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Opinión

El libro de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, Cómo mueren las Democracias, es ya un bestseller. Perfectamente explicable. Por una parte entre las naciones en peligro de adquirir el virus anti-democrático a los propios EE UU. Por otra, centra el interés en un escenario que comienza a darse con similar intensidad en América del Sur, América del Norte y Europa. Inequívocamente estamos frente a un fenómeno inter-occidental. Comencemos por lo segundo:

Dictaduras, autocracias, tiranías, ha habido siempre. Desde Aristóteles -quien en su Política se pronunció en contra de la democracia debido a su vulnerabilidad ante los demagogos siempre dispuestos a ofrecer el séptimo cielo para alcanzar el poder- sabemos que la democracia es una planta frágil a la que hay que regar todos los días. Pero una cosa es la muerte de una u otra democracia y otra distinta es la irrupción de una crisis planetaria de las democracias. Segun Levitsky/Ziblatt es lo que estamos presenciando.

También sabemos a través de muchas experiencias que, si las democracias perecen, también resucitan: son los periodos de transición de una dictadura hacia la democracia sobre los cuales hay abundante bibliografía (al vuelo me llegan a la memoria los nombres de Guillermo O’Donell, Nicos Poulantzas, Gene Scharp, y otros que han escritos tratados sobre el tema). Lo que no sabíamos -eso es lo específicamente nuevo- es que también hay periodos de transición de la democracia hacia la dictadura. Quiere decir: las dictaduras de hoy no aparecen mediante un acto violento, con casas presidenciales bombardeadas, con miles de muertos en las calles, con juntas militares pronunciando gloriosos discursos bajo banderas nacionales. No: las dictaduras, o autocracias, o tiranías, o lo que sea (este no es mi tema hoy) llegan democráticamente al gobierno y desde ahí inician un proceso de transición hacia la no-democracia, hasta que el día menos pensado nos damos cuenta de que estamos en dictadura. Probablemente quienes las ejercen tampoco lo saben.

La mayoría de los neo-dictadores no llega al poder con el propósito de instaurar una dictadura sino movidos por altos ideales, acompañados de un electorado convertido en movimiento social redencionista, en lucha en contra de elites tradicionales y de la corrupción de gobiernos anteriores. Pero para realizar esos grandes ideales deben confrontarse con instituciones a las que comienzan a modificar o a suplantar en aras del programa gubernamental. La primera víctima es el poder legislativo. La siguen el poder judicial, la prensa, la policía secreta y pública y por cierto el ejército. No vamos a volver a esas historias. Las conocemos demasiado. Cabe solo destacar que el proceso que lleva a transformar a una democracia en una dictadura no es cosa de días. A veces dura años.

Lo que en cierto modo asusta es la constatación empírica de que ningún país, ni siquiera los hasta ahora considerados bastiones de la democracia, como EE UU y diversas naciones europeas (Polonia, Hungría, Italia, Austria) son inmunes a la patología anti-democrática. En los países europeos puede pasar. Al fin y al cabo tienen detrás de sí un historial antidemocrático y algunos, como los países post-comunistas, muy reciente. Pero lo de EE UU – y con esto voy al primer punto- es algo nuevo. En efecto, la mayoría de los analistas, incluyendo a acérrimos enemigos de EE UU, suponían que el sistema político de esa nación reposaba sobre pilares inamovibles. ¿Qué hace pensar a Levitsky/Ziblatt que la democracia norteamericana está en peligro? La respuesta es una sola: Trump.

Trump, elegido por una minoría blanca convertida en mayoría electoral cuya misión podría ser crear un movimiento nacionalista-mesiánico situado por sobre la Constitución y las Leyes si es que no es enfrentado a tiempo por una oposición que no haga su juego y lo sepa neutralizar, apuntan los autores. Un anticipo lo obtuvimos en las elecciones de noviembre, donde Trump perdió su apoyo diputacional gracias a una camada de emergentes, jóvenes y multicolóricos políticos demócratas. Pero el peligro sobre el cual alertan Levitsky/Ziblatt sigue presente. La argumentación que manejan es muy interesante.

Según ambos autores, el poder, incluyendo el norteamericano, no yace solo sobre la base de la Constitución y sus instituciones, sino, además, sobre un principio al que denominan, normatividad. Sin nombrar a Kant recurren a una de sus principales tesis, a saber: hay principios que preceden a toda Constitución y al mismo tiempo la trascienden.

Ahora bien, el problema aparece cuando al poder ascienden gobernantes para quienes no cuenta el principio de normatividad. De tal manera, ese principio que envuelve a la propia Constitución puede ser transgredido por gobernantes quienes sin violar expresamente a la ley no se dejan regir por normas tácitamente establecidas. La misoginia, el racismo, la homofobia, el deprecio por los débiles, y no por último al medio ambiente y a la naturaleza que hacen galas personajes como Trump, Orban, Salvini, Maduro (pronto habrá que agregar a Bolsonaro y tal vez a López Obrador) son atentados en contra de las normas, y con ello, la Constitución queda desprotegida ante sus invasores. La destrucción de las normas pasa por la alteración del lenguaje político y, como bien observan Levitsky/Ziblatt, los autócratas y neo-dictadores del presente convierten a sus palabras en realidad e incluso, en una nueva normatividad cuyo objetivo es erosionar el principio de constitucionalidad.

