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Opinión

Plinio R. Carvajal H

Isaac Asimov, notable escritor de ciencia ficción decía que hay pocas en el mundo en las cuales la gente deposite tanta fe con tantas evidencias en contra como la revolución. Voy a extender un poco la imagen y diré que en el mundo en general y en América Latina en particular no hay nada tan cómodo, inclusivo y socialmente reconocido como declararse de izquierda.

Tomemos un ejemplo: España. En ese país, como en muchos otros, la gente tiende a identificar izquierda con sensibilidad social y derecha con individualismo. Pero estos términos son ambiguos; hace siglos que los asientos de la Asamblea Nacional francesa perdieron vigencia. Deberíamos hablar hoy en día de socialismo y capitalismo, términos que tiene un significado más concreto y operacional.

En España el representante de la izquierda por antonomasia fue el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Aun cuando se fundó que con una orientación claramente socialista, evolucionó hacia la socialdemocracia y la economía de mercado, de la mano de Felipe González y otros, llevando a España por el camino del desarrollo, hasta formar parte de la Comunidad Europea.

Administraciones poco afortunadas, como la de Rodríguez Zapatero, en la búsqueda de un Estado de Bienestar, impulso una vorágine de gastos sin control, que crearon un fuerte déficit fiscal y una gran deuda, dejando al país en una posición vulnerable, y fue profundamente afectado por la crisis financiera del 2008. Tocó a un gobierno liberal (Partido Popular), tomar las siempre antipáticas medidas correctivas, la reducción de gastos y equilibrio fiscal hasta que, poco a poco, España fue saliendo de la crisis, disminuyó el desempleo, presenta un razonable desempeño, y un crecimiento sostenible.

En los peores momentos de la crisis surgió un movimiento autodenominado “los indignados”, que obtuvo cierto respaldo por denunciar la cara fea de la crisis y de las medidas destinadas a combatirla; este respaldo, amén de un generoso financiamiento por parte de gobiernos socialistas latinoamericanos, permitió la creación del partido Podemos por Pablo Iglesias. Con un aura romántica y de protesta, pronto capitalizó las simpatías de los más jóvenes, incluyendo parte de la militancia más radical del PSOE, que comenzó a sentir que le estaban comiendo parte del pastel. Algo similar paso con el partido Popular y el partido Ciudadanos, pero eso es otra historia.

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, no sabemos si por ideología propia o por conveniencia política, inicio un “giro a la izquierda”, destinado a restablecer la imagen del PSOE como la auténtica expresión del socialismo español, recuperar el terreno y la militancia perdidos. Este giro incluyó alianzas con sectores radicales, rechazadas por los líderes históricos del PSOE. Esto permitió, pese a los peores resultados electorales en 40 años, hacerse con la presidencia del gobierno, gracias a un voto de censura a Mariano Rajoy. Para lograr este voto de censura con escasos 84 diputados tuvo que hacer alianzas peligrosas: con los socialistas de Podemos, con los independistas catalanes y vascos, con republicanos radicales, eso dejó una factura que será costosa de pagar.

Ahora como presidente, con dos años de magistratura por delante, se ha esforzado por demostrar que efectivamente el PSOE es el partido de la izquierda española, tomando las medidas usuales por los partidos de ese signo. Primero fue la toma de los medios de comunicación, empezando con RTVE, en donde hizo una purga de comunicadores, otorgándole a Podemos un tribuna privilegiada para su propaganda. En segundo lugar, incrementó el salario mínimo, creando déficit fiscal; para subsanar este déficit presentó nuevos presupuestos, incrementando el gasto público. Toma como personal el tema del cadáver de Franco, y crea una comisión para reescribir la Historia. Pero lo más llamativo ha sido la actitud conciliadora con el independentismo catalán.

Estas medidas, que a primera vista, parecen “progresistas”, tienen, sin embargo, su lado oscuro. En primer lugar, el incremento de los presupuestos se aleja de la meta europea de reducir el déficit fiscal y podría tener efectos inflacionarios a corto plazo; la alianza con socialistas radicales como Podemos puede llevar a tomar medidas de corte restrictivo a la libertad económica, por ahí se habla de una regulación de alquileres, aún sin confirmar, así mismo se especula con una marcha atrás a la reforma laboral vigente. Y la deuda con los independentistas podría costar la pérdida de Cataluña.

En nuestra opinión, un gobierno socialista siempre es peligroso para cualquier país, más aún para uno que apenas va saliendo de una crisis. La negativa a realizar nuevas elecciones lo obliga a asociarse con peligrosos compañeros de viaje, como los independentistas catalanes, vascos y navarros, que públicamente han amenazado la estabilidad de su gobierno si no libera los enjuiciados por el intento separatista de octubre 2017 y si no aprueba un referéndum vinculante para la independencia de Cataluña.

