Pasar al contenido principal

Opinión

NY Times

¿Los descubrimientos científicos determinan nuestras visiones del mundo o pasa lo contrario?

Esa parece haber sido la principal eventualidad con la que chocó la bióloga estadounidense Lynn Margulis. En los años cincuenta, Margulis, tras releer una serie de trabajos sobre el mundo microbiano desestimados o ridiculizados años atrás, encontró las bases para su teoría sobre el origen de las células complejas. Pero esa teoría —y aquellos trabajos— contradecían el muy difundido paradigma evolutivo de la “sobrevivencia del más apto”, basado en El origen de las especies, de Charles Darwin, como mecanismo de la evolución.

Margulis tuvo dificultades entonces para difundir sus ideas: tras numerosos intentos, en 1967, logró finalmente que el Journal of Theoretical Biology aceptara su artículo “On the Origin of Mitosing Cells” (“Sobre el origen de las células mitóticas”). Y su libro, Origin of Eukaryotic Cells (Origen de las células eucariotas), no se publicó hasta 1970. Lo que demostraban sus trabajos suponía un cambio de visión sobre la evolución de los seres vivos. No es solo el más fuerte o el más apto quien logra sobrevivir, también es fundamental que los organismos puedan cooperar para que la evolución suceda. Para el neodarwinismo de la época —y el statu quo económico que de alguna manera este encauzó— aquello sonaba a herejía.

La teoría evolucionista de Charles Darwin surgió en la Inglaterra del siglo XIX, en plena Revolución industrial y la consolidación del modelo capitalista, en los cuales encajó perfectamente la idea de que la evolución es producto de una selección natural a través de la competencia feroz entre individuos. Y el liberalismo contemporáneo también abreva de ahí. De muchas maneras hemos aprendido en Occidente que la autonomía personal es una conquista irrenunciable de las democracias modernas. Pero el auge contemporáneo de populismos y autoritarismos, y la destrucción medioambiental del planeta, nos lleva a preguntarnos si no entendimos a medias la evolución: más que la competencia, sobrevivimos por la cooperación.

Todo indica que hay que cambiar esta noción —el único mecanismo evolutivo es la competencia— y destronar uno de los paradigmas más difundidos por el pensamiento moderno: quizás ahí está la última posibilidad del futuro del planeta y de la especie humana y de miles de otras especies que están en riesgo de extinción por la actividad del ser humano. Difundir más la tesis de Margulis, una bióloga que incluso hoy es relativamente poco conocida, y seguro que nunca tan famosa como Darwin, ni como su primer marido, el cosmólogo y autor de bestsellers Carl Sagan, puede ser una buena respuesta.

El rechazo a las teorías de Margulis cambió parcialmente cuando los adelantos en biología molecular y la secuenciación del ADN probaron sus hipótesis. La bióloga, quien murió en 2011, fue tardíamente reconocida con varios premios y su trabajo es hoy una referencia central de las críticas al darwinismo.

¿Cuál fue su descubrimiento disruptivo? Que las células complejas (eucariotas) se originaron de células sencillas (procariotas) que se integraron en una relación de beneficio mutuo (simbiosis). Si una célula integrada tenía habilidades diferenciadas —por ejemplo, capacidad para respirar oxígeno o procesar energía solar—, compartía esas ventajas con la hospedante y esta, a su vez, le ofrecía un medio estable y rico en nutrientes a la primera. Ese es el origen de los órganos internos celulares (los organelos), como las mitocondrias (pulmones celulares) y los cloroplastos (los fotosintetizadores).

Margulis demostró así que la cooperación es el origen de uno de los más importantes saltos evolutivos: el de las células simples a las complejas, sin el cual no habría organismos pluricelulares y la vida se reduciría a un conglomerado de bacterias. La simbiogénesis —esto es, la asociación, integración y cooperación entre diferentes especies para originar nuevas formas de vida— tuvo que aceptarse entonces como una fuerza evolutiva esencial.

Pero el mecanismo evolutivo que Margulis descubrió no es ni de lejos tan conocido ni popular como el más difundido del darwinismo, cuya adaptación en campos como la economía y las ciencias sociales es clave para comprender el devenir del mundo contemporáneo. La adaptación del darwinismo a la economía y las ciencias sociales, en su versión más reductiva, asume que es más natural la competencia que la cooperación y el egoísmo que el altruismo. Y puede que aún no se haya estimado la conmoción que supone esto para el antropocentrismo occidental, que amenaza al planeta, ni para el individualismo moderno, que es central en el liberalismo político contemporáneo.

Desde ciertas interpretaciones del darwinismo, la vida y las relaciones sociales se asumieron como una natural competencia —con nuestros congéneres y con otras especies—, en un mundo caracterizado por la escasez de recursos, donde solo logran sobrevivir los más fuertes y mejor equipados. Los humanos, desde luego, están en la cima.

Pero si la simbiogénesis, que reivindicó Margulis, es un movimiento evolutivo esencial, obviamente no somos los vencedores de la cadena evolutiva, sino una parte ínfima en una extraordinaria red de cooperaciones entre seres vivos que ha permitido la continuidad de la vida.

En un artículo sobre la crisis del liberalismo contemporáneo, Timothy Garton Ash se pregunta cómo se podía evitar que el calentamiento global se elevara sin imponer “fuertes restricciones a la libertad individual”?. Garton Ash pide a los liberales aprender de sus errores para responder a los “abrumadores retos de nuestra época”, como son el cambio climático, las crisis de salud y la amenaza del autoritarismo.

¿Cuáles son esos errores? Haber olvidado la importancia de la solidaridad y del sentimiento de pertenencia a la comunidad, imposibles sin la cooperación. Haber olvidado esos viejos valores contemplados por muchos liberales clásicos, para abrazar “un liberalismo económico unidimensional”, dice Garton Ash. Integrar las ideas de Margulis podría ayudarnos en ese sentido.

El año pasado ha significado un hito indiscutible en esa crisis. La voracidad de la economía ha llevado a destruir cada vez más los hábitats donde viven animales que hospedan virus que resultan letales para los humanos (el origen de algunas epidemias y probablemente la de la COVID-19). También la pandemia reveló la falta de presupuestos para la salud pública. La posibilidad de levantar las patentes para las vacunas para beneficiar a la población global ha sido, hasta ahora, imposible. Y los países más ricos acapararon la mayor cantidad de dosis, dejando a los más pobres y vulnerables sin posibilidades sencillas o baratas de inmunizar a su población. Aunque ha habido algunos esfuerzos de cooperación internacional (especialmente con el mecanismo Covax para distribuir vacunas a los países con menos recursos), esta crisis global de salud reveló que necesitamos cooperar más.