Llama la atención que los autores intenten ejemplificar la agonía de las democracias así como las alternativas que se abren para recuperarla con ejemplos extraídos de diversos países, particularmente de América Latina. El último capítulo, dedicado precisamente a seleccionar ejemplos de luchas democráticas exitosas, hace mención a Colombia, Perú y Chile.

Según la opinión de Levitsky/Ziblatt, para enfrentar a las neo-dictaduras y neo-autocracias es necesario, en primer lugar, formar amplias coaliciones entre partidos que en el pasado rivalizaron entre sí. En segundo lugar, afirman que tales coaliciones no deben seguir la lógica y el discurso impuesto por quienes ejercen el poder. Observan incluso que en los propios EE UU hay tendencias a contrarrestar la lógica de Trump apelando a la confrontación, precisamente el terreno donde el presidente y quienes lo asesoran se sienten como en su casa. Como ejemplo positivo destacan el caso de Colombia donde las tentaciones autocráticas de Uribe fueron bloqueadas por una oposición firme al lado de la Constitución. También mencionan que la salida de Fujimori no ocurrió por la vía confrontacional, sino en defensa irrestricta de las normas constitucionales. Con mayor profundidad recurren al caso chileno durante el plebiscito de 1988, donde, lo que parecía imposible, la alianza entre democratacristianos y socialistas pudo ser realidad gracias a la voluntad demostrada por los líderes de ambos partidos.

La chilena no fue una unidad por la unidad sino en torno a un proyecto común. La posibilidad del plebiscito surgió de una unidad precaria, pero esa unidad se fue fortaleciendo durante el curso de la campaña hasta llegar el punto en que sus partidos principales comenzaron a sentirse miembros de un mismo frente. Esa solidaridad inter-partidaria sería la base de la Concertación, la que abrió la perspectiva de gobernabilidad sobre la base de concesiones iniciales a la dictadura pese a las estridentes protestas de sectores extremistas de la izquierda chilena.

El ejemplo más negativo según Levitsky/Ziblatt ha sido el de Venezuela. De acuerdo a ambos autores, la oposición venezolana ha hecho justamente lo contrario a lo que se debe hacer para salir de una neo-dictadura. El frustrado golpe de estado y el aún más frustrado paro petrolero (2002) son considerados por ellos como una suerte de pecado original que posibilitaría durante mucho tiempo el éxito del chavismo. En efecto, al haber adoptado una alternativa insurreccional sin siquiera ser mayoría electoral, la oposición entregó a Chávez las llaves de la legitimidad. El abstencionismo del 2005 fortalecería aún más las posiciones de la autocracia chavista.

Quizás el dictamen es algo injusto. La oposición venezolana ha logrado revertir en diversas ocasiones la lógica de la dictadura. Hubo dos momentos cúlmines: El plebiscito del 2007 -cuando la oposición arrebató a Chávez la legitimidad constitucional, sellando una alianza con la constitución chavista de 1999- y el apoteósico triunfo electoral del 6-D.

El problema de la oposición venezolana es que, precisamente en sus mejores momentos, ha cedido frente a una minoría extremista, anti-electoral y anti-política. La llamada Salida del 2014 fue una locura sin precedentes: llamar a una insurrección de calles justo después de una derrota en las elecciones comunales del 2013 no cabe en ninguna lógica política. Quienes desconectaron las jornadas de masa del proceso pro-electoral del RR16 de la agenda electoral que debía sucederlas, también cometieron un inmenso error. Y quienes dieron a las demostraciones del 2017, originariamente surgidas en defensa de la Constitución, el carácter de un enfrentamiento final (hora cero, marcha sin retorno) terminaron por entregar la calle a los soldados, dejando detrás de sí a cantidades de vidas sesgadas. Historia que después se repetiría aún más trágicamente en la Nicaragua del dictador Ortega.

La capitulación electoral del 14-M 2018 -precisamente la que más quería Maduro- llevada a cabo en nombre de una supuesta intervención extranjera y de un quimérico golpe de estado- llevaría, como es sabido, a la desintegración de la oposición.

Hoy la oposición venezolana busca rehacerse a través del Frente Amplio. Allí convergen partidos y diversas representaciones civiles. La idea es loable y debe ser apoyada. Siempre y cuando nadie olvide que los grandes frentes democráticos de la historia han surgido en base a un proyecto común y ese, en la mayoría de los casos, ha sido democrático, pacífico, constitucional y por lo mismo, electoral. Y bien; esos cuatro puntos -sobre todo el electoral- contradicen la lógica de la dictadura. Entendiéndose por electoral no solo ganar elecciones sino luchar por la democracia dentro de las elecciones, ocupando las calles en nombre de una amplia mayoría ciudadana. Y eso es posible porque ha sido posible.

