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Opinión

Sergio Ramírez

El tirano Manuel Estrada Cabrera, cruel y extravagante, celebraba cada año en Guatemala las Fiestas de Minerva, unos fastos con procesiones de vestales y veladas artísticas en honor a la diosa de la sabiduría. Cuando en 1902 se dio una terrible erupción del volcán Santa María, resolvió que esa erupción no existía. El decreto se mandó a leer en las calles donde la gente oraba de rodillas, estremecida de miedo ante los continuos temblores y retumbos, y mientras la lluvia de cenizas volvía negro el cielo y hundía bajo su peso los techos de las casas, el empleado público que leía el decreto debía ser alumbrado por lámparas de carburo para cumplir su cometido.

En su alucinación, quien ostenta el poder absoluto se cree capaz de sustituir la realidad por otra que se avenga a sus designios. Pero es una representación teatral de muchos actores en la que alguien redacta el decreto aboliendo la erupción, alguien lo lee en las esquinas, alguien sostiene a su lado la lámpara buscando disipar la oscuridad.

“El poder altera la neuroquímica del cerebro”, dice el neurólogo británico Peter Garrard; “lo degrada de forma más profunda y persistente cuanto mayor y más duradero es ese poder, y lo degrada del todo si carece de límites”.

Pero en el cerebro de quien entra a participar de la simulación, se produce también, por reflejo, una degradación simétrica. “Cree más en lo que supone que ve su líder que en lo que ven sus ojos, compartiendo así su delirio; a veces anticipándose a él y siempre reforzándolo”.

El neurocientífico de la Universidad de Ontario, Sukhvinder Obhi, explica que las neuronas del que obedece crean una “mímica inconsciente”, de ahí que no necesita vivir algo en carne propia para sentir empatía con el que manda, cuya “experiencia” es suficiente para convertirse en la experiencia del obediente.

Es el papel de las “neuronas espejo”, que produce el “efecto espejo”. “El cerebro muestra un comportamiento distinto al realizar acciones que en el interior se sabe que son incorrectas o deshonestas, pero que brindarán bienestar individual y prosperidad”. Esas acciones de obediencia crean una identidad colectiva. El ser parte de un cuerpo donde todos piensan de manera igual, da sentido de pertenencia.

El poder absoluto, al afectar el funcionamiento de las neuronas, erige fantasías persistentes que sustituyen a la realidad dentro de la cámara de aislamiento en que se convierte el cerebro. Desde el poder absoluto, que solo se rodea de silencio, de miedo y de aceptación servil, las conexiones con la realidad exterior se convierten en lejanas señales de un universo ajeno.

Los vacíos que la falta de percepción del mundo real deja en la mente del dueño del poder, son llenados por ideas inconmovibles que la disfunción neuronal representa en forma de símbolos absolutos, como son el pueblo, el partido, la historia, el destino, la felicidad, la alegría, el amor; y los allegados, intermediarios, operadores, peones, los hacen suyos y se comprometen con ellos.

“El poderoso pasa de gestionar la realidad tal como es, a estar convencido de que es él quien crea la realidad”, dice Garrard. Y los seguidores llegan a creer que mientras mantengan su voluntad unidad a la de quien crea la realidad, esos símbolos, paz, amor, felicidad, se concretarán; y para lograrlo, todo será digno de justificación, aún el crimen, los desmanes; cárcel, tortura, exilio.

Los demás, que se han quedado fuera del círculo mágico que ampara el poder, o lo rechazan, también se convierten en símbolos, pero de carga negativa, y por tanto hay que disciplinarlos, y neutralizarlos. No valen la pena, son un estorbo, son prescindibles, son eliminables; la felicidad se construye sin ellos, y contra ellos. Es el sentido que siempre ha tenido la secta.

En la cabeza disfuncional del dictador no existe la ausencia de poder, la que solo es posible en base a una concepción democrática. El poder para siempre no admite alternativas, y la secta tampoco admite ninguna posibilidad de sustitución del elegido por el destino, o por la historia, porque significa su propia desaparición, el abandono de su propia zona de confort.