Las disciplinas humanísticas y sociales podrían contrarestar las populares creencias de que el egoísmo y la explotación, la autoimportancia y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno, son determinaciones naturales del género humano y no aprendizajes que se pueden revertir o transformar.

El mecanismo evolutivo que descubrió Margulis revela que cooperar es una capacidad biológica y es una ventaja competitiva crucial. Y quizás sea nuestra esperanza más tangible de salvarnos a nosotros mismos y al planeta.

18 de julio de 2021

NY Times

https://www.nytimes.com/es/2021/07/18/espanol/opinion/pandemia-cooperaci...

 5 min


Grupo Orinoco

Este es un documento extenso que no todas las personas interesadas en los temas de la armonización de los usos agrícolas y urbanos, la promoción de la actividad agrícola regional y la protección de los suelos de alta calidad en la Depresión del Lago de Valencia, tienen el tiempo de leer en su integridad. Para las personas interesadas en obtener una visión general del evento, en un tiempo relativamente corto, se sugiere: (i) en primer lugar, acceder directamente al Anexo 3, que contiene la Relatoría del evento, que incluye una descripción sucinta de las cuatro ponencias presentadas:

• Expansión urbana y potencial de uso agrícola de las tierras no urbanizadas, por Jesús Viloria.

• El Sellado de los Suelos: impactos ambientales y medidas, por Pedro García Montero.

• Ordenamiento del territorio en la Depresión del Lago de Valencia, por Javier Rosales Monascal y Diana Beaujon.

• Visión económica del problema de expansión urbana a costa de suelos agrícolas, por Alejandro Gutiérrez.

Además, la Relatoría contiene los resultados de los tres minitalleres organizados previamente al Foro Taller (Hidrología regional, Urbanismo y ordenamiento urbano, y Agronomía de cultivos adaptables a la Depresión del Lago de Valencia); y (ii) En segundo lugar, leer las Conclusiones y Recomendaciones del evento, en el acápite 5.3.

Aquellos lectores con un poco más de tiempo, tienen la oportunidad de ver las grabaciones de cada una de las presentaciones de los temas (20 minutos c/u), las cuales están “colgadas” en la página web del Grupo Orinoco, con acceso a través de este enlace https://grupoorinoco.org/2021/04/15/conmemorando-el-dia-de-la-tierra/

Finalmente, aquellos lectores que no participaron en el evento, con tiempo suficiente, tienen la posibilidad de ver la grabación del Foro Taller completo, a través del siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=bWaFdbdnodQ, complementado con la lectura de esta Memoria.

A continuación, se incluye la RELATORIA DEL FORO TALLER (ANEXO 3) realizada por el Ing. Agr. Jesús Castillo

1. APERTURA DEL EVENTO

La apertura del evento estuvo cargo del Ing. Jesús Viloria, integrante de la Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat y Presidente de la Sociedad Venezolana de la Ciencia del Suelo. En su intervención destacó lo importante de comprender el proceso de expansión urbana y los factores que la impulsan de manera de poder gestionar de manera eficaz sus impactos adversos. Hizo referencia particular al caso de la Depresión del Lago de Valencia indicando que se debe tener un dialogo con los actores/sectores relevantes que permita una visión de futuro compartida para lo cual señaló a la audiencia dos interrogantes a las cuales se les debe dar respuesta. La primera se refiere a ¿qué modelo de desarrollo urbano y agrícola queremos para la Depresión del Lago de Valencia? y la segunda ¿qué tipo de aprovechamiento queremos hacer del lago de Valencia?

Finalizada su intervención hizo uso de la palabra el Dr. Aníbal Rosales integrante del Grupo Orinoco / Agua y Energía, quien agradeció a los presentes haber aceptado la invitación enfatizando lo inédito del evento que por primera vez logra reunir diversos especialistas tales como: Hidrólogos, Urbanistas, Suelos, Ambientalistas y miembros de la Sociedad Civil organizada para compartir conocimientos y experiencias en torno a una situación que ya hace 43 años el Dr. Alfred Zinck había señalado, pero que no se le había prestado la debida atención, pero que hoy es una realidad en la que se viene desarrollado un crecimiento urbano a costa de suelos agrícolas de alta potencialidad agrícola de la Depresión del Lago de Valencia. Por esa razón el Grupo Orinoco conjuntamente con la Academia Nacional de Ingeniería y el Habitad, la Sociedad Venezolana de la Ciencia del Suelo y las Organizaciones de la Sociedad Civil Aragua en Red y Gente de Soluciones de Carabobo decidieron organizar este evento, con el propósito de intercambiar saberes que finalmente puedan generar una ruta en la solución de los múltiples problemas presentes en la Depresión del Lago de Valencia.

Finalizada la Apertura Formal del Evento se procedió a dar inicio a la presentación de la Primera Ponencia, para lo cual la Urbanista Diana Beaujon en su calidad de moderadora presento al ponente y el título de la ponencia.

PRIMERA PONENCIA

La primera ponencia estuvo a cargo del Ing. Jesús Viloria, integrante de la Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat y Presidente de la Sociedad Venezolana de la Ciencia del Suelo, titulada:

“EXPANSIÓN URBANA Y POTENCIAL DE USO AGRÍCOLA DE LAS TIERRAS NO URBANIZADAS EN LA DEPRESION DEL LAGO DE VALENCIA”

En dicha ponencia el Ing. Viloria destacó lo siguiente:

En Venezuela el proceso de expansión urbana ha sido intensivo, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y este proceso ha sido más notorio en la Depresión del Lago de Valencia.

Hizo referencia a la calidad de las tierras afectadas por el crecimiento de las áreas urbanas y del lago de Valencia, destacando que:

Existe un 53 % del área afectada por la expansión urbana y el 43 % del área inundada por el crecimiento del lago se corresponde a tierras de alto potencial agrícola.

El crecimiento del área urbana y el lago consumió 10.200 hectáreas de tierras de alto potencial agrícola en el periodo 1985-2017.

De igual manera destacó en relación al potencial de uso agrícola de las tierras no urbanizadas:

La Depresión del Lago de Valencia contiene actualmente casi 35. 000 hectáreas de tierras con potencial agrícola alto, lo cual representa 18 % del área total de la Depresión. o En ese sentido también hizo referencia al riego de tierras agrícolas como opción para mitigar el impacto del crecimiento del lago, indicando que se dispone en la Depresión del Lago de Valencia, de unas 13.400 hectáreas y la existencia de un déficit de 41. 000 hectáreas regables. Al finalizar su exposición planteo las siguientes interrogantes:

¿Es técnicamente posible adecuar y reusar el exceso de agua que recibe el lago, para regar esta superficie? y ¿Puede ser esta una opción técnica y económicamente viable, entre las medidas de control del crecimiento del lago?.