El afán de controlar la economía y la vida de las personas para “protegerlas” siempre termina mal. Son malos augurios para la economía, la sociedad y la propia integridad territorial de España. Lecciones que los venezolanos debemos aprender a la hora de escoger el gobierno que vaya a regir nuestro país en la era post-chavista.

06 de septiembre de 2018

https://visionyanalisis.blogspot.com/2018/09/espana-y-la-izquierda.html

 4 min


Julio Dávila Cárdenas

Esto es algo que nos narra el escritor húngaro Sándor Márai, en su novela ¡Tierra, Tierra!, sobre lo que se vivió en su patria, luego de la ocupación soviética.

“Los campesinos sabían que no era posible defenderse de los conquistadores que llegaban del Este con métodos que no fueran la ayuda de los bosques, los hoyos cavados en la tierra y los escondrijos. El pueblo húngaro, refugiado en un sentimiento vital desesperado y anárquico ante los turcos, que robaban, saqueaban, violaban y se llevaban a los muchachos y muchachas, había salvaguardado algún reflejo nervioso de esos ciento cincuenta dolorosos años, un reflejo que permaneció intacto cuando la tragedia se presenta bajo una forma distinta. Mientras los alemanes habían robado de forma organizada e institucional, los rusos saqueaban de manera oficial y también privadamente. Es imposible conocer el valor real de su botín.

Me acuerdo del primer cochinillo que un ruso le quitó a un vecino mío, un transportista, delante de mis propios ojos. El hombre miraba al ruso que se llevaba el cochinillo con la cara pálida y los labios exangües. Con el tiempo, el cochinillo engordó. Tenía apetito y se tragó todo lo que los rusos le echaron, lo que habían ido recogiendo como botín a su paso por Finlandia, Polonia, los estados bálticos, el este de Alemania, Hungría, Rumania, Bulgaria, la parte oriental de Austria; así que engordó tanto como ningún otro cerdo en la Historia. Sólo los inocentes podían pensar que los rusos renunciarían por voluntad propia —a cambio de algún crédito americano de varios miles de millones— a esa posibilidad de engorde. Durante años y años se llevaron por barco, por carretera y por tren todo lo que encontraron en esos ricos países: se llevaron el trigo, el hierro, el carbón, el aceite, la manteca y también la fuerza humana, a los expertos alemanes, a los operarios bálticos... El cochinillo que aquel ruso se había llevado ante mis propios ojos engordó más de lo debido durante aquellos años. Todo había empezado en las pocilgas de los pueblos por donde pasaban y cogían su botín, para continuar después en las salas bien iluminadas de los ministerios de los países ocupados, cuando —bajo el foco de los fotógrafos presentes— los agregados comerciales soviéticos firmaron los acuerdos de «indemnización» y los tratados «comerciales» con sus países satélites. Hay pocos casos en la Historia moderna comparables a ese saqueo institucionalizado y constante.

El pueblo se defendía como podía.”

¿Será que ahora habrá de ser diferente? ¡Hay que quitarse el miedo! Resistir, convencer y luchar hasta lograr la libertad.

julio.davilacardenas@gmail.com

 2 min


Desde hace algún tiempo me interrogo sobre cómo calificar la conducta de Maduro y de quienes lo acompañan en su ejercicio de (des)gobierno. ¿Qué vocablos sirven para denotar a quienes, con sus políticas, a consciencia condenan a las grandes mayorías al hambre, la miseria y la muerte? ¿Cómo adjetivar a quienes, con su exhaustiva destrucción de los medios de vida de los venezolanos, han obligado a millares a escapar a pie de esta condena, exponiéndose a helados páramos y a toda suerte de angustias y sinsabores? Difícil encapsular tanta perversidad en palabras.

Pudiera pensarse que lo desastroso de la gestión económica de Maduro obedece a su manifiesta ignorancia en esta materia (como en tantas otras). Los economistas hemos intentado explicarle las fallas de sus políticas, alertando sobre sus consecuencias adversas e indicando medidas para superar las penurias ocasionadas a la población. A estas alturas, algo ha debido haber captado sobre cómo funciona la economía. De hecho, al anunciar su Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad el 17 de agosto, reconoció la necesidad de lograr la disciplina fiscal, eliminar la emisión de dinero no orgánico y anclar el bolívar, es decir, que venía instrumentando políticas equivocadas. No obstante, las medidas del 17 de agosto resultaron en un salto en la emisión del llamado dinero inorgánico de 1.536%, ¡más de 16 veces!, la siguiente semana. Ello ha ido colándose hacia las variables monetarias que impactan directamente sobre los precios. Para finales de octubre, la liquidez monetaria se había expandido más de 4,5 veces desde la fecha de los anuncios, con lo que la inflación acumulada entre septiembre y octubre fue de 727%: un incremento general de los precios mayor a 8 veces. Con ello, la capacidad adquisitiva del salario mínimo que Maduro había aumentado en más de 3.300% el 1° de setiembre, se ha reducido al nivel que tuvo a mediados de julio, ¡un 92% menor a la de finales del año pasado! Por su parte, tal cantidad de dinero arrojado a la circulación ha impulsado al dólar “paralelo” a alturas inusitadas. Supera ya cuatro veces la cotización oficial de las subastas DICOM, reproduciendo incentivos perversos que desvían recursos para especular en el mercado cambiario a costa de las necesidades del país.