De allí que debajo de la mentira de los símbolos pintados de alegres colores, lo que crece es la degradación, se multiplica la corrupción, se deforman las instituciones, y el ministerio encargado de la tortura pasa a llamarse Ministerio del Amor, y el Ministerio de la Verdad fabrica las mentiras.

Esa es la tragedia.

25 de junio de 2019

El País

https://elpais.com/elpais/2019/06/25/opinion/1561484587_551461.html

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El tema de la privacidad tiene tiempo rodando y hoy en día ha adquirido más importancia que nunca. Al parecer, antes era más fácil resguardar la intimidad de las personas. El asunto parecía conceptualmente más claro. No había duda al momento de trazar la raya amarilla que separaba las cosas particulares de las que podrían caer en la órbita del interés colectivo. Sin embargo, hoy en día, la cuestión se ha enredado. Las separaciones se han vuelto muchas veces opacas, a veces ininteligibles. Influye en esto, claro está, el desarrollo de las tecnologías digitales, vistas las posibilidades que abren para saber cada vez más de más cosas que conciernen al fondo del corazón de las personas. Así, en la llamada sociedad del conocimiento (y de la información), que al tiempo muestra tantas aristas beneficiosas, la vida de cada quien pereciera correr el riesgo de estar siempre en la vitrina, a la vista de cualquiera que se le antoje verla, muchas veces con malas intenciones.

Es que por estos tiempos resulta más difícil resguardar la intimidad, la vida privada es, así pues, cada vez más pública. Cabe decir, además, que el desarrollo científico pareciera poder extremar la vigilancia hasta límites inimaginables. Las neurotecnologías, por ejemplo, asoman ya las condiciones para acceder, recolectar, compartir, manipular y almacenar información del cerebro humano, según lo indica el proyecto BRAIN, organizado en buena medida con el objetivo de dibujar un mapa detallado de la actividad cerebral, algo equivalente a lo realizado hace muchos años, en el ámbito genético por el proyecto del Genoma Humano. Imposible no acordarse, entonces, de la Policía del Pensamiento de la que hablo hace mucho tiempo George Orwell en su famosa novela, mostrando que la realidad se parece cada vez más a la ficción.

Pero, las intromisiones indebidas e ilegales no tienen como objetivo sólo a las personas. Todos son actores y víctimas potenciales de los delitos cometidos en el ciber espacio y cualquier ámbito de la sociedad puede ser afectado, desde el suministro de agua hasta la contabilidad de un banco o las elecciones en un determinado país, pasando por cualquier cosa que a uno se le pueda ocurrir, tanto a nivel de instituciones públicas o privadas, como a nivel personal. El medio digital se ha convertido en una selva, dicen los expertos que lo describen.

El caso que expresa de la manera más grave y visible lo que está pasando en el ciber espacio es, sin duda, el acontecido la semana pasada, cuando las autoridades norteamericanas denunciaron - uno imagina su cara de vergüenza al momento de declarar-, cómo el sistema de comunicaciones más sensible del mundo, el de la NASA, había sido hackeado, mediante una mini computadora de 35 dólares, que resultó suficiente para robar algunos de sus archivos confidenciales.

Que quedara para uno, piensa cualquiera, si esto le sucede nada menos que a una institución que hace ya unos cuantos años puso a tres hombres en la luna y desde entonces no ha cejado en sus planes de conquistar el espacio extra terrestre.

Así las cosas, a nadie debe extrañar que la ciber seguridad sea una de las grandes preocupaciones del Siglo XXI. Sin embargo, no ha habido manera de llegar a acuerdos para garantizarla, como, dicho sea de paso, no lo ha habido tampoco con relación a los diversos y muy importantes temas surgidos en el marco de la llamada Cuarta Revolución Industrial, como el genético, por ejemplo. Los terrícolas estamos urgidos de un diálogo global en torno a las cuestiones éticas y legales, cuyo análisis permita tramitar apropiadamente las oportunidades y amenazas articuladas con estos tiempos que vivimos.