SEGUNDA PONENCIA

Concluida la Primera Ponencia, seguidamente, la Moderadora Diana Beaujon presentó al segundo ponente, Ing. Pedro García Montero,del Grupo Orinoco con su ponencia titulada:

“LA EXPANSIÓN URBANA Y EL SELLADO DE LOS SUELOS: IMPACTOS AMBIENTALES Y MEDIDAS”.

Comenzó su intervención el Ing. García Montero estableciendo:

Algunas definiciones relacionadas con el sellado de los suelos (soil sealing).

El suelo, como un recurso multifuncional.

La dimensión ambiental del sellado de los suelos.

Los impactos ambientales derivados del sellado de los suelos, destacando que tiene efectos en la producción de alimentos, la seguridad alimentaria, el movimiento del agua en el suelo, y en la cantidad y calidad de las aguas subterráneas, entre otros.

Las causas del sellado de los suelos. Seguidamente enfatizó que:

Los predios agrícolas en la Depresión del Lago de Valencia fueron intensamente aprovechados con eficientes sistemas de producción. Hizo referencia a:

La superficie sellada representa aproximadamente 27% de la superficie total de tierras en la Depresión del Lago de Valencia. Finalmente reflexionó, señalando:

En la Depresión del Lago de Valencia, el suelo es un recurso multifuncional y constituye un capital natural valioso, en consecuencia, debe ser objeto de protección a través de instrumentos de ordenamiento territorial apropiados.

La Depresión del Lago de Valencia demanda de la implantación de políticas públicas ambientales y agrícolas sustentables, como estrategia para lograr la protección de los suelos de moderada a alta potencial como base para la reactivación de la producción agrícola y de la economía regional y nacional.

TERCERA PONENCIA

Concluida la segunda presentación, se procedió al Tercer Tema del día, para lo cual la Moderadora presentó al Licenciado en Geografía, Javier Rosales Monascal, con la ponencia preparada conjuntamente, con la Urbanista Diana Beaujon, titulada:

“ORDENAMIENTO DEL TERRITORIO EN LA DEPRESIÓN DEL LAGO DE VALENCIA”

El Licenciado Javier Rosales comenzó destacando:

Se han elaborado una serie de planes de ordenación del territorio en diferentes ámbitos geográficos y niveles de actuación; desde planes estadales de ordenación del territorio (Aragua y Carabobo), planes de ordenación urbanística (POU y PDUL) y planes de ordenamiento y reglamentos de uso de Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), como una manera de mitigar y controlar los desequilibrios territoriales e impactos ambientales en la Depresión del Lago de Valencia, ocasionados por el aumento de actividades industriales y urbanas ocupando áreas de tradición agrícola, áreas con limitaciones para el soporte de infraestructura y áreas protegidas.

Continuó su intervención explicando:

El marco legal de la Ordenación del Territorio.

La Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio.

La Ley Orgánica de Ordenación Urbanística.

Luego hizo referencia a:

Las Características Generales de la Ocupación del Espacio en la Depresión del Lago de Valencia, enfatizando que:

En la Depresión del Lago de Valencia, especialmente desde la segunda mitad del siglo XX, ocurrió una acelerada ocupación del espacio por actividades industriales y urbanas.

Esta situación fue motivada a múltiples factores de naturaleza política, económica, social y geográfica.

Su localización estratégica, la cercanía a los dos principales puertos del país (Puerto Cabello y La Guaira), y la existencia de una efectiva red vial, que le conecta con la Ciudad Capital y el occidente del país.

La política de desconcentración industrial del Área Metropolitana de Caracas.

Resaltó que este proceso deja:

La característica resaltante de la huella urbana de las ciudades ubicadas en la región en la que su crecimiento ha rebasado los límites de las divisiones político-administrativas y de los instrumentos de ordenamiento y planificación elaborados y aprobados desde hace aproximadamente 30 años.

Continuó su disertación referente a los instrumentos de Ordenación del Territorio en la Depresión del Lago de Valencia:

Plan Nacional de Ordenación del Territorio • Planes Estadales de Ordenación del Territorio.

Luego hizo referencia más detallada al Plan de Ordenación del Territorio del Estado Aragua del año 1997, destacando que en este instrumento se recomiendan los cultivos intensivos con riego complementario y/o con reúso de efluentes urbanos tratados. En cuanto al uso agrícola, se asignan 29.000 ha para Alta Preservación Agrícola.

De igual manera señaló el Plan de Ordenación del Territorio del Estado Carabobo que data de 1991, y que en forma similar al estado Aragua el instrumento indica que:

En relación con el uso agrícola, se asignan 30.000 ha para Alta Preservación Agrícola, distribuidas en la Depresión del Lago de Valencia.

En el área de la Depresión del Lago de Valencia se han decretado 13 ABRAE, de los cuales solo 7 tiene Reglamentos de Uso y Planes de Ordenación.

Finaliza su intervención destacando que:

En la revisión y análisis de la ordenación del territorio y ordenamiento urbano en la Depresión del Lago de Valencia, se revela que todos los planes aprobados se encuentran desactualizados, en su mayoría con más de 20 años de atraso.

La existencia de organizaciones ambientales nacional y regional marcadas principalmente por una falta de coordinación en el cumplimiento de sus funciones.

Se requiere incorporar nuevos conceptos y enfoques en los procesos de planificación territorial, tales como Desarrollo del Territorio, Gobernanza, Interacción entre la planificación del desarrollo económico y planificación territorial y ambiental.

Se requiere igualmente elaborar y ejecutar, bajo nuevos enfoques de planificación y desarrollo sostenible, los Planes Territoriales y de Desarrollo en los estados Aragua y Carabobo y los municipios respectivos.

Rediseñar y organizar el Sistema de Centros Poblados de la región asignándole prioridad a las ciudades intermedias

Finalizada la Tercera Ponencia se procedió a anunciar el Cuarto tema del día.

CUARTA PONENCIA

“VISIÓN ECONÓMICA DEL PROBLEMA DE EXPANSIÓN URBANA A COSTA DE SUELOS AGRÍCOLAS”, a cargo del Dr. Alejandro Gutiérrez, profesor de la Universidad de los Andes (Mérida).

Dio inicio a su intervención el Dr. Alejandro Gutiérrez haciendo referencia a unas breves notas sobre las causas de la urbanización, destacando que:

El crecimiento económico tiene un efecto positivo sobre la urbanización.

Los mayores niveles educativos de la población conllevan a que una fuerza laboral más calificada busque empleo en actividades económicas más complejas, aquellas que tienden a ubicarse en las ciudades.

Los cambios en la estructura productiva también expulsan población desde áreas rurales hacia los centros más poblados.

Continuó su exposición señalando el contexto de las dimensiones de la crisis nacional para lo cual enfatizo:

Dimensión Política

Dimensión Económica

Dimensión Socia

Comentó los siguientes hechos:

La caída del PIB que ha alcanzado los niveles del año 2014.