De acuerdo a Levitsky/Ziblatt, las dictaduras y autocracias de nuestro tiempo no son las dictaduras pretorianas de los siglos XlX y XX. Todas, una más otras menos, se ven obligadas a rendir tributos a formalismos internacionales, permitiendo espacios opositores a los que intentan mantener bajo control alentando divisiones internas y azuzando a los extremismos que actúan de acuerdo a la lógica dictatorial. Esta es quizás la principal enseñanza que deja el libro: “nunca hay que hacer lo que una dictadura quiere que tú hagas”.

Por supuesto, Cómo mueren las Democracias no es un libro perfecto. Hay interpretaciones discutibles. El concepto populismo, por ejemplo, es extremadamente cosificado hasta el punto que a veces pierde su carácter de adjetivo y pasa a convertirse en sustantivo. Las comparaciones de hechos y casos no siguen líneas diacrónicas perdiendo el texto cierta historicidad. Hay también omisiones. Las luchas anti-orteguistas en Nicaragua no fueron estudiadas. Un análisis del “pequeño milagro” ecuatoriano en donde en un acto “mini-gorbachiano” Lenín Moreno rompió con la línea de Rafael Correa, merecía ser analizado, aunque no más fuera como excepción a la regla. Pero si dejamos a un lado juicios académicos Cómo mueren las Democracias debe ser leído como un texto político. Muy apropiado, además, para pensar la política europea, asolada más que la latinoamericana, por nacionalismos extremistas frente a los cuales los demócratas no logran todavía levantar frentes unitarios.

En suma, un libro-mensaje que nos llega en el momento preciso. Hay que leerlo. Hay que discutirlo.

Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, Cómo mueren las Democracias, Ariel, Madrid 2018

30 de noviembre 2018

Polis

https://polisfmires.blogspot.com/2018/11/fernando-mires-como-salir-de-un...

 9 min


Con voz propia

Venezuela está clasificada entre los 20 países más corruptos del planeta y en primer lugar en el Continente Americano. Y encuesta de Gallup encontró que el 75% de los venezolanos cree que la corrupción es generalizada en todo el régimen. Las estadísticas indican que el 95% de los que llegaron al poder en esta proclamada revolución socialista, son millonarios. Acusaciones de nepotismo del régimen son numerosas.

Reactualización recobra el tema con Petróleos de Venezuela (PDVSA), la cual llegó a ser clasificada como la segunda corporación petrolera más importante del mundo. Dicha industria nacionalizada por el gobierno constitucional democrático de Carlos Andrés Pérez, pero el autodenominado socialismo del siglo XXI, la desnacionaliza. Además la condujo a la ruina con la politización y sobre todo a la corrupción, la cual generó numerosos escándalos.

Entre algunos de los sonados casos aún se recuerdan: la desaparecieron $ 500 millones del Fondo de Pensiones del cual se acusó a Francisco Illarramendi, el yanqui-venezolano muy conectado con Chávez. El caso de Roberto Rincón y el brasileño Armando Shiera, acusados de sobornar a funcionarios de la petrolera por más mil millones de dólares. Dieron pista para la develación de 730 cuentas bancarias de Suiza y Panamá, de funcionarios de Pdvsa. Y la famosa valija de los $ 800 mil para la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina. El equipo endosado a Guido Alejandro Antonini Wilson, venezolano estadounidenses, quien revelaría que el botín formaba parte de $ 4 mil 500 mil.

Viajaba en avión alquilado por la petrolera estatal Energía Argentina SA (Enarsa), en compañía del gerente de PDVSA para las Américas, Diego Uzcátegui y su hijo Daniel, entonces de 19 años.

En 20 años el desfalco supera los $ 400 millardos, cifra casi 46 veces superior a las actuales reservas internacionales, afirma el presidente de la Comisión de Contraloría del Parlamento, diputado Freddy Superlano. Refirió el contundente y revelador caso Raúl Gorrín- Alejandro Andrade. Este es acusado de haber abusado del cargo de tesorero de la Nación para ayudar a Gorrín y a otros empresarios en la obtención de unos $ 30 millardos mediante el acceso a divisas. EEUU ordenó su detención.

De inmediato el fiscal general impuesto por la espuria asamblea constituyente Tarek William Saab, anunció solicitud de extradición ante el Imperio Yanki, pero omitió nombre de Gorrín, presidente de Globovisión. Este conforma trilogía corrupta con la también ex tesorera, sargento Claudia Díaz Guillen, la enfermera que sirvió a Chávez hasta su muerte.

En su afán de engaño y confusión niega que el teniente que dejó tuerto en juego de chapas y la enfermera "jamás estuvieron junto al comandante".

La legítima fiscal general Luisa Ortega Díaz, aseguró que Tarek William se reunió con Gorrín, con objeto de elaborar estrategia para su protección ante las acusaciones en su contra y de la hija del expresidente, María Gabriela Chávez, considerada implicada.