El Nacional, miércoles 25 de junio de 2019

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Si cambias tu pensamiento cambias tus emocione.

Si cambias tus emociones cambias tu actitud.

Si cambias tu actitud cambias tu vida.

Si cambias tu vida cambias tu destino

Stephen Crane

No es mi intención con este escrito convencerlos de nada, pues presumo que cada quien debe llegar a su verdad por sus propios caminos. Yo solo quiero compartir con ustedes la conclusión a la que he llegado, mientras observo y vivo la grave crisis socioeconómica que estamos sufriendo.

Además, debo informarles que la conmemoración de los 198 de la Batalla de Carabobo es la razón por la que eché a un lado mi repliegue voluntario, para comentarles lo siguiente: paradójicamente, la crisis que estamos soportando debería servirnos para que todos comencemos a cambiar nuestra manera de pensar.

Indudablemente, este cambio constituye una tarea difícil por la dureza de nuestro inconsciente colectivo, pero es posible; tanto más, cuanto que todos sabemos: ¿Por qué cambiar, ¿qué cambiar y cómo hacerlo? Obviamente, si yo cambio, tu cambias, el cambia y todos cambiamos, entonces Venezuela también cambiará. Eso es una verdad de Perogrullo. Y el día que ello ocurra, nuestro país se convertirá en la nación más desarrollada de la América latina: sin deuda externa, con la mejor educación, con los mejores servicios públicos, con la mejor salud, con niveles de pobreza en franca decadencia y oportunidades ciertas de un mejor futuro por cuanto la educación eficiente, el cambio en la manera de pensar, el trabajo creador y el crecimiento económico sostenido le proporcionará un destino útil y placentero a cada venezolano; pues dejando atrás el desorden y el mesianismo, comenzaríamos a observar con entusiasmo como el barrendero municipal va dejando bien limpia la calle que le fue asignada, el médico haciendo buenos diagnósticos, el maestro sembrando de luz el pensamiento de los muchachos, el empresario produciendo a marcha forzada y siendo justo con sus trabajadores, el sacerdote transformando espiritualmente al pueblo, el gobierno administrando los dineros de la nación con pulcritud y eficiencia, el militar dedicado exclusivamente a la inconmensurable tarea de garantizarnos nuestra independencia, soberanía, integridad territorial de la Republica y el fiel cumplimiento de la constitución y las leyes, el deportista sirviendo de referente moral y el artista percibiendo los problemas del pueblo para luego representarlos con coraje actoral. Y finalmente, el pueblo respetando y obedeciendo las leyes.

En este sentido y según mi modo de percibir las cosas, cuando aceptemos con valentía que debemos cambiar de manera de pensar, entonces todo cambiará. En consecuencia, decidámonos. Si seguimos en la dirección que vamos, la Venezuela que le dejaremos a los chamos no será una perita en dulce. Por ello, es obligante modificar nuestra manera de pensar para poder progresar y tener moral ante las nuevas generaciones de venezolanos que vienen atropellando.

Para concluir, la clave está en cambiar; pues, el cambio es lo único verdaderanebtre estable en este mundo.

Villa de Cura, lunes 24 de junio de 2019.

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Jesús Elorza G.

Muy risueño hizo su entrada al salón de reuniones de la Fundación Tigres de Aragua, su presidente para anunciar el nuevo costo de los abonados para la temporada 2019-2020. Le renovación de los abonados será del 1 de julio al 1 de agosto. Los puestos VIP A y VIP B pasaran a costar 155 dólares cada uno, mientras que el Palco Terreno (izquierda o derecha), tendrá un precio de 124 dólares. En tanto, las sillas centrales Tipo A, que comprende los sectores del 4 al 7, pasarán a costar $124 y Tipo B, que va de los sectores 1 al 3 y del 8 al 10, costarán 93 dólares.

