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Opinión

Marino J. González R.

Mientras en América Latina disminuyen las inversiones, y no se aprecia mayor impulso en la creación de sociedades de conocimientos, en otras partes del mundo se manifiestan tendencias que pueden tener repercusiones significativas en las próximas décadas. La competencia entre Estados Unidos y China por el liderazgo en la creación de conocimientos abarca ya múltiples ámbitos técnicos y geográficos.

La incorporación de nuevas áreas geográficas a los desarrollos tecnológicos se ha convertido en una notable confrontación geopolítica.

Hace pocas semanas, se conoció que Huawei, la empresa china en conflicto reciente con los Estados Unidos, había acordado con la Unión Africana un memorándum de entendimiento por los próximos tres años

De acuerdo con este memorándum, Huawei se compromete a mejorar la capacidad técnica de la Unión Africana y cooperar en las áreas de tecnología de información y comunicación.

La ejecución de este entendimiento supone la alianza de la Unión Africana y Huawei para fortalecer sectores como la Internet de las cosas, desarrollo de banda ancha y de computación en la Nube, así como las redes 5G e inteligencia artificial. Además, a través de la iniciativa se formarán jóvenes africanos en las habilidades técnicas necesarias. Tal parece entonces que la incorporación de diversos sectores de la población de África en las sociedades digitales, tendrá un gran impulso con este acuerdo.

La ampliación de las fronteras digitales en África debe entenderse entonces como un objetivo estratégico de China. A la fecha, aproximadamente el 70% de las redes 4G de África han sido construidas por Huawei. No es solamente la presencia creciente en el mercado africano, sino la posibilidad de incidir en la formación de los recursos humanos que se requieren para impulsar todos estos avances. Esto sucede en un contexto en el cual los países africanos han involucionado en estabilidad política, pero han mejorado en desempeño económico. En esas condiciones, es fácil entender el interés de China, así como el grado de creciente participación que ha adquirido en África.

Estas dinámicas denotan los profundos cambios que están operando en el mundo ante los avances tecnológicos y científicos. La creación de conocimientos dejó de ser un tema refinado, aislado en los grandes centros de investigación. Ahora es nada más y nada menos que expresión de la lucha por el poder en el mundo.

La imperceptible presencia de estos temas en la agenda pública en América Latina, es cada día mayor reflejo de la distancia entre las realidades de la región y las expresiones concretas de la lucha por el predominio político en el siglo XXI.

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M.J. Iciarte García

«Hemos comprendido claramente que la libertad individual

no puede existir sin seguridad e independencia económica.

Los hombres necesitados no son hombres libres.

Con gente hambrienta y sin trabajo

se construyen las dictaduras.»

Discurso de las «Cuatro Libertades» del Presidente

Rooselvet de los Estados Unidos, Enero, 1941.

De especial importancia en la preparación de la

Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948,

que incluyó la liberación de la miseria como uno de esos derechos

Violencia, es un término complejo, debido a que se requiere de una interacción entre sujetos o grupos sociales, en la que se establezca de forma deliberada, daño o sometimiento grave, y que puede tener diversas formas de expresión (expresiones de la violencia) que pueden no necesariamente ser de carácter ofensivo directo, admitiendo diversas matizaciones y graduaciones, pudiendo producirse también a través de, silencios e inacciones.

En la conceptualización de la Violencia, existe un violentador u agresor y un violentado o víctima, quien sufre daños en contra de su voluntad. Al estudiar la Violencia, debemos contemplar, su dinámica de generación, en este caso en conflictos sociales, en donde Johan Galtung[1], establece tres tipos de Violencia: la directa, la cual es visible, se concreta con comportamientos y responde a actos de violencia, la estructural, que se centra en el conjunto de estructuras que no permiten la satisfacción de las necesidades y se concreta, precisamente, en la negación de las necesidades y la cultural, la cual crea un marco legitimador de la violencia y se concreta en actitudes. A menudo, las causas de la violencia directa están relacionadas con situaciones de violencia estructural o justificadas por la violencia cultural: muchas situaciones son consecuencia de un abuso de poder que recae sobre un grupo oprimido, o de una situación de desigualdad social, (económica, sanitaria, racial, etc,) y reciben el espaldarazo de discursos que justifican estas violencias.

Pirámide de la Violencia de Galtung

El Concepto de Violencia Alimentaria

Al hablar de Violencia Alimentaria, en la presente investigación se establece su definición como:

“Toda forma de expresión que someta al ser humano a procesos indignos en el acceso y disponibilidad de alimentos, sometiéndolos a restricciones, limitaciones, controles y condiciones de adquisición, violando su derecho humano básico fundamental de alimentarse de forma adecuada”

La Violencia Alimentaria, quedaría comprendida dentro del marco de la violencia estructural de Galtung, la cual es originada por todo un conjunto de estructuras, tanto físicas como organizativas, que no permiten la satisfacción de las necesidades humanas básicas (supervivencia, alimentación, bienestar o libertad) y al ser complicado identificarla, es difícil luchar contra ella. Galtung al desarrollar el concepto de violencia estructural, la define como: “Aquello que provoca que las realizaciones efectivas, somáticas y mentales, de los seres humanos estén por debajo de sus realizaciones potenciales”. La violencia estructural y sus causas, no siempre son evidentemente visibles, y por consiguiente es más difícil y complicado enfrentarse a este tipo de violencia. Se han descrito dos tipos de violencia estructural, la vertical y la horizontal:

Vertical: Es la represión política, la explotación económica o la alienación cultural, que violan las necesidades de libertad, bienestar e identidad, respectivamente”.