¿Es solo cruel cinismo que Maduro anuncie objetivos loables que de seguidas estropea? Porque ha agravado la situación aún más aplanando las tablas salariales del sector público de manera que la remuneración de unos tres millones de empleados se iguala, o difiere poco, del salario mínimo. Si a ello se le añade el colapso de los servicios públicos, producto del despilfarro o robo de los recursos destinados a su mantenimiento –agua que no llega, luz eléctrica que se esfuma, gas doméstico cada vez más difícil de conseguir—, sin mencionar el transporte denigrante en “perreras” y el derrumbe de los servicios hospitalarios, se dibuja el cuadro dantesco que ha generado su gestión de gobierno. Además, ha ido acabando con las herramientas del futuro desarrollo, al espantar las inversiones y destruir la educación, en particular las universidades. ¿Cómo catalogar comportamiento tan funesto?

¿Y a los demás depredadores de la cosa pública, culpables de privar a los venezolanos de recursos que podrían haber evitado mayores deterioros en su bienestar, cómo llamarlos? ¿Cuánto sufrimiento evitable, cuántas muertes, están detrás de las fortunas acumuladas por Diosdado Cabello o Tarek el Aissami? ¿Con qué nombre designar a Padrino López, González López, Reverol, Benavides y demás militares esbirros que han prostituido a la Fuerza Armada para que las armas que le confió la República sean usadas para asesinar a los que protestan o para someterlos a torturas denigrantes? ¿Y qué decir de Maduro que se hacía grabar bailando salsa mientras ocurría la escabechina de manifestantes?

La dificultad en encontrar palabras referentes a la índole deshumanizada del régimen fascista de Maduro y los suyos tiene que ver con sus mentes enfermas, que no reconocen límites morales, éticos o legales a sus desafueros. Sabido es que, en regímenes dominados por mafias, ocurre una especie de selección adversa en que son atraídos al poder los seres más perversos. Las “competencias” requeridas para sus trastadas así lo demandan. Difícilmente podrán prevalecer individuos probos entre las altas instancias de gobierno venezolano actual o entre los mandos militares. “El honor –simplemente-- no se divisa”.

Muchos sostienen que la mantención de políticas que han fracasado fehacientemente en numerosos países es dictada por los compromisos ideológicos de Maduro y los suyos. Pero no es la ideología en sí lo que determina su conducta destructiva. La explicación la da la economía política: las políticas intervencionistas y de control, la depredación de PdVSA y de las arcas del Estado, una vez destruido el Estado de Derecho y eliminado toda transparencia y rendición de cuentas, constituyen la fuente de las fabulosas fortunas acumuladas por los Maduristas. Poderosísimos intereses, entre éstos los de la gerontocracia cubana, se han atrincherado en los nodos decisorios del Estado venezolano para asegurar la continuidad de políticas que tanta riqueza les han acarreado. Su preocupación no es, en absoluto, el bienestar de la población que se ufanan en clamar que defienden.

Pero la ideología sí tiene importancia en explicar la crueldad con que persiguen sus intereses. Toda ideología llevada a extremos es perversa. Y ello es así porque reemplaza a la realidad con un mundo ficticio construido en torno a un fin trascendental, que sirve para justificar la violación de los derechos humanos y civiles más básicos. Las mafias atrincheradas en el poder han buscado refugio en una burbuja construida a base de simbolismos y clichés banales que los aísla del sufrimiento de la gente. Cuando hablan de “pueblo”, no se refieren a la gente de carne y hueso del país –que abrumadoramente los repudia--, sino a una ficción engendrada por un “deber ser”: sólo puede entenderse como “pueblo” quienes se identifican con su prédica. La “revolución” cobra y se da el vuelto. Fuera de su imaginario amurallado, nada tiene importancia y nada debe afectarlos. Ello derriba toda contención moral, toda conciencia de culpa por sus atropellos que pudiera surgir en ausencia de tal blindaje ideológico. Su accionar se cobija en una permanente invención y reinvención de embustes fabricados para ensalzar una supuesta supremacía justiciera –nosotros, los buenos—contra los “malos”, enemigos del “pueblo”, en la más pura tradición fascista. Las mentes enfermizas se amparan en tal ideología. De ahí la necesidad constante de desenmascarar la impostura de sus alegatos: la “Historia” no los absolverá, como no lo hizo con Hitler[1], primero en acuñar esa frase, ni tampoco lo hará con Fidel.