La migración de los venezolanos que alcanza cerca de los 5 millones de personas.

La crisis institucional del país.

Los niveles de pobreza en Venezuela.

Finaliza su intervención planteando una interrogante:

¿Es posible en el corto y mediano plazo una expansión urbana a costa de los suelos agrícolas de la Depresión del Lago de Valencia?

Respondiendo:

En un escenario en el cual no haya una solución política a la crisis nacional, y aun previendo una recuperación económica moderada, en un horizonte de 3 años, no hay amenazas fuertes para que al nivel nacional y en la Depresión del Lago de Valencia, se produzca una expansión urbana a costa de los suelos agrícolas de alto potencial.

Realizó las siguientes recomendaciones:

Aprovechar el tiempo en que no habrá expansión urbana.

Fomentar la producción agrícola en áreas con suelos amenazados.

Hacer uso de los recursos legales que permitan preservar el área amenazada.

MINI TALLERES

Finalizado el ciclo de ponencias, la moderadora Diana Beaujon, destacó que como fase previa al evento, el Comité Organizador promovió la realización de 4 Mini Talleres con diversos especialistas en las áreas de Hidrología Regional, Opciones Agrícolas para la Depresión, y Urbanismo y Ordenamiento Urbano, para lo cual se presentarían en la Discusión General, intervenciones cortas de un vocero de cada Mini Taller, tal como se señala a continuación:

Resultados del Mini Taller de Hidrología Regional, a cargo del Ingeniero y Académico (ANIH) Jesús Gómez Medina:

En su intervención destacó en primer lugar, que la cuenca del Lago de Valencia es una cuenca de carácter endorreico que posee una superficie de 3.150 kilómetros cuadrados y en cuyo interior se encuentra el espejo de agua del lago con un área de 344 kilómetros cuadrados. Seguidamente destaco lo siguiente:

Las precipitaciones promedio de la cuenca van entre 800 a 1000 mm/año.

El balance hidrológico del lago se ha incrementado entre 5 y 40%.

Se aprecian ocupaciones parciales en las subcuentas de la cara norte.

El sellamiento de los suelos producto de la urbanización aumenta el coeficiente de escurrimiento, aumentando los volúmenes del lago y en consecuencia la cota de inundación.

Seguidamente, le correspondió el derecho de palabra al Ingeniero Agrónomo y Académico (ANIH) Juan Comerma, en representación del Mini Taller Opciones Agrícolas para la DLV; para ello señaló lo siguiente:

Los conflictos de uso de la cuenca del lago de Valencia datan de más de 80 años.

En el inventario de tierras de óptima calidad del país están las de la cuenca del lago de Valencia y estas representan el 4% del total del país.

Urge la necesidad de proteger área de tierras no urbanizadas.

Se requiere las áreas agrícolas para garantizar la producción de alimentos.

Es necesario estimular la agricultura urbana.

Continuó en el orden de palabra, el Dr. Domingo Acosta, a nombre de equipo de Urbanismo y Ordenamiento Urbano. En su intervención señaló:

La cuenca del lago de Valencia presenta un crecimiento descontrolado y desordenado.

Se observa desarrollos urbanos en zonas vulnerables.

La cuenca presenta cerca de 90.000 hectáreas y que de estas existen alrededor de 26.000 con conflictos de usos agrícolas y urbanos.

Existe un 12% de tierras a urbanizar.

Hizo referencia a políticas y acciones de armonización,

Se requiere el fomento de comunidades inclusivas,

Generar planes y acciones para ordenar el habitad urbano.

Concluidas las intervenciones de los representantes de cada Mini Taller, la moderadora Diana Beaujon, realizó la lectura del conjunto de comentarios y opiniones efectuados por el chat de la plataforma Zoom por parte de los participantes, destacando la coincidencia de estos en la necesidad imperante de armonizar los usos tanto urbanos como agrícolas en la Depresión de la Cuenca del Lago de Valencia. Igualmente se destacó lo importante de afrontar la situación del crecimiento del Lago, con opción de reusar sus aguas con fines de riego.

 12 min


Alejandro Morillo

Oráculo Político

Con las protestas que se iniciaron de nuevo en Cuba el pasado domingo 11 de julio en curso renace una esperanza que ya ha sufrido grandes frustraciones como la de 1994. Es por ello que algunos analistas, como César Vidal en su programa La Voz, prefieren razonar lo más fríamente posible para no caer en otra decepción.

Pero los cubanos en el exilio insisten en calificar estas nuevas protestas actuales con el mismo “ahora sí cae el castrismo”. Y entonces vale la pena preguntarse ¿por qué quitarle sus sueños a una población que prefiere mantener esa misma esperanza a pesar de todos los fracasos obtenidos en más de seis décadas? Este columnista prefiere respetar ese sueño de libertad en lugar de quitarle ese impulso legítimo que al menos demuestra no haber muerto, aunque la tiranía cubana salga otra vez incólume en medio de más y más muertos deseosos de una libertad que ya sólo late en el espíritu más que en las condiciones materiales que siguen imperando a favor del criminal régimen antillano, aunque los cambios son en este caso impredecibles.

Una vez puntualizado esto, sí quiero, en cambio, tratar de aclarar las concepciones que se tienen sobre regímenes como el cubano y el venezolano. Y digo “aclarar” porque creo que le está haciendo mucho daño el manejo conceptual errático de estas luchas que aún persisten sin darle sitio a la lógica decepción.

Tanto los líderes que aún luchan con hidalguía y sin dejarse engañar por traidores como los “opositores” venezolanos, al igual que los cubanos exiliados que hoy claman de nuevo por un apoyo externo difícil hasta de imaginar, así como los analistas y periodistas dedicados a reseñar e indagar en procesos como el cubano actual, prácticamente todos ellos, insisten en no hacer distinción alguna entre lo que es una dictadura y una tiranía.

Y este manejo ligero de conceptos tan básicos a mí entender ha impedido que las luchas sean orientadas con la necesaria precisión que exige lo que está en juego para sociedades que requieren al menos una claridad conceptual mínima sobre la naturaleza de estos regímenes, claridad que permita diseñar con eficacia los métodos apropiados a emplear para lograr las tan anheladas libertad y justicia de las cuales carecemos desde hace mucho tiempo, más incluso del que tienen en el poder estos grupos y bandas criminales de hoy.

Por increíble que parezca, el mal uso de conceptos y definiciones como estas de dictadura y tiranía, lo arrastramos desde el siglo pasado, cuando gobiernos como el de Juan Vicente Gómez y Pérez Jiménez actuaron con unas prácticas de dominación que en buena parte sobrevivieron debido a la debilidad conceptual que, sin saberlo (?), mantenían los dirigentes políticos que los adversaron.