Dinero mal habido de los corruptos, hace multimillonarios a empresarios amigos del régimen. Para la chavista disidente Indira Urbaneja los denominados boliburgueses constituyen la nueva élite que actualmente dirige al país, la cual se ha enriquecido repitiendo los vicios de la tan criticada cuarta república.

PDVSA es solo una madeja de la narcorrupción castrista-castrense, de la cual no escapan las empresas chinas. Una investigación de la Justicia de Andorra ha destapado que el empresario de los seguros Diego Salazar y sus colaboradores cobraron 200 millones de dólares de cinco compañías del imperio comunista de la República Popular China.

Al MARGEN. Al sentenciar nulidad de elecciones estudiantiles de Universidad de Carabobo el TSJ obedece al Drácula gobernador Lacava, que fracasó en saboteo con balas, bombas, agresiones. Y proclamó victoria de la oficialista, cuando la unitaria la triplicaba en votos.

Jordanalberto18@yahoo.com.

 2 min


El lunes pasado tuve la oportunidad de asistir a una actividad organizada por el diario La Nación, “La Nueva Argentina”. Este medio, como saben es de corte liberal conservador, de manera que sabía de antemano, cuál era la orientación del encuentro, y precisamente es lo que andaba buscando: la perspectiva oficial, pues la del otro lado, representada por la señora K, me la conozco, es la que estamos padeciendo en Venezuela.

Lo primero que destaco son las similitudes entre nuestros países. Sorprendente, aunque no es un disparate que ocurra. Eso me lleva al segundo punto: parece que pudieron frenar el tren a tiempo, y que están transitando algo novedoso, el Post Populismo, y como tal están tratando con nuevas herramientas e ideas, pero aun con el lastre de los prejuicios y vicios históricamente arraigados, y exacerbados durante los largos periodos que el populismo, vale decir, que el peronismo, ha manejado y controlado el poder político, como por ejemplo el facilismo, el rentismo, y la corrupción.

Les va a parecer muy superficial, pero voy a comenzar con este ultimo punto, tendencia en nuestras redes por lo del caso Andrade-Gorrín et al, para comentarles el asunto de la suspensión del partido Boca-River.

El asunto es que, para los comunes, los mortales, los de a pie, lo que pasó es debido a la conducta de un grupo de desadaptados (barra brava). El malandraje pues.

Pues resulta, y anexo los comentarios de un periodista, que por cierto fue una de las personalidades invitadas al evento, Carlos Pagni, donde, en esta oportunidad, dibuja el entramado de intereses, conflictos, vinculación política, etc, que están detrás, o mejor dicho, como lo metaforiza él mismo, son los barquitos de papel que observamos en la superficie del rio, pero que se mueven por la dinámica de la corriente profunda. Esa corriente es la corrupción que ha permeado hasta los estratos más humildes de la sociedad y se ha socializado. El bachaquerismo!

https://www.youtube.com/watch?v=5F8GL_1cDNQ

(No es necesario escucharlo todo, con la primera parte es suficiente para ilustrar el punto que quiero destacar)

Podemos entonces entender, para estos casos, que la concepción, diseño y operación, de los llamados movimientos sociales, responde a una vulgar maniobra para atemorizar, anarquizar y chantajear, a la sociedad, por cierto, muy bien ilustrada en nuestro caso con los pranatos. Una de las herencias que nos deja el populismo nuestro: el chavismo.

Esto me conduce al punto central: el arrepentimiento y la corrupción.

Y ahora si entro en las exposiciones del evento. Uno de los invitados, casi todos de lujo, fue el abogado y periodista de investigación Hugo Alconada Mon, que conocimos con el caso de la maleta de Antonini, perteneciente al equipo de los Panama Papers y del caso Odebrecht.

Comenta este amigo que actualmente la corrupción no es un fenómeno tercer mundista. Requiere de un entramado legal, financiero, político y por supuesto criminal, para sustentarse, del cual no disponen nuestros países. Pero es que ni siquiera es necesario tener el dinero. Te lo puedo prestar y te ayudo para que lo robemos.

Pero concretando, este personaje que se podrán imaginar, además de inteligente, tiene las bolas cuadradas, da como respuesta al combate de la corrupción lo siguiente: en primer lugar, el repudio social. Ocurre que las sociedades terminan hartándose de los escándalos, los privilegios, el abuso, la impunidad, etc., que provocan la caída de los gobiernos, pero no necesariamente para algo mejor, caso Berlusconi, que mucha gente ya parece haber olvidado, o el reciente caso Bolsonaro. Pero es una respuesta colectiva, visceral, primitiva (lo sabemos).

La segunda es el tema del arrepentimiento. Aborrecible, injusto, cínico, hipócrita, etc. Pero está convencido, que es una de las pocas acciones, actualmente disponibles, para desentramar y conducir al desmantelamiento de una poderosa red de corrupción, como es la que opera en nuestros países. Es un arma para quebrar la Omertá (el código del silencio).

