El régimen venezolano no es un ente extraño ni una excepción en el panorama de la izquierda de América Latina por el contrario es parte de esta y como tal es reconocido y legitimado por los principales líderes y gobernantes de izquierda de la región, quienes mantienen una estrecha relación con éste y con los restantes regímenes autoritarios de la zona como el cubano.

Más significativo que el liderazgo de Boric en la región será el de Lula da Silva quien probablemente se convertirá en presidente de Brasil. Si es elegido utilizará el peso de su país en la región para potenciar su liderazgo y actuar como un elemento de equilibrio en la región, según Celso Amorín ex canciller de Lula. Probablemente hará esto, pero siempre contrapesando la influencia de Estados Unidos lo cual ha sido una posición tradicional de Brasil. De darse este escenario Brasil presionará a favor de cesar las sanciones contra Venezuela y Cuba legitimando la presencia e influencia de ambos regímenes en el área.

Referencias:

Rodríguez R., J.E. 2022. Boric acentúa el contraste de la izquierda. Digalo Ahí, n°7, marzo 22.

Profesor UCV

 4 min


Alfredo Maldonado Dubuc

Crónicas burguesas

“Uno que señala tus defectos

no es necesariamente tu enemigo;

el que siempre te felicita

no es necesariamente tu amigo”

Proverbio chino

Mañana llega el Presidente Joe Biden a la capital de la Europa unida, Bruselas, que por encima de todo sigue dependiendo en mucho de lo que Estados Unidos piense, estime, quiera, haga. El objeto de la visita, y de reunirse con las principales figuras europeas, es de doble cara.

Una cara preocupada, generosa, con las arrugas de la vida y del esfuerzo, la destinada a los refugiados, los miles que ya ha producido la tragedia ucraniana, y ésos no son los únicos refugiados, de África llegan decenas todos los días a España e Italia.

La otra cara es rígida, firme, como la de John Wayne antes de enfrentarse a unos indios o con Liberty Valance, cara de una vez más la idea de un cuerpo militar multilateral de paz. Una forma de decir colaboramos pero no nos metemos en eso. Habría que preguntarse cuál sería el presupuesto que saldría de los ahorros europeos y especialmente de los impuestos de los American citizens, y qué ha pasado con los Cascos Azules de la ONU. En un mundo atiborrado de ejércitos dispuestos a derrochar, como el ruso, y de compañías de mercenarios militares, ¿no es posible mantener unos eficientes Cascos Azules de la ONU?

El jueves el Presidente Biden –no sabemos aunque lo suponemos si en la misma ciudad, aunque podría dar un saltico a la espléndida Berlín- se reunirá con el Consejo Europeo, es decir, con el poder ejecutivo de los estados unidos de Europa y líderes europeos de primera importancia, en un encuentro convocado por Berlín, en el cual discutirán dos temas contrapuestos. Uno, el de un presupuesto y estructura comunes –siempre es cuestión de presupuesto y quién pone los reales- para disponer un programa de medidas humanitarias en beneficio de los refugiados ucranianos, regados por toda Europa pero especialmente en Polonia, que está siendo para los migrantes ucranianos lo que Colombia para los migrantes venezolanos.

El otro tema es definir nuevas sanciones para seguir presionando a Vladimir Putin y sus cómplices rusos. En estos momentos, con sus bancos atados y echados del sistema de intercomunicación de movimientos de dinero, numerosas empresas idas del país y su economía ya mediocre, mas los gastos infernales de una guerra que puede que le gane a Ucrania pero tiene aplastantemente perdida con el mundo, Vladimir Putin sabe que está entre el linchamiento popular y el humillante desprestigio de los demasiados muertos y destrucción para tan siniestro resultado. Y si matan a Zerensky por expresa comisión o en cualquier bombardeo, el panorama será peor, con Putin al infierno y Volodimir a los altares.

El viernes será el gran cierre emocional de esta gira bideniana a Europa, pues el Air Force One dará el salto a Polonia, el país más comprometido y generoso con los migrantes ucranianos, donde Biden se informará de la ayuda a los refugiados y lo que necesita Polonia para sostenerlo y llevarlo adelante. Después, el sábado, information room en Washington.

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