La devastación urdida por la oligarquía militar civil que actualmente controla el poder no ha sido sólo material, ha sido también una devastación moral que ha destruido las esperanzas por una vida digna, justa y solidaria, sembrando desespero y resignación. Las fuerzas democráticas no deben desestimar el poder que se deriva del rescate de los valores del pueblo alegre, generoso y fraternal que una vez fuimos. Es menester erigirse en referencia clara, no sólo de soluciones concretas al desastre creado por quienes han espoliado al país, sino en términos de los valores que antes nos hermanaban y sobre los cuales se construye la confianza en ese futuro que sabemos es posible conquistar. Ello es un elemento fundamental para aunar esfuerzos y labrar la credibilidad en torno a nuestras propuestas de solución a los innumerables problemas de hoy. Y en ello debemos contribuir todos, desterrando descalificativos entre nosotros que le hacen el juego a la mafia depredadora. Aquellos que están dando la cara en el día a día de la denuncia y el acompañamiento al pueblo en sus luchas merecen nuestro respeto.

Economista, profesor de la UCV

humgarl@gmail.com

 6 min


Con voz propia

Teodoro Petkoff Malek, zuliano nacido en Maracaibo, pero criado en El Batey, es visto por disimiles opiniones: el vehemente, rebelde, apasionado, franco, directo y con profunda convicción por la democracia.

“Se que estarás escuchando con el ceño fruncido, esperando a ver qué voy a decir”, dijo en su velatorio el jesuita Francisco José Virtuoso, Rector de la Ucab; “Te recordaré como una gran persona, fuiste un bienaventurado de corazón limpio; espero que tu espíritu rebelde e irreverente nos siga inspirando”.

Graduado Cum Laude de Economista en la UCV, en la cual ejerció la docencia.

Del político surgió el escritor que dejó una docena de libros con incursión en temas de recobrada actualidad: Checoslovaquia: el socialismo como problema, su primer vademécum; ¿Socialismo para Venezuela?; Proceso a la izquierda: o de la falsa conducta revolucionaria; Hugo Chávez, tal cual; Dos izquierdas; El socialismo irreal.

Tuvo pasantía literaria que “afortunadamente para la historia de la literatura quedaron apenas en siete cuentos y una novela, tan mala esta que desaparecí su manuscrito”.

Sin sectarismo profesional resaltamos la función comunicacional que confirma Oswaldo Barreto, en ensayo quehacer periodístico de Petkoff. Su pana Gabo (Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura), definía como mejor oficio del mundo, al cual se dedicaría Teodoro. Venía de practicarlo ad honorem desde los años 50 en TP (Tribunal Popular, del Partido Comunista). Cuando el Gabo recibió en 1972 el Premio literario Rómulo Gallegos, donó los Bs 100 mil ($ 22.500), monto del lauro al naciente MAS, partido fundado por Teodoro y del cual el autor de Cien años de soledad se declaró militante. Con ese dinero fue fundado el diario Punto.

Además promovió revistas vinculadas al pensamiento político, como Inforemas y El Ojo del Huracán. En 1999 trabajó como director de El Mundo, del cual fue despojado por presión del totalitario régimen. Fundó su propio vespertino Tal Cual, con el emblema claro y raspao.

"El diario va a seguir la línea que es la defensa de la democracia, la defensa de los derechos humanos, la defensa de la libertad de expresión” ocho demandas durante los gobiernos de Hugo Chávez y su legatario Nicolás Maduro.

Para el otro suramericano Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, igual distinguido con el literario Rómulo Gallegos: “El periodismo es un oficio que implica también aventura, riesgo y audacia”. En su criterio, los Premios Ortega y Gasset, otorgado en 2015 al Catire, “adquieren una especial relevancia en sociedades en las que los sistemas de censura, más o menos explícitos o disimulados, impiden el libre ejercicio de esta profesión. Teodoro está dando una durísima batalla en una dictadura que va cerrando espacios de libertad. El caso de Teodoro es muy parecido al de (Malraux) André y (George) Orwell”, dijo en discurso pronunciado en la ceremonia de entrega del galardón que el régimen castro comunista impidió al galardonado recibir.

“Yo no le pido permiso para ejercer mis derechos constitucionales a nadie. O me voy fugado o me quedo aquí”. Los ejecutores de la persecución: el Maldado Cabello y los jueces Bárbara César Siero y Aris José La Rosa.

Ya en 2012 había sido galardonado con el Premio María Moors Cabot el más antiguo reconocimiento internacional en el periodismo (creado en 1938 por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia (EEUU).

Justicia es su inclusión entre los mártires de libertad de información.