En el caso que nos ocupa, me llama la atención que Andrade confiesa que fue “contactado” por el Gobierno norteamericano en 2014, y que desde diciembre 2017 había firmado un acuerdo de cooperación. Es decir, desde hace tiempo, este flanco débil había sido detectado y convencido para quebrar el silencio y comenzar a desenmarañar esta madeja.

¿Y el otro teniente guardaespaldas Rafael Isea?

Isea se escapó antes, en 2013, acusado de corrupción. Pero es testigo protegido de la DEA. Quizás es el próximo misil. Y volverá a aparecer el tema del arrepentimiento.

En octubre 2019 serán las elecciones presidenciales y legislativas en Argentina. Esta semana se dieron a conocer encuestas donde la señora K ha comenzado a encabezar las preferencias, aunque también tiene un alto rechazo, ello debido a la situación económica (se estima que este año la inflación llegara a 45%, la segunda

más alta después de la venezolana) Uno de los negocios del cual Isea sabe bastante, aunque Merentes sabe más, son los Bonos del Sur y las Notas Estructuradas, una olla que ha sido destapada en Argentina en el caso que lleva por nombre ‘Los cuadernos de las coimas’, y que ha sentado en el banquillo al poder kirchnerista, incluyendo a la señora K. Caso que por demás se complica en la telaraña judicial y legislativa donde se pulsan las fuerzas del poder emergente y del populismo.

No me extrañaría para nada que Isea sea el próximo cantante, con lo cual se matarían dos pájaros con el mismo tiro.

Como una paradoja, el capitalismo crea los instrumentos, las instituciones, las vías y los personajes para construir estos tinglados de corrupción y al final del cuento, cobra su comisión y usa la información a discreción. El socialismo es el teatro para ejecutar la obra

Buenos Aires, noviembre 28, 2018

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Marino J. González R.

La hiperinflación de Venezuela ya tiene un año de duración. Cuando comenzó en el mes de noviembre del año pasado, algunos comentaron que al ser un proceso “autolimitado”, la hiperinflación no debería pasar de un año. Esa creencia estaba basada en la experiencia de los gobiernos que decidieron deliberadamente eliminar la hiperinflación. Pero en el caso de los países en que los gobiernos no asumen que la hiperinflación es un problema derivado de sus acciones, la duración de estos procesos puede ser tan larga como la incomprensión de su naturaleza.

Ya a finales del 2017 era bastante claro que no existe la disposición para implementar las políticas adecuadas para corregir la hiperinflación. Los resultados están a la vista.

La hiperinflación de Venezuela es la tercera en duración de América Latina (solo superada por la de Bolivia con 18 meses y la de Nicaragua con 58 meses). También es la tercera en cuanto a la máxima tasa de inflación mensual (superada por la de Nicaragua y la de Perú). Al cumplir el año, la hiperinflación de Venezuela está en el 40% de los casos de mayor duración.

Toda esta situación ha tenido un efecto terrible en los venezolanos, desde el deterioro aún mayor de las condiciones de vida, hasta la pérdida también mayor de la capacidad de transacción en la venta y compra de bienes. Venezuela es hoy una sociedad preocupada cada segundo por el precio de los bienes no por el valor de ellos. La distancia entre esas dos sociedades es el camino que habrá que recorrer para ser un país completamente diferente al que tenemos.

Todo lo anterior sería de especial preocupación. Pero esto aumenta cuando se conocen los pronósticos de los organismos especializados, dentro y fuera del país, sobre el comportamiento de la hiperinflación en 2019. Todos los análisis indican que la hiperinflación puede extenderse por todo el año próximo. Es decir que la duración podría llegar al menos, según estos pronósticos, a los dos años. La premisa subyacente en estos pronósticos es que no habrá cambios fundamentales en la política económica.

De mantenerse la hiperinflación en todo el año 2019, Venezuela ingresaría al grupo de países que han tenido las hiperinflaciones más largas (mayores a dos años). Este grupo está compuesto por: Rusia (entre 1922 y 1924, 26 meses), China (entre 1943 y 1945, 26 meses), Angola (entre 1994 y 1997, 26 meses), Ucrania (entre 1992 y 1994, 35 meses), Azerbaiyán (entre 1992 y 1994, 36 meses), Grecia (entre 1941 y 1945, 56 meses), Nicaragua (entre 1986 y 1991, 58 meses). Esta posibilidad es real. La magnitud de los desequilibrios que atraviesa Venezuela está sencillamente fuera de toda proporción.

En este escenario, hay que insistir hasta la saciedad, es urgente el cambio de la orientación económica. Venezuela está experimentando un grado superlativo de deterioro institucional vinculado a la desaparición de la moneda, tal como Keynes lo señalaba hace casualmente un siglo. Por supuesto, esto es una responsabilidad que involucra especialmente al gobierno. Pero no de manera exclusiva.

La reflexión sobre el tipo de sociedad que aspiramos supone comprender los elementos básicos del funcionamiento de una economía, y lo costoso que representa un proceso de hiperinflación, en calidad de vida y en inversión para el futuro. La responsabilidad de todos los liderazgos en identificar alternativas ante esta situación no puede ser más necesaria en las actuales circunstancias

marinojgonzalez@gmail.com

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En los últimos 20 años nuestro país ha sufrido uno de los mayores embates de su historia, es como si le hubiesen caído, simultáneamente, las 12 plagas de Egipt,o junto al huracán Katrina y al tsunami de Pukhet.