Y es que hasta los analistas más agudos no han sido capaces de limpiar las concepciones que tan alegremente se utilizan en casi todos los niveles de la población, por no darle el valor que requiere un instrumento tan fenomenal como es el idioma, aparte de las terminologías que las ciencias sociales utilizan en sus investigaciones, terminologías que también requieren ser explicadas en su valor instrumental para que los usuarios de tales investigaciones no confundan la magnesia con la gimnasia, como se dice popularmente.

Me veo obligado a puntualizar la importancia que tiene hoy más que nunca lograr un acuerdo conceptual mínimo, porque pienso que hoy tal acuerdo es emergente ante las pretensiones que hemos venido sufriendo las poblaciones con planteos degenerativos y perversos como el tal “lenguaje inclusivo” que los “progre” y sus aliados han venido tratando de validar con no poco éxito en las clases políticas y hasta en las academias más ilustres. Pero tal pretensión de imponer un “lenguaje inclusivo” no es incumbencia de este artículo, aunque es bueno mencionarlo porque de esa manera se viene logrando justamente tumbar del sitio honorable que merecen los idiomas.

Lamentablemente, estas necesarias e indispensables precisiones con las cuales he desarrollado desde el inicio estas notas me obligan a dejar para una segunda entrega mi objetivo de aclarar las fundamentales diferencias que hay entre una dictadura y una tiranía. Vaya como adelanto, sin embargo, que Cuba y Venezuela son ambas tiranías y no dictaduras, como despreocupadamente se viene calificando con terribles consecuencias para lo que está en juego en estas sociedades.

Pero como aún me queda espacio, paso a diferenciar estos dos tipos de regímenes con un señalamiento muy sencillo por referirse a lo más elemental: Las dictaduras privilegian el control como arma de dominación esencialmente en lo político, sin aplicar la misma férrea dominación en las restantes áreas de la sociedad como son la economía y la cultura entre otras, mientras que las tiranías ejercen el mismo extremo y criminal control en todas las áreas de la sociedad, por lo cual estas últimas llegan a ser calificadas in extremis de “totalitarismos”. Así de sencillas son las diferencias, aunque las consecuencias de cada una constituyen un atentado contra la libertad y la justicia, por más que algunos puedan considerar que la tiranías son “peores” porque abarcan el todo y cada una de sus partes, pero, en realidad, ambas paralizan el avance social e infunden el atraso al impedir el emprendimiento individual tan necesario para que la respectiva ciudadanía sea protagonista y ductora de su propia historia. Y este freno social, estimados lectores, se da hoy en prácticamente todas las sociedades, en la medida en la cual ha surgido un auténtico satanás llamado globalización, el cual tiene como norte destruir a toda una civilización como la que nació allá en Florencia por el siglo XV, con sus antecedentes. Y en la medida en la cual se sigan empleando los conceptos como en el caso acá denunciado, seguiremos como dice el viejo tango “cuesta abajo en la rodada”.

14 de julio 292|

 4 min


Jesús Elorza G.

El proyecto de Ley de Educación Universitaria que pretende aprobar la ilegitima Asamblea Nacional, representa un basamento jurídico que solo busca el establecimiento y consolidación de lo que pudiéramos llamar “La comuna universitaria”.

En su articulado, el referido proyecto, elimina la autonomía universitaria al establecer en su Art 24 que “cada universidad elaborará su reglamento y lo propondrá al ministro del subsistema para su aprobación” Para que no quede ningún margen de duda, sobre el control gubernamental del sector universitario, en el Art 11 se establece que “el Estado, mediante el órgano rector en materia de educación superior, ejercerá las competencias establecidas en la Ley Orgánica de Educación para garantizar la participación integral e integradas de las organizaciones del poder popular en la gestión universitaria”.

Todo ello, con la finalidad de tener el control absoluto, por parte del poder popular en la creación, modificación, o suspensión de: programas de formación, creación intelectual, suspensión total o parcial de sedes, núcleos o extensiones, patrimonio de la institución, ingresos obtenidos por la prestación de servicios o donaciones, fundaciones o empresas, convenios y cobro de matrícula.

En el enfoque totalitario del referido proyecto, no podía quedar por fuera lo concerniente a las universidades privadas y, en ese punto reestablece en el Art 22 que “su organización, funcionamiento, programas, proyectos, cobro de matrícula y de servicios serán regidas por un reglamento que al efecto dicte el ministro con competencia”.

El escenario, de concertación democrática entre el gobierno y las universidades queda eliminado con la desaparición del Consejo Nacional de Universidades (CNU) y es sustituido, según lo establecido en el Art 17, por una “Comisión Consultiva Nacional”.

En términos de democracia participativa revolucionaria, en el Art 82 del proyecto se establece que “tendrán derecho a elegir las autoridades universitarias todos los estudiantes y todos los trabajadores académicos, administrativos y obreros, sin exclusión alguna” eliminando sin justificación alguna la proporcionalidad de la votación de cada sector participante.

En fin, pretender como lo establece el articulado del proyecto, que la educación universitaria sea regida autoritariamente por el anticonstitucional poder popular y que sus instituciones estén obligatoriamente al servicio y promoción de los ideales y objetivos del socialismo del siglo XXI, no es más que una aberración totalitaria que solo busca transformar a la universidad venezolana en una comuna.

 1 min


Acceso a la Justicia

«Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen». Los venezolanos tienen dos décadas comprobando en carne propia la veracidad de esta frase pronunciada por el excanciller alemán Willy Brandt (1913-1992), pues debido al control que el Gobierno de Maduro ejerce sobre el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Ministerio Público los ciudadanos no solo han visto menoscabados sus derechos fundamentales, sino que además han descubierto que la ley para nada se aplica a todos por igual. Más triste aún fue constatar que, a pesar de tener la razón, el ciudadano puede ganar un juicio, pero a cambio obtiene una sentencia que no vale ni el papel en el que está impresa.

A esta conclusión llegó Acceso a la Justicia en su libro Diaria injusticia. Historias de decepción en tribunales de Venezuela, una publicación digital gratuita en formato PDF, disponible en la sección Publicaciones > Libros de nuestra página web, promovida e impulsada por Alí Daniels y Beatriz Chavarri Lecuna, en la cual se presentan cuarenta y tres sentencias dictadas por las distintas salas del máximo juzgado que son ejemplo del mal funcionamiento del sistema de justicia venezolano.

«Ninguno de los casos elegidos tiene contenido político», advierte Alí Daniels, director de Acceso a la Justicia, en la presentación de la investigación, la cual tomó dos años para compilar. Agregó:

«Se trata de dramas privados que pueden darse en cualquier país (reclamos por pensiones, propiedad de inmuebles, demandas de daños, etc.), pero que, en el caso específico venezolano, cuando terminan, luego de juicios, que en algunos casos duran décadas, finalizan con decisiones que más allá de su juridicidad, por demás ausente, son francas burlas a los que por años lucharon por sus reivindicaciones».