Al MARGEN. Hasta el mismo imperio son enviados los esbirros de Seguridad Nacional (Sebin) para que sigan a los refugiados en EEUU. Les pagan $2.000 por su labor. Los que están en lista de la DEA se las dan de Pablo Escobar.

jordanalberto18@yahoo.com

 2 min


Daniel Eskibel

“Si quieres llegar rápido, lo mejor es que viajes solo. Pero si quieres llegar lejos, entonces lo mejor es que viajes acompañado”.

— Antiguo proverbio africano

La política es un largo viaje lleno de obstáculos. Querer llegar rápido no es más que una vana ilusión. Una ilusión perseguida con asombroso empecinamiento por gran parte de los políticos.

Vivimos un tiempo donde la promesa de éxito rápido y fácil tiene gran predicamento. En política significa obsesionarse con el corto plazo y nada más que el corto plazo. Tiempos breves, entonces. Limitados a la próxima campaña electoral.

Así es que las emociones se disparan y los razonamientos apenas cubren las apariencias. Y en el partido político se dice que ahora sí, que en esta campaña sí que podemos ganar, que esta elección es la nuestra, que la gente ya no cree en nuestros rivales, que vamos a ganar.

Banderas, discursos, apariciones en el telediario, mucha presencia en redes, mitines para colocar el mensaje, unas buenas vallas, mucho ingenio y por sobre todo mucha pasión.

La noche de la elección es la noche del golpe contra la dura piedra de la realidad. La derrota duele y solo queda la resaca.

Es que la política no es cuestión de corto plazo.

Es un viaje para llegar lejos.

El viaje del héroe

El mito del viaje del héroe es un tema recurrente en todas las culturas humanas. Y su estructura básica es siempre la misma:

El protagonista vive una realidad ordinaria y común

Ese protagonista recibe algún tipo de llamado hacia una acción extraordinaria

Inicialmente rechaza ese llamado y se conforma con la realidad a la que está habituado

Aparece alguien o algo, un mentor o consejero que lo estimula y lo ayuda a emprender esa acción extraordinaria

Con esa ayuda, el héroe enfrenta obstáculos formidables y los va venciendo uno por uno

Finalmente el protagonista vuelve a su realidad ahora transformada por sus acciones extraordinarias

Así, largo y plagado de obstáculos, es el viaje que emprenden algunos candidatos y algunos partidos políticos.

El camino del partido

¿Cómo se ve el camino del partido político a la luz del viaje del héroe?

Pues bien: los partidos viven su propia realidad, su vida de siempre, sus hábitos más arraigados, sus mecanismos tradicionales, su cultura tan largamente construida.

En algún momento algunos de esos partidos sienten el llamado del cambio. Perciben que la realidad política, social y cultural ya ha cambiado. Esa realidad ahora es otra, distinta, cruzada por nuevas variables. Y esa nueva realidad los desafía a cambiar. Pero la primera reacción siempre es la resistencia al cambio. Una red de emociones y creencias que les empujan hacia la repetición de las mismas viejas y conocidas prácticas.

La mayoría suele conformarse con lo viejo conocido.

La mayoría, no todos.

Algunos no se conforman. Abren su mente. Buscan alternativas. Quieren cambiar. Y buscan ayuda porque quieren llegar lejos.

Entonces aparece el consultor político.

Porque el consultor es quien cumple el papel del mentor, del consejero, del especialista que ayuda al partido a salir de los caminos ya trillados.

Pero…

¡Un momento!

¿De verdad los partidos políticos necesitan un consultor externo?

¿Acaso no basta con las propias estructuras políticas partidarias? ¿Acaso no es suficiente contar con los asesores políticos que revistan en la propia plantilla del partido? ¿Acaso el gabinete de comunicaciones del partido no puede resolver más que bien las comunicaciones y lo mismo la dirección política respecto a la estrategia?

¿O será que el consultor político trae otra lógica a bordo?

Consultor político a bordo

Lo digo desde ya: el consultor político externo es una herramienta esencial en la profesionalización de la política.

Esencial.

Y no sustituye sino que complementa a la dirección política, al gabinete de comunicaciones, a los asesores políticos de plantilla y a las estructuras partidarias.

Les complementa y les ayuda a potenciarse en su máxima expresión.

Porque cuando el partido político cuenta para determinada etapa con un consultor político a bordo, lo que hace es incorporar algunos beneficios que antes no tenía. A saber:

Especialización

Experiencia

Frialdad

Incorporar a bordo a un consultor político externo es incorporar especialización en una o más de una zona de acción. Porque hay especialistas en estrategia, en trabajo territorial, en comunicación, en resolución de crisis, en imagen de marca, en psicología del votante, en liderazgo, en segmentación electoral, en campañas electorales, en comunicación de gobierno y en diversas áreas de trabajo.

Claro que se puede improvisar en dichas áreas, pero a cuenta y riesgo de cada uno. Se puede improvisar pero cada vez es más claro que esa decisión conduce hacia el abismo político.