Horizontal: Separa a la gente que quiere vivir junta, o junta a la gente que quiere vivir separada. Viola la necesidad de identidad.

Se consideran casos de violencia estructural aquellos en los que el sistema causa a la población: hambre, miseria, enfermedad ​o incluso muerte. Son ejemplos los sistemas cuyos estados o países no aportan las necesidades básicas a su población. Está representada por las numerosas situaciones de injusticia que se observan: mientras unos comen y beben en abundancia, otros revuelven en la basura, no tienen qué comer, piden limosna y otras formas de indignidad alimentaria. Otros ejemplos claros de Violencia Estructural, los encontramos en el Apartheid, en el hambre mundial, la falta de acceso a bienes básicos y en las dictaduras.

Orígenes de la Violencia Alimentaria

En la presente investigación estableceremos que la Violencia Alimentaria puede tener diversos orígenes: Gubernamental o privado comercial. Describimos por tanto la Violencia Alimentaria Gubernamental, cuyo origen es directamente establecido por el Estado: “Cuyo fin es establecer mediante diversas políticas y lineamientos, en el sector consumo y en los diversos eslabones de la cadena agroalimentaria mecanismos de control político y/o militar cuyo fin último es la vigilancia, sumisión y sometimiento de la población”. Al hablar de Violencia Alimentaria Privada Comercial: “Se establece con mecanismos también indignos en el suministro alimentario a la población en general, por parte del sector comercial privado, distribuidor de alimentos que en el algunos regímenes, ha sido establecido como consecuencia directa a su vez de mecanismos gubernamentales de coerción y amenaza a los establecimientos de distribución minorista; es decir, el Estado, traslada la violencia al sector privado, considerándose al mismo Estado como el Ejecutor primario de violencia,

Formas de Expresión de la Violencia Alimentaria

Al establecer las diversas formas de expresión de Violencia Alimentaria, se presentan dificultades al definirlas, entendiendo que uno de los problemas principales del estudio de la violencia en general, es la falta de una definición precisa que dé cuenta de la multiplicidad de formas en las que ésta se presenta, o cuando menos, señale sus características más importantes y comunes. Una definición de violencia se establece por Jean-Marie Domenach[2]: "Uso de una fuerza abierta o escondida, con el fin de obtener de un individuo o un grupo eso que ellos no quieren consentir libremente".

Martinez[3], en el 2016 establece los diversos campos de investigación en que se puede abordar el estudio de la violencia, (Campos de análisis de la Violencia) 1. Origen y causalidad. 2. Formas de asunción, características y dinámicas de ejecución 3. Consecuencias y efectos y la que abordaremos en la presente investigación: 4. Contexto de ocurrencia, que transversaliza los anteriores tres campos de análisis.

  1. Origen y causalidad: La violencia alimentaria se considera, en términos generales, multicausal pero ¿Qué originaría el establecimiento por parte del Estado de Violencia alimentaria a una población y por qué lo realizaría? Este tipo de Violencia se puede enmarcar en el concepto de Violencia Activa, en donde Martinez en el 2016, establece que las causas de la violencia activa engloban a un grupo de factores marcados por la dominación, por el deseo de conquista sobre otros que permita su sometimiento psicológico, sexual, físico o la extracción de patrimonios materiales de éstos. Los victimarios entonces recurrirán a diferentes formas de violencia como medios para lograr la dominación y expropiación simbólica y material de las víctimas, cuyo fin último es la dominación, con fines de poder político y económico. Ahora bien, dentro de este contexto, existen raíces sociohistoricas y escenarios circunstanciales que condicionan y crean el ambiente para la generación de este escenario de dominación, que pueden comprender el establecimiento de ciertas ideologías y estructuras sociales que estarán en la base de los comportamientos y los hechos del ejercicio de la violencia, estableciéndose relaciones entre diferentes actores sociales y contextos específicos donde se desarrollaran las relaciones de violencia.
  2. Formas de asunción, características y dinámicas de ejecución: La Violencia alimentaria se contextualiza dentro de la clasificación del daño o afectación sufrida por las víctimas de la violencia, en este caso al derecho básico a la alimentación. Es un tipo de violencia de difícil caracterización, poco definida, entendiendo que es ejercida de forma vedada, no directa, y bajo aparente forma de ayuda a la sociedad a través de políticas de subsidios y lineamientos, sin embargo, sus consecuencias son devastadoras, por someter al individuo, al nulo ejercicio de la libertad de elección y a la privación de la alimentación, derecho básico de vida. Dentro de las formas de expresión, se contextualizan:

CLASIFICACIÓN

FORMA DE EXPRESIÓN

Físicas

Forzamiento a realizar la adquisición de alimentos bajo condiciones humanas inclementes: largas horas de espera de pie, restricciones climáticas severas. Métodos de asignación indignos como marcaje de números.