Cerró sus anuncios gritando una nueva consigna para la próxima temporada “Dollar or death …We will sell”(Dólar o Muerte…Venderemos)

El asombro de todos los presentes no se hizo esperar. ¿Qué vaina es esta? Fue la expresión que retumbó en el salón. A quien se le ocurre cobrar en dólares a una fanaticada que tiene como ingresos bolívares soberanos cada día más devaluados.

-Tranquilos camaradas, ripostó el presidente. La política de nuestro gobierno revolucionario es la de derrotar en todos sus frentes al imperialismo norteamericano. Por ello, hemos decidido infiltrarle su economía para ponerle mano a su signo monetario y desangrarlo progresivamente. Por esa razón, como un primer paso, vamos a vender los abonos en dólares. Posteriormente, sin prisa, pero sin pausa, golpearemos al oligarca Lorenzo Mendoza al autorizar solo la venta de cervezas marca Budweiser o Miller. Igualmente, acabaremos con el sincretismo cultural eliminando la venta de Perros Calientes y estableciendo como marca comercial al Hot Dog y al Hamburguer. Coca Cola y mineral water serán las bebidas no alcohólicas permitidas para su venta en los estadios.

Nuestra ofensiva como gobierno revolucionario será total. Los circuitos radiales tendrán que trasmitir el desarrollo de los juegos con las expresiones inglesas, nada de adaptaciones criollas. Por ejemplo: First Base en lugar de primera base. Ball, home plate, second base, catcher, third base, short stop en lugar de bola, plato, segunda base, receptor, tercera base y campo corto entre otros términos.

Adicional a todo esto, vamos a solicitar el cambio renombre de la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela por la MLBV o Major League Baseball of Venezuela.

Todo eso está bien, pero de donde van a salir los dólares para que los aficionados puedan comprar sus abonos o las entradas en las taquillas, preguntaban al unísono el resto de los miembros de la fundación.

-Tranquilos, sean pacientes. Grandes cantidades de divisas que representantes del gobierno tienen depositadas en los paraísos fiscales regresarán al país y fortalecerán nuestro mercado cambiario.

-O sea, van a poner en funcionamiento las lavadoras, dijo uno de los presentes. La política del régimen no es la guerra económica contra el imperialismo sino lavar dinero sucio para que no sea bloqueado o perseguido por autoridades internacionales. Por eso, no es de extrañar el circulante de divisas que hoy se observa en la economía del país. Las transacciones de compra-venta en la mayoría de los casos hoy se hace en dólares. Y la pregunta que queda en el aire es ¿De dónde provienen esos billetes? ¿Quiénes operan y financian ese mercado negro?

-No se preocupen por esas nimiedades, dijo muy orondo el presidente de la fundación, contamos con el apoyo irrestricto del alto gobierno. Es más, el lanzamiento inaugural en la próxima temporada la hará el camarada Nicolás. No le teman a las críticas de los oligarcas y de la oposición contrarrevolucionaria, respóndanles con nuestra consigna “Dólar o Muerte…Lavaremos y Venderemos”

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Las transiciones en Venezuela solo han producido algunos cambios de la personas que detentan el poder y, a veces, lo único positivo ha sido el paso de un gobierno dictatorial a uno democrático con ciertas limitaciones. Hoy, el colapso del país obliga a una transición que realice cambios profundos, no solo para instaurar una verdadera democracia, sino para poder enrumbar al país hacia el desarrollo y que este sea sustentable. Por ello no puede ser una transición corta.

No nos referimos a la transición que está planteada hoy para después de la salida de Maduro, la cual en un lapso perentorio debe convocar una nueva elección presidencial. Esa transición puede que ocurra o no, pero en todo caso la salida de Maduro es inevitable. Lo que planteamos es una transición producto de un pacto de gobernabilidad que dure varios períodos presidenciales, los cuales deben ejecutar políticas consensuadas que permitan lograr el desarrollo.