En campañas políticas tan complejas como las de nuestro tiempo, o profesionalizas al máximo o mueres.

Y eso sin importar cuánta razón lleves o cuan elevados sean tus ideales.

Por otra parte incorporar a bordo a un consultor político externo es incorporar experiencia.

¿O acaso en tu formación política alguien ha participado en 50, 100 o 150 campañas electorales?

Pues los profesionales de la consultoría política sí lo han hecho.

Y ponen esa experiencia en tu propia nave.

Finalmente, incorporar a bordo a un consultor político externo es incorporar una mirada fría y desapasionada.

Casi escucho tu voz protestando:

— ¿Frialdad? ¿Desde cuándo en la política es un valor la frialdad?

Y casi te respondo en voz alta:

— Desde siempre, hombre. Desde siempre.

Las pasiones dentro de un partido político son intensas.

Está bien que así sea.

Además, ya sabes: es inevitable.

Las pasiones, tan buenas en muchos sentidos, terminan siendo una trampa mortal para los partidos.

Porque distorsionan los análisis, las estrategias y las tácticas.

Siempre lo hacen.

Subrayo: siempre.

Entonces necesitas una mirada externa, analítica y fría, que no se contamine del clima interno de tu organización. Que no forme parte de los conflictos entre dirigentes, que no se nuble por la emoción, que no aspire a ningún cargo político, que no tome partido por ningún bando ni corriente interna de opinión, y que solo se dedique a ayudar desde su profesión.

Sí.

Necesitas en tu partido un consultor político externo.

Porque necesitas ayuda. Una ayuda que traiga especialización profesional, experiencia en campañas y una mirada fría y objetiva.

El acercamiento entre partidos políticos y consultores es una realidad creciente en todo el mundo. A diversas velocidades dependiendo de la región, pero creciente.

Colaboran con ello los buenos resultados que suelen obtenerse, la mayor visibilidad de los consultores, la difusión de sus experiencias y saberes, la institucionalización de la alta formación universitaria en el sector y el ejemplo cada vez más valioso de la consultoría externa en el área empresarial.

Pero también hay obstáculos, claro está.

6 obstáculos entre el partido y el consultor

¿Cuándo es que el partido político mira hacia el consultor?

Cuando el partido está en su propio viaje y siente el llamado a cambiar la política. Cuando toma conciencia de que las campañas ya no son lo que eran. Cuando percibe que necesita ayuda profesional para llevar a cabo su misión.

Pero ese mismo partido político ve un conjunto de obstáculos que lo alejan del consultor. Algunos de los principales son los siguientes:

Escasez de recursos económicos. Los consultores políticos tienen fama de caros. Hay algo de verdad en ello: la alta especialización supone honorarios más elevados. Pero también podríamos decir que la moneda tiene otra cara. Porque esa misma alta especialización te permite optimizar tus recursos en función de una estrategia más precisa y una comunicación más efectiva. Hoy en día no se acerca más a la victoria quien tiene recursos más abundantes sino quien hace una campaña más profesional. Piensa en el consultor como una inversión, no como un gasto. Porque eso es lo que es: una inversión para lograr una mejor campaña con menos dinero y más votos.

Resistencia al cambio. Si siempre tu partido ha hecho las cosas sin ningún consultor político, pues entonces te preguntas para qué hacer algo nuevo que va contra los hábitos de la organización. Sin embargo, nunca podrás cambiar la política si sigues haciendo las cosas del mismo modo que las has hecho toda la vida. Algo tendrás que cambiar en tu partido para así poder cambiar algo en tu sociedad. Es una ley de hierro, por cierto.

Urgencias coyunturales. La vida política gira sin pausa. Cada día te trae nuevos hechos, nuevos desafíos, situaciones ante las que el partido tiene que responder. Poco a poco la coyuntura se va comiendo a la estrategia. Y lo urgente devora a lo importante. Entonces el consultor político va quedando allá a lo lejos, opacado frente a la urgencia de este nuevo escándalo político o de aquella noticia periodística. El problema es que cuando la coyuntura te arrastra no solo pierdes de vista al consultor sino también a la propia realidad y a tus posibilidades de incidir en ella. En el fondo es cuestión de prioridades y de liderazgo.

Limitaciones ideológicas. He escuchado a dirigentes políticos que afirman que la consultoría política es propia de las formaciones de derechas. Y también he escuchado a otros dirigentes políticos que afirman que la consultoría es propia de las formaciones de izquierdas. Ambos pre-conceptos son equivocados y su única función consiste en estrechar el cerco mental que conduce a la derrota. Porque la profesionalización de las campañas políticas no es ni de izquierdas ni de derechas. Es simplemente profesionalización. Que lo digan, en caso de duda, las muy profesionales campañas de Barack Obama y Donald Trump (candidatos ubicados en las antípodas ideológicas el uno del otro).