No solo desaparecieron las instituciones, que con mucha labor se establecieron en la era democrática, sino lo que es aún peor, se disolvió el respeto por el necesario cumplimiento de las normas de cohesión social.

Ya, en la Venezuela de hoy, son pocos los que aún respetan las leyes de tránsito. Cada quien, a bordo de un automóvil o de una moto, se cree facultado de hacer lo que venga en gana para llegar a su destino, sin tomar en cuenta la existencia de otro. Pero igual ocurre entre los pedestres, que pasan horas esperando poder comprar algo que mágicamente aparezca en un automercado, o retirar de un banco la exigua cantidad de “ soberanos” permitidos. La viveza criolla termina siempre por imponerse, para que uno pase antes que los demás.

Pero, tal vez el ejemplo más preocupante de anomia lo vemos en el interior del país, donde cualquier funcionario investido de algún poder, gobernador, alcalde o incluso Guardia Nacional, decide que las leyes no están hechas a su medida, y por lo tanto, imponen tasas arbitrarias o requisas a la libre circulación de mercancías que se desplacen por su jurisdicción.

Un país así no puede funcionar. Si no se restablece de manera taxativa el respeto a la ley, a las buenas costumbres y a la solidaridad social, Venezuela no se recuperará. No se trata de cambiar gobierno, sino de cambiar los mores. Tenemos que entender que sin moral y cívica no somos otra cosa que una poblada que mal vive en algo considerado como una nación.

Restablecer los valores de la coexistencia social, el respeto a la ley y al prójimo, la honestidad como norma y la responsabilidad como principio, serán las tareas esenciales de quienes tengan que acometer en el próximo futuro la transformación de nuestro país.

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Arichuna Silva Romero

«…Sepamos nuevas páginas

espléndidas de gloria

trazar para la historia

del arma de Aviación…»

Fragmento de la tercera estrofa del Himno de la Fuerza Aérea Venezolana

I

El propósito de la ciencia histórica es indagar los hechos y procesos que ocurrieron y se desarrollaron en el pasado. Como toda ciencia, posee una metodología para su registro e interpretación, a saber: que el investigador esté permanentemente observando el objeto que ha acontecido, para luego realizar la anotación cronológicamente. Así que la historia, es una narración que ha sido razonada y estructurada científicamente sobre las acciones que ha hecho la humanidad.

En este orden de ideas, dentro del tiempo histórico contemporáneo, la historia de la aviación militar venezolana, es un registro que tiene noventa y ocho años de acciones humanas alrededor de un gran invento: el avión. Su génesis, que despegó un día por allá en el año veinte del siglo XX, tuvo como protagonistas a un puñado de «hombres idealistas y soñadores, que con frágiles cascos protectores, treparon desafiantes las primeras destartaladas aeronaves para conquistar el espacio aéreo». Así fue referido por el coronel Luis Hernán Paredes en su obra Historia de la Aviación Militar Venezolana (1997).

Escudriñando el legado del coronel Paredes, específicamente el período de 1920 a 1992, uno halla entre las 946 páginas que destacan el conjunto de hechos, tres particulares sucesos acaecidos un 27 de noviembre. El primero de ello, fue el nombramiento en 1920 del médico Octaviano Urdaneta Maya y del practicante Subteniente Rafael Ballera Arocha, como parte del personal pionero que daba inicio a las actividades de la recién creada Escuela de Aviación Militar. Dignos venezolanos, que amalgamados con los oficiales directivos y de plana mayor; pilotos instructores y mecánicos, empezaron a estructurar las bases de lo que sería en el futuro la moderna Fuerza Aérea Venezolana.

II

Trece años después, el segundo acontecimiento ocurrido un 27 de noviembre, daba cuenta de una tragedia aérea. Pues, ese día lunes, «el viento de la mañana –como lo relata el biólogo Clemente Balladares Castillo, en su libro editado por la Fundación Polar: El Teniente Carlos Meyer Baldó–, soplaba sobre los escasos arbustos que dejó la estación seca de 1933, la brisa por igual refrescaba los rostros del mecánico de 21 años, Héctor Arias y el del veterano piloto de 38, Carlos Meyer. El personal de tierra ya había llenado el tanque para un vuelo rutinario…».

La tripulación a bordo del biplano Stearman C3B ya encendidoy luego de esperar por más de una hora a unas personalidades que llegarían temprano de Caracas, para verlos volar–, iniciaron carrera de despegue pasada las 07:00 horas; elevándose sobre la calurosa explanada de Las Delicias de la ciudad de Maracay. Minutos después, el vuelo en las alturas describía los ascensos y descensos, los toneles y la acrobacia Immelman, que hacía el as Carlos Meyer. Piloto, que había pertenecido a la Escuadrilla de Combate Nº 11, comandada por el Barón Manfred Von Richthofen, durante la Primera Guerra Mundial.