En similares términos se pronuncia Laura Louza, fundadora de Acceso a la Justicia, ONG encargada de monitorear el funcionamiento del sistema de administración de justicia, quien en las palabras preliminares señala que:

«este trabajo muestra casos de ciudadanos comunes, que no son grandes empresarios ni políticos, pero al estar afectados por una situación determinada acuden a tribunales e incluso llegan al TSJ. Aun así, no obtienen la solución esperada o la reparación debida, y, de obtenerla, es muy tardía».

Ampliando el alcance

Diaria injusticia. Historias de decepción en tribunales de Venezuela es un producto derivado de una iniciativa que Acceso a la Justicia puso en marcha hace un par de años y la cual buscaba difundir por las redes sociales aquellas decisiones del TSJ de naturaleza no política ni mediática, que lejos de reparar a las personas que buscaban justicia, las revictimizaban.

La lectura de la sentencia puso en evidencia retardos de años en casos que terminan en décadas de pleitos, decisiones arbitrarias que no aguantan un análisis jurídico ni uno lógico, evidencia de decisiones animadas por intereses totalmente ajenos a la justicia, en las que las formalidades son más importantes que los derechos. Es de la lectura de estas profundas y desconocidas injusticias y de la pesadumbre que esta situación generó que nace la iniciativa de Diaria injusticia.

En un primer momento los casos eran difundidos por las redes sociales (Twitter, Instagram o Facebook) y luego en 2019 comenzaron a publicarse en la web de la organización. Sin embargo, en aras de darle mayor difusión a los casos se pensó en un «libro de divulgación jurídica y de derechos humanos para un público no especializado», el cual será difundido gratuitamente en formato PDF, explicó Chavarri.

Y a ti venezolano, ¿cómo te afecta?

Con esta publicación Acceso a la Justicia quiere dejar en claro que la inaceptable y reprobable actuación de la justicia venezolana no afecta a unos pocos, sino a todos los ciudadanos. Por nada el filósofo y jurista francés Charles Louis de Secondat, mejor conocido como el barón de Montesquieu, llegó a advertir en el siglo XVIII que «la injusticia hecha a uno solo es una amenaza dirigida a todos».

La lectura de estas pequeñas luchas, tan importantes para sus actores y sus familias, y la manifiesta indiferencia y desdén con la que son tratados, muestra que el ideal de justicia en el país no es más que una decepción cotidiana.

Para descargar o leer en línea el libro Diaria injusticia. Historias de decepción en tribunales de Venezuela, haga clic en https://accesoalajusticia.org/wp-content/uploads/2021/07/Diaria-Injusticia.Acceso-a-la-Justicia.ONG_.pdf

15 de julio 2021

https://accesoalajusticia.org/acceso-a-la-justicia-sienta-en-el-banquill...

 3 min


Celestino Aponte

El régimen oprobioso y antidemocrático que ejerce dominación sobre la sociedad venezolana, avanza sistemáticamente en su proyecto de establecer un sistema político totalitario en Venezuela. Así lo evidencia el conjunto de políticas que ha venido implantando haciendo caso omiso al rechazo de la mayoría de los venezolanos y de la comunidad internacional. Entre ellas el proyecto de Estado Comunal; la penalización de la protesta; el asesinato, la privación ilegal de la libertad y persecución de los opositores; la hegemonía comunicacional; la censura, persecución y represión a medios de comunicación social y a periodistas; el acoso y represión a las ONGs; los sistemáticos y brutales ataques destructivos contra las universidades autónomas; el impedimento a que partidos políticos, universidades, gremios profesionales y sindicatos celebren elecciones internas para la renovación de sus autoridades, y las prácticas populistas y coercitivas de control social y chantaje a la población para inmovilizarla.

En paralelo marcha un proceso de anomia inducido por el régimen. La violencia e insurgencia ejercida por el crimen organizado es la punta del iceberg detrás del cual está la putrefacción de los cuerpos de seguridad del Estado, del Poder Judicial y la administración pública en su conjunto, entre otras manifestaciones que sería largo enumerar y describir.

En ese contexto encontramos la tragedia de la emergencia humanitaria múltiple, en toda su complejidad: la salud pública, la educación y los servicios públicos deficitarios y de una calidad deprimente, los salarios de explotación del trabajo y una situación de vida deprimente; el hambre, la pobreza, el delito y la buhonería son las únicas variables que crecen sin parar en el país.

El liderazgo políticos que conduce a la sociedad venezolana en la encomiable aspiración de conquistar un sistema de libertades pleno y democrático, así como la de superar la crisis anteriormente descrita, acusa debilidades que deben ser superadas en aras de ganar eficacia política y dar al traste con el régimen opresor y usurpador.

Estas debilidades se reflejan en los sucesos y hechos durante el año 2020 y en el primer semestre del 2021, cuando los actores políticos democráticos han exhibido un inexcusable retardo en la toma de decisiones que les impide dar respuestas oportunas y diseñar tácticas que respondan al ritmo y a la celeridad del proceso político y a las exigencias de la coyuntura; debido a ello, pecan por omisión y por formular políticas insatisfactorias.

Paralelamente, y sin negar los avances y logros de la conducción política de Juan Guaidó, es necesario reconocer que el desencanto y la desesperanza se han apoderado de la combativa sociedad civil. Las luchas cívicas han perdido vigor y el objetivo estratégico definido en el 2019 no fue alcanzado. Este conjunto de factores ha incidido de modo determinante en la pérdida de credibilidad y respeto de la mayoría de los venezolanos hacia los partidos políticos y el liderazgo político en general.

Por lo demás, no es necesario insistir ni abundar en algo tan obvio como lo es la incoherencia y la desunión a lo interno de las fuerzas democráticas, vale decir, entre las organizaciones partidistas democráticas y entre éstas y las organizaciones de la sociedad civil. Visiones y enfoques distintos y enfrentados acerca del cómo afrontar la crisis política y sobre líneas estratégicas y tácticas concretas están a la vista; así como la permanente descalificación entre unos y otros. Al respecto, se aprecian posiciones que van desde el inmediatismo más ramplón, pasando por acciones de rutina intrascendentes, hasta un maximalismo estéril e inútil. Sin considerar la “novísima y revolucionaria” práctica del “quítate tu pa' ponerme yo”; una lucha por el predominio, no siempre con la gallardía y nobleza que se puede esperar de un liderazgo democrático.