Localismo a ultranza. Muchos chocan contra el inmenso prejuicio de creer que el consultor jamás podrá comprender las peculiaridades locales. He trabajado en diversas regiones de 14 países. Y en todas partes me han dicho la misma frase: “mire que aquí las cosas son diferentes, el nuestro es un caso especial que tal vez usted no ha visto nunca en ningún otro lado”. A continuación me explican esa particularidad local tan pero tan diferente al resto del mundo. ¿Y sabes qué? No es ni por asomo tan diferente. Que por supuesto hay que atender las peculiaridades nacionales, regionales y locales. Pero la psicología del votante es la psicología del votante y tiene leyes generales en cualquier parte del mundo. Además siempre será de alto valor que los consultores externos se apoyen en su contraparte local.

Desconfianza. La confianza es un valor escaso en nuestro tiempo. Por eso muchas veces los partidos políticos desconfían de los consultores externos. Temen que no estarán suficientemente comprometidos con el proyecto político. Y que no aportarán un valor equivalente o superior a la inversión necesaria. Esto aleja a los partidos de los consultores en la medida que la desconfianza se cristalice. Pero en ocasiones simplemente afina la puntería para elegir bien. Porque no todo consultor es bueno para todo partido político ni para todo núcleo de dirigentes. En definitiva se trata de elegir no al improbable consultor ideal sino al más adecuado y confiable para esa formación política en ese preciso momento.

¿Tu partido irá rápido o irá lejos?

Si lo que buscas es velocidad, caminos cortos, atajos y rutas fáciles, pues seguramente irás solo como dice el proverbio africano. Harás declaraciones explosivas que te mantengan en la agenda comunicacional. Lograrás que hablen de ti.

Tú me comprendes: fuegos artificiales.

Y podrás ser, ¿qué duda cabe?, una luz brillante en el firmamento.

Y tan rápido como llegaste desaparecerás en la oscuridad.

Pero este artículo no es para los apresurados.

Tampoco para los conformistas.

Este artículo es para quienes aspiran a llegar lejos.

Llegar lejos implica una construcción política sólida.

Llegar lejos implica diseño estratégico, liderazgo y visión de largo plazo.

Llegar lejos implica campañas políticas profesionales y serias.

Llegar lejos implica capacitar y potenciar los recursos humanos y los equipos del partido político.

Para todo ello es necesaria la figura del consultor político externo.

Maquiavelo &Freud

https://maquiaveloyfreud.com/partido-consultor-politico-obstaculos/

 9 min


Lo más importante, aún más importante que la cantidad de mujeres, homos, lesbis, indígenas o negros que tendrán representación en la Cámara de Representantes de los EE UU, lo importante es que el electorado logró objetivamente restaurar el equilibrio de poderes, base fundamental de toda democracia y con mayor razón de la norteamericana.

No se trata por supuesto de que Trump hubiera estado a punto de convertirse en un dictador, ni siquiera en un autócrata. No, la arquitectura de la democracia estadounidense no estaba en peligro. Pero sí su forma de ser. Pues no es lo mismo que un presidente gracias al apoyo de una base parlamentaria gobierne de acuerdo a un programa, a que un político como Trump lo haga.

Para nadie es un misterio que las tendencias a la extralimitación y a la gesticulación autoritaria convertían a Trump en una figura disonante en el concierto mundial y en una excepción dentro de la propia tradición norteamericana.

Tal vez si hubiera triunfado en las dos instancias, Senado y Cámara Baja, habría sido ese el comienzo de “el trumpismo”, es decir: no de una administración, no de un gobierno, pero si de un líder gozando de facultades extraordinarias concedidas por el propio pueblo. Las condiciones, hay que reconocerlo, estaban dadas para que ello ocurriera.

Los números económicos eran ampliamente favorables a Trump. En materia internacional podía, además, mostrar indiscutibles éxitos. Ha logrado minimizar el peligro atómico de Corea del Norte y mantener una “amistosa enemistad” con Putin, lo que no es muy fácil.

Sin embargo, sus propósitos depredadores con respecto al medio ambiente, su eurofobia, sus contactos con ultraderechas de diferentes países, su insensibilidad frente a los problemas del Oriente Medio, y sobre todo su cruel postura frente a la miseria migratoria centroamericana, habrían hecho de él -si hubiera gobernado sin contrapesos- una figura altamente conflictiva en el escenario internacional.

En ese sentido la ciudadanía norteamericana demostró poseer una alta cuota de sabiduría política. Ni un presidente sin poder (eso puede ser muy peligroso para un país como los EE UU) ni un presidente con todo el poder (más peligroso aún).

El poder político está hoy partido. Electoral e institucionalmente partido. O mejor dicho, re-partido. Y bien: precisamente, en esa permanente re-partición del poder, reside el secreto de la democracia representativa.