El vuelo no duró mucho. Al salir de una de sus tantas maniobras, escucharon un crujido en el interior de sus cabinas. Fue el instante que le daba el aviso de lo que sería su último vuelo. Carlos y Héctor, vieron como una de las alas del Stearman había sufrido un colapso, haciendo que diera giros muy cerrados en espiral hacia un potrero ubicado en La Soledad.

Los tripulantes no pudieron salir de la barrena, y murieron con el impacto. Un trágico suceso que alguien desde tierra, observó y describió para la historia; aquel infortunio momento donde perdieron la vida con gloria, un heroico paladín de la Gran Guerra y oficial relevante de la aviación militar venezolana, junto a su joven tripulante que había ingresado a la Escuela de Aviación Militar un 15 de junio de 1932.

III

Finalmente, el tercer suceso que hace referencia la fecha del 27 de noviembre, cayó un viernes del año 1992. Su reseña ocupa sólo cuatro líneas en la obra del coronel Paredes. No se le dedicó mucho centimetrajes, quizás, por lo grave y vergonzoso que había sido para la historia de la aviación militar y la institución Fuerza Aérea Venezolana (FAV): paladín del espacio aéreo soberano; aquellas acciones funestas ejecutadas por un grupo de hombres y mujeres, que se apartaron de las convicciones republicanas y democráticas.

Ese día, la obra que fuera emprendida en otrora por los pioneros pilotos y mecánicos; las páginas escritas por superiores y subalternos a costa de inquietudes y desvelos; la rutina dentro de las unidades; las buenas costumbres; los pilares fundamentales: disciplina, obediencia y subordinación; el código de ética que dicta la Fuerza Armada Nacional; la profesión militar del aviador; la camaradería del hombre azul pizarra; los juegos de dominó, el truco, el softball y el tradicional sancocho los días viernes…; en otras palabras, la cotidianidad e institucionalidad de la FAV, se vio seriamente quebrantada.

Aquella temprana mañana, la diana despertó a los cadetes de la Escuela de Aviación Militar (EAM), rodeados por una incertidumbre. Dejaron de alistarse para la práctica de parada militar que tenían programada con motivo del 72 Aniversario de la FAV, a celebrarse el 10 de diciembre como todos los años. En cambio, se uniformaron de campaña y tomaron el armamento de reglamento –y a las órdenes de sus superiores–, salieron en estampida a ocupar la posición de defensa asignada. Pues, en su alma mater, se había activado el Plan de Defensa en medio del caos y la confusión. Que los hizo dudar, hacerse preguntas, estar expectantes y prestos a la acción de combate; ante una situación difusa que sucedía al frente de sus instalaciones: la Base Aérea Escuela “Mariscal Sucre” (BASUCRE).

Por su parte, en la Base Aérea “El Libertador” (BAEL) y en la referida BASUCRE, un número considerado de oficiales, suboficiales, aerotécnicos y tropa alistada, que tenían responsabilidades en las tareas operacionales, logísticas y administrativas, con miras al desfile aéreo, habían decidido más temprano –influenciados por un oficial general y varios oficiales en el grado de coronel–, no obedecer las órdenes del Comando Superior, cuya consecuencia se tradujo, en el incumplimiento de la Orden de Operación…, programada para el acto aniversario.

No obstante, dieron sus propias órdenes. Ordenándose, por ejemplo, el despegue de algunas aeronaves ese mismo amanecer para que orbitaran sobre BAEL y BASUCRE; también mandaron a movilizar nobles y humiles soldados hacia puntos estratégicos y tácticos de las instalaciones de las Bases y orientaron al resto del personal profesional que no estaba comprometido con su particular actividad, a permanecer tranquilos dentro de las áreas. Minutos después, los “líderes y seguidores” de aquella inusual maniobra militar, aguardaron muy tensos, a ver que sucedía –incluso–, llegaron a decir que: «todo está controlado».

IV

Así que, entre las 08.00 horas y las 09:30 horas de ese día, no llegaron a BAEL el personal militar que estaría involucrado en los asuntos logísticos, protocolares y de seguridad, tampoco los gallardos cadetes de la EAM y alumnos de la Escuela Técnica de la Aviación (ESCUTEFAV), y menos, la tropa alistada FAV. El respectivo briefing para el desfile aéreo, había quedado suspendido y los accesos y salidas de las Bases estaban completamente cerrados, a las órdenes de la nueva superioridad.

A eso de las 10:15 horas, se dio comienzo a otra práctica. Muy distinta, a las realizadas en los setenta y un años de historia institucional FAV. La cual, se prolongó hasta pasada las 17.00 horas. En el cielo patrio, se vio a los aviones y helicópteros que estaban disponibles para la práctica del desfile aéreo, empleándose en tareas contra objetivos en tierra de las ciudades de Caracas, en los alrededores de BAEL y BASUCRE y en la Base Aérea “Teniente Vicente Landaeta Gil” (BALANDA) ubicada en Barquisimeto. También, hubo tareas de apoyo inmediato, patrullaje aéreo y, escasos combates aire-aire, escenificados en Aragua. El objetivo ulterior de todo ese absurdo: deponer un gobierno democrático.