Para lograr ese consenso hay que aceptar que nuestros males no son solo consecuencia de los múltiples atropellos, corrupción e ineptitudes de los últimos veinte años. Algunos señalan que esos males arrancaron a partir de la década de los 70 del siglo pasado, pero es muy probable que nunca en nuestra historia republicana hayamos tenido una estrategia adecuada para lograr nuestro desarrollo. Desde luego hemos tenido unos gobiernos mejores que otros y hay que reconocer que varios presidentes actuaron de buena fe pensando que sus premisas eran las adecuadas.

¿Será posible lograr ese consenso que va mucho más allá de elegir un candidato de la unidad y una repartición de curules? Ojalá nuestra dirigencia tenga la suficiente madurez y desprendimiento. La tarea sobre el qué hacer está hecha. Hay varios trabajos al respecto. Uno que nos parece muy apropiado, por haber sido elaborado desde las bases de la sociedad, es el contenido en el libro “Venezuela, vértigo y futuro¨, recientemente publicado por Editorial Dabhar y que también puede conseguirse en Amazon. Este importante aporte se lo debemos a Werner Corrales y a la lamentablemente fallecida Tanya Miquilena.

Estos investigadores realizaron un trabajo cíclope, iniciando en el 2009 la construcción de una Visión Compartida de País. Lograron unir esfuerzos con las organizaciones no gubernamentales Ciudadanía Activa, Manifiesta, Pon Tu Ladrillo, ProPaz, Observatorio Hannah Arendt y Foro Inter Universitario. En un medio como el nuestro, donde cada quien quiere actuar por su cuenta, sin duda esta Alianza por la Venezuela que Queremos fue un logro muy importante que denota el desprendimiento de las organizaciones mencionadas y el tesón de Tanya y Werner.

Cinco talleres de expertos y seis simposios fueron realizados en alianza con el Cendes de la UCV, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Metropolitana, en los cuales participaron más de 500 profesionales, con 143 expositores académicos y especialistas, tanto cercanos a la oposición, como al “proceso”. En alianza con la directiva de Fedecámaras y con la Asociación de Trabajadores, Emprendedores y Microempresarios, se realizaron diez encuentros regionales entre líderes de los gremios empresariales y emprendedores populares. Además, “veinte autoridades universitarias y capitanes de empresa acordaron una agenda común para cooperar en proyectos de economía del conocimiento, de elevación de la calidad y pertinencia de la enseñanza superior y reducción de la pobreza”. Con un gran trabajo previo, en el 2013 iniciaron la construcción de la Visión Compartida de País, que duró tres años, y que está contenida en esta importante publicación.

El libro cuenta con un brillante prólogo del distinguido académico Héctor Silva Michelena. En su Parte I nos ilustra cómo y por qué llegamos hasta aquí, que en tres capítulos nos pasea desde 1920 hasta el presente y en el cuarto asoma cómo salir del vértigo y construir un nuevo futuro. La Parte II trata en detalle la visión compartida: objetivos y estrategia para nuestro desarrollo futuro, en la cual los autores tratan sobre la necesidad de robustecer el capital humano, fortalecer la educación superior, ciencia y tecnología, la economía que hay que desarrollar, la reforma del Estado, la reforma institucional , reformas y políticas para relegitimar a Venezuela en el mundo , la Fuerza Armada , la reconciliación con justicia y finaliza el con el pacto necesario para el progreso de todos y la superación de la pobreza.

Es fundamental tener presente en esta propuesta gira alrededor de “que los venezolanos se conviertan en agentes de sus propias vidas”. Tenemos la mesa servida para emprender nuestro desarrollo.