Económicas

Escasez de productos, inflación, pulverización del poder adquisitivo, trayendo como consecuencia: Desnutrición, malnutrición, emaciación y enfermedades subsecuentes, así como agravamiento de enfermedades preexistentes.

Morales

Discriminación en el acceso a alimentos por ideologías políticas. Sometimiento a figuras de autoridad impuestas para poder conseguir la adquisición de alimentos, bajo restricciones y ”Normativas” locales, generando una relación de inferioridad ante la autoridad impuesta, fomentando condiciones para el ejercicio del "Abuso de Autoridad" así como actos de corrupción y coacciones

Emocionales

Incertidumbre e Inestabilidad en la adquisición de alimentos, generando ansiedad y depresión por no observar con claridad el futuro y el debido aprovisionamiento del hogar. Imposición de figuras de autoridad, formas y métodos forzosos para la adquisición de alimentos, generando impotencia y resentimiento en la población. Indiferencia por parte del Estado, con negación permanente de la realidad o traslado del origen de la situación con discursos públicos condenatorios de fuerzas superiores que ocasionaron la situación, generando confusión y dudas en la población.

Culturales

Obligación de transculturización culinaria, forzando al individuo a cambiar patrones alimenticios, alterando mediante el uso de la obligación, gustos y preferencias y aniquilando necesidades y deseos alimenticios de la población

Sanitarias

Obligación de adquisición de productos unimarca, de origen de dudosa procedencia, sin la debida aseguración de la debida cadena sanitaria o trazabilidad requerida, con las subsecuentes intoxicaciones que se han producido por falta de control sanitario

Fuente: Elaboración Propia

Este tipo de violencia por tanto, es de difícil percepción por el doble comportamiento de ayuda-coacción, pero que va minando el autoestima de la población y ante el aumento de la coacción bajo la premisa “Se debe seguir una línea de acción determinada por el Estado para poder adquirir alimentos” se va generando un reforzamiento de comportamientos sociales, aumentando la desconfianza, la ilusión de seguridad limitada y aun mas, elimina la posibilidad de protesta ante violentas represiones, ejerciendo así, su principal activo, el temor como principal activo para ejercer sus operaciones de control.

La violencia alimentaria se ejerce bajo la idea del “Distanciamiento” comprendiendo el hecho de que al agresor le es mas fácil ejercerla cuando media cierta distancia entre el y la víctima, desactivando así los mecanismos inhibidores para su ejercicio. También contempla el uso de violencia moral, descalificando, desvalorizando, cosificando a quien no se ajuste a una ideología política y sectorizándolo del lado de un “enemigo supuesto” quien a su vez es quien origina la situación dañina a la población, distanciándose así de la privación alimentaria.

3.Campo de las consecuencias de la violencia. Pueden considerarse tanto individuales como sociales, por un lado, así como ser inmediatas, de mediano y de largo plazo, por otro. Así mismo este tipo de violencia implica costos políticos y económicos para toda una nación y consecuencias intangibles que solo se observaran a largo plazo especialmente desde el punto de vista de salud.

Directas: Mortalidad y morbilidad por desnutrición, malnutrición y enfermedades derivadas subsecuentes. Agravamiento de enfermedades preexistentes. Mortalidad y morbilidad por intoxicaciones al consumir productos a granel sin el debido seguimiento sanitario y de orígenes desconocidos o de dudosa procedencia. Ansiedad, depresión y otras alteraciones emocionales como sensación de incertidumbre, inseguridad, irritabilidad, impotencia, desconfianza y resentimiento.

Indirectas: Improductividad Individual, laboral, comercial. Costo de oportunidad elevado en el uso del tiempo destinado a la adquisición de alimentos, ante la no utilización de ese tiempo en generar productividad. Afectación de locales comerciales. Desempleo. Generación de corruptelas. Generación de actividades comerciales no convencionales y no éticas: Reventa de productos. Desaceleración de la economía. Improductividad comercial en el área de venta y distribución de alimentos. División social, conflictos interpersonales, disputas, traslado de la culpabilidad.

Intangibles: Enfermedades subsecuentes posteriores al periodo de malnutrición. Afectación de talla y peso nacional a futuro. Consecuencias emocionales a largo plazo. Consecuencias productivas y económicas a largo plazo.

Campo valorativo.

Martínez, en el 2016, describe que los intentos de justificación y de legitimación de la violencia serán también terreno de disputa por parte de los actores participantes, así como materia para acercarse y atraer a espectadores y aliados potenciales. Se postulan aquí tan sólo cuatro formas en las que puede concebirse el tema de la valorización a propósito de la violencia: la calificación, la racionalización, la justificación y la juridización.

La calificación básicamente se refiere a la consideración de si es buena o mala determinada manifestación de violencia. Esta calificación está en relación con el sujeto que califica, con los hechos y la perspectiva o concepción que de la violencia tenga.