Polis

8 de noviembre 2018

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La muerte horrible de efectivos militares por parte de la guerrilla colombiana y otros grupos armados, DESNUDA y muestra la ausencia del Estado venezolano y su existencia como Estado Fallido. Estado fallido incapaz de emplear el elemento militar para garantizar y preservar la seguridad, la territorialidad, la paz y la tranquilidad de la sociedad venezolana. La muerte además de desnudar a un estado incapaz prueba igualmente la carencia de un Concepto Estratégico de Estado, la inexistencia de la Secretaría Permanente de Seguridad y Defensa, pero además, acusa al Ministro de la Defensa por su irresponsabilidad profesional para enfrentar al enemigo. Un enemigo: las guerrillas instaladas en territorio venezolano desde hace por lo menos 18 años, que operan, producen, almacenan y distribuyen en Venezuela la violencia, la criminalidad y la droga como una zona de Alivio.

La muerte horrible de oficiales y tropas venezolanas deja claro la falta de una Estrategia Militar por parte del Estado Nación y el desconocimiento de los mandos militares para planificar y realizar una acción militar conjunta. Acción militar conjunta para contener a esa expresión de las Nuevas Guerras, que solo los detiene la maniobra, el fuego y la decisión de un estamento militar, reforzada por una Estrategia con un razonamiento estratégico con suficiente soporte logístico que imponga la autonomía y la libertad de acción. O sea, un estamento militar con capacidad, entrenamiento y moral para destruir al enemigo y resguardar con el empleo del instrumento militar a la sociedad, sus bienes y la soberanía del Estado venezolano.

El enemigo, los grupos guerrilleros y los grupos mafiosos de las Nuevas Guerras han tomado en Amazonas y Bolívar, la delantera y la iniciativa. Así maniobran, enganchan y destruyen, atacan a las unidades venezolanas generando un gran impacto psicológico después se retiran se pierden, ya que Venezuela no tiene quien la defienda. Es la indefensión de Venezuela que Padrino López no atina como explicar las muertes horribles y dolorosas de oficiales y tropas. Queda claro que Venezuela hoy está invadida incapacitada para demostrar que es un Estado soberano, por cuanto su elemento armado que acciona como Partido Político en Armas, no posee adiestramiento ni capacitación, ni entrenamiento ni mística ni moral… acusando al alto mando de una grave irresponsabilidad histórica, geopolítica y estratégica.

La muerte horrible de oficiales y tropas venezolanas se registra por la incompetencia del Ministro de la Defensa y los Comandantes de Fuerzas, torpes para planificar el adiestramiento, la capacitación y el empleo de la táctica operacional más y el reforzamiento de la mística y la moral del individuo de la unidad básica, fundamental y de la gran unidad de combate. Todas estas unidades tienen que estar listas para operar en acciones conjuntas, capaces de enganchar, cercar y destruir a los grupos de bandoleros y de guerrilleros, que hoy se desplazan en la geografía de Venezuela como si fueran “pueblos libres” o “pueblos disponibles”. Por eso hay muertes horribles de oficiales y tropas venezolanas.

Esas muertes horribles de oficiales y tropas venezolanas ya tienen un registro histórico que acusa a un poder político inepto, que conjuntamente con los mandos superiores sin sentido de la estrategia y de la compleja situación que crean las Nuevas Guerras en América latina, desviaron de manera torpe e irresponsable la doctrina del empleo del componente de tierra, mar y aire, reduciéndola a una grotesca funciones de cuerpo armado de vigilancia. La historia de manera inmancable le reclamara ahora, mañana y siempre que por lerdos aun siendo Diplomado de Estado mayor no tuvieron el coraje y el profesionalismo para oponerse a una conducta sibilina de un gabinete comunistoide que no sabe lo que significa la Defensa de la Patria.

La muerte horrible de oficiales y tropas venezolanas muestra como la geopolítica está vigente, presente y acusa a la combinación infausta de militares y civiles ignaros, que no pueden entender que la Estrategia es una ciencia de estudio y dominio obligatorio, por cuanto su dialéctica permitirá ejercer las reacciones y acciones para potenciar la seguridad del territorio, de los bienes y sobre todo de la paz social venezolana. El razonamiento estratégico está ausente en Venezuela y no hay intuición, ni se consideran los factores psicológicos, no hay capacidad para el análisis y mucho menos para la síntesis, lo que sí hay es descuido, irresponsabilidad individual y colectiva, que son las causas para que generan la muerte horrible de oficiales y tropas venezolanas, por las cuales deberá responder el Ministro de la Defensa y los Comandantes de Fuerza ante Dios, ante la patria y ante la historia.

Director de CEPPRO

@JMachillandaP

Caracas, 06 de octubre de 2018

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