Caída la tarde, las operaciones aéreas cesaron por múltiples factores: por cansancio de sus pocos tripulantes, por desperfecto en algunas aeronaves empleadas, porque las condiciones climáticas cambiaron: trajeron tiempo de lluvia y se aproximaba la puesta del sol. Y por último, porque las unidades de infantería, que más temprano tendrían tareas dentro de la maniobra, nunca se presentaron para sitiar las ciudades.

El balance final de aquel aventurado episodio, dejó un parte de tres aviones OV-10 Bronco destruidos luego que dos de sus pilotos se eyectaran y salvaran sus vidas milagrosamente. Dos pilotos fallecidos en misión de vuelo, pertenecientes a la promoción Subteniente “Luis Alberto Blanco Abreu” graduada en 1989. Ellos fueron: los tenientes Juan Carlos Valbuena Rincón y Rodolfo Domador Pineda. Un avión C-130 Hércules siglas 2716, que despegó de forma crítica, con más de ochenta militares aviadores a bordo y escoltado por dos aviones caza F-16; cuyo máximo jerarca que los comandaba había sido el general y “líder” de la maniobra infructuosa, que había hecho una herida al tejido democrático de la nación. Más, un centenar de “aviadores unidos” que quedaron sitiados en BAEL y BASUCRE sin Comando y Control, mientras que otros ayudados por la fortuna, escaparon por las hendiduras que ofrecían las instalaciones.

MSc. Arichuna Silva Romero.

@asiromantis

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Roberto (Chino) Sánchez

Uno de esos días en que el Expresidente Hugo Chávez animado por la incontinencia verbal en cadena nacional anunciaba con bombos y platillos la inauguración y puesta en marcha para el 2012 del ferrocarril del centro con su grito de ¡Ahí viene el tren! Lo cierto es que este monumento a la decidía, el abandono y la corrupción nos recuerda a quienes transitamos a diario por la Autopista Regional del Centro que han transcurrido más de 6 años de esa fecha y ni siquiera la mínima posibilidad de su conclusión pues al igual que innumerables obras iniciadas a lo ancho y largo del País , con primeras piedras, show con focas aplaudidoras correspondientes, duermen el sueño de los justos y evidencian el fracaso inocultable de un sistema creado especialmente para destruir todo y particularmente las obras existentes a su llegada, lamentablemente hoy no pueden mostrar obras que puedan llenarlos de orgullo para ser utilizadas por próximas generaciones de venezolanos.

Un sistema llamado Socialismo del Siglo XXI que ni siquiera ha podido mantener obras importantes como las construidas por la mal llamada "cuarta república" y que al día de hoy sucumben por falta de mantenimiento, ampliación, mejoras y mucho menos construcciones nuevas que alivien las colapsadas entre otras, el Sistema Eléctrico Nacional, Redes de acueductos Regionales, Sistemas de comunicación telefónicas en sus versiones fijas y móviles, Sistemas de transporte masivos como el Metro en ciudades importantes del país que hoy lucen sus caras de abandono y paralización, lo peor de todo es que algunas de esas obras fueron pagadas en su totalidad y fueron a parar en las alcantarillas putrefactos de la corrupción sin que nadie responda. En un sistema donde la complicidad, falta de organismos contralores y la anarquía construida exprofeso, han logrado que se conviertan en inauditables al igual que las cuentas particulares de enchufados actores de esta maraña.

Lo cierto es que las "mentes brillantes" del régimen han conseguido la mejor forma de ocultar la parálisis del ferrocarril del centro, pintar sus paquidérmicas bases con motivos de expresiones artísticas y culturales de nuestro Estado como Diablos Danzantes de Chuo, Cata y otras por supuesto seguidos de el cínico slogan de "Aragua Potencia", hasta en esto son fieles seguidores y mandaderos de los muralistas cubanos que sembraron su país de elogios a la revolución para concluir con imágenes del Che Guevara y viva Fidel... En estos murales se observa a simple vista los elevados costos en pinturas, materiales maquilladores amén de los pagos a compañías encargadas de "tamaña e innecesaria obra" mientras instituciones educativas, hospitalarias, Iglesias y otras edificaciones públicas muestran el peor de sus rostros porque en estos veinte años de roboluciòn no han visto una manito de pintura y sin la menor duda concluirán con la retórica expresada en fracaso de "Chávez vive, la lucha sigue...

Así transcurren los días en este sistema donde más importante que el bienestar de los ciudadanos es el populismo, la demagogia y sobretodo mantenerse en el poder para cual "marabunta", destruir lo poco que queda en pie y nosotros seguiremos humilde y modestamente denunciando pero sin miedo...

(Estas fotos fueron tomadas desde la calle paralela a la ARC a la altura de Makro San Rafael)

#Concluchino

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