Por racionalización puede entenderse una situación en la que se busca otorgarle a la violencia algún sentido posteriormente a su producción. Esta racionalización es necesaria tanto para las víctimas como para los victimarios; a los primeros les ayuda a soportar los males recibidos, y a los segundos les permite liberar culpas. En cierta forma, es posible encontrar racionalizaciones de este tipo dentro del campo de la violencia doméstica cuando la propia víctima llega a considerarse culpable de la violencia recibida.

La justificación podemos verla, aunque en la misma línea de otorgamiento de sentido a la violencia, como en un punto opuesto a la racionalización, pues sirve no tanto para valorar los hechos una vez producidos, sino antes de producirse, otorgándole un espacio de posibilidad o aun de necesidad de la violencia, pero en todo caso, legitimándola. Por lo mismo, puede estar asentada en un discurso ideológico (como el racismo o el nacionalismo) o hasta teórico (como la idea de guerra justa). Pero más allá, también pueden estar asentadas aquí aquellas formas de violencia cotidiana que naturalizan o presentan como inevitable las situaciones no tanto ya de la violencia, sino la situación del lugar que ocupan los dominados y dominantes en un cierto orden de dominación-sumisión. Desde luego entre la racionalización y la justificación las fronteras no son tajantes y se puede pasar de una a otra de manera continua o bien presentarse casi al mismo tiempo.

Por juridización entendemos aquellos aspectos que buscan, por medio del derecho, nombrar situaciones, reconocer sus alcances y poder actuar, de alguna manera, para regular o combatir la violencia. Es una forma de valorización que busca someter a un orden normativo a los agentes participantes en los hechos de violencia.

El derecho humano a la alimentación contempla que todo ser humano, tiene derecho a una alimentación adecuada y tiene el derecho fundamental a no padecer hambre, según las normas internacionales de derechos humanos, estableciéndose los principios del “Derecho a la Alimentación”.

El derecho a una alimentación, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación[4], comprende aspectos cuantitativos, cualitativos y de aceptabilidad cultural, así como establece que los Estados tienen la obligación de respetar, proteger, promover, facilitar y materializar el derecho a la alimentación. Algunas obligaciones son de carácter inmediato y otras deberán cumplirse gradualmente destinando la mayor parte posible de los recursos disponibles. El derecho a la alimentación no es el derecho a ser alimentado sino, primordialmente, el derecho a alimentarse en condiciones de dignidad. Asimismo: El artículo 2 y 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Observación general 12 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales contempla el derecho a una alimentación adecuada y es una obligación legal por parte de los Estados que han ratificado el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, teniendo que hacerla realidad progresivamente. Los Estados tienen obligaciones y deben rendir cuentas de sus actos. El ser humano ES titular de derechos.

[1] Galtung, Johan. (2003). Tras la violencia, 3R: reconstrucción, reconciliación, resolución. Afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia. Gernika: Bakeaz/Gernika Gogoratuz.

[2] Jean Marie Domenach, La violencia y sus causas, París, Unesco, 1981.

[3] Martinez, A. La Violencia. Conceptualización y elementos para su estudio Política y Cultura, núm. 46, 2016, pp. 7-31 Universidad Autónoma Metropolitana- Mexico.

[4] Organización de las Naciones Unidas para la Agrícultura y la Alimentación.. El derech humano a la Alimentación. Directrices Voluntarias. http://www.fao.org/3/a-a1601s.pdf

M.V., MSc Desarrollo Rural, Dra. Ciencias Agrícolas

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En estos tiempos de bombardeo masivo de informaciones ciertas, falsas o de media verdades es inevitable que se perturbe nuestra capacidad de razonar. El problema se agudiza cuando estamos sometidos a presiones de diversa índole. Resulta difícil analizar determinada situación política cuando se siente en carne propia la escasez y la dificultad para que el ingreso alcance para cubrir las necesidades mínimas. Más difícil aún, si algún familiar o conocido ha sido asesinado, torturado, encarcelado o ha tenido que buscar refugio en otro país. O cuando es la propia persona la que ha sufrido los atropellos. Hoy en día es explicable que exista mucha ofuscación y de allí los dimes y diretes.

En estas circunstancias, la dirigencia política, articulista y opinadores tienen la responsabilidad de contribuir a orientar al resto de los ciudadanos para no caer en intolerancias que dificultan cualquier solución. Descalificar a otro compatriota por no tener la solución para sacar al usurpador Maduro es estar ofuscado por lo antes mencionado o por interés personal. Quizá si nos preguntáramos qué haríamos si tuviésemos poder de decisión, nos daríamos cuenta de que a veces somos injustos al descalificar a quienes no piensan como nosotros.

Por ofuscados hemos agredido de palabra a personas y a instituciones. En abril del 2002 hicimos picadillo a Pedro Carmona y a quienes manejaron esa crisis por los errores cometidos, unos ciertos, otros no, que permitieron que Chávez regresara al poder. Al respecto no toman en cuenta que Chávez tenía el apoyo de los comandantes de tropa. Después del paro cívico de diciembre de ese mismo año enfocaron las baterías en contra de Carlos Ortega y de Carlos Fernandes por haber convocado una huelga “inoportuna” y a los petroleros por haber abandonado sus puestos “facilitando al régimen que se apoderara de Pdvsa”. Es decir, que deberían haber permanecido tranquilos esperando las elecciones porque lo que había era un “déficit de democracia”.

Después le tocó el turno de hacer de “punching ball” a la Coordinadora Democrática y a su sucesora la Mesa de Unidad Democrática. Volaron las acusaciones de “colaboracionismo”. Perdimos a un excelente dirigente como Ramón Guillermo Aveledo, ensalzado en un principio y luego condenado al ostracismo. Se logró ganar un referendo sobre la reforma de la Constitución y después la mayoría de la Asamblea Nacional, pero como no se produjo el cambio porque el régimen cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada y de un grupo no despreciable de seguidores, surgieron las críticas porque no se desplazó a Maduro en seis meses.

Los militares han sido un blanco evidente, ya que al tener las armas muchos civiles consideran que todos son culpables y que derrocar a una dictadura es coser y cantar, no percatándose que es una organización piramidal y vigilada estrechamente, por lo que las probabilidades de una insurrección exitosa no son elevadas. Prueba de ello son los cientos de oficiales que han sido pasados a retiro, encarcelados, torturados e incluso asesinados,como el caso del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo.

Al presidente (e) Juan Guaidó lo elevaron por las nubes, pero como pasa el tiempo y no cesa la usurpación, ahora le reclaman que está en campaña electoral. ¿Qué puede hacer, salvo recorrer el país animando a la gente, instar a la Fuerza Armada a que respete la Constitución, designar embajadores que están cumpliendo un excelente trabajo y estar en contacto con gobiernos democráticos ante los cuales denuncia los atropellos y solicita sanciones? ¿Cómo puede haber opositores tan ofuscados que lo critican porque no logra que intervenga una fuerza armada de países democráticos? ¿Acaso que eso depende de Guaidó? Califican de fracaso el que no lograra entrar la ayuda humanitaria y que los militares no atendieran el llamado desde La Carlota. ¿Acaso era preferible que no lo intentara?

Algunos deben dejar de decir que apoyan al presidente (e) pero le disparan trascorrales. Quizá puedan ganar algunos aplausos momentáneos, pero cuando cese la ofuscación irremediablemente perderán credibilidad, lo cual es indeseable, ya que algunos son gente valiosa. Dirigentes y ciudadanos en general debemos entender que se requiere una unidad sin zancadillas y sin francotiradores.

Como (había) en botica:

Torturar a un preso es lo más bajo que puede llegar un ser humano. Maduro, el general Padrino López y el general Hernández Dala, Director de Contrainteligencia Militar, entre otros, son responsables del asesinato por tortura del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo. También hay información de que el teniente coronel Ígber Marín Chaparro, preso desde marzo 2018, está siendo torturado. Marín fue el primero de su promoción. Igualmente el médico José Alberto Marulanda ha sido torturado por los esbirros de la dictadura Desde el pasado 21 de junio se encuentra secuestrado por el Sebin nuestro amigo José Méndez, ciudadano de arraigados principios cristianos, ingeniero nuclear, miembro de COENER, defensor de los derechos humanos y luchador incansable, quien ha denunciado en la Corte de La Haya los atropellos del régimen.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Cuando apareció muerto por tortura el Secretario General de la Liga Socialista, Jorge Rodríguez, en los calabozos de la DISIP, el Ministro de Relaciones Interiores Octavio Lepage, todo nervioso, dijo disparates al principio, pero de inmediato reconoció que había sido asesinado por funcionarios policiales. Dio la cara por sus torturadores y enviaron presos a los asesinos directos, en cambio, estos torturadores de hoy, descaradamente callan.

La DIGEPOL cuando se llevó secuestrado al Profesor Alberto Lovera, fueron tan bestiales las torturas infringidas, que terminaron clavándole en el pecho un pico y lo lanzaron al mar, pero como la tortura acusa y señala hasta su muerte a los torturadores, Lovera apareció de cuerpo entero a las orillas de las playas de Lechería. Fue un escándalo nacional, el caso llevado hasta el Congreso de la República, y el Presidente de entonces, prometió todo el "castigo" a los responsables de aquel crimen atroz. Sin embargo, estos torturadores de hoy, criminalmente callan.

En el momento que Rogelio Castillo Gamarra apareció ante la prensa, maquillado, pero moribundo por las torturas en la sede de la PTJ; sus esbirros al no poder esconder su crimen lo desaparecieron hasta el sol de hoy. Eso sí, el silente de estos días, José Vicente Rangel, armó un escándalo tan descomunal que obligó a su amigo Caldera, a abrir una investigación que llevó a la destitución del propio jefe de la PTJ. Claro está, estos torturadores de hoy, impunemente callan.

Estos torturadores de hoy, recién se instaló Hugo Chávez en el poder, más por venganza que por justicia, llamaron a constituir el "Comité de Víctimas de Torturas y Desaparecidos de los años 60, 70 y 80". Nadie imaginó que se repetiría en sus gobiernos, como tragedia indescriptible, la tortura y la desaparición de prisioneros políticos.

Ante ese llamado se incorporaron valientes militantes de aquellos años azarosos de guerrilla y combate frontal contra los gobiernos de AD y Copey. Ellos salieron a pedir justicia como víctimas de aquellos esbirros, que se afincaron sobre sus humanidades indefensa por su condición de prisioneros políticos.

Hoy estos venezolano, sobrevivientes aún, deben como insurrectos y víctimas de un pasado venezolano, caracterizado por la violencia política, dar la cara, salir a denunciar a los nuevos torturadores y mostrar la mayor solidaridad con las nuevas víctimas de este terrible flagelo, casi desaparecido en el Continente. Aquí no es posible callar, la tortura y asesinato del Concejal Fernando Albán. Las torturas propinadas al Diputado Juan Requesens, los tratos vejatorios y violatorios de sus derechos humanos a Raúl Baduel, Juan Caguaripano, Miguel Rodríguez Torres y demás militares presos. Tampoco es posible callar el recién asesinato bajo tortura del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo.

Estos torturadores de hoy callan. Hace silencio cómplice, el poeta de su revolución asesina, Tarek William Saab. El gritón de Diosdado Cabello traidoramente calla, ante los crímenes contra sus camaradas de las Fuerzas Armadas. Ordena y calla cobardemente Padrino López, mientras que por los pasillos de su Ministerio, destila la sangre de nuestra oficialidad, víctima de sus crueldades. Con sus manos ensangrentadas, ejecuta y calla el General de la tortura, Néstor Luis Reverol. Al unísono callan la Vicepresidenta y el Ministro de información, victimas y prisioneros de un pasado, que jamás les perdonará haber sido hijos de un padre fallecido en el potro del tormento y la tortura. Desde los pasillos de Miraflores, calla y baila a rabiar, el Usurpador y Torturador Mayor, creyendo que Venezuela y el mundo democrático, aguantará callado sus crímenes y torturas.

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​José E. Rodríguez Rojas

El régimen de Maduro espera que la comunidad internacional le confiera el mismo tratamiento que le han dado al régimen cubano. Ciertamente la comunidad internacional, y la ONU en particular, han contribuido a legitimar al régimen cubano, dando por ciertas sus estadísticas que reflejan logros en educación y salud, que son parte de la propaganda del régimen. A pesar de la sistemática violación de los derechos humanos que se ha producido en la isla, Cuba forma parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Esta organización ha hecho caso omiso hasta el presente de las solicitudes de numerosas ONGs que plantean la necesidad de revisar la situación de los derechos humanos en la nación caribeña. La aspiración del régimen venezolano de prolongarse en el poder contando con la complicidad de la ONU no es infundada.

En las negociaciones que se llevaron a cabo en República Dominicana, Jorge Rodríguez declaró que ellos aspiraban a recibir el mismo tratamiento que la comunidad internacional le había conferido al régimen cubano desde sus inicios. En efecto, buena parte de la comunidad internacional contribuyó a legitimar al régimen cubano y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desempeñó un papel relevante en esta tarea. El sistema de Naciones Unidas se ha desarrollado cohabitando con los regímenes más despóticos del mundo, que violan sistemáticamente los derechos humanos, que la misma organización promulgó en sus inicios. Uno de ellos es Cuba, país donde el régimen castrista, durante el inicio de la revolución, llevó a cabo una carnicería. Según la directora del programa Archivo Cuba María Werlau, los casos de fusilamiento y ejecución extrajudicial para los primeros tres años y medio del régimen de los Castros, exceden la cifra total de muertos durante la dictadura de Pinochet.

Encarcelaron de por vida a uno de los dirigentes fundamentales de la revolución, Huber Matos, por el solo hecho de discrepar de la deriva comunista de la misma. Fue liberado después de veinte años de encarcelamiento por la presión internacional. No hay libertad de expresión ni medios independientes del gobierno, el cual controla la totalidad de los medios de comunicación masivos. Han encarcelado a muchos por el delito de disentir de la orientación socialista del régimen o protestar contra los Castros. Han intimidado a intelectuales simpatizantes del proceso revolucionario, obligándolos a realizar confesiones amañadas en la cual han admitido haber cometido delitos contra el Estado, una de las mayores transgresiones en la nación caribeña.

Han sometido a la población a un régimen de carencias sistemáticas en todo los órdenes de la vida: alimentos, electricidad, gasolina. Los cubanos tienen un ingreso medio que se ubica por debajo de la línea de pobreza internacional establecida por el Banco Mundial. La población no puede organizarse en partidos diferentes al Partido Comunista o en organizaciones sindicales independientes para demandar mejores ingresos, pues ello está prohibido y si presionan son reprimidos y encarcelados después de un juicio amañado a puertas cerradas.

A pesar del régimen de carencias que sufre la población, una buena parte de la intelectualidad de izquierda y países gobernados por simpatizantes de esta tendencia, han contribuido a crear una imagen de la nación caribeña como un enclave de bienestar. La ONU también ha coadyuvado a esta labor propagandística, presentando los logros en el sistema sanitario y de educación como un modelo a imitar. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) elabora un Índice de Desarrollo Humano (IDH) que considera los aspectos económicos a través del PIB per cápita y los logros en salud y escolaridad, recurriendo a la esperanza de vida y los años de escolaridad. El PNUD presenta a Cuba como un país con un IDH elevado debido a sus logros en materia de salud y escolaridad, que aparentemente compensan las carencias de la economía. Esto pudo ser cierto en sus inicios debido al subsidio soviético pero a lo largo del tiempo estos servicios se han deteriorado y el PNUD no lo refleja en su Índice, debido a que da por legítimas las prefabricadas estadísticas que genera la burocracia cubana. Sin embargo el consenso entre los analistas y conocedores de la realidad cubana es que ha ocurrido un sostenido deterioro de los servicios de salud y de educación como lo ha señalado la bloguera cubana Yoani Sánchez.

En el cuadro siguiente insertamos el IDH de Cuba y de varios países latinoamericanos. De acuerdo con estas cifras Cuba tiene un IDH superior al de los países latinoamericanos citados en el cuadro. Lo absurdo de las cifras del PNUD se refleja en el hecho de que Venezuela, en plena crisis humanitaria, tiene un IDH superior al de Colombia, Ecuador y Perú. Según esto los migrantes venezolanos tienen un comportamiento irracional, pues huyen despavoridos de un país con una economía pujante y con un sistema de salud y de educación modélico, a otros con un nivel de desarrollo humano inferior. El caso extremo es el de Colombia que aparece con un IDH 14 puntos por debajo del de Venezuela. La realidad es que el PNUD da por ciertas las estadísticas cubanas y venezolanas, que son parte de la propaganda de los regímenes autoritarios que los gobiernan y no pueden ser comparadas con las estadísticas de los países democráticos, que reflejan la realidad de sus carencias. Esto último es así, pues las instituciones generadoras de estadísticas están sometidas al escrutinio de las organizaciones de la sociedad civil y la prensa libre, en la dinámica normal de una sociedad democrática.

Cuadro 1. IDH de varios países latinoamericanos, año 2017.

IDH

País

0.777

Cuba

0,774

México

0.761

Venezuela

0,759

Brasil

0.752

Ecuador

0,750

Perú

0,747

Colombia

Fuente: PNUD

A pesar de la sistemática violación de los derechos humanos Cuba figura en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En diversas oportunidades numerosas ONGs se han dirigido al Consejo a fin de exigir un proyecto de resolución sobre la situación de los derechos humanos en Cuba. La más reciente fue este año, planteada por 75 organizaciones de derechos humanos de 35 países que abarcan África, Asia, Europa y las Américas. La coalición llamó la atención sobre la falta de elecciones libres y justas en el país, la situación de un régimen que ha posibilitado la permanencia de los militares en el poder por 60 años en contra de la voluntad del pueblo cubano. Además denunciaron la práctica cotidiana del gobierno de encarcelar a los opositores. La solicitud fue realizada por la dirigente política Rosa María Payá hija de un destacado dirigente de la oposición que murió en un accidente propiciado aparentemente por los esbirros del régimen. Hasta el presente no se ha producido ninguna decisión en torno a la solicitud realizada. El gobierno cubano ha respondido presentando la posición de una lista de ONGs oficialistas que son cajas de resonancia de la visión de la dictadura.

Profesor UCV

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La tarde del jueves 20 de junio, 26 ONG participaron en una reunión con la Alta Comisionada Michele Bachelet, quien estuvo por tres días en el país para constatar la situación de crisis humanitaria que vivimos los venezolanos. Entre otras, Acceso a la Justicia, Acción Solidaria, Cepaz, Codevida, Convite, IPYS, Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, Prepara Familia y Cáritas Venezuela, expusieron a Bachelet las dolorosas circunstancias que atraviesa el país desde sus ámbitos de acción y las exigencias de los activistas por la dignidad humana.

20 de estas intervenciones están registradas en el documento Peticiones de ONG al Alto Comisionado DDHH ONU durante su visita a Venezuela, que se ofrece a modo de consulta de un hecho histórico: un alto comisionado de la ONU constató de primera mano la emergencia humanitaria compleja que el gobierno se empeña en negar.

La visita de Bachelet puede entenderse como la culminación de un proceso que se inició en septiembre de 2018 cuando, durante una reunión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, se aprobó una resolución sobre Venezuela, con 23 votos a favor, en la que se exigía al gobierno venezolano que abriera sus puertas a la asistencia humanitaria, expresando preocupación por lo que se calificó como “graves violaciones de los derechos humanos en el contexto de una crisis política, económica, social y humanitaria”.

En el texto se solicitaba la colaboración de la Oficina del Alto Comisionado Derechos Humanos, así como la activación del resto de los mecanismos del Consejo. Se estableció que la Oficina del Alto Comisionado para los DDHH de la ONU elaborara un nuevo informe exhaustivo sobre la situación de derechos humanos en el país latinoamericano, para que fuera presentado ante el Consejo, a mediados de 2019, haciendo una actualización de forma oral en la sesión correspondiente a marzo de 2019.

Tras esta resolución la Alta Comisionada para la ONU de los DDHH, Michelle Bachelet pidió a las autoridades venezolanas que dejaran entrar al país a los investigadores de su equipo técnico, para poder recabar información in situ para la realización del tercer informe especial sobre la situación del país. En una entrevista con Noticias ONU, Michelle Bachelet, explicó que cuando se reunió con el canciller venezolano, Jorge Arreaza, en Ginebra le pidió “acceso al país” y le explicó que su oficina, con o sin resolución, tiene que monitorear y hacer un reporte sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela. Luego de esta solicitud se anunció que Nicolás Maduro permitiría que la propia Alta Comisionada visitara Venezuela. La anterior visita de un funcionario de esta envergadura, con competencias en materia de derechos humanos, ocurrió en el 2002 cuando el Secretario General de la OEA, César Gaviria, visitó Caracas tras la solicitud de la activación de la Carta Democrática Interamericana luego de los sucesos de abril de ese año.

Bachelet llegó a Venezuela el miércoles 19 de junio para una visita de 3 días al país. El jueves 20, en horas de la tarde, estuvo destinado el espacio de encuentro para las organizaciones de derechos humanos y diferentes grupos de víctimas. En el espacio de una hora 26 voceros tomaron la palabra para hacerle peticiones al Alto Comisionado.

Ver el documento de peticiones en el archivo anexo

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La respuesta a una pregunta tan general tendría que ser sí. Por supuesto que todo puede ocurrir, incluso aquello que consideramos poco probable.
Pero esto nos sirve poco para hacernos una idea sobre las probabilidades de ocurrencia de los hechos. Entonces voy a hacer algo riesgoso: describir lo que creo más probable, aunque sea sólo uno de los muchos escenarios posibles.

A diferencia de la visión de muchos colegas, mi opinión es que mientras más fuerte sea el deterioro, más primitiva sea la economía y más autocrático se vuelva el gobierno, la probabilidad de su permanencia en el poder se amplifica.

Pero, ¿cómo es posible que debilitando económicamente al país el gobierno pueda más bien afianzarse?

La primitivización, producida por el modelo intervencionista y controlador del chavismo, ha venido acompañada por un aumento del control social del gobierno y la amplificación de la dependencia de la población más pobre a ese mismo actor que la empobrece. Si bien la crisis es muy severa, las políticas sociales han crecido en términos de penetración. El programa de reparto de comida barata a través del sistema CLAP, controlada por el sector militar, llegó a atender al 73% de la población y el reparto de esas bolsas y cajas de comida está condicionada al “buen” comportamiento de la población. El fracaso de las acciones de protestas masivas contra a principios del año pasado tiene que ver mucho con la ausencia de participación de los estratos más pobres (y también masivos) y generaron frustración y desánimo, lo que hace más difícil la reedición de la protesta como pivote de la acción opositora.

EEUU presentó un conjunto de sanciones personales y generales, buscando presionar los cambios, mientras Europa amenaza con seguir el mismo camino de presión si no se llegan a acuerdos concretos en las negociaciones. El gobierno podría estar dispuesto a hacer cesiones de muchas cosas… menos de su cabeza.

Claro que las sanciones afectan al país y al gobierno. Es un absurdo decir que restringir las operaciones financieras de Pdvsa y el financiamiento del país no tiene impacto en la gente. No es necesario explicar qué buscan esas medidas. Parece obvio. Lo que sí deben explicar es por qué esas mismas acciones no funcionaron para sacar a los gobiernos sujetos a sanción en muchos países donde han sido utilizadas.

La tesis de que retar más al pueblo tiene el efecto equivalente a las banderillas en un toro y que la gente se rebelará para sacar por la fuerza al gobierno, además de chocar contra la evidencia empírica, parece olvidar un tema central del comportamiento humano. Bloquear al gobierno por supuesto lo empobrece a él y a los suyos. El problema es que empobrece aún más al resto de la gente y ahora con un nuevo culpable para explicar porqué estamos tan mal (probablemente olvidando que ya lo estaban).

Resulta que en esa primitivización, el gobierno es, el único capaz de conseguir algo de oxígeno de sus aliados. Y es además el único que tendrá algo que vender, aunque sean migajas.

¿Puede ser distinta esta historia? Claro. Si la acción internacional se convierte más bien en una fuerza que eleva el poder de negociación de la oposición y obliga al gobierno a buscar mecanismos de negociación política, que no comprometen su cabeza, pero si le presionan a abrir espacios para el rescate de la democracia a futuro y se plantean los mecanismos de reducción del costo de salida de ese gobierno, entonces, y sólo entonces, podríamos ver una luz al final del túnel.

¿Se recuerdan cuando escribí esto y me dijeron que estaba loco, porque en realidad todo estaba listo y había que enfriar los champañas?

luisvicenteleon@gmail.com

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