Ante éste estado de cosas, urge dotar a los sectores sociales y políticos democráticos de políticas y estrategias inteligentes, coherentes y audaces. Lo cual exige un equipo dirigente unionista, con una capacidad de elaboración política tal que le permita salir de las ideas fijas, dogmáticas y pragmáticas, que les impiden actuar con objetividad ante la realidad.

Creo que la premisa básica de esa política debe ser asumir a plenitud la pertinencia, necesidad y conveniencia (lo que más conviene a todos) de una negociación con el régimen. No se trata de una capitulación de las fuerzas democráticas, ni de una idílica reconciliación, mucho menos de una rendición del gobierno de facto; se trata de una negociación en procura de un acuerdo político para salir de la crisis. Son respetables las opiniones de quienes adversan esta propuesta preliminar, tales como: “el régimen lo que quiere es ganar tiempo”, “con malandros no se negocia” y “negociar es legitimar al usurpador”, “dictadura no sale con elecciones”; pero un elemental sentido de la realidad no puede sino reconocer que el usurpador controla efectivamente las palancas fácticas de la dominación, nos guste o no, esa es la realidad.

La realidad es, también, que el régimen está huérfano de apoyo popular, con una precaria y débil gobernabilidad, si es que le queda algo al respecto. Como también lo es que los sectores políticos democráticos no tienen músculo para desalojar a la usurpación. Los esfuerzos de todo tipo intentados han concluido en una frustración colectiva. El juego está trancado y a todos conviene destrancarlo porque el país está al borde de la disolución. Además, no existe un plan alternativo viable; simplemente no existe, repito, y hay que pisar tierra. Y por si todo eso fuera poco, los países aliados: EEUU, Canadá y la Unión Europea, apuestan al unísono a una salida política negociada.

Una negociación, propongo, en la cual participen no sólo los actores políticos nacionales sino, además, una calificada representación de la sociedad civil y de la provincia venezolana. Esto es un problema y responsabilidad de todos. Basta de elitismo y de centralismo. Es así como en dicha negociación se debe consultar y tomar en cuenta la opinión de la iglesia católica en general y de la Conferencia Episcopal en particular. Una negociación en la cual participen países vecinos con intereses en Venezuela: Colombia, Brasil y Cuba en especial.

¿Negociar qué y para qué? Negociar un acuerdo político; lo que Juan Guaidó denomina ACUERDO DE SALVACIÓN NACIONAL. Apoyo esa propuesta que, de resultar exitosa, permitiría afrontar la emergencia humanitaria compleja, aunque sea parcialmente; garantizándole a la población el acceso a un servicio de salud y el suministro de medicamentos e insumos médicos quirúrgicos, y la tan ansiada vacuna contra el COVID 19. El régimen solo no puede y las fuerzas democráticas tampoco y no es humanitario sacrificar la salud y la vida de niños, ancianos y de toda la población. El sentido de realidad es claro en cuanto a que la oposición democrática no tiene, en los actuales momentos, la fuerza requerida para imponer su mejor propuesta y es evidente que el régimen necesita un respiro.

Frente a este panorama, es prioritario negociar un cronograma electoral para dirimir las diferencias entre el régimen usurpador y las fuerzas democráticas; negociar condiciones electorales competitivas para recuperar el libre albedrío, la institución del sufragio, del voto, el derecho a elegir y a ser elegido. Sin dudas que un régimen antidemocrático como el que padece Venezuela, que se niega radicalmente a la alternabilidad democrática y exhibe un pasado fraudulento en los procesos electorales, no cederá fácilmente en esta asignatura. El reto es, precisamente, obligarlo, torcerle el brazo. Un cronograma electoral que concluya con elecciones, presidencial y del parlamento nacional, en el que las partes se den mutuas concesiones para hacerlo lógico y atractivo para ambas partes.

Negociar – propongo- el desarme de los grupos irregulares que mantienen a la población en zozobra y que controlan territorios rurales y urbanos que se traduce en una pérdida de soberanía. Eso incluye a los grupos guerrilleros provenientes de Colombia, los colectivos violentos armados por los desgobiernos chavistas y las mega bandas criminales.

A estas alturas nos luce que el régimen, a pesar de su debilidad, trata de dinamitar la posibilidad de la negociación y el acuerdo; las declaraciones del oficialismo achacándole a la oposición democrática y particularmente al partido Voluntad Popular responsabilidad en los hechos criminales de la cota 905 y en el oeste de Caracas deja claro hasta donde llega la perversión política del oficialismo y la intención de bloquear el camino pacifico y político trazado por la oposición democrática.

Una estrategia, entonces, que tiene dos elementos básicos pero que no son suficientes. Lo que impone desarrollar una extendida e intensa presión cívica sobre el régimen que rete, cara a cara, a la política de terrorismo de Estado en la cual es eficiente el gobierno de facto. Las necesidades y problemas que afectan a toda la población se hacen sentir a diario en protestas aisladas que, lejos de afectar al régimen, mantiene a la gente ocupada en acciones que no prosperan y generan desesperanza. Se trata de darles direccionalidad política, que se traduzcan en un costo político para el régimen y que apuntale la negociación política y haga retroceder a la arrogante e inescrupulosa cúpula del gobierno de facto. Las protestas cívicas deben formar parte fundamental de la estrategia democrática.

En este contexto general demandamos de los actores políticos una definición clara acerca de cómo abordar las elecciones regionales y locales convocadas para el 21 de noviembre de este año. El mutismo y la incertidumbre sobre éste asunto es pasmoso y presagian una derrota política de las fuerzas democráticas, a pesar de que son mayoría. A nuestro juicio hay que participar. La tesis maximalista según la cual primero hay que salir de la usurpación, reedificar el país que queremos y luego convocar elecciones libres y pulcra no es más que una buena intención pero sin asidero práctico, sin factibilidad en el corto y mediano plazo.

Las elecciones regionales en condiciones no ideales pero competitivas, pueden ser la oportunidad de dotar a la ciudadanía de liderazgos locales y regionales, que permita articular las luchas por las condiciones de vida, denunciando al Estado fallido, con el plano político nacional donde reside la sustancialidad de la institucionalidad legítima del poder. Capaces de orientar a sus comunidades en las luchas contra el proyecto totalitario: un liderazgo legitimado y expresión de la voluntad soberana del pueblo. Ganar ese liderazgo político institucional es un objetivo de primer orden, si recordamos que en la primera semana de enero del 2022 concluye, definitivamente, el período de la Asamblea Nacional elegida el 2015 y que Guaidó dejará de ser presidente interino.