Como (había) en botica:

Se pueden entender algunas críticas y dudas sobre la actuación de la doctora Bachelet, pero sus declaraciones evidenciaron las violaciones a los derechos humanos. Su visita no podía ser para desconocer a Maduro. La Comisionada reconoció la existencia de presos políticos y solicitó su libertad, también que se sintió conmovida por denuncias de tortura, aceptó que hay crisis humanitaria y conversó con organizaciones de derechos humanos y familiares de víctimas; además dejó una misión de seguimiento Esperemos su informe.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com

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Vaya usted a saber qué misterioso sino se ha instalado a esta gente en el alma para que la ruina del país les genere un pervertido disfrute, una inocultada satisfacción. Son como la mala mujer de la historia del rey Salomón que prefería la muerte del niño antes que entregarlo a su verdadera madre. Se les ha medido en la cabeza que lo que no ha de ser de ellos, no será de nadie, que su apropiación del país es irreversible, que la soberanía popular les pertenece, al punto que poco importan ya las convicciones de su dueño originario, ni su vida, ni su suerte. Prefieren ver a Venezuela borrada del mapa de las naciones, vuelta desierto y tierra arrasada, antes que propiciar los cambios que la gran mayoría del país reclama con urgencia y en cuyo reclamo se va, literalmente, la vida.

Quemar, destruir, robar, saquear, son las palabras que mejor definen sus acciones. La creatividad e inteligencia que les falta para el buen gobierno, la tienen con creces para darle la rienda suelta a las más diversas maneras de convertir en escombros el destino de millones de seres humanos. No dan puntada sin hilo, distinguen perfectamente aquello que tiene fuerza de símbolo, de lo que no.

Quemaron y saquearon la Escuela de Estudios Políticos de la UCV, nuestra “casa que vence la sombra”. Pocas veces en nuestra historia, como en estos tiempos, ha estado tan claro cuál es la sombra a vencer.

Cuando don Manuel García-Pelayo funda los estudios de ciencia política, lo hace con la finalidad de separar los estudios sobre política del ámbito de lo jurídico, poniendo de manifiesto que hay un terreno fecundo para el estudio de la política más allá de lo normativo

La política como actividad propia del ser humano puede ser estudiada con rigor científico. Era común en nuestra EEPA (Escuela de estudios políticos y administrativos) la discusión acerca de si nuestros estudios constituían una ciencia, en el estricto sentido de la palabra. Propiciamos sobre el tema debates entre los profesores que queríamos y admirábamos y que tenían posiciones encontradas frente al tema. Viene a la memoria un inolvidable debate entre los profesores Juan Carlos Rey y Pedro Martínez. La comprensión filosofía política nos persuadía de que la política, sin el concurso de la ética, sin un profundo sentido espiritual de compromiso, servicio, justicia, termina fomentando las peores perversiones. Nos graduamos pensando que el cuadro del buen y mal gobierno de Lorenzetti en Siena, al que el maestro García-Pelayo dedica también alguna reflexión, tenía –como sigue teniendo– plena vigencia.

No es casual pues que se queme la Escuela de Estudios Políticos y que se saqueen sus espacios. Es la idea de la política lo que se está incendiando en Venezuela desde hace tiempo. Los últimos presidentes de la Federación de centros universitarios han salido de nuestra escuela. Nuestros estudiantes efectivamente saben ganar elecciones y saben hacerlo con convicciones e ideas. Eso -es verdad- los hace peligrosos, no solo a ellos, sino al espacio que los forma.

La destrucción de la educación, en todos los sentidos, la formal y la cívica es una de las peores secuelas que dejará este terrible “huracán revolucionario”. Ya no les basta con ahogar financieramente a las universidades insumisas, es menester incendiar sus espacios, borrar todo vestigio de vida civilizada.

Pobres ignorantes, tan estrechos de miras, tan pobres de espíritu que no saben que lo que queman y destruyen es el futuro de sus propios hijos

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Un vecino me escribe indignado. Mientras leo su correo puedo percibir, debajo de las esdrújulas y detrás de los acentos, sus jadeos entrecortados, el ruido de la rabia instalado en su respiración. Él esperaba que Michelle Bachelet le metiera –por lo menos- un dedo en el ojo a alguien, a cualquiera, aunque fuera a un ex ministro, a adulador de turno, a un oficial de la guardia presidencial. Y no lo decía metafóricamente. Esperaba algo contundente. Había imaginado una escena donde la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU se paraba ante las cámaras y, sin sonreír, le decía a todos los venezolanos que Tarek Williams Saab es un farsante, un sicario al servicio de los poderosos y –además- un pésimo poeta. En el fondo de sus sueños, existía la imagen vaporosa donde esta señora chilena agarraba por las greñas a Cilia Flores y la llevaba a rastras desde el patio hasta la puerta del Palacio de Miraflores: ¡pa´fuera! No podía tolerar la foto de la chilena, con media sonrisa de circunstancia atrapada sobre los labios, junto a Maduro o junto al General Padrino López “¿Acaso no sabe que son unos torturadores, que son unos asesinos?”, se preguntaba con genuina exasperación.

Uno de los elementos esenciales de la antipolítica es el dominio del afecto sobre las formas. Así se construye el clima ideal para el desarrollo del populismo. La experiencia sentimental se impone sobre cualquier protocolo, sobre cualquier ceremonia, saboteando incluso la idea de que el acuerdo y las negociaciones son un vínculo fundamental para la vida en común. Hugo Chávez destruyó la institucionalidad del país basándose en sentimientos. Lo único importante era lo que los ciudadanos sintieran por él. Todo lo demás quedó fuera del debate. La emoción sustituyó al discernimiento.

Este proceso ha ido variando, complejizándose y agudizándose con los años. Y en él estamos todos envueltos y revueltos. Las distintas diatribas que, con respecto a la visita de Michelle Bachelet, se han dado esta semana entre diferentes ciudadanos de oposición a veces parecen un enjambre de estridencia sentimental. La antipolítica puede llegar a ser un melodrama absurdo, sin contención. En el fondo, no importa qué siente Michelle Bachelet. No importa si se conmovió o no, si lloró o si solo se le aguaron los ojos, si su corazón es sincero y se inclina hacia el sufrimiento de las grandes mayorías del país. Tampoco importa lo que sintamos cada uno de nosotros. No importan las sospechas entrañables ni las devociones íntimas. Necesitamos desafectivizar la política, llevarla de regreso al territorio del razonamiento.

Hay otra forma de ver los hechos

Esta semana vino al país una funcionaria de alto nivel, a cargo del tema de Derechos Humanos en la más importante organización internacional del planeta. Pudo reunirse con las víctimas de agresiones, escuchó distintos testimonios. Habló con el liderazgo opositor, con la iglesia, con representantes de ONGs que trabajan en la defensa de derechos humanos en todo el país. Pero además consiguió acuerdos importantes que comprometen al gobierno con respecto a la situación carcelaria y a los presos políticos. Puso en evidencia el tema de la tortura, exigió datos claros sobre la situación sanitaria… Logró, además, que el gobierno de Nicolás Maduro acepte que dos representantes de la oficina de Derechos Humanos de la ONU permanezcan en el país y monitoreen de forma permanente todo lo que ocurre.

No importa que esta alta funcionaria sea chilena, no importa que se llame Michelle Bachelet. No importa su historia personal, su vida privada, su experiencia sentimental. Una Alta Comisionada de la ONU estuvo aquí y formalmente dejó constancia de que hay profundas violaciones a los derechos humanos y un alarmante deterioro humanitario en el país.

No tumbó al gobierno, ciertamente. Tampoco vino a hacerlo. Tenía una labor que cumplir, según los requerimientos y exigencias de su misión y de su cargo. Eso es acción política. Y quizás nunca sabremos lo que realmente sintió, lo que en verdad siente en su interior. Vino a trabajar no a emocionarse.

23 de junio 2019

Efecto Cocuyo

http://efectococuyo.com/opinion/michelle-bachelet-y-la-experiencia-senti...

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