La alianza política que dirige Guaidó y los partidos políticos que conforman el G 4, deben tomar una decisión urgente en esta materia; y debe abrirse a una política-electoral con todos los sectores que adversan al régimen, independientemente de las diferencias que los separan; lo contrario es un suicidio colectivo en primavera. Una coalición política electoral que no sea un reparto burocrático entre enmohecidos aparatos partidistas. Un gran acuerdo que reconozca los liderazgos regionales y locales; acuerdo que valore la idoneidad de los postulados, la representatividad y demostrada honradez y honorabilidad de ellos. Sería absolutamente erróneo que al gravísimo error que significa el retardo del liderazgo partidista para decidir oportunamente se presenten a ultima hora con un acuerdo cupular, es decir con candidaturas locales y regionales surgidas de laboratorios y a espaldas de la sociedad civil y desconociendo liderazgos reales y bien posicionados. Un reparto burocrático y de cuotas conduciría a las sectores democráticos a una derrota política sin precedentes. En Guayana la clave del éxito reside en la noción de movimiento en vez de conciliación de intereses de cúpulas. Exigimos al liderazgos partidista sindéresis y sentido de la realidad. En Guayana el candidato de la democracia a la gobernación del Estado debe seleccionarse en elecciones primarias abiertas. Igual los candidatos a la jefatura del Poder Público Municipal.

Por otra parte un componente de la estrategia de los sectores democráticos debe ser presionar al régimen para un adelanto de la elección presidencial; lo cual obliga a trazar una política orientada a la celebración de un referéndum revocatorio contra Nicolás Maduro. El éxito de esta propuesta va a depender de los resultados electorales del 21 de noviembre del presente año. Sólo con gobernadores y alcaldes resteados contra el gobierno de facto será posible éste importante objetivo intermedio, preludio de una elección presidencial. Seguir atado al mantra del 2019 (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) es un sueño. Primero elección presidencial, de claro efecto plebiscitario, porque es allí donde están las soluciones de fondo a la tragedia nacional, también es verdad, pero para llegar allá primero hay que conquistar objetivos intermedios que permitan una aproximación al objetivo final; de lo contrario el sueño se hará pesadilla.

 10 min


EFE

La semilla que sembró la hiperinflación durante más de tres años ha germinado y produce un empobrecimiento generalizado que resume Maikel Lugo, desempleado y padre un bebé de dos meses: "Esto es fatal, cada día la situación país se pone más dura".

Venezuela lleva inmersa en la pesadilla de la hiperinflación desde noviembre de 2017, una época de cifras mareantes que ha derivado en una dolarización espontánea como boya de salvación. Sin embargo, en los últimos meses, el incremento de los precios ha comenzado a frenarse, lo que alimenta la esperanza de dejar atrás el mal sueño.

Según el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), la inflación en mayo fue del 19,6 %, mientras que en abril cerró en el 33,4 % y en marzo fue del 9,1 %. Por su parte, el Banco Central de Venezuela (BCV) reportó una inflación en mayo del 28,5 %, del 24,6 % en abril y del 16,1 % en marzo.

De ese modo, la inflación se ha ubicado tres meses consecutivos, según ambas fuentes, por debajo del 50 % que marca la hiperinflación, pues el OVF reportó en febrero un 50,9 %, aunque el BCV la cifró en el 33,8 % en ese mes.

Entre la cautela y el espejismo

Frente a estos datos, el decano de la facultad Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Ronald Balza, explicó a Efe que la hiperinflación comienza cuando en un mes supera el 50 % y solo se puede dar por concluida cuando transcurren doce por debajo de ese porcentaje.

«Son doce meses sin volver a tener el 50 % en un mes porque, una vez superas el 50 %, las distorsiones que hay en el sistema fiscal y monetario son tan severas que hay que asegurarse de corregirlas para decir que la hiperinflación se detuvo», detalla.

Por eso, a la espera de que pase un año, Balza subrayó que «lamentablemente no se ha visto nada que nos haga pensar que sí se va a salir de la hiperinflación porque no hay corrección fiscal a la vista».

A su cautela se suma que, «más de una vez ha ocurrido», desde noviembre de 2017, que un mes la inflación supera el 50 %, «luego vienen tres meses en los que no, y al cuarto mes vuelve a subir porque la máquina que genera la hiperinflación sigue activa».

Esa máquina es la del «desajuste fiscal severo que termina siendo solventando con emisión monetaria» .

«El régimen tiene una cantidad de gastos que nosotros desconocemos porque no conocemos el presupuesto, pero vemos que recibe una cantidad de bolívares del BCV que no sabes cuál es el destino y, esa cantidad de bolívares que va al Gobierno no sabemos cómo es su entrada a la economía, no sabemos por qué vía, y presionan los precios de un modo continuo», destacó.

Balza comparó la situación con la de Bolivia en la década de 1980, cuando, para superar la hiperinflación, «decidieron aumentar el precio de la gasolina», tal y como hizo el Gobierno de Nicolás Maduro en 2020, eso permitió que el Ejecutivo recibiera unos ingresos y «dejara de financiarse con el banco central».

A eso se sumaron préstamos internacionales que hicieron que «el hueco fiscal que había se llenase con ingresos internos y externos y dejó de usarse el banco central», lo que puso fin al ciclo hiperinflacionario.

«Todo va p’arriba»

En las calles, ese pequeño respiro apenas se nota, especialmente porque, tal y como dice Balza, la mayoría de la población ha sufrido un «empobrecimiento súbito» por la hiperinflación. El mesonero jubilado Alex Niebles lo ratifica a Efe: «‘p’arriba todo, no ha bajado nada, todo es una inflación».

«Actualmente no le veo ninguna estabilidad, todo es al contrario, una inflación que yo creo que aquí todo el mundo se está quejando, el sueldo no alcanza para comprar nada, nada, nada», subraya.

Niebles explica que «el dólar se ha impuesto» como moneda de pago, y «todo» producto tiene sus precios expresados en dólares. Eso sí, su pensión sigue siendo en bolívares, siete millones o 2,1 dólares, por lo que debe recurrir a la venta callejera para completar sus ingresos.

Con él coincide Edith Aponte, una ama de casa que si bien observa que los precios de los productos básicos como una bolsa de arroz o de harina de maíz -básico en la dieta venezolana- se mantiene en un dólar desde hace meses, considera que todo sigue «extremadamente caro» y el sueldo no «alcanza para absolutamente nada».

«Comemos y nos reducimos, yo soy ama de casa y compro una harina y tengo que tratar de rendirla; (los precios) están por las nubes, los huevos ni hablar, igual el queso para el desayuno», subraya.

Es la semilla que sembró la hiperinflación durante más de tres años y ha germinado con un empobrecimiento generalizado que resume Maikel Lugo, desempleado y padre un bebé de dos meses: «Esto es fatal, cada día la situación país se pone más dura».

La pesadilla todavía promete ser larga.

2 julio, 2021

EFE

https://panampost.com/efe-panampost/2021/07/02/se-acerca-venezuela-al-fi...